Blogs

Archivo de la categoría ‘Premier League’

Chelsea a imagen y semejanza de Mourinho

Jueves, 2 Enero 2014

mourinho.jpg

“No me gustan los jugadores que intentan provocar situaciones y simulan. Y, aunque no sea inglés, defiendo los valores de la Premier League”. Los periodistas que cubrieron la victoria del Chelsea en St. Mary’s Stadium esperaban que José Mourinho reprodujese en rueda de prensa las mismas palabras que le brindó días antes a Luis Suárez, pero esta vez con efecto bumerán hacia a su futbolista Oscar. “El árbitro ha tomado la decisión correcta y Oscar merecía la tarjeta amarilla”, dijo el portugués. Le faltó el matiz gráfico que añadió con el delantero del Liverpool de que “parecía haber recibido un disparo en la espalda”. Pero, claro, en el universo Mou la tarascada de Eto’o a Luis Suárez fue la misma engañifa que el ‘piscinazo’ del brasileño del Chelsea. Y menos mal que el propio Oscar aplacó el cabreo monumental de su entrenador con un pase de gol involuntario y otro tanto, porque el Southampton-Chelsea pintaba a empate y con el protagonista crucificado ante la prensa, previa bronca en el vestuario.

Mourinho ha creado a un Chelsea a imagen y semejanza suya. El periodista de Canal Plus, Gaby Ruiz, fiel comentarista de casi todos los partidos del equipo londinense, expresó un argumento capital durante el Chelsea-Liverpool para entender el porqué de este equipo: la afición rinde pleitesía al portugués por títulos pasados, pero sobre todo porque le ha dado un estilo muy exclusivo en un club sin apenas historia. Por eso, dice Gaby, en un Madrid centenario los planteamientos de Mourinho chocaron de frente desde el inicio, porque jugar con el balón no es un principio básico para el entrenador, ni siquiera se puede llamar principio. Y, de momento, le funciona en su nueva etapa británica. El Chelsea juega con su naturaleza salvaje de intensidad y correr hasta la extenuación. Futbolistas de corte fino como el belga Hazard, Fernando Torres o el mismo Oscar han entendido que para ganarse el favor del entrenador no basta con golear o calibrar un pase de cuarenta metros, deben hartarse a presionar sin balón cubriendo todos los palmos del campo. Sólo así falla el rival.

El portugués trabaja con la tranquilidad balsámica de que en Stamford Bridge nadie osará a pitarle si ordena un repliegue descarado, como en la segunda parte contra el Liverpool. Al revés, la gente le ovaciona por cada decisión, sabiendo que el único interés importante es la victoria. El resto sobra. Sin ir más lejos, hace temporada y media el Chelsea se proclamó campeón de Europa profanando el Allianz Arena en las narices del Bayern; es el recuerdo del público, lejos del fútbol blue que fraguó aquella Champions. La prensa española se deshace en elogios hacia la vocación goleadora del Manchester City de Pellegrini y los bailes de salón que proponen los pupilos gunners de Arsene Wenger. Ambos son las noticias atractivas de la Premier, por eso, el Chelsea vive plácidamente en el rol de tapado, de equipo oscuro que apenas saca quince o veinte segundos de resumen en los telediarios. Es el plan perfecto de Mourinho: ganar sin llamar la atención en el césped, para eso ya está él delante de las cámaras.

Al Chelsea le encanta embarrarse, tanto si recibe al Sunderland como al City. El rival sólo difiere en la cantidad de prevenciones defensivas que tiene que planear. Por ejemplo, colocar a David Luiz, uno de los mejores centrales del momento, en el centro del campo para barrer a los centrocampistas del Liverpool es una genialidad de Mourinho. A Pellegrini casi le cuesta el partido en la jornada anterior y, por eso, Mou tomó nota. Otro caso palmario del axioma de jugar hasta morir es Eto’o, sustituido casi al final de la victoria contra el Liverpool porque casi iba cojeando del tute que se metió arriba y abajo. Su mayor recompensa fue un gol, pero Mou le dio más valor a los 10 o 11 kilómetros que recorrió el camerunés buscando el balón como un rottweiller. Hazard es otra estrella que ha espabilado rápido de la mano de su entrenador: perdido en el limbo cuando su equipo se ponía en plan defensivo, este año se está pegando un buen puñado de esprints cuando pierde un balón. Quizá Juan Mata aún tenga que comprender la sensación de agonizar de cansancio. Es el más talentoso del equipo con la pelota en los pies, pero ya sabe que no es más que un ligerísimo detalle en la mole física que alimenta su entrenador. Ayer se enfadó con el cambio, es entendible, pero casualidad o no, sin él llegaron los goles. A Mata le gusta el fútbol de calma y construcción, justo al contrario que el ‘deconstruído’ de Mourinho. Y por lo visto hasta la fecha, no es nada extraño que el entrenador conciba a Mata como un arma sorpresa para las segundas partes; o sea, de ‘banquillero’ de lujo.

“Algo ha cambiado ya” en la Premier

Jueves, 18 Julio 2013

torres.jpg

Roberto Martínez está entusiasmado con la marabunta española que está arrasando en la Premier League. El flamante entrenador del Everton no se imaginaba ni de coña que, casi dos décadas después de su osadía, la mayoría de futbolistas españoles quedarían prendados de la cultura anglosajona, hasta hace poco incómoda para un latino, y sobre todo, de un producto de marketing tan bien vendido como la Champions League. Porque la liga inglesa no sólo es un reclamo publicitario vendido a gran escala (número uno en ventas en China, Japón y el Sudeste asiático), sino que los mejores jugadores quieren sentir en su carnes el estruendo de The Kopp en Anfield, pisar el ‘Teatro de los sueños’ o codearse con la jet set del barrio de Chelsea. Bobby Martínez todavía se acuerda de la aventura de los ‘Three amigos’ en el Wigan: Juan Seba, del Zaragoza, e Isidro Díaz y él, ambos del Balaguer, decidieron fichar por el Wigan en 1995. Entonces, este equipo jugaba en cuarta división, pero la prensa nacional llamó la atención de los tres españoles que habían desembarcado sin apenas chapurrear el idioma. “No fuimos los primeros”, recuerda Martínez; “me acuerdo que cuando jugaba en el filial del Zaragoza, el primer equipo fichó a Nayim, el ceutí que había estado en el Tottenham cinco temporadas”. Y es verdad, Nayim, el del golazo de la Recopa del 95, flipa en colores cuando recuerda los años en White Hart Lane: “Me salieron varios partidos buenos contra el Arsenal, por eso gusté a la afición”, recalca el ceutí siempre que alguien le pregunta por su carrera en Inglaterra. Él rompió la baraja y, por eso, es justo que se le recuerde como el pionero.

“Llegué a sentirme más solo que la una”, suelta con sinceridad el ‘Chapi’ Ferrer. Fichado por un Chelsea todavía sin la ostentosa influencia de Abramovich, para el ex defensa del Dream Team de Cruyff el idioma fue su particular martillo pilón durante los primeros meses en Londres. Con entrenamientos en inglés y, por supuesto, las charlas, tuvo que espabilar demasiado rápido. Y así lo hizo durante cinco años completos, los que señalaba su contrato. La ventaja que tuvo Ferrer es que él era uno de los mejores laterales derechos en Europa, por lo que no le fue difícil ocupar la titularidad las primeras temporadas. Además, ninguno de sus entrenadores fue británico porque compartió vestuario con Ruud Gullit y los italianos Gianluca Vialli (que hizo de entrenador-jugador) y Claudio Ranieri. Al menos, con estos últimos no tuvo que esconder la precariedad del idioma. Y justo un año después de la salida de Ferrer, el Liverpool cambió para siempre su historia con Mister Rafa (Benítez). Tal ha sido el arraigo del entrenador español con la ciudad y la afición, que aún hoy tiene fijada su residencia oficial en Liverpool, donde vive su familia, Nápoles se intuye como una estancia temporal. La conversión de Benítez de ciudadano español a británico ha sido tan perfecta que, hoy día, en cualquier entrevista se le escapa la muletilla de ‘¿Cómo lo decís vosotros?’ cuando quiere traducir una expresión del inglés al español. Si bien los casos de Nayim, los ’Three Amigos’ y Ferrer fueron peregrinos, Rafa Benítez abrió la puerta a toda esa riada incesante de jugadores que quieren probar la experiencia de Las Islas. Su primer Spanish Liverpool con Xabi Alonso, Luis García, Josemi, Antonio Núñez y Morientes dio para escribir infinitas historias sobre la comuna española que había levantado el técnico en territorio extranjero.

Y si parecía que la fábula española de Liverpool (aderezada también con Pepe Reina y Fernando Torres) jamás se iba a repetir, este verano Michael Laudrup ha repetido tendencia montando un Swansea casi genuinamente español. Gales, país del club, ha sido tomada por siete españoles: los veteranos de un año Michu, Pablo Hernández, Chico Flores y Rangel se encargarán de hacer novatadas a Jordi Amat (Espanyol) y los béticos Pozuelo y Cañas. Durante estos días, Granero podría convertirse en el octavo pasajero, pero eso ya no extrañaría a nadie. Porque los primeros que ven la influencia española allí como algo normal y no una moda son Roberto Martínez, que ha echado broncas a vestuarios casi cien por cien nativos y, por supuesto, Benítez que repitió su toque español en la pasada final de la Europa League con Torres, Mata y Azpilicueta en el once titular del Chelsea campeón. “Algo está cambiando o, mejor dicho, algo ha cambiado de una vez por todas”, sentencia el mister del Everton. Ayer Negredo firmó el contrato de su vida con el Manchester City, hoy un buen puñado de colegas de profesión sueña con hacer lo mismo en la Premier. ¿La Liga española se oxida? Claro que no, pero que no nos quiten a Cristiano o Messi…por si acaso.

Nuevos horarios de Liga…¿nuevos formatos de radio?

Martes, 9 Agosto 2011

radio-madrid-siempre-tuvo-presentes-retransmisiones-deportivas-directo.jpg

“Pido perdón a todos por la cantidad de veces que he anunciado una quiniela que no les había tocado”. Fue el chascarrillo de despedida del maestro Vicente Marco, después de recoger el Premio Ondas por toda su carrera en 1999. Bobby Deglané y él idearon el Carrusel Deportivo en su formato primigenio; sólo ellos apostaron por un programa revolucionario de mediados de los cincuenta, que se encargaría de informar de los partidos de Liga en domingo y no en lunes, como se pretendía entonces. Ésa era la verdadera magia de la radio deportiva, la de contar partidos simultaneando las crónicas por los estadios…y ésa es la gracia que la Liga de hoy pretende borrar de un plumazo. Porque el ansia de vender nuestro campeonato al por mayor ha engendrado la descabellada idea de dar a cada partido un horario exclusivo: un Rayo Vallecano- Mallorca podrá acaparar la misma atención que un Real Madrid-Athletic, por citar dos encuentros de la primera jornada: francamente, no es la manera de darle coba al fútbol. Y resulta que el Rayo-Mallorca se jugará dentro de dos fines a las doce del mediodía para ir ejercitando el huso asiático. Pero, con todo el respeto a ese partido, intuyo que el mercado oriental no reventaría su prime time televisivo.

La radio deportiva nunca deja de recoger muestras de cariño: Matías Prats, presentador de Antena 3, confesó en una entrevista que en sus inicios tenía una voz tímida para contar (y cantar) goles en directo, pero que “la esencia de la radio era la emoción de los carruseles”. Desde luego, con partidos a las cuatro, a las seis, a las ocho…¡y a las diez de la noche del domingo!, se acabaron las rondas informativas en las que un gol en El Sardinero se colaba entre las conexiones de San Mamés y El Madrigal. Y, por descontado, olvidémonos del repaso quinielístico, tan costumbrista como excitante para los que rellenan casillas, tal como recordó Vicente Marco. En consecuencia, las radios deberemos ingeniar formatos nuevos para evitar que un Granada-Osasuna reparta ansiolíticos entre los oyentes. Porque la LFP no lo pone fácil en su afán de convertir cada jornada en una función del Circo del Sol: precisamente, son los ‘partidos de las 5’ en bloque los que daban la misma emoción que Madrid o Barça. Y hace apenas una década, los dos grandes también se incluían en el saco del resto: entonces, sólo había un partido en sábado, en abierto, (más los que debían jugar Champions la semana siguiente) y el de los domingos en Canal Plus.

Además, es obvio que el aficionado del Betis compraría igual su partido de las cinco, que si se jugase a las ocho del sábado. Los operadores de televisión ingresarían por los mismos pinchazos con varios encuentros en el mismo horario, que en uno exclusivo: el secreto de la atención mediática la sirven Real Madrid y Barça, por ese orden según las audiencias de tele. Por de pronto, si la Liga quiere convertirse en un émulo de la superventas Premier League, no debería probar experimentos poco fiables: Inglaterra da su pistoletazo de salida el próximo sábado con seis partidos a las cuatro de la tarde (horario de toda la vida); el Calcio comenzará una semana más tarde que la Liga y juntará  siete partidos el domingo por la noche (allí sí atienden a la información metereológica); en la Bundesliga, un torneo en constante auge, las tres y media de la tarde sabatina sigue siendo la predilecta por la afición y en Francia también se juega el grueso de la jornada en hora única. ¿De verdad que el departamento de marketing de la LFP ha sondeado bien el mercado? Cuesta creerlo.

 

 

Y Cesc se lo está creyendo

Mircoles, 29 Diciembre 2010

1293477687_0.jpg

“Tengo muchas dudas que vayamos a ganar algo, Chelsea y Manchester siguen muy fuertes”. Así de taxativo se confesaba Cesc Fábregas a la COPE fuera de antena en una noche otoñal londinense. Entonces, hace más de dos meses, él daba una impresión poco alentadora: no hablaba con pasión de la nueva temporada; es más, su frustración por no haber acabado en el Barça era más que descarada. Intuía que le tocaría otro año de transición, otro más resignado a los experimentos fútiles de su mentor, así nos lo contó en aquella cena de octubre.

Desde luego, nadie de los que estuvimos presentes en esa cita le desmintió o discutió sus conjeturas: sí, era obvio que la Premier pintaba para un nuevo pulso Chelsea-United con los figurantes de siempre. Pero Cesc nos habló con mucha franqueza, pues no nos recibió para soltar la perorata de cualquier futbolista; en eso ya le vi especial. Fábregas  siempre ha crecido más rápido que los de su quinta, y no hablo de su prematuro traslado a Londres con sus consecuentes dificultades idiomáticas, culturales, etc. Si bien maduró a la vera de Patrick Vieira y quedó prendado del halo majestuoso de Henry, pronto le tocó a él también tutelar esa ingente cantidad de niños imberbes a los que Wenger mete por ley en el equipo de los mayores. Quizá sea eso lo que ha frenado la ambición del catalán por alcanzar éxitos más jugosos en clubes con más solera; Wenger supo en su día inocularle ese sentimiento paternalista que se le debe presuponer al ‘profe’ de la escuela gunner. Y Cesc lleva dos años siendo el modelo de la cantera o, por lo menos, intenta interpretar su rol.

Quizá una liga en los últimos tiempos hubiese cambiado el estigma del Arsenal, al que todos los folclóricos admiran pero del que nadie se fía. Cesc está harto de escuchar a aduladores que homenajean su estilo, pero que luego van diciendo que nunca gana nada. Y para mayor escarnio, las estadísticas de los últimos años manifiestan que su equipo está hecho nada más que para primeras vueltas, sin fuelle cuando entra la primavera. Eso es evidente, son los números. Pero esta Premier sabe distinta.

Alexander Song, uno de los discípulos más adelantados de Cesc y peón indiscutible en el once titular, se molesta cuando oye susurros sobre una posible salida de su capitán. Su fe en el español roza la creencia religiosa. Este joven camerunés de 23 añitos es un entusiasta más de la doctrina de Wenger y la puesta en escena encomendada a Fábregas. Prueba de ello fueron sus declaraciones el pasado verano en las que espetó sin titubeos que sólo con su capitán lucharían por el título a finales de temporada. Parecía otro infantilismo más de otro ingenuo más absorto por las quimeras de su entrenador.

Pues bien, la primera vuelta ya ha concluido y el Arsenal ha cumplido con lo estimado: se ha marcado una primera vuelta sobresaliente y está a rebufo del líder, el Manchester. Hasta ahí lo previsto. Pero, insisto, esta edición es diferente, porque el Arsenal ha aprendido a codearse con los aspirantes; sabe a lo que juega y sus ‘peques’ tienen instructores experimentados. El primero es Cesc, pero luego están Van Persie, que jugó precisamente ante su compañero la final de Sudáfrica, y Theo Walcott, quien deslumbró siendo un muchachito por su extraordinaria rapidez, y eso que sólo tiene 21. Después, aparecen secundarios de lujo como Clichy (Barça y Madrid se le han insinuado), Wilshere (una fotocopia cuasi perfecta de Cesc) y Nasri, la ultimísima esperanza de la selección francesa. Todos estos actores se han unido en una causa común: acabar con los tópicos y no sólo aparentando fútbol circense, sino también con esa flema británica que respiran United y Chelsea.  

Y vaya si se lo ha tomado en serio el ‘equipito’ de Cesc. Al Chelsea le dieron antes de ayer un meneo tan antológico, que Abramovich ya ha advertido a Ancelotti a modo de ultimátum. En el campo del City rindieron tributo al fútbol y reivindicaron que los petrodólares aún no se canjean por victorias, y al United no le ganaron de milagro. En resumen, Cesc ha sabido zafarse de quienes le consideraban el  tuerto en el país de los ciegos. Cierto es que la ha tocado la china con el Barça en octavos de Champions, pero el duelo valdrá para calibrar si este Arsenal no va de farol. De momento, en Inglaterra se han dado cuenta de que vaciles, los justos. Y Cesc se lo está creyendo…a pesar de sus palabras en aquella noche londinense.

¿Fútbol a las tres? Yo digo que sí

Jueves, 24 Septiembre 2009

Menos mal. Ya era hora de que alguien dijera sin remilgos que el fútbol español se puede jugar a mediodía. Parecía que los gerifaltes de la Liga habían obviado ciertas nociones de marketing: nuestro campeonato es, junto a la Premier, el mejor del mundo y como tal, hay que venderlo. Esta mañana el director general de nuestro preciado torneo, Francisco Roca, ha desvelado que la LFP contempla fijar partidos a las tres de la tarde para abrirse al mercado asiático. Valiente sugerencia que todavía no llega tarde, porque hoy más que nunca tenemos los iconos publicitarios más solicitados  en los equipos más atractivos. Bueno, quizá el tema de los horarios sí pudo enmendarse antes: Florentino Pérez propuso hace tiempo a la Liga jugar a mediodía para exhibir a sus galácticos desde Pekín a Tokio vía Shanghai.

El fútbol del siglo XXI se ha quitado el corsé chovinista para expandirse por todo el globo. Desde que el Manchester United abriese el melón de las giras asiáticas, un puñado de clubes españoles programa en sus pretemporadas alguna estancia en Asia. Allí son multitud y el fútbol les encandila. No hay más que ver el furor que causan los Cristiano, Kaká, Messi, Torres, Eto’o y compañía por el Extremo Oriente. Y la fatiga que supone para nuestros equipos tragarse miles de kilómetros por un par de bolos veraniegos se ve recompensada por jugosos estipendios. No en vano, las giras se han convertido en un lucrativo negocio que permite amortizar inversiones –Beckham, CR9- y afrontar gastos ordinarios – salarios de jugadores-.

Los folclóricos argumentarán que el fútbol en España camina de la mano de los toros: a las cinco o bien entrada la tarde. Cierto es que nuestras costumbres no comulgan con las anglosajonas, ni siquiera las italianas, pero el fútbol de hoy no está hecho para el graderío sino para los telespectadores. Si no, preguntaos de dónde vienen la mayoría de ingresos de los clubes. Es difícil creer que un Madrid-Barça a las tres no arrasaría en audiencias o abarrotaría el estadio. Claro que sí. Sólo hay que adaptarse a los cambios y son futbolísticos no cuesta nada. Haber traído  a los mejores y más caros jugadores responde a estrategias mercadotécnicas: no basta con meter goles, hay que ser telegénico y entregarse a cualquier público, sea español, chino o americano. Y es en este punto donde la Premier League camina a pasos agigantados.  ¿Fútbol a las tres? Yo digo que sí.  

Los nuevos mecenas del fútbol

Domingo, 7 Septiembre 2008

Francisco de Quevedo declamó una vez: “Poderoso caballero es don dinero/madre, yo al oro me humillo/ él es mi amante y mi amado”. Pues bien, los nuevos dueños del fútbol inglés se han tomado al pie de la letra los versos quevedianos para irrumpir en el mercado mundial con ímpetu furibundo.El último ejemplo ha sido Sulaiman Al-Fahim, jeque árabe que ha sido seducido por los cantos de sirena de la Premier League. Este exagerado inversor no ha tardado un instante en volar de Abu Dabi a Manchester para comprar el equipo menor de la ciudad, el City, y transformarlo en una multinacional. Evidentemente, la venida de Al-Fahim ha conllevado una reserva generosa de lingotes de oro y una chequera ilimitada de petrodólares. ¡Peligro!, la estabilidad del mercado de fichajes, si es que aún existe, puede volver a desmoronarse con el nuevo émulo de Roman Abramovich.

Algo está cambiando en el fútbol moderno. Quizá sea que cada vez es menos fútbol y más negocio.Varios magnates de todo el mundo han decidido invertir en este deporte, toda vez que están ahítos de coches lujosos y vastos inmuebles. Y en el caso de Al-Fahim, el nuevo dueño del Manchester City, receloso de Abramovich por no disponer de un juguete como el del ruso, ha copado la actualidad futbolística con promesas a golpe de talonario. Sus maniobras no han podido resonar más. Primero, se ha mofado del Chelsea fichando a Robinho en el último momento del mercado estival; después, confirmó que habría fichado a Van Nistelrooy con un cheque en blanco; más tarde, anunció una oferta por el codiciado Cristiano Ronaldo de 170 millones de euros para diciembre, y ahora, ha prometido a su entrenador, a Mark Hughes, la friolera de 750 ‘kilos’ para gastar en las próximas tres temporadas. Así que no os extrañe que el City compita por la Liga de Campeones en un par de años.

Real Madrid y Barcelona deberían estar temblando por los efectos volcánicos que han causado los caprichos de Al-Fahim. Y menciono a nuestros dos grandes de España porque mantienen su folclore y continúan siendo patrimonio de sus socios. No nos engañemos, ambos clubes viven de su marca, historia y reputación. Pero los hilos del fútbol actual los maneja el dinero, y éste fluctúa de maravilla en las Islas Británicas. Además, los ingleses son inteligentes: aunque sea persuadiendo a estrellas con un buen puñado de millones, el espectáculo del campeonato inglés se ha magnificado en todo el globo.La Premier League es la liga extranjera mas vista en  Estados Unidos y Asia. Los clubes británicos ingresan cantidades bárbaras por los derechos televisivos, inalcanzables para “la Liga” o el Calcio. Y dudo mucho que los aficionados vayan a cambiar la concepción de sus equipos si les brindan la oportunidad de ver a los mejores futbolistas desde sus tribunas cada domingo. Claro que está que los seguidores se arriesgan a que los nuevos gestores se cansen de sus inversiones. Aunque todo en la vida guarda un mínimo porcentaje de riesgo.  

El ‘caso Ramón Calderón’

Mircoles, 28 Mayo 2008

Pasa el tiempo y Cristiano Ronaldo sigue mareando la perdiz. Desflora los pétalos de la rosa sin desvelar su futuro; la afición del Real Madrid espera ansiosa el sí o el no del portugués; el dueño del Manchester, el estadounidense Malcolm Glazer, se frota las manos viendo cómo su producto puede reventar el mercado futbolístico; Ferguson amenaza al club español con demandarlo ante la todopoderosa FIFA por ‘comportamiento inadecuado’ y Ramón Calderón nos dice ahora que el Madrid nunca ha molestado ni ha injerido entre el futbolista y su actual equipo. Esto me lleva a pensar que no hay ningún ‘caso Cristiano Ronaldo’, quien es un caso es el presidente del Real Madrid.

Ahora resulta que la reunión que el lunes pasado mantuvieron Calderón y sus adláteres a propósito del astro luso no era tal, sino una evaluación de lo que ha sido la temporada concluida y un análisis de la siguiente. Por las declaraciones que ha hecho hoy el presidente blanco, debemos deducir que en dicha cumbre el nombre de Cristiano ni siquiera fue pronunciado y en el remotísimo caso de que hubiese sido susurrado, habría sido para acordar que el Real Madrid jamás faltaría al respeto a un club ‘amigo’ como el británico. Lo cierto es que las palabras del presidente del Real Madrid me han desconcertado y mucho: una de dos, o Calderón quiere emular a Florentino Pérez con aquella hábil táctica del ‘never, never, never’ , que a la postre sirvió para fichar a David Beckham, o bien, el mandamás merengue se está riendo de su propia afición, del Manchester y del mismísimo Cristiano Ronaldo, a quien estas manifestaciones no le habrán hecho ninguna gracia.

Florentino fichaba casi siempre con disimulo y sólo exigía un requisito a sus estrellas: que reconocieran públicamente su deseo de venir al Real Madrid. De momento, y que sepamos, ése no es el estilo de Ramón Calderón. Este último es más directo, no le importa pregonar a los cuatro vientos que su club quiere fichar hoy a Ronaldo, como en su día fueron Gago e Higuaín. El resultado en el caso de los argentinos es que su cotización subió como la espuma y el Madrid tuvo que desembolsar lo que no está escrito por dos jugadores promesas.

Cristiano aún no ha aclarado nada porque se está ciñendo al plan de Glazer. Si la estrella del Manchester deja entrever que su vinculación con los ingleses puede peligrar, el Madrid ofertará como nunca lo ha hecho con nadie. De hecho, ochenta millones no parecen ser el arma de seducción idónea para engatusar al multimillonario norteamericano. El United debe tener muchas preocupaciones pero una de ellas no es el dinero, eso seguro. Y para muestra, la primicia que el domingo pasado adelantó el director de Deportes de la Cadena COPE, José Antonio Abellán, en el programa Tiempo de Juego: los dueños del Manchester sólo venderían a Cristiano por Sergio Ramos, Robinho, Diarra y cincuenta millones de euros. O sea, una forma decorosa de decir que Cristiano Ronaldo no está en venta.

Cristiano Ronaldo no debe venir

Domingo, 25 Mayo 2008

O la gente que mueve el mundillo del fútbol  se ha vuelto loca o este deporte reventará como ha sucedido con la acuciante crisis inmobiliaria. Aparte de la decepción del Chikilicuatre en Eurovisión, sólo se habla de un tema: Cristiano Ronaldo, la megaestrella portuguesa por la que el Real Madrid está dispuesto a desembolsar ochenta millones de euros. ¡Sí, sí, ochenta nada más y nada menos! Al cambio, más de trece mil millones de pesetas. Evidentemente, este precio desorbitado no tiene parangón; Zidane costó ocho  kilos menos, aunque el francés ya había demostrado que era el mejor del mundo con un Mundial, una Eurocopa y un Balón de Oro.   

No sé qué se les pasará por la cabeza a los mandamases del Real Madrid pero lo que es seguro es que han perdido el norte. Yo creía que en una entidad tan majestuosa y estructurada como la merengue, las decisiones se pensaban, sopesaban y ejecutaban con frialdad. Pues bien, el asunto ‘Cristiano Ronaldo’ debe ser la excepción. Pagar por el luso tal barbaridad es condenar a un  futbolista con un futuro presuntamente glorioso y me explico: ¿qué chaval de 23 años en su sano juicio soportaría la presión de ser el jugador más caro y mejor pagado del mundo? Después de ver a Ronaldo pasar un trance cuando falló en la tanda de penaltis de la final de la Champions, no estoy seguro de que tenga el carácter impertérrito que se necesitaría en este caso. Fichar a Cristiano Ronaldo no sólo es exagerado sino también pernicioso para la armonía de la que disfruta el madridismo. Traer a una figura internacional y pagarle un sueldo tan desmedido causaría agravios comparativos con otros compañeros, a pesar de que éstos no ostenten el prestigio que tiene el líder del Manchester. Precisamente, los recelos y egoísmos de los ‘galácticos’ mandaron al traste el imperio de Florentino Pérez. Y es ahora, más que nunca, cuando ha vuelto a reinar la humildad y el compañerismo en una plantilla en la que los más expertos, Raúl, Casillas y Guti, son los que han ayudado a digerir aquel desastroso final . Fichar a Cristiano Ronaldo a ese precio es un craso error, sobre todo para el Madrid, que no puede arriesgar parte de su patrimonio económico por un único jugador, sea quien sea. 

Con ochenta millones, el Madrid está en una posición inmejorable para apuntalar el equipo. En Europa hay promesas a las que sólo les falta despuntar en grandes clubes: Huntelaar, del Ajax; Aquilani y De Rossi, de la Roma; Benzema, del Olimpyque de Lyon o Pavlyuchenko, del Spartak de Moscú. Todos ellos están en la agenda de Mijatovic y serían los engranajes perfectos para volver a hacer competitivo al Madrid fuera de España. Eso no quiere decir que Ronaldo no vaya a mejorar al equipo. Sin embargo, hay razones por las que desconfío del crack del United: su actitud dentro y fuera del campo es demasiado egoísta. Cuando juega, es individualista y necesita que sus compañeros se centren en él. Y fuera del campo, su comportamiento no está siendo muy ejemplar. Me parece éticamente desafortunado que el ídolo de Old Trafford mantenga a su afición en vilo con declaraciones ambiguas; que diga a los medios británicos que permanecerá en Inglaterra, y que en Portugal, deje algún resquicio a la esperanza blanca.

Cristiano, no se puede frivolizar con las ilusiones y sentimientos de tus seguidores. No obstante, el fútbol es negocio y  todo responde a una estrategia hábilmente pergeñada por los dueños del United: encarecer el precio de su joya.  El problema para los dirigentes ingleses es que la demora de Cristiano en desvelar su futuro supondrá que su actual club contraoferte las mareantes proposiciones de Ramón Calderón con un cheque en blanco.             

Dios salve a la Reina

Jueves, 22 Mayo 2008

No fue la final de Cristiano Ronaldo. Anoche, el portugués se transformó  de héroe a casi villano y la instantánea de sus lloros, que hoy es mundial, tumbado boca abajo en el centro del campo justo en el instante en que el Manchester se proclamó campeón de Europa delata dos cosas: la presión inaguantable que debió soportar antes, durante y aún (todavía no ha confirmado públicamente su futuro) y su inmadurez, propia de su edad.

A la megaestrella del United todavía le quedan muchas batallas por librar. Tampoco fue la final de Roman Abramovich. El multimillonario dueño del Chelsea desapareció cuando Anelka falló el penalti para fatalidad de los londinenses. Por entonces, a las cámaras de televisión se les había escapado la otra gran foto del partido. Quién no deseaba haber visto el semblante del obseso, que por empecinarse en ganar la Champions, ha despilfarrado casi seiscientos millones de euros en cinco temporadas. Bueno, supongo que el magnate ruso no lo llamaría ‘despilfarrar’, dinero tiene por castigo y como dijo Woody Allen, ‘el dinero no da la felicidad pero procura una sensación parecida’. El caso es que el Chelsea rozó la gloria y sólo la peor de las casualidades le privó de la conquista.

Porque tuvo que ser John Terry, el símbolo de este club, educado en la cantera de Stamford Bridge y ahora capo del vestuario, quien se resbalase en el momento que pegó al balón. De todos modos, nadie osará reprochar el fallo  al gran capitán de los ‘blues’  y de la selección inglesa. Los penaltis están hechos para eso: para desesperar a unos y aliviar a otros, como en el caso de Ronaldo. Siempre he creído que la pena máxima, aún convirtiéndose en el gran aderezo de este espectáculo, siempre serán una injusticia supina. Por cierto, ya que he hablado de Cristiano, que reflexione y medite su técnica para tirar penaltis, porque si su fallo contra el Barça en semifinales fue poco ortodoxo, ayer nadie entendió lo que el luso pretendió hacer con ese símil de “paradinha”, que ni fue tal ni se pareció por asomo. Menos mal que el gol del partido fue suyo porque su revalorización habría caído en picado. 

No fue la final de ningún personaje, anoche se jugó la final de Inglaterra. Dos equipos físicamente poderosos, más el Chelsea, que nunca tantearon con el marcador y buscaron al rival con atrevimiento y determinación. Así es el fútbol inglés, así se las gastan en las islas. Con esa filosofía, aprenden, juegan y por ende, se exhiben. Y es que  el partido fue una demostración de por qué Inglaterra está a la vanguardia de este deporte. Incluso, pudimos apreciar el señorío inglés en la celebración: los ganadores hicieron el ‘pasillo’ a los perdedores cuando estos últimos iban a recoger el premio de consolación. Lo nunca visto. Y para más galantería británica, los campeones del United tuvieron el detalle de dejar que el mítico Bobby Charlton subiera el primero a la tribuna para recibir las felicitaciones de la UEFA, y después, lo más entrañable de todo el festejo: el capitán Ferdinand acordó con Ryan Giggs, el jugador que ha disputado más partidos en la historia de los ‘diablos rojos’, que levantaran la copa al alimón. Si la memoria no me falla, yo no recuerdo al Real Madrid de la séptima, octava o  novena, conceder protagonismo alguno a Don Alfredo Di Stefano. En fin, son los gestos que diferencian a los caballeros ingleses del resto. Ahora sólo toca felicitar al campeón de Europa, que también lo ha sido de su país este año. Una temporada mágica del Manchester, que el próximo curso partirá como favorito en todas las competiciones con o sin Cristiano Ronaldo. El portugués manifestó después de la final que la semana que viene aclarará su destino pero lanzó un guiño, ‘el club (Manchester) y yo quedaremos contentos’. Haced apuestas: ¿rojo o blanco?

Champions y UEFA: El gran circo europeo

Domingo, 13 Abril 2008

La semana europea nos ha deparado gratas sorpresas. La primera, que el auge del fútbol inglés no es casualidad. Y si no, recordad el espectáculo del  Liverpool – Arsenal, dos equipos que se lanzaron a la portería rival sin especular lo más mínimo. De vez en cuando se agradece que los entrenadores arriesguen en sus tácticas, aunque sea en unos cuartos de final de Champions. Además, si en un duelo de tal magnitud, participan hasta cinco españoles con Fernando Torres de estrella, es para que estemos orgullosos.

La segunda sorpresa es que la Copa de la UEFA no es una milonga barata, como muchos entendidos quieren creer. Ahí hemos tenido un Getafe –Bayer de Munich, que nos ha ofrecido el suspense de las grandes eliminatorias continentales: goles en los últimos minutos, prórroga de infarto, expulsiones, fallos garrafales. Vamos, con lo que el espectador sueña cada partido. Sólo le digo al Geta que, para ganar un título, hay que perder unos cuantos. Otra vez será azulones. Por cierto, debo citar también al Zénit de San Petesburgo, la revelación de este torneo.  Ojo al fútbol ruso de la próxima década, que a golpe de talonario de los gigantes gasísticos y petrolíferos, está levantando una liga que ya supera el nivel medio de otros campeonatos como el holandés o el portugués.

Y volviendo a la Champions, entre tantas alabanzas británicas, aún podemos henchir el pecho. El Barcelona es nuestro único superviviente. Y a pesar de que su fútbol contra el Schalke fue medroso y aburrido, el simple hecho de que sea el Barça quien vaya a jugar las semifinales, significa que la crisis del fútbol español no está tan acentuada como la del italiano, por ejemplo. El único inconveniente es que ni los azulgranas están para hacer alardes, ni el rival es el más propicio para levantar el vuelo. Etoo, Messi y Bojan (Ronaldinho seguro que no) se las tendrán que ver con el equipo de moda en el continente, los ‘diablos rojos’ del Manchester United. Y nunca, un apelativo había sido tan acertado para un grupo que impresiona y arrolla allá donde juega: Cristiano Ronaldo, Rooney, Tévez y los sempiternos Ryan Giggs y Paul Scholes, para echarse a temblar.

En fin, como se dice en estos casos, en unas semifinales puede suceder cualquier cosa, y en cuestión de jugadores, los culés no se quedan cortos, ni mucho menos. No es ninguna osadía augurar que el Barça será el próximo campeón de Europa. Y si no, recordad al Real Madrid, ganador de la séptima. Aquel equipazo estuvo dando tumbos durante toda la Liga y en cambio, su órdago a la Champions le salió a lo grande. Aunque no creo que los azulgranas quieran imitar ni en lo más mínimo al eterno rival.