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El dilema de Di María

Lunes, 9 Diciembre 2013

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Cristiano Ronaldo llevaba cobrando los mismos millones que Kaká durante cuatro años. Sin embargo, el portugués nunca restregó a su presidente una razón exageradamente incomprensible para cualquiera que viese fútbol sin más. Su renovación, la primera, por cierto, se cumplió por méritos gigantescos con un salario también descomunal, pequeño detalle que no ha obviado el resto del vestuario. Si la tesorería se parece a la cámara acorazada del Tío Gilito, futbolistas como Sergio Ramos y Di María (Özil en su momento) han puesto el cazo por si caen sus cifras planeadas. Del sevillano, un directivo del Real Madrid se sorprende por la “barbaridad que pide su gente”. Y todavía le quedan tres temporadas, hasta 2017. Pero el nombre que flamea estos días es el de Di María. El diario MARCA publicó el pasado sábado un acuerdo inminente del argentino con el opulento Mónaco. Razón: Gareth Bale.

Di María todavía no ha escupido ni una sola palabra, pero MARCA, que suele apuntar bien sus informaciones, ha descubierto una telenovela que aumentará exponencialmente la audiencia mediática del mediapunta hasta verano…al menos, así lo ha asegurado Ancelotti desde Copenhague. Su mejora contractual no fue para echar cohetes en un club que maneja varios ceros en cada contrato; se le subió de 2,5 a 3,5 millones netos anuales. Es decir, que todavía tenía diez compañeros con mejor salario. Quizá por impotencia o conformismo, su rendimiento sobre el césped bajó y Mourinho tomó nota: “Cuando ganabas poco dinero jugabas mucho; desde que renovaste, no juegas ni mucho ni poco”, reprochó el técnico a Di María después de un empate en Pamplona. Pero Mou se marchó y Di María peleó en pretemporada por corregir un rendimiento que se asemejaba a una montaña rusa. Lo entendió Ancelotti y también la directiva, que con la necesidad imperiosa de hacer caja por el descomunal gasto de Bale, decidió vender a un jugador atractivo, pero de segunda fila: Di María u Özil, uno de los dos debía salir. Y Carletto prefirió la entrega, constancia y las buenas maneras que había visto en el argentino. Los amistosos que jugó los bordó, y en los que fue al banquillo, no rechistó. “Disciplina italiana”, dijo uno de los asistentes de Ancelotti sobre Di María.

Pero llegó Bale en loor de multitud y con ínfulas de Balón de Oro. Su precio justificaba todo, incluso la titularidad en el Camp Nou justo en un momento incierto de su esforzada puesta a punto. Desde entonces, Di María, con partidos eléctricos y otros de no tan alto voltaje, no ha digerido las bulas papales concedidas al galés. Bulas que ya no lo son tanto a tenor de sus estadísticas meteóricas: nueve goles y siete asistencias en sólo trece partidos. El listón para el ‘fideo’ sube centímetros cada vez que Bale sale titular, por algo ha costado 100 (o 91) millones de euros. Pero, claro, en año de Mundial cualquier suplencia es sospechosa, y Di María no puede empezar a entrar en la tendencia ‘Iker Casillas’: Liga no, Copa sí y, en el caso del argentino, Champions menos que Liga. Si se queda batiéndose el cobre, el madridismo se lo agradecerá y Ancelotti dará palmas con las orejas; y si pone rumbo a Mónaco, el Madrid se queda sin fondo de armario. La elección es suya: pelear como en la gira de Estados Unidos o ser suplente, de lujo, eso sí, al estilo de Santi Solari en el Madrid de los galácticos. 

Ancelotti, de oficio entrenador

Martes, 29 Octubre 2013

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“El fútbol, siendo lo importante que es, es de las cosas menos importantes de la vida”. No lo dice un filósofo, sino un entrenador que disfruta de su oficio y del abanico de placeres que un hombre como él se puede permitir. Carlo Ancelotti todavía está probando los voltios de su nuevo cargo: cree que en el fútbol está todo inventado, aunque se le ocurran tácticas imposibles e ininteligibles, y ha decidido sondear a la prensa, la génesis de todos los palos que le están cayendo desde el clásico. Y como las comparaciones son odiosas pero necesarias, la sombra de su antecesor le perseguirá gane o pierda títulos; es ley de vida. Anoche el técnico del Real Madrid visitó El partido de las 12. En la redacción intuíamos una entrevista tensa, de trincheras entre los críticos del nuevo Madrid y las justificaciones del invitado. Sin embargo, todo se vino abajo cuando espetó que él fue el “máximo responsable de la derrota”. Nada que objetar y adiós a esa supuesta entrevista de saque y resto. Que no suene ventajista porque es la realidad: en diez jornadas Ancelotti se ha autoinculpado una vez, una más que Mourinho durante tres temporadas. La diferencia capital es que al portugués le encantaba sacar su carácter poliédrico ante la prensa (agradable y agresivo; desafiante y víctima; jocoso y cortante), mientras que Carletto toma distancia con la prensa, sabiendo que atenderla es uno de sus cometidos, pero que su tiempo es oro y no lo va a perder pergeñando estrategias de comunicación.

Le apasiona hablar de fútbol y evita los rodeos en las respuestas. ¿Sergio Ramos? “No creo que me equivocará con él de mediocentro”; ¿la polémica de la portería? “Diego López jugará la Liga hasta el final y Casillas, Champions y Copa. Punto”; ¿el Madrid aburre? “Vamos a mejorar”; ¿Khedira? “Fue titular con Mourinho, en Alemania con Löw y conmigo. Puede que todos los entrenadores estemos locos”. Su discurso no da la sensación de estar prefabricado, simplemente suelta lo que piensa. Y lejos de encasillarse como un gran entrenador con principios sagrados como Cruyff y el primer toque; Mourinho y el juego sin balón; Guardiola y su ‘falso nueve’, para Ancelotti las pizarras no son hieráticas: si una táctica no funciona, se cambia. Así lo reconoció en la búsqueda del buen juego. Acepta las críticas a su estilo porque él mismo anuncia que aún no ha dado con la tecla. Al menos, se le nota motivado con el reto, pues ha entendido que la grandeza de su nuevo club dista mucho del puro ‘resultadismo’, aunque la soga de la ‘Décima’ apriete cada vez más. Tampoco le molesta demasiado: le ha tocado el marrón de ganarla y  en ese filo de la navaja se siente cómodo. Los desfiles de entrenadores no son novedosos para él: la Juventus no creyó en él por falta de títulos, el Chelsea le vio oxidado después de un doblete Premier-Copa y sólo el Milan tuvo paciencia, tanta que Ancelotti lo obsequió con dos Copas de Europa. Era más o menos obvio que París lo contemplaba como una estación de paso.

Cuando habla, su discurso lineal hay que atenderlo sin despistes porque de repente alcanza picos de audiencia máxima. “Me daría miedo ser el entrenador por que Casillas pudiera dejar el Madrid”. ¿Hola? Puede que nunca más un entrenador del Real Madrid use la prensa como confesionario. Poco le importan a Ancelotti reflexiones tan contundentes;  lo dice con cara de medio arrepentido y no te puede caer mal. Y menos con sus chascarrillos y promesas. ¿Zidane? “Habla con el vestuario pero piano, piano”; ¿La ‘Décima’? “Si la ganamos, al día siguiente les conceda otra entrevista”. Genio y figura. Se acabaron las tensiones pasadas, aunque fueran más divertidas. Hay gente que prefiere entrenadores cabrones, pero también los hay competitivos sin sacar el látigo, ni el físico ni el metafórico. Llega un entrenador de oficio, nunca mejor dicho, ¿por qué no va a disfrutar de un cigarro y la buena comida? Y mejor aún, ¿por qué ocultarlo?  

Primicia: la ‘conjura del Filandón’

Mircoles, 15 Mayo 2013

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La ‘conjura’ del restaurante Filandón es la noticia más potable que la prensa publica en la semana del derbi. Tanto ha cambiado el periodismo, que una comida pactada por el vestuario del Madrid desde hacía semanas ha disparado todas las interpretaciones de sus trapos sucios. Los jugadores acordaron que los nuevos fichajes (Modric, Essien y Diego López) pagaran una comida que no incluía a Mourinho y su cuerpo técnico. Hasta ahí la lectura. No obstante, el sensacionalismo que envuelve al Madrid se ha convertido en el filón mediático por excelencia: la gente, al menos la merengue, está más pendiente del careto del entrenador si Casillas levanta la Copa que del partido en sí; una vez perdida la Liga y tras la debacle de Dortmund, la enésima pelea madrileña entre gigantes y liliputienses se intuye un deber del Madrid para no caer en la vergüenza (así piensa el madridismo). Pero el caso es que la foto que publicó Sergio Ramos en su twitter da para una película: ¿quién en su sano juicio iba a pensar hace dos años que españoles y portugueses se animarían a compartir mesa y mantel? Entonces, Mourinho todavía ostentaba el poder faraónico sin ninguna rebelión a bordo; tan sólo la guerra de trincheras pregonada desde Madrid y con Casillas como líder de un bando, y Pepe, Cristiano, Marcelo, Carvalho, entre otros, como pretorianos del entrenador. Ésa foto ha dejado suficiente ‘información’ para cubrir horas hasta que llegue el viernes.

Y sin posibilidad de entrevistas, la opción de carrerilla es revivir las copas del pasado, sobre todo la última, la de la excitación atlética. Emilio Butragueño comentó una vez que aquella derrota del Bernabeu del 92 ni mucho menos fue motivada por la charla de Luis Aragonés a pecho descubierto en el vestuario colchonero. El ‘Sabio de Hortaleza’ borró el galimatías táctico que había dibujado en la pizarra para exigir a sus jugadores que se “dejaran los huevos” por sus afición. Sin embargo, el ‘Buitre’ insinuó que el desastre de Tenerife una semana antes de la Copa originó un terremoto en el madridismo de magnitud nueve en la escala Richter, ¡cómo molaban las anécdotas de antaño! Por eso, durante estos días Schuster y Futre ejercen de muñecos de la prensa, los personajes que ponen cara y ojos a la final del viernes. Porque si hay que fiarse de los departamentos de comunicación…

No hace mucho tiempo que el fútbol era un deporte normal para los medios de comunicación. En semanas especiales cualquier periódico, tele o radio podía planificar una final entrevistando a los presidentes un día, los entrenadores al siguiente y a las estrellas de los equipos el tercero: protagonistas a tutiplén para vender al público un partido con algo de gracia. Pero en pocos años los clubes se han cerrado herméticamente, quizá por la masificación de medios (los periodistas queremos creer esto) o la desconfianza ciega de los jugadores a decir o insinuar algo que pare las rotativas. Hoy más que nunca, los programas deportivos se atiborran de ‘exclusivas’ hasta el extremo de que la maldita palabra ha perdido toda su fuerza. Antes, apenas se daban un puñado de primicias por temporada; ahora no hay noche que los periodistas presuman en sus medios y en el twitter de que ‘yo lo dije antes’. Y como de toda esa masa pastosa sólo valen dos o tres informaciones, pues los clubes no están por la labor de poner jugadores delante de la cámara. Al menos, para la final del viernes el Atlético ha tenido el detalle de sacar a dos futbolistas a rueda de prensa…el Madrid ni eso, ¿para qué, verdad?

Pepe lo comprendió: conmigo o contra mí

Lunes, 6 Mayo 2013

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“No me gusta hablar mucho de jugadores que no juegan, pero tengo que decir lo que me parece, que es la verdad. El equipo con Pepe juega más alto; el equipo con Pepe no tiene miedo de dejar espacios a sus espaldas; el equipo con Pepe presiona mucho más;; el equipo con Pepe recupera balones más rápido; el equipo con Pepe es más peligroso en ataque”. Eran otros tiempos, pero incluso la apología de Mourinho a un jugador que, en febrero de 2011, llevaba lesionado mes y medio causó demasiado revuelo. Sucedió en la previa de un partido copero contra el Sevilla y el central ni iba a jugar ni se le esperaba. Entonces, Pepe pertenecía a la guardia pretoriana de un entrenador al que le sobraba simpatizar con sus compatriotas Cristiano y Carvalho. El resto del vestuario también le tenía en palmitas, quizá eclipsados todos ellos por el aura de ‘recolector de títulos’ que destaca en negrita en su currículum. Curiosamente, en aquellas fechas Iker Casillas también mantenía una relación afable con Mourinho, hasta el punto de soltarse chascarrillos. En una concentración Iker insinuó que las vísperas en los hoteles a veces se hacían demasiado pesadas; Mou le replicó con una sonrisa: “Cuando te cases, agradecerás las concentraciones”.

Sin duda, ese Madrid estaba comprometido con dos causas: la Champions y/o robarle hegemonía al mejor Barça de todos los tiempos. El orden exacto no lo sabremos hasta que Mourinho conceda su primera entrevista post-Real Madrid y desvele cuál fue la intención real del presidente Florentino; la más importante, la que le debió confesar dentro de su coche cuando le recogió en el parking del Bernabeu un rato después de que Mou se coronase rey de reyes con el Inter de Milan. Ganar a cualquier precio, ése fue el principio por el que se rigió Florentino a tenor del desastre de la temporada anterior que se llevó por delante a Pellegrini y la credibilidad de Jorge Valdano. Precisamente, con el argentino comenzó la guerra: conmigo o contra mí. Poco tardaron los jugadores en comprenderlo, algunos más tiempo que otros. El caso es que dentro de esa corriente maniqueísta que no concebía tonos grises (cualquier decisión debía ser extremista) Casillas y Sergio Ramos se desmarcaron porque entendieron que las actitudes macarras chirrían en el Real Madrid. La llamada a Xavi Hernández para acabar con la guerra civil desatada en el rally de los clásicos y culminada en la Supercopa del 2011 desató la ira de un Mourinho que tildaba al Barça de enemigo. Casillas discrepó entendiendo que el buen ambiente de la selección podía fracturarse. En ese instante, el portero cavó su tumba y Mourinho, muy hábil en el manejo de las situaciones, no se vengó con descaro: esperó paciente hasta que un mal momento deportivo de Casillas le sirviese de coartada. Tardó en llegar más de un año, en el partido contra el Málaga de las pasadas navidades.

Sergio Ramos también va por libre desde hace tiempo. Castigado al palco por actuar con subversión, el central sevillano nunca se ha traicionado a sí mismo; su franqueza le delata y honra a la vez. Aquella portada de MARCA que transcribió una bronca entre Mourinho y el jugador en un entrenamiento desenmascaró su relación. Ramos se hartó que su jefe les pusiera a parir cada dos por tres; que fueran los jugadores sin el técnico quienes tuviesen que tragar quina. Y desde entonces, no ha querido problemas pero tampoco se ha callado, como el día después de Old Trafford, cuando Mou espetó que el justo ganador habría sido el United. Entre medias, un gesto ‘rebelde’: en el Madrid 5-Depor 1 Ramos llevó debajo de la camiseta otra en apoyo a un Özil deprimido por haber sido señalado en un par de derrotas. En ese mismo partido, Pepe, todavía ferviente seguidor de la yihad ‘mourinhista’, marcó un gol y se dirigió al banquillo para abrazar a Mourinho. A ojos del espectador, el gesto se intuía como una guerra de trincheras entre los acólitos del técnico y el bando español, que no contaba con Xabi Alonso ni Arbeloa.

Pepe hizo méritos suficientes para ganarse el favor eterno de su entrenador, o eso debió pensar. Porque una mala decisión del defensa originó la cruzada que anunció el pasado sábado. A finales de año Pepe se lesionó del tobillo derecho y Mourinho, consciente de la necesidad de recuperarle cuanto antes, le recomendó operarse antes de las vacaciones de Navidad. El futbolista ignoró el consejo y entró en quirófano el 02 de enero. Obviamente, el cabreo del técnico alcanzó proporciones bíblicas: Pepe ya no iba a gozar nunca de bula papal. Sus declaraciones defendiendo a Casillas son un paso de valentía ante el acoso y derribo que está sufriendo el capitán. Por supuesto, los ‘mourinhistas’ lo consideran alta traición. Pepe ha asomado la cabeza en un momento en el que Mourinho no puede ejecutar el efecto de acción-reacción: si no vuelve a jugar más esta temporada podrá pensar que tampoco tenía la forma física adecuada, muy por debajo de Ramos y Varane. Es curioso cómo la gente descubre de bruces la verdad. Ese vestuario, sin conjurarse con el cuerpo técnico, ha comprendido que no podía seguir hecho un cristo.

Mourinho piensa en Mourinho

Mircoles, 1 Mayo 2013

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“Con el 6-1 muchos nos humillaron, pero el Madrid ha levantado la cara y ha demostrado por qué la afición confiaba en nosotros”. Florentino Pérez se levantó de su asiento en el palco y aplaudió durante unos minutos a su equipo, ignorando los saludos protocolarios del presidente del Zaragoza y demás personalidades que acudieron a la ‘casi remontada’ copera. Los jugadores y el entrenador, Juan Ramón López Caro, se dirigieron al centro del campo y correspondieron al Bernabeu levantando los brazos en señal de agradecimiento; el Madrid caía eliminado en semifinales pero el madridismo, empezando por su presidente, henchía el pecho de júbilo: el 4-0 les dejaba ko pero la lección de esa noche quedaría como un bonito y cariñoso episodio en la enciclopedia blanca. Florentino entendió que él debía lanzar el primer mensaje a la afición; en tiempos convulsos, con el galacticidio en pleno apogeo, el presidente bajó al vestuario a animar a los suyos y después salió por la puerta de honor para darse un baño de masas. Tenia que recompensar a una gente desesperada y desencantada. Incluso, el interino López Caro insistió en rueda de prensa en la “gran cagada” de La Romareda; para él no había consuelo posible.  

José Mourinho sigue haciendo honor a su apodo de Special One. Ni una palabra de agradecimiento a los ochenta mil hinchas que reventaron anoche en el Bernabeu; ni un palmadita en la espalda a sus futbolistas y ni un gesto cómplice con su jefe, aunque fuese de cara a la galería. Mourinho piensa en Mourinho, después en Mourinho y, por último, en Mourinho. El cambio de Xabi Alonso por Khedira cuando el partido moría con 0-0 es la máxima expresión del galimatías táctico que ha planteado en esta eliminatoria. Eso y que en una plantilla de inversión millonaria el once titular del partido más importante de la última década (Mou dixit) tenga a Essien de lateral derecho y Coentrao en el izquierdo. Chirría de verdad. Lo que no sorprende es ver a Xabi pulular por césped desde el primer minuto tan fatigado como los etíopes en la meta de los maratones. El plantel técnico ha intentado dosificarle pero la planificación ha salido rana: suena ventajista pero todos, prensa y afición, intuían desde hacía demasiado tiempo que la prioridad del club debía ser encontrarle un sustituto de refresco. Le pasa como a Sergio Busquets: es tan bueno que da miedo prescindir de él aunque sea contra un Segunda ‘B’…el problema surge cuando su rodaje acumula más de cincuenta partidos incluyendo los de España.

Pero nada de lo anterior podrá ser puesto en boca del entrenador. Anoche, en la entrevista con Televisión Española, amagó con emprender la enésima campaña arbitral contra la UEFA por una mano clarísima que se tragó Howard Webb. Precisamente ayer, que Mourinho no debía tener ni un solo reproche arbitral, al contrario que Lewandowski, cuya cara de hormigón recibió continuos manotazos de Sergio Ramos y alguno más. No obstante, el sevillano se ganó el favor eterno de la afición saciándola con lo que más le encandila: huevos. Ramos va adquiriendo a pasos agigantados el carisma (y las manías) de Fernando Hierro: su abrazo de desconsuelo con Iker Casillas delata que en el futuro será el gran capitán de esta nave, muy a pesar de Mourinho, a quien no secunda ya ni siquiera Cristiano Ronaldo. El portugués ha asimilado durante esta temporada una nueva virtud: el compañerismo. Y cuando falla, como anoche, pide perdón público explicando que “sólo quería ayudar al equipo”. Además, en ningún momento cayó en el renuncio o la soberbia de reconocer que jugó lesionado. Eso le honra, a la inversa de su entrenador, a quien sólo le preocupa “sentirse querido”. El año pasado renovó hasta el 2016 porque estaba a gusto (y a leches con la prensa), ¿entonces qué ha cambiado? La respuesta está dentro del vestuario y no son sólo Casillas y Sergio Ramos.

Figurantes a escena

Domingo, 9 Diciembre 2012

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Karanka nunca sería un buen representante de futbolistas. Minutos después de la exhibición de Özil en Valladolid, salió a la rueda de prensa y, preguntado por el partidazo del alemán, no se detuvo ni un instante en aplaudir la jugada del empate a dos…”Özil ha hecho lo que se le exige: un trabajo sin balón espectacular”. Quizá la reflexión iba dirigida a gente que sabe demasiado de fútbol, pero el gran público le pide al ‘Besugo’ partidos con balón, a ser posible como el de anoche. Si es uno de los mejores mediapuntas del mundo, actuaciones así no deberían sorprender ni siquiera a Mourinho. Sin embargo, el portugués andaba mosqueado con él por sus repentinas abulias sobre el césped (en el Pizjuán y Villamarín le cambió al descanso) y, últimamente, había usado a Modric como método de espabilamiento. Özil es un jugón y, como tal, se gusta cuando no está encorsetado en tácticas férreas. Si su entrenador no le ata en corto, aparece en cualquier palmo del campo para inventar bestialidades tan inimaginables como su primer gol. Por eso, Mourinho tiene razón enrabietándose con su versión inerte, que suele ser habitual; es una pena que Özil no entre en simbiosis casi nunca con Benzema, quizá el delantero más inteligente que existe.

Este Madrid ha demostrado que ya no está teledirigido por Cristiano Ronaldo. La temerosa dependencia del portugués se ha esfumado durante esta temporada; sí, sus cañonazos resuelven entuertos, como el derbi, pero otros futbolistas que parecían figurantes por fin han se han atribuido el protagonismo que exigen sus expectativas y, por qué no decirlo, su PVP. El Valladolid se convirtió en un sparring puñetero pero imprescindible para darse cuenta de que Özil sin Benzema apenas sirve, y viceversa. Lo sabe Mourinho y le alivia en caso de que CR7 se ausente: al menos, lo ha comprobado en las faltas directas. Con esto, el Madrid se evita declarar el estado de alarma que ha montado el Barcelona con la contusión de Messi.

Pero en el vestuario del Madrid se ha encendido un código rojo contra los goles anulados. Sergio Ramos advirtió después de la victoria que, en caso de no haber ganado, las cagadas son repetitivas, y no se refería a las calamidades defensivas de los goles de Manucho. Un gol legal de Benzema en el Villamarín, otro clarísimo del sevillano anoche…los jugadores han entendido el mensaje unívoco de Mourinho: o se quejan o los errores arbitrales acabarán devorándoles. Pepe reconoció que “son muchas cosas en contra”; no hay más alternativas. Así que, con la opinión pública clamando contra el entrenador y estas críticas en consonancia con el discurso mourinhista, queda claro que “Mou y sus guerreros siempre tienen razón, aunque no la tengan en absoluto”, tal como explica el director de A Bola, Vitor Serpa, en la última biografía del portugués, Mourinho ‘El único’. Y es obvio que The only one necesita reforzar sus bastiones con compromisos dialécticos como los de Pepe y Ramos. Falta el de Iker Casillas y, entonces, Mourinho volverá a ser en su vestuario “un rey absoluto, aunque su reino no sea democrático y ande lejos de tal condición”.

“España sufrió en 45 minutos lo que el Madrid no supo arreglar en años”

Mircoles, 17 Octubre 2012

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Luis Fernández insistió en que el doble-pivote de España debería ser innegociable en cualquier equipo del mundo. “España sufrió en 45 minutos lo que el Madrid no supo arreglar en años, cuando dejó ir a Makelele”, dijo el ‘machote’ después del empate. Pero, lejos de quedar entusiasmado con la versión más alentadora de Francia, el ex entrenador galo no da mucha opciones a sus compatriotas: “ni tenemos el nivel suficientemente alto, ni el futuro pinta bien”. Presenció anoche el partido en el Calderón y se quedó prendado de un jugador del que desconocía todo su potencial: “A Xavi e Iniesta les tengo en un altar, pero este Ramos mejora en cada partido. Hizo una Eurocopa soberbia y aún hará mejor Mundial. Me recuerda a Fernando Hierro”.  La catarata de elogios a la Roja fue inagotable durante todo el día: por la tarde emitió desde Madrid su programa deportivo para Radio Montecarlo, Luis Attack, en el que entrevistó a Del Bosque; “vuestro seleccionador no es bueno porque haya ganado Mundial y Eurocopa, sino porque en el campo lee el partido con antelación”. Su impresión vino como anillo al dedo en el partido de anoche, pero curiosamente, los cambios, obligados por lesión, aturdieron a la selección española: Juanfran tiene que meterse en sus piernas toda la experiencia de Arbeloa, y Fernando Torres es un delantero top, pero quizá no tanto para un medio campo hacia delante en el que ninguno baja del sobresaliente y en el que todos sospechan de los delanteros centros puros estilo Torres.

La clave del lifting francés la tuvo Valbuena, un guaperas del Olympique de Marsella del que los franceses todavía esperan un milagro. Deschamps no se atrevió a ponerle de titular porque no se fía de él: a veces juega bien, otras ni aparece…afortunadamente para Francia, ayer fue el partido de Valbuena. “Cuando fue llamado para el Mundial de Sudáfrica, se le comparó con Ribery en habilidad y descaro. Es buen futbolista y le falta ser muy bueno”, aclaró Luis Fernández. Valbuena estuvo de crack y Xabi Alonso hizo ¡catacrack!, solo ante el enemigo, buscando a Xavi e Iniesta a la vez que giraba la cabeza hacia atrás para hablar con Busquets, ese central reconvertido que llegaría lejos en tal demarcación pero que, de momento, debe jugar en el centro porque es único en su especie.

En la víspera por la noche, a Luis Fernández sólo le hicieron falta cinco minutos de reloj (lo que se tarda en coche de la Cadena COPE a un hotel próximo al Vicente Calderón) para explicar la distancia sideral que hay entre el fútbol de los dos vecinos. “Benzema y Ribery se salen en sus clubes porque les acompaña gente competitiva; en la selección ellos no pueden tirar del carro, no al menos para ganar algo importante”. Como un cirujano, va haciendo incisiones cada vez más trascendentes…”el problema es de base: las dos canteras más productivas son las del Auxerre y el Nantes, Pues bien, ni siquiera juegan en la Ligue 1 (la primera división francesa)”.  Luis no ha descubierto la pólvora cuando dice que España tiene un modelo mundial, el del Barcelona; “otra cosa es que nadie sepa imitarlo”, suelta a carcajada limpia. Y luego están los emigrantes, “Cazorla, Mata, Torres, Cesc en el Arsenal, todos han aprendido otro fútbol que enriquece a la selección española”.

Por supuesto, el ‘machote’ no ignora el proyecto faraónico del Paris Saint Germain y tira con sorna: “El jeque va en serio porque ha puesto la pasta y la ha garantizado para la próxima temporada. Si el PSG jugase a Liga española, Cristiano o Messi se lo habrían pensado dos veces. Éste (el jeque) no es como el indio del Racing o los del Málaga”. Y termina con melancolía, “¡qué pena lo que le sucede al Athletic!, con lo bien que lo hizo Bielsa la temporada pasada”. De momento, su implicación en el mundo de la radio es absoluta, pero una llamada del propio Athletic o del Betis (“¿Lopera, bien?”, pregunta con interés) obligaría a buscar nuevo presentador para Luis Attack.

La tormenta perfecta

Jueves, 27 Octubre 2011

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“El huracán Grace se dirige hacia el norte desde la costa atlántica, es enorme y va en aumento. En segundo lugar, hay un ciclón en la isla de Sable a punto de explotar. Y, a la vez, surge un frente frío del Canadá, el condenado viaja sobre la corriente y se abalanza sobre el Atlántico, donde confluirán los tres. Puedes trabajar en esto toda tu vida y no ver nada igual…sería un acontecimiento de proporciones épicas, sería la tormenta perfecta”.

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Cómplices chapuceros

Jueves, 25 Noviembre 2010

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La ingenuidad de Mourinho ha puesto patas arriba la UEFA. Platini exige al Madrid comportamientos decorosos, pero al club le trae sin cuidado: hay que ganar la Décima por lo civil o lo criminal. Y tampoco es que perpetraran nada alarmante, tan sólo un par de artimañas para limpiar a los titularísimos de tarjetas de cara a octavos. Pero la UEFA, fiel a su carácter impasible y hierático, ha entrado de oficio a lo bestia en su cruzada por el fair-play.

A Xabi Alonso y Sergio Ramos les van a investigar hasta en el carné de identidad, pero es que Mourinho, Dudek y Casillas también son sospechosos de complicidad. El míster, sin duda, ha sido el autor ideológico de la patochada; porque, nunca mejor dicho, ha sido una cagada en toda regla. Anda que no había maneras para que fuesen expulsados con disimulo; no sé: una demora en un saque de banda, una patadita a destiempo, una protesta un poco airada, etc. Había tropecientas tretas para no sacar a ambos en todas las primeras planas de Europa. Claro, los ventajistas se han encontrado con una oportunidad pintiparada para machacar el manido señorío merengue.

En fin, a lo que voy: la UEFA le va a buscar las cosquillas al Madrid y ha metido en el saco a los afectados (Ramos y Alonso), la cabeza pensante y los dos interlocutores. Porque fijaos si la travesura fue desvergonzada,  que las teles captaron todo el modus operandi: Mou comentó un secretillo a Chendo, delegado de campo, para montarse la coartada; después, le reveló la torpeza a Dudek (para algo ha servido en esta plantilla) y, a continuación, el portero polaco se fue paseando a la portería de Casillas y le susurró al oído las órdenes de arriba. El último paso, delegado en Iker, fue pasarle el mensaje a Ramos para que lo ejecutara. Ante este panorama, yo también les acusaría de cómplices, pero de cómplices chapuceros.

Y lo mejor es que Casillas tuvo un par y después del partido no obvio la pregunta incisiva de la prensa. Respondió con una sonrisa maliciosa y se inventó que las instrucciones consistían en que Ramos parase al delantero centro del Ajax…¡con un 0-4! Vaya tela, ¿nos hemos vuelto todos tontos ?

Tampoco hay que tomarlo en serio

Sbado, 20 Noviembre 2010

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No me ha gustado que en los mentideros periodísticos se haya dudado de España, somos los campeones mundiales y no hay mayor motivación para un rival que ganarnos. Y vale que las últimas derrotas no han sido muy decorosas para nosotros, pero tampoco se puede dudar de que la dichosa estrellita nos supere.  El partido de Lisboa ha sido contundente, sin ningún paliativo, pero en el fondo era un amistoso. Paradojas de nuestra idiosincrasia, antes entonábamos en los amistosos para pegárnosla en los mundiales; si la historia toca ahora a la inversa, bienvenida sea.

De todos modos, Del Bosque fue muy explícito y confesó que sus chicos no le pusieron ganas; sin duda, es una autocrítica inmejorable. Además, al seleccionador no le falta razón: la fecha fue muy inoportuna, la goleada no tanto. Dentro de diez días el Barça-Madrid paralizará el mundo y, claro está, nadie en su sano juico se lo quiere perder. Por eso, Xavi e Iniesta no quisieron vacilar mucho con la defensa portuguesa, no fuera que saliesen escaldados; Piqué y Puyol estuvieron más bien blanditos y Ramos, bueno, la verdad es que ofreció una clase magistral de cómo correr al trote sin apenas sudar. Preocupa que haya cogido los vicios de Roberto Carlos en su última etapa: jovial en el ataque y perezoso para retomar la posición.

Aunque la vergüenza quizá no fue excesiva para el ala dura del madridismo. Cristiano demostró que cuando se pone, es simplemente bestial. Por fin consiguió sentar (de culo) a Piqué e inventarse una floritura que hasta Casillas hubiera aplaudido. Sólo faltó que Nani no hubiese sido tan buitre. Da igual, ahí queda el regate.

Como también quedó ahí el desquite de Messi con Argentina. Era otro amistoso, pero a fin de cuentas era un Brasil-Argentina. Y a pesar del bodrio, el argentino se marcó su esprint de fábrica para acabar con su esplín habitual cuando juega por la patria; regateó por una, dos y tres veces, y la clavó como aprendió: rasa adonde no llegan las manoplas. Vamos, como el chicharro que le ha metido hoy al Almería. Ya veis: Messi-Cristiano-Messi-Cristiano; todo huele al partidazo. O sea que a la gente no le interesan amistosillos en estas fechas…importa lo que importa.