Blogs

Archivo de la categoría ‘Newell's’

La vena guerrillera de ‘Tata’ Martino

Martes, 23 Julio 2013

el-tata-martino-despidiendose-_54377776776_54115221155_600_244.jpg

“Para ustedes, los europeos, yo era como Paul Gascoigne: tenía mucha técnica, pero era muy vago porque no corría”. Los periodistas de la RAI italiana no podían creer la autodefinición de Gerardo Martino en la entrevista que le hicieron días antes del debut de Paraguay contra Italia en el Mundial de Sudáfrica. Ídolo de masas en Rosario, más incluso que el maniático entrenador cuyo nombre bautiza al estadio Marcelo Bielsa del Newell’s, el personaje del ‘Tata’ todavía es desconocido para el fútbol europeo; sobre todo, porque su primer y único contacto con el viejo continente fue cuando el Tenerife le fichó en 1991. Aterrizó diciendo que no conocía nada de la isla, apenas jugó quince partidos en el centro del campo junto a Fernando Redondo y, aunque pasó con más pena que gloria, “el quilombo que se montó entre la afición leprosa (la de Newell’s) fue descomunal”, tal como temió el malogrado ex presidente, Mario García Eyrea. No en vano, hace pocos años Martino fue galardonado como el mejor futbolista de la historia del club rosarino; por eso, es muy comprensible el apego emocional del flamante entrenador del Barça por los colores del que ya es su ex equipo, siempre presumiendo de que dentro de él “corre sangre roja y negra”.

Discípulo aventajado de Marcelo Bielsa (consiguió como futbolista que, aparte de regatear en un metro cuadrado, se pegara un esprint de treinta metros para robar un balón), su fútbol enamora porque, sencillamente, es lo único atractivo del fútbol argentino. Prueba de ello es que Maradona ve todos y cada uno de los partidos del equipo de Martino: “no me pierdo ninguno”, llegó a decir el Pelusa hace unos meses desde su residencia de Abu Dabi. El ‘Tata’ es una especie en extinción en Argentina porque quizá sea el único míster capaz de comulgar con todas las filosofías futboleras: la de Bielsa, por supuesto, en cuanto a presión y agresividad; la de César Menotti en el matiz del entretenimiento y la de Bianchi en el gen ganador. A Vicente Del Bosque le duró el susto de los cuartos de final de Sudáfrica un puñado de días: “la presión de Paraguay ha sido lo más asfixiante que he vivido como entrenador, más incluso que la que nos hizo la Chile de Bielsa”, espetó el seleccionador en la víspera de las semifinales contra Alemania. Sin duda, aquel partido contra el combinado de Martino fue uno de los más taquicárdicos de todo el Mundial; los paraguayos acabaron extasiados de perseguir el balón en cualquier palmo del campo y la camisa de Del Bosque transpiró igual que las de Camacho en Japón y Corea. Sin embargo, el hecho de no considerarse un bielsista radical, le confiere la atención incluso del rey de los preciosistas, el maestro Menotti. Ambos coinciden palabra a palabra en la profunda reflexión sobre el fútbol argentino: “Pensando como entrenador, el fútbol argentino de acá es de los más competitivos del mundo; desde la perspectiva del aficionado, no vería un partido en Argentina más de diez minutos”. Por eso, los leprosos son los más divertidos de ver allí y casi en toda Sudamérica; salvando las distancias, es un Barcelona en esencia, en el que el estilo lo mandan los jugadores.

¿Y qué tiene que ver el ‘Tata’ con el Virrey Bianchi? El primero dijo una vez que “dirigir a la albiceleste sería un trabajo extraordinario, pero nunca un sueño”; Bianchi piensa igual porque él mismo ha rechazado la oferta del presidente Julio Grondona hasta tres veces en diferentes años. Y los dos juegan a ganar con el balón pues, al fin y al cabo, es la piedra angular de sus tácticas. Así lo disfrutó Bianchi en Boca con la mejor versión de Riquelme y así lo hará el ‘Tata’ con su preciadísimo Leo Messi, además de Neymar, Iniesta, Xavi, etc. De todos modos, el fútbol español está expectante por saber qué ideas aportará Martino en un equipo que juega por inercia y cuyo estilo es el menos poliédrico de todos (sólo admite toque y retoque). El ‘Tata’ es un obseso de la táctica, pero obseso tolerante; o sea que si debe asumir la estrategia del ‘falso nueve’, la comprenderá sin objeciones. No obstante, observándole de lejos, no es difícil intuir que la vena guerrillera del argentino será el primer influjo en el vestuario. Su consigan es breve y concisa: compromiso. Eso lo fundamenta todo. La prueba más irrefutable ha sido su amor eterno por Newell’s; ahora emprende su primera aventura europea en un club que gusta de la estética y, por supuesto, el resultadismo. No hay problema, Martino es profesor de ambos conceptos porque lo que más detesta son los “bodrios de novela”. ¡Ah!, y los halagos de la prensa…dice que “empalagan demasiado”.