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Otra Champions es posible

Viernes, 28 Febrero 2014

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Zlatan Ibrahimovic tumbó en la lona al Bayer Leverkusen él solito y, de repente, el Paris Saint Germain se hizo ogro en esta Champions. El Madrid destripó al Schalke en Gelsenkirchen y la magia de la Champions se esfumó en un pispás. Si durante estos días escribís en twitter ‘formato Champions’, leeréis una ingente cantidad de palos contra la UEFA. En apenas 48 horas han salido a la luz varias corrientes de opinión: la predominante en las redes clama por un cambio de estilo. Bicocas como Leverkusen, Schalke o Zenit celebran los octavos como una fiesta final de curso; es un premio demasiado exagerado en la competición de los mayores. Y ninguno de ellos lo es. Esa corriente pide aquella segunda liguilla de grupos que purgaba a los menos favoritos y apenas dejaba revelaciones. El problema de ese formato fue su ‘injusticia estadística’, expresión acuñada por el ex portero del Bayern, Oliver Kahn. No en vano, durante la Octava del Madrid, los bávaros golearon en el Bernabéu 2-4, marcaron otros cuatro en Munich e, incluso, ganaron uno de los dos partidos de semifinales. Tres victorias contra una, y el Madrid campeón. La pataleta del amado y odiado Kahn fue previsible a la par que estúpida. El sistema era el sistema.

Los más folclóricos, entre los que hay una buena legión de periodistas, abogan por el viejo formato. Quizá no el primigenio con los campeones de cada país, pero sí con primeros y segundos. Los demás son un condimento innecesario. Cuando la UEFA decidió abrir la mano, la Copa de la UEFA murió para siempre. Quién no recuerda aquellos tiempos en los que ganar la UEFA era casi más complicado que la Copa de Europa. Huesos como el Mönchenglabach de Heynckes, la Juventus de Baggio, el Inter de Jürgen Klinsmann o ese estiloso Paris Saint Germain de Weah y Ginola pelearon en un torneo que, entonces, tenía la misma gracia que la ‘orejona’. Pero llegó un momento en el que el negocio eclipsó a la esencia puritana del fútbol y la UEFA decidió pulir la joya de su corona. Al fin y al cabo, se trataba de “vender la Champions mejor que los Mundiales”, viejo sueño del ex presidente Lennart Johansson. Y cuantos más clubes se amontonasen en la misma copa, más euros para las arcas del tío Gilito, o sea, UEFA. El inconveniente es que con tantos grupos sin cruces de favoritos, solían (y suelen) sobrar un par de jornadas, las de la honrilla para hacer clin clin caja. El espectáculo de las últimas Champions comenzaba a partir de octavos con los duelos fatídicos. Este año ni siquiera eso, salvo ese obsequio del Manchester City-Barcelona que casi está finiquitado.

Los cantos de sirena sobre una futura ‘Super Liga’ suenan como una dulce melodía a la par que puñetera. El desfase económico de los clubes elitistas no sólo ha anestesiado las ligas domésticas, sino que también produce litros de tila en la idolatrada Champions. Ni siquiera los clubes ingleses del campeonato marketiniano por excelencia han salido indemnes: Arsenal y City están medio muertos, y el United necesita conjurar la magia de Old Trafford para remontar a un Olympiakos cuyo cuento de hadas no puede durar mucho más. Bayern, Madrid, Barcelona y Paris Saint Germain son gigantes en un fútbol cada vez más de liliputienses. Culpa del dinero, culpa de la UEFA. El inminente Fair Play financiero se ajustará a la medida de los grandes. Algo así como el engañoso límite salarial de la NBA.

UEFA-Real Madrid…algo está cambiando

Martes, 17 Mayo 2011

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La UEFA ha puesto en jaque el poder fáctico del Madrid en Europa; más bien, lo ha dejado sin influencia alguna. Y es que el dichoso rally de los clásicos (MARCA dixit) ha dejado a la altura del betún la diplomacia del club blanco: Platini y sus comisarios han tumbado los dos recursos motivados por las trifulcas de los Madrid-Barça. Primero, la apelación a la sangría verbal de Mourinho post ida de semifinal fue desechada por irrisoria. Era asumible. Pero la última desestimación de conducta antideportiva de varios jugadores del Barça ha escocido a los abogados del Bernabeu, hasta el punto que ya no saben qué pruebas aportar o cómo redactar un informe que cuele…Dani Alves, Pedro, Keita, Víctor Valdés,  Mascherano y Busquets no pasarán por la guillotina UEFA. Y, además, el chiste no acaba ahí: el Madrid tendrá que pagar las costas del proceso, un sainete que ni a los guionistas de Ally Mcbeal  se les habría ocurrido.

El caso es que ni el lector de labios ha concluido si Busquets le soltó a Marcelo ‘mono mono’ o ‘morro morro’ (listo estuvo el azulgrana poniéndose la mano en la boca, todo hay que decirlo) ni la UEFA ha tomado en serio al Madrid, hecho que realmente debería trascender. Porque los blancos se equivocaron replicando la denuncia del Barça contra Mourinho a sabiendas que esta queja no tenía precedentes. Florentino, en su obsesión por pregonar valores señoriales e intachables, ha creado un mensaje con el que los organismos internacionales actúan en consecuencia: si el Madrid es tan eminente, ¿por qué intenta atizar al Barça después del partido?…¿resquemor por el ataque a Mourinho? La cúpula directiva debió hablar con su entrenador antes de enfrascar a su bufete en una batalla jurídica con pocas posibilidades. El resultado es que, atendiendo o no a la lógica, al Madrid lo han sacado de la mesa VIP: Mourinho verá la primera fase de la próxima Champions desde tribuna y Busquets sí jugará en Wembley. La excusa oficial es que Platini se niega a rearbitrar partidos, pero los cenáculos de la capital barruntan que algo está cambiando en las relaciones diplomáticas.

Alfredo Relaño define la bula del Barça como ‘In dubio, pro Barça’, aludiendo al principio jurídico in dubio pro reo: en caso de duda, se favorecerá al acusado. El argumento tendría o no validez absoluta si el dichoso lector de labios hubiera resuelto el enigma Busquets-Marcelo. No ha sido así y, por tanto, el Madrid tragará quina.  Pero los desencuentros del Madrid no pillan por sorpresa, la UEFA dejó de ser benevolente con los blancos hace años:

*01 de abril de 1998…el fondo Sur del Bernabeu rompió la portería en los prolegómenos de la semifinal de Champions entre Madrid y Borussia Dortmund. El partido se retrasó hora y media por falta de porterías supletorias, y la UEFA le metió al Madrid un paquete de un partido y multazo económico. El debut del Madrid en la siguiente Champions contra el Inter se celebró en el Sánchez Pizjuán. De nada sirvió que no hubiese antecedente alguno. La imagen dio la vuelta al mundo para escarnio de la UEFA y su competición mimada. En consecuencia, el castigo fue fulminante.

*06 de marzo de 2001…Raúl marca un gol descarado con la mano en el Madrid-Leeds de la segunda fase de la Champions y la UEFA le sanciona con un partido y multa al canto. Finalmente y después del recurso del Madrid (Maradona nunca fue molestado por su ‘mano de dios’ y al angoleño Vata tampoco le reprocharon haberle metido ‘mano’ al Marsella en las semis de la Copa de Europa 89-90), al siete merengue le perdonaron el siguiente partido que, dicho sea de paso, era totalmente intrascendente.

*24 de febrero de 2004…Roberto Carlos propina un manotazo al argentino Demichelis del Bayer Munich en la ida de octavos de aquella Champions en el Allianz Arena. El árbitro Terje Hauge no vio nada, pero la UEFA decidió innovar con el vídeo para rearbitrar el partido. El brasileño se revolvió tras sufrir una fuerte entrada del central del Bayer y su nervio le jugó una mala pasada: dos partidos, que habrían sido tres sin la falta de Demichelis.

Estos  antecedentes delatan que el Madrid no es intocable. Y para más inri, las denuncias contra el Barcelona dificultan el trabajo de Valdano y Butragueño, los que siempre acuden a los sorteos de Nyon. Quizá un silencio estampa del Madrid atempere las relaciones con el organismo con el que justamente no se puede estar a la gresca….o quizá en Madrid crean a ciencia cierta que el Barça es el predilecto de Platini.  Todo son conjeturas, lo único claro es que, a tenor del panorama, el bufete del Madrid deberá redactar informes incluyendo un plan de choque, por si la UEFA le suelta otro mamporro.    

Cómplices chapuceros

Jueves, 25 Noviembre 2010

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La ingenuidad de Mourinho ha puesto patas arriba la UEFA. Platini exige al Madrid comportamientos decorosos, pero al club le trae sin cuidado: hay que ganar la Décima por lo civil o lo criminal. Y tampoco es que perpetraran nada alarmante, tan sólo un par de artimañas para limpiar a los titularísimos de tarjetas de cara a octavos. Pero la UEFA, fiel a su carácter impasible y hierático, ha entrado de oficio a lo bestia en su cruzada por el fair-play.

A Xabi Alonso y Sergio Ramos les van a investigar hasta en el carné de identidad, pero es que Mourinho, Dudek y Casillas también son sospechosos de complicidad. El míster, sin duda, ha sido el autor ideológico de la patochada; porque, nunca mejor dicho, ha sido una cagada en toda regla. Anda que no había maneras para que fuesen expulsados con disimulo; no sé: una demora en un saque de banda, una patadita a destiempo, una protesta un poco airada, etc. Había tropecientas tretas para no sacar a ambos en todas las primeras planas de Europa. Claro, los ventajistas se han encontrado con una oportunidad pintiparada para machacar el manido señorío merengue.

En fin, a lo que voy: la UEFA le va a buscar las cosquillas al Madrid y ha metido en el saco a los afectados (Ramos y Alonso), la cabeza pensante y los dos interlocutores. Porque fijaos si la travesura fue desvergonzada,  que las teles captaron todo el modus operandi: Mou comentó un secretillo a Chendo, delegado de campo, para montarse la coartada; después, le reveló la torpeza a Dudek (para algo ha servido en esta plantilla) y, a continuación, el portero polaco se fue paseando a la portería de Casillas y le susurró al oído las órdenes de arriba. El último paso, delegado en Iker, fue pasarle el mensaje a Ramos para que lo ejecutara. Ante este panorama, yo también les acusaría de cómplices, pero de cómplices chapuceros.

Y lo mejor es que Casillas tuvo un par y después del partido no obvio la pregunta incisiva de la prensa. Respondió con una sonrisa maliciosa y se inventó que las instrucciones consistían en que Ramos parase al delantero centro del Ajax…¡con un 0-4! Vaya tela, ¿nos hemos vuelto todos tontos ?

Ese engendro de Europa League

Viernes, 4 Diciembre 2009

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No le acabo de pillar el gustillo a la Europa League, ese engendro nacido de la ya atrofiada Copa de la UEFA. Por más que la miro y remiro no veo la gracia de empezar un torneo con eliminatorias previas para quitar a los más malos, después montar grupos a granel para seguir echando a equipos paquetes y luego volver al formato de play-off para embutir a los repudiados de la Champions. La extinta Copa de la UEFA sí que molaba, pero no la de las última década, sino aquella histórica en la participaban los subcampeones de liga, y que más tarde pasó a jugarse con terceros, cuartos y campeones de copa.

Ya me diréis cuál es el secreto de un torneo en el que van cuartos, quintos y sextos clasificados de liga, con algunos equipos invitados de gorra por ‘fair play’ y no sé cuántas milongas más. Todavía recuerdo aquellas ‘UEFAS’ con Juventus, Inter, Bayer, Manchester y Liverpool como ogros de la competición. Aquí, en España, vivimos martes espectaculares con Madrid o Barça en liza. El Atlético de Schuster y Futre o el Valencia de Penev también eran unos clásicos. En la mismísima Copa de la UEFA se inició la saga de aquel preciosista Paris Saint-Germain con Weah y Ginola; se forjó la leyenda popular de que los equipos italianos siempre llegaban a las finales y, sobre todo, descubrimos a un mito, Zinedine Zidane, por entonces, alma mater del modestísimo Girondins de Burdeos. Incluso, la ‘Quinta del Buitre’ dejó su impronta con dos Copas y sus archiconocidas remontadas en el Bernabeu.

Todo aquello se grabó en vídeos para el baúl de los recuerdos . En estos años la UEFA, sus mandamases, se ha despreocupado por revitalizar una copa con pedigrí y ha volcado denodadamente sus esfuerzos en potenciar la Champions y sus jugosos ingresos por derechos de tele. Encima, para que el fútbol no pare, se sacaron de una reunión la Intertoto, una aberración que interesa menos que el trofeo Carranza o el Teresa Herrera.

Los futboleros ochenteros echamos de menos la UEFA de toda la vida. Ésa que decían que era más difícil de ganar que la propia Copa de Europa. Por lo menos, la casualidad ha salvado a Platini esta temporada y le ha servido un engendro que en febrero contará con Liverpool, Bayer, Atlético, Roma, Lazio, Ajax, PSV, Valencia, Villarreal y un invitado de excepción, el Athletic. Algo es algo.

 

Nadie se acordará de Irlanda

Viernes, 20 Noviembre 2009

La nación de Irlanda proclama su irá contra la FIFA, no es para menos. Se dice que el fútbol mueve pasiones y en el mundo anglosajón siempre un poquito más. El infame error del árbitro sueco Martin Hansson ha aparcado durante unos días los problemas triviales de la nación gaélica para convertir la mano de Henry en una cuestión política. En el ojo del huracán está Michel Platini, quien no podía permitir en su primer mandato como ‘premier’ UEFA que su queridísima Francia no estuviese invitada al baile mundialista. No sabemos si el dirigente francés bajó al vestuario del árbitro antes de la prórroga, pero sí es una certeza que Platini sabe qué hilos mover en la burocracia FIFA y el modo de aspirar al cetro de Joseph Blatter.

El caso es que un ‘arbitrucho’ de  poca monta lapidó en un instante la ilusión de seis millones de irlandeses (a los del Norte no los cuento porque allí Henry ya ha debido ser nombrado hijo predilecto). En Dublín mereció ganar Irlanda y en París también. Pero resulta que a Domenech y sus pupilos se les iba la repesca de las manos, y para que Hansson no tuviese que tragar quina el resto de su vida entre la comité arbitral europeo, tiró por lo fácil inventándose una ocasión de gol más propia de un central y un pivote de balonmano.

Los argentinos inscribieron para la posteridad la ‘mano de dios’. Aquella fue concebida con apego por el mundo del balón (exceptuando a los ingleses, claro). Más que nada, porque el histórico lance de Maradona antecedió a su llamado gol del siglo. En cambio y con un contraste abismal, los franceses quieren canonizar ‘la main de dieu’ del tramposo ‘Titi’. A Maradona se le perdonó su farsa, nunca un tío tan grande había intentado engañar al ‘fair play’. Dos décadas después  y con poco por descubrir en el fútbol, Henry ha quedado retratado como un tramposo desquiciado que golpeó el balón con la mano dos veces por absoluta desesperación. El fútbol no perdona a Henry, ni a Hansson ni a Platini. Imaginad que esto sucediese en un Mundial: la francofobia podría ser brutal.

El ministro irlandés de justicia, Dermot Ahern, ha exigido que se repita el partido, pero la FIFA le ha respondido ipso facto que es imposible porque el fallo de Hansson fue un ‘error de apreciación’. Pues estamos aviados: si un árbitro no aprecia que un jugador toca el balón con la mano dos veces descaradamente, que piten los mismos jugadores, que entre ellos seguro que habrían detenido la jugada. Árbitros como este Hansson los hay a patadas en un Mundial. Y lo último que querría la FIFA es que apareciese de la nada otro Al Ghandour, el recuerdo más amargo del España-Corea del 2002. La cuestión es que en 2002 nadie nos consoló a nosotros y mañana nadie se acordará de Irlanda.

Espeluznante contraste

Jueves, 23 Octubre 2008

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Todo simuló estar pactado. El decurso del partido pareció ejecutarse merced a un plan pergeñado hace meses, cuando Atlético y Liverpool supieron que se enfrentarían en la liguilla de Champions. De otra forma, nadie se explica el bajón que sufrieron los ingleses en la segunda parte. Extraña que la desatención británica fuera psicológica teniendo a Mister Rafa Benítez como el adalid del coraje y la motivación. Entonces, si se descarta tal opción, no queda otra que reconocer y alabar los aciertos que Javier Aguirre sí se mereció anoche. El entrenador mejicano atinó la estrategia en la reanudación. Sin tener que devanarse los sesos con complejos algoritmos, Aguirre dio con la solución más simplona a la par que adecuada: sacar al campo al mejor futbolista del equipo, dicho y hecho. La sola presencia de Agüero inquietó a la ordenada defensa del Liverpool.

Por arte de magia, o más bien por temor inglés, el reloj suizo que Benítez había puesto en funcionamiento en la primera parte, se detuvo y nunca más volvió a funcionar. Quizá con Fernando Torres la segunda parte habría sido otra historia porque la defensa achacosa del Atlético concede al rival oportunidades de todos los colores y ya se está convirtiendo en una fea costumbre.

La UEFA también hizo lo suyo. Advirtió que vigilaría las gradas del Calderón, butaca a butaca, y ahí se encontró de sopetón con un hermanamiento ejemplar entre las dos aficiones. Pero no le había bastado con asustar al Atlético mediante ese estúpido y alevoso ademán de sanción, tenía que seguir estirando la cuerda. El señor Michel Platini y sus secuaces designaron al danés Bo Larsen como árbitro de la contienda, para perdición del trencilla. Larsen fue malísimo y sus linieres, peores. La casualidad o la premeditación, ya me creo cualquier cosa, desbordaron el partido con polémicas a granel: el gol de Keane en fuera de juego fue validado, el tanto de Benayoun fue correcto pero no subió al marcador, Maniche marcó tras recibir el pase un metro por detrás del defensa y sorprendentemente, o no, vimos que el banderín amarillo fosforito estaba alzado. Por lo menos, al árbitro no le quedaron excusas que inventarse para anular el empate de Simao. Por cierto, el portugués gana cada día más relevancia en el equipo. Responde en los partidos grandes, así que Aguirre no se atreverá a hacer experimentos con gaseosa en su banda, esperemos.

Aún se puede confiar en este Atleti. Se recupera como el boxeador casi noqueado que se faja con un puñetazo y vuelve a dar emoción al combate. El peligro es que el contraste del equipo es espeluznante: en las primeras partes tira su guión a la basura y en la segundas, espabila a impulsos. Lo meritorio sería que Aguirre escribiese una historia interesante que durase noventa minutos. Entonces, los criticones recalcitrantes sabrían otorgar al César lo que es del César. Tiempo al tiempo.

Lunes, 28 Julio 2008

 

El presidente de la FIFA, no contento con dejar boquiabierto al Manchester United por su supuesta esclavitud moderna hacia Cristiano Ronaldo, ha vuelto a exhibir su don de la impertinencia en el affaire Leo Messi. La estrella argentina desea jugar los Juegos Olímpicos con su país. Es su obsesión del verano, sobre todo después de la ominosa temporada que ha vivido con el Barça. Sin embargo, el club azulgrana no está dispuesto a prestar su mayor activo para jugar unas Olimpiadas que coinciden con la previa de la Liga de Campeones, primer momento clave de la temporada del Barcelona.

Ambas actitudes son razonables: las ansias de Messi por ir a Pekín son lógicas, entendibles y nada reprochables para un crack que está en edad óptima para hacer esfuerzos denodados. El argentino es consciente de que su participación con la albiceleste la convierte en favorita indiscutible con el permiso de Brasil. Pero claro, el Barça que aspira al resurgimiento no tolerará recibir la primera bofetada y más en los despachos. Messi tiene contrato con el Barça y por tanto, debe atenerse a las directrices del club. Y como no existe ningún reglamento FIFA que sentencie a favor de los designios de Messi, ha vuelto a salir el convidado suizo de piedra para hacer un guiñó al Comité Olímpico Internacional y deplorar el talante del Barcelona.

Otra vez Blatter. En las oficinas de la FIFA debe cundir el sopor para que su máximo mandatario no haga otra cosa que alborotar en asuntos que no son de su conveniencia. Su opinión a favor de que Messi vaya a Pekín, en consonancia con la Federación Argentina (AFA), delata su parcialidad cuando su cargo exige todo lo contrario, prudencia y neutralidad. La FIFA y la AFA han creado un problema de la nada. La actitud del Barça es lícita y legal: Messi es propiedad del Barça y éste obliga a su jugador, a su empleado, a comprometerse con su equipo desde ya. Además, el reglamento FIFA, que Blatter debería conocerse al dedillo, avala la posición de los azulgranas. Punto y final. Más claro no puede ser. Messi quiere jugar con Argentina pero su club, el que le paga, le necesita para afrontar el primer choque crucial del nuevo curso. Ya habrá más Juegos Olímpicos para que el fenómeno argentino se exhiba. Aunque Messi pensará que no luce tanto una eliminatoria de mediados de agosto contra un equipo de medio pelo como poder ser el protagonista del acontecimiento deportivo más importante del mundo.

Si la todopoderosa y modélica FIFA, a través de su cabeza visible, no es capaz o no quiere entender la sencillez del asunto, entonces, ¿en qué manos está el fútbol mundial? La incontinencia verbal de Blatter está estragando el decoro y la reputación que su organización ha acumulado durante años. Ah, bueno, y para que no falten nuevos enredos, el genio Diego Armando Maradona achaca a Messi, el empleado del Barça, que no tiene suficiente carácter para reclamar al club español su participación olímpica. Por tanto, según Maradona, ¿qué debería hacer su compatriota? ¿enfadarse y afrentar la orden de su club? Messi, se un crack no sólo con la pelotita.

La cruda realidad del Valencia

Domingo, 20 Abril 2008

Nunca antes ganar una Copa había tenido un sabor tan agridulce. Nunca antes, que sepamos, un equipo jugó una final con la táctica de los jugadores y no del entrenador, y nunca antes, una afición, tan disgustada con sus futbolistas, había animado a los suyos como si le fuera la vida en ello. Ésta es una descripción del Valencia, el nuevo campeón copero. El miércoles, alzó su séptima copa y al día siguiente, ni los propios protagonistas se acordarán de esa gesta. Toca volver a la cruda realidad, la de asegurar la permanencia en Primera División, y el primer objetivo espera en San Mamés.

No habrá celebraciones, por el momento. Suena a broma de mal gusto, sobre todo para los seguidores valencianistas que ansiaban celebrar el título en el ayuntamiento de la capital del Turia esta tarde. Pero la decisión es unánime dentro del club. La victoria contra el Getafe no alivia una temporada tan catastrófica. Tal es la gravedad de la situación en la que el Valencia está sumido, que cuando el entrenador Ronald Koeman compareció en rueda de prensa después del encuentro, la segunda pregunta que tuvo que contestar el holandés era si creía que podía ser despedido. No es una cuestión muy apropiada para un técnico que acaba de ganar un título en su primer año. La pregunta sería idónea si se la hacen en caso de que el Valencia pierda contra el Athletic.

Lo que está claro es que el público ché no perdona al ‘sargento de hierro  holandés’. La mano dura de Koeman en el vestuario ha viciado el buen ambiente del que gozaba la plantilla con Quique Sánchez Flores. La decisión de defenestrar a los capitanes (Albelda, Cañizares y Angulo) mas las tácticas incomprensibles que el holandés pretende endilgar al equipo, han terminado por desesperar a los jugadores, de los cuales la mayoría no sabe si continuarán, y a los directivos, que no se atreven a echar a Koeman porque delataría su error al haber apostado por él. O sea, que daba igual ganar o perder la Copa del Rey, el fracaso ya había sido aceptado con resignación.  Sólo falta conseguir un puñado de puntos para mantener la categoría y a otra cosa.

No obstante, lo peor de todo en el Valencia puede que aún no haya llegado. En un club donde las decisiones se toman con más vehemencia que inteligencia, no sería de extrañar que Koeman fuese el elegido para liderar el proyecto inmediato. Entonces, la criba en el vestuario estaría garantizada. Los pupilos no le apoyan y el preparador lo sabe. Por eso, el holandés exigiría una remesa de paisanos para tener amaestrado el vestuario. Son sólo conjeturas, pero puede que sean muy reales.

Por lo menos, los ché se han asegurado jugar la próxima Copa de la UEFA. Sin embargo, eso no vale para un club  que ha vuelto a recibir el trato de ‘equipo grande’ por meritos propios. Y precisamente por esa grandeza, la Copa no ha paliado el hondo pesar que se cierne en Mestalla desde que hizo acto de presencia ‘el sargento de hierro holandés’ con el beneplácito del dueño Juan Soler, del que habría que escribir otro capítulo aparte. Pero eso será en otra ocasión. Ahora, lo importante es que el Valencia termine sus deberes.

La Liga de los mediocres

Martes, 15 Abril 2008

Y ahora, ¿qué contamos de la Liga? Más bien poco, creo yo. Lo mejor será que el campeonato baje el telón y nos centremos en la Eurocopa, que en este torneo sí que vamos a disfrutar del fútbol. La ‘Liga de los despropósitos’ ha terminado por desquiciar a todos los aficionados. Empecemos por la parte noble: los madridistas se han sentido engañados porque la famosa excelencia que pregonó Ramón Calderón en verano, ha sido una quimera; los seguidores barcelonistas, los peor parados,  han visto cómo el equipo ha desistido de luchar por el campeonato; los del Villarreal, porque el ‘submarino amarillo’ ha desaprovechado la enésima oportunidad para asegurar el segundo puesto, y en consecuencia, la clasificación directa para la próxima Champions; los atléticos, éstos siempre están hartos, aún no se creen que el equipo esté donde le corresponde.

Pero es que hay más: los sevillistas, con todas sus desgracias, se han derrumbado en el que iba a ser su año glorioso; los del Espanyol presumían ser un equipo con ínfulas de Champions en la primera vuelta, y en la segunda han echado por tierra todo su mérito. Y por la parte baja, los más desesperados, sin duda alguna, son los valencianistas, que con la “mejor plantilla de la historia”, según el dueño Juan Soler, han firmado las peores estadísticas desde que descendieron a Segunda en 1986, y encima, han puesto el vestuario patas arriba. No es de extrañar que Mestalla obsequie a la directiva y a los jugadores con pañoladas cada domingo. Y por último, el Zaragoza, que con una afición encandilada en pretemporada con la plantilla que habían armado, está agonizando con el descenso a la vuelta de la esquina.

Vamos, que sólo se salvan las aficiones del Getafe, auténtica revelación del año; Almería, con el fútbol táctico como estandarte, y el Racing de Marcelino, el entrenador más talentoso de la Primera División. Del resto, se esperaba que cumpliesen con sus cometidos.

Sólo rezo para que el próximo año volvamos a vivir el suspense de una última jornada con todo en juego: campeón, equipos que entran en Champions y UEFA, y los puestos de descenso, porque ni en esto último va a haber mucha emoción, Levante y Murcia están sentenciados. Con este panorama, es obvio que los futboleros españoles disfruten una tarde de domingo en el cine, teatro o de paseo. Más productivo y divertido que pasar el trance de esta Liga mediocre, seguro que es.

Champions y UEFA: El gran circo europeo

Domingo, 13 Abril 2008

La semana europea nos ha deparado gratas sorpresas. La primera, que el auge del fútbol inglés no es casualidad. Y si no, recordad el espectáculo del  Liverpool – Arsenal, dos equipos que se lanzaron a la portería rival sin especular lo más mínimo. De vez en cuando se agradece que los entrenadores arriesguen en sus tácticas, aunque sea en unos cuartos de final de Champions. Además, si en un duelo de tal magnitud, participan hasta cinco españoles con Fernando Torres de estrella, es para que estemos orgullosos.

La segunda sorpresa es que la Copa de la UEFA no es una milonga barata, como muchos entendidos quieren creer. Ahí hemos tenido un Getafe –Bayer de Munich, que nos ha ofrecido el suspense de las grandes eliminatorias continentales: goles en los últimos minutos, prórroga de infarto, expulsiones, fallos garrafales. Vamos, con lo que el espectador sueña cada partido. Sólo le digo al Geta que, para ganar un título, hay que perder unos cuantos. Otra vez será azulones. Por cierto, debo citar también al Zénit de San Petesburgo, la revelación de este torneo.  Ojo al fútbol ruso de la próxima década, que a golpe de talonario de los gigantes gasísticos y petrolíferos, está levantando una liga que ya supera el nivel medio de otros campeonatos como el holandés o el portugués.

Y volviendo a la Champions, entre tantas alabanzas británicas, aún podemos henchir el pecho. El Barcelona es nuestro único superviviente. Y a pesar de que su fútbol contra el Schalke fue medroso y aburrido, el simple hecho de que sea el Barça quien vaya a jugar las semifinales, significa que la crisis del fútbol español no está tan acentuada como la del italiano, por ejemplo. El único inconveniente es que ni los azulgranas están para hacer alardes, ni el rival es el más propicio para levantar el vuelo. Etoo, Messi y Bojan (Ronaldinho seguro que no) se las tendrán que ver con el equipo de moda en el continente, los ‘diablos rojos’ del Manchester United. Y nunca, un apelativo había sido tan acertado para un grupo que impresiona y arrolla allá donde juega: Cristiano Ronaldo, Rooney, Tévez y los sempiternos Ryan Giggs y Paul Scholes, para echarse a temblar.

En fin, como se dice en estos casos, en unas semifinales puede suceder cualquier cosa, y en cuestión de jugadores, los culés no se quedan cortos, ni mucho menos. No es ninguna osadía augurar que el Barça será el próximo campeón de Europa. Y si no, recordad al Real Madrid, ganador de la séptima. Aquel equipazo estuvo dando tumbos durante toda la Liga y en cambio, su órdago a la Champions le salió a lo grande. Aunque no creo que los azulgranas quieran imitar ni en lo más mínimo al eterno rival.