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El dudoso once de la década (parte III y última)

Domingo, 10 Enero 2010

Echamos el cierre al once ideal de The Sun. Cómo no, el morbo de cualquier equipo lo ponen los goleadores, y en este grupo, el diario inglés se ha dejado llevar por la avalancha de distinciones que ha ganado, y de forma muy merecida, Leo Messi. Al barcelonista le pasa lo mismo que a Cristiano, le queda muchísimo tiempo para disfrutar de campeonatos, títulos individuales y todo lo que se cruce por delante.

Messi es un bendito descubrimiento, pero de este último lustro. Debutó a finales de la temporada 2004/05 y un año después fue nombrado mejor promesa europea con sólo 17 añitos. En esas fechas se ganó la titularidad indiscutible con Rijkaard y confirmó lo que todos auguraban: que arrasaría en poco tiempo. De sus bestialidades, como el golazo cósmico al Getafe o su soberano repaso al Madrid en el Bernabeu (2-6), ya se ha escrito mucho. Su punto débil es su anatomía, muy proclive a lesiones. Aunque, no tuvo nada que ver el entradón de Asier Del Horno, entonces lateral del Chelsea, que le privó de jugar la final de Champions del 2006. Tampoco es que haya arrancado muchos aplausos con Argentina, más bien al contrario, porque la afición ‘albiceleste’ le señala como uno de los principales culpables del decadente combinado de Maradona.

El Barça de las seis copas ha catapultado a Messi al olimpo futbolístico. Pero ojo, que la voracidad de Messi pasa ahora por su año veintidós. Así que, será el primero, con permiso de Cristiano, en ser elegido para el once de la próxima década. Uno que encajaría a la perfección a lo largo de estos diez años es Andrey Shevchenko. Siempre diremos que es una pena que pertenezca a Ucrania, porque en una selección fiable se habría hinchado a marcar goles. Despuntó en Champions con el Dinamo de Kiev (en el 99 le hizo la puñeta al Madrid) y el Milan se puso delante de la cola de sus pretendientes. En Italia pasó siete temporadas en las que ganó de todo, pero su impronta la dejó con más de un centenar de goles. Y eso, en el Calcio, es una de las credenciales más valiosas. Por supuesto (si no, no le pondría) también se ha llevado el Balón de Oro. Ahora ya deambula como alma en pena en el club de sus orígenes, el Dinamo, después de una mala experiencia en el Chelsea. Por eso, su fútbol ha  nacido, madurado y acabado en esta década saliente.

La última elección de The Sun no admite discusión. Sin duda, Thierry Henry fue el delantero de moda en Europa durante un buen puñado de años. En el Monaco destapó su elegancia y fue Arséne Wenger quien le inculcó espíritu de liderato en un Arsenal que no tenía ni estrellas ni dinero para igualar a Manchester y Chelsea. Sus hazañas se traducen en estadísticas demoledoras: 174 goles en 254 partidos oficiales con los ‘gunners’. El problema es que, lejos de erigirse como un ganador nato ávido de títulos, Wenger siempre le ha encomendado la función de tutelar a las remesas de jovencísimos talentos de los que se nutre el club londinense.

Pero Henry es estética pura al trote y al galope; cuando controla el balón; lo pasa con el interior y le pega con el exterior. Highbury ha sido testigo de sus interpretaciones majestuosas en Premier y Champions. Y es que los ingleses nunca olvidarán a ese Billy Elliot de tez negra y danza seductora. Por cierto, muchos anunciaban su crepúsculo en el Barça. Pues bien, aunque ya haya perdido reprís y belleza en su juego, otra de estadísticas: en sus 59 partidos como azulgrana, ha enchufado 31 golitos. Casi nada. 

Aquel nene que regateaba a cualquiera

Martes, 1 Diciembre 2009

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Vaya por delante mi felicitación a Leo Messi, justísimo ganador del preciado Balón de Oro. Éste sí es un título que recompensa las gestas de los mejores del mundo, no como la baratija del FIFA World Player, ideado por la propia FIFA para intentar acaparar la atención del prestigioso premio que concede anualmente France Football. Pero como digo, Messi ha sido el vencedor por unanimidad y  sus genialidades providenciales así lo certifican.

Messi ha ganado casi toda la gama de títulos que reconoce el espectro futbolístico. A nivel de clubes, le falta la chorrada del Mundialito, torneo que puede caer para el Barça dentro de dos semanas en Abu Dhabi. Su único punto negro es la selección argentina, en la que no acaba de encontrarse cómodo. Su infinito talento implica sacrificios colectivos y Maradona, precisamente, nunca se ha mostrado comprensivo con los caprichos del genio menudo. El Mundial de Sudáfrica debería deificar a  Messi en los anales de la leyenda albiceleste, pero a siete meses vista para la cita, la Argentina del ‘Pelusa’ es una verbena a punto de reventar.

Palmarés al margen, os recomiendo que busquéis en youtube un vídeo único del pequeño Messi con cinco añitos, regateando en un campo de tierra a cualquiera que se le ponía por delante. La pelota le llegaba a la rodilla pero Leo, que entonces jugaba en el equipo de su barrio, el Grandoli, no es que apuntara maneras sino que dejaba pasmado a todo el mundo.

Por enésima vez los cazatalentos del Barça auguraron con criterio un porvenir esperanzador a otro chavalito de entre los cientos que intentaban entrar en las categorías inferiores. Messi fue a hacerse la prueba con el Barcelona y, pese a sus problemas hormonales, La Masía le acogió con admiración y expectación. Sus referencias allende nuestras fronteras eran encomiables. En Newell’s la liga alevín se le quedó chica debido a su descomunal virtuosismo y River Plate cometió la imperdonable torpeza de no acogerle porque dudó de su progresión física. En consecuencia, la cantera culé encontró a su nuevo fantástico, pulió sus superpoderes y le ha guiado hasta este momento, el de Messi y nadie más.   

“Que la chupen y la sigan chupando”

Jueves, 15 Octubre 2009

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“Que la chupen y sigan chupando”, éste es el epílogo que más se ajusta al incorregible y fantoche Maradona entrenador. Su Argentina, una de las selecciones más desastrosas que se recuerdan, se clasificó anoche para Sudáfrica 2010 sin gracia ni elegancia. Tampoco hizo falta la épica en el estadio Centenario de Montevideo porque Uruguay es todavía peor equipo que la ‘albiceleste’. Decían los chistosos que el ministerio de Salud argentino había adquirido miles de desfibriladores para contrarrestar los millones de taquicardias que iban a aflorar desde el comienzo del partido. Tampoco hicieron falta. El partido fue un verdadero coñazo y destapó por última vez y hasta el inicio del Mundial, las penurias de una Argentina sumida en un caos táctico, técnico y de futbolistas.

Ni siquiera merece la pena debatir si Maradona vale  como entrenador. Desde que se puso al frente del combinado nacional, todo han sido despropósitos, chulerías y excentricidades. Sólo al ‘Pelusa’ se le ocurre tirar de reliquias tipo Verón, Schiavi, Heinze y Palermo. A este último le podríamos salvar por su milagroso gol contra Perú, pero su rendimiento está muy lejos de lo mínimamente exigible a un internacional argentino. Anoche, Verón fue el elegido para cuadrar al tropel: mala elección, la enésima de Maradona. Un día después del partido, todavía es un enigma saber a qué fue Argentina al Centenario. Unos dicen que se dedicó a sestear pendiente del Chile-Ecuador, otros que salió decidido a cementar con argamasa su portería y los últimos, entre ellos me incluyo, que saltó al campo a improvisar algo esperando que sonara la flauta. Y de hecho, fue así.

La nación argentina suspira hoy con ansiedad. Pasar como cuarto clasificado en el grupo sudamericano no tiene mérito alguno para el equipo en el que supuestamente Leo Messi debe coronarse como sucesor de su seleccionador. De momento, va a ser que no. El barcelonista se aburre con Argentina porque se siente marginado en la delantera, sin ningún compinche de garantías. Cada partido es una plegaria permanente para que reciba un pase bueno de cien posibles, por lo menos. Su hinchada le ha reprochado su actitud pero Messi no es tonto: juega en el mejor club del mundo, a la vez que participa con un grupillo de compañeros que ni le van ni le vienen. En Argentina no hay Xavis ni Iniestas, y eso a Messi le desconcierta. Bueno, está el defenestrado Riquelme, fulminado por los desvaríos de Maradona. El genial centrocampista es el único capacitado para dar una pequeña pátina de innovación a esta arcaica y ruda Argentina. Pero la afición tendrá que fastidiarse sin poder verle. Ya lo dice Maradona de forma muy gráfica: “Que la chupen y la sigan chupando”.

 

Otro estropicio de Maradona

Jueves, 10 Septiembre 2009

No sería un crimen que Argentina no se metiese en el Mundial. A tenor de lo visto en Paraguay, la selección de Maradona no juega ni a las tabas. Es un equipo lento, anárquico, plano, relajado y sin atisbo de sorprender con algo medianamente interesante. Hoy la prensa bonaerense sacude al ‘pelusa’ y a Messi por igual. Al entrenador se le achaca su pésima lectura del juego desde el banquillo y su nula capacidad de reacción. Normal, toda vez que la ‘albiceleste’ tiene que estar contenta por no haber encajado dos o tres goles más. Por su parte, Messi deambuló por el campo con una abulia desesperante. Si a los grandes cracks se les idolatra cuando inventan prodigios, también hay que sacudirles si no asumen responsabilidades. El barcelonista debió echarse el equipo a las espaldas pero apenas se mostró a sus compañeros. Cierto es que con la media que alineó Maradona, a ver quién recibe un balón en condiciones. Lo que no puede hacer el gran Diego es colocar a Gago y Mascherano juntos cuando, precisamente,  es Argentina la que debe llevar la batuta.

El enésimo patinazo argentino lo podía haber solucionado Riquelme, el creador por excelencia. Ahora, el país entero debe estar acordándose del berrinche estúpido entre Maradona y la ex figura del Villarreal. A este equipo le urge descaradamente la ayuda de un volante que inquiete, baje el balón al piso y dé la sensación de que algo nuevo puede pasar. Desde luego, esta Argentina nunca enamorará si Maradona se obstina en hacerla jugar a trompicones. Bien podría fijarse el seleccionador en sus compatriotas Gerardo Martino y Marcelo Bielsa, que manejan los hilos de Paraguay y Chile respectivamente con mucha más destreza que el propio Maradona.

La lectura más aliviadora es el calendario: Argentina recibirá a Perú, colista del grupo y sin nada por disputar, y después  acudirá a la cancha de Uruguay, quizá con todo resuelto. De todos modos, ya no hay margen para hacer experimentos. A los chicos de Maradona les  toca ganar y si es con Messi de rescatador, mejor. Después, el Mundial será otra historia, aunque como sea la de los últimos veinte años…

Así de bien late nuestro fútbol

Domingo, 6 Septiembre 2009

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El fútbol nos ha vuelto a demostrar que a veces sus ídolos más egregios no plasman su encanto en los banquillos. Es el caso del más grande entre los grandes. Maradona asumió el desafío  de resucitar  a Argentina después de años de penurias pero los últimos varapalos indican que saldrá chamuscado de la fogata que él mismo ha originado. Anoche Brasil se rió de la albiceleste en territorio comanche y ante los ojos de todo el globo por aquello del morbo Messi-Kaká. El baile ‘canarinho’ supuso la confirmación definitiva del abismo que existe entre un proyecto sólido a la par que áspero, pero en definitiva fidedigno, y un mar de dudas, palos de ciego y desajustes brutales. Es en este último punto donde Elano en el papel de pasador y Luis Fabiano como gran ejecutor, mandaron a los anárquicos argentinos al averno.

Tampoco se entiende que el seleccionador argentino dejase a su yerno Agüero en la banqueta. Tévez garantiza goles pero el ‘Kun’ se suele disfrazar de ‘hormiga atómica’ en estas majestuosas citas. Y eso que los pupilos de Maradona salieron enchufados. Sin embargo, el otrora vilipendiado Dunga ha logrado amoldar a su gusto un híbrido de músculo y talento. El resultado está a la vista: la pentacampeona se dirige como una exhalación a por su sexto cetro mundial. Con permiso de España, claro.

Del Bosque se habrá aliviado al comprobar que su 4-4-2 está bien engranado. La Confederaciones descubrió la incómoda disyuntiva de si alinear uno o dos delanteros. Parecía que Villa y Torres, lejos de complementarse, se estorbaban mutuamente. Y aunque anoche quien no mojó fue el del Liverpool, ambos arietes están aprendiendo al alimón a leer los ataques. En este apartado ha vuelto a entrar Silva. El canario sabe fajarse  por cualquiera de las dos bandas y de vez en cuando, como ayer, engancha algún trallazo que se cuela adentro.

La ‘manita’ a Bélgica es la enésima prueba de que nos sobran alternativas tácticas para dar y tomar. Busquets está siguiendo la estela fulgurante de su compañero Piqué y si su meteórica madurez no se tuerce, acudirá al Mundial de cabeza. En Riazor su entendimiento con Xabi Alonso fue simplemente perfecto. Además, teniendo a Guardiola como maestro teórico y a Xavi e Iniesta para los casos prácticos, no sería ninguna sorpresa que Busquets termine manejando los hilos de la selección en un futuro muy próximo. Si el presente está para disfrutarlo, el futuro augura grandes prodigios. Así de bien late nuestro fútbol.

 

Sí pero…

Jueves, 13 Agosto 2009

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Dani Jarque merecía un homenaje y una victoria. Su ansiado sueño de llegar a la absoluta se habría cumplido de no ser por la tragedia. Así que la selección rindió tributo al ‘capi’ ante una Macedonia que estuvo a punto de chafar el homenaje. La emotividad del prolegómeno del partido se tornó en desidia y aburrimiento en el transcurso del mismo. Desde la ausencia de Iniesta, Del Bosque no atina con un once solvente. El salmantino se empeña en alinear a Torres y Villa cuando los últimos resultados aconsejan colocar a un solo punta. Y tras lo visto, Torres se entiende mejor con Xavi y Silva que el propio Villa. Pero no sólo el valencianista se ha quedado en la inopia, Xabi Alonso tampoco está aportando mucho. Debe ser que el donostiarra aún no ha asimilado su vertiginoso verano.

La lectura óptima indica que la selección atesora múltiples y variados recursos. Si Alonso no funciona, sale Busquets para completar los deberes pendientes del tolosarra; si Cazorla no puede volatilizar el partido, Cesc cambia el ritmo y a otra historia. Ésta es nuestra España: una pléyade de futbolistas buenísimos, todos ellos reemplazables y todos ellos necesarios. Quizá Iniesta sea el único al que habría que mantener en el campo los noventa minutos, esté certero o fallón.

La remontada de anoche confirma que la selección no puede rayar la excelencia continua. Lo vimos contra Estados Unidos en la Confederaciones y lo corroboramos contra los correosos macedonios. Sin embargo, no estaría demás que los jugadores saliesen a comerse el mundo desde el pitido inicial. No en vano, toca año de Mundial y en la carrera final somos favoritos con permiso de Brasil. Si el susto de ayer fue puntual, perfecto; pero si ‘La Roja’ persiste en sus fallos defensivos y algún que otro desajuste táctico, el Mundial no perdona.

Del resto de partidos, el ‘Kun’ Agüero salvó contra Rusia la deteriorada imagen de Maradona; Inglaterra y Holanda divirtieron con su empate a dos goles en el que extrañó que un equipo de Capello fallara tanto en defensa; Brasil se tomó a guasa su trámite ante Estonia aunque Luis Fabiano sigue opositando a delantero indiscutible para Sudáfrica. Y por último, Italia continúa envejeciendo a pasos agigantados. Sin planes presentes ni futuros, la ‘azzurra’ tendrá que tirar de oficio para no fracasar esta temporada.

¡Silencio!..Don Alfredo se pronuncia

Domingo, 26 Julio 2009

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Don Alfredo ha vuelto a hablar con solemnidad: “algunos ídolos se hacen autopropaganda”. Otra vez ha sentado cátedra. Para un romántico del fútbol como Di Stéfano, ser testigo del incesante martilleo de anécdotas sobre Messi o Cristiano Ronaldo, debe ser atosigador. La Saeta rehúye considerar a cualquiera como el mejor del mundo y  dice que las estrellas necesitan de un equipo para erigirse como tales. Hasta el mismísimo Maradona esculpió su historia con un grupo extraordinario a sus espaldas. De otro modo, quién no recuerda la fórmula ‘MáGiCa’ de San Paolo con ‘El Pelusa’, Bruno Giordano y Careca, ¡menudo tridente! Maradona era el genio, sí, pero el resto ayudó a que el Nápoles batallara en el Calcio con Milan e Inter.

A Messi le sucede tres cuartos de lo mismo: sus asombrosas exhibiciones nos han dejado atónitos aunque no tanto como el primoroso espectáculo ofrecido por su equipo.  Dentro de muchos años todo el mundo recordará a Messi como uno de los grandes de este deporte que jugó en uno de los mejores Barças de la historia. Quizá por eso, Di Stéfano se ha quejado del autobombo que se dan a sí mismo muchos futbolistas. También es verdad que en el siglo XXI una filigrana en una final de Champions o en un Madrid-Barça es escudriñada por millones de telespectadores. El fútbol de antaño era folclore, hoy es una auténtica fábrica de entretenimiento en la que los sentimientos han sido engullidos por las marcas y sus mercadotecnias.

Siempre es necesario que un prescriptor reflexione del ayer y hoy del fútbol. En consecuencia, Di Stéfano espeta con naturalidad que “los futbolistas deben jugar para el pueblo porque hay gente que llora al ver que su jugador predilecto marca un gol”. Pero eso fue en el pasado, Don Alfredo. Ahora los futbolistas son multinacionales que venden imagen dentro y fuera del campo. La sencillez del futbolista se ha tornado en una vanidad detestable, que ha convertido a los cracks en algo más parecido a emperadores que a chavales que se entrenan y cambian en un vestuario. Por lo menos, todavía quedan esos ‘Raúles’, ‘Casillas’, ‘Xavis’ y ‘Puyoles’ que anteponen su estilo de vida a los pastizales con los que les puedan convencer constructores, jeques y oligarcas rusos.   

Nos estamos acostumbrando muy bien

Jueves, 2 Abril 2009

Cómo ha cambiado el discurso. Si el derrotismo ha sido el estigma de España durante toda su historia, ha sido ganar una Eurocopa y lo demás venir por sí solo. La selección ha cogido una inercia triunfal en la que parece que plantear un empate es de segundones. La ‘Roja’ juega y gana en todas sus vertientes: que el rival invita a hacer ‘tiki-taka’, pues jugamos cortito y al pie; que urge ser expeditivos y plantear partidos físicos, pues los nuestros se remangan la camiseta y a la faena. Por suerte aún no hemos tenido que emplear el ‘patamun p’arriba’ de Javier Clemente. Y anoche, en el Ali Sam Yen, los españoles sudaron para contrarrestar las embestidas de unos turcos ardorosos, que se desenvolvieron con más vehemencia que inteligencia.

Del Bosque estuvo acertado al alinear a Riera. El extremo del Liverpool ha recuperado ese juego explosivo con el que destacó en el Español. Quienes no estuvieron atinados fueron Xavi y Xabi Alonso, engullidos por un gran Mehmet Aurelio (cómo eché de menos a Iniesta). Sin embargo, este grupo cuenta con multitud de recursos y ayer el premio se lo llevó Güiza, quien porfió en dar guerra hasta el final. Viene bien tener a un delantero tanque como el gaditano para refrescar el lado ofensivo.

Lo que importa es que, juegue bien o mal, España no tiene parangón en Europa. Del resto de países, si acaso destaca la remozada Inglaterra de Fabio Capello. El italiano ha inculcado a los ‘pross’ carácter para sufrir. Anoche en Wembley, Terry salvó a la nación con un gol sobre la bocina ante Ucrania. También continúan sólidas Alemania y Holanda, aunque sus rivales apenas tienen empaque. Encima, la selección holandesa funciona por los madridistas: Robben, Huntelaar y Van der Vaart son indiscutibles. Extraña el caso de Van der Vaart, que sigue saliéndose con su selección cuando en el Madrid todavía no ha aparecido en escena.

Italia va a lo suyo. Da igual que empatase anoche contra Eire, al final acumulará los puntos necesarios para clasificarse con holgura. Y quien cada día ofrece peores síntomas es Francia. Lejos queda ya el extraordinario combinado de Zidane. Hoy es Ribery quien mantiene en la brecha a sus compañeros. Pero Francia se encuentra sumida en un periodo de transición y no se atisba optimismo en las generaciones venideras.  

De Sudamérica, el gran titular es la humillación de Bolivia a Argentina. Llegaba Maradona a La Paz con aires de grandeza y los andinos le dieron un bofetón en toda regla con media docena de goles. Messi y Agüero se diluyeron ante el ímpetu aplastante de los andinos. En consecuencia, ha quedado claro que la albiceleste no es tan infalible como nos querían vender desde Buenos Aires. Y por último, Brasil ganó sin convencer por enésima vez. A los ‘canarinhos’ se les ve tristones, no disfrutan con su fútbol y eso es lo peor que les puede suceder. Menos mal que todavía juega Kaká, el único que puede arreglar el desaguisado, porque el pasotismo de Ronaldinho es mayúsculo. A ‘Ronnie’ se le acabó el talento hace tiempo. 

¿Será peor el remedio que la enfermedad?

Sbado, 1 Noviembre 2008

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Patas arriba debe estar la selección argentina de fútbol para que la federación haya recurrido al entrenador Maradona, y no en última instancia. Al ‘pelusa’ le llega su oportunidad pero, a pesar de su más que probada popularidad social, la inexperiencia como técnico no ha sido obviada por quienes le siguen considerando no un ídolo, sino el ídolo. Los argentinos, que de fútbol se las saben todas, entienden lo que es jugar, que uno de los suyos haya sido el mejor de la historia, y también de entrenar. Ahí está esa pléyade de filósofos que empezó con César Menotti y quizá haya acabado con Diego Simeone. Todos ellos con su librillo de maestrillo y en el que el denominador común sentencia que el fútbol es la esencia de la vida. Maradona esta excluido de tal grupo. Primero, porque su trayectoria en los banquillos es casi nula y debía haberse fogueado como técnico antes de aceptar la propuesta de su federación. La sombra de Diego es muy alargada pero en el césped, no en el banco. Y segundo, porque Maradona no se expresa con pleonasmos ni metáforas para confesar lo que le gusta o detesta de este deporte.

Maradona se encuentra ahora en el otro frente. Ya no debe cumplir disciplina, tampoco lo ha hecho nunca, sino aplicarla. Ya lo dijo el ‘virrey’ Bianchi: “lo difícil desde el banco no es saber de fútbol, sino saber comunicarlo”. No dudo que el mejor jugador de todos los tiempos guarde conocimientos sublimes pero en su caso, hacérselos entender a sus pupilos será el verdadero reto. Maradona ha sido lo más grandioso que ha salido del fútbol y sus éxitos siempre han estado más motivados por su asombroso talento con el balón que por su forma de ver el juego. Es en este último aspecto en el que el nuevo míster de Argentina tendrá que dar la talla. El combinado albiceleste ha sido un ‘gigante anestesiado’ desde que el propio Maradona dejó boquiabierto al mundo en Méjico 86. El atrevimiento de la federación argentina va más allá de un experimento para calibrar la relevancia pública que pueda tener Maradona en el banquillo, su osadía tiene un fin: recuperar el trono mundial dos décadas después. Si Diego fracasa con estrépito, no es seguro que sus feligreses le concedan una segunda oportunidad.

Por el momento, Maradona ha actuado con sentido común. Ése debe ser su imperativo, nada de decisiones alocadas. Para los próximos amistosos no convocará a su yerno Agüero, a sabiendas de que debe cuidarlo físicamente para después exprimirle en los envites de peso, ni a Leo Messi, concebido por el propio Diego como su sucesor. En el caso del barcelonista, el flamante seleccionador ha sido habilidoso por respetar el pacto entre el Barça y Argentina para que Messi juegue con su país lo justo y necesario. A partir de esta semana, no será extraño ver a Maradona coger su particular puente aéreo Argentina-España para ojear potenciales ‘barriletes cósmicos’. En su equipo técnico, dispondrá de la inestimable ayuda de su amigo Carlos Bilardo, otrora entrenador suyo tanto con Argentina como en Sevilla. Bilardo asume la función de director deportivo, como Fernando Hierro con España. Pero sinceramente, dudo de la eficiencia de los directores deportivos de las federaciones. Para seguir futbolistas, ya se encargará Maradona en persona.

Finalmente, Diego deberá aprender rápido dos conceptos: paciencia  y decoro. El primero para saber aguantar las envestidas de sus detractores, que los habrá y muchos si las cosas vienen mal dadas. Antes de obsesionarse con un modelo de juego vistoso, Maradona deberá ser pragmático, afianzar una buena racha de resultados. Y por supuesto, su responsabilidad con su país es ahora mayor que la que asumió como jugador. De sobra es conocida la vehemencia del ‘pelusa’. La selección es una bonita ocasión para que sepamos si Maradona ha aprendido a actuar más con la cabeza que con el corazón, en sus manos está.