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Archivo de la categoría ‘Xabi Alonso’

“España sufrió en 45 minutos lo que el Madrid no supo arreglar en años”

Mircoles, 17 Octubre 2012

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Luis Fernández insistió en que el doble-pivote de España debería ser innegociable en cualquier equipo del mundo. “España sufrió en 45 minutos lo que el Madrid no supo arreglar en años, cuando dejó ir a Makelele”, dijo el ‘machote’ después del empate. Pero, lejos de quedar entusiasmado con la versión más alentadora de Francia, el ex entrenador galo no da mucha opciones a sus compatriotas: “ni tenemos el nivel suficientemente alto, ni el futuro pinta bien”. Presenció anoche el partido en el Calderón y se quedó prendado de un jugador del que desconocía todo su potencial: “A Xavi e Iniesta les tengo en un altar, pero este Ramos mejora en cada partido. Hizo una Eurocopa soberbia y aún hará mejor Mundial. Me recuerda a Fernando Hierro”.  La catarata de elogios a la Roja fue inagotable durante todo el día: por la tarde emitió desde Madrid su programa deportivo para Radio Montecarlo, Luis Attack, en el que entrevistó a Del Bosque; “vuestro seleccionador no es bueno porque haya ganado Mundial y Eurocopa, sino porque en el campo lee el partido con antelación”. Su impresión vino como anillo al dedo en el partido de anoche, pero curiosamente, los cambios, obligados por lesión, aturdieron a la selección española: Juanfran tiene que meterse en sus piernas toda la experiencia de Arbeloa, y Fernando Torres es un delantero top, pero quizá no tanto para un medio campo hacia delante en el que ninguno baja del sobresaliente y en el que todos sospechan de los delanteros centros puros estilo Torres.

La clave del lifting francés la tuvo Valbuena, un guaperas del Olympique de Marsella del que los franceses todavía esperan un milagro. Deschamps no se atrevió a ponerle de titular porque no se fía de él: a veces juega bien, otras ni aparece…afortunadamente para Francia, ayer fue el partido de Valbuena. “Cuando fue llamado para el Mundial de Sudáfrica, se le comparó con Ribery en habilidad y descaro. Es buen futbolista y le falta ser muy bueno”, aclaró Luis Fernández. Valbuena estuvo de crack y Xabi Alonso hizo ¡catacrack!, solo ante el enemigo, buscando a Xavi e Iniesta a la vez que giraba la cabeza hacia atrás para hablar con Busquets, ese central reconvertido que llegaría lejos en tal demarcación pero que, de momento, debe jugar en el centro porque es único en su especie.

En la víspera por la noche, a Luis Fernández sólo le hicieron falta cinco minutos de reloj (lo que se tarda en coche de la Cadena COPE a un hotel próximo al Vicente Calderón) para explicar la distancia sideral que hay entre el fútbol de los dos vecinos. “Benzema y Ribery se salen en sus clubes porque les acompaña gente competitiva; en la selección ellos no pueden tirar del carro, no al menos para ganar algo importante”. Como un cirujano, va haciendo incisiones cada vez más trascendentes…”el problema es de base: las dos canteras más productivas son las del Auxerre y el Nantes, Pues bien, ni siquiera juegan en la Ligue 1 (la primera división francesa)”.  Luis no ha descubierto la pólvora cuando dice que España tiene un modelo mundial, el del Barcelona; “otra cosa es que nadie sepa imitarlo”, suelta a carcajada limpia. Y luego están los emigrantes, “Cazorla, Mata, Torres, Cesc en el Arsenal, todos han aprendido otro fútbol que enriquece a la selección española”.

Por supuesto, el ‘machote’ no ignora el proyecto faraónico del Paris Saint Germain y tira con sorna: “El jeque va en serio porque ha puesto la pasta y la ha garantizado para la próxima temporada. Si el PSG jugase a Liga española, Cristiano o Messi se lo habrían pensado dos veces. Éste (el jeque) no es como el indio del Racing o los del Málaga”. Y termina con melancolía, “¡qué pena lo que le sucede al Athletic!, con lo bien que lo hizo Bielsa la temporada pasada”. De momento, su implicación en el mundo de la radio es absoluta, pero una llamada del propio Athletic o del Betis (“¿Lopera, bien?”, pregunta con interés) obligaría a buscar nuevo presentador para Luis Attack.

“Si no ganas, parece que es un fracaso”

Lunes, 20 Agosto 2012

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Roger Federer silenció las críticas que le habían incordiado durante toda la temporada cuando batió a Andy Murray en la final del pasado Wimbledon… “Parece que todo lo que no sea ganar, es un fracaso; y eso es bastante duro”, sentenció el suizo después de levantar su decimoséptimo Grand Slam. Ésa es la impresión que va a arrastrar el Madrid de Mourinho, más si cabe, después de haber reventado todos los récords ligueros imaginables. “Jugamos para ganar, pero pudimos jugar mejor”; fue el titular claro (y de perogrullo) del entrenador para explicar el primer revés de Liga. Cierto, el Madrid se vació atacando en la misma versión que el año pasado: gasolina de altísimo octanaje y velocidades demasiado exageradas. Faltó cabeza. Pero, como a Federer, al campeón no sólo se le exige ganar, sino golear sin piedad; y aunque el Valencia no era ni mucho menos un comparsa, el Bernabeu acabó ansiando ese puñado de minutos que transforma al equipo a imagen y semejanza del ‘superguerrero Son Goku’ de Bola de Dragón.

El Madrid propuso al Valencia el mismo guión del último campeonato: fuego a discreción, aunque esta vez la ametralladora blanca se encasquilló más de la cuenta. No estuvo el ‘paralotodo’ Guaita pero sí Diego Alves, quien detuvo los tres o cuatro momentos de inspiración blanca. Quizás el empate de la pasada Liga fuese más espectacular por la decena de paradas del portero valencianista y, sobretodo, por la insistencia de Cristiano Ronaldo. Entonces, el portugués acabó desesperado con Guaita; ayer anduvo abúlico y lo peor, desaparecido en combate. Ni siquiera sacó su egoísmo a veces recurrente para arreglar casos imposibles. A Cristiano, o le  desenchufaron o su mirada depredadora se la ha guardado para la noche de fastos del próximo jueves en el Camp Nou. Pero extraña que la megaestrella portuguesa se haya dosificado cuando, precisamente, él es el único de toda la Liga que tiene fuelle para correr sin jadear las 38 jornadas.

Y Mou siguió empecinado en Coentrao, sugerido por la buena actuación del lateral en la Eurocopa. A ver si a partir de ahora el rubio teñido da más que hablar por actuaciones en el césped que por pilladas in fraganti; por el momento, simplemente es un buen lateral como otros tantos que juegan en Europa y no valen treinta millones. Quien sí los cotiza e incluso, va en alza, es Higuaín. Por fin sus méritos goleadores le han colocado en primera fila, así lo ha entendido su míster. Marcó, mandó otro balón al larguero y a poco que mantenga el nivel, se hinchará a goles esta temporada; suya ha sido la primera titularidad, pero no significa que sea permanente: Mou avisa que Benzema y el ‘Pipa’ son igual de necesarios.

Pero, al margen del lánguido Cristiano de ayer, los achaques del Madrid se intuyen en su columna vertebral. Y ahí es donde Xabi Alonso asume funciones plenipotenciarias: cubre espacios, corta balones y debe ponerlos…demasiadas tareas para alguien que va a meterse cincuenta partidos como mínimo hasta el próximo verano. Ya conocemos al incombustible Lass, pero la prensa alemana estará que trina en sus crónicas de este lunes: Khedira es un bien muy preciado como para rechazarlo. Si Coentrao evidenció en Polonia que no es tan paquete como el madridismo creía, el centrocampista alemán demostró que Mou no se equivocaba en su fe ciega hacia el titularísimo de la Mannschaft. Su suplencia ante el Valencia desorientó a Xabi y, por ende, al ordenador central del equipo. Al menos, el Madrid no traicionó su estilo, sencillamente falló en puntería (su mejor asignatura); pero ya sabe que cuando no gane, la prensa no será piadosa. Le sucedió a Federer y ha sobrevivido.

Recuerdos de un 9-0

Jueves, 1 Marzo 2012

“Mi gol ha sido reflejo de lo que ha hecho la selección: toque, rapidez y remate”. Así describió Isma Urzaiz el súmmum al que había llegado la España de Camacho antes de la Eurocopa de Bélgica y Holanda. Aquella noche de marzo del 99 la selección se marcó un partido perfecto contra Austria en Mestalla; el botín fueron nueve goles y quizá el único ‘pero’ fue no haber alcanzado la docena. “Ganando así no hay nada que no me haya gustado. Eso sí, pido respeto para el rival porque en el vestuario lo están pasando mal”, fueron las palabras improvisadas de Camacho, quien jamás imaginó que su equipo pudiese hacer un fútbol tan sublime. Tal fue la humillación que el presidente de la federación austriaca anunció que la destitución del seleccionador se estudiaría con brevedad. Raúl clavó cuatro goles y Guardiola se puso al frente de la sala de máquinas para fabricar una obra de arte de noventa minutos. Entonces, la prensa publicó al día siguiente que había sido el mejor partido de la historia, por delante, incluso, del histórico repaso a Malta por 12-1.

La exitosa España de estos días guarda cada dos por tres antologías inolvidables: Eurocopa, Mundial, clasificatorios,…pero partidos técnica y tácticamente perfectos sólo hay un puñado. Por eso, el de La Rosaleda habrá que editarlo en DVD para regalarlo con el periódico en el quiosco. Como en aquel 9-0 ante Austria, el único desliz de anoche estuvo en el percutor; no obstante, después de una ristra de goles, la gracia de esta selección es contar los pases que pueden llegar a dar en una misma jugada sin que el contrario huela el balón. Para narrar fútbol se recurre demasiado a las hipérboles (‘golazo’, ‘jugadón’), pero a España no se le puede escatimar ninguna: el juego de anoche combinó, como si fuera un híbrido, el talento de toque del Barcelona y la velocidad que le mete a la pelota el Madrid. No en vano, el once inicial repartió a cuatro del Madrid (Casillas, Ramos, Arbeloa y Xabi) y otros tantos del Barça (Piqué, Busquets, Iniesta y Cesc): el resultado es un producto infalible. Y si algún osado productor de Hoollywood se atreviese, montaría una película de ficción en el que el Barcelona jugaría contra España…lo lógico es que acabase en empate. De momento, habrá que conformarse con imaginarlo en la Playstation. El mismo Barça experimentó hace años con un amistoso en el Camp Nou ante Brasil por motivo del centenario azulgrana, sólo que entonces Rivaldo, la estrella brasileña del Barcelona, jugó con su selección.

La goleada también deja una catarata de noticias importantes a largo plazo, exactamente el que decida Xavi. Su presencia es indiscutible, pero si en algún momento le falla el ordenador de a bordo, hay competidores que le pueden hacer sombra. Busquets y Xabi Alonso han cavado su zona en el once titular y ahí quedarán fijados hasta que ellos se cansen o el fútbol español produzca jugadores con sus parámetros. El nudo gordiano viene con Cesc Fábregas. Acostumbrados a verle con Guardiola de lo que se ha llamado ‘falso nueve’, Del Bosque no olvida que su colega Arsene Wenger pulió a un chaval que estaba llamado a ser uno de los mejores centrocampistas del planeta. De momento, Xavi lleva los galones por méritos incontestables pero la goleada a Venezuela brindó a Guardiola una idea de cómo hacer el relevo generacional.

Quien no tiene sustituto es Iniesta porque no hay nadie que se le asemeje. Su inspiración es vital para que la selección se desinhiba: busca espacios, abre defensas y tan pronto revoluciona la banda con jugadas de billar como aparece en el centro del área para enchufar goles. Y eso lo agradece David Silva, a quien la Premier le está viniendo de maravilla; extraña que un entrenador tan quisquilloso como Mancini no le haya puesto la correa. Por último, el casting de delanteros se está poniendo demasiado caro: Soldado se llevó el balón a casa como si nada, Llorente siempre aporta de espaldas y en recursos aéreos y el seleccionador está esperando la recuperación física de Villa y la anímica de Fernando Torres…con el deseo de que Negredo la líe en el Sevilla en los últimos tres meses de competición. Y con todo, España se puede permitir dejar en el banquillo a Juan Mata, de largo el mejor del Chelsea.

El escudero de Xabi Alonso

Mircoles, 22 Febrero 2012

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“El tal Khedira podrá ser internacional y hasta capitán de la Luftwaffe, pero es una coña marinera”. Medio en serio y medio en broma, Tomás Guasch es otro escéptico que no entiende por qué Juan Mata bracea todo lo que puede para no desintegrarse con su Chelsea y David Silva mira la Champions desde la barrera en un Manchester City que pecó de ingenuo en la competición de los mayores. Porque dentro de lo bien que lo está haciendo este Madrid, todavía es inexplicable por qué Mourinho opta por acorazar a Xabi Alonso. La decisión tendría sentido en una batalla de contención en San Siro o contra el Bayer, pero, precisamente, el CSKA es otro sparring más que baila en el ring al son del Madrid intentando aprovecharse de sus despistes. Al míster portugués le quedan dos sambenitos por tumbar: el Barça, obvio, y esa predilección por echar el freno de mano cuando el partido invita a la desinhibición. No obstante, a Mou hay que darle el beneficio de la duda: junto a Guardiola, es quien mejor maneja el tempo de la Champions, que a veces y a diferencia de la Liga es traicionera. Lo que pasa es nos estamos acostumbrando al rodillo que pasea por España cada fin de semana y un tostón así entre medias deja a uno aplatanado.

Pero el propio Mourinho con sus decisiones ha delatado la posición a mejorar para la próxima temporada. Con Sahin todavía conservado en formol, el rol de escudero de Xabi Alonso exige un currículum muy definido: Khedira y Lass se han turnado en ese puesto y, si acaso, el alemán aporta más prestaciones ofensivas (Lass es más perro de presa). Sin embargo, ha sido Granero el que ha descubierto la pólvora: el equipo se ha dado cuenta de que Xabi está más a gusto si levanta la cabeza y ve a un estilista y no a un martillo pilón cerca de él. O sea que en caso de que Mourinho decida continuar un año más, ya ha dado las suficientes pistas de cómo gastar el dinero este verano. Además, la fatalidad del Chelsea ayuda a que Mata dude seguir en Londres si el Madrid se le declara formalmente. Pero sólo es una conjetura, lógica, pero no pasa de ahí; Mou tendrá a final de temporada una coartada de más de cien goles para no llenar el centro del campo de tíos técnicos y estilosos….el músculo todavía es imprescindible en sus equipos.

De todos modos, respecto a ayer Xabi lo dejó claro: “El frío no lo he notado, pero donde esté el césped natural que se quite el sintético”. Así que ni con jugadores zafadores o de buen gusto el fútbol habría tenido gracia. Después de tantas ediciones, extraña que la UEFA tolere campuchos como el Luzhniki en invierno; para situaciones muy puntuales debería exigir estadios cinco estrellas con cubiertas retráctiles o calefacciones ultramodernas para el césped, más cuando se obsesiona por cuidar la imagen del torneo hasta la saciedad. Pero al margen de patatales, el dilema táctico del Madrid prevalece y seguirá dando que hablar porque Mourinho ha contado con Granero cuando Lass o Khedira tenían el coche-escoba averiado. En definitiva, la oferta de empleo es claro: centrocampista que mime el balón y, aparte de atacar, no le moleste remangarse para echar una mano en defensa….Xabi lo agradecerá.  

Cuando la táctica lo es todo

Domingo, 11 Diciembre 2011

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A las nueve de la noche se desveló el secreto que había puesto en jaque al universo…los 500 millones de telespectadores (dato portada MARCA) conocían las alineaciones y la del Madrid se pudo interpretar como una amenaza fantasma: Mourinho había decidido acabar con su némesis con valentía, ignorando el trivote y alineando a Özil y Benzema para fabricar fútbol; pero, en contraste, eligió el día menos indicado para alardear con experimentos personales, porque  Coentrao, ni vale para este Madrid y ni mucho menos para lateral derecho. El caso es que la apuesta del portugués recordó una escena de la película Enemigo Público, en la que Will Smith pretende engañar a la CIA citándoles sin saberlo con un capo mafioso y Gene Hackman, rehén de la propia CIA, se percata del plan y le susurra: “Ahora sabremos si eres muy tonto o muy listo”. Porque la osadía del entrenador blanco contra el mejor equipo sólo permitía dos lecturas: ganar honrando a la grandeza del Madrid o perecer en la batalla con el orgullo de un soldado espartano. Pues ninguna de las dos. A tenor de lo sucedido, quizá el Madrid habría sacado tajada con un talante rácano, como en el de la pasada semifinal de Champions, cuando Pepe se colocó en la medular para hacer de coche-escoba.

El baño, reconocido hasta en las altas instancias por Sandro Rosell, evidenció que Guardiola tiene fe ciega en su estilo. Un gol tan sorprendente en un templo como en el Bernabeu y contra el Madrid más perfecto que se recuerda en años habría deshecho a cualquier equipo, menos a uno que porfía en jugar al fútbol. Así de claro. El Barça no se amilana ante ningún contratiempo; es más, son sus rivales los que deben sudar hasta que la presa deja de moverse. Y anoche el Madrid bajó los brazos cuando todavía iba ganando: fue fallar Cristiano el 2-0 cantado y el equipo olvidó la presión asfixiante que hasta entonces había anulado a Xavi. Hete aquí la primera clave del resurgimiento azulgrana, porque la imagen del centro del campo a veces era descarada: Xabi Alonso y Lass contra la maraña que poco a poco iban tejiendo Busquets, Xavi, Iniesta y en menor presencia Cesc….dos contra cuatro. Lógicamente, Mou había perdido la batalla de la creatividad e inexplicablemente, ni siquiera amagó con enmendarlo. Por eso, entre tanta parafernalia mediática, los detractores del portugués tienen carnaza fresca para achacarle su torpeza táctica y su nula reacción. Todo lo contrario que Guardiola, quien también se jugaba mucho confiando en Alexis por delante de un campeonísimo como David Villa: la decisión fue acertadísima por el gol del chileno y porque él solito agitó como una coctelera a la defensa del Madrid. Le ha bastado un puñado de partidos para demostrar las credenciales de un currículum de cuarenta millones de euros. Ni Eto’o ni Ibrahimovic ni Villa tienen el desparpajo de Alexis para pegarse mamporros con tíos más altos que él; eso, precisamente, es lo que le flipa a Guardiola, quien por fin cuenta con un jugador que baja al barro para jugar al choque y, además, remata bien.

Al final, habría dado igual que el Barça hubiese empezado con cuatro atrás o con la comentada defensa de tres: cuentan los jugadores y la intención del grupo. Y, evidentemente, el Barcelona podrá humanizarse en campos como Getafe o San Sebastián, pero a estas alturas y con una colección de cabelleras tan codiciada, a este equipo le pasa como a Usain Bolt, que sólo se excita en citas inolvidables, a las que, por cierto, nunca debe ni puede faltar Iniesta. Todavía el Madrid no puede presumir de lo mismo: necesita dejarse la vida cada fin de semana (ya lo hace), reivindicar un estilo y, sobre todo, saber variarlo cuando el resultado lo exige. Por eso, Xabi Alonso pidió auxilio muy pronto e Higuaín salió demasiado tarde…errores que un entrenador de altísimo calibre no puede soslayar. La imagen de Guardiola en la banda diciéndole a Xavi que jugaran con tres defensas bien alineados demuestra que ése debe ser el cometido de un técnico…la comedia de gestos y aspavientos está bien para los resúmenes televisivos.   

Redondo o Milla; Xabi Alonso y….

Domingo, 25 Septiembre 2011

“Redondo ha reaparecido muy entonado. No buscamos ni sugerimos debate alguno”. Ésa fue la explicación pública del entrenador del Real Madrid, Jorge Valdano, el día del debut oficial del centrocampista argentino en el Bernabeu. Aquel domingo (23/10/94) Redondo cogió el testigo de Luis Milla en un desafortunado empate a uno contra un recién ascendido, el Compostela. La pobre imagen del equipo sacó a la palestra el debate del anterior verano: Luis Milla o Redondo. El primero estaba avocado a la eterna suplencia, pues el volante argentino había sido el capricho frustrado de Ramón Mendoza durante dos años y una exigencia personal de Valdano. Éste les había probado en pretemporada y resultó que con Milla el equipo jugaba más ordenado y uniforme, a sabiendas de que el estilo de Redondo aún debía calar en la propuesta táctica del entrenador. Pero el flamante fichaje fue lesionado gravemente por Mendiguren en un amistoso Athletic-Madrid y, sin margen de maniobra, Milla recibió el encargo de estructurar el fútbol de sus compañeros. Y, ciertamente, los resultados le favorecieron y, más importante, las críticas de la grada le reconocieron su talento para ‘elegir siempre el pase correcto’. Tal fue su denominación de origen.

Sin embargo y, a pesar de que el Madrid se había acostumbrado a Milla, Valdano decidió cambiar de administrador de balón aquella tarde contra el ‘Compos’ . Redondo apenas intervino, quizás por miedo a que le tocasen de nuevo la rodilla, y el equipo adoleció de criterio. La prensa sí sacó un debate que se intuía capital para el devenir liguero; sobre todo, cuando el siguiente sábado el Madrid perdió en La Romareda en el debut de Raúl y con Redondo también de titular. Valdano lo había dejado claro: su apuesta no contemplaba doble-pivote, puesto que Laudrup jugaba más adelantado y sólo precisaba un centrocampista puro por detrás de él. Resultó que antes de acabar la primera vuelta, Redondo volvió a lesionarse por una dura entrada del oviedista Jokanovic y Milla fue devuelto al césped para culminar los mejores partidos de la temporada, incluida la manita al Barcelona en el Bernabeu.

Anoche, José Mourinho eclipsó el 6-2 al Rayo Vallecano, no por provocaciones ni las habituales invectivas contra árbitros, prensa o rivales, sino por su oficio, ni más ni menos. La desacertada elección del acompañante de Xabi Alonso está alimentado otro debate del que no se atisba solución: “Kaká y Özil son dos ‘diez’ puros y a veces juntos es una situación de riesgo. Tienen que tener una disponibilidad mental y física para saber que Xabi Alonso no puede jugar solo en el centro del campo noventa minutos”, respondió el entrenador a la pregunta de por qué no alinear a los tres de una tacada. La calamitosa primera media hora evidenció que Lass sólo vale para batallas de brega en las que el equipo juegue más replegado y al contraataque. Pero, a tenor de las declaraciones de Mourinho, la preferencia por el músculo antes que el talento es descarada. Y es una pena porque tipos como Granero darían un toque más técnico a la medular o, incluso, los mismos Kaká y Özil perfilarían un Madrid más ofensivo, siempre y cuando Xabi se las arreglase de mitad para abajo….Makelele ya lo hacía en su tiempo, sólo que su cometido cuando alzaba la vista era entregar el balón a Zidane.

El experimento de Mou no ha hecho más que empezar. La esperanza se llama Sahin, pues sólo él está llamado a acabar con cualquier titubeo táctico. Altintop y Khedira no intuyen alternativas extraordinarias: al turco aún no lo hemos catado y Khedira actúa como un perro de presa menos rabioso que Lass. En consecuencia, el casting de escuderos de Xabi no se ha cerrado, pero el reclamo es cristalino: un candidato que ofrezca potencia y contención. Extraña que el míster aún no se haya percatado que en el Bernabeu pocos valientes se atreverán a tutearlo: sí, ayer lo hizo el Rayo y se llevo media docena. Seria advertencia para próximos visitantes. La alineación de Lass o cualquier émulo que satisfaga a Mou es entendible para duelos de renombre (vamos, el Barça), no en esta Liga de dos. Al menos, la rectificación llegó justo a tiempo, instantes antes de que el cabreo de la grada hubiese reventado los silbidos del entrenador y cuando incomprensiblemente era el Rayo quien manejaba el balón al pie y con sentido. Poco importan las efímeras sequías goleadoras del equipo…cada partido es una prueba más patente que la anterior de que al Madrid no se le deben buscar las cosquillas, se basta él mismo para encender (o no)  situaciones adversas. Pero sí que hay debate…y no sólo de nombres, ¿tan forzoso es que Xabi Alonso juegue pegado a alguien?

“El equipo juega como si arrastrara la bola de un preso”

Viernes, 23 Septiembre 2011

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“Los equipos se nos cierran atrás y nosotros no tenemos la paciencia suficiente para encontrar huecos y oportunidades adecuadas”. Arbeloa, uno de los portavoces que siempre pone la mejilla, se inhibió de supuestas conspiraciones arbitrales y artimañas enemigas, para buscar explicaciones tácticas. “Tenemos mucha pegada y somos muy peligrosos al contraataque, por eso, nos cuesta abrir defensas tan cerradas”, matizó el lateral madridista en El Partido de las Doce. Puede que los seguidores, desencantados con el Madrid abúlico de El Sardinero, sólo quieran escuchar por qué su equipo ha pegado un bajonazo tan brusco; de la goleada de La Romareda a la última jornada sólo ha transcurrido un mes, pero la sensación que deja la actitud del vestuario es de incertidumbre total. Porque Mourinho propone planteamientos muy dudosos sobre el tapete (se empeña en Coentrao y sus malas actuaciones le han puesto en el ojo del huracán de la prensa); los jugadores se sinceran delante de los micrófonos bajo amenaza de pena capital (Sergio Ramos) y el búnker que ha construido el entrenador en el vestuario apenas aclara los motivos de la regresión. Por eso, la opinión pública agradece análisis como el de Arbeloa, lejos de las simulaciones con las que Mou justificó el último empate o el fútbol de barrio del Levante que tanto le exasperó tras la derrota en Valencia.

Orfeo Suárez escribió una metáfora en su crónica de Santander para El Mundo que sintetiza el apagón futbolístico…”el equipo juega como si arrastrara la bola de un preso. Sólo falta discernir si es el peso de la responsabilidad o el de las cadenas”. Extrañaría que fuese lo segundo, porque la pretemporada ha sido óptima y el físico de los futbolistas debería tener pilas suficientes hasta el último tercio de Liga, por lo menos; o sea que, en caso de que estén sufriendo la presión (o agonía) de ganar sí o sí este año, Mourinho tiene un problema que sólo puede arreglar el psicoanálisis. A tenor de lo sucedido contra Levante y Racing, la némesis blanca, aparte de seguir siendo el Barça, lo son también estos partidos en los que el juego arrítmico y las defensas espartanas cortocircuitan cualquier propuesta ofensiva. Arbeloa dijo que su fuerte es la pegada y más al contraataque; quizás lo dijera sin querer, pero faltaba el reconocimiento de una voz autorizada para constatar que a este Madrid le va el fútbol de toma y daca, vertical a la portería sin margen para la elaboración. La cuestión es si un grupo con tanto talento para dominar el balón debería acostumbrarse a ese estilo. Parece que los resultados mandan y punto.

Atrás quedaron los tiempos en los que la imagen importaba más, si cabe, que los goles: un ejemplo descarado fue el despido de Radomir Antic después de acabar la primera vuelta de la temporada 91/92. Entonces, el Madrid aventajaba al Barça en tres puntos (las victorias valían dos), pero después de una victoria por 2-1 ante el Tenerife en el Bernabeu, el presidente Ramón Mendoza confesó a Canal Plus que el Tenerife le había gustado más que su equipo. Aquella declaración fue concluyente para la salida del serbio y la vuelta de Leo Beenhakker, quien culminó la pifia liguera, precisamente, ante el equipo insular. Hoy, la urgencia de títulos ha cambiado el libro de estilo del club: el ciclo prodigioso del Barcelona obliga a Florentino a aferrarse a un entrenador que garantiza éxitos a costa de todo. Da igual si Mourinho se arroga un poder casi omnímodo, la consigna es levantar copas. Pero para ello, hay que sumar puntos, sobre todo, en campos donde un empate rival se convierte en festividad. Sucedió lo mismo el año pasado, cuando Almería, Osasuna y el mismo Levante, sacaron tajada; en pocos días al Madrid se le ha desactivado lo que mentaba Arbeloa, esa pegada tan letal y exclusiva que desequilibra partidos enredados.

Pero después de múltiples tertulias en los medios y escasas valoraciones de los protagonistas, los achaques tácticos siguen convergiendo en la sala de máquinas. Un mal partido de Xabi y el desacierto de Cristiano condicionan todo el proyecto. Se vio ante el Levante con el galimatías que generaron las suplencias del portugués y Özil, y en Santander, donde Mou se limitó a cambiar hombre por hombre. Aunque, claro, si el técnico suelta en público que los españoles que tiene no son compatibles, entonces la propuesta de enmienda para alinear a un creativo como Granero junto a Xabi ni siquiera será escuchada. Sí, la Liga sigue siendo cosa de esos dos…sólo que el Barça revirtió una situación extrema en Mestalla y a punto estuvo de ganar, mientras que al Madrid pronto le falla su pegada descomunal, ese superpoder que salva resultados y oculta el fútbol que ansía el Bernabeu.  

El eterno acompañante

Martes, 13 Septiembre 2011

Martí Perarnau, bloguero reputado en el mundillo digital del balón, resume a la perfección el fútbol del Madrid…”el vértigo como norma de juego es peligrosa si cada individuo hace la guerra por su cuenta y todos en tropel pasan por encima de Xabi Alonso, el único jugador capaz de poner pausa en el desorden”. La apreciación no es ocurrente porque Mourinho arrastra tal rémora desde la temporada pasada, pero sigue siendo clarividente para escanear la debilidad más flagrante del equipo. La precariedad de la medular blanca alimentó las tertulias periodísticas: Roberto Palomar se preguntó en su contraportada del lunes en MARCA por qué no funciona la sala de máquinas; “¿es qué nadie ve lo del centro del campo?”, tituló el columnista para analizar la incógnita que acompaña al escudero de Xabi. Y el problema es tan patente que el descaro del Getafe delató a Coentrao, el comodín que Mourinho quiere meter con calzador allá donde se le antoje.  Ni entendió su rol ni se sintió cómodo: la consecuencia fue un Madrid invertebrado que sigue reventando a los rivales por electrocución.Pero el trasfondo del nudo gordiano permanece por los siglos de los siglos. Desde que Schuster y Martín Vázquez abandonaron el club en el verano de 1990, el peregrinaje por la línea divisoria ha sido demasiado ajetreado hasta la venida de Zidane.  Fernando Hierro cogió el testigo y le pillo tanto gustillo que, incluso, se convirtió en el máximo goleador del equipo en el primer descalabro de Tenerife. Sin embargo, Valdano le vio más aptitudes defensivas y le retrasó a la posición de central junto a Sanchís; de este modo, quedaba una vacante para Fernando Redondo, quien, por cierto, tardó en explotarla. Porque en la hemeroteca de ‘señalados’ del Bernabeu también quedó el volante argentino con la grada silbándole al unísono después de una calamitosa derrota ante el Oviedo por 2-3 en la temporada 95/96. Justo un año antes, en plena adaptación de Redondo, surgió el debate de si debía jugar él o Luis Milla. Fue el español quien se ganó el favor de Valdano. No obstante, Capello recuperó al argentino para la causa y después de una temporada sublime en Liga (96/97) y una Champions, la séptima, prodigiosa, parecía que el Madrid volvía a tener en sus filas un general al mando. La sucesión de Redondo quedó al descubierto cuando Florentino Pérez prescindió de él: el transfuguismo de Figo eclipsó la salida de Redondo, que Del Bosque en el banquillo y Valdano en los despachos se dieron cuenta que urgía un crack para armonizar ataque y defensa. El elegido fue Zidane, nada más confesar sus deseos al presidente con un garabato en una servilleta.

La eterna suplencia del incomprendido Guti convirtió la búsqueda del escudero de Zizou en un dolor de muelas: Makelele y Flavio Conceiçao se turnaban en un puesto ingrato por los gustos del Bernabeu. Al final, el francés supo ajustarse a un cometido poco agradecido pero indispensable para que el ataque ‘galáctico’ supiese que levitaba sobre un colchón mullido. Makelele funcionaba como un coche-escoba, asegurando la primera línea por delante de la defensa. Pero desacuerdos contractuales (el francés pedía más pasta, acorde a su intachable rendimiento) le sacaron del club; entonces, es cuando se agravaron los problemas. Porque Zidane ya había ganado todo lo que se había fijado y el extravagante casting de los Pablo García, Gravesen, Gago, Emerson, Diarra (Mammadou)… descuajeringó por completo la columna vertebral del Madrid. Ni siquiera Sneijder gozó de una oportunidad prolongada, bien por su talento intermitente o por un físico dudoso motivado por costumbres nocturnas.

La pléyade de candidatos al suicidio asomó su final con el fichaje de Xabi Alonso. Desde sus primeros partidos, no necesitó adaptación, pues su instinto natural era amoldable a cualquier estilo. El donostiarra ha sabido dotar al centro de paciencia y orden, precisamente lo que adolecía un Madrid al que durante lustros le ha gustado ganar a la heroica y a base de golpes. Pero resulta que a Xabi todavía le falta pareja de baile, alguien que entienda el recado de coger el balón y ponerlo a los pies de Özil y Cristiano, al tiempo que sepa ayudar cuando toca esforzarse en el marrón defensivo. Lass es del tipo de Mourinho, pero el jugador no está muy dispuesto a besar el escudo; Sahin permanece en quirófano y cualquier cábala que nos imaginemos queda en eso, ficción….y Coentrao será un buen competidor de Marcelo, pero colocarle a los mandos es una ocurrencia más propia de Jerry Lewis que una apuesta seria de un entrenador al que no se le escapa ni la menor minucia táctica. Y queda Granero, aunque darle un puñado de partidos para que se desmelene parece sacrilegio. O sea que la sombra del acompañante sigue siendo demasiado alargada.

Sin el complejo de David contra Goliat

Lunes, 15 Agosto 2011

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Chapó a la portada del MARCA…’Puro fútbol [y todavía queda la vuelta]’ y aparecen dos instantáneas decisivas, la del gol de Messi en la parte superior de la primera plana y el de Özil en la inferior. Pero el diario podía haber agudizado más su ingenio dedicando también la primera página a los zambombazos de Villa y Xabi Alonso. Porque Madrid y Barça jugaron un epílogo inmejorable de pretemporada: defensas poco rodadas, asistencias sorprendentes y hasta algún eslalon versallesco (Thiago en su estado natural). Sin duda, un cúmulo de detalles, que eclipsados por el talante táctico de Mourinho, dibujaron el mejor partido del año, el que deja a la altura del betún el ‘rally de los clásicos’ (MARCA dixit). Precisamente, después del nuevo Madrid de anoche, es incomprensible por qué el mismo equipo no fue capaz de plantarle cara al campeón hace unos meses sin el complejo de David contra Goliat; el secreto de la presión asfixiante habría sido un aliado incuestionable para los blancos en las semifinales de Champions.

Y es que durante los primeros treinta minutos de la Supercopa, el Bernabeu se enorgulleció de las intenciones de su entrenador, frotándose las ojos con un Xabi Alonso que manejaba a sus compis a ritmo de rock and roll; no obstante y en defensa de Mou, el planteamiento no fue una jugada de póker, pues la prensa había vaticinado en la previa un ‘ataque total’ al Barça con Özil, Benzema y Cristiano; el orden  está escrito adrede en sentido de mayor a menor porque el francés siguió dándole publicidad al endocrino que ha afilado su cuerpo, el alemán se ha apoderado de esa sensación de ¡peligro! cuando coge el balón y CR7 arrastró a la defensa azulgrana con galopadas infinitas, aunque no sacase provecho de ninguna. Se le veía que no estaba a gusto y, por eso, tal como dice el periodista Manuel Saucedo en su twitter…”el portugués no debe estar feliz, poca participación, ni le buscaban ni le encontraban. Y golito de Messi”. Otro más del argentino a Casillas en un arrebato de bestialidad que acalló a quienes le criticaban su inopia (leí varios tweets que decían con sorna ‘Tierra llamando a Messi’).

El caso es que el Madrid tiene fuelle y talento para dominar el juego contra cualquier rival que se le antoje; otra historia es que Mourinho persevere en esa valentía. Sin embargo, el empate también deja un poso inquietante para los blancos…si su  mejor fútbol no ha tumbado a un Barça experimental, difícilmente podrá doblegar al once fetiche de Guardiola, si es que logra hacerse con uno en una temporada larga y prolija por la cantidad de títulos en disputa. De esas rotaciones, sale por la puerta grande Thiago (¡que hábil fue el club renovándole este verano!). El hijo de Mazinho recordó a su padre en tareas organizativas; templaba el balón y abría el campo para que sus compañeros se desahogaran de la contunde presión del Madrid. La diferencia entre ambos es que Thiago ha nacido para mimar el balón y así lo hizo con el detalle del eslalon que dejó a tres merengues boquiabiertos. Quien tampoco sucumbió a las expectativas fue Alexis, batallador y al que le gusta jugar al choque; habría sido más excitante un cara a cara entre Pepe y él, que no con Marcelo. Sin embargo, la intentona Mascherano-Abidal no resultó: no se entienden y, sobre todo y más importante, no se sabe quién ostenta la jerarquía; sin duda, al Barça le urge la vuelta de Puyol. Por el contrario, el Madrid sí tiene claro que Pepe es su jefe: ordena, corrige a sus colegas de demarcación, aunque aún no se atreve a sacar el balón desde atrás al estilo del antiguo ‘jefe’, Fernando Hierro. Pero anoche el central no estuvo en su línea: se cayó de bruces en el gol de Messi en un fallo defensivo de patio de colegio y tampoco estuvo acertado en el penalti de Marcelo a Pedro. Dos desaciertos puntuales, sin más.

Y hoy se presenta un viejo camarada de La Masía. Cesc cumple su sueño frustrado de los últimos veranos y entra en un vestuario donde el talento creativo abunda, que no sobra. Porque el Barça de anoche careció de frescura y Guardiola ha meditado engrasar a la plantilla durante el transcurso de la temporada; no así el Madrid, que ya rueda a la velocidad de un Sputnik. Así que, aunque Cesc huela a carne de banquillo, el míster volverá a sacar la política de rotaciones que en su día empleó su antecesor, Fran Rijkaard. Sólo de ese modo, el Barça será competitivo en diciembre contra ¿el Santos de Neymar? y llegará sin agarrotamientos a la primavera definitiva.

Postdata I: Agradecimientos a Mourinho por entender que el Madrid debe coger el pincel y no un martillo neumático, y al Barça por ser competitivo tanto en versiones apoteósicas (las de casi siempre) como ‘empanadas’ (anoche).

Postdata II:  Un tirón de orejas a Karanka, porque, aún teniendo que dar la cara en público, le hace un flaco favor al 2-2 entreviendo que “hay cosas que no han cambiado” sin explicar el motivo del dardo. Teixeira Vitienes fue salomónico en sus errores: penalti para cada bando no pitado, punto.

Tal día como en 1981

Sbado, 13 Agosto 2011

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A Ronald Reagan no le tembló el pulso cuando tuvo que sofocar la huelga de controladores aéreos que azotó Estados Unidos en agosto de 1981. Entonces, el presidente norteamericano decidió enviar cartas de despido a los más de doce mil huelguistas que dejaron de trabajar por cinco días consecutivos. Sus protestas no cambiaban demasiado de las huelgas que el mismo gremio ha protagonizado en los últimos años: aumento salarial, menos horas laborables por semana, anticipo de la jubilación y hasta un abono del retiro cuando se debiese a problemas de salud. El gesto del presidente fue aplaudido en el país; si había podido replicar a los sindicatos de una profesión tan privilegiada, a quién no podría plantar cara la Administración Reagan. Justo treinta años después y salvando las distancias de sueldos medios, los futbolistas de la Liga Española se han comprometido a no empezar el campeonato si la Liga no deja de remolonear y paga a los doscientos jugadores adeudados con sendas familias pendientes de un apretón de manos entre Liga y la Asociación de Futbolistas. “Ahora mismo lo veo prácticamente imposible. La gran parte de los clubes entienden nuestras tesis”, así de contundente se explica Luis Rubiales, presidente del colectivo de futbolistas, cada vez que comparece ante los medios desde el anuncio de la huelga del pasado jueves. Quizá la presencia de ese otro gremio privilegiado, con Casillas, Puyol, Xabi Alonso y el grueso de futbolistas de ‘clase media’, le ha servido como resorte definitivo para desafiar a José Luis Astiazarán, máximo mandatario de la LFP, y exigirle sin vaciles ni amagos garantías salariales para pagar a quienes no han cobrado. La foto de la AFE con Rubiales en primer plano y secundado por los líderes de Madrid  y Barça evidencia que, incluso, a las estrellas del espectro multimillonario les importa que rivales de esta temporada como los del Rayo Vallecano o plantillas de otras categorías como la histórica Cultural Leonesa o el Poli Ejido sufran gestiones empresariales nefastas.

El órdago de los futbolistas ha suscitado la alarma social porque en este país política y fútbol (fútbol y política) son la gracia de los mentideros populares. Las amenazas de huelgas de los controladores aéreos causan animadversión, primero por el caos que propician en los aeropuertos y, segundo por los sueldos exagerados en relación a las horas de trabajo; el de los deportistas sencillamente irrita por sus cifras astronómicas. Pero, como dijo ayer Michael Laudrup, entrenador del Mallorca, en la concentración de pretemporada, “no todos los jugadores cobran mucho”. Cierto. Siempre he creído que Cristiano Ronaldo cobra doce millones anuales y Messi once porque los generan, y en sus casos es así porque sus clubes pueden permitirse pagarles a fin de mes.  No obstante, la atención mediática ha virado de la burbuja inmobiliaria a la del fútbol…el trasfondo de la huelga apunta a los clubes que fichan jugadores y les prometen sueldos imposibles.  Y, por ello, sí es urgente acordar un fondo que garantice los impagos: dice Astiazarán que la Liga ofrece un fondo de cuarenta millones, aunque la AFE exige diez más. Ese margen será la cuestión de bóveda que dirimirá si hay o no fútbol el próximo fin de semana.

Los jugadores están en su derecho de huelga, pese a la afrenta popular que ocasiona la decisión  y más ahora, que España agoniza en una disyuntiva económica peligrosísima. Pero son un colectivo profesional como cualquier otro en cuanto a derechos institucionales, aunque esta vez, a diferencia de 1981 en Estados Unidos, el país no se congratule de su valiente determinación. Seguro que los vestuarios del Jumilla o  de La Muela, que están pasando las de caín para pagar sus hipotecas, encuentran cierta motivación en la postura del portero del Real Madrid. Si la huelga va adelante, los clubes deudores entenderán que su impunidad ha llegado a su fin, porque la futura Ley del Deporte ya se está gestando y contempla el descenso de aquellos que no hagan buen uso de tesorería. Además, las pretensiones de la AFE también disparan a la tramposa Ley Concursal, artimaña para clubes que se agarran a un mástil para evitar sanciones. Es el caso del Zaragoza, vivito y coleando en Primera, y con el portero Roberto fichado por nueve ‘kilos’ gestionados vía el paraíso fiscal de la Isla de Jersey. O sea que la Liga no tiene escapatoria para no arreglar el fútbol español, tan reluciente en ventas como oscuro en sus maneras de vivir (que se lo preguntan a la Seguridad Social). Es el pulso de dueños ricachones con ínfulas de ‘empresario del año’ (porque debe molar tener un club de fútbol) contra jugadores que cambian de camisetas seducidos por jugosas fichas y, en muchos casos, engañados por balanzas de pagos poco reales. La diferencia es que aquellos controladores de Reagan pidieron más por ellos mismos, mientras que estos futbolistas piden lo justo y correspondiente por sus colegas de profesión.

P.D: Para seguir inflando la burbuja, el Anzhi ruso ha ofrecido a Samuel Eto’o veinte millones anuales. Allí los oligarcas del gas y el petróleo no van de farol, así que si se los pagan…