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Archivo de la categoría ‘Real Sociedad’

Xabi Alonso, mito silencioso

Jueves, 9 Enero 2014

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Manuel Pellegrini entendió la importancia de Xabi Alonso la noche de Champions que el Milan amargó la vida al Madrid en el Bernabeu. El entonces entrenador merengue nunca reconoció en público el error que sí comentó a su cuerpo técnico: “Xabi defiende tanto que le falta tiempo para organizar al equipo”. El donostiarra fue máxima prioridad para Pellegrini después de que Florentino ejecutara las presentaciones faraónicas de Cristiano, Kaká y Benzema. Su tiempo en Liverpool había expirado, por eso, Xabi no quiso desperdiciar la oportunidad de su vida, tal como reconoció en su primera rueda de prensa. El club había puesto demasiadas expectativas en él; no en vano, desde que Zidane decidió dejarlo, la llamada ‘galleta’ del centro campo había quedado huérfana. El Madrid necesitaba una nueva batuta y la de Xabi era la más apetecible (y accesible) del continente. La suya y la de su compañero de batallas en Anfield, Steve Gerrard.

“Quedé destrozado cuando se marchó Xabi Alonso”. El propio Gerrard confesó en una entrevista a la revista ‘Four Four Two’ el profundo vacío que había dejado Xabi en Liverpool. Quizás, con permiso de Xavi Hernández, el donostiarra estaba considero el arquitecto español por antonomasia, tan sólo le faltaba un equipo ganador…y un entrenador que le entendiese. “Juego más liberado sin Lass Diarra”, toda una declaración de intenciones de un Alonso incómodo con la táctica de Pellegrini. La misma afición que ovacionó su fichaje, llegó a impacientarse por la ausencia de lecciones magistrales que habían enamorado a The Kop. Después de una insípida victoria en Xerez, Xabi comunicó a los periodistas lo que previamente había advertido a su nuevo técnico, que Lass era un escudero demasiado pegadizo. A partir de ese instante, el centrocampista recuperó su versión más british.

John Benjamin Toshack tiene el honor de haber puesto en órbita a Xabi Alonso. Le rescató del Eibar, adonde le mandó Javier Clemente, y no tardó en cederle galones de general. “Es el mejor cerebro que he conocido. Debería estudiar en Oxford”. Con su habitual gracejo, el galés nunca desperdiciaba la ocasión de vender bien sus productos. Y como siempre le ha tenido en tan alta estima, Toshack nunca comprendió por qué Mourinho tenía a su chico tan “robotizado”. Los corsés tácticos del portugués impidieron que Xabi llegara al cénit de su rendimiento. “Los equipos de Mourinho se dedican a ahogar al contrario presionando, Xabi es un tío que maneja coros, con sus sopranos, barítonos…”. Esto último no se le ocurrió a Toshack, sino a Raynald Denoueix, el entrenador con el que Xabi maduró de verdad. Aquella Real Sociedad que perdió la Liga del 2003 en Balaídos nunca pasará desapercibida: Karpin, Nihat, Kovacevic y un Xabi Alonso que marcó a Iker Casillas uno de los mejores goles del campeonato. El hijo de Periko Alonso estaba preparado para dar el salto a desafíos mayores: le esperaba el Spanish Liverpool de Mister Rafa Benítez.

“Xabi es capaz de robar un balón en cobertura defensiva y segundos después poner un pase de cuarenta metros”. Benítez había construido su eje perfecto: Xabi-Gerrard. El primero ponía orden y el segundo se encargaba más de tareas ofensivas. Como dijo Toshack, “el Liverpool parecía tener dos entrenadores en el campo: uno para defensa y otro para atacar”. Y no le faltaba razón, con la salvedad de que al donostiarra también le gustaba probar suerte fuera del área.  Mikel Arteta conoce desde niño a Alonso y sabe a la perfección su manera de pensar en el mundillo del fútbol. El centrocampista del Arsenal deslizó en COPE la semana pasada que si Xabi estaba meditando tanto su renovación, seguramente se debía a motivos físicos. A Xabi le pasa como a Xavi, si el cuerpo funciona, la mente también. Este miércoles ha aceptado una renovación de dos años para dar sus últimas pinceladas, quién sabe si destinadas a un plácido regreso a la Premier de sus amores. La fumata blanca garantiza al Madrid mantener su CPU un tiempo, el suficiente para diseñar al sustituto perfecto. ¿Illarra? Ése es el propósito. Pero Xabi sólo hay uno y el que quiera imitarle, como dice Toshack, que se vaya a estudiar a Oxford. Puede que de allí salga otro mito silencioso.

 

 

El rey Carlos V y GR7

Mircoles, 28 Agosto 2013

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Pasean por San Sebastián con la timidez de ser estrellas primerizas. Y en una ciudad en la que el mítico Arconada sigue eclipsando a cualquier aspirante a ídolo temporal, todavía les da vergüenza que les pidan autógrafos por los restaurantes de la Concha o les aplaudan por la calle; no en vano, es el año de la gran tamborrada europea de la Real y de ellos depende mantener excitada a toda La Bella Easo. A uno le llaman GR7 por la bonita musicalidad de su apodo, el otro es simplemente un rey, Carlos V. Quienes conocen al novato del banquillo, dicen que recuerda mucho a Griezmann cuando se buscaba la vida de delantero por los campos de Segunda B y Tercera; “era el típico delantero tramposo. Al no ser alto, era listo…el clásico ratilla”. Así se definió Jagoba Arrasate a sí mismo en una entrevista de este verano: clavadito al ariete francés, pero sin velocidad. Seis años después de su retirada, Arrasate está entusiasmado por entrenar a un émulo “bastante mejor” que él mismo. Así que el mérito del nuevo técnico no es una cuestión de fe, sino de un vintage de fútbol clásico, en el que la ausencia de extremos puros se suple con media puntas que se arrimen a las bandas. Así es está Real de Griezmann. Bueno, de él y del rey de San Sebastián, que anoche volvió a reivindicar su corona e hizo sabio a Cesc Fábregas, quien en 2009 ya dijo en el Arsenal que Carlos Vela tenía demasiado talento desaprovechado. El ex entrenador Montanier le puso en su hábitat preferido (contraataques de pim, pam, pum) y Arrasate no ha alterado ni un ápice su vida salvaje.

Esos pequeños diablillos han devuelto la ilusión a un club que hace diez años pasó del cielo al infierno en un chasquido de dedos. Entonces, los niños jugaban en las pistas de Motriku o Azpeitia con camisetas de Nihat, Kovacevic o su paisano de oro, Xabi Alonso. Hoy son Griezmann y Carlitos Vela quienes impresionan a la chavalería volviendo locas a las defensas; se entienden sin mirarse y si uno se mete por la esquina, el otro espera con el fusil preparado en el área, sólo les falta el tiro combinado de los gemelos Derrick. En un año Montanier ha conseguido que Anoeta olvide para siempre el vía crucis de deambular por Segunda sin un proyecto claro y la incertidumbre de jugar en Primera para acabar en tierra de nadie (2010/2011 y 2011/2012). Hablando en plata, la Real sabe a lo que juega y, lo que es más importante no ya sólo para el seguidor txuri urdin, divierte y mucho. En Zubieta sólo se habla de fútbol, de tácticas y, sobre todo, del rival de turno. Al menos, eso es lo que aprendió Arrasate de su antecesor el primer día que se conocieron: Jagoba llegó pensando en acatar las directrices de Montanier y, lejos de encontrarse una férrea cadena de mando, descubrió a un entrenador con el que mantuvo horas y horas de discusión, cada opinión igual de importante. De aquellas pláticas salió esta Real. Ojalá haya muchas más, charlas, digo.

A partir de mañana, con el Lyon reducido a chamusquina, los favoritos en el torneo de los mayores pueden encontrarse con una china en el zapato del último bombo. Pero, para la Real, cuanta más talla tengan los abusones, mejor. Su cometido es armar el mayor ruido posible, y en eso Griezmann y Vela están como niños con zapatos nuevos. Ellos, y Seferovic, ese suizo fichado con discreción y que se intuye imprescindible para que sus traviesos compañeros sigan haciendo de las suyas. Lo que está claro es que cualquiera que pase por Anoeta no sorprenderá a Arrasate, que pide informes hasta de los fisioterapeutas rivales. ¡Ah!, y un último detalle: extraña que en estos tiempos de abusiva mercadotecnia no haya ninguna marca que quiera pagar por estampar su firma en la impoluta camiseta txuri urdin. Más que nada, porque no hay muchos equipos que se codeen en Europa con el caché que esta cogiendo la Real. Y quien no se lo crea, que la vea…y disfrute.

Montanier, el ‘Guardiola del norte’

Sbado, 19 Enero 2013

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La Tamborrada que conmemora el Bicentenario de la quema y reconstrucción de San Sebastián jamás será olvidada, al menos en Anoeta. Y de la historia con solera que enorgullece a la Real Sociedad, su confuso entrenador, Phillippe Montanier, podrá reservarse para siempre un episodio. Sí, fue el día que el Barça más indestructible de la historia cometió un error: no tomar demasiado en serio a uno de los equipos más enigmáticos de la Liga. La afición txuriurdin llevaba año y medio de uñas con el técnico francés porque, sencillamente, no entendía algunas decisiones técnicas. Rubén Pardo, una de las grandes figuras de Zubieta, había demostrado sobrados motivos para jugar en el once y el Real Madrid se percató de ello, pero Montanier le dio la gran oportunidad aunque temía, y sigue haciéndolo,  darle responsabilidades de veterano. La temporada pasada la Real se salvó a falta de tres jornadas y no porque jugara mal, sino por la pésima gestión de partidos como el del Granada (4-1), Levante (1-3) y Espanyol (2-2).  Desde esta noche el Barça es menos inmaculado por culpa de unos endiablados traviesos que enloquecen a cualquier defensa: ellos son Griezmann, Carlitos Vela y Chory Castro, de lejos el mejor fichaje realista de los últimos tiempos.

Ellos podrán contar que el mejor Barça de la historia hincó la rodilla, no por mediación de árbitros o caprichos fatales del destino, sino porque delante jugó una Real que le puso más ganas y, sobre todo, más fútbol en la segunda parte. Montanier apareció por San Sebastián con la vitola de entrenador sibarita que no toleraba patadones sin sentido. Su doctrina sólo entiende el fútbol como un juego en el que hay que tener el balón; no en vano, la Real le fichó sabiendo que su apodo de ‘Guardiola del norte’ vendería entusiasmo. Obviamente, esta noche se lo ha ganado. Y el mérito no es una cuestión de fe, sino de un vintage de fútbol clásico, en el que la ausencia de extremos puros se suple con mediapuntas que se arrimen a las bandas. Así lo hizo la Real, con Griezmann y el Chory entrando y saliendo de las bandas para revolver la zaga culé. Queda claro que todo fue más fácil tras la escrupulosa expulsión de Piqué. Pero la Real podrá presumir que el apoteósico Messi volvió a hacer de las suyas para quedarse a dos velas. Eso sí valdría como uno de los cuentos asombrosos que rodó Spielberg hace muchos años. El Barça no se traicionó a sí mismo y perdió contra una Real que también sabe gustarse. O sea que conviene recurrir al tópico fácil y manoseado de Vujadin Boskov: “Fútbol es fútbol”.

El viejo John Benjamin Toshack al final tenía razón, como casi siempre…”A Montanier le hace falta ganar algo gordo para que no le sigan molestando”. Dicho y hecho. La premonición del galés se cumplió; las instrucciones del galo también. “Necesitamos el partido perfecto”, espetó Montanier en la previa. Y eso que al Barcelona tampoco le faltó su Messi perfecto, su Busquets cumplidor e Iniesta estiloso. Y aunque sean casualidades desafortunadas, la pax augusta del vestuario ha sido sacudida por el embrollo Valdés: dos partidos  y ninguna victoria. Quizá no sea demasiada casualidad.