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Sin galácticos

Domingo, 14 Agosto 2016

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La web del Real Madrid no anuncia ninguna presentación faraónica. No quedan galácticos en el mercado y la noticia es que Florentino Pérez no ha leído ningún ‘sí’ en forma de garabato pintarrajeado en una servilleta. Eso lo estrenó Zidane para darle brillo al casting de Hollywood que empezó Luis Figo. Sonó Paul Pogba como si fuese a cambiar el fútbol para siempre; su P.V.P. ponía muy cachondo al madridismo, su talento apenas excita a los propios franceses. El Manchester United necesitaba un golpe de efecto para encender al ‘mourinhismo’ y su fichaje de tronío era necesario para olvidar la época ominosa de Van Gaal. El Madrid vio el movimiento desde la barrera, sin volverse loco ni atender las mastodónticas condiciones del agente Mino Raiola. Su representado habría sido una bomba en los despachos y un petardo sobre el césped. Generoso en el esfuerzo, no demostró ninguna condición sobrehumana durante la Eurocopa; no en vano, fue cuestionado en la primera fase por su sospechosa apatía hasta que dejó de estar en el limbo. La nueva cresta de oro (sucesora de la de Neymar) jugará en la Premier con grilletes pesados, y esos 120 millones (o 110 según versiones) no los levanta ni Lidia Valentín. A Gareth Bale le sigue costando; James es una causa perdida.

Tic, tac, tic, tac. Al mercado le quedan dos semanas y en la planta noble del Bernabéu no suenan llamadas interesantes. Ni siquiera la de Moussa Sissoko, un trotón de marca blanca que ha suplicado su fichaje a la BBC (“Estoy esperando la llamada del Real Madrid”).  Humo, es otro de los cien mil jugadores que creyeron nacer para jugar en el Real Madrid. Bernd Schuster dijo una vez que “las portadas del MARCA en verano tenían más morbo que Falcon Crest”. Y no le falta razón porque hubo una época en la que una exclusiva podía alterar el sistema nervioso de la gente. Por ejemplo, una en la que aparecía Figo bajo el titular ‘Es feliz’ después de una supuesta discusión con Florentino, u otra en la que Ronaldo Nazario se descubría ante el público español vestido con traje de astronauta al son de ‘Fichaje galáctico’. Venía al Barcelona, no al Madrid. Recuerdos de la infancia, Ramón Mendoza revolucionó el verano de 1994 con Valdano en el banquillo, y Laudrup y Fernando Redondo como figuras mediáticas (sólo faltó Eric Cantona, petición de Ángel Cappa); y al año siguiente un verano desértico en las oficinas del club. Como que ese Madrid ya no ilusionaba sin caras nuevas. Incluso, el Barça más perfecto de Guardiola compró cromos para seguir alimentando la orgía culé: Ibrahimovic, David Villa, Alexis Sánchez…Pero el mérito se lo llevó el difunto Jesús Gil con innumerables proyectos y sus ansias de fumigar el vestuario cada mes.

Por una vez el Madrid no ha sido Billy El Niño desenfundando. Ningún representante, ni siquiera Jorge Mendes, ha salido de Concha Espina con un billete dorado (éste es el verano de Riola). El presidente susurró públicamente a Zidane que estaban “enredando”: ¿Pogba, el tal Gabriel Jesús? Basta que se descubra la talegada que se ha llevado al agente de Pogba para responder. No hay plan renove (Lorenzo Sanz dixit) porque la plantilla sólo necesita chapa y pintura en el banquillo. Casemiro es una proeza de la genética, pero a nadie le dura el diesel cincuenta partidos; la solución se miraba abajo, en Valdebebas, y se llamaba Marcos Llorente. Se fue al Alavés. Sin recambio de ‘5’ y con overbooking de media puntas: Marco Asensio suena como una taladradora, Isco aún no ha sacado el último conejo de la chistera, pero James aburre y se aburre a sí mismo. Depende de su volátil cabeza y eso en el Madrid no tiene futuro. En las charlas de sobremesa ponían David Alaba, hasta que Marcelo se espabiló este verano, y Julian Draxler porque es otro artista aseado que no le importa inventar caños y bicicletas con la osadía de Denilson. Pero no es lo que busca el entrenador. Ni el presidente. Los equipos están rastrillados y las cláusulas blindadas, no queda tiempo para que nadie se rebele. Alguien que merezca la pena, claro.

Propaganda en el Barça

Jueves, 2 Julio 2015

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“Si soy presidente del Real Madrid, vendrán Cesc, Robben y Kaká”. Fue el cebo electoral de Ramón Calderón para alzarse con la presidencia del club en los comicios del 2006. El funesto presidente colocó su mensaje en las interminables tertulias de radio y televisión porque años atrás la bomba de Luis Figo había surtido efecto en el voto presencial (el de correo fue la clave para las elecciones de Florentino y Calderón). Pero paradojas de la vida o mentiras muy vendibles, esa temporada no llegaron ni Cesc, ni Robben ni Kaká. La foto que ayer inmortalizó a Ariedo Braida, director deportivo del Barcelona de Bartomeu, y Beppe Marotta, consejero delegado de la Juventus, es el imán perfecto para captar al soci. La instantánea no adjuntaba pie de foto, que cada periodista lo intente interpretar con lógica cartesiana, porque las filtraciones se dispararon al segundo: desde la candidatura del Bartomeu insinuaron que Pogba jugaría en el Barça el próximo verano, pero Marotta despejó de un manotazo seco los rumores en La Gazzetta: “Nos han ofrecido 80 millones pero no le vamos a vender”.

Pogba es el cheque dorado de su agente Mino Raiola. Y hasta que el histriónico representante salernitano no alce el pulgar como el César en el Coliseo, la Juve no firmará el finiquito de la cresta más cotizada del mercado. Una comisión del 10% de 90 millones pesa un ‘kilo’ más que 80, y Raiola suele decir sin tapujos que Poga vale “lo mismo o más que Gareth Bale”. La intención del todoterreno francés es cristalina: Luis Fernández el ‘Machote’ reveló anoche en El partido de las 12 que Pogba le había confesado su deseo de jugar en España. Y Raiola, amigo íntimo de Joan Laporta, sólo coge llamadas al Barça, en concreto a Laporta, porque con Florentino Pérez se las tuvo tiesas. Y sólo sacará la pluma para firmar contratos cuando el club azulgrana tenga nuevo presidente. Como en Los Idus de Marzo, Raiola conoce todos los trapos sucios de las carreras electorales en el negocio del fútbol, y sabe que la foto de Braida y Marotta es propaganda muy convincente. El efecto acción-reacción no se hará esperar en la Ciudad Condal: Laporta buscará un apretón de manos con el agente de Ibra sin pie de foto. Una imagen siempre vale más que mil palabras.

El Barça no ha fichado a Pogba, pero evita que el Madrid suelte el talegazo sobre la bocina. Las mil reuniones celebradas en Milan estos días entre el director deportivo azulgrana y Marotta han escenificado una superproducción hollywoodiense con un resultado estratégico pero simplón: bloquear a Florentino. El problema para el Barça es que Pogba se quiere gustar en la antesala de su Eurocopa, es el año y su revalorización le puede costar cara. Y aquí no hay fondos de inversión por medio en los que ocultar dinero negro; el fichaje de Neymar ocurrió una vez, Pogba valdrá 80 o 90 justificados, ¿quizá 100 redondos? Si el Madrid los pagó por su galés, ¿por qué no el Barcelona?