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Patología atlética

Martes, 3 Febrero 2009

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La devaluación del Atlético de Madrid es patológica. La destitución de Javier Aguirre era inevitable a raíz del bochornoso espectáculo que ofreció el equipo ante el Valladolid. El ya entrenador saliente había perdido el rumbo de una plantilla que hace exactamente un mes pensaba en Champions y cotas más altas. Pero ni el mejicano entendía a sus jugadores ni éstos el método, si es que lo había. Parecía que esta temporada sí que había un grupo competitivo para salir de la mediocridad de las últimas campañas pero algo parecido a una enfermedad psicosomática ha atenazado a los futbolistas por enésima vez.

Los jugadores han experimentado un cambio de actitud deplorable. El Kun Agüero ha vuelto de navidades pensando en las musarañas; Forlán no es ni de lejos aquel delantero magistral en el pase y en el remate, y el resto se comporta con una abulia exasperante.

Si diseccionamos las líneas, llama la atención que el club no se haya molestado en buscar soluciones al chistoso medio del campo. Si el Real Madrid sufrió un problema mayúsculo e interminable con los centrales hace pocos años, el Atleti se ha adentrado en un calvario con los centrocampistas que pinta muy negro. Raúl García, Maniche, Banega y Assunçao son del mismo corte, perros de prensa,  pero ninguno cumple ni siquiera con su mejor virtud: pelear balones por delante de la defensa.  De la defensa ni hablamos: el director deportivo, García Pitarch, tiembla cuando cree que Ujfalusi y Heitinga se han descubierto por sí solos. Es decir, dos centrales erráticos a los que le viene grande la Liga y el club. Y para colmo, Leo Franco es irregular hasta decir basta.  Con todo, la conclusión más obvia es que parte de la plantilla no está implicada con el proyecto.

Ahora llega el turno de Abel Resino, un hombre de la casa. El ex portero rojiblanco lo estaba bordando en el Castellón y no esperaba que la oportunidad de su vida se presentara de la noche a la mañana. Porque así ha sido su contratación, con la precipitación con la que siempre se mueve la entidad. Ya es hora de que por una vez en doce años, presidente, director deportivo y entrenador se sienten y analicen qué estilo conviene al equipo y cuáles son los jugadores idóneos. Los innumerables palos de ciego sólo han servido para que el club vulgarice a sus jugadores y viceversa. Y eso no se lo merece el Atlético de Madrid. 

 

Cacicada made in UEFA

Viernes, 21 Noviembre 2008

Y el TAS falló y la UEFA la cagó, una vez más y no será la última. Al final, el Atlético de Madrid-PSV Eindhoven se jugará en el Calderón, tal como querían los españoles, pero a puerta cerrada, expreso deseo del a partir de ahora, repelente Olympique de Marsella. Ese señorito francés llamado Michel Platini, presidente de la UEFA, ha vuelto a sacar a paseo su animadversión a nuestro fútbol y lo que iba a ser una fiesta, la clasificación del Atleti para octavos, se torna casi en funeral. El supuestamente solemne TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo) se ha puesto la venda sobre los ojos y ha pasado olímpicamente de las pruebas documentales que traía el club madrileño. Tales evidencias habrían acabado con la testarudez de este dudoso órgano y habrían demostrado que los únicos incidentes del pasado Atlético-Marsella los protagonizaron los bárbaros aficionados franceses. Que hubiese gritos racistas no se puede negar pero no fueron a coro.  Siempre hay cuatro idiotas que, lejos de ser racistas, les gusta hacer sus gracias con gente de color. Para el caso, es lo mismo: la UEFA generaliza,  dicta comportamiento poco ejemplar y castiga con dinero o cierre de campo.  

Si ya lo sabían Cerezo, Gil Marín y Aguirre. La espada de Damocles que se cernía sobre sus cabezas tenía que caerles encima. La UEFA aduce mal comportamiento del Atlético y otros precedentes. ¿Precedentes? Pero si los rojiblancos  no huelen la Champions desde hace una década, y el año pasado en UEFA contra el Bolton, fueron los guiris quienes la montaron en el graderío del Calderón. Da igual: como han ocurrido un par de hechos aislados en el campo del Atleti, la UEFA piensa que es sintomático. Y a ver quién es el valiente que osa a replicar a la UEFA.

Mejor no patalear. Los seguidores colchoneros tendrán que aguantarse y ver el partido por la tele. Lo que sigo sin entender es qué gana el Marsella con todo este disparate disciplinario. El otro día, durante un partido de la liga francesa se veían bengalas en las gradas del Velodrome del Olympique con una claridad pasmosa. A lo mejor es que la UEFA no estuvo pendiente del partido o más bien no le han llegado las imágenes. Insisto, la envidia francesa llega a extremos insospechados, o ¿creéis que si el Marsella hubiese ganado en el Calderón, habría organizado este circo? El Atlético, por historia y afición, no necesita que venga ningún TAS, UEFA, Olympique o quien sea para dar lecciones. Ahora sólo queda resignación y  ganar al PSV. Eso sí, no esperéis que la UEFA entierre el hacha de guerra, con lo que le gusta hacer de padre.

Espeluznante contraste

Jueves, 23 Octubre 2008

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Todo simuló estar pactado. El decurso del partido pareció ejecutarse merced a un plan pergeñado hace meses, cuando Atlético y Liverpool supieron que se enfrentarían en la liguilla de Champions. De otra forma, nadie se explica el bajón que sufrieron los ingleses en la segunda parte. Extraña que la desatención británica fuera psicológica teniendo a Mister Rafa Benítez como el adalid del coraje y la motivación. Entonces, si se descarta tal opción, no queda otra que reconocer y alabar los aciertos que Javier Aguirre sí se mereció anoche. El entrenador mejicano atinó la estrategia en la reanudación. Sin tener que devanarse los sesos con complejos algoritmos, Aguirre dio con la solución más simplona a la par que adecuada: sacar al campo al mejor futbolista del equipo, dicho y hecho. La sola presencia de Agüero inquietó a la ordenada defensa del Liverpool.

Por arte de magia, o más bien por temor inglés, el reloj suizo que Benítez había puesto en funcionamiento en la primera parte, se detuvo y nunca más volvió a funcionar. Quizá con Fernando Torres la segunda parte habría sido otra historia porque la defensa achacosa del Atlético concede al rival oportunidades de todos los colores y ya se está convirtiendo en una fea costumbre.

La UEFA también hizo lo suyo. Advirtió que vigilaría las gradas del Calderón, butaca a butaca, y ahí se encontró de sopetón con un hermanamiento ejemplar entre las dos aficiones. Pero no le había bastado con asustar al Atlético mediante ese estúpido y alevoso ademán de sanción, tenía que seguir estirando la cuerda. El señor Michel Platini y sus secuaces designaron al danés Bo Larsen como árbitro de la contienda, para perdición del trencilla. Larsen fue malísimo y sus linieres, peores. La casualidad o la premeditación, ya me creo cualquier cosa, desbordaron el partido con polémicas a granel: el gol de Keane en fuera de juego fue validado, el tanto de Benayoun fue correcto pero no subió al marcador, Maniche marcó tras recibir el pase un metro por detrás del defensa y sorprendentemente, o no, vimos que el banderín amarillo fosforito estaba alzado. Por lo menos, al árbitro no le quedaron excusas que inventarse para anular el empate de Simao. Por cierto, el portugués gana cada día más relevancia en el equipo. Responde en los partidos grandes, así que Aguirre no se atreverá a hacer experimentos con gaseosa en su banda, esperemos.

Aún se puede confiar en este Atleti. Se recupera como el boxeador casi noqueado que se faja con un puñetazo y vuelve a dar emoción al combate. El peligro es que el contraste del equipo es espeluznante: en las primeras partes tira su guión a la basura y en la segundas, espabila a impulsos. Lo meritorio sería que Aguirre escribiese una historia interesante que durase noventa minutos. Entonces, los criticones recalcitrantes sabrían otorgar al César lo que es del César. Tiempo al tiempo.

El buen vecino del Madrid

Domingo, 19 Octubre 2008

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Vaya por delante que el derbi de anoche fue bastante malo. No hubo fútbol y sí muchos despropósitos. Otra cosa es la emoción y el dramatismo que Atlético y Real imprimen a estos duelos. La pena es que en el Vicente Calderón el cuento se repite todos los años. Sería muy complicado, por no decir imposible, hallar una razón lógica por la que los rojiblancos salen siempre tan intimidados. Cierto es que el Madrid infunde respeto allá donde va, pero que su vecino tire los partidos a la basura a las primeras de cambio es insultante para el orgullo colchonero. Cada año las ilusiones atléticas se renuevan; cada vez que llega el derbi al Manzanares, los sufridos seguidores del Atleti confían en que, por pura cuestión de estadística, su equipo encuentre la criptonita para tumbar a su superpoderoso enemigo. Ese momento no ha llegado, habrá que esperar al derbi de la próxima Liga.

Desde que el Atlético dejó atrás sus dos añitos en el infierno,  la ocasión que se le presentaba ayer era la más propicia de esta década para mofarse del enemigo. El equipo lo está bordando en la Champions, el Madrid venía invertebrado por las ausencias de Guti, Diarra y Robben  y Agüero tenía la oportunidad de redimirse tras el correctivo que el Barça infligió a su equipo dos semanas atrás. Todo eso se borró de un plumazo en medio minuto, el tiempo que Van Nistelrooy empleó para dejar en evidencia a Leo Franco y su atontada defensa. Parece que Aguirre aún no se ha dado cuenta pero tiene que resolver el problema acuciante de la portería. Da igual que alterne entre Leo y Coupet, ambos son manojos de nervios y tan pronto pueden salvar un  mano a mano como pifiarla en jugadas absurdas. Y la irregularidad es el peor mal que se le puede achacar a un portero. La defensa también merece su escarmiento: el checo Ujfalusi no se enteró de la película; Pernía si no jugase aportaría lo mismo si no jugase y Heitinga, nombrado mejor jugador de Holanda en el pasado campeonato, es la evidencia de que la liga de los ‘tulipanes’ no se puede comparar ni con nuestra Segunda División. El penalti del zaguero holandés a su compatriota Drenthe es intolerable para la exigencia que se le presupone a cualquier futbolista rojiblanco en un derbi.

Aguirre tampoco se salva. Su táctica de alinear a cuatro trotones en el centro del campo fue el primer síntoma de su rendición. A Raúl García, Assunçao, Banega y Maniche no se les debe meter en la misma coctelera porque el resultado siempre será indigesto, exactamente lo que sucedió en el partido. Esta media podrá robar muchos balones en defensa pero si treinta metros más adelante regalan la pelota con un lacito, a eso se le llama hacer el canelo. Y visto que Gago aún está buscando sensaciones, Simao debía haber sido el elegido para maquinar el ataque de los locales desde el principio. El portugués se vació en la reanudación  y junto al Kun, fue el artífice de que la defensa del Madrid se empleara a fondo en la segunda parte con un Pepe imperial y ayudado por su buen escudero Cannavaro. Agüero estuvo desaparecido en combate y van de tres de tres los partidos en los que el delantero argentino está negado contra los blancos.

En fin, que el Madrid volvió a burlarse del Atlético con mucho pasotismo. Los merengues sestearon hasta el final y su presencia en el Calderón aburrió por la dejadez con la que encararon el derbi. Pero si el vecino te abre la puerta con educación y encima es detallista, no le vas a decir que no. Y ese vecino se porta demasiado bien con el Real. Otra vez será para el Atleti, aunque igual en otro deporte.  

La UEFA se pasa tres pueblos

Martes, 14 Octubre 2008

Carísimo le ha salido al Atlético de Madrid su debut de Champions en el Vicente Calderón. A la UEFA no le ha temblado el pulso para sancionar a los rojiblancos con la clausura de su estadio por dos partidos más otro que queda en suspenso a expensas de que el club español no reincida en disturbios con público durante los próximos cinco años. Como no podía ser de otra manera, el Atlético ha recurrido la sanción del organismo europeo aunque ya debía haberse esperado lo peor cuando sucedieron los disturbios entre la Policía Nacional y la afición del Marsella en las gradas del Calderón. Lo curioso es que ningún medio de comunicación español barruntaba durante las dos últimas semanas el torbellino que ha originado UEFA esta mañana. Si acaso, una sanción económica, de las de rigor por incidentes con el público que acude a un partido de Liga de Campeones. En cambio, los periodistas franceses llevan incitando al presidente de la UEFA, el también francés Michel Platini, a que castigara a los españoles por los desmanes injustificables del partido desde el pitido final del mismo.

Pero la cuestión es que el Atlético ha recibido un bofetón inesperado. Los fastos para el regreso de Fernando Torres con su Liverpool ya estaban organizados y la cruda realidad indica que ‘The Kid’ no pisará el estadio de sus amores, teniendo que conformarse con jugar contra su ex equipo en Mestalla o el Sánchez Pizjuán, ya se verá. Una vez más, la UEFA ha dejado patente su tolerancia cero con el vandalismo en el fútbol y ha blandido su espada contra el Atlético. La sanción es exagerada si nos atenemos a los precedentes de las últimas temporadas: en el año 98, la hinchada radical del Real Madrid, Ultra Sur, derribó la portería del fondo sur del Santiago Bernabeu en los prolegómenos del Madrid-Borussia Dortmund de semifinales de Champions y el partido se tuvo que suspender más de una hora. La consecuencia fue un partido de suspensión al Madrid. Y hace menos, en septiembre del 2004, el árbitro sueco Anders Frisk fue alcanzado por un objeto, nunca se sabrá si fue una moneda o un mechero, lanzado desde la grada en el descanso del Roma- Dinamo de Kiev, también de Champions. La sanción para los italianos fue el cierre del Olímpico romano por dos encuentros. Por tanto, extraña que al Atlético le puedan cerrar el campo tres partidos por disturbios en el grada, y la Roma sólo recibiese dos partidos de sanción cuando un colegiado que estaba arbitrando un partido de Champions sangró delante de todas las televisiones.

Que haya sanción sí es justo pero no el alcance de la misma. Sin embargo, el Atlético debería saber que la Liga de Campeones es la niña bonita de la todopoderosa UEFA y que no se permiten fallos de seguridad por mucho que la culpa la tuviesen los aficionados salvajes del Marsella. Con la UEFA, hay que atar todos los cabos: desde la actuación policial en los aledaños de los estadios hasta los comportamientos de los entrenadores en el césped. En caso contrario, no se entendería que Javier Aguirre haya sido sancionado con dos partidos por ‘proferir insultos a jugadores del Olympique’. La Champions no es la competición de los mejores clubes, es la liga de la UEFA en la que prepondera el decoro ante los ojos del mundo. De todos modos, Platini había avisado con tomar medidas urgentes y serias. Lo que pasa es que la UEFA no siempre mide su seriedad por el mismo rasero.

Fiebre de delanteros el miércoles noche

Jueves, 25 Septiembre 2008

Y Raúl jugó y marcó. Por cierto, dos goles: el del oportunismo y el del destello. Todo estaba preparado para que fuera su noche y el siete deslumbró. Eso sí, ante un Sporting que fue mucho más dócil que el Bate Borisov. El gran capitán había leído y escuchado críticas pero su gesto, lejos de ser mohíno, irradió esa rabia que le caracteriza. Raúl se sobrepone a lo que haga falta y tal actitud le ha encumbrado como titular indiscutible del Madrid durante catorce años, se dice pronto. Cierto es que un partido no es la vara adecuada para calibrar las opciones del merengue pero ya se ha entonado. Schuster ha encontrado los primeros indicios para resolver esta absurda polémica. Su capitán debe jugar en punta y olisquear el área rival. Ése es su jardín y ahí se desenvuelve con soltura, picardía e inteligencia. Porque Raúl es listo, muy listo. Anoche, no sólo goleó sino que también se enfundó el peto de pasador, de un asistente inverosímil. Pero claro,  para sus detractores, rayanos en el maniqueísmo, sólo trasciende que su víctima no marque: o mete goles o es inútil. Y como los críticos se agarran a guarismos, pues comentemos los números del delantero: dos goles en cuatro jornadas. Creo que no está nada mal.

No sólo fue la noche de Raúl y del Madrid. Otros arietes sobresalieron en sus partidos. Por ejemplo, Eto’o hizo doblete y sigue afinando su puntería. Ya lo dije en verano, la mejor gestión que ha podido hacer el Barça es no haber vendido al camerunés. Esta temporada no hay Copa de África, así que no es una osadía decir que Samuel puede alcanzar la friolera de treinta goles. Respaldo en el césped tiene de sobra. Eto’o es, con permiso del Khun, el delantero más completo del mundo. Atesora gol, velocidad, regate, desmarque y sacrificio. Guardiola se habrá retractado en privado de haber querido venderle el pasado junio.

Otro que de momento está cumpliendo su cometido con creces es Sinama Pongolle. Fue traído a Atlético como recambio de Agüero o Forlán y en cuatro jornadas, ya es el pichichi de la Liga con cuatro goles. Ha sido titular dos encuentros y ha respondido más de lo que se le exigía. No sobresale en nada pero es eficiente en todo. Además, su trayectoria profesional es muy curiosa: con 23 años ha jugado dos años en Le Havre francés, tres temporadas en el Liverpool y los dos últimos cursos los ha hecho en el Recreativo de Huelva. O sea que experiencia tiene de sobra y la está demostrando en su nuevo club. Por cierto, alivia oír hablar a Javier Aguirre de si tal suplente cubrirá la baja de este otro titular o  de si un par de futbolistas no convocados han entrenado con intensidad para que uno de los dos juegue el próximo domingo. Por fin le han servido al mejicano una plantilla competitiva, de la que poder escoger. Así se hace un equipo grande, y el Atlético se está barnizando con esa pátina.

“Qué manera de aguantar, qué manera de sufrir…”

Jueves, 15 Mayo 2008

Enhorabuena a los atléticos. Por fin en la Liga de Campeones después de una década, se dice pronto. Con sufrimiento, cómo no tratándose de este club, y con incertidumbre por el futuro, tampoco podía faltar eso. Resulta que los rojiblancos se meten en Champions el pasado domingo y en la sala de prensa impera un silencio sepulcral. ¿El motivo? Preguntádselo a Javier Aguirre, entrenador del Atlético de Madrid, por el momento. Cuando los periodistas esperaban la comparecencia pública de un técnico exultante, se encontraron con un hombre abatido y meditabundo. Estaba claro que el jolgorio no iba con él. El ‘vasco’ parecía mostrar una actitud premeditada, sabía cómo debía actuar de cara a la galería. El talante de Aguirre era el de alguien dolido. Entonces, todos se percataron de que los tiros iban dirigidos a la directiva, la cúpula que ha dudado de la continuidad del entrenador en algunos momentos de la temporada. Y Aguirre sacó su rencor, Aguirre no olvida. Su futuro en Madrid no es tan seguro como lo estipula su contrato.

Los mandamases del Atlético no ha tenido la paciencia suficiente para evitar cuestionar a su técnico. El mejicano siempre ha confiado en su plantilla pero su club no siempre le ha respondido de la misma manera. Pero lo que importa es lo que importa, y en el Vicente Calderón se volverá a escuchar el solemne himno de la Champions. Ya era hora que el tercer equipo de este país, por prestigio y títulos, regresara al lugar que siempre le ha correspondido. Los fieles y sufridores seguidores rojiblancos ya pueden suspirar con alivio después de la década ominosa que han padecido. Sin embargo, en la ribera del Manzanares nunca dejan de lado su idiosincrasia y los nervios siguen estando a flor de piel. Sería tragicómico que justo cuando llega el día señalado, la fecha que borra todas las penurias anteriores, el entrenador del ‘milagro’, si me permitís calificarlo así, no las tenga todas consigo para continuar dirigiendo al Atlético. No obstante, el problema está en él porque el club desea que permanezca de todas, todas. Aguirre no tiene que impetrar nada, si él quiere, preparará la Champions. Se lo merece, es el premio a su trabajo.

O sea que ‘habemus polémica’. Menos mal que la prima donna de la empresa, que no es otro que el ‘Kun’ Agüero, está a buen recaudo, y ni todo el oro de Fort Nox podría cambiar las posturas de Gil Marín y Enrique Cerezo, por este orden. Lo único cierto es que el Atlético conoce lo que tiene y de lo que carece y a eso yo lo llamo un buen comienzo. Pero a estas alturas, no vamos a descubrir nada nuevo del club capaz de lo mejor y lo peor. Si es que, como dice la canción del maestro Sabina, “qué manera de aguantar, qué manera de sufrir…”.