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¡Beckham, feo, feo!

Domingo, 7 Diciembre 2014

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Luis Enrique no pudo ocultar su sonrisa irónica cuando le preguntaron por los diecisiete aficionados expulsados del Bernabéu. “¿Sólo diecisiete? Si se echa por insultar nos quedamos solos”, espetó el técnico asturiano. Lo dice el enemigo público numero uno del madridismo, que ha aguantado insultos, mofas y broncas en todos los idiomas cada vez que pisaba la capital. Él no se tapó los oídos como Luis Figo la noche que el Camp Nou le reventó los tímpanos al grito de ‘Judas’. Entonces, la sensibilidad con la homofobia y el racismo no era la misma: los ultras también se zurraban entre ellos y las aficiones más animosas nunca se cansaban de hacer vudú verbal a determinados jugadores. Por ejemplo, Mijatovic, ídolo de Mestalla que encendió a toda Valencia cuando pasó a ser proscrito. En cambio, Eto’o casi se larga antes de tiempo de un Zaragoza-Barça porque se cansó que parte de La Romareda le cantara “yo soy aquel negrito del África tropical…”. A Míchel no le gritaron ‘negro’ pero su tocamiento de genitales a Valderrama se hizo demasiado famoso en Primera División. Y, como ahora, también Liga y Federación se reunían a todas horas para fingir intolerancia. Presumían con los brazos cruzados mientras la UEFA se hinchaba a multar a diestro y siniestro por emular gritos simiescos o, simplemente, llamar stupid a alguien.

La Liga, o sea Javier Tebas, ha decidido denunciar al Madrid porque varios seguidores cantaron desde la grada “Messi subnormal”. No hace demasiado tiempo el viejo Atocha recibía al Real Madrid con todo el ‘cariño’ del mundo, cuando los equipos visitantes saltaban al campo en fila de a uno. Así se empezaban a calentar los partidos. Y el encargo no sólo partía de las aficiones más radicales. El Bayern de Munich, en concreto Effenberg y Oliver Kahn, provocó la ira de varios anfiteatros del coliseo blanco durante aquellas guerras europeas entre madridistas y bávaros. Y en los derbis sevillanos, el cruce de ‘piropos’ juraba odios y muertes. “La salsa del fútbol”, solían decir muchos directivos como coartada para suavizar cualquier investigación que propusiera el Comité Antiviolencia. Quién no recuerda aquella pancarta gigante en Anoeta que rezaba ‘Atlético, Gil y Bastión, asesinos’ en respuesta al asesinato del aficionado donostiarra, Aitor Zabaleta. En aquel partido Jesús Gil no estuvo presente pero sí su vicepresidente Lázaro Albarracín, que fue advertido de la pancarta una vez empezado el juego. Antiviolencia propuso una multa a la Real y la sanción económica fue irrisoria. Quizá esta semana, con los nervios a flor de piel, las denuncias por insultos habrían empapelado toda la fachada de un estadio. El efecto acción-reacción ya se ha producido: la LFP denunciará al Madrid por los gritos contra Messi y  el propio club ha localizado y expulsado a los que motivaron los cánticos.

Tebas necesitaba extirpar el cáncer y ha abierto al enfermo en canal. El baremo es muy sencillo: cualquier agresión verbal será punible. Y a la espera de que los jefes del tinglado organicen el enésimo cónclave, supongo que la próxima reunión servirá para crear el código de conducta. Habrá demasiada letra pequeña, porque hay tribuneros sobreexcitados desde el pitido inicial y otros más tranquilos que, de vez en cuando, pierden la compostura soltando ‘burros’; ¿también las caerá un paquete? Habría que preguntar a la afición del Cádiz hasta dónde puede llegar su guasa porque, con su habitual gracejo, cantaron a David Beckham en 2003 un desternillante ‘feo, feo’. Estos días, en pleno clima marcial, el Madrid ha actuado rápido en aras del compromiso contra los aguafiestas del fútbol. Pero no olvidemos que fue Joan Laporta quien conquistó la presidencia del Barça prometiendo cargarse a los Boixos Nois. Dicho y hecho. Ni siquiera las amenazas de muerte amedrentaron al ex presidente. Les invito a ver en youtube las imágenes de los incidentes de las bengalas de los Boixos en el derbi catalán de Montjuic de 2008; la cara de Laporta era todo un poema y sus palabras a Dani Sánchez Llibre (en catalán) no tuvieron desperdicio mientras las bengalas caían como proyectiles desde la grada superior: “Por esto me he cargado a esta gentuza”.

El arte de los lobbistas

Jueves, 24 Marzo 2011

Nick Naylor es un obstinado lobbista que defiende los derechos de las grandes tabacaleras estadounidenses frente al neopuritanismo de ciertos sectores políticos del país en la película Gracias por fumar. El largometraje colecciona una retahíla de reflexiones con enjundia que el propio Naylor (interpretado por Aaron Eckhart) suelta con el descaro que requiere su profesión…”a mí me pagan por hablar. No soy doctor ni abogado. Tengo una licenciatura en acabar con cualquier rival”. En un encuentro con una periodista, el portavoz de las tabacaleras resume su trabajo en ‘mediador entre dos sectores tratando de llegar a un arreglo,” a lo que la periodista le replica con ironía: “Interesante. Otros entrevistados te consideran un asesino múltiple, una sanguijuela, un alcahuete, un acaparador, un asesino de niños y mi favorito, un Mefistófeles acomodado”. Ese estilo de jeta es el personaje que necesitan contratar los ‘rebeldes’ de la Liga que no quieren huelga alguna; en definitiva, ser representados por una réplica de Javier Tebas, experto funambulista en no violar la jurisdicción deportiva y, sencillamente, una mosca cojonera para quienes osen enturbiar los intereses de la Liga.

Porque Tebas se ha convertido en el vocero de la Primera División que no quiere fútbol en abierto y amenaza con parón liguero o, mejor expresado, que pretende quitar la obligatoriedad del fútbol para toda España, vulnerando la Ley impulsada por Álvarez Cascos en julio de 1997. Entonces, el vicepresidente del Partido Popular escuchó al pueblo y no a los clubes (algunos presidentes lo consideraron una ‘expropiación’) en un operación en la sombra de acoso y derribo al grupo PRISA. Después, el gobierno socialista no se ha molestado en promulgar otra ley que cambiase la anterior; habría sido una medida exageradamente impopular. O sea que el vicepresidente de la Liga ha entrado en faena para ejercer de lobbista de los clubes y advertir al Gobierno de que o cambia el estatus quo de nuestro fútbol o se lo cargan. Y lo quieren hacer con un parón que, primero, fastidiaría al público (al fin y al cabo es quien genera las audiencias y por ende patrocinios, merchandising, dinero…) y en segundo orden desnuda la calamitosa organización de este negocio en España.

Resulta paradójico que el mismo Tebas, como representante de la Liga, no se esforzara por el consenso cuando en la temporada 2008-09 Mediapro utilizó La Sexta para emitir hasta tres y cuatro partidos en abierto por jornada en su monumental desafío contra Audiovisual Sport. En dicha pelea a Tebas y su empresa no les importó que las televisiones reventaran la’ ley Cascos’. El presidente de la LFP, José Luis Astiazarán, nunca se puso nervioso…tenía a su Nick Naylor para alinearse con el púgil fuerte, que en aquel momento era Mediapro por su compra de los derechos televisivos de Barça y Madrid. Evidentemente, el asunto acabó en el juzgado y Tebas, que había querido apagar el fuego con gasolina, se desmarcó espetando que “lo importante era que el conflicto acabara de una vez, porque esta guerra no beneficiaba a nadie”. Pero la discusión, con él metido hasta el tuétano en favor de Jaime Roures, quedó ahí y, como al lobbista de la película, quedó encantado porque pensó que la Liga se había esforzado mucho en aras de los derechos legítimos de los clubes. Ya lo dice Naylor: “ésa es la belleza de la discusión. Si discutes bien, nunca estás equivocado”. Y a Tebas, todo un lince en el entramado de fútbol y teles, y fútbol y sociedad anónimas, nunca le van a pillar en un renuncio. Sabe qué defender, cómo y cuándo.

Con todo, Fernando Roig y Del Nido representan el lado sensato que pide Lissavetzky (a quien la turbiedad del conflicto le podría dar seriedad o, por contra, chanza en las elecciones a la alcaldía de Madrid, según cómo lo resuelva). Ellos, los presidentes, tampoco quieren fútbol en abierto pero su negociación no implica reventar el calendario. Precisamente, el directivo del Sevilla es quien más se ha quejado del trasfondo de la movida: mayores ingresos para todos. Porque el argumento es que la tarta televisiva aumentaría en 120 millones hasta llegar a los 800. Y ahí vienen las desavenencias entre Madrid y Barça contra el resto, pero eso es otra película. Ahora toca acordar de una vez un modelo rentable para los clubes y, sobre todo, fascinante, para el espectador. Que miren a Europa, como casi siempre, y encontrarán la solución; en Inglaterra y Alemania el fútbol arrasa, y sólo sus selecciones se sirven sin pago. El Gobierno también debería entenderlo, pero si la Primera División se fractura por el canibalismo de unos cuantos será complicado llegar a una Entente Cordiale…Es decir, que hace falta que Naylor entre en escena, alguien tiene que llevar razón y como le dicen sus colegas en la peli, “tú eres un lobbista. Tu trabajo es tener razón. Y eres el  mejor”. En esas lides, Javier Tebas aparenta ser el número uno…para quien más favorece a ‘su’ Liga.