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Dios salvó a Adebayor

Martes, 7 Junio 2011

“Tu hijo está caminando gracias al fútbol. Debe ser porque lo lleva en las venas”. Tal y como está escrito, se lo espetaron un puñado de feligreses de una iglesia perdida de África a Alice Emiola, la madre de Adebayor, hace muchos años. Porque Emmanuel, el delantero del Real Madrid, relata que no podía caminar hasta que cumplió cuatro años. Y eso que su madre lo intentó todo, hasta que un día un balón cayó en sus pies en dentro de una iglesia protestante y sorprendentemente se levantó. La historia del togolés, apenas conocida, fue desvelada por el propio jugador en una deliciosa entrevista al canal de televisión del Arsenal cuando jugaba en el equipo londinense (febrero de 2009). El milagro no fue que tardara en caminar, sino que a su madre le advirtieron en aquella iglesia que si el niño no andaba por sí mismo tras una semana de oraciones, jamás lo haría.

Cuenta Adebayor que Alice, desesperada por la incapacidad de su hijo, le llevó por Nigeria, Lagos, Ghana y todos los pueblos de África, pero “no sucedía nada”. Así que se fió de unos predicadores y comenzaron los rezos para que el hoy gigantón Emmanuel caminase. “Empezaron el domingo a medianoche y durante toda la semana no caminé. El sábado a medianoche mi madre estaba llorando; para ella, todo había terminado. Me había llevado por todo África y nada había funcionado”. Entonces, ocurrió lo sobrenatural: “yo estaba en la iglesia y, hacia las nueve o diez del domingo por la mañana, escuchaba a los niños jugando al fútbol fuera. De repente, alguien chutó el balón hacia la iglesia. Y la primera personal que se levantó y corrió fui yo, porque quería coger la pelota”. Evidentemente, os podéis imaginar la cara de perplejidad de Alice…”mi madre estaba asustada porque nunca me había visto caminar y, de repente, yo estaba corriendo detrás del balón”. Aquello fue una señal, un gesto que convenció al jugador para luchar por ser futbolista. Vaya si lo ha conseguido. No obstante, después de la proeza Alice lo tuvo claro: su hijo estaba predestinado para el fútbol.

Ante la incredulidad de los medios ingleses que recogieron la historia, Adebayor se defendió: “es una historia sorprendente, pero es verdad. Mi madre me ha hablado de esto toda la vida”. Quizá por ello, él siempre da las gracias a Dios…por la vida, por el éxito que ha conseguido, absolutamente por todo. Tan honda es su fe cristiana que el 8 de enero de 2010, en los días previos de la Copa de África de Ángola, Dios le salvó del atentado que sufrió el autobús de la selección togolesa. Mataron a nuestro conductor, no había nadie para manejar el bus. Me quedé en estado de shock. Todos los jugadores, cada uno, estaban llorando, pidiendo a sus madres, llorando por teléfono, diciendo sus últimas palabras porque pensaron que morirían”, explicó Adebayor en una entrevista con la BBC. Confesó que le mandó un sms a su madre diciéndole que iba a morir, pero su fe cristiana o la suerte evitaron que fuese ametrallado. Desgraciadamente, la fatalidad eligió al conductor del autobús y dos miembros de la expedición de Togo.

En estos días Adebayor no sabe todavía si continuará en el Madrid. Vino como parche a la lesión de Higuaín el pasado enero y, a sabiendas de que podía ser un contrato temporal, no dudó en decir que fichar por el Real Madrid era lo mejor que le había pasado. Lógico, después del milagro de niño y de las ametralladoras de Ángola. “El 2011 empieza muy bien. Ojalá todo quede atrás. Gracias a Dios todavía estoy vivo. Sólo pienso en jugar mi fútbol…. con la gracia de Dios” (entrevista al diario El País). Vuelva al City o fiche por otro equipo, Dios está con Adebayor…gracias a aquellos predicadores africanos de hace veintidós años.

Bendito problema…

Mircoles, 6 Abril 2011

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‘’Era imposible jugar con diez tanto tiempo’’. De poco le sirvió a Harry Redknapp el consuelo de Mourinho, más cuando su abatimiento en la rueda de sugirió que ya estaba todo dicho. El míster del Tottenham se resignó a la mastodóntica superioridad del Madrid y sólo tuvo que esmerarse  en justificar ante sus paisanos la idiotez de Peter Crouch. El partido dio un vuelco a los quince minutos, aunque para los ingleses (siempre según su entrenador) el apocalipsis se adelantó con retirada del escurridizo Lennon en el calentamiento. Su idea era jugar agazapado y montar el contraataque con el propio Lennon para buscar la rapidez de Bale y el olfato de Crouch. En un pispás el plan saltó por los aires.

Y eso que el Madrid, quizá por no faltarle al respeto a ‘Juanito’, salió a devorar. Lo hizo con la seguridad que Xabi Alonso otorga en el centro del campo ; su vuelta es la mejor noticia y eso es peligroso, porque una lesión inesperada del donostiarra hará temblar los cimientos de todo el club. Es el riesgo (o el nulo ojo clínico) de contar con un solo jugador de ese corte. Pero anoche jugó y sus compañeros lo agradecieron, sobre todo Khedira, al que le gusta animarse al ataque para rapiñar balones aéreos. Pero, a pesar de esa curiosa polivalencia, sigo prefieriendo a Lass para cumplir la función de ‘jugador-escoba’, y me da que Pepe y Carvalho también. El francés es rápido en el corte y nunca se despista en las coberturas, dos requisitos imprescindibles para ser escudero de Xabi.

La medular del Madrid vale como barómetro para calibrar el ritmo del equipo: si Lass (o Khedira) pasa el balón a Xabi y éste mueve el balón con rapidez a Özil y Di María, asunto cerrado. Ellos ya se entienden arriba con Cristiano Ronaldo y muy a menudo le hacen un guiño a las internadas de Marcelo por la izquierda. Quién iba a pensar que este Madrid le necesitaría tanto por la banda….ya dijo Mou después de pretemporada que Marcelo había sido la sorpresa más grata, y no ha bajado el nivel. Sí lo ha hecho la estrella portuguesa, pero tiene coartada por su meteórica recuperación: jugó sin forzar, se notó porque no intentó quiebros imposibles ni echó mano del reprís con el que deja tirados a los defensas. Al menos, fue constante y su gol lo demuestra (bendito gol que evitó otra rabieta pueril). Y bendito problema el que se le presenta a Mourinho: con Benzema KO e Higuaín buscando sus sensaciones, el último actor demostró que no ha venido de comparsa.

Adebayor es un gigante cuya presencia en el área pequeña requiere el vistazo de dos centrales. Dawson y Gallas no supieron cómo quitárselo de encima, y el portero Gomes, anoche más de discoteca que de cancerbero, se aterrorizaba cada vez que el togolés asomaba la cabeza. Así fue como el Tottenham cayó a la lona. Y así es como el Madrid debería atacar cuando juegue con ‘Manolito’. Porque el empecinamiento de insistir por el centro cansa. Adebayor no entiende de asistencias al hueco, a él le gustan las pelotas templadas desde las bandas. Que tomen nota Di María y Marcelo. No obstante y aunque sea por estética, cuesta ver que el Madrid percuta con un delantero estilo pivote de balonmano, cuando se había acostumbrado al ingenio de Raúl, a la explosividad de Ronaldo y ahora a Benzema.

También molaría ver a Gareth Bale en nuestra Liga. Se contagió de la impotencia de los demás pero dejó un par de destellos con una galopada made in Roberto Carlos y un desmarque ante Sergio Ramos que recordó al traje que le hizo Henry al sevillano en aquel 2-6 del Bernabeu. El Tottenham le queda muy pequeño, más que a Agüero el Atleti, y su salida ya se está preparando al mejor postor, entre ellos el propio Madrid. De las tarjetas poco que decir: Pepe estuvo avispado, no así CR9, Carvalho, Ramos y Di María. O sea que las quejas de Mou son injustificables, porque no es lo mismo provocar rojas como el día del Ajax, que forzar una amarilla con pillería. Ahora tendrán que estar pendientes de no meter la pierna más de lo debido hasta la próxima Champions… la supuesta eliminatoria contra el Barça no permite escaqueos y menos la final.

Cuestión de estilos…y sofismas

Martes, 8 Febrero 2011

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Paco González espetó el pasado domingo en Tiempo de Juego que prefería los partidos de toma y daca del Madrid a las goleadas abusivas del Barcelona. Pensé ipso facto que ironizaba, pero se mantuvo firme cuando Lama, durante el Madrid-Real Sociedad, le replicó que él no. La cuestión planteada estaba matizada en aras del espectáculo y, aunque soy de los que flipa con el mejor fútbol jamás visto del Barça, la reflexión de Paco no era descabellada. El Madrid se gusta en envites arriesgados, con el partido en cocción rápida y sin mucha meditación; funciona a arreones y con ese punto de ‘masoquismo’ que le enchufa al partido. Porque vivir constantemente en el alambre (cada domingo es una final puesto que el líder nunca falla) le sobreexcita y más en el Bernabeu, donde se faja cómodo a los puntos.; da la sensación de que este Madrid, igual que los de la última década, necesita recibir para espabilar. La Real Sociedad fue una merienda fácil, pero aún así probó a Casillas, por si acaso. A diferencia del Barcelona, al Madrid sí se le puede hacer daño. Y eso que con Mou la defensa ha mejorado bastante respecto a años anteriores.

En el artículo de la semana pasada Le queda hablar de fútbol escribí que Mou todavía no había estampado un estilo táctico al equipo. No obstante, hasta el 5-0 del Camp Nou el portugués exigía presión asfixiante desde arriba; después del fatídico clásico, el Madrid perdió esa virtud porque a los jugadores se les acartonaron las piernas o, una más trascendental, cuestión de ‘coco’. El caso es que ante la Real, y pongo de ejemplo este partido porque es el mejor que ha jugado en 2011, a Cristiano se le vio más suelto e incluso Adebayor incordiaba sin balón de tal manera que la defensa donostiarra no encontraba más solución que deshacerse de la pelota. Además, como la Real no puso un cerrojazo descarado, Özil encontró carriles sin obstáculos para montar contraataques. Precisamente, ése es el método en el que mejor se desenvuelve el Madrid; pero no es ninguna novedad: a Ronaldo, el brasileño, se le fichó para golear así, cogiendo a la defensa a pie cambiado. Y haciendo un seguimiento exhaustivo a Cristiano y Kaká, ambos  se gustan más cuando tienen espacio para aprovechar su reprís. Suena raro, pero al Madrid que debería marear la pelota le va al contraataque.

En consecuencia, los partidos que el Madrid no mata pronto molan por aquello de la incertidumbre (aunque casi siempre se los lleva) y en los del Barça el reclamo es ver goles de todos los colores. Ya sólo falta que Messi clave uno de ‘escorpión’ y Abidal otro de chilena. Porque la resistencia del rival de turno dura lo que se le antojo a los azulgranas y por ello, queda la gracia de comprobar si este equipo supersónico puede meter diez en un partido, puesto que hacer cinco le cuesta bien poquito.

Y como no sabemos a ciencia cierta si el Madrid está definitivamente a gusto consigo mismo, me han desconcertado las sorprendentes declaraciones de Mourinho a Sky Italia: quizá sea otro sofisma para animar al vestuario y quedar bien ante la opinión pública, pero desde luego pocas veces se atreverá a abandonar su pose chulesca para ahondar en una derrota suya. “El 5-0 no se olvida, hay que recordarlo”, muy inteligente por su parte: si el Madrid gana la final, la entrevista será rescatada y si pierde, la coartada será el mismo Barcelona (contra el mejor siempre se puede claudicar). Tal vez su carácter no le deje reconocerlo, pero las victorias han supuesto que el Madrid haya pasado su particular rubicón, el copero, con todos los riesgos que arrastra. Y ese paso adelante obliga a ganar la Copa o, por lo menos, ser competitivo, porque de lo contrario no mucha gente opinará “que no pasa nada si acaban segundos”. Copa o Champions, ésas fueron las apostillas que se le olvidaron a Mou para terminar la frase ¿las omitiría a posta?