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Un país enamorado

Jueves, 12 Febrero 2009

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Paso a la mejor selección, ¿del mundo? Ningún equipo sabe jugar al fútbol como España, así de claro. Ni siquiera la temible Argentina de Maradona,  con Messi de arcabuz, lee el juego de forma tan nítida como la ‘Roja’. No me cansaré de agradecer a Luis Aragonés su inolvidable gesta. Y no me refiero a la consecución de la Eurocopa, bueno eso también, sino a ese estilo tan perfecto que inculcó a los jugadores en Austria. Por fin sabemos a lo que jugamos; tenemos alternativas para contrarrestar cualquier táctica rival, sea de toque, patadón, contragolpe o de simple derroche físico. Así da gusto contemplar un partido de fútbol.

Inglaterra vino a cortarnos las alas. Capello tapó las bandas con futbolistas rápidos para ahogar a los extremos españoles, éstos se percataron de inmediato de la pillería británica y entonces, ahí surgieron Iniesta, Xavi y Xabi Alonso para agujerear la columna vertebral de los pross. La sola presencia de Iniesta es un tributo al fútbol. Su encargo no consiste en hacer quiebros, asistencias o disparos, pues semejante espectáculo circense corresponde a Villa o a Torres. El centrocampista del Barça vela porque el juego nunca cese. Posee el don de la ubicuidad y de ello se aprovechan sus compañeros. Que hace falta ayudar por delante de la defensa, ahí está Iniesta; que hay que echar una mano a Xavi si éste se atora, el manchego es la solución. Si Capdevilla o Ramos se incorporan por las bandas, Iniesta ya sabe su intención segundos antes. Así es él, el ‘termostato’ de esta selección. Cuando lo hace bien, como sucede casi siempre, España se gusta. De lo contrario, surge un pequeño problema, pero nada que no pueda solucionar Xavi o Senna.

Porque España es una idea clara y divertida que se plasma por inercia en cada partido. Hay unos titulares, sí, pero también recambios de calidad. Fernando Llorente ya ha marcado tras haber jugado sólo dos partidos y apunta a banquillero de lujo; a Arbeloa le está viniendo de maravilla curtirse en el Liverpool y otros que aún no han venido como Arteta, del Everton, quieren compartir este sueño hecho realidad.

Del Bosque, en su papel, mantiene la serenidad. No en vano, es dificilísimo atenuar la euforia que viven los jugadores, el fútbol español y por qué no la nación. Ahora tocan las comparaciones: Argentina, Brasil, etc. Pero no se trata de ser mejores que otros hoy o mañana. Obviamente, llegará el día en que perdamos. Pero mientras persista esa gran idea, los españoles estaremos orgullos de nuestro combinado. Se trata de pasar un rato entretenido en frente de la televisión.

 

¿Balón de Oro? No caerá esa breva

Sbado, 25 Octubre 2008

Si Gabriel Hanot , periodista que ideó el Balón de Oro, hubiese tenido que elegir al ganador de su trofeo de esta temporada, habría sospechado que le tomaban por cabeza de turco. La decisión final se las trae: en el escaparate de France Football relucen un buen puñado de aspirantes, cada uno de ellos con méritos suficientes para proclamarse ganador. La grata noticia es que la Eurocopa ha espoleado nuestro fútbol hasta el punto de tener a siete españoles en la carrera final al prestigioso galardón. Naturalmente todos ellos brillaron  con la selección española, fueron titulares indiscutibles y sus aportaciones en sus clubes han sido determinantes para los objetivos de éstos. El adalid patrio es Iker Casillas. Sus paradas milagrosas han sido reconocidas de una vez por todas. Sus actuaciones de este año no han sido mejores que en otras campañas pero ganar una Eurocopa y eliminar a Italia, campeona del mundo, por penaltis resplandece su currículo. Sin embargo,  el lastre del portero del Real Madrid es precisamente eso: saber detener balones y no marcarlos. La esencia del fútbol son los goles y los guardametas, por muy buenos que sean, siempre están al margen del espectáculo. Al fin y al cabo, los aficionados recuerdan golazos y cuántos tantos marcaron Ronaldo o Romario, pero no cuántos paradones hicieron Casillas o Buffon. Para más inri, la estadística es demoledora: en cincuenta y dos ediciones sólo una vez ha sido recompensado un portero. Fue el ruso Lev Yashin, la legendaria ‘Araña negra’, en 1963.

Aparte de Casillas, Fernando Torres y Xavi Hernández son las alternativas más fiables. El ‘niño’ ha explotado su talento en el mejor escenario posible, la Champions. Sus goles en Europa, su fulgurante racha en la Premier y el gol que marcó contra Alemania en la final de la Eurocopa le conceden cierta ventaja. El caso de Xavi es diferente: ensombrecido por la penosa temporada pasada del Barça, la ‘Roja’ le ha brindado la oportunidad de redimirse. Sus posibilidades aumentan por su exclusividad: centrocampistas creativos como el catalán escasean en el continente y tan efectivos como el azulgrana no hay ni uno.

Luego están Villa, Sergio Ramos, Marcos Senna y Cesc. Todos de relleno para la votación final del Balón de Oro. El asturiano del Valencia ha pasado un año calamitoso; Ramos lo hizo bien en la Liga pero falló en Austria y Suiza; Senna ha sido más revelación que consolidación y Cesc no cuajó con Luis Aragonés.

El problema es que a los candidatos españoles les alaban por su compromiso con la selección y el trofeo de France Football resalta el virtuosismo de un solo jugador. Y en este sentido, Cristiano Ronaldo tiene todas las de ganar. Líder indiscutible del Manchester United, el portugués ha fascinado por sus jugadas inverosímiles. La Champions, aderezada con la mejor liga inglesa de los últimos tiempos, pesa mucho y aunque Portugal no duró mucho en la Eurocopa, el marketing y el circo mediático de Cristiano son dos monedas muy valiosas en su balanza.

España sigue en buenas manos

Viernes, 18 Julio 2008

Ya era hora de que pudiéramos hablar bien de la Federación Española. Por dos veces consecutivas, y sin que sirva de precedente, han actuado con lógica para salvaguardar los intereses del combinado nacional. La victoria en la Eurocopa significó que la elección de Luis Aragonés como seleccionador fue un éxito, y ahora, Villar y sus directivos han pulido y abrillantado la línea sucesoria en el banquillo de la selección. Vicente Del Bosque es el elegido para mantener la cordura que nuestro fútbol ansiaba desde hace décadas. Colocar al laureado ex entrenador del Real Madrid al frente del equipo de moda es una decisión inmejorable. Apúntate otro acierto, Villar. El presidente de la que otrora fue llamada ‘Federación de los escándalos’ puede alardear de tener a España en cabeza del ranking FIFA por primera vez en su historia. Evidentemente, estas clasificaciones son estadísticas banales pero sirven para presumir. Aunque en estos días podemos jactarnos de enamorar con fútbol y resultados, por lo menos en Europa.

Luis Aragonés ha dejado un testigo peligroso para cualquier entrenador, excepto para Del Bosque. A Vicente no le afectará esa presión omnipresente, su cometido no es ganar otra Eurocopa o el Mundial de Sudáfrica 2010. La tarea del nuevo seleccionador es que el pueblo vuelva a entretener y satisfacerse con ‘La Roja’. Y seguro que lo conseguirá. No me cabe ninguna duda que impondrá esa tranquilidad que le ayudó a conseguir títulos en el Real Madrid; no me imagino a Del Bosque replicando a algún díscolo futbolista que se queje por no ir convocado en algún determinado momento. No es su estilo. Además, ya ha dicho que mantendrá el grupo campeón en Viena. Eso es pensar con inteligencia, lo bueno no debe tocarse. Gran presagio para la nueva era que ha nacido al mando del ‘zapatones’.

Como no podía ser de otra manera, el morbo de ‘Raúl sí, Raúl no’ vuelve a calentarse. Olvidado el tema durante la Eurocopa, resurgirán los acérrimos defensores raulistas que clamarán por la vuelta del siete blanco, antes siete de España. Del Bosque y Raúl se conocen mutuamente y se respetan. El nuevo seleccionador será prudente y no contará con el delantero merengue en las primeras convocatorias. Raúl lo sabe y su menester es rubricar una temporada tan buena como la anterior. Sólo así, con trabajo, tesón y sacrificio (la credenciales del capitán del Real Madrid), el combinado nacional volverá a tener el privilegio de disponer del mejor jugador español en la historia de nuestro fútbol. De todos modos, Raúl no es un asunto apremiante y ni directivos, ni periodistas ni aficionados molestarán a Del Bosque en sus elecciones. Es la hora: el hombre tranquilo ha llegado para defender la tranquilidad de España.

De Viena al cielo

Lunes, 30 Junio 2008

Suena raro decirlo porque no estamos acostumbrados a ello, para nada. España es la nueva campeona de Europa y no es un milagro. Nuestra selección ha sido la mejor del torneo, así de simple. El fútbol le debía una a Europa tras la conmoción que supuso la victoria de Grecia hace cuatro años, y España se la ha devuelto al viejo continente. Hemos vuelto a demostrar que jugando bien es más fácil ganar. Luis Aragonés y sus pupilos han  lapidado los tópicos, clichés y demás prejuicios absurdos sobre este combinado. Dije en el anterior artículo (Hoy no es un lunes cualquiera) que anoche daba igual ganar o perder, que ya habíamos colmado cualquier expectativa. Era cierto, pero no del todo. Seguramente, si España hubiera perdido contra Alemania injustamente, ahora estaríamos jurando y perjurando por haber desaprovechado una ocasión histórica. Pero la dulce realidad es que el buen fútbol de España ha sido la mejor herramienta para alzarse con el título.

España ha sido atrevida desde el principio de la competición.  Ha sido fiel a su fútbol, al de salón, el único que conocen estos jugadores. Y eso es para aplaudir. ‘La Roja’ ha sido un ente extraño entre selecciones que se rigen por la máxima de ganar a toda costa o de cualquier manera. Da verdadera lástima ver a potencias como Alemania o Italia que no se preocupan por su talento ni se molestan en descubrir sus virtudes. Se guían por sus réditos y de las rentas no podrán vivir eternamente. Si la Francia de Zidane avasalló por su gusto exquisito, España va camino de ser un émulo, la cual, sin ninguna figura rutilante, ha apostado por el equipo, que es la esencia de este deporte al fin y al cabo. Porque anoche daba gusto observar jugadas de tiralíneas, pases precisos, centros desde las bandas, subidas de los carrileros con sus correspondientes coberturas, disparos lejanos, regates, triangulaciones y contundencia defensiva. Vamos, el partido perfecto.

Luis Aragonés se ha salido con la suya. Ha remado contra viento y marea por su testarudez, o más bien por su sabiduría (por algo es ‘Sabio de Hortaleza) y se ha ganado la admiración de todos los españoles. Del cariño colectivo a Luis  no estoy tan seguro porque aún habrá ‘raulistas’ rencorosos y recalcitrantes que ignoran que Raúl es un futbolista feliz en el día de hoy, feliz por su selección. Allá ellos. Lo importante es que hoy todos estamos orgullosos, satisfechos por haber lapidado esa teoría casi axiomática de que el fútbol sólo nos daba disgustos. Pues no, el balompié (suena más castizo) ya no es el patito feo de los deportes españoles. Por fin podemos presumir de ser los reyes de Europa, quizás del mundo dentro de dos años. Y qué bonito ha sido descubrir en ‘La Roja’ futbolistas en potencia como Marcos Senna, Iniesta, Cesc y  Villa, a los que les faltaba culminar grandes actuaciones en grandes campeonatos. Enhorabuena por ellos, el país les agradece su derroche y compromiso.

Es ahora cuando recuerdo aquella frase del ‘zapatones’ en las que decía que en el fútbol sólo valía ganar, ganar, ganar y volver a ganar. ¡Qué razón tenía Luis! Sin embargo, a España sólo le ha valido ganar jugando maravillosamente, y así, como he escrito, todo es más sencillo. Las exhibiciones de la selección han atestiguado que hay diversión para unos cuantos años, por lo menos hasta Sudáfrica 2010. Casillas, Puyol y Torres son los líderes de una nueva generación de ‘locos bajitos’ que han deleitado a una nación. Aprovechémosles, han logrado la primera de muchas gestas.

Hoy no es un lunes cualquiera

Lunes, 23 Junio 2008

Sueño cumplido. Por fin hemos roto la peor de las maldiciones. Veinticuatro años después, España vuelve a ser alguien en el panorama internacional, veinticuatro años después, España jugará las semifinales de una Eurocopa, este torneo que tanto nos gusta y que tanto nos ha hecho sufrir. Ahora ya da igual lo que suceda, nos hemos burlado del fantasma de los cuartos de final y encima hemos dejado en evidencia a Italia, campeona del mundo. Los transalpinos se escudaron en su competitividad y su oficio, pero anoche eso no bastó. Nuestra selección abofeteó al fútbol rácano, ramplón y simplón de Donadoni y demostró que con la suerte no siempre se gana. Y los italianos no ganaron, ni siquiera estuvieron cerca de ello. España fue a lo suyo, a mimar el balón y marearlo hasta encontrar opciones en el ataque. Magnífica la paciencia de los futbolistas españoles, colosal el planteamiento táctico e imperial la actitud de nuestros héroes.

Como en cualquier gesta que se precie, la historia sólo recordará a uno o dos protagonistas y anoche hubo dos: Marcos Senna durante el inicio y el nudo del partido, y Casillas en el desenlace, el acto más memorable. Iker paró dos penaltis y superó a Buffon en su particular duelo de porteros. El madridista ha pasado a los anales de nuestra exigua leyenda triunfal como el guardameta que nos ha subido al pedestal de los dioses. Esperemos que no la pifie como Arconada en Francia 84 en el caso de que lleguemos a la final. En cuanto a Marcos Senna, nunca agradeceremos tanto una nacionalización en la selección. El hispano-brasileño estuvo inconmensurable en su cometido: desbaratar las ofensivas italianas. Se hartó de cortar balones, contuvo con maestría a Aquilani y Perrota, lamentables anoche, y se animó al ataque con descaró para engatillar un par de disparos que inquietaron a la zaga ‘azzurra’. Luis, tú has apostado por Senna, la gloria es tuya.

No me olvido del resto: Villa batalló contra las torres italianas, Panucci y Chellini, hasta la extenuación; Silva no hacía más que driblar y driblar peones italianos por la banda izquierda y luego por la derecha; Xavi puso cordura en la medular y Marchena mantuvo a raya al temible Luca Toni, quien no pudo zafarse del central andaluz ni una sola vez. De lejos, el mejor partido que ha hecho el valencianista en toda su carrera. También Cesc Fábregas, cuestionado por su escasa aportación con la selección, entró en el olimpo cuando con pasmosa tranquilidad engañó a Buffon y certificó el hundimiento italiano.

Luis Aragonés se ha convertido en el mejor seleccionador de la historia patria. Supongo que esa distinción honorífica merecería una renovación, aunque la Federación y Luis hayan pactado el finiquito de este último. El seleccionador no ha estado exento de polémicas: la no convocatoria de Raúl, su enfado con Torres en el primer partido y su advertencia pública al comportamiento de Sergio Ramos. Pero en el fútbol, los guarismos esconden los trapos sucios y en este caso, han dado la razón a Luis. El ‘zapatones’ debe saber que hoy no es un lunes cualquiera. Los españoles nos sentimos orgullosos de nuestro deporte rey, ya no somos adalides en el fracaso. Para mí, el reto se ha conseguido, y más contra Italia. Esta selección no merece ningún reproche. Lo que pase el próximo jueves ante Rusia ya da igual.

España, sí pero no

Domingo, 15 Junio 2008

Este guión no lo conocíamos, al menos con España. Cuando españoles y suecos se daban por satisfechos con el empate, David Villa volvió a coger su fusil y en un alarde de picardía, le ganó la partida al defensa Hansson y batió al meta Isaksson como lo hacen los grandes delanteros, con determinación y tranquilidad. No fue una confirmación, Villa ya era un gran delantero, él lo sabe y la selección le necesita. También Fernando Torres ratificó su providencia en este grupo. Nadie puede ejercer la función del ‘niño’: ser oportunista y crear peligro de la nada. El ariete del Liverpool facilita la actuación de su compañero, es el cebo de Luís para abrir las defensas rivales. Torres no ha deslumbrado aún en esta Eurocopa, las luces y los taquígrafos son de momento para el ‘guaje’, pero es el madrileño quien ha servido en bandeja la gloria al pichichi del combinado nacional. 

Sobre el partido, más de lo mismo. España juega al fútbol  cual tenista que debe afrontar cinco sets en un ‘grand slam’. Este equipo es ciclotímico, reacciona por impulsos y eso a partir de cuartos de final es peligroso. La selección comenzó muy bien, maniató a Suecia y la arrinconó a base de pases precisos. La consecuencia fue el gol de Torres. Y precisamente, en ese momento fue cuando los nuestros echaron por tierra el rédito ganado sin ninguna explicación lógica. Ibrahimovic empató en una genialidad que humilló al fallón Sergio Ramos. El madridista no da una a derechas. Sus ganas y el exceso de ímpetu de atacar le superan hasta el punto de olvidarse de su cometido: defender su carril. Luís Aragonés debería meterle en cintura.  

Que Suecia nos empate, sólo es un aviso. Con todos mis respetos a los escandinavos, este equipo no podía hacer mucho más que asustar a España. Como se vio después, la calidad de los españoles bastó para enderezar la función. Sabemos reaccionar con este tipo de selecciones pero dudo que lo hagamos si el oponente es Italia o Francia, que bien podría ser el enemigo de cuartos. El combinado de Luís está arriesgando mucho, los cuartos de final se juegan a todo o nada y España no debería jugar a ráfagas. Xabi Alonso lo ha dicho esta semana: “Nos falta saber leer los partidos”. Y en esta faceta, nosotros no hemos demostrado nada.  

Qué ganas tengo de que algún año juguemos la primera fase contra las grandes potencias. No nos habría venido mal haber participado en el llamado grupo de la muerte (Italia, Francia, Holanda y Rumanía). Así, calibraríamos de una vez por todas el potencial de España. Pero bueno, paciencia, que los cuartos son el próximo fin de semana. Lo malo es que el rival sea Rumanía porque, en ese caso, seguiremos creyendo que somos uno de los favoritos. Sinceramente, eso de ser o no favoritos es una solemne tontería, sino, preguntad a los griegos en la pasada Eurocopa, aunque en ésta ya hayan hecho las maletas. En fin, si por naturaleza somos optimistas, habiendo ganado dos partidos, no seré yo el aguafiestas. Simplemente, aviso que España debe hacer un poco más de lo que está ofreciendo. 

Ibrahimovic y los de siempre

Viernes, 13 Junio 2008

Llegan con piel de corderos pero no engañan a nadie. Tienen oficio, experiencia y ya están dando guerra en esta Eurocopa. Por lo pronto, Suecia se jugará el primer puesto de su grupo contra España el próximo sábado. Los suecos son los de siempre; los aficionados españoles conocen a los mismos tres jugadores que destacan en sus clubes y que seguirán dando vida al combinado escandinavo hasta la venida de su próxima generación. Quién no conoce a Ibrahimovich, el líder nato del grupo; a Larsson, ¡qué rentabilidad le sacó el Barça! y a Ljungberg, talentoso pero más preocupado por las ventas de sus calzoncillos de marca. Éstos son los famosos pero Suecia esconde otras armas como el centrocampista del Lyon, Kallstrom, o su homólogo del Galatasaray, Linderoth. Ambos llevan la manija del equipo.

El problema para España es que Suecia juega como los nuestros. Utilizan la misma táctica y son igual de previsibles que los chicos de Aragonés. Hasta sus actuaciones en los grandes torneos son parejas a las nuestras, aunque ellos llegaron a las semifinales de su Eurocopa del 92 y en el Mundial del 94. Pero su misión es calcada a la española: pasar de cuartos de final. Lo demás sería un rotundo fracaso, y más teniendo al mencionado genio Ibrahimovich, el mejor delantero que hay ahora mismo en Europa y el mejor pagado a  partir de septiembre, doce millones de euros netos anuales en el Inter, ¡qué barbaridad! El gigantón sueco rezuma una técnica exquisita y un disparo endiablado. Suecia sólo puede retarnos con ese órdago.

El partido del sábado será interesante porque España deberá jugar como le obligue Suecia, que no será otro modo que el de llevar el dominio del balón y la iniciativa ofensiva. Contra los escandinavos, no valdrá el contraataque de Villa y Torres. Nos conocen muy pero que muy bien, como nosotros a ellos. A priori somos favoritos, sin embargo y a diferencia de los rusos, los suecos sí que han demostrado que pueden ganar a cualquiera, como también pueden perder ante quien sea. Lo más importante es que esta Suecia no nos debe atemorizar, no ha vuelto a juntar una pléyade de jugadores tan extraordinaria como  aquella con Brolin, Dahlin, Kennet Andersson y Ravelli, los cuales escribieron en el Mundial de Estados Unidos  una de las páginas más memorables en la historia  del fútbol sueco. Pero los nórdicos son pacientes y confían en engendrar nuevas sensaciones tarde o temprano.

Por último, no me olvido del contubernio Fernando Torres –Luis Aragonés por la sustitución  del  ‘Niño’ durante el España-Rusia. Luis la ha vuelto a liar. Torres confesó que le había molestado el cambio, como a todos los futbolistas cuando les reemplazan, pero que el enfado era consigo mismo. Por tanto,  la polémica se había zanjado hasta que el seleccionador nacional se ha encargado de romper esa zanja. En este país somos así: goleamos en el debut de la Eurocopa pero siempre alguien que tiene que llamar la atención y entretener al personal con pantomimas. Así es nuestra selección y así nos ha ido toda la vida.

La revolución rusa

Lunes, 9 Junio 2008

El Mundial de Alemania 2006 fue un calvario para Rusia, no porque hiciesen el ridículo sino porque simplemente no estuvieron. Duro mazazo para un fútbol en plena reconversión. Después de la cita mundialista vino el segundo bofetón: el hasta entonces seleccionador y director técnico, Yuri Siomin, fue cesado en sus funciones. La Federación rusa le escogió como cabeza de turco. Como siempre ocurre en este deporte, había caído el más débil, los directivos rusos debieron pensar que no hacía falta una autorreflexión, bastaba con poner y quitar entrenadores. De lo que no se acordaban estos mandamases era que su equipo había dado tumbos durante casi dos décadas, desde que Marco Van Basten les noqueó con un golazo de leyenda en la final de la Eurocopa del 88. Entonces no eran rusos, sino soviéticos. Pero hasta hace unos meses, no se han quitado aquel aturdimiento. 

Llegaron las navidades del 2005, y Vitali Mutko, presidente y dueño de la Federación rusa, se ganó el regalo que llevaba meses persiguiendo. Cuando su país quedó eliminado en la fase de clasificación para Alemania, citó a los medios de comunicación y dijo con determinación que mientras él dirigiese el fútbol de su nación, los entrenadores serían extranjeros porque dentro no había calidad. Aquella comparecencia le costó cara: el chovinismo ruso se convirtió en el martillo pilón de Mutko, a quien muchos aficionados le consideraba un traidor a la patria. La opinión pública recriminó al presidente que ningún técnico foráneo en su sano juicio, y menos de nivel, entrenaría a un grupo sin estrellas, líderes ni promesas. Vamos, una banda. Por si esto fuera poco, los grandes oligarcas rusos, con Abramovich como adalid, invertían en clubes extranjeros. Eso es lo que daba dinero, apostar por sus paisanos era sinónimo de bancarrota. A nadie le interesaba un fútbol perdedor con una selección derrotista. A nadie, menos a un holandés.  

Mutko, habilidoso como pocos para engatusar a la gente, experto en dar gato por liebre, consiguió convencer a Guus Hiddink para que arreglase la avería. El holandés, curtido en mil batallas, había colocado a Corea del Sur en las semifinales de su propio Mundial del 2002. Él era el elegido para el renacer de la madre Rusia. Y vaya sí lo ha hecho. En dos años, Hiddink se ha convertido en ídolo de masas. Su talante rígido y disciplina militar han calado en la sociedad rusa. La experiencia del humilde Guus ha sido el mejor obsequio que haya podido recibir el fútbol ruso.  El éxito de Hiddink ha llegado por un modus operandi sencillo: llevar a los mejores futbolistas de los mejores equipos del país, y el Zenit de San Petesburgo en Europa y CSKA de Moscú en Rusia han sido la referencia. De los campeones de la UEFA, el seleccionador ha cogido a un puñado: Arshavin, la gran esperanza de este combinado, Zyrianov, un mediocampista letal, y unos cuantos jugadores más que se entienden a las mil maravillas. Del CSKA, el portero Afinkeev, firme aspirante para suceder al gran Rinat Dassaev, y los centrales Ignashevich y  Berezutski, los ‘Hierro y Nadal’ de Rusia. La guinda a esta enigmática selección es el delantero Pavlyuchenko, del Sparta de Moscú, y objetivo del Real Madrid para la próxima temporada. Si no es en el Madrid, acabará jugando en otro grande. Tiempo al tiempo. Pues esta es la Rusia que quiere dar la campanada en Europa. Aprendices eficientes que juegan como manda el entrenador. Para Hiddink, el patadón no es un recurso, es una excusa para no obedecer lo que él dicta. Así que, no os extrañe que el primer rival de España sorprenda con aquello del ‘tiqui taca’. Los rusos han vuelto a aprender qué es el fútbol.

Todavía flojean algunas tuercas

Viernes, 6 Junio 2008

La selección española ya está en Innsbruck (Austria) para intentar la machada: pasar de cuartos de final. Ya no digo llegar a la final o incluso, ganarla. Eso aún es una quimera. En este blog he comentado varias veces que los amistosos aunque sean eso, ‘bolos’ para recaudar dinero, siempre son orientativos y de ellos se deben sacar conclusiones. Pues bien, después de haber jugado contra Perú y Estados Unidos, los indicios no pueden ser más desesperanzadores. Hay muchos vicios que Luis debe erradicar en cuatro días porque si no, me parece que Rusia nos va a sacudir como una estera en el debut de ‘La Roja’ el próximo martes.

Falta de concentración, ritmo de juego irregular, poca creatividad ofensiva, etc. Todo son defectos que se pueden corregir a corto plazo, bastan dos partidos buenos para que los jugadores recobren la confianza. Sin embargo, dos son mis grandes preocupaciones: la defensa y el rendimiento físico. Esto último es objetable puesto que los seleccionados han de recuperarse de las exigencias de la larga temporada y como no podía ser de otra manera, casi todos ellos juegan en clubes que intercalan la Liga con competiciones europeas. Pero el resultado está ahí: Villa, Torres, Iniesta y Sergio García ya están entre algodones. Además, y para mayor handicap nuestro, Rusia comenzó su liga hace menos de tres meses y eso denotará su frescura física.  Sin embargo, más que el funcionamiento del equipo, a Luis le ha sobresaltado el rendimiento de la defensa. Si ante Perú, la zaga española fue fallona, contra Estados Unidos estuvo despistada. Como dije en el anterior artículo (Nada nuevo bajo el sol), Puyol no está jugando como nos tiene acostumbrados: ha perdido rapidez y posición, requisitos indispensables para ser un referente defensivo. Aún así, su liderazgo en el eje de la defensa sigue siendo indiscutible. Por otra parte, Marchena no deja de ser un buen central y punto. Es válido para Primera División, sobre todo si participa en un equipo en el que esté bien arropado (el Valencia es un buen ejemplo a excepción de su calamitoso último año). Y no hay más sustitutos, Albiol también es un futbolista competitivo pero aún no ha tenido su ‘bautismo de fuego’ en torneos como la Eurocopa.

Otra incorrección que observé anoche contra los norteamericanos fue el papel de Sergio Ramos. El seleccionador le quiere tener atado con una correa para limitarle a subir hasta el medio del campo. Es decir, Luis quiere que sus laterales defiendan y apoyen hasta la medular, punto final. De lo que no se ha percatado Aragonés es de que en el fútbol moderno, los laterales, me gusta  más llamarlos ‘carrileros’, han cambiado. Los que tienen el talento de Ramos, suben y bajan, defienden al delantero rival y ejercen de extremos itinerantes. En el caso del madridista, su equipo le ha agradecido este papel improvisado durante toda la temporada.

En resumen, si Luis consigue apretar las tuercas que flojean en la retaguardia, habremos ganado muchos enteros. Y en vanguardia, la inspiración de Iniesta y Xavi y su simbiosis con Torres y Villa, debe ser suficiente para tumbar a los rivales. Parece sencillo pero creo que es la única manera de infundir un ápice de optimismo, de eso siempre nos sobrará aunque nunca hayamos tenido razones para ello.

 

 

Del Madrid, Racing, Zaragoza y otros asuntos

Lunes, 19 Mayo 2008

¡Por fin se acabó la dichosa Liga! Qué ganas tenía de dar carpetazo a este ‘coñazo de las estrellas’ en la que, por lo menos, los seguidores del Real Madrid se habrán regocijado con el paseo militar de los suyos y con el espectáculo circense de anoche en el Bernabéu donde sólo faltaron elefantes y hombres tragasables. También, qué chapuza organizar toda esa pantomima ayer, cuando el equipo se proclamó campeón hace tres semanas, y después de vencer a un Levante, que jugó por cortesía profesional. Pero en fin, es su fiesta y debían celebrarla. Se lo han ganado.

Lógicamente, como cualquier final de campeonato, aún había en juego algunos intereses: la UEFA, a la que irá el Racing de Santander por primera vez en su historia, y un puesto de descenso, que inesperadamente se lo ha adjudicado el Zaragoza, por deméritos propios en este caso. Lo del conjunto cántabro es de ‘chapeau’. Casi al término de la pretemporada, el club apenas había hecho alguna incorporación (Tchité y Smolarek) y la apuesta por Marcelino, que conllevaba su riesgo, ha sido impecable. El entrenador revelación del curso ha demostrado su maestría para exprimir al máximo los recursos de un equipo, que por momentos ha entretenido con su fútbol, ¡qué complicado es esto! Si el técnico continúa el año que viene, seguro que sacará a la palestra una nueva camada de futbolistas a seguir. Por de pronto, parece que el central Ezequiel Garay ya ha caído en las redes del Madrid para la próxima temporada. El trabajo bien hecho tiene su recompensa, y el Racing ingresará una generosa cantidad de millones.

La cruz del año iba a ser para el Valencia con su estrepitosa Liga pero el Zaragoza le ha superado con creces. Los maños se habían llevado todos los halagos por su política de fichajes en verano. El eterno Ayala llegó al cierre del mercado; contaban con un Aimar a tope; Diego Milito se había quedado para culminar el éxito del equipo y Aimar, D’Alessandro y Oliveira eran la mejor garantía de que la Champions podía ser el verdadero objetivo. Sin embargo, tal y como sucede algunas veces en este mundillo, las estrellas acaban estrelladas y aún no entiendo el porqué en el Zaragoza. Fijaos si han desfilado entrenadores: Víctor Fernández, Garitazo, Lotina y ahora Villanova. Total, no ha servido para nada. Así que no creo que los conflictos puntuales del vestuario hayan sido la lacra. La ansiedad de los jugadores apareció pronto y no la han podido superar. Tampoco es que se les haya visto con muchas ganas, más bien la abulia ha sido su compañera de viaje durante toda la Liga. Y es que al Zaragoza no lo veía yo desenvolviéndose en aguas fangosas. No tiene experiencia en estas lides. Lo peor es que una plantilla hecha para pelear con el Atlético y el Villarreal por meterse en la previa de la Champions, se ha ido a la deriva, insisto, incomprensiblemente. Suerte en Segunda.

A partir de ahora, a descansar rápido que viene la Eurocopa. Ya hemos empezado a discutir y criticar la lista de Luis Aragonés con su famosa convocatoria de los cinco no debutantes. Y como en este país somos ventajistas, si pasamos de cuartos, que lo dudo, pediremos al ‘sabio de Hortaleza’ que continúe, y si perdemos como siempre, entonces rezo para que alguno de los 23 convocados pase sus cortas vacaciones en un paraíso perdido, sin nadie que le encuentre. Aún así, ¿qué es lo que se dice? Ah, sí, ¡ a por ellos, oé, a por ellos, oé!