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A Florentino le hace tilín

Mircoles, 23 Febrero 2011

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Gerland fue el escenario de la redención. Quizá sea atrevido barruntar que el Madrid está cambiando la historia un poquito, tal como anunció Mourinho, pero es evidente que este equipo está provisto de mejores accesorios para alargar la carrera por la Champions. ¿Favorito? Todavía le veo verde, aunque sólo vislumbro Barcelona como rival inexpugnable (y eso que los azulgranas tienen más deberes para la vuelta). Del resto de la ristra de candidatos, el Madrid de Mou se puede batir el cobre con ellos pudiendo salir victorioso; Manchester, Chelsea, Inter y Bayer no caminan con más garbo que los merengues. Tan sólo el United, que con un fútbol muy práctico en toda su esencia, lidera con creces al Premier.

Pero el Madrid está mimando esta Copa de Europa con un tacto especial. La prueba más fehaciente fue el impulso vehemente de Florentino en el palco de Gerland cuando su capricho Benzema percutió el 0-1. El sorprendente arrebato de quien siempre ojea los partidos en pose hierática (como las divinidades egipcias) puede interpretarse con dos lecturas: o bien el presidente eligió tal momento para vindicar su perspicacia con su delantero, o era el alivio definitivo a la némesis de los octavos de final. Imaginar un guión con ese ejecutor parecía inimaginable: tal vez porque hasta hoy sólo el vestuario confiaba en Benzema, para la prensa seguía siendo ‘Benzemalo’. Por lo menos, se ha ganado cierto margen para no ser criticado; o sea, que si el francés no ve puerta en un puñado de partidos, el gol de anoche le valdrá como coartada. Pero me cuentan que Karim agradece la competitividad con Adebayor porque ya no se siente inútil. Y aunque no cambie ese rostro pavisoso, le pone que Mou le haya dado tanta caña. Sí, el fin ha justificado los medios.

Benzema salió porque el Madrid debía refrescarse en el ataque: Adebayor porfió en presionar a los centrales Cris y Lovren, pero llegó un momento en el que sus zancadas al estilo de los avatares de James Cameron (símil made in Tiempo de Juego) no acortaban tantos metros; Cristiano no lograba enganchar el balón en un galope de los suyos y tuvo que conformarse con disparar las faltas, una reventó el palo; Di María buscó un dribling que nunca encontró, pero fue generoso en el esfuerzo pues corrió como los niños al escondite. Y la gran pena fue que Özil estuviese en el limbo casi todo el partido, ésa es la remora que le impide salirse en cada partido. Se esconde y el equipo pierde agudeza para inventarse pases entre líneas. Menos mal que volvió a la Tierra en el tramo decisivo y su pillería permitió la jugada resolutiva de Benzema. No obstante, el mediapunta alemán tiene que quitarse de una vez el corsé de chico nuevo y arrogarse responsabilidades de crack, porque Kaká está al acecho y, aunque no intimide, su nombre y los millones de la compra todavía pesan.

Quien sí es un jugadorazo contrastado es Xabi Alonso. Su fulgurante progresión no tiene límites. Anoche no sólo fue el distribuidor oficial, sino que también improvisó de ‘Makelele’ de turno. Robó más pelotas que Khedira en lo que va de temporada y resolvió el galimatías táctico de Mourinho: al Madrid le hace falta una réplica de Xabi sin ninguna diferencia. Eso o traer a una bestia que coja el ‘coche escoba’ y se lleve todo por delante de la defensa. Me gusta el ghanés Essien, pero mucho tendría que agravarse esa demarcación para que viniese. Khedira se preocupa más por no perder su posición que por hacer de escudero del donostiarra, mientras que Lass enchufa su batería y no se está quieto ni un instante. Insisto, un híbrido sería lo más pertinente. También merece un doble Pepe: que pide ganar unos cuantos millones de más, dénselos…no existe mejor defensa al corte. Su omnipresencia apabulla tanto a Carvalho y Sergio Ramos, que estos no pueden sino agachar la cabeza cuando se cuece una bronca. Anoche la recibió Carvalho y varias veces; Pepe le corregía errores continuamente y su compatriota decidió actuar con discreción para no delatar sus cagadas. A Ramos le salvó su desparpajo en el ataque, porque en defensa no le firmaría ni un seguro a todo riesgo, razón: el gol de Gomis.

En definitiva, buen resultado para el Bernabeu y una eliminatoria que no peligra. Ni el rival se asemeja a aquel Lyon de Juninho, Malouda y ¡Diarra (Mamadou)!, ni la Champions parece el formato propicio para que se trunque la imbatibilidad de Mou como local. Pero, pese haber enfilado los cuartos, al Madrid le urge una demostración de poderío: una goleada de escándalo o echar a alguien que tenga galones. Sinceramente, el partido de ayer fue un aburrimiento porque ambos equipos no saben improvisar fuera del fútbol plano y telegrafiado que practican en sus ligas. Aunque supongo que en este año I no trasciende nada más allá del resultado. Ganar la Champions y punto…queda claro qué es lo que le hace tilín a Florentino.

El Madrid, a su imagen y semejanza

Lunes, 18 Octubre 2010

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Mou ya tiene al Madrid a su imagen y semejanza. No enamora porque ése no es su propósito, pero achanta a cualquiera que se le ponga enfrente. Y mucho habrá tenido que ver Cristiano, que si hace tres semanas pataleaba como un niño caprichoso cuando no le salía la jugada, ahora celebra efusivamente los goles… ¡de Higuaín! O el equipo se ha conjurado para que, de una vez por todas, el enésimo proyecto de Florentino salga adelante, o es que Mou es sencillamente el soberano de todo lo que le alcanza la vista y sus ‘vasallos’ hacen lo que él dicta.

A Mou le importa poco que sus chicos combinen, triangulen o se inventen jugadas acrobáticas con doble tirabuzón. Hombre, siempre es de agradecer que a  Xavi o a Iniesta se les ocurra una genialidad, pero también mola que el Madrid castigue sin compasión con varios golpes directos. Además, Mourinho también podrá fardar de pitoniso: advirtió que algún equipo pagaría el poco acierto goleador de principio de temporada y han bastado dos jornadas para que la opinión pública se olvide del aplastante inicio de Pellegrini. El Madrid ha entrado en una vorágine goleadora en la que hasta Casillas podría rascar algo.

Porque esa es otra: si arriba están enchufadísimos, la defensa no se queda atrás. Pepe, con sus vaciles y chorradas, se ha granjeado el honor del que Hierro gozó durante muchos años. Es el líder indiscutible de la zaga y se hace lo que él manda. A veces le da por patear espaldas ajenas y otras por chulearse como en Málaga, pero es de uno de los mejores descubrimientos de los últimos años. Y, sí, Mijatovic tenía razón: llegaría el día en que a los ‘entendidos’ se les metería en la cabeza que treinta millones por un buen central son una buena inversión. Yo me incluyo entre los sabiondos; en su momento me pareció una exageración pagar aquella bestialidad por un tío llamado Pepe.

Ahora bien, vale que el Madrid ha espabilado en los últimos días o, más bien, ha encontrado un patrón de juego, el de atacar y atacar hasta noquear. Pero mañana viene el Milan, que sin meter mucho miedo tampoco tiene la pinta de Depor o Málaga. La gran asignatura pendiente del madridismo es ganar a ‘alguien’: no valen medias tintas. Y Mou sabe que ése debe ser su cometido, independientemente de que sus chicos le hagan un roto al Depor o ganen por los pelos a un recién ascendido. Ha llegado la hora de examinar el potencial de este Madrid nuevo en espíritu y ganas. E insisto, aún con Ibrahimovic, Robinho y Pato, los italianos no son favoritos a nada. Pero no me quiero imaginar qué sucedería si la orgía no continúa mañana.  

Pepe era quien hacía bueno a Cannavaro…

Martes, 15 Diciembre 2009

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¡Maldita coincidencia! Justo cuando el Madrid inquieta al Barça, va Pepe y se lesiona hasta la siguiente temporada. El mejor central del mundo (lo creo de verdad) está tristón, pero no tanto por no poder ayudar al Madrid, sino porque deja a Portugal coja para el Mundial, el caramelito más gustoso para cualquiera.

Ahora que el Madrid tiene mucho tiempo para echar de menos a su segundo gran portugués, es un buen momento para atribuir a Pepe todo el mérito que se merece, que no es poco. Su destino fue complicado de por sí: llegaba a un equipo deshecho después de la criba post-Capello. Su cometido inicial rayaba la osadía: hacer olvidar al mismísimo Fernando Hierro. Encima, a estos dos factores hay que añadir el dispendio de treinta millones que hizo el Madrid por él cuando Pepe era, sencillamente, un perfecto desconocido. El negocio de este mundillo se llevó las manos a la cabeza por semejante desembolso, pues era obvio que venía un defensa sin credenciales. Pero el entonces director deportivo, Pedja Mijatovic, apostó por este fichaje sin miramientos. Aquí sí que acertaron los ojeadores, el órdago del montenegrino salió de maravilla.

En consecuencia, a Pepe sólo le quedaba jugar como había aprendido y de aprendiz, valga la redundancia, junto a nada más ni nada menos que un Balón de Oro, Cannavaro. Sin embargo, pronto se vio que el chicarrón portugués ocultaba la lentitud del italiano una y otra vez. El veterano campeonísimo ya no estaba para muchos trotes, así que al novato le tocó el gran marrón del buen central: salir al corte. El Bernabeu comenzaba a mascullar que Pepe era quien hacía bueno a Cannavaro, y no al revés.

Han transcurrido tres temporadas y Pepe ha aguantado todos los embates mediáticos que han ennegrecido la historia de los centrales del Madrid. La lista de experimentos estrepitosos ha sido larga: Karanka, Iván Campo, Pavón, Mejía, Rubén González (el que lloró en un Sevilla-Madrid tras ser sustituido por Queiroz), Woodgate, Raúl Bravo (cuando fue reconvertido a central) y queráis o no, Cannavaro. Olvidados todos estos malos tragos, Pepe se ha erigido como el jefe de la zaga. Y si más triadas no lo impiden, así será hasta dentro de varios años.

No obstante, nada puede hacer el supercentral hasta después del verano. Por ello, Valdano ha reconocido que están batiendo el mercado invernal, pero los centrales fiables no salen así por así. El Madrid lo sabe bien. O sea que una apuesta creíble sería reconvertir definitivamente a Sergio Ramos, un cambio que le ayudaría a espabilar del todo;  recolocar a Arbeloa en su puesto natural de lateral derecho y, aquí viene la temeridad, arriesgar con Drenthe o Marcelo en la izquierda, o pensárselo dos veces y recuperar a Roberto Carlos sin su reprís de antaño. Sólo es una idea.