Blogs

Archivo de la categoría ‘Puyol’

Una desidia incomprensible

Domingo, 3 Marzo 2013

sandro-rosell_54345230201_54115221155_600_244.jpg

La imagen de pasotismo absoluto quedó inmortalizada en el minuto 38: Messi pasa el balón a Iniesta en la medular y éste se la devuelve otra vez en cortito; el argentino sin pensárselo vuelve a cedérsela al manchego, que lo ve todo nublado y la deja en pies de Messi…así hasta ¡ocho pases! en apenas tres metros. Los jugadores del Madrid se mantienen en sus posiciones contemplando las idas y venidas del balón sin intención de acabar con el tostón. De repente, el fútbol de salón del Barça se ha esfumado como por arte de magia o, más bien, por una desidia incomprensible e inédita hasta hoy. Debían ser los azulgranas quienes usaran al Madrid como sparring para una de las batallas más bestiales que van a librar en sus episodios europeos y, lejos de reencontrar su imagen poética de siempre, han pecado de la peor de las complacencias. Y si Messi recibe infinitas reverencias por ser, sencillamente, el mejor futbolista del planeta, es justo que se le critique cuando su equipo se queda descabezado, sin un Puyol que muera en el campo enrabietado y pegando a los suyos un puñado de gritos. De la noche a la mañana al Barça le han dado tres guantazos que sus mentideros periodísticos usarán como coartada para replantear el proyecto. Y para mayor escarnio, Jordi Roura salió a la palestra con un discurso de copiar y pegar…”me quedo con la imagen que hemos dado”. Desde luego, la imagen es la peor acusación de ayer. Tito Vilanova tendrá que encontrar soluciones que no urgían cuando se fue: por de pronto, una táctica que se ha diluido como un azucarillo contra los cinturones de hormigón construidos por Madrid y Milan.

Sandro Rosell y Zubizarreta viajaron a Nueva York para visitar al entrenador azulgrana y es lógico que hayan apuntado el lístín de requisitos para la próxima temporada: Valdés ha tenido el dudoso honor de culminar el récord de trece partidos consecutivos encajando goles. No obstante, él ya no cuenta en el futuro y, por eso, el club está abocado a la necesidad perentoria de cubrir la portería. El segundo punto incide en la defensa: Dani Alves ha perdido toda esa ambición que llena el depósito del correcaminos Jordi Alba. Puede que la borrachera de éxitos haya anestesiado al brasileño, pero extraña de todos modos que a año y medio del Mundial (y más Brasil) no intente rendir hasta la extenuación. Puyol merece un homenaje en tres dimensiones y, a la vez, el Barça tiene que atar en corto al alemán Hummels del Dortmund, tal como avanzó la Cadena COPE. Tiene 24 años, puesto garantizado en la Mannschaft  y credenciales suficientes para liderar la zaga de un grande. Y, por último, al equipo lo han rociado con ácido sulfúrico a propósito del debate del ‘nueve’: Villa estaba más fuera que dentro en navidades y Alexis despierta un runrún en el Camp Nou que roza la tragicomedia. Tal como le sucedió a Patrick Kluivert en sus últimas temporadas, falla más que una escopetad de feria.

Los caprichos del fútbol o, mejor dicho, los absurdos presagios de la prensa describían un panorama apocalíptico para el Madrid cuando hace poco menos de un mes el Manchester United salía satisfecho del Bernabeu. Por entonces, los blancos habían envidado toda la temporada a dos campos puñeteros: el primero lo conquistó esta semana con una exhibición táctica monumental; Old Trafford todavía está por ver, pero los indicios mejoran hora a hora, sobre todo, después de la segunda victoria ante el Barça con el plan B de Mourinho. Por contra, al Barça le han machacado todos los caminos de rosas que terminaban en otro año triunfal: quizá la inercia aplastante en Liga le haya oxidado su instinto guerrero. El Madrid ha provocado que la vuelta ante el Milan se convierta en el epicentro del porvenir inmediato del Barcelona, porque la sombra de Guardiola todavía es demasiado alargada y eso es un marrón con el que ya contaba Tito cuando dio un paso adelante para dirigir al equipo.

De repente un Milan de película

Jueves, 21 Febrero 2013

imagen-fcb.jpg

Christian Abbiati jamás habría imaginado observar al Barça con los brazos en jarra y sin inmutarse. Sí, suena a locura si enfrente está el mejor equipo de la faz de la tierra, pero ni George Lucas, ni siquiera el gran Spielberg, habrían imaginado a un Milan tan de película. De repente, San Siro evocó de una tacada las grandes noches de Arrigo Sacchi, su sucesor Capello y, por supuesto, de ‘Carleto’ Ancelotti. Sobre todo, porque,  por encima de todos, el gran triunfador de la noche (y casi de la temporada) fue Massimiliano Allegri, quien hizo oídos sordos a su jefe Berlusconi y dejó que Messi se liara en la telaraña rojinegra que hiló durante la primera parte. Naturalmente, el caché del  entrenador italiano ha aumentado un doscientos por cien: es el reconocimiento a la victoria táctica sobre el Barça. Y desde luego, los periodistas españoles nos merecemos un buen capón porque entre las semanas de pasión o vía crucis que le esperan al Madrid y las pisadas de este Barcelona rey de los hunos, nadie se había interesado en la habitual mediocridad del Milan; eso no vendía.

Pero el éxtasis de la Champions ha metamorfoseado a un Milan que en los últimos años abandonó el geriátrico (Gattuso, Zambrotta, Nesta, el eterno Seedorf…) y soltó a la fuerza a su baluarte Kaká para fichar clase media sin perspectivas extraordinarias, empezando por el propio Allegri, un entrenador prometedor que ha demostrado lo que realmente se llama talento ganando títulos, por de pronto un Scudetto. La lección al Barcelona, pase o no a cuartos, ya le ha abierto muchas puertas. Pero la gracia del técnico de Livorno es mantener competitivo a un equipo zarrapastroso que en navidades deambulaba por el Calcio sin apenas opciones para la Europa League. Anoche, dos de esos fichajes intrigantes confirmaron que el instinto del Milan no está del todo atrofiado. El Shaarawy aporta una virtud que San Siro temía no encontrar con la salida de Ibrahimovic: intimidación. Y aunque carece de la portentosa presencia del sueco, este italiano de padre egipcio y cresta histriónica se pega carreras de treinta o cuarenta metros para poner en jaque a las defensas; además, no le falta regate ni disparo y, sobre todo, algo que no sobra en Italia: gol. Sin embargo, tal como dice Carlo Laudisa de la Gazzetta dello Sport, si Kevin-Prince Boateng se sale, entonces significa que el Milan ha funcionado. Y vaya si el alemán acabó exultante: marcó su gol, descubrió las vergüenzas del corajudo Puyol (¡qué huevos le echa siempre!) y dejó atrás a un Jordi Alba infranqueable toda la temporada.

Pero no todo son malas noticias. Allegri no es un purista del fútbol italiano y sabe que un catenaccio sin reservas sería un suicidio en el Camp Nou. El 2-0 es la prueba irrefutable de que el Milan no puede supeditar la vuelta a lanzar una moneda al aire: el cuantioso botín le permite sestear con la pizarra táctica. Así lo hizo anoche, con una defensa ultraconservadora en la primera parte tirando rápidas contras, y un generoso esfuerzo físico en la segunda que permitió al Milan sitiar el campo palmo a palmo, también en gran parte por el exhausto Barça. ¿La clave del derrumbe físico? Una lectura simplona pero decisiva es el estado de Sergio Busquets, ¡qué razón tenía Guardiola cuando vertebró al equipo en torno a un chaval recién horneado en La Masía! Pero más tiene Del Bosque, que no tuvo recato en decir que si fuera futbolista le gustaría ser Busquets. Obviamente, a expensas de cómo respire el centrocampista, la mayor de las perogrulladas es que el Barça necesita a Messi porque, simplemente, sin él pierde sus superpoderes.

En definitiva, todos aquellos ingenuos que intuíamos un trámite en el Camp Nou, hablando en plata, toda la prensa salvo rara excepción, esperamos con la misma expectación de Old Trafford la versión épica del Barcelona. Lo advirtió Roura en la previa y lo certificó Piqué después del partido: “Veníamos como favoritos y se ha demostrado que no somos tan buenos”. Magnífico indicio para empezar a motivar el día D, ése en el que Barça debe ganar por fútbol y no por mística.

 

 

 

 

 

 

Tal día como en 1981

Sbado, 13 Agosto 2011

internacionales-644x362.jpg

A Ronald Reagan no le tembló el pulso cuando tuvo que sofocar la huelga de controladores aéreos que azotó Estados Unidos en agosto de 1981. Entonces, el presidente norteamericano decidió enviar cartas de despido a los más de doce mil huelguistas que dejaron de trabajar por cinco días consecutivos. Sus protestas no cambiaban demasiado de las huelgas que el mismo gremio ha protagonizado en los últimos años: aumento salarial, menos horas laborables por semana, anticipo de la jubilación y hasta un abono del retiro cuando se debiese a problemas de salud. El gesto del presidente fue aplaudido en el país; si había podido replicar a los sindicatos de una profesión tan privilegiada, a quién no podría plantar cara la Administración Reagan. Justo treinta años después y salvando las distancias de sueldos medios, los futbolistas de la Liga Española se han comprometido a no empezar el campeonato si la Liga no deja de remolonear y paga a los doscientos jugadores adeudados con sendas familias pendientes de un apretón de manos entre Liga y la Asociación de Futbolistas. “Ahora mismo lo veo prácticamente imposible. La gran parte de los clubes entienden nuestras tesis”, así de contundente se explica Luis Rubiales, presidente del colectivo de futbolistas, cada vez que comparece ante los medios desde el anuncio de la huelga del pasado jueves. Quizá la presencia de ese otro gremio privilegiado, con Casillas, Puyol, Xabi Alonso y el grueso de futbolistas de ‘clase media’, le ha servido como resorte definitivo para desafiar a José Luis Astiazarán, máximo mandatario de la LFP, y exigirle sin vaciles ni amagos garantías salariales para pagar a quienes no han cobrado. La foto de la AFE con Rubiales en primer plano y secundado por los líderes de Madrid  y Barça evidencia que, incluso, a las estrellas del espectro multimillonario les importa que rivales de esta temporada como los del Rayo Vallecano o plantillas de otras categorías como la histórica Cultural Leonesa o el Poli Ejido sufran gestiones empresariales nefastas.

El órdago de los futbolistas ha suscitado la alarma social porque en este país política y fútbol (fútbol y política) son la gracia de los mentideros populares. Las amenazas de huelgas de los controladores aéreos causan animadversión, primero por el caos que propician en los aeropuertos y, segundo por los sueldos exagerados en relación a las horas de trabajo; el de los deportistas sencillamente irrita por sus cifras astronómicas. Pero, como dijo ayer Michael Laudrup, entrenador del Mallorca, en la concentración de pretemporada, “no todos los jugadores cobran mucho”. Cierto. Siempre he creído que Cristiano Ronaldo cobra doce millones anuales y Messi once porque los generan, y en sus casos es así porque sus clubes pueden permitirse pagarles a fin de mes.  No obstante, la atención mediática ha virado de la burbuja inmobiliaria a la del fútbol…el trasfondo de la huelga apunta a los clubes que fichan jugadores y les prometen sueldos imposibles.  Y, por ello, sí es urgente acordar un fondo que garantice los impagos: dice Astiazarán que la Liga ofrece un fondo de cuarenta millones, aunque la AFE exige diez más. Ese margen será la cuestión de bóveda que dirimirá si hay o no fútbol el próximo fin de semana.

Los jugadores están en su derecho de huelga, pese a la afrenta popular que ocasiona la decisión  y más ahora, que España agoniza en una disyuntiva económica peligrosísima. Pero son un colectivo profesional como cualquier otro en cuanto a derechos institucionales, aunque esta vez, a diferencia de 1981 en Estados Unidos, el país no se congratule de su valiente determinación. Seguro que los vestuarios del Jumilla o  de La Muela, que están pasando las de caín para pagar sus hipotecas, encuentran cierta motivación en la postura del portero del Real Madrid. Si la huelga va adelante, los clubes deudores entenderán que su impunidad ha llegado a su fin, porque la futura Ley del Deporte ya se está gestando y contempla el descenso de aquellos que no hagan buen uso de tesorería. Además, las pretensiones de la AFE también disparan a la tramposa Ley Concursal, artimaña para clubes que se agarran a un mástil para evitar sanciones. Es el caso del Zaragoza, vivito y coleando en Primera, y con el portero Roberto fichado por nueve ‘kilos’ gestionados vía el paraíso fiscal de la Isla de Jersey. O sea que la Liga no tiene escapatoria para no arreglar el fútbol español, tan reluciente en ventas como oscuro en sus maneras de vivir (que se lo preguntan a la Seguridad Social). Es el pulso de dueños ricachones con ínfulas de ‘empresario del año’ (porque debe molar tener un club de fútbol) contra jugadores que cambian de camisetas seducidos por jugosas fichas y, en muchos casos, engañados por balanzas de pagos poco reales. La diferencia es que aquellos controladores de Reagan pidieron más por ellos mismos, mientras que estos futbolistas piden lo justo y correspondiente por sus colegas de profesión.

P.D: Para seguir inflando la burbuja, el Anzhi ruso ha ofrecido a Samuel Eto’o veinte millones anuales. Allí los oligarcas del gas y el petróleo no van de farol, así que si se los pagan…

Fue el Madrid quien dijo ‘hasta aquí’

Domingo, 11 Abril 2010

gol.jpg

Faltaban quince minutos para que acabara el martirio blanco (y consecuente regocijo para el Barça), cuando el partido se detuvo por una fuerte entrada a Pedro. De repente, Guardiola se levantó como un resorte del banquillo y llamó a Xavi para que abroncara a Puyol por su animosidad en el ataque; en el centro del campo, Iniesta y Keita comentaban algo; a unos metros de la medular, Piqué hablaba con Márquez y éste asentía. En ese preciso momento, con el partido parado,  Raúl merodeaba cabizbajo la portería de Valdés; Guti alzaba la vista al tendido y, en definitiva, cada uno de los madridistas meditaba para sí mismo sin cruzar palabra alguna.

La situación no pasa de ser otro de los infinitos detalles que revelan cuál es el verdadero equipo y cuál una caterva de futbolistas que no sabe a qué juega. Tampoco es plan de reprobar al Madrid; hizo lo que supo y pudo, ni más ni menos. Sólo que enfrente no había un contrincante achantado por el Bernabeu o la pegada de Cristiano. No, el rival de turno es un equipo de época, con un estilo académico y que está saboreando su particular ‘Quinta del Buitre’ a la enésima potencia.

Lo que es evidente es que el Madrid sufrió la peor de las pesadillas que imaginaba su afición: el fútbol dejó sus caprichos a un lado y fue lógico. Venció quien apostó por ello, aunque con una estrategia un tanto desconcertante por la locura de jugar con Dani Alves de centrocampista. No obstante,  Guardiola anduvo listo porque rectificó la gracia cuando comprobó que era una milonga, y el Barça se puso a tocar la pelotita hasta matar al Madrid de aburrimiento. Porque eso fue lo que pasó, los blancos bailaron a merced de los azulgranas cuando éstos quisieron. Es otra diferencia entre unos a los  que les va la vida tener el balón y otros que se dedican a contragolpear, cuando el enemigo está desguarecido.

El partido no fue bestial porque el Barça jugó a por los tres puntos y poquito más. Y encima, al campeón le vino de lujo el atolondramiento del Madrid. Es lamentable decirlo, pero ése es el estilo del derrotado, el que ha inculcado Pellegrini o han decidido sus chicos. El entrenador sigue obcecado en prescindir de extremos y así le ha ido al Madrid. Claro, con esa pegada descomunal no es difícil marcar más de ochenta goles en esta Liga, lo complicado es retar al Barça o seguir en Champions.

Pero Pellegrini sólo es un engranaje más de la gran pifia blanca. Valdano se obsesionó con su fichaje y también deberá asumir su parte de culpa. Al igual que la gente de la dirección deportiva que ha elegido  a los que han venido esta temporada, la que iba a ser espectacular y se ha tornado en espectacularmente bochornosa. En fin, quedaos con la copla: al Barça no le hizo falta encarrilar la Liga, fue el Madrid quien dijo ‘hasta aquí’.  

El dudoso once de la década (parte I)

Jueves, 7 Enero 2010

El diario The Sun ha confeccionado  su once ideal de la década. Se trata de una amalgama de distinciones individuales y verdaderos méritos deportivos, que los convierten en más o menos discutibles. De lo contrario, no se entiende que Cannavaro o Puyol hayan sido elegidos  mejores centrales. Es cierto que el italiano ganó el Mundial de Alemania 2006 con una actuación portentosa, pero su colega Materazzi también se salió durante todo el campeonato. Después, el título mundialista le valió para llevarse el Balón de Oro. Sin embargo, tal galardón también se lo podría haber llevado Buffon, quizá el más decisivo de la selección italiana aquel año. Por cierto, el portero de la Juventus también figura en el once de The Sun. Estaba claro que Casillas o él ocuparían la plaza. Pero Buffon ganó un Mundial, que pesa más que la Eurocopa.

La elección de Puyol suscita más dudas que la de Cannavaro. El catalán siempre ha mantenido la titularidad en el Barça, aunque ha combinado temporadas excelentes (2004-05 y 2005-06), con otras no tan destacadas (desde su debut en el 2000 hasta el 2004 y durante la oxidación del Barcelona de Rijkaard). Su resurgimiento se produjo hace un año, pero Piqué ha obtenido más nota que él con el hexacampeón. Con todo, yo habría elegido a Rio Ferdinand, inconmensurable en el Manchester United desde que fichó en 2002. No en vano, hasta ese año fue el defensa más caro de la historia. El central británico ha fallado poco y con el serbio Vidic forma la pareja más fiable de las zagas europeas.

Del resto de defensas, aparecen el brasileño Cafú como mejor lateral derecho y Paolo Maldini en el izquierdo. Coincido con la designación de Cafú. Es el jugador que más veces ha jugado con Brasil; ha participado en tres finales mundialistas consecutivas; titular indiscutible en el Calcio que ganó con la Roma de Capello, y en el Milan desde el 2003 hasta el 2008. Y por supuesto, no se ha quedado sin Champions. Vamos, que el brasileño lo ha ganado todo y sin nadie que le tosiera. Su largo recorrido por el fútbol de primerísimo nivel sólo ha sido superado por Maldini.

Pero, precisamente, la votación de Maldini no la veo tan clara. Más bien, yo le habría metido en el once ideal de los noventa. El sensacional lateral rossonero se retiró el año pasado, pero llevaba un lustro sin rendir adecuadamente. El sempiterno capitán figura en innumerables instantáneas: la máquina de Sacchi, el equipo devorador de Capello, el Milan de Shevchenko, etc. Sin embargo, sus mejores tardes las ofreció hace algunos años. Sería justo dejar a Maldini entre los mejores de la pasada década y meter aquí a Roberto Carlos, historia viva del Real Madrid. El correcaminos brasileño se despidió del equipo de sus amores en loor de multitud y ganando la Liga del 2007. Inmediatamente después,  empezó su ‘retiro’ en el Fenerbache, con el que ha jugado cuartos de Champions. Por ello, convendría galardonarle en un once ideal de este siglo.

Mañana veremos si Zidane, Figo, Ronaldinho y Cristiano Ronaldo merecen ocupar la media ideal de la década.

Yo vi al ‘hexacampeón’

Domingo, 20 Diciembre 2009

abu-dhabi.jpg

Quería escribir sobre el Stuttgart, próximos rival en Champions del Barça, pero a quién le interesa lo que puedan hacer un puñado de alemanes venido a menos. No importa que el Stuttgart ya esté maquinando un plan para cortocircuitar en octavos a los chicos de Guardiola, ni que su portero se mee en el campo a pesar de las decenas de cámaras que hoy día lo captan todo, casi hasta las partes nobles del obsceno Lehman. Todo eso quedara atrás, sepultado entre cien mil anécdotas. Lo que sí pervivirá es el culmen de Abu Dhabi, donde el Barcelona se ha consagrado por los siglos de los siglos.

Vale que el ‘Mundialito’ es una gilipollez sublime para que la FIFA crea que Sudamérica puede competir con Europa; vale que si pierdes este torneíllo, nadie se acordará que dejaste escapar la ‘Copa Toyota’ (al mejor jugador del partido le regalan un coche de la marca japonesa); también es cierto que esta clase de títulos, enquistados a miles de kilómetros (unos cuantos años ha sido en Japón, a partir de ahora tocan los Emiratos Árabes) en plena temporada son como una mosca cojonera para una plantilla que opta a Liga, Champions y Copa, pero no es menos verdad que si tu equipo es el Barça de ‘Pep’ y motu proprio se ha sacado de la chistera la friolera de cinco títulos consecutivos, viajar a Abu Dhabi para conquistar el Campeonato Mundial de Clubes es una experiencia vital. Y así pareció a tenor del llanto pueril de Guardiola durante la entrega de premios.

El rival no trascendió y el escenario, aún menos (nadie se acordará del nombre del estadio). Puede que ni la gente recuerde la providencia de  Pedro a tres minutos del final, ¡qué más da! El Barça se llevó el último título inventado a nivel de clubes y la proeza servirá para endiosar al que la historia ya conoce como ‘hexacampeón’. El apelativo puede sonar reverencial; alguien podría pensar que Guardiola dispuso de los mejores futbolistas venidos de todos los rincones de la Tierra, aunque nada más lejos de la realidad. Sí, casi todos son los mejores del mundo en sus puestos y casi todos son del mismo ‘cole’. Unos (Xavi y Puyol) pertenecen a promociones más antiguas que otros (Iniesta y Messi), incluso los primeros podrían hacer de profes para los alumnos más novatos (Pedro,  Bojan…). Pero la grandeza del que en un futuro lejano  será Barça in memoriam, se preserva en esa escuela, cuyo axioma único e imperturbable es del buen gusto, la finura. Y esta generación de virtuosos se lo ha aprendido al dedillo. Chavales, la gloria no os la quita nadie. Seis veces enhorabuena.

 

“El Barça juega mil veces mejor que el Madrid”

Viernes, 27 Noviembre 2009

Me gusta el cruce de declaraciones públicas entre los chicos del Madrid y del Barça,  añade un pique que no se palpaba en la previa del partidazo desde hacía bastantes temporadas. Los blancos siguen sin jugar un pimiento pero Casillas ha recordado con algo de sorna que su equipo mira “con retrovisor” al eterno rival. Y no le falta razón. Sorprende que el Madrid menos vistoso de los últimos años, incluso con un juego más precario que el de Capello en la 2006-07, ostente un liderato incontestable en cuanto a números. Aún así, el ocurrente Pellegrini no ha podido inventarse más excusas y se ha rendido a la evidencia: ni él ni sus jugadores están satisfechos con su fútbol. Más vale tarde que nunca.

Después de tres meses el míster chileno ha entendido por qué la afición considera un coñazo cada partido en el Bernabeu. Pero en fin, ahora sí que hay un talante adecuado para revertir la imagen pública de este Madrid del ‘euromillón’. Aunque yo dejaría la apariencia divertida para después del Camp Nou. No merece la pena acudir a Barcelona para agradar, allí hay que ir con el hacha de guerra levantada y con un ánimo de defender semejante al que mostraban los soldados espartanos. Se dice que una de las virtudes bélicas de este pueblo era su defensa en grupo, en forma de cuadrado y sin dejar resquicio alguno. Cada soldado protegía con su escudo al compañero situado a su derecha. De este modo, al enemigo le costaba horrores hallar su punto débil. Pues esto extrapolado al clásico viene a ser lo mismo: la concentración del Madrid debe ser del doscientos por cien porque, de lo contrario, el Barça encontrará un hueco por el que adentrarse y matar el partido.

Por cierto, incluso en esta semana se ha encendido el debate de ‘Raúl sí’ o ‘Raúl no’. Lo más seguro es que el capitán haga las funciones de adjunto a la dirección del banquillo junto a Pellegrini. Pero, si por algún casual el chileno todavía no lo tuviese claro, Benzema le ha dado la idea. El francés compitió ayer contra Xavi Hernández en un Barça-Madrid de Playstation y se notaron las horas de vicio del delantero blanco con la videoconsola: victoria visitante por 0-3 con ‘hat-trick’ de Cristiano, que sí jugará, y con la suplencia de Raúl, a quien precisamente quitó Benzema del once tipo de la maquinita para poner a su ‘yo’ virtual.

Un 0-3 es una utopía que, salvo enajenación mental del Barça, no se cumplirá. La prensa de Madrid ha intentado endilgar al Barça una crisis ficticia previa al duelo de Champions contra el Inter. Mala táctica: los barcelonistas saldrán al campo con el propósito de vapulear a los merengues y dejar en ridículo la sapiencia futbolística de la opinión pública capitalina.  Xavi se ha encargado de recordar, no sin razón, que el Madrid es “víctima de sus logros”. De momento, el Barça ha conquistado el Olimpo, mientras que al Madrid le suena a chino. Tal como explica el centrocampista azulgrana, Florentino ha tenido que gastar mucho dinero para “contrarrestar” el boom del tricampeón.

Puyol también se ha sumado a la guerra verbal. El capitán cree que el Madrid se tomará el clásico como venganza del humillante 2-6 del Bernabeu. Quizá Puyol no se ha percatado que la mitad de la plantilla blanca es nueva y, por tanto, a muchos les trae al pairo cualquier reminiscencia, por muy vergonzosas que sean algunas, como la del Bernabeu. Y por último, no podía faltar a la fiesta Johan Cruyff,  el gurú del Barça y por ende, de Cataluña. Sin embargo, esta vez Johan ha pasado de impartir lecciones y ha soltado lo que piensa todo el mundo: “el Barça juega mil veces mejor que el Madrid”. Claro, así cualquiera se hace gurú.

Y Florentino no verá un euro ni del Sursum Corda

Lunes, 12 Octubre 2009

Por una vez la UEFA debería mediar en algo serio. No es de recibo que la Federación Española deje marchar a Xavi y  Puyol  cuando Francia retiene a Lass Diarra, que está sancionado y no podrá jugar contra Austria el próximo miércoles. Las flagrantes huidas de algunos internacionales, con el consiguiente debate selecciones-clubes, insta a Platini a crear una norma que regule las convocatorias. Entiendo que un jugador sancionado regrese con su club si su país se juega la simple honrilla (caso de España). Quizá también sea equiparable a los lesionados que no puedan jugar el siguiente partido de todas las maneras. Pero ayer, el doctor del combinado español, Óscar Celada, afirmó que Iniesta no era irrecuperable para el duelo contra Bosnia del miércoles. Entonces, ¿por qué se ha ido también el manchego?

Fernando Torres sufre molestias y su concurso pasado mañana no es seguro. También podía haberse vuelto a Liverpool. Es vox populi  que Hierro, director deportivo de la RFEF, y Guardiola hablan a menudo de muchas cosas, entre ellas, de los barcelonistas que juegan con España.  Y después de esta situación, el técnico azulgrana estará eternamente agradecido: puede contar con sus pupilos más aventajados durante una semana entera. Lo más prudente habría sido retener a todos los internaciones hasta después del partido de Bosnia, tanto lesionados como sancionados. Pero como en este país siempre hay que buscar el enredo fácil, hemos tenido que esperar a que la selección se clasificase para buscar críticas en cualquier chorrada que se nos ocurriese.

Otro debate, éste sí saludable y subsanable (a pesar de que la FIFA se empeñe en lo contrario) es la compensación que las federaciones deberían dar a los clubes por devolverles jugadores lesionados. Cristiano Ronaldo ha vuelto a Madrid con el tobillo derecho hecho trizas. El problema es que no está tan claro que la culpa sea de los servicios médicos portugueses. Antes que todo, los médicos del Real Madrid realizaron una última prueba a Ronaldo para confirmar si estaba apto para acudir con su selección. El luso se fue y por tanto, físicamente podía jugar. Otra historia es que hubiese entrenado a tope en los días previos a la cita contra Hungría. Al final, da igual depurar responsabilidades porque el Madrid no podrá contar con su mejor jugador durante un mes. O sea, que la inversión de 96 millones podría tardar en rentabilizarse más de lo previsto. Y Florentino no verá un euro ni de FIFA, ni de UEFA, ni del Sursum Corda.