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¡¡Esto es el Bernabeu!!

Mircoles, 10 Marzo 2010

Un colega sevillano me ha comentado esta semana que siguen de uñas con Manolo Jiménez por haberse dejado avasallar en el Bernabeu cuando a falta de media hora ganaban 0-2. Yo escuchaba estupefacto hasta que le interrumpí justificando al técnico hispalense: “¿Pero que esperabais?, ¡es el Bernabeu! Y así es. El Madrid es el único capaz de encender un partido que va directo al mortuorio; sólo la hinchada merengue se frota las manos cuando toca remontada. No en vano, los blancos llevan obsequiando al fútbol con un par de resurgimientos imposibles por temporada. Esta noche urge otro.

Viene el Lyon y no sé con qué talante. Seguro que Claude Puel tomó buena nota de la orgía futbolística del sábado noche. Por ello, si su obsesión es vivir de las rentas, no durará mucho. Aunque el técnico francés es de esos poquitos que preparan media victoria con pizarras, vídeos e informes del rival. El planteamiento debería ser sencillo sobre el papel: ahogar a los ingenieros del balón. Sólo falta averiguar quiénes serán los ilustres encargados de inventar la remontada. Hasta una hora antes del partido no lo sabremos, porque con Pellegrini ya se sabe: tan pronto alinea a Gago y Diarra para meterle cinco al Alcorcón, como sacaría a Guti, Van der Vaart y el resto de la artillería para intentar ganar en Stamford Bridge.

Precisamente, Guti y Van der Vaart se ganaron el puesto en el último encuentro o, por lo menos, una oportunidad. Ambos se entienden bien, les gusta la pelota y mover a los demás. O sea que su turno ha llegado para la ansiada cita, porque hoy toca arriesgar (no queda más margen) y reeditar otra famosa ‘noche encendida’ en el Bernabeu. Desde aquellos ‘noventa minuti son molto longo’ de Juanito, el Madrid no ha tenido que remangarse para voltear marcadores, a excepción de un par de remontadas contra Bayer y Galatasaray.

Cierto es que estos octavos tampoco serían una hazaña épica, el Lyon ya no es ese club hegemónico que ha arrasado casi toda esta década. No obstante, la eliminatoria se las trae: como el Madrid salga igual de alelado que ante el Sevilla, cuidado si los galos marcan un golito. Esto es Champions y aquí no valen fallos puntuales. Aunque no es menos verdad que si los blancos hubiesen tenido que marcarle cuatro al Sevilla, sin duda lo habrían conseguido. Quizá haya alguien que todavía no se ha enterado pero…¡esto es el Bernabeu!

Este Madrid merece un Oscar

Domingo, 7 Marzo 2010

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No recuerdo un meneo tan arrollador ni siquiera en los momentos más apoteósicos de los antiguos ‘galácticos’. Éste sí es el equipo por el que Florentino Pérez ha extendido cheques en blanco; éste sí es el equipo que tenía que sobreexcitar a los miles de aficionados que esperaban un partido así; también es el equipo que intimida y achanta a cualquiera. Porque, o muy bien se ha preparado el Lyon la vuelta del miércoles, o tras lo sucedido anoche con el Sevilla, pueden contentarse con acudir al encuentro del miércoles.  

El Madrid se inventó su mejor función en lustros y lo hizo en su formato fetiche: el de la remontada imposible en el Bernabeu. Cuando todo hacía presagiar que la clarividencia del Sevilla y el estado exultante de Palop serían suficientes para asaltar el último fortín inexpugnable que queda en Europa (los blancos son los únicos que lo han ganado todo en casa), el flamante líder decidió que debía intentarlo. Después de la semana internacional, parecía que con el 0-2 las fuerzas estaban justitas; quizá no eran necesarios ímprobos esfuerzos en Liga teniendo un examen tan serio en la Champions dentro de cuatro días. Pero los jugadores se concienciaron de que, más allá de ganar o perder, su imagen no estaba a la altura del club. Además, también había que acabar con el sambenito de que el Madrid no sabía competir con equipos importantes. Todo eso dio un vuelco espectacular en una hora de juego.

La revolución la promovió Guti, cuya especialidad de desatascador nunca fue tan bienvenida. Pellegrini se dio cuenta a tiempo de que Lass es el jugador perfecto para aguantar embestidas y resultados favorables, pero no para dibujar fútbol; tampoco Kaká aportó el valor añadido que seguimos esperando de él. Por tanto, sólo había una solución imaginable: sacar al campo a peloteros como Guti y Van der Vaart. Sabia decisión del chileno, a quien también hay que aplaudir.

Más allá de la heroica, del liderato, incluso de las veintitantas ocasiones de gol que se inventó el equipo delante de Palop, el Madrid aportó una novedad esperanzadora e ilusionante en su estilo: dejó a un lado su vicio por el contraataque y se puso a hilvanar jugadas desde el centro a las bandas con las subidas de los laterales. El equipo daba la pinta de que jugaba con extremos puros en forma de laterales camuflados, sin obcecarse con pases inverosímiles por el centro de la zaga sevillista. Por una vez su dominio aplastante del balón fue provechoso porque maniató al Sevilla, regocijó a Cristiano e Higuaín y nos flipó a todos los espectadores. Gracias a la espectacularidad de Palop, el partido fue lo que fue. Ganar así tiene más gracia que haberlo hecho por 7-2, quizá el resultado más justo.

¿Y ahora qué? El único miedo del madridismo es pensar que la película de ciencia ficción de anoche fue un espejismo, un entretenimiento que llegó por casualidad. Tampoco le vamos a pedir al Madrid que fusile por igual a todos sus rivales. Sin embargo, ya va siendo hora de exigirle de verdad que se dedique a este tipo de fútbol, el mismo que viste y calza el mejor Barcelona.

Ni fu ni fa

Domingo, 28 Febrero 2010

Pues eso, ni fu ni fa. Otra jornada de transición y una semana menos para el Madrid-Barça que deberá decidir la Liga (por lo menos, es lo que esperan los mandamases de este tinglado). La Liga es bipolar porque, sencillamente, el resto no existen y jamás lo hicieron. El año pasado también lo fue, pero gracias a Juande Ramos, quien consiguió que el Madrid enganchase una vuelta entera invicto. Esperemos que este campeonato sea un amago falso del dudoso porvenir que le espera al fútbol español. Si el Barça se mantiene en las alturas y el Madrid recurre a inyecciones económicas multimillonarias cada verano, los demás están aviados.

El Sevilla no puede depender toda la vida del ingenio de Monchi; el Valencia tardará en reclutar un trío tan formidable como el de Villa-Silva y Mata; el Villarreal no se ha repuesto del abandono de Pellegrini y el Atlético seguirá peleado consigo mismo, intentando redefinirse de una vez por todas. Ante este panorama,  ni la crisis más furibunda apeará a los dos grandes del título. No estaría de más que la LFP se replantease qué modelo de torneo quiere para el futuro. De lo contrario, seguirá arrumbando a dieciocho clubes preocupados por dos puestos de Champions, otros tantos de Europa League y los tres del fatídico descenso.

El caso es que nuestra liga dicotómica evidencia un importante contraste con los mejores campeonatos de Europa: en la Premier, los últimos traspiés de Chelsea y Manchester han aproximado al Arsenal a tan solo tres puntitos de los  de Ancelotti. Lástima que el Liverpool nunca tenga el fuelle suficiente para aguantar la batalla por el título.

En el Calcio menos roñoso de los últimos años, el Milan  ha puesto un poco de picante  después de que el Inter no haya ganado tres partidos consecutivos. Aún así, los ‘rossoneri’ están a cuatro puntos de Eto’o, Milito y compañía. A la Roma, que está a siete puntos del líder, le va a ser muy difícil reengancharse.

Pero los campeonatos más abiertos nos los ofrecen Alemania y Francia. La Bundesliga se está revalorizando a pasos agigantados. Los estadios están repletos y si el año pasado el Wolfsburgo dio la sorpresa, en el presente el recuperado Bayer de Munich, el sorprendente Leverkusen y el tapado Schalke optan a la victoria final. Por último, a la liga francesa le ha venido de lujo el final de la hegemonía del Lyon; el Girondins se postula como favorito, pero una buena ristra de perseguidores le hace sombra. Montpellier, Lyon, Lille y Marsella esperan un fallo del Burdeos.  

Tanto perfeccionismo no puede ser bueno

Jueves, 25 Febrero 2010

El Barça se ha caído en un socavón, vale. Querrán que sea como el del año pasado, cuando por estas fechas enganchó dos o tres partidos sin ganar. El asunto es que al Madrid se le pueden sacar mil fallos y, en cambio, con el Barça hay que contentarse con un par de distracciones. Johan Cruyff,  gurú único y sempiterno del club, dijo esta semana que el equipo hizo contra el Racing el peor partido de la era Guardiola. Precisamente, Pep advirtió a sus chicos después del sufrido empate de Stuttgart que así no van a ningún lado. Claro, alguien podría pensar que estos culés se las dan ahora de perfeccionistas. Lo entiendo.

Guardiola, tío habilísimo para manejar todo tipo de situaciones en un vestuario, lleva tiempo insistiendo en que los seis títulos son pasado; el equipo debe resetearse y dejar de vivir de las rentas. Por eso, es inoportuno que Cruyff y Guardiola avisen ahora de que el talante no es el idóneo. Menos mal que sólo va líder con una derrota en veintitrés partidos y que consigue empatar cuando juega horrorosamente mal. Eso es de equipo grande. Siempre será injusto pedirles un espectáculo para cada partido.

Como tampoco procede exigir más al Sevilla. Y eso que ayer salió a comerse el CSKA a doce grados bajo cero y en césped artificial. Pero ni Jiménez ni los jugadores se quejaron y justificaron las adversidades antes, durante y después del partido. Eso también les hace grande; sobre todo, si Jesús Navas enciende el motor diesel que lleva incorporado en su piernecitas y se pone en plan correcaminos por la banda derecha. Sin duda alguna, a Del Bosque le va a venir de perlas usar la baza de Navas como abrelatas de defensas rivales.

Y no me quiero olvidar de Palop. Ya va siendo hora de que rindamos pleitesía al mejor portero de esta temporada. Si Casillas paraba igual de bien cuando le chutaba una o diez veces por partido, al portero del Sevilla tampoco le importa que le disparen a bocajarro, a media distancia o desde la Patagonia. Es el mismísimo Doctor Octopus con sus cuatro brazos siempre en funcionamiento. En fin, muchas notas estará tomando Del Bosque.       

¿Para quién es el fútbol de los lunes?

Martes, 2 Febrero 2010

Pues ya tenemos fútbol dentro de un par de lunes. La Liga había negociado en secreto con la Federación dar un revolcón a los horarios de nuestro campeonato y lo ha conseguido. La resaca del fin de semana nos dejará un partidito el lunes por la noche, que, por lo general, no parece que  vayan a copar Madrid y Barça este año. El argumento de siempre es la explotación de los derechos audiovisuales, aunque menuda gracia le va a hacer la gente tragarse (con perdón) un Almería-Sporting o Espanyol-Valladolid en franja horaria exclusiva.

El fútbol de los lunes incluye un matiz al que la LFP no le ha dado mucho pábulo: los equipos que jueguen Champions o Europa League estarán excluidos. Es decir, que los ocho mejores de nuestra Liga casi nunca jugarán en lunes hasta final de temporada. Así de desolador pinta el panorama. Precisamente, el gancho que tiene España son los Cristiano, Messi, Kaka, Villa, Agüero,…o sea que los partidillos que no ve casi nadie (comprobado con estadísticas) nos los encasquetarán los lunes. Esta medida tendrá sentido si los grandes se prestan ella. Pero tendrían que ir cayendo en sus competiciones europeas para poder afrontar este formato de Liga.

Vengo diciendo desde hace años que el modelo de explotación de la Liga está obsoleto. La mayoría de los clubes están asfixiados por las deudas o, sencillamente, en bancarrota. Aquí no hay oligarcas rusos ni jeques untados en petrodólares, sino constructores ignorantes que compran equipos por capricho o dueños que sólo lucen palmito cuando llega Mister Marshall. Las sociedades anónimas precisan de inyecciones económicas atractivas para reactivar sus balances, primero, y tentar a los aficionados, después. Imaginaos al Mallorca con Huntelaar,  Van der Vaart, Marcos Senna y Canales en la misma plantilla, más de uno se pondría delante de la tele los lunes para verlos.

El mejor ejemplo lo ha protagonizado el Manchester City con Adebayor, Tévez, Petrov, Robinho, etc. Hace año y medio el City era un club mediocre cuya repetitiva aspiración era salvar el cuello en la Premier. Hoy opta con garantías a un puesto de Champions. Otra muestra: el Chelsea siempre ha sido equipo de UEFA hasta que el señor Abramovich lo convirtió en una tienda gourmet. Desde entonces, es invitado imprescindible en el baile de Champions. Y lo mejor es que estos clubes, además de Liverpool, Arsenal y United, también juegan los lunes.

Insisto, este nuevo horario será un filón de oro siempre y cuando sus actores sean principales. Porque Liga y Federación, por igual y con sus respectivas artimañas, se han encargado de defenestrar a diecisiete equipos de Primera, incluidos Sevilla, Valencia y Villarreal. El Atlético camina por un hilo muy fino entre su entretenida idiosincrasia y el descrédito que sigue acumulando domingo tras domingo. Además, no entiendo la obsesión por jugar el lunes cuando todavía no se ha arreglado la franja de las cinco de la tarde. Desde hace varias temporadas, el fútbol de las cinco sirve para que los modestos se repartan las migajas. Ningún estamento se ha preocupado  en incentivar el share televisivo de esa hora.

También he escuchado con insistencia el inconveniente de la asistencia a los estadios. Obviamente, es una broma de mal gusto sentarte en tu localidad a las diez de la noche de un sábado invernal, o las nueve de un domingo o ahora lunes. Por eso, los estadios (quitando Bernabeu, Camp Nou y Mestalla) aparecen semivacíos. Sin ir más lejos, el Getafe se jugaba el otro día meterse en la semifinal copera y acudieron mil quinientas personas. Su presidente, Ángel Torres, se quedó estupefacto, pero así es este negocio: valen los telespectadores, no los aficionados.

Por último, a quienes sí satisfará la noticia son a los  entrenadores. Jugar un lunes les posibilitará organizar ciclos completos de entrenamientos con descansos incluidos. Afrontar un partido un sábado puede ser precipitado porque obliga a preparar a los jugadores en cinco días hábiles, uno o dos días más nunca sobran. Además, los equipos que jueguen Champions una semana y a la siguiente no compitan, agradecerán jugar el lunes. Atentos a cómo queda la historia.   

No pasaron, pero divirtieron

Jueves, 14 Enero 2010

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En mi vida había visto un baño de fútbol semejante al de anoche, en serio. El Barça de la segunda parte bailó, se mofó y humilló a unos sevillistas que correteaban extenuados detrás de la pelotita, cual perros falderos. Menudo abuso el de este Barcelona, que se concentró en la remontada y por Palop y un puñado de minutos no la logró, ¡así da gusto este juego! Claro que sólo los chicos de Guardiola saben dibujarlo. Lo dijo Kiko en la COPE, “no había visto un meneo de tal magnitud en toda la temporada, pero no en España sino en todo el mundo”. Y mira que Kiko se traga hasta el fútbol de las ligas más pintorescas.

Pero el balón volvió a ser caprichoso y el hexacampeón se llevó su primer bofetón. De verdad,  es una auténtica lástima porque estas lecciones magistrales engrandecen una competición, y a la Copa le hacía falta un partido como el del Pizjuán. En fin, se despide el equipo que nos divierte, así de simple. Y eso que sólo le urgía una genialidad más de Ibrahimovic, otro gol providencial de Pedro o la enésima bestialidad de Messi. Aunque, pensándolo bien, la vulnerabilidad de los azulgranas también era necesaria. A partir de ahora, el resto de clubes intuirá cuáles son los pasos para batir al mejor: sangre, sudor, lágrimas y suerte, muchísima suerte. Vamos, todo lo que ayer ofreció el Sevilla.

La pena es que en dos días sólo quedará el poso de la eliminación y del gran mérito del Sevilla, que lo tiene y mucho. Sobre todo, hay que rendir pleitesía a Palop, que siendo casi un cuarentón, paró lo inimaginable. Y, cómo no,  a Jesús Navas, del que siempre recordaré esa galopada estratosférica desde casi su área hasta la contraria, dejando a Abidal por el camino. No obstante, Jiménez tiene mucho trabajo por delante; a su equipo le salvó la campana, y la semana que viene toca un Deportivo hipermotivado, ¡qué bien juega ése también!      

El Madrid no juega a nada

Martes, 6 Octubre 2009

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A Cruyff le gustó el Madrid en Sevilla: para echarse a llorar. Desde su tribuna semanal en El Periódico, el mito viviente suele buscar lecturas contrapuestas al sentido común. Vale que los merengues pudiesen hacerle sombra al Sevilla, pero su fútbol dista mucho de ser simplemente correcto. Porque un equipo correcto juega a algo o, por lo menos, busca la intención. Y este Madrid ni siquiera esboza una táctica simplona. Para mayor escarnio, sin Cristiano han aparecido flaquezas hasta entonces ocultas y por ende,  la aclamación popular de que al portugués no se le debe rotar bajo ningún concepto.

Después de ocho exámenes parciales el galimatías de Pellegrini se ha inflado como un globo,  a pesar de que el chileno nos haga creer que todo está bajo su estricto control. Amen de los clamorosos despistes en defensa, al Madrid le urge aclarar el batiburrillo del centro del campo. Si el centro neurálgico del Barça sólo lo pueden copar Iniesta y Xavi, y en su detrimento Keita y Busquets, en la medular blanca no hay nada firmado por decreto. Lass parecía fijo pero las precarias alternativas del lateral derecho le forzarán a ocupar ese puesto más de una vez. Xabi Alonso todavía no ha congeniado con nadie porque a Guti le tira irse adelante y Diarra no está rodado. En definitiva, hasta que Pellegrini no aclare este problemático ‘sudoku’, la máquina seguirá sin piloto.

Parte del madridismo temía perder en el Pizjuán. Más que nada, porque era un secreto a voces que el Madrid no había tenido enfrente a ningún gallito. El Sevilla era el primer púgil serio y los blancos cayeron a la lona. El tropiezo delata que el proyecto de Florentino aún no  puede hacer sombra al del Barça. Por ello, el socio blanco comienza a impacientarse con tanta intermitencia y las victorias de corrido del eterno rival. Pellegrini ya puede empezar a estilizar la silueta que todos quieren ver, de lo contrario los de arriba también se impacientarán.  

 

Vendetta

Viernes, 28 Agosto 2009

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Caprichos del destino: Eto’o regresará al Camp Nou para devolver su carta de repudio a Guardiola con copia a Laporta. El bombo de la Champions nos ha servido en bandeja la comparación definitiva entre Samuel e Ibrahimovic (ahora comprobaremos quién es más adecuado para el superBarça). Sin duda, el duelo estelar de fase de grupos lo viviremos vía Barcelona-Milán; Mourinho tiene cogida la medida al Barça y desde luego, sabe mejor que nadie desmontar el rodillo azulgrana. Quizá la saturación mediática que aguanten los dos arietes facilitará la aparición de Messi, Iniesta, Diego Milito o Balotelli. O quien sabe, a lo mejor Eto’o es borrado del mapa por el nuevo, Chygrynskyi, quien esta noche se enfrenta al Barcelona para inmediatamente después fichar por éste. Así son los negocios del fútbol.

Más suerte ha tenido el Madrid con el depauperado Milan, porque aunque antaño fue el ogro de los merengues con aquellos vapuleos que jubilaron a la ‘Quinta del Buitre’, hoy los milanistas apuestan sus posibilidades al talento resurgente de Ronaldinho, ¿conseguirá levantar otra vez al Bernabeu?,  y a su figura de relumbrón, Alexander Pato. Aparte de los ‘rossoneri’, el Madrid vivirá viejos reencuentros con Morientes y alguna rencilla con el despedido Heinze, ambos flamantes fichajes del Olympique de Marsella. No parece que los franceses vayan a inquietar demasiado pero su ímpetu en el Velodrome puede causar alguna que otra sorpresa. Su mejor hombre es el argentino Lucho González, objetivo pretendido por Ramón Calderón, y por tanto pifiado, cuando jugaba en el Oporto.

Precisamente, el Oporto propondrá nueva reválida al Atlético de Madrid. La eliminación de los colchoneros la pasada Champions sin haber perdido ningún partido fue el mayor de los desconsuelos y por ello, dejar a los portugueses en la cuneta en esta edición es el gran desafío. Más complicado será fastidiar al cuadriculado Chelsea, que no tolera errores con Ancelotti al mando. De todos modos, será bonito ver al dúo Forlán – Agüero contra el gigantón Drogba y el espigado Anelka.

Quien lo tiene todo de cara para meterse en octavos es el Sevilla. Negredo tendrá la oportunidad de lucirse ante equipos como el Glasgw Rangers o la cenicienta del grupo, el Unirea Urziceni rumano. Si los hispalenses dan la talla en el Pizjuán, no tendrán ninguna complicación para pasar como primeros. Sólo el Stuttgart, por aquello de que son alemanes, podría inquietar al equipo andaluz. Aunque la baza más temible de los teutones no es oriunda de allí sino de Rusia, el ‘delantero tanque’ Pavel Pogrebniak.

¿Y ahora qué ‘Don Manué’?

Lunes, 1 Junio 2009

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Cuatro orgías y un funeral: la china le ha tocado al Betis, que se va al pozo después de muchos años de tonteo con la Segunda División. Cinco equipos optaban al descenso en una tarde en la que la radio fue la intermediaria de las taquicardias: “¡Gooool del Madrid en Pamplona…!”, y entonces Getafe, Betis, Valladolid y Sporting suspiraban; “¡Goool del Valladolid!, y la afición bética enmudecía; “¡Remonta el Osasuna!, y la ‘marea azul’ de Getafe rezaba para que no se moviese el empate en el Ruiz de Lopera. Hasta tres equipos se relevaron del puesto caliente en noventa minutos. Es curioso que ninguno de los cinco implicados perdiese ayer pero las estadísticas advertían que la fatalidad saldría del Betis – Valladolid. Y así fue.

El beticismo nunca se habría imaginado un colofón tan caótico. No esta temporada en la que Don Manuel había brindado a Paco Chaparro una plantilla de relumbrón. Pero cuando las cosas comienzan torcidas y nadie las endereza, el entuerto no suele acabar bien, que se lo pregunten al Atlético de Madrid hace diez años.

La permanente incertidumbre ha desgastado a un club, que tan pronto estaba en venta como se lo guardaba par sí Lopera. Hace muchos meses que el dueño y señor del Betis se hartó de su ‘juguete’. El célebre ‘Don Manué’ había desconectado de la afición, el gran patrimonio de esta entidad. Sin un rumbo claro, sin una ilusión a la que acogerse  y con una infinidad de palos de ciego, la deriva del Betis era cuestión de tiempo. Y lo peor es que el drama de ayer es el principio del fin, si nadie lo remedia.

Ya no hay tiempo para lamentos: en Segunda el Betis está abocado a recortar gastos. Con los acreedores llamando a la puerta del Heliópolis (la deuda del club roza los setenta millones de euros), el próximo entrenador tendrá que exprimir la cantera. Será complicado retener a Sergio García, al camerunés Emaná, al portero Ricardo y a los brasileños Oliveira y Edú. Además, Juanito se marcha al Atlético mientras que Arzu y Capi, dos símbolos del club, preferirán pasar un año tranquilo fuera de Sevilla. Su afición les ha señalado con el dedo acusador.

El peor desastre que le puede suceder a una plantilla cara es perder la categoría. Encima, con este panorama a ver quién es el osado que compra el club a Lopera, si es que ahora lo vende. Porque ayer bajó el Betis pero ni el dueño ni el presidente Pepe León salieron a dar la cara y pedir perdón a un público angustiado. Éstos son los detalles que han enterrado al club en el caos más absoluto. Y para sorna andaluza, el Sevilla en la Champions.  

El Sevilla ya no es lo que era

Jueves, 10 Abril 2008

Fue bonito mientras duró. El Sevilla ha cerrado  un ciclo triunfal lleno de títulos pero que, como suelo ocurrir en el fútbol, ha acabado con un triste epílogo. El conjunto hispalense ha emulado al gran SuperDepor de la década de los noventa. Por trofeos, el club andaluz supera al gallego, pero por carisma, los Bebeto, Mauro Silva, Fran y compañía siempre serán recordados.

Nadie duda que el juego del Sevilla ha impresionado en Europa, dos copas de la UEFA lo atestiguan. Dentro de las penurias del fútbol español, los sevillistas han sido lo poco salvable durante estas últimas temporadas. Del Nido, con la ayuda de su inseparable Monchi, el director deportivo de moda,  levantó un equipo de la nada, un grupo de futbolistas con diferentes talentos y que el huidizo Juande Ramos supo aunar en el campo. Y lo cierto es que, con el Sevilla, el fútbol ha vuelto a ser entendido como debiera ser siempre: un deporte de equipo.

Si bien el Sevilla se merece el mayor de los respetos por sus logros deportivos, la imagen institucional no le ha acompañado. Del Nido se ha encargado de repetir hasta la saciedad que su club debía ser tratado como Real Madrid o Barcelona. Mal gesto para un equipo, que lejos de haberse ganado la simpatía de la afición española, ha caído en la presunción y la vanidad. El presidente ha sobredimensionado su club y se ha pavoneado ante todo el mundo como si el Sevilla fuera la mayor grandeza que jamás ha existido en el fútbol.  Del Nido  se creía que este año culminaría su proyecto, el cual emprendió hace varios años con una apuesta firme de la cantera – Reyes, Sergio Ramos, Capel, etc- y con un envite de jugadores desconocidos que a la postre se han reivindicado como figuras del mercado internacional – Baptista, Alves, Kanoute, Luis Fabiano, Poulsen, etc-. Pero la realidad es a veces dura: el Sevilla  se ha estrellado en la Champions cuando tenía todas las papeletas para ser el equipo revelación; en la Copa, fueron eliminados por el Barça sin dificultad alguna, y en la Liga, aguantan sin pena ni gloria en puestos de UEFA.

Por supuesto que no me olvido del inicio trágico que sufrió la plantilla con la muerte de Antonio Puerta, y con la espantada de Juande Ramos al Tottenham. Seguramente, la plantilla aún no se ha podido recuperar de ambos mazazos, que además sucedieron en muy poco tiempo. Total, que el sueño andaluz se ha tornado en pesadilla.

Lo peor de todo es que Del Nido y Monchi tendrán que hacer encaje de bolillos el próximo curso para rehacer un bloque competitivo: Dani Alves está más fuera que dentro desde el pasado verano, y la grata aparición de Luis Fabiano mas el oficio de Kanoute y Poulsen, han supuesto que los grandes clubes del continente estén prestos y dispuestos para soltar una millonada por cada uno de estos futbolistas.

Quién sabe, igual Monchi sigue siendo tan perspicaz con los fichajes la próxima temporada y descubre nuevos talentos. En ese caso, y sólo en ése, me volveré a apuntar a la propuesta futbolística del Sevilla. Aunque Del Nido continúe sin saber vender la imagen del club.