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El escudero de Xabi Alonso

Mircoles, 22 Febrero 2012

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“El tal Khedira podrá ser internacional y hasta capitán de la Luftwaffe, pero es una coña marinera”. Medio en serio y medio en broma, Tomás Guasch es otro escéptico que no entiende por qué Juan Mata bracea todo lo que puede para no desintegrarse con su Chelsea y David Silva mira la Champions desde la barrera en un Manchester City que pecó de ingenuo en la competición de los mayores. Porque dentro de lo bien que lo está haciendo este Madrid, todavía es inexplicable por qué Mourinho opta por acorazar a Xabi Alonso. La decisión tendría sentido en una batalla de contención en San Siro o contra el Bayer, pero, precisamente, el CSKA es otro sparring más que baila en el ring al son del Madrid intentando aprovecharse de sus despistes. Al míster portugués le quedan dos sambenitos por tumbar: el Barça, obvio, y esa predilección por echar el freno de mano cuando el partido invita a la desinhibición. No obstante, a Mou hay que darle el beneficio de la duda: junto a Guardiola, es quien mejor maneja el tempo de la Champions, que a veces y a diferencia de la Liga es traicionera. Lo que pasa es nos estamos acostumbrando al rodillo que pasea por España cada fin de semana y un tostón así entre medias deja a uno aplatanado.

Pero el propio Mourinho con sus decisiones ha delatado la posición a mejorar para la próxima temporada. Con Sahin todavía conservado en formol, el rol de escudero de Xabi Alonso exige un currículum muy definido: Khedira y Lass se han turnado en ese puesto y, si acaso, el alemán aporta más prestaciones ofensivas (Lass es más perro de presa). Sin embargo, ha sido Granero el que ha descubierto la pólvora: el equipo se ha dado cuenta de que Xabi está más a gusto si levanta la cabeza y ve a un estilista y no a un martillo pilón cerca de él. O sea que en caso de que Mourinho decida continuar un año más, ya ha dado las suficientes pistas de cómo gastar el dinero este verano. Además, la fatalidad del Chelsea ayuda a que Mata dude seguir en Londres si el Madrid se le declara formalmente. Pero sólo es una conjetura, lógica, pero no pasa de ahí; Mou tendrá a final de temporada una coartada de más de cien goles para no llenar el centro del campo de tíos técnicos y estilosos….el músculo todavía es imprescindible en sus equipos.

De todos modos, respecto a ayer Xabi lo dejó claro: “El frío no lo he notado, pero donde esté el césped natural que se quite el sintético”. Así que ni con jugadores zafadores o de buen gusto el fútbol habría tenido gracia. Después de tantas ediciones, extraña que la UEFA tolere campuchos como el Luzhniki en invierno; para situaciones muy puntuales debería exigir estadios cinco estrellas con cubiertas retráctiles o calefacciones ultramodernas para el césped, más cuando se obsesiona por cuidar la imagen del torneo hasta la saciedad. Pero al margen de patatales, el dilema táctico del Madrid prevalece y seguirá dando que hablar porque Mourinho ha contado con Granero cuando Lass o Khedira tenían el coche-escoba averiado. En definitiva, la oferta de empleo es claro: centrocampista que mime el balón y, aparte de atacar, no le moleste remangarse para echar una mano en defensa….Xabi lo agradecerá.  

Masoquista

Domingo, 21 Marzo 2010

No le busques las cosquillas al Madrid, porque al final se las encuentras. Ése es el mensaje de bienvenida que debería figurar en un cartelón a la entrada del Bernabeu. El episodio del Sporting fue uno más dentro de la infinidad de partidos tontos que juega el Madrid y que gana por el efecto acción-reacción. Sinceramente, da la sensación de que este equipo es masoquista. Cuando no juega a nada, basta con meterle un susto para que espabile; si le da por abusar desde el principio, date por sentenciado. Así se las gasta el Madrid con la burguesía media de la Liga. Por ello, quizá sea aconsejable templar a la bestia y matarla sobre la bocina.  

A saber por qué el Madrid ha cogido esa fea costumbre de entonarse cuando le pegan un bofetón. Siempre es peligroso, aunque a los blancos les gusta ser fustigados hasta que se cansan y toman las riendas de la función. El Sporting no pasó de ser un equipo molesto con el propósito de hacer la puñeta todo lo que pudiese. Pero el problema lo creó el Madrid en sí mismo y fue él mismo quien tuvo que solventarlo. Pellegrini volvió a empecinarse con Lass como escolta de Xabi Alonso; y al chileno ya le han recomendado por activa y por pasiva que tal planteamiento está muy bien con equipos gordos y a domicilio, no en el Bernabeu y contra rivales de mitad de tabla.

O sea que el chileno rectificó su táctica cuando sonaron las primeras alarmas y dejó el mando a Guti, a quien encargó el desenlace final, fuese bueno o malo. Y la cosa funcionó en la segunda parte porque el Sporting no se lo creyó con el 0-1 y porque el Madrid respondió ipso facto. También ayudó, todo hay que decirlo, el árbitro Paradas Romero, que obvió unas manos clamorosas de Van der Vaart en el gol del empate. Después, la caída del rojiblanco Castro no fue penalti ni de lejos, así que no hay motivos para cabreos monumentales.

El problema es que la pillería de Van der Vaart va a provocar una nueva dosis soporífera de ‘villarato’, pero a la inversa. Esta semana se quejarán desde Barcelona escudándose en el empate del Madrid. Es lícito, aunque lo cierto es que si no hubiese sido esa jugada, el Madrid habría marcado en otra. Al líder nunca se le habría escapado el partido de ayer; más que nada, porque sólo le queda ese reto.

Este Madrid merece un Oscar

Domingo, 7 Marzo 2010

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No recuerdo un meneo tan arrollador ni siquiera en los momentos más apoteósicos de los antiguos ‘galácticos’. Éste sí es el equipo por el que Florentino Pérez ha extendido cheques en blanco; éste sí es el equipo que tenía que sobreexcitar a los miles de aficionados que esperaban un partido así; también es el equipo que intimida y achanta a cualquiera. Porque, o muy bien se ha preparado el Lyon la vuelta del miércoles, o tras lo sucedido anoche con el Sevilla, pueden contentarse con acudir al encuentro del miércoles.  

El Madrid se inventó su mejor función en lustros y lo hizo en su formato fetiche: el de la remontada imposible en el Bernabeu. Cuando todo hacía presagiar que la clarividencia del Sevilla y el estado exultante de Palop serían suficientes para asaltar el último fortín inexpugnable que queda en Europa (los blancos son los únicos que lo han ganado todo en casa), el flamante líder decidió que debía intentarlo. Después de la semana internacional, parecía que con el 0-2 las fuerzas estaban justitas; quizá no eran necesarios ímprobos esfuerzos en Liga teniendo un examen tan serio en la Champions dentro de cuatro días. Pero los jugadores se concienciaron de que, más allá de ganar o perder, su imagen no estaba a la altura del club. Además, también había que acabar con el sambenito de que el Madrid no sabía competir con equipos importantes. Todo eso dio un vuelco espectacular en una hora de juego.

La revolución la promovió Guti, cuya especialidad de desatascador nunca fue tan bienvenida. Pellegrini se dio cuenta a tiempo de que Lass es el jugador perfecto para aguantar embestidas y resultados favorables, pero no para dibujar fútbol; tampoco Kaká aportó el valor añadido que seguimos esperando de él. Por tanto, sólo había una solución imaginable: sacar al campo a peloteros como Guti y Van der Vaart. Sabia decisión del chileno, a quien también hay que aplaudir.

Más allá de la heroica, del liderato, incluso de las veintitantas ocasiones de gol que se inventó el equipo delante de Palop, el Madrid aportó una novedad esperanzadora e ilusionante en su estilo: dejó a un lado su vicio por el contraataque y se puso a hilvanar jugadas desde el centro a las bandas con las subidas de los laterales. El equipo daba la pinta de que jugaba con extremos puros en forma de laterales camuflados, sin obcecarse con pases inverosímiles por el centro de la zaga sevillista. Por una vez su dominio aplastante del balón fue provechoso porque maniató al Sevilla, regocijó a Cristiano e Higuaín y nos flipó a todos los espectadores. Gracias a la espectacularidad de Palop, el partido fue lo que fue. Ganar así tiene más gracia que haberlo hecho por 7-2, quizá el resultado más justo.

¿Y ahora qué? El único miedo del madridismo es pensar que la película de ciencia ficción de anoche fue un espejismo, un entretenimiento que llegó por casualidad. Tampoco le vamos a pedir al Madrid que fusile por igual a todos sus rivales. Sin embargo, ya va siendo hora de exigirle de verdad que se dedique a este tipo de fútbol, el mismo que viste y calza el mejor Barcelona.

El Madrid chirría con Lass

Domingo, 14 Febrero 2010

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Definitivamente Lass emborrona el dibujo táctico de Pellegrini. Sí, es imprescindible para evitar el desmembramiento del equipo, pero se entromete en las tareas de Xabi Alonso. Lo dijo hace poco el donostiarra en una entrevista, “juego más liberado sin Lass”. Xabi nunca se mete en camisas de once varas, aunque su frase fue clarividente. Anoche contra el Xerez volvió el fútbol engorroso, el de los pases sin sentido y a la espera de genialidades. Pese a Pellegrini, era obvio que el colista Xerez no exigía un doble pivote. Por tanto, no se entiende que Xabi tuviese que sufrir su ‘martirio’ particular a la vera de Lass. El francés cumple su cometido a la perfección; ya habrá partidos (los de Champions) que requieran sus servicios. Por el momento, siempre que el Madrid tenga que llevar la iniciativa, la mejor opción siguen siendo los ‘gestores’ de balón: Xabi, Guti, Granero,…

Volvió Cristiano y de nuevo se salió. Será chulo, soberbio, acaparador, etc, pero es el mejor y punto. Cumplió su penitencia de dos jornadas y regresó con ganas de volatilizar el partido. Y vaya si lo hizo, sobre todo con un salto descomunal al estilo Zamorano entre los centrales xerecistas. Los dos goles quedaron en anécdota, no así sus asistencias. Ya iba siendo hora de que apareciera cierto entendimiento entre las dos grandes estrellas. Kaká buscó al portugués y le encontró con la facilidad que permitió el rival más flojo de la Liga. Sin duda, va camino de ser la mejor noticia en la antesala de la Champions.

La historia es que el Madrid ha pasado con éxito el periodo de entreguerras. Aun con mucho escepticismo en su juego, sigue a rebufo del Barcelona, que tarde o temprano perderá y encenderá el campeonato. El martes espera el Olympique en Gerland, un estadio maldito para un equipo maldito en Europa, por lo menos en los últimos seis años. Eso sí, hay un matiz mayúsculo: este equipo intimida con la mejor versión del mejor futbolista del mundo (con permiso de Messi) y puede que también amague con el Kaká que asombró en Milan, pero sólo puede.

Por cierto, un par de apuntes más: Guti, el mismo que hace dos semanas se recreó con un taconazo estratosférico, no jugará en Francia por una pubalgia. Hasta aquí todo correcto. Lo que chirría es que ayer sufría un ‘leve esguince de tobillo’ (así consta en el parte médico oficial) y hoy es una dolencia en el pubis. Huele a chamusquina.

La buena nueva nos la trae Van Nistelrooy desde Alemania. Le han bastado tres partiditos para rentabilizar su fichaje por el Hamburgo, ¡qué pena que este pedazo goleador viniese al Madrid con treinta años!