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De repente un Milan de película

Jueves, 21 Febrero 2013

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Christian Abbiati jamás habría imaginado observar al Barça con los brazos en jarra y sin inmutarse. Sí, suena a locura si enfrente está el mejor equipo de la faz de la tierra, pero ni George Lucas, ni siquiera el gran Spielberg, habrían imaginado a un Milan tan de película. De repente, San Siro evocó de una tacada las grandes noches de Arrigo Sacchi, su sucesor Capello y, por supuesto, de ‘Carleto’ Ancelotti. Sobre todo, porque,  por encima de todos, el gran triunfador de la noche (y casi de la temporada) fue Massimiliano Allegri, quien hizo oídos sordos a su jefe Berlusconi y dejó que Messi se liara en la telaraña rojinegra que hiló durante la primera parte. Naturalmente, el caché del  entrenador italiano ha aumentado un doscientos por cien: es el reconocimiento a la victoria táctica sobre el Barça. Y desde luego, los periodistas españoles nos merecemos un buen capón porque entre las semanas de pasión o vía crucis que le esperan al Madrid y las pisadas de este Barcelona rey de los hunos, nadie se había interesado en la habitual mediocridad del Milan; eso no vendía.

Pero el éxtasis de la Champions ha metamorfoseado a un Milan que en los últimos años abandonó el geriátrico (Gattuso, Zambrotta, Nesta, el eterno Seedorf…) y soltó a la fuerza a su baluarte Kaká para fichar clase media sin perspectivas extraordinarias, empezando por el propio Allegri, un entrenador prometedor que ha demostrado lo que realmente se llama talento ganando títulos, por de pronto un Scudetto. La lección al Barcelona, pase o no a cuartos, ya le ha abierto muchas puertas. Pero la gracia del técnico de Livorno es mantener competitivo a un equipo zarrapastroso que en navidades deambulaba por el Calcio sin apenas opciones para la Europa League. Anoche, dos de esos fichajes intrigantes confirmaron que el instinto del Milan no está del todo atrofiado. El Shaarawy aporta una virtud que San Siro temía no encontrar con la salida de Ibrahimovic: intimidación. Y aunque carece de la portentosa presencia del sueco, este italiano de padre egipcio y cresta histriónica se pega carreras de treinta o cuarenta metros para poner en jaque a las defensas; además, no le falta regate ni disparo y, sobre todo, algo que no sobra en Italia: gol. Sin embargo, tal como dice Carlo Laudisa de la Gazzetta dello Sport, si Kevin-Prince Boateng se sale, entonces significa que el Milan ha funcionado. Y vaya si el alemán acabó exultante: marcó su gol, descubrió las vergüenzas del corajudo Puyol (¡qué huevos le echa siempre!) y dejó atrás a un Jordi Alba infranqueable toda la temporada.

Pero no todo son malas noticias. Allegri no es un purista del fútbol italiano y sabe que un catenaccio sin reservas sería un suicidio en el Camp Nou. El 2-0 es la prueba irrefutable de que el Milan no puede supeditar la vuelta a lanzar una moneda al aire: el cuantioso botín le permite sestear con la pizarra táctica. Así lo hizo anoche, con una defensa ultraconservadora en la primera parte tirando rápidas contras, y un generoso esfuerzo físico en la segunda que permitió al Milan sitiar el campo palmo a palmo, también en gran parte por el exhausto Barça. ¿La clave del derrumbe físico? Una lectura simplona pero decisiva es el estado de Sergio Busquets, ¡qué razón tenía Guardiola cuando vertebró al equipo en torno a un chaval recién horneado en La Masía! Pero más tiene Del Bosque, que no tuvo recato en decir que si fuera futbolista le gustaría ser Busquets. Obviamente, a expensas de cómo respire el centrocampista, la mayor de las perogrulladas es que el Barça necesita a Messi porque, simplemente, sin él pierde sus superpoderes.

En definitiva, todos aquellos ingenuos que intuíamos un trámite en el Camp Nou, hablando en plata, toda la prensa salvo rara excepción, esperamos con la misma expectación de Old Trafford la versión épica del Barcelona. Lo advirtió Roura en la previa y lo certificó Piqué después del partido: “Veníamos como favoritos y se ha demostrado que no somos tan buenos”. Magnífico indicio para empezar a motivar el día D, ése en el que Barça debe ganar por fútbol y no por mística.

 

 

 

 

 

 

El secreto es divertirse

Lunes, 14 Enero 2013

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George Foreman, uno de los grandes campeones mundiales de todos los tiempos, fue invitado por el ex presidente del Barcelona José Luis Núñez al palco del Camp Nou en un derbi catalán de noviembre de 1992. El espectáculo estaba garantizado dado que el ‘Gran George’ iba a ser testigo del Dream Team de Cruyff en su máximo apogeo. El Barça goleó al Espanyol por 5-0 en una versión sublime de jugadas al primer toque trenzadas desde Koeman hasta Stoitchkov pasando por el sutil tacto de Guardiola y la infinita creatividad de Laudrup. Instantes después de la exhibición,y antes de abandonar el estadio, a Foreman le preguntaron si el fútbol que acababa de presenciar se asemejaba más al del ‘Bombardero de Tejas’, es decir, el suyo, o a la técnica acuñada por Cassius Clay de flota como una mariposa y pica como una abeja.  La respuesta de Foreman no fue tan contundente como sus directos: “cualquiera vale porque sólo jugaba un equipo”.

Dos décadas después, el balón sigue siendo patrimonio incalculable de un Barcelona que ha tocado todas las versiones del juego con balón. Si en aquel partido, los azulgranas rizaron la elegancia con escrúpulo para acabar cualquier jugada al primer toque; anoche el formato de pases continuos y precisos hasta marear al rival alcanzó su máxima expresión. Ahora todos saben por qué Cesc apretó lo inhumano hasta fichar por el Barça: con ningún grupo se iba a divertir tanto. Ya no es que Xavi e Iniesta formen una simbiosis exagerada, sino que junto a Messi, el propio Cesc e incluso Busquets, forman otro equipo dentro del once titular. Cada uno en lo suyo: Busquets intermedia entre la zaga y estos genios, al tiempo que les garantiza el equilibrio defensivo; Xavi sigue funcionando como una cpu registrando pases que ayuden al resto; a Iniesta cada vez se le piden jugadas más imposibles y su virtuosismo todavía no ha tocado techo, y Messi simplemente es Messi. No obstante, aún hoy hay cierta prensa que se atreve a sugerir que este fútbol aburre por su lentitud, que los tres zancadas con las que el Madrid machaba a los rivales tenían más gracia. Quizá sí, es opinable, pero desde luego no durante esta temporada.

Sin embargo, la mejor noticia no es la inspiración de ese puñado de alquimistas (odas como la de Málaga aún quedan unas cuantas) , sino que la vulnerabilidad defensiva de este Barça se ha acabado cuando Piqué recobró la forma que había perdido el año pasado con Guardiola. En su ausencia y con las intermitencias de Puyol, Tito había probado demasiados experimentos (quién no recuerda a Song y Adriano de centrales). Hoy, con el consentimiento del gran capitán,  Mascherano ya es un fijo como central y tal será su posición por los siglos de los siglos…o hasta que una ausencia de Busquets por causa mayor demande su presencia delante de la retaguardia. Y es obvio que el subidón moral que inyecta a un vestuario ganarlo todo ha contagiado incluso a Dani Alves, igual de incisivo que siempre pero mirando por el retrovisor para no dejar un desierto por su lateral derecho. Todo funciona en este Barça 55 de 57  que sólo juega para ser recordado con poemas y epopeyas. Atrás quedaron el ruido ensordecedor de Mourinho, los invectivas del receloso Joan Laporta y las supuestas tramas arbitrales; hoy sólo importa el entretenimiento, o sea, pasar un rato divertido y punto. Lo que debería pretender cualquier equipo de fútbol.

La prensa: trallazos a la imagen del Madrid

Sbado, 20 Agosto 2011

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El diario MARCA publica en un confidencial de este sábado que ‘Mourinho está arrepentido’. Sea o no verdad, el entrenador dejó escapar una razón de peso para haber evitado otro trallazo a la imagen del club: la amalgama de titulares que debían coincidir con el nuevo talante táctico de Mou no han resonado en la prensa deportiva, pues, tristemente, la bronca y el fuego cruzado de declaraciones tiran más que la presión asfixiante del flamante Madrid o el enésimo Messi supersónico. Los motivos de las últimas portadas ignoran cualquier aspecto futbolístico y aunque clubes, jugadores y espectadores se sonrojen por el desenlace del Camp Nou, es evidente que el morbo lo volvió a crear el portugués, lo expandió su capitán espartano, Casillas, con su sorprendente declaración sobre la entrada de Marcelo a Cesc (“Una entrada, al suelo y lo de siempre), y le dieron vida Piqué apelando a un inexplicable victimismo territorial (“Nos echan la culpa a los catalanes, pero el problema es Mourinho”) o Xavi enfangando más la movida (“La imagen del Madrid ha vuelto a ser lamentable”). El mismo MARCA tituló ayer en primera plana ‘Que sea la última vez’ y hoy ha incidido en el asunto ‘Ellos sí son grandes (Casillas habló con Xavi y Puyol para zanjar la polémica)’; el diario AS publicó ayer ‘Cruce de reproches’ y hoy ‘Casillas quiere la paz’. Extraña que ningún periódico resalte el leitmotiv  que el vestuario blanco habrá deducido de la Supercopa: con ese fútbol los clásicos serán más inciertos que en los últimos años.

En el otro bando, Sport y Mundo Deportivo han encontrado un incentivo fácil: Mourinho les ha dado carnaza para una buena ristra de portadas. Sport sacó el viernes ‘Mourinho merece una sanción ejemplar’ y hoy ‘Mourinho intentó pisotear a Cesc’; Mundo Deportivo sí concedió ayer un guiño a Messi con un ‘Alucinan’, aunque hay que entender el titular en sentido ambiguo porque resume el papel sublime del argentino y la ‘actitud violenta de Mourinho’. El mismo diario se ha olvidado hoy de la resaca triunfal del Barça y también ha indagado en el peligroso affaire de la selección española con un ‘Casillas se desmarca de Mourinho: Iker y Xavi han quedado hoy para hablar’. Indudablemente, la concordia en el combinado nacional es noticia, pues casi es asunto de estado; pero el trasfondo de la Supercopa ha dejado en peor lugar a Madrid que Barça. A este último no le urgen más panegíricos, porque su fútbol de salón ya no vende: arramblar con tanto título cansa a la opinión pública, pues carece de morbo y, al fin y al cabo, no es noticia. Al Barça tan sólo le queda acometer récords y no caer en la autocomplacencia que le impida lo anterior.

Pero en el Madrid es diferente…a Mourinho le convenía pleitesía por parte de la prensa, pero los ecos de su atrevimiento táctico no han repercutido en la opinión pública. El Madrid sí necesita que se vuelva a hablar de su desafío al Barça  y de su inopinado descaro para poder ganarle en el Bernabeu o Camp Nou. La cuestión es si quiere Mourinho: Santi Segurola ha sido tajante en su columna de MARCA…”lejos de conceder al equipo la satisfacción del trabajo bien hecho, Mourinho aleja la mirada de lo fundamental – el juego de su equipo-“. Es ahí donde debería redundar el técnico portugués, no en triquiñuelas de recogepelotas o arrebatos agresivos. Porque el Barça actúa en los episodios extradeportivos desde la victoria en el campo y siempre encontrará en ello parapeto a las críticas, sean declaraciones altisonantes o gestos indecorosos; pero al Madrid aún le queda acabar con su némesis azulgrana y nada hay más importante que eso para un club que se ha labrado su fama por el reconocimiento en el césped. Y para ello, Florentino Pérez debe actuar como exige su presidencia, porque “su posición como dirigente se mide en momentos como éste, cuando el Real Madrid no figura en las portadas de los periódicos por su excelencia, sino por los desdichados episodios protagonizados por su entrenador”, según Segurola. En el fondo, el madridista de la calle quiere volver a comprar el diario con una foto rotunda de un gol, acompañada de crónicas estilo Orfeo Suárez (El Mundo) o José Sámano (El País) o análisis tipo Enrique Ortego (MARCA) o Pedro Pablo San Martín (Diario AS). Vamos, volver a disfrutar.  

Guardiola, ¿y los periodistas no cuentan?

Jueves, 8 Abril 2010

¿Quién va a frenar a Messi? Ésa cuestión trasciende de cualquier otro debate, incluido el de la posible titularidad de Guti. Casillas restó importancia al desenfreno que vive el Barça con su niño prodigio. Anoche, en El Tirachinas de la COPE, el portero dijo que el equipo no había preparado ninguna escolta especial para el argentino. Y dudo que a dos días vista, Pellegrini se vaya a estrujar la mollera con un dispositivo táctico para cercar a Messi. Sobre todo, porque si acorralan al crack aún quedarán libres diez más. No, precisamente el Madrid no puede obsesionarse con uno solo, aunque sea el mejor de los mejores. Otro asunto es que Arbeloa y probablemente Diarra (Mahamadou) o Gago apoyen constantemente al lateral madridista para impedir más prodigios de Leo. Alguna cosita tendría que preparar el ingeniero Pellegrini, por su bien, el del equipo y por ende, de la entidad.

Quien también se trae algo entre manos es Guardiola. Quizá a ‘Pep’ le veamos mañana en la tele con cara de póker, porque de otra manera no se entienden sus confusas decisiones para con los periodistas: en la víspera del Barça-Athletic, insistió que el clásico era un partido más que no concluiría nada. Pues bien, inmediatamente después de la goleada contra el Arsenal el técnico azulgrana ordenó a sus chicos ignorar cualquier pregunta sobre el Madrid. No hay duda, la plantilla está sometida a nueva terapia motivacional de su míster,

¿Qué se estará cociendo en ese vestuario? Sea lo que sea, es muy poco profesional que Piqué obviara cualquier asunto del clásico…¡justo en la semana del clásico! Entonces, para qué demonios salió el defensa a rueda de prensa; una periodista le intentó sacar algo, pero Piqué se mantuvo en sus trece. Un aplauso para Guardiola: Piqué salió a la palestra para hablar de lo bien que le iba al equipo y rendir pleitesía a Messi. Vaya tela. Extraña que para hablar sólo de chorradas eligiesen un tío con peso mediático como él; podían haber sacado a Pinto, Jeffren o otro canterano, que a buen seguro les habría fascinado hablar en público en la semana más crucial de la temporada.

En contraste (todo hay que reconocerlo), en Valdebebas han hablado delante de las cámaras Casillas, Guti y hoy toca Cristiano. Casi nada. El Madrid sí entiende que cuando llega una cita de tal magnitud, son los mejores quienes deben animar el partido con sus declaraciones. Sin embargo, una pequeña colleja para Guti: el ‘14’ reconoció que no le importó la exhibición de Messi porque, simplemente, no estuvo pendiente de la Champions. Obviamente que su tiempo libre es suyo y de nadie más; pero, por lo menos, disimula y di que viste el resumen de tu próximo rival. Habría quedado más profesional, digo yo.