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Archivo de la categoría ‘Quique Sánchez Flores’

“Me mata, me da la vida”

Viernes, 5 Febrero 2010

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A este Atleti nos lo han cambiado, ¡vaya si lo han hecho! Los mismos once tíos que avergonzaron a su afición ante el Málaga hace cuatro días, hicieron ademán de entender qué significa llevar esa camiseta, tan llena de gloria como de desdichas. Por fin Quique supo inculcarles espíritu de competición (y de competitividad); por fin la hinchada disfrutó de una noche placentera, exenta de taquicardias y sustos; por fin los jugadores nos descubrieron, o por lo menos aparentaron, que no son tan ‘paquetes’ como creían sus seguidores; por fin, un partido sobrio de noventa minutos; por fin, defensas que no se complicaron y delanteros esforzados en marcar goles; por fin, una táctica sencilla pero con sentido, sin galimatías tácticos ni suicidios colectivos … ¡Por fin, un dichoso equipo de futbol!

El club ya ha encontrado su leitmotiv para animar  a sus chicos cuando vengan mal dadas, que no tardarán en llegar. El ejemplo copero induce a pensar que si el Atlético se lo toma en serio, puede ganar el trofeo y, por qué no, dar guerra en la Europa League. Pero claro, con este equipo hay que resignarse a lanzar una moneda al aire y que salga lo que salga. Ya lo advirtieron en uno de esos convincentes spot publicitarios que montan cada temporada: “El Atleti me mata, me da la vida”.

Además, ya tenía ganas de hablar un poquito del Kun. Sin duda, su partido estrella del año y eso que no marcó. A lo mejor reservó la pólvora para la supuesta final contra el Sevilla (hipotética para los andaluces, no para el Atleti. Se contempla perder en Santander por dos, quizá tres pero, por favor, nunca por cuatro o cinco). El caso es que Agüero ya ha puesto fecha para su función estrella: la gran final le servirá para rendir un último tributo al equipo con el que ha llegado a ser alguien, a pesar de muchos cabreos. Después, contemplaremos cómo abandona Madrid y le disfrutaremos mucho más desde la lejanía, en la Premier.

Y a esa afición martirizada le recomendaría que guardase la goleada en un dvd no regrabable, por lo que pueda suceder en el futuro. Además, es un partido que deben ver una y otra vez en los despachos del Calderón. No en vano, la obra es una magnífica prueba para determinar quién vale y a quién le pesa el escudo con el oso madroño. A tenor de lo visto anoche, todos son aptos, pero… 

 

Psiquiátrico Vicente Calderón

Viernes, 22 Enero 2010

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Para qué poner adjetivos al partido del Atleti  si Quique Sánchez Flores ya se encargó de ello con su habitual laconismo: “partido feo con errores groseros”. Bueno, tampoco le podíamos reclamar al míster rojiblanco que despotricase de sus chicos. De eso ya se encargaron los cuarenta y cinco mil espectadores, que por enésima vez (y no será la última, desde luego) huyeron del Calderón para olvidar semejante esperpento. Porque ahí está el secreto de nuestro queridísimo Atlético. Sus funciones de entre semana y domingos son tragicomedias dignas del gran Lope de Vega. En ellas, lo de menos es el fútbol, puesto que al aficionado le da igual que su equipo juegue increíblemente  bien o ni siquiera sepa dar una patada a un bote.

El sentimiento rojiblanco sobrevive por pulsaciones eléctricas generadas por desfibrilador. Tan pronto la caga el equipo y se acaba, como resucita con un gol de la nada. Y lo mejor es que todo puede suceder en cuestión de momentos. De otro modo, aún nadie se explica cómo un equipo sobreexcitado para la Copa puede dejar a tres delanteros rivales solos contra De Gea a los dos minutos, y por qué instantes después Ujfalusi se atreve a improvisar una cabalgada milagrosa para el asombro o estupor del graderío. Insisto, es el Atleti y no tiene parangón en el fútbol mundial.

Luego hay que estudiar la misteriosa patología de una de las defensas más chistosas que se recuerdan. Assunçao debió tener una oscura premonición durante su martirio ante el Recre y se borró para este último envite. Que se rían de otro, pensaría el brasileño. Y en efecto, el Calderón se mofó de Perea y, en ocasiones, de Pernía, quien todavía no ha averiguado por dónde le corre el aire. Pero el lateral argentino tiene coartada: su larga ausencia de la competición. Perea no puede esconderse en ningún sitio.

Extraña el caso del colombiano, que se hizo famoso hace tres años por su rapidez en los cruces y por secar a Samuel Eto’o en esos partidos contra el Barça que tan bien se le daban al Atleti. Pero, a día de hoy, darle un balón a Perea en la retaguardia es exactamente igual que saltar sin paracaídas a diez mil pies de altura. Así están las cosas.

Para colmo, las últimas y prodigiosas paradas del joven De Gea han desatado un debate impensable en la portería. El canterano ha demostrado en un puñado de partidos que sabe templarse mejor que Asenjo, el gran y único fichaje del verano. Aunque, claro, quién le dice ahora a García Pitarch que Asenjo sería un buen banquillero, cuando el director deportivo no concebía ni en sueños que De Gea ya estuviese jugando en el primer equipo. En fin, otra historia rocambolesca para el disparate atlético.  

Quique eligió mal

Domingo, 8 Noviembre 2009

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Ni al Atlético ni a Agüero les iba la vida en el derbi. Por eso, no entiendo por qué Quique arriesgó con el jugador franquicia del club. Si el ‘Kun’ estaba tocado, que se hubiera quedado en casa. De lo contrario, tenía que haber pisado el tapete desde el inicio o así debió interpretarlo su entrenador. La exhibición del argentino dejó en mal lugar al flamante mister porque la gran pregunta en el día de la resaca es qué habría pasado si el ‘yernísimo’ de Maradona hubiera empezado la función.  Seguramente el Madrid habría ganado igual, puesto que la penosa tendencia derrotista del Atlético en los derbis da para una tesis de psiquiatría.

El caso es que el derbi evidenció las carencias de los dos equipos. En el Atlético, aparte de la decisión errática de Quique para con Agüero, la defensa se ha abocado definitivamente a un sumidero. No es exagerado sentenciar que esta zaga es la peor  de la historia de club. Ni siquiera los Aguilera, Capdevila, Chamot, Ayala y Gamarra, que dieron triste fama a la defensa del descenso del 99, la cagaron tanto como Perea, Pablo, Ujfalusi y Antonio López.  Los despropósitos son tan clamorosos que hasta Quique agacha la cabeza cuando le exigen explicaciones. “No podemos cometer errores capitales”, dijo con resignación el técnico rojiblanco en rueda de prensa.

Pero si lo del Atlético es de manicomio, lo del Madrid pudo ser cuanto menos irrisorio. Un equipo aspirante a todo no puede acabar pidiendo la hora cuando domina 0-3 en el minuto 77. Pellegrini se equivocó al quitar a Higuaín y Benzema. Precisamente, ambos delanteros se esmeraron en presionar a la defensa rojiblanca para obligarla a pegar pelotazos sin control. ¡Por fin, Pellegrini, por fin los jugadores saben cómo tienen que moverse en el campo! La pena es que el destino quiso que la entrada de Raúl coincidiera con el atontamiento del Madrid. Aunque sólo fue eso: una simple anécdota a la que no hay que dar más pábulo. Lo que sí hay tener en cuenta es que el equipo funciona sin el gran capitán de titular. Y ésa es la realidad palmaria.

Urge psicólogo con titulación académica

Domingo, 25 Octubre 2009

El gesto de Quique Sánchez Flores es esclarecedor: el Atlético de Madrid es una abominación de los pies a la cabeza. Cuando creíamos haber visto todo tipo de esperpentos en el Calderón, los rojiblancos se marcaron contra el Mallorca otra función gloriosa. Las circunstancias del partido dejaron a huevo la segunda victoria atlética, pero sólo este equipo tiene la capacidad de cagarla cuando parece imposible. Raro es que sólo una minoría de la afición haya manifestado su hartazgo de una vez por todas. El resto sigue aguantando estoicamente.

Eché de menos la opinión de Quique después del partido. Si le hubiesen entrevistado, seguro que habría dicho que viene para inculcar a los jugadores confianza en ellos mismos, que ya es mucho. Lo que habría pensado, sin atreverse a confesarlo,  también es fácil de adivinar. El ex técnico del Getafe se ha metido en la boca del lobo, ¡ ni Capello revive este muerto ! Lo peor es que esta ruina no parece cambiante y todavía no ha tocado fondo. Gil Marín dice ahora que se desentenderá de la parcela deportiva, aunque eso no se sabe si es bueno o malo porque el problema continúa sin extirparse. El director deportivo, García Pitarch, no acierta con ningún fichaje y sigue llevándoselo crudo. Pero la culpa no es suya, sino de quien se lo permite. Y ahí, aparte de Gil Marín, entra Cerezo.  

Las estadísticas son demoledoras y el fantasma de la Segunda ha reaparecido a la fuerza. La diferencia es que hace una década el Atlético descendió con una plantilla lustrosa (Hasselbaink, Valerón, Baraja, Solari,…) y en esta época sólo el dúo Forlán –Agüero puede sacar pecho, aunque hoy no mucho. No sabemos si la dirección está ojeando posibles contrataciones o espera a su descomposición definitiva, quizá lo segundo. Lo que es seguro es que seis o siete nuevos no vendrán en navidades.

Hay gente en el club que se frota las manos con el talento de Quique para acabar con el totum revolutum. Que nadie piense que el flamante entrenador planteará cambios radicales, va a entrenar a los jugadores que la han pifiado con Abel. Simplemente extrañaría que los mismos que no han jugado a nada, sorprendan para bien a partir de ahora. Entonces, convendréis conmigo en que al Atlético no le urge entrenador, sino un psicólogo titulado por enésima vez.