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Archivo de la categoría ‘Robinho’

Los fichajes frustrados de Florentino

Domingo, 9 Junio 2013

“Sólo me arrepiento de no haber fichado por el Real Madrid; fue una mala decisión que tomé en mi vida”. La reflexión de Patrick Viera el día de su presentación con el Manchester City (2010) llegó tarde, quizá demasiado para los deseos de Florentino Pérez. El presidente confesó a MARCA sus fichajes frustrados y, desde luego, Vieira siempre estuvo en la recámara; su contratación fue prioritaria desde el momento en que Makelele perdió el pulso contra su ex club en busca de un salario ‘casi galáctico’. Precisamente, el galacticidio de 2004 activó en el Bernabeu la captación del único talento que podía codearse con su colega de selección Zidane en un centro del campo absolutamente invertebrado por la salida de Claude. Pero Vieira no tuvo agallas para convencer a su maestro Arsene Wenger de que su ciclo en el Arsenal había pasado a mejor vida. Fue, entonces, cuando los directivos ingleses aprovecharon para subirse a la parra con el PVP del volante francés:: el montante total le saldría al Madrid por más de cuarenta millones de euros y Florentino, en un alarde de orgullo cazurro, decidió que jamás pagaría ese precio por un centrocampista que venía a defender más que atacar. En su lugar, el presidente aplacó su decepción fichando a Michael Owen, ex Balón de Oro, a precio de ganga. La necesidad de un todoterreno en la media la suplió con un delantero medio oxidado para hacer marketing. Craso error.

“Si hubiera fichado por el Madrid, ahora tendría dos o tres Ligas de Campeones”. Francesco Totti fue durante un tiempo el gran deseado de Florentino. Temible en el campo y muy apetecible para las marcas, sin duda habría protagonizado con Beckham un buen puñado de campañas publicitarias de firmas deportivas, colonias, ropa interior y productos inimaginables. Totti también pudo venir a Madrid en el verano de 2004, pero su lamentación en una entrevista a France Football el pasado invierno significa que se equivocó jurando amor eterno a la Roma. Como él mismo revela en esa entrevista, hizo caso a su corazón cuando tenía un acuerdo apalabrado con el presidente blanco, y eso que a éste le habría importado poco gastar los cuarenta que pedían por Viera o, incluso, diez o veinte más por su quinto galáctico seguido después de Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham. Quizá si Totti se hubiese escapado de Roma, habría dejado de ser ese ídolo al que le es imposible caminar por el centro de Roma sin llamar la atención de fotógrafos o forofas incontroladas en busca del autógrafo del gran sex symbol italiano.

Ronaldinho y Neymar también fueron anhelo del presidente, sobre todo el primero a raíz de las desastrosas consecuencias que originó en un Madrid descompuesto y caduco en la filosofía de Zidanes y Pavones. Ese ansia de traer al Bernabeu a figuras consolidadas, héroes en equipos desprovistos de la “grandeza y universalidad” del Madrid de Florentino, impidió que Ronaldinho diera el paso que necesitaba su meteórica carrera. Porque, sin duda, el Paris Saint Germain se le había quedado pequeño para todo ese repertorio circense que aprendió en Brasil. El Madrid le sedujo con la única condición que aguantara una temporada más en París y, así, obsequiar al mundo con imágenes que después repetiría vestido de blanco. Sin embargo, el brasileño no quiso captar la idea y el Barcelona sí le dio la oportunidad que merecía. Aquel 0-3 del Bernabeu en el que Dinho puso patas arriba a la grada con aplausos históricos convenció a Florentino de que jamás volvería a dudar de un Balón de Oro en potencia. Quizá por eso la intentona de fichar a Neymar sin vacilar en tiempos de espera y a pesar del desafortunada precedente de Robinho. Pero si es verdad que la cresta más popular de Sudamérica le costaba 150 millones de euros, el riesgo habría sido un sacrilegio. 

Un fichaje con once dueños

Martes, 28 Mayo 2013

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El efecto Robinho acecha de nuevo al fútbol español. Florentino Pérez, en su obsesión desmedida de fabricar un Balón de Oro, eligió a dedo a la entonces estrella santista; quería a toda costa arrebatar al Barça su talento de rey midas para obsequiar al Bernabeu con el Ronaldinho que el Madrid pudo tener y no retuvo. Prefirió la pasta fácil, la que generaba un monstruo de la mercadotecnia llamado David Beckham Hoy, el gentleman inglés sigue siendo un icono publicitario (el Madrid fue una aventura más) y Sandro Rosell, guiándose por el mismo olfato que el presidente blanco y buen conocedor del mercado brasileño, ha entendido que la cresta de Neymar mueve media Sudamérica y que, junto a Messi, deja a Florentino sin una máquina de dinero fácil. Por de pronto, Rosell se ha asegurado el ruido mediático que provocará el debut de su rutilante estrella, una jugada difícil de contrarrestar por el Madrid ni aún fichando a Gareth Bale. Será entonces cuando los programas deportivos repitan hasta la saciedad aquel debut triunfante de Robinho en Cádiz, cuando su entrenador, Wanderlei Luxemburgo, le sacó un puñado de minutos como si fuera el truco final de la función. Un sombrero y varias bicicletas asombraron a un Florentino que se frotaba las manos intuyendo futuras tardes de vino y rosas.

Neymar no se parece en nada a Robinho, dicen desde Brasil. Si el ex madridista fue calificado desde el Santos como “sucesor de Pelé” con el consentimiento del mismísimo O’ Rei, a Neymar directamente le encasquetan un buen saco de balones de Oro. Desde luego, la corte faraónico que arrastrará el jugador, empezando por su espabilado padre, afectará a la fuerza la convivencia del vestuario: el día que una mega presentación de Nike importe más que un simple entrenamiento, el Barça tendrá un problema. Y la gente del fútbol, morbosa por naturaleza, sólo piensa que los seguimientos personalizados en el campo tanto al brasileño como a Messi les pillen en un primer renuncio: una bronca airada, una mirada desafiante, un gesto maliciosamente interpretable…cualquier acción que venda más que un pulgar hacia arriba o un aplauso fácil. Será entonces cuando los laportistas, con Johan Cruyff a la cabeza, fusilen sin piedad la gestión del actual presidente y salga el propio Laporta justificando las palabras de su gurú holandés: “Dos jefes en el mismo barco, mal asunto”.

Pero antes de que el Barcelona pinte el debut de Neymar mejor que el próximo espectáculo de El Circo del Sol, el soci quiere saber cuánto han gastado, porque si Florentino Pérez llegó a ofrecer cien millones, es sospechoso que Rosell sólo haya pagado cuarenta menos aún con preacuerdos y dinero por adelantado. La conclusión llamativa de la operación, al menos en su apariencia, es que el fútbol se ha comercializado hasta el punto (sin retorno) que los patrocinadores son los nuevos jefes de este negocio. Extraña que el Santos sólo ingrese 28 millones, dos menos que la plusvalía que se lleva la familia Neymar. Sólo Wagner Ribeiro, el verdadero crack de la operación, y la directiva azulgrana saben el verdadero PVP; pero anunciar unos cien millones aproximados sonaría a sacrilegio para un club poco dado a dispendios descomunales. Comparándolo, el serial de Robinho acabó en pecata minuta para la ingente cantidad de papel que gastó la prensa: 24 millones y a correr. Pero a Robinho le manejó el Madrid, mientras que Neymar tiene once dueños entre los que destacan Nike, Banco Santander, Unilever, Red Bull y Panasonic. Ellos decidirán si su chico franquicia cumple las cinco temporadas en Barcelona o en poco tiempo vislumbran otros mercados por Europa. Y aunque los folclóricos  y puristas se lleven las manos a la cabeza, no tardarán en comprender que esto es business y hasta el clasicismo de San Mamés se ha rendido a los tiempos modernos. Puede que también lo haga La Masía, traicionada por un fichaje más enfocado a engordar la tesorería que a continuar su esencia holandesa. Espero equivocarme. 

Neymar y Robinho: la cuestión es trincar

Mircoles, 22 Mayo 2013

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La operación Neymar recuerda mucho a la que el Madrid se tuvo que currar con Robinho, entonces la gran estrella del firmamento brasileño. El Madrid sacó toda su artillería en los despachos cuando el jugador manifestó en público su deseo; el Barça todavía espera una servilleta firmada por Neymar con un ‘sí’ o un guiño esclarecedor. Por si acaso, el Santos, que aprendió del pasado, ha tasado a Neymar en 65 millones de euros, una cifra que intuye prohibitiva para cualquier oferta que pueda hacer el Barça. El problema es que el futuro de la rutilante estrella no depende sólo de su opinión: sus derechos se los reparten varias sociedades (55% Santos; 40% Grupo DIS y 5% TEISA), todas obsesionadas con sacar tajada de un negocio redondo. Pero los negociadores del Barça no son ingenuos y saben que la clave es engatusar al padre de Neymar. En el caso de Robinho, Florentino apuntó sus dotes persuasivas a Wagner Ribeiro, entonces apoderado de Robinho.

“Mi fichaje por el Real Madrid es cuestión de horas”. Florentino Pérez necesitaba que su siguiente crack se mojase para poner en jaque al Santos. Fue durante la Copa Confederaciones de Alemania de 2005 cuando Robinho anunció su deseo. El presidente del club brasileño, Marcelo Teixeira, había repetido hasta la saciedad que el “sucesor de Pelé” (así se atrevió a calificarle) no se iba a mover de Brasil hasta el Mundial del año siguiente, por lo menos. El presidente blanco llamó personalmente a Wagner Ribeiro para que desatascase la dura negociación: el Madrid no estaba dispuesto a pagar los 50 millones de euros de la cláusula de rescisión que el Santos impuso a su estrella cuando la prensa filtró un preacuerdo en las navidades de 2004. Teixeira llegó a confesar en la televisión brasileña Globo que “Florentino podrá haberle quitado Figo al Barça; a la Juve, Zidane; al Inter, Ronaldo y Beckham al Manchester United, pero Robinho es diferente”. El culebrón alcanzó tintes de asunto de estado en Brasil; el gran Pelé también tomó parte pregonando que Robinho estaba llamado a ser su ”sucesor” y la dichosa (o maldita) palabra provocó que el Santos se negara a recibir a dos enviados especiales del Madrid. Fue entonces cuando Teixera dijo que sólo negociaría con Florentino en persona.

Y Florentino Pérez intervino. Precisamente, el máxima mandatario blanco había elegido a dedo a Robinho; quería fabricar a su propio Balón de Oro, receloso de que el Barça fuese el verdadero rey de midas del fútbol: Stoichkov, Romario, Ronaldo, Rivaldo y en esas fechas Ronaldinho. Así se lo hizo entender a Wagner Ribeiro, eso sí, con una suculenta chequera por delante. A partir de ese instante, todos los episodios favorecieron al Madrid: Robinho se puso farruco y, a la vuelta de la Confederaciones, se negó a entrenar con el Santos. Las pancartas del estadio Vila Belmiro que le rendían pleitesía desaparecieron por otras menos agradables: ‘¡Robinho, vete ya!’ fue el sentimiento unánime de la hinchada santista.  El desenlace era cada vez más obvio: el viernes, 22 de julio de 2005, el club español anunció fumata blanca. Robinho fichaba por el Real Madrid a cambio de 24 millones, es decir, el 60% de los derechos que el Santos tenía sobre su estrella. Porque lo que realmente valoró Florentino fue la iniciativa de Robinho en rechazar el 40% restante que correspondían a su agente Ribeiro y a él. Aunque es muy poco creíble que el representante no se llevase un buen cacho en la operación. Sin embargo, el Santos no se rindió y en una conferencia de prensa dijo que el contrato de Robinho expiraba en 2008.

El Madrid transfirió los 24 millones desde una sucursal madrileña del Banco Santander a una entidad de Río de Janeiro, pero los brasileños negaron saber nada de dicha transferencia y amenazaron con denegar al Madrid el tránsfer del jugador. Finalmente, Florentino, en la enésima reunión con su homólogo brasileño, accedió a no incorporar a Robinho hasta la víspera de la primera jornada, por lo que el chaval de 21 años podría despedirse de su afición y quizá atemperar un cabreo de proporciones bíblicas. Como era de esperar, el presidente blanco se salió con la suya y el debut del jugador en el Cádiz-Real Madrid generó una expectación sin antecedentes. ¡Qué pena que la efervescencia durase tan poco!

Pato, más Pato…y, si acaso, Neymar

Lunes, 4 Julio 2011

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15 de junio de 2010. La disciplina castrense de Dunga en la selección brasileña no atraía demasiado optimismo entre la ‘torcida’. Luis Fabiano se erigía en la estrella intermitente de un combinado encorsetado en planteamientos avaros, lejos del jovial Brasil de anteriores mundiales. Aquella fecha fue la del debut en Sudáfrica….el rival, la novata Corea del Norte, debía plantear una mínima guerra para después rendirse a la goleada. Nada de eso sucedió: los favoritos salieron sin reprís, con miedo a defraudar y, lo peor, sin talento para asombrar. Kaká venía tocado y el torneo que le iba a redimir de su decepcionante primera temporada en Madrid se tornó en pesadilla; Robinho se hartó de pedalear bicicletas estáticas y la musculosa medular Felipe Melo-Gilberto Silva se dedicó a tumbar asiáticos. Un pírrico 2-1 fue la evidencia absoluta de que la canarinha había perdido su instinto, el de arrollar rivales a base de caños, paredes, triangulaciones, ‘espaldinhas’ y espuelas.

Anoche debutó la ‘otra’ selección…la de Neymar, Pato, Ganso y Robinho; la del balón rodeado de virtuosismo sin las reminiscencias del férreo Dunga. Pero, paradójicamente, el cuento ha cambiado poco. El cartel pintaba apabullante, como siempre, y acabó descafeinado….lo peor que se le puede achacar a los brasileños. Extraña que la misma Venezuela que salió escaldada ante España hace menos de un mes (0-3), se viniese arriba sin dificultades ante una de las dos favoritas, cuyo actuación no importaba tanto como ver a Neymar, a quien Florentino ha dado a conocer en un pispás. Si el presidente está obsesionado con un Messi de fabricación propia, Neymar todavía tendrá que esperar o, al menos, el Madrid deberá cuidarle con mimo y paciencia. Y eso que el chaval es buenísimo: se le ven maneras, es atrevido en el zigzag y no demasiado chupón (requisito importante en el Madrid de Cristiano). Aunque, más que su pobre concurso, trascendía verle en escena y hacerse una vaga idea de cómo juega….Miguel. A.Herguedas lo clava en su crónica de El Mundo, “Si alguien les pregunta, ya pueden decir que Neymar juega por la izquierda en Brasil, aunque también se viene al centro, para combinar con su amigo Ganso, con el que comparte todo menos peluquero. Gasta cresta y tiene un regate en el área para cortar el hipo….Y cuando le dejan metros para correr por el carril central, no es sencillo derribarle, por mucho que apenas dé 60 kilos en la báscula”. Imposible mejorar la descripción con sólo un puñado de imágenes.

Regates, pocos, pero los controles de balón que se inventó Pato merecieron un rato de partido. Hasta tres veces pinchó la pelota al estilo Zidane. Se nota que el Calcio le está curtiendo, prueba de ello es la corpulencia que ha cogido en las intensas sesiones de gimnasio obligatorias en el fútbol italiano. Sin duda, es el alumno aventajado en este equipo necesitado de talentos contrastados; el milanista lo está, Ganso va camino de y Neymar es más impredecible…puede que haya vacilado al mundo y en los próximos partidos (Paraguay y Ecuador) convenza a Florentino para que pague los 45 millones sin discusión previa. Hasta ahora, se habla más de él por rifirrafes que por ‘gambetas’, aunque anoche fue el seleccionador de Venezuela quien le incordió por un lance de los muchos que se cuecen en el césped. No obstante, el problema de haberse mediatizado en exceso es que cualquier arrebato, como la patada en la tángana del Santos-Peñarol, abre telediarios. Pero, para evaluarle con perspectiva, urgen más partidos y, sobre todo, traerle a Europa; es el único modo de calibrar un crack. Y seguir jugando en Brasil sólo alimenta especulaciones. Incluso, la Copa Ámerica no es suficiente barómetro para medir el ‘efecto Neymar’….que se lo digan a Messi. Salvo que a éste le queda poco por descubrir.  De momento, las elucubraciones no paran: Dani Alves dijo que le ficharía para el Barça, Roberto Carlos le reclamó para Europa este mismo verano, pero el mejor apologista de Neymar ha sido el presidente del Santos, Luis Álvaro de Oliveira Ribeiro,…”el presidente del Real Madrid llamó interesándose por el jugador, de no haberlo hecho no tendría ilusión por el fútbol”. ¡Caray, marchando 45 millones por Neymar!