Blogs

Archivo de la categoría ‘Koke’

La consulta del dentista

Sbado, 23 Agosto 2014

koke.jpg

El Madrid pasó por la “consulta del dentista”. No es la misma de Joaquín Caparrós en Barcelona, donde el año pasado le hicieron hasta siete empastes, pero sí otra que anestesia el dolor de muelas. Porque eso es el Atleti de Simeone, una mosca cojonera que incordia hasta la desesperación. Allí donde cogía el balón un madridista, había tres rojiblancos; una trampa tras otra en un campo minado de portería a portería. Al ‘Cholo’ le han desguazado el equipo y ha ido comprando piezas de recambio con el dinero del Chelsea. Y desde que el argentino aterrizó como sustituto improvisado de aquel proyecto etéreo de Goyo Manzano, el Madrid siente la fobia de Federer cuando tiene delante a Rafa Nadal. Entendido, los merengues seguirán martilleando con la final de Lisboa, pero el Atlético dejó de vivir encerrado en el trastero, merece un ático y, además, se lo puede comprar. A estas alturas, el discurso plañidero de Simeone quizá cuele entre sus seguidores, pero no para el resto: a pesar de los abusos presupuestarios, dejó el peso welter engordando músculo y pelea en las grandes veladas de súper pesado contra Madrid y Barça.

El capitán Gabi comentó en pretemporada que la gente comprometida se ha quedado en el club. El mito de Koke comenzó cuando el Calderón vio en él un futbolista distinto en el sistema robotizado de Simeone. Fabricado en el Cerro del Espino, le echa huevos (axioma indiscutible del ‘cholismo’) y tiene buena bota. Su negativa a fichar por el Barcelona en verano confirmó su condición de ídolo de masas; un nuevo Fernando Torres que, afortunadamente y a diferencia del ‘Niño’, no ha muerto en la orilla. Torres se hartó del club de sus amores la noche que el Barça le estampó en su cara la cruda realidad: aquel 0-6 evidenció que no ganaría títulos de rojiblanco. En cambio, Koke ha arramblado con toda clase de copas responsabilizándose de la especialidad que nadie quería o sabía manejar: la creatividad. Y si viene Marco Reus (se acercan las horas decisivas), a Simeone se le acabaría la excusa de usar la brocha y no el pincel. Sin duda, sería el fichaje, como lo fueron Futre, Schuster y Christian Vieri.

Está el mito y, luego, el currante de Mandzukic. De clase media alta, exprimió su caché en la pasada Eurocopa de Polonia y Ucrania. Jupp Heynckes convenció al Bayern Munich para ficharle como delantero tanque tan típico de la Bundesliga y Guardiola le intentó comer la cabeza como falso nueve. Pero el croata no entendió el galimatías táctico de Pep y prefirió marcharse a cualquier otro equipo que centrase balones al área. El Atleti es uno de ellos y le está dando licencia para matar con una sola condición: que mire de reojo atrás y no se canse de pelear. Como un boya de waterpolo, se codea con los defensas como Diego Costa y tiene talento para hacer la guerra por su cuenta. Mientras marque goles, no habrá quejas. Paco González lo expresó a la perfección anoche, “Mandzukic ha caído de pie en el Calderón”; entiende las tesis ‘cholistas’ y las defiende a ultranza. Lejos del prototipo elegante de Davor Suker, el nuevo fichaje rojiblanco olfatea la pelota por todo el campo y maneja el abecedario del buen delantero: remate y desmarque. Falcao cabeceaba yunques, Costa golpeaba los contraataques y veremos cómo taladra Mandzukic. De momento, tiene gol, que no es poco.  

Atleti, vender y retener

Lunes, 21 Julio 2014

koke-bernabeu.jpg

“Somos un club comprador, no vendedor”. Enrique Cerezo nunca ha desaprovechado cualquier ocasión delante de las cámaras para sacar pecho de su gestión. Harto de por vida de que a su Atlético lo tomaran como el club graciosete de España, siempre se empeña en compararlo con las dos grandes potencias que controlan la Liga. El ‘cholismo’ ha roto el pesado duopolio deportivo pero la misma directiva, que desde hace tiempo se sacudió el apodo de ‘gilifato’ con fichajes acertados a coste razonable, ha asumido que en este mercado y con sus capacidades salariales el Atleti campeón está siendo el mejor escaparate de la Quinta Avenida del fútbol. Desde el momento que la Federación Española y la Confederación Brasileña casi provocan un conflicto diplomático por Diego Costa, Miguel Ángel Gil entendió que su delantero sería top en ventas. Y como a Mourinho le encantan los futbolistas top, agradeció a su querido colega Simeone (literal) que le diera el pienso adecuado para alimentar a esa mole ricachona llamada Chelsea y que él describió como “pequeño poni”. Costa ha emigrado y Filipe Luis se ha encontrado de bruces con la oportunidad de su vida: mejorar su cuenta bancaria. Porque en lo deportivo será complicado que en Stamford Bridge arramble con tantas copas como en el Atleti. El eterno problema es que gane la Liga o se quede a un minuto de levantar la Champions, siempre habrá un puñado de clubes que dupliquen o tripliquen la guita que pueden ofrecer los rojiblancos. Y eso, en este negocio, no es de equipo grande.

La afición necesita un santo y seña que no encontró en Fernando Torres (“Me voy para ganar títulos”), Kun Agüero (los petrodólares le atrajeron demasiado después del desplante de Florentino) ni en Falcao (jugar en el Real Madrid aunque le esté costando el marrón de vivir en Mónaco). Por eso, el capitán Gabi defendió desde la concentración de San Rafael a los comprometidos, los que se han estudiado la historia de aquel equipo que se codeaba con el Madrid en los auténticos derbis, luego cayó en la odisea del ‘pupas’ y ha logrado levantarse, primero con Quique Sánchez Flores (sería injusto omitirle) y sobre todo a la vera guerrera del ‘Cholo’. Ellos, empezando por Koke, podían haber firmado los contratos de sus vidas pero decidieron no dejar en la estacada a un vestuario que se reía maliciosamente con aquella verdad absoluta (me incluyo yo) del ‘Ya caerán’. Rubén Uría, compañero de profesión, que no de camiseta, lo recordó socarronamente durante 38 episodios, y lo ha dejado en el tintero para la próxima temporada. Ésa en la que Koke, nuevo ídolo del Calderón, podría haber vestido la camiseta del Barça; Godín la del Bayern de Guardiola en el proyecto más ambicioso que recuerda la Bundesliga, y Miranda haber concluido el desembarco de Normandía en el Chelsea: el central brasileño se dejó persuadir por Simeone cuando dijo durante el Mundial a la ESPN que tenía ofertas y su cláusula era “negociable”. Sin embargo, se han quedado en Madrid y suya es la responsabilidad de seguir peleando en las grandes veladas y no en combates de teloneros. Quizá sea el único atajo para hacer realidad la cínica declaración de intenciones del presidente Cerezo.

Gil Marín está negociando por Fernando Torres, le tiene en la recámara como su ‘galáctico’ particular y a pesar de que sea Koke el reclamo para vender camisetas. No en vano, Mourinho no confía en él, aunque Abramovich no le soltará por pocos ceros en el cheque. Antes del Mundial, el plan A era Lukaku y Negredo, mientras que el plan B contempló a Roberto Soldado si Negredo no salía de Manchester (esto es información, no opinión). Pero de repente a Simeone no le convenció la tanqueta belga; el City pedía los mismos millones o más de lo que le costó Negredo, y Soldado fue repudiado por la grada colchonera. Del plan A de equipo grande se pasó a un ‘C’ improvisado pero no peor: Mandzukic. El croata se cansó del galimatías táctico de Guardiola y se decantó por un equipo de ideas sencillas: centros al área y balones el delantero centro. Falta un compañero de gol y, a expensas de Torres, el italiano Alessio Cerci del Torino es una moneda al aire: igual gusta o no.

Como el portero Jan Oblak, un esfuerzo muy caro (16 históricos ‘kilos’) por evitar la nostalgia que deja Courtois. No obstante, y aunque Oblak acabase imbatido en los siguientes 38 episodios, siempre habrá otro club fardando de un fajo de billetes más grueso. Aún falta tiempo para que una estrella confiese que siempre soñó con jugar en el Atleti.

La Peineta merece una grada Simeone

Domingo, 18 Mayo 2014

simeone.jpg

El porterazo de balonmano y atlético confeso, José Javier Hombrados, supo tocar la fibra del planeta colchonero con su tweet de medianoche: “La Peineta merece una grada con el nombre de Simeone y Luis Aragonés”. Es el sentimiento de una historia centenaria, de ese fútbol popular que se ha trabajado un puñado de currantes obedientes a su capataz. Desde que el Atleti, en plena era Gil de los noventa, dejara a solas a Madrid y Barça en su particular club elitista, sólo el doblete y la UEFA de Quique Sánchez Flores motivaron a una hinchada harta de tantas coces institucionales y sobre el terreno. Radomir Antic comentó en varias retransmisiones que la Liga tendría más gracia que todas las ‘UEFAS’ pasadas porque dieciocho años se podían hacer demasiado largos. Simeone le ha tomado la palabra y ha desafiado las estadísticas del mismísimo Pep Guardiola. Vino, vio y venció, no en plan arrollador como el barcelonista, pero sí partido a partido, trofeo a trofeo, hazaña  a hazaña.

Este Atlético nació del ‘cholismo’, una filosofía sólo apta para gladiadores en el arte de matar o morir y soldados seal con su código de no abandonar jamás al compañero. La influencia mesiánica de Simeone quizá sea la más decisiva en un equipo de fútbol moderno, no hay más que contrastar un hecho muy revelador: el último Atlético de Goyo Manzano (predecesor del ‘Cholo’) fue eliminado por el Albacete en Copa en el Vicente Calderón con una alineación formada por Juanfran, Godín, Miranda, Filipe, Gabi y Koke. Pues bien, estos mismos futbolistas se proclamaron campeones en el Camp Nou, ¿cuestión de talento? parece más bien un cambio drástico de actitud y, sobre todo, autoestima; del tema físico se encarga en exclusiva el despacho del profe Ortega, que ha puesto a toda la plantilla como motos. Así es el ‘Cholo’: entrenador, estratega, motivador y delegado excepcional en las áreas que no domina. Si hace unos meses el técnico invitó a Irene Villa a impartir una charla motivacional delante del vestuario, a nadie del club le extrañaría que Google, Apple o Coca-Cola contratase a Simeone para dar una clase magistral del fútbol y la vida a altos ejecutivos. Es la impresión de un directivo rojiblanco, también feligrés del ‘cholismo’ y que espera la jura de amor eterno del técnico. Porque el Atlético no se puede entender sin su líder; no sólo ha sido el mejor entrenador de la Liga, casi también el mejor jugador.

César Luis Menotti, poco amante del fútbol colchonero por su huella bilardista, explica sobre Simeone que “un entrenador se ve bueno cuando sus futbolistas mejoran ostensiblemente”. Los casos no se pueden contar con los dedos de una mano, ni siquiera con las dos. Courtois vino cedido del Chelsea como aprendiz y en tres temporadas ha alargado sus tentáculos hasta convertirse en el portero más fiable de Europa. A la vera del ‘Cholo’, el portero belga se ha adueñado del juego aéreo, una virtud de la que casi ningún colega puede presumir en el fútbol europeo; Juanfran fue fichado como extremo y Goyo Manzano le probó de lateral derecho. Simeone vio oro en aquel cambio y le ha dado una continuidad que puede valer una convocatoria mundialista; Filipe Luis era un lateral poco potable antes de aprender ‘cholismo’. Hoy la torcida brasileña se tira de los pelos después de que Scolari le dejase fuera de la lista definitiva; Miranda y Godín intimidan por detrás y por delante. El primero va al quite y el uruguayo ejerce de mariscal al estilo Fernando Hierro. Sus letales cabezazos se han hecho famosos en la Premier, donde a Godín le ha salido una buena ristra de pretendientes.

Gabi comentó una vez que cualquier centrocampista soñaba con ser Xavi Hernández. Ahora podrá presumir que durante una temporada él copió la mejor versión del barcelonista. Pero la gran creación de Simeone ha sido Koke Resurrección: su técnico le recomendó que tuviera paciencia desde el banquillo en el año que Diego Ribas fue titular.“Dejándotelos, tú llegarás a crack”, le dijo el ‘Cholo’; la profecía se ha cumplido. Y qué contar de Diego Costa, la esperanza de Del Bosque y todo un país. Cuando terminó su cesión al Rayo Vallecano, vino para entrenar en silencio y jugar entre bambalinas. El Atlético había fichado a Adrián como promesa goleadora a rebufo de Falcao. Pero Costa fue uno de los primeros en aprender al dictado las bases del ‘cholismo’. Le gusta pelear en el barro enfangándose hasta la médula, provocar a los defensas y ha mejorado tanto su control en velocidad y remate cruzado que no existe un delantero mejor con esas recomendaciones, quizá el uruguayo Luis Suárez. Son los elegidos del ‘Cholo’, héroes de hoy y defenestrados en el pasado. Menotti no se equivocó.

El Madrid ignoró a Di Stéfano

Lunes, 5 Mayo 2014

parejo.jpg

“Dani Parejo es el mejor talento que ha dado La Fábrica”. Palabra de Alfredo Di Stéfano, quien dejó de ir a Valdebebas tras la marcha del canterano al Queens Park Rangers. Algo tenía Parejo que enamoró a ‘La Saeta’, quizá su actuación de anoche evidencia que el Madrid debió hacer caso a su presidente honorífico. Y Parejo, genio apático por naturaleza, volvió al Bernabéu para reivindicar que su antiguo club también fabrica jugones. Él lo es al tran tran, un ritmo que mató la hipervelocidad de los blancos. Ningún quinielista se habría jugado si quiera un doble en este partido: el Valencia venía moribundo, casi metido en el tanatorio, y con unos jugadores agotados; el Madrid, en cambio, recibió el chute moral de la derrota del Atlético. Sin embargo, los ché suelen gustarse en el Bernabéu porque salen excitados, unas veces por su odio sarraceno a todo lo que huela blanco y otras por escándalos arbitrales. No obstante, no era la visita más indicada para darle otro costalazo a la Liga.

Los caprichos de las matemáticas descubrieron un inopinado seguidor merengue: los colchoneros. El 1-2 estremeció al Atleti hasta el punto de imaginarse toda una temporada a la carta del Camp Nou. Por suerte para ellos, Cristiano alivió sus temores y enterró bajo tierra las gigantescas posibilidades que había cobrado un Barcelona que, de repente, había pasado de zombi a máximo favorito. Y con el empate a dos, al Madrid aún le quedaba una bala en la recamara, una ocasión imposible de esas que a veces levantan al Bernabéu. La tuvo el ‘bicho’ en un cabezazo manso y la aplaudió casi todo el fútbol español, encantado con alargar el morbo hasta la última jornada. La “liga de mierda” (Del Nido dixit) se ha sacudido su cariñoso apelativo gracias al discurso plomizo de Simeone y a las cagadas impensables de Madrid y Barça. Y con o sin maletines por medio, Javier Tebas, presidente de la LFP, debe agradecer a equipos “sin motivación” dejarse la piel en trámites que sólo les toca su profesionalidad.

Es el caso del Levante, creado en pequeñito  a imagen y semejanza del Atlético, y con el amor propio de un club de Champions. Caparrós supo asfixiar a un extenuado líder que no estaba para más batallas esta semana. Y si Koke no está fino, su Atleti se gripa; de ahí la trascendencia de un centrocampista que tendrá que sentarse a sopesar la pila de ofertas que le están llegando de media Europa. Pero Koke es santo y seña del club, como lo fue Fernando Torres… hasta que acabó hartándose.

Game over. Fue la expresión más recurrida en twitter para describir el cataclismo del Barça. Busquets habló y tiró la Liga por el retrete; Xavi también la metió en el sumidero y, por si se había obturado en la cañería, el ‘Tata Martino’ terminó de empujarla hasta el vertedero. Incluso, el entrenador argentino tuvo la gentileza de adelantar a la prensa su fecha de caducidad. Quizá se quiera borrar ya del marrón de la próxima temporada, ése que se comerá Zubizarreta, según anunció la directiva frotándose las manos. La jugarreta es fácil: si la política de fichajes fracasa, Bartomeu y todos sus directivos medio interinos (¡elecciones ya!) tendrán su cabeza de turco. Y mientras Messi sigue andando por el césped, la prensa culé apunta a tres despojos fáciles de liquidar: Song, Alexis y Cesc Fábregas. Este último metido en una extraña bronca de la grada. Cesc es un incomprendido porque cree que su afición no agradece haberse mutado constantemente: de centrocampista organizador con Wenger a falso nueve de Guardiola, terminando en media punta forzado. Él pensó que el club de su vida le fichaba para aprovechar su máster acelerado del Arsenal, lástima que se confundiera.

 

 

La mirada del tigre…que no tiene el Madrid

Domingo, 29 Septiembre 2013

diego-costa.jpg

Qué lejos queda la pretemporada del Madrid, sobre todo, con aquella bella factura que se cobró contra el Chelsea de Mourinho en la gira estadounidense. En aquel partido, los blancos funcionaron como un acordeón, dominando el balón en cada palmo del campo, anulando al Chelsea en cada jugada, emulando al Circo del Sol por momentos; el equipo se divirtió y empezó a cimentar la anunciada “espectacularidad”. Se intuían grandes fastos en el Bernabéu, con casi toda la mascletá preparada para la codiciada Champions y apenas unos cartuchos en una Liga ‘escocesa’ donde las orgías goleadoras estaban garantizadas a la espera del Barça. El presidente se fió de una apuesta ganadora (como presuntamente lo fue el portugués) y Ancelotti, viejo sueño de Florentino, tenía las mejores credenciales para comandar el nuevo portaaviones: “proyecto nuevo e ilusiones renovadas”, ésa fue la consigna en la planta noble del Bernabéu este verano. Pero nadie, ni los pretorianos más fieles del trienio olvidado (o quizá no tanto) hubieran profetizado un prólogo tan decadente, y eso que es el principio. Numerosos ‘analistas de flechas’ como Quique Ortego, Marcos López o Pedro Pablo San Martín se dedicaron en verano a gastar tintas especulando con el libreto de Carletto: que si 4-4-2 clásico, 4-3-3, doble pivote. posición en rombo…mil y un garabatos que anticipaban un Madrid poliédrico con recursos a granel. Sin embargo, mes y medio de competición ha revelado que este equipo todavía no tiene esa mirada de tigre que achanta a cualquiera. ¿Cuestión del míster? Se le paga para eso.

La alegría del derbi, y por ende de esta Liga, la protagoniza el Atleti más carismático desde que se fueron Juninho y Vieri. Entonces, la afición, por suerte cada vez menos sufridora, acudía al Calderón porque había algo emocionante que ver; el día que Simeone cierre ciclo en el club de sus amores se le nombrará hijo adoptivo del colchonerismo, porque él, y sólo él, cambió durante un tiempo la historia contemporánea de un Atlético triste, nostálgico del pasado y justificando sus continuos fracasos con la gran mentira del pupas. Los rojiblancos conciben el fútbol como los soldados en Salvar al soldado Ryan: jamás se deja tirado a un compañero. Arbeloa estaría encantado de formar parte de la disciplina de Simeone: su equipo sí que es un verdadero ejército de espartanos. Incluso, preparan los partidos con la misma mitología con la que el rey Leónidas afrontó la batalla de las Termópilas: en aquella guerra los soldados persas caían uno tras otro en un desfiladero, al igual que los jugadores del Madrid chocaban una y otra vez contra las emboscadas urdidas por Thiago, Gabi, Arda y Koke. Fue una lección táctica de Simeone a quien hay que reconocerle su magistral partida de ajedrez, por encima de la garra, el sufrimiento y los huevos que inculca día sí y otro también.

El Madrid no encontró el diamante perfecto para perforar el bloque granítico que tuvo delante y Diego Costa se doctoró en la promoción de los grandes cracks de la Liga. De su antecesor, Falcao, se decía que remataba hasta un microondas; el hispano-brasileño no sólo ejerce de killer de área, abre las defensas como si fueran hojalata y no se amilana ante temperamentos tan volcánicos como los de Pepe y Sergio Ramos. Es el delantero que todo entrenador querría tener pero del que nadie presume, al menos hasta este año, porque no suena políticamente correcto en este mundillo donde el marketing domina al fútbol. Diego Costa le debe mucho al ‘Cholo’, tanto como Rocky a Apollo Creed, porque el rojiblanco sí que tiene esa mirada del tigre. Y Del Bosque lo sabe: cada gol suyo agiganta un debate nacional que pronto no tendrá discusiones: ¿Negredo? Bien, pero aún no golea en Manchester; ¿Soldado? Dos goles de penalti en Premier League; ¿Llorente? Titular una sola vez en la Juventus. A Diego le vale con un desmarque para reivindicar una calidad no reconocida hasta hace nada.

Simeone sigue sin querer apostar por la candidatura liguera, “es demagógico decir que sí”, soltó en la sala de prensa del Bernabéú. Tampoco era el desafío impuesto por Jesús Gil a Radomir Antic en aquel gran año del 96, pero la apoteosis resultó descomunal. Y sus soldados rasos también tienen bien aprendido el discurso; por eso, ante la misma pregunta, Koke responde que son “candidatos a partido a partido”. Trabajar hasta morir, es la frase que deben esculpir en el dintel de la puerta del vestuario rojiblanco. Y, por cierto, a Koke no le queda mucho tiempo para jurar amor eterno a sus colores; centenares de clubes ya están redactando sus próximas ofertas a Gil Marín. ‘Koke tomó el Bernabeu’, dijo Tomás Guasch; esa frase vale más que cualquier título.