Blogs

Archivo de la categoría ‘MARCA’

El dilema de Di María

Lunes, 9 Diciembre 2013

di-maria.jpg

Cristiano Ronaldo llevaba cobrando los mismos millones que Kaká durante cuatro años. Sin embargo, el portugués nunca restregó a su presidente una razón exageradamente incomprensible para cualquiera que viese fútbol sin más. Su renovación, la primera, por cierto, se cumplió por méritos gigantescos con un salario también descomunal, pequeño detalle que no ha obviado el resto del vestuario. Si la tesorería se parece a la cámara acorazada del Tío Gilito, futbolistas como Sergio Ramos y Di María (Özil en su momento) han puesto el cazo por si caen sus cifras planeadas. Del sevillano, un directivo del Real Madrid se sorprende por la “barbaridad que pide su gente”. Y todavía le quedan tres temporadas, hasta 2017. Pero el nombre que flamea estos días es el de Di María. El diario MARCA publicó el pasado sábado un acuerdo inminente del argentino con el opulento Mónaco. Razón: Gareth Bale.

Di María todavía no ha escupido ni una sola palabra, pero MARCA, que suele apuntar bien sus informaciones, ha descubierto una telenovela que aumentará exponencialmente la audiencia mediática del mediapunta hasta verano…al menos, así lo ha asegurado Ancelotti desde Copenhague. Su mejora contractual no fue para echar cohetes en un club que maneja varios ceros en cada contrato; se le subió de 2,5 a 3,5 millones netos anuales. Es decir, que todavía tenía diez compañeros con mejor salario. Quizá por impotencia o conformismo, su rendimiento sobre el césped bajó y Mourinho tomó nota: “Cuando ganabas poco dinero jugabas mucho; desde que renovaste, no juegas ni mucho ni poco”, reprochó el técnico a Di María después de un empate en Pamplona. Pero Mou se marchó y Di María peleó en pretemporada por corregir un rendimiento que se asemejaba a una montaña rusa. Lo entendió Ancelotti y también la directiva, que con la necesidad imperiosa de hacer caja por el descomunal gasto de Bale, decidió vender a un jugador atractivo, pero de segunda fila: Di María u Özil, uno de los dos debía salir. Y Carletto prefirió la entrega, constancia y las buenas maneras que había visto en el argentino. Los amistosos que jugó los bordó, y en los que fue al banquillo, no rechistó. “Disciplina italiana”, dijo uno de los asistentes de Ancelotti sobre Di María.

Pero llegó Bale en loor de multitud y con ínfulas de Balón de Oro. Su precio justificaba todo, incluso la titularidad en el Camp Nou justo en un momento incierto de su esforzada puesta a punto. Desde entonces, Di María, con partidos eléctricos y otros de no tan alto voltaje, no ha digerido las bulas papales concedidas al galés. Bulas que ya no lo son tanto a tenor de sus estadísticas meteóricas: nueve goles y siete asistencias en sólo trece partidos. El listón para el ‘fideo’ sube centímetros cada vez que Bale sale titular, por algo ha costado 100 (o 91) millones de euros. Pero, claro, en año de Mundial cualquier suplencia es sospechosa, y Di María no puede empezar a entrar en la tendencia ‘Iker Casillas’: Liga no, Copa sí y, en el caso del argentino, Champions menos que Liga. Si se queda batiéndose el cobre, el madridismo se lo agradecerá y Ancelotti dará palmas con las orejas; y si pone rumbo a Mónaco, el Madrid se queda sin fondo de armario. La elección es suya: pelear como en la gira de Estados Unidos o ser suplente, de lujo, eso sí, al estilo de Santi Solari en el Madrid de los galácticos. 

La verdad incómoda

Jueves, 24 Enero 2013

florentino-perez2.jpg

“Nunca entraré en un medio de comunicación. Tengo que llevarme bien con todos y, por tanto, no podría entrar en ninguno en concreto”. Pocas veces Florentino Pérez ha desvelado públicamente su postura salomónica con la prensa. Esta declaración sirvió para aclarar su presunta irrupción en el accionariado de Antena 3 en el año 2002, durante su primer mandato en el Madrid. Porque al presidente le gusta mirar desde su atalaya la catarata de chismorreos que devora la actualidad merengue un día sí y otro también, sin mostrar afinidad descarada por nadie; no en vano, desde hace años no concede entrevistas a medios deportivos, tan sólo el papel salmón tiene cierta cancha pero, evidentemente, para asuntos de ACS. Florentino se ciñe al papel de presidente de multinacional: sólo habla en actos institucionales y apenas esboza discursos extraordinarios lejos de la “universalidad y los valores eternos que inspira el Real Madrid”, como suele repetir. Como ejecutivo modélico que es, sabe cuándo y cómo colocar mensajes interesados; para cuestiones cotidianas y esporádicas, antes esgrimía aquel aliviante pregunten a Jorge Valdano. En estos tiempos, son Pardeza y Butragueño quienes intercambian el micrófono inquisitorio de Mónica Marchante.  

Pero el presidente ha roto su protocolo aristotélico: ha olvidado el punto medio que da la virtud y se ha inclinado por el extremo del exceso. Desmintiendo la portada del MARCA ha creado un cisma sin precedentes entre prensa y aficionados. Para comprobarlo, no había más que leer twitter, el nuevo barómetro social de los periodistas. Los comentarios sobre Florentino delatan que el madridismo le va a abrazar todavía más y que, en momentos de resurrección, los aficionados no toleran ningún ente perturbador. Al menos, a Manuel Pellegrini le habrá quedado claro cristalino que no había nacido para entrenar al Real Madrid: su ex presidente nunca compareció en público para amortiguar la campaña de acoso y derribo que emprendió el entonces director de MARCA, Eduardo Inda. Precisamente, con Pellegrini despedido, el máximo mandatario fichó al ganador nato de Mourinho, creyendo que los títulos potenciales eclipsarían la devastadora imagen pública del portugués. Al final, todo lo contrario: Mourinho lleva días sin hablar pero él es el origen de la volcánica portada de MARCA. Por fin, se han visto colmados sus deseos: Florentino le ha demostrado con creces el apoyo que nunca sintió con Valdano o Zidane.

Los autores de la noticia de MARCA, Carlos Carpio y Miguel Serrano, defienden que la credibilidad del bombazo la sostienen tres fuentes diferentes. Si en la comida hubo cuatro comensales (presidente, José Ángle Sánchez y los capitanes Casillas y Ramos), como afirma el presidente, entonces los creyentes de la causa marquista (copyright por Inda) deducirán que aquella reunión fue un conciliábulo de filtradores; en contra, los devotos de Florentino están demasiado rebrincados con otro misil tomahawk de la opinión pública ahora que las victorias casi habían devuelto una paz artificial. Pero MARCA no miente: el vestuario no aguanta a Mourinho y su continuidad sorprendería más que si Messi protagonizase un nuevo caso Figo, o sea, imposible. Y Florentino lo sabe todo, pero no puede quedarse de brazos cruzados si el periódico más leído de España sugiere que el Madrid sigue en pie de guerra consigo mismo.    

La prensa: trallazos a la imagen del Madrid

Sbado, 20 Agosto 2011

portada-del-diario-marca_54199995241_54115221158_352_180.jpg

El diario MARCA publica en un confidencial de este sábado que ‘Mourinho está arrepentido’. Sea o no verdad, el entrenador dejó escapar una razón de peso para haber evitado otro trallazo a la imagen del club: la amalgama de titulares que debían coincidir con el nuevo talante táctico de Mou no han resonado en la prensa deportiva, pues, tristemente, la bronca y el fuego cruzado de declaraciones tiran más que la presión asfixiante del flamante Madrid o el enésimo Messi supersónico. Los motivos de las últimas portadas ignoran cualquier aspecto futbolístico y aunque clubes, jugadores y espectadores se sonrojen por el desenlace del Camp Nou, es evidente que el morbo lo volvió a crear el portugués, lo expandió su capitán espartano, Casillas, con su sorprendente declaración sobre la entrada de Marcelo a Cesc (“Una entrada, al suelo y lo de siempre), y le dieron vida Piqué apelando a un inexplicable victimismo territorial (“Nos echan la culpa a los catalanes, pero el problema es Mourinho”) o Xavi enfangando más la movida (“La imagen del Madrid ha vuelto a ser lamentable”). El mismo MARCA tituló ayer en primera plana ‘Que sea la última vez’ y hoy ha incidido en el asunto ‘Ellos sí son grandes (Casillas habló con Xavi y Puyol para zanjar la polémica)’; el diario AS publicó ayer ‘Cruce de reproches’ y hoy ‘Casillas quiere la paz’. Extraña que ningún periódico resalte el leitmotiv  que el vestuario blanco habrá deducido de la Supercopa: con ese fútbol los clásicos serán más inciertos que en los últimos años.

En el otro bando, Sport y Mundo Deportivo han encontrado un incentivo fácil: Mourinho les ha dado carnaza para una buena ristra de portadas. Sport sacó el viernes ‘Mourinho merece una sanción ejemplar’ y hoy ‘Mourinho intentó pisotear a Cesc’; Mundo Deportivo sí concedió ayer un guiño a Messi con un ‘Alucinan’, aunque hay que entender el titular en sentido ambiguo porque resume el papel sublime del argentino y la ‘actitud violenta de Mourinho’. El mismo diario se ha olvidado hoy de la resaca triunfal del Barça y también ha indagado en el peligroso affaire de la selección española con un ‘Casillas se desmarca de Mourinho: Iker y Xavi han quedado hoy para hablar’. Indudablemente, la concordia en el combinado nacional es noticia, pues casi es asunto de estado; pero el trasfondo de la Supercopa ha dejado en peor lugar a Madrid que Barça. A este último no le urgen más panegíricos, porque su fútbol de salón ya no vende: arramblar con tanto título cansa a la opinión pública, pues carece de morbo y, al fin y al cabo, no es noticia. Al Barça tan sólo le queda acometer récords y no caer en la autocomplacencia que le impida lo anterior.

Pero en el Madrid es diferente…a Mourinho le convenía pleitesía por parte de la prensa, pero los ecos de su atrevimiento táctico no han repercutido en la opinión pública. El Madrid sí necesita que se vuelva a hablar de su desafío al Barça  y de su inopinado descaro para poder ganarle en el Bernabeu o Camp Nou. La cuestión es si quiere Mourinho: Santi Segurola ha sido tajante en su columna de MARCA…”lejos de conceder al equipo la satisfacción del trabajo bien hecho, Mourinho aleja la mirada de lo fundamental – el juego de su equipo-“. Es ahí donde debería redundar el técnico portugués, no en triquiñuelas de recogepelotas o arrebatos agresivos. Porque el Barça actúa en los episodios extradeportivos desde la victoria en el campo y siempre encontrará en ello parapeto a las críticas, sean declaraciones altisonantes o gestos indecorosos; pero al Madrid aún le queda acabar con su némesis azulgrana y nada hay más importante que eso para un club que se ha labrado su fama por el reconocimiento en el césped. Y para ello, Florentino Pérez debe actuar como exige su presidencia, porque “su posición como dirigente se mide en momentos como éste, cuando el Real Madrid no figura en las portadas de los periódicos por su excelencia, sino por los desdichados episodios protagonizados por su entrenador”, según Segurola. En el fondo, el madridista de la calle quiere volver a comprar el diario con una foto rotunda de un gol, acompañada de crónicas estilo Orfeo Suárez (El Mundo) o José Sámano (El País) o análisis tipo Enrique Ortego (MARCA) o Pedro Pablo San Martín (Diario AS). Vamos, volver a disfrutar.  

Revista de prensa

Sbado, 30 Abril 2011

sandro-rosell-saluda-florentino-perez.jpg

PRÓLOGO

Prolegómenos de una semana orgiástica para el Barcelona (pese a la derrota en Anoeta). El Zaragoza, aparte de acojonar a sus rivales de la zona caliente, ha adelantado el alirón azulgrana…los festejos podrían tener al convidado de piedra más apetecible: el Espanyol. El regusto sería acabar con la dichosa mofa del ‘tamudazo’ (si es que a los pericos se les olvida algún día…y a los madridistas) pero depende del rollo que lleve el Madrid en Sevilla. Antes, el martes, toca festejar la segunda final de Wembley: el barcelonismo ha preparado los fastos, Guardiola ha vuelto a la prudencia después del éxtasis en la sala de prensa del Bernabeu, y el vía crucis para el Madrid puede ser infernal. No es escuchan susurros de remontada…bueno, sí, alguno en la capital.

Porque la portada del MARCA de hoy recuerda a aquellas ediciones que servían de barómetro para pulsar el ánimo del madridismo. Conjura para remontar se ha adelantado a la primera plana que AS habría planeado para mañana si Lafita (8 goles en 100 partidos de zaragocista…¡y dos en el Bernabeu!) no hubiera degollado al Madrid de la cara alegre. Hace años, a las aficiones le ponía comprar en el quiosco diarios deportivos que llevasen la foto en grande de un posible fichaje. Por ejemplo, Lilian Thuram protagonizó más de media docena y nunca llegó a Madrid: daba igual, los fichajes siempre ilusionaban. Creo que la tendencia la cambió Tomás Roncero con su ‘cofradía del clavo ardiendo’. Entonces, el Madrid de Capello estaba medio muerto en la Liga 2006/07 y el periodista de AS interpretó el rol de mesías de la última esperanza blanca. A medida que transcurrían las jornadas y la distancia sideral entre Barça y Madrid se acortaba a la velocidad del sonido, AS sacaba titulares pseudo psicológicos…eso molaba  (y mola) mucho a la gente. ¿Qué leeremos mañana?

Pero este año ha vuelto a cambiar la dinámica de las publicaciones: Mourinho ha impuesto una nuevo estilo y su sola presencia es suficiente carnaza para los diarios catalanes. El entrenador del Madrid ‘sugirió’ a Guardiola que entrase en autocombustión y el Mundo Deportivo lo agradeció con un gran ‘Super Pep’. Y, claro, la victoria del Bernabeu levantó un torrente de réplicas mediáticas usando el fuego cruzado de las ruedas de prensa. Guardiola se resignó a perder la guerra psicológica ante el ‘puto amo’ y Sport lo aprovechó para aclarar el día después que ‘el puto amo es Messi’.  Muy ocurrente.

NUDO

El cruce de denuncias originado por el torbellino del lenguaraz Mourinho ha magullado seriamente la ‘excelencia’ del Madrid y el seny barcelonista. Y el marrón llegará el martes cuando ambas directivas se citen en el almuerzo de compromiso, típico de cada velada futbolera.  El lugar es The Mirror  y, en principio, todas las huestes están invitadas, incluidos los delegados de UEFA. El sentido común indica que después de la comida, salgan los portavoces para anunciar la anulación de todas las demandas; la realidad intuye que retractarse sólo se entendería como pataleos pueriles. Es una pena.

Y un cara a cara: Pedro G. Cuartango hace una similitud todos los sábados en El Mundo de dos vidas paralelas. Hoy le ha tocado al gran protagonista de la semana…Mourinho. Dice el articulista que el entrenador “se considera más importante que el oscurecido Florentino, que su equipo, que la afición y que Dios”. Lo compara con Tarquinio, el último rey de los romanos, que no consentía que nadie le llevara la contraria ni menoscabase su enfermizo sentido del honor.

Enfrente, Javier Martín se postula como uno de los pocos supervivientes que se divisan en el espectro periodístico después de las declaraciones volátiles del mister. Publica en El País que “El Madrid de Mou no es mediocre. A rachas es brillante muchas veces corajudo y protestón, y en ocasiones hasta barriobajero”. Brillante lo fue en la primera parte de Santander y a tiempo completo en Mestalla; el coraje lo lleva en los genes (el Madrid y su entrenador); protestón lo es Mou cuando salta a la palestra y barriobajera sólo me pareció su actitud del III clásico; claro que si funcionó en Copa, por qué no en la ida de Champions. Recordad que al Madrid le valía el 0-0.

DESENLACE

Enrique Ortego analiza este sábado en MARCA cuál es el secreto táctico de la remontada en el Camp Nou. La solución ignora cualquier planteamiento siderúrgico del portugués y se acerca más al estilo que el Madrid nunca debió defenestrar, pero que le dio la Copa de Mestalla. “Defensa alta, presión cerca de la divisoria y salida rápida”; sin duda, es la idea perfecta para un equipo que se plante en Barcelona sin presión ni exigencia alguna. El problema es que el Madrid de esta tarde ha alineado un simulacro del milagro y las consecuencias han sido desastrosas: cero ánimo para el martes y Liga prematura para el Barcelona, que contra la Real Sociedad no se ha tomado muy en serio su imbatibilidad de treinta y un partidos…a uno, precisamente, del que ostenta su verdugo de esta noche. 

Aquel periodismo deportivo…

Jueves, 20 Enero 2011

Hablemos un poco de fútbol, por favor. Es mi súplica para la vuelta al periodismo deportivo de toda la vida, aquel que agitaba las tertulias nocturnas con exquisitas reflexiones de los partidos, conjeturas interesantes e informaciones irrebatibles. Durante mi bachillerato me deleitaba escuchar la opinión incisiva del maestro Santi Segurola en El Larguero o al eterno García con sus demoledoras entrevistas en Supergarcía. Fue este último quien sacó un nuevo estilo periodístico, planteando cada noche un teatrillo con buenos y malos. Sus innumerables fuentes a veces le confesaban historias asombrosas, inéditas y, sobre todo, denunciables: siempre nos quedará el retintín del ‘Pablo, pablito, pablete’. Al final y al cabo, García entendió que el fútbol era un negocio porque así lo querían sus gerifaltes. Justamente por ello, acabé aborreciendo esa tendencia.

A mí no me interesaban los trapicheos de Ramón Mendoza o las continuas salidas de pata de Gil. Bueno, sí, tenían su gracia pero siempre estaban supeditadas a la salsa de los goles, de las crónicas y análisis post-partidos. A la gente le flipaba escuchar los arrebatos de Juanma Gozalo o las impresiones más comedidas de Julio César Iglesias; entonces, lo que molaba era compartir o discrepar de por qué ganaba o dejaba de hacerlo el Madrid.  Pero aludo a aquel periodismo en pretérito porque el de hoy, cuyo axioma no es la calidad sino la venta al por mayor, se ha empachado de un sensacionalismo demasiado corrosivo (y digo demasiado porque no oteo su fin). La prensa, en la que yo me incluyo, busca permanentemente el desencuentro del protagonista: las primeras planas están copadas de declaraciones lacerantes y, por ende, morbosas que fusilan relatos más sagaces pero menos vendibles. Por suerte, los periódicos de información general sueltan escritos de lectura obligada. Ahí están las noticias que el perspicaz Carlos Carbajosa saca en El Mundo o las piezas maestras que contrasta Diego Torres en El País. Sin olvidar, por supuesto, las crónicas de José Sámano o las que plasmaba Ortego en ABC.

Incluso, los diarios deportivos tenían chistadas al estilo Guasch que siempre resultaban amables y aventuras en primera persona que te ponían la piel de gallina, como el Dakar que se hizo Roberto Palomar o mismamente su escalada al Aconcagua. Ésas son las historias que, a mi juicio, hacen afición. Quizá suene nostálgico, pero es que hemos entrado en una vorágine imparable de bravuconadas e invectivas que convierten cada rueda de prensa en un pim, pam, pum entre periodistas y protagonistas. Para no salirme del carril de moda, Mourinho es un buen ‘leitmotiv’ que explica la atrofia del periodismo deportivo: el portugués se ha erigido en protagonista de los continuos desbarros de AS y MARCA. Los primeros se han cansado de vender ‘mourinhismo’ porque el Madrid no les mima como al MARCA. Y estos aducen cualquier motivo, por muy grotesco que sea, para justificar cualquier chulería del entrenador. Cualquier chorrada, menos fútbol.

Pero el amarillismo no se limita a la prensa escrita, las teles están copiando del Punto Pelota un modelo de tertulia zafia que convierte a ex futbolistas en improvisados periodistas que escupen lo primero que les cuentan. Casualmente, ex porteros tales como Paco Buyo o el ‘Loco’ Gatti se atreven a desacreditar a árbitros sin fundamento alguno y sus fanfarronadas resuenan más que las perspicacias de informadores reales como Roberto Morales, de la agencia EFE. Así pinta el panorama y preocupa que no haya indicios de mejora alguna. Y es que el Madrid ha conseguido embaucar a la opinión pública y alimentarla diariamente con el ‘yo’ grotesco de su entrenador. Lejos quedan los porqués de los analistas sobre un proyecto dudoso y las propuestas para intentar superar al Barça en el campo. No, eso no importa mientras nosotros, los periodistas, tengamos nuestro Sálvame particular. Supongo que tenemos lo que nos merecemos.