Blogs

Entradas con etiqueta ‘Atlético de Madrid’

No es otro cuento chino

Mircoles, 21 Enero 2015


Jingxin Li es una periodista china que habla perfectamente español. Su talento para hablar y escribir en nuestro idioma escasea en un país de más de 1.300 millones. Y el gigante inmobiliario Wanda lo supo cuando le contrató el año pasado para sus proyectos internacionales educativos. Ella conoció una vez al flamante accionista del Atlético de Madrid, Wang Jianlin, en una reunión empresarial donde hacía de intérprete y su impresión es que, como buen amante del fútbol europeo, todavía sueña con apadrinar una promesa china que en un futuro pare las rotativas de los grandes diarios deportivos europeos. Li fue contratada por el grupo Wanda para instruir a niños chinos en conocimientos de fútbol: palabras tan manoseadas como ‘gol’, ‘fuera de juego’, ‘chut’ o ‘regate’ fueron repetidas una y otra vez por alevines y cadetes que hoy forman la primera escuela del Atlético de Madrid en China. Ella se encargó del trabajo teórico y varios entrenadores pusieron en práctica esos conceptos con los chavales. Y el magnate Jianlin supervisó personalmente todo el proceso: desde las clases en español de Li en Pekín hasta la llegada de los canteranos a España. Concretamente, ahora hay noventa en nuestro país: treinta en Madrid, treinta en Valencia y otros tantos en Villarreal. Li vive ahora en Barcelona y trabaja en el portal de noticias generalistas Sina.net, también propiedad de Wanda, que no sólo se dedica a la adquisición de inmuebles, sino que también ofrece hostelería, espectáculos como cine y teatro, y posee un grupo audiovisual importante.

“Hablar de Wang Jianlin en China es como hablar de Amancio Ortega en España”. Jingxin Li ha filtrado innumerables noticias del grupo Inditex para el mundo chino. “La noticia impactaría igual si Zara (Inditex) invirtiera en un equipo tipo Guangzhou Evergrande o Beijing Guoan”. El Evergrande ha sido campeón asiático con Marcelo Lippi de entrenador y ahora lo dirige Fabio Cannavaro; el Guoan tiene inquilino español en el banquillo, Goyo Manzano. Quizá la serie animada de Oliver y Benji no sea tan ficticia para Jianlin, obsesionado con moldear un crack chino que compita en las grandes ligas europeas. Y para un empresario tan metódico que nunca arriesga con sus operaciones, el primer paso es educar a las generaciones venideras desde la infancia. De ahí que se haya implicado tanto en persona con la cantera china del Atlético. La compra del 20 por ciento de acciones del club colchonero, o sea 45 millones de euros (en realidad alcanza los 50), sólo es el comienzo de las grandes experiencias que le esperan a Miguel Ángel Gil Marín. El consejero delegado llevaba tiempo negociando un acuerdo con Jianlin porque, tras batir otros mercados emergentes, Wanda ofrece al Atleti la oportunidad de entrar en el selecto club de los ricachones europeos. “De momento son 45 millones, pero dicen que irá invirtiendo más y más en los próximos años”, cuenta Li por conversaciones telefónicas con colegas especializados en periodismo económico.

Jianlin tanteó la Premier sin convencerle las presas disponibles, en concreto el Southampton de Ronald Koeman, y el histórico pero modesto Sheffield Wednesday.  No debió ver negocio en estos clubes y, después de un flirteo con el Valencia antes de que llegara a las manos de Peter Lim, se ha decantado por invertir en el Atlético de Madrid. El Partido de las 12 contó esta semana que las intenciones del multimillonario chino (fortuna 101 en la revista Forbes y cuarto hombre más poderoso de su país) son comprar a la larga la totalidad del club por una cifra aproximada a los 200 millones; es decir, la parte que correspondería a Gil Marín (52% del accionariado) y Enrique Cereo (20%). Lógicamente y hasta que las inversiones no generen riqueza, Jianlin arrastrará la permanente sospecha de la masa social atlética. El miedo a lo desconocido. “Con Wanda metido en el Atlético, a nadie le sorprenderá en mi país que el Atlético tenga más publicidad que el propio Leo Messi, icono futbolístico de las grandes ciudades”. Li no es la única que cree que Jianlin tiene la llave para que algún día, cuando Hacienda y el Atlético resuelvan la vasta deuda, Gil Marín o el propio dueño de Wanda actúen por una vez como Florentino Pérez y extiendan un cheque con interminables ceros por una estrella de relevancia mundial. “Si el Manchester City o el Paris Saint Germain tienen dueños extranjeros, ¿por qué no el Atleti?”. Buena pregunta que se responde con miedo y demasiada dudas a tenor de los extravagantes casos de Dimitri Piterman, el indio Alí Syed o el amago de estafa de un grupo inversor árabe en el Getafe.

“Wang Jianlin nos ha convencido por su seriedad”. Primeras palabras del presidente Cerezo tras rubricar el acuerdo la pasada madrugada en China. Emilio Gutiérrez, hombre fuerte de Gil Marín en el club, habrá suspirado de alivio: por fin una ‘pequeña’ ayuda para encontrar vías de explotación comercial en China y el Sudeste Asiático. Jingxin Li lo tiene claro: “Wanda controla la mayoría de las salas de cine en todo el territorio chino y con lo que les gusta el cine, los goles de Fernando Torres aparecerán más veces antes de las películas que en la propia televisión”.  Harto de estar siempre cuadrando balanzas de pagos para rascar un millón de una venta y regatear otro de un fichaje, Gil Marín necesitaba este acuerdo de magnitud estratosférica. Quizá sea el principio del fin para el consejero delegado, pero en apariencia es el comienzo de la multinacional Atlético de Madrid S.A con acento chino mandarín.

 

 


 

 

 

 

 

La Peineta merece una grada Simeone

Domingo, 18 Mayo 2014

simeone.jpg

El porterazo de balonmano y atlético confeso, José Javier Hombrados, supo tocar la fibra del planeta colchonero con su tweet de medianoche: “La Peineta merece una grada con el nombre de Simeone y Luis Aragonés”. Es el sentimiento de una historia centenaria, de ese fútbol popular que se ha trabajado un puñado de currantes obedientes a su capataz. Desde que el Atleti, en plena era Gil de los noventa, dejara a solas a Madrid y Barça en su particular club elitista, sólo el doblete y la UEFA de Quique Sánchez Flores motivaron a una hinchada harta de tantas coces institucionales y sobre el terreno. Radomir Antic comentó en varias retransmisiones que la Liga tendría más gracia que todas las ‘UEFAS’ pasadas porque dieciocho años se podían hacer demasiado largos. Simeone le ha tomado la palabra y ha desafiado las estadísticas del mismísimo Pep Guardiola. Vino, vio y venció, no en plan arrollador como el barcelonista, pero sí partido a partido, trofeo a trofeo, hazaña  a hazaña.

Este Atlético nació del ‘cholismo’, una filosofía sólo apta para gladiadores en el arte de matar o morir y soldados seal con su código de no abandonar jamás al compañero. La influencia mesiánica de Simeone quizá sea la más decisiva en un equipo de fútbol moderno, no hay más que contrastar un hecho muy revelador: el último Atlético de Goyo Manzano (predecesor del ‘Cholo’) fue eliminado por el Albacete en Copa en el Vicente Calderón con una alineación formada por Juanfran, Godín, Miranda, Filipe, Gabi y Koke. Pues bien, estos mismos futbolistas se proclamaron campeones en el Camp Nou, ¿cuestión de talento? parece más bien un cambio drástico de actitud y, sobre todo, autoestima; del tema físico se encarga en exclusiva el despacho del profe Ortega, que ha puesto a toda la plantilla como motos. Así es el ‘Cholo’: entrenador, estratega, motivador y delegado excepcional en las áreas que no domina. Si hace unos meses el técnico invitó a Irene Villa a impartir una charla motivacional delante del vestuario, a nadie del club le extrañaría que Google, Apple o Coca-Cola contratase a Simeone para dar una clase magistral del fútbol y la vida a altos ejecutivos. Es la impresión de un directivo rojiblanco, también feligrés del ‘cholismo’ y que espera la jura de amor eterno del técnico. Porque el Atlético no se puede entender sin su líder; no sólo ha sido el mejor entrenador de la Liga, casi también el mejor jugador.

César Luis Menotti, poco amante del fútbol colchonero por su huella bilardista, explica sobre Simeone que “un entrenador se ve bueno cuando sus futbolistas mejoran ostensiblemente”. Los casos no se pueden contar con los dedos de una mano, ni siquiera con las dos. Courtois vino cedido del Chelsea como aprendiz y en tres temporadas ha alargado sus tentáculos hasta convertirse en el portero más fiable de Europa. A la vera del ‘Cholo’, el portero belga se ha adueñado del juego aéreo, una virtud de la que casi ningún colega puede presumir en el fútbol europeo; Juanfran fue fichado como extremo y Goyo Manzano le probó de lateral derecho. Simeone vio oro en aquel cambio y le ha dado una continuidad que puede valer una convocatoria mundialista; Filipe Luis era un lateral poco potable antes de aprender ‘cholismo’. Hoy la torcida brasileña se tira de los pelos después de que Scolari le dejase fuera de la lista definitiva; Miranda y Godín intimidan por detrás y por delante. El primero va al quite y el uruguayo ejerce de mariscal al estilo Fernando Hierro. Sus letales cabezazos se han hecho famosos en la Premier, donde a Godín le ha salido una buena ristra de pretendientes.

Gabi comentó una vez que cualquier centrocampista soñaba con ser Xavi Hernández. Ahora podrá presumir que durante una temporada él copió la mejor versión del barcelonista. Pero la gran creación de Simeone ha sido Koke Resurrección: su técnico le recomendó que tuviera paciencia desde el banquillo en el año que Diego Ribas fue titular.“Dejándotelos, tú llegarás a crack”, le dijo el ‘Cholo’; la profecía se ha cumplido. Y qué contar de Diego Costa, la esperanza de Del Bosque y todo un país. Cuando terminó su cesión al Rayo Vallecano, vino para entrenar en silencio y jugar entre bambalinas. El Atlético había fichado a Adrián como promesa goleadora a rebufo de Falcao. Pero Costa fue uno de los primeros en aprender al dictado las bases del ‘cholismo’. Le gusta pelear en el barro enfangándose hasta la médula, provocar a los defensas y ha mejorado tanto su control en velocidad y remate cruzado que no existe un delantero mejor con esas recomendaciones, quizá el uruguayo Luis Suárez. Son los elegidos del ‘Cholo’, héroes de hoy y defenestrados en el pasado. Menotti no se equivocó.

“Podíamos no estar aquí y sin embargo somos agradecidos”

Lunes, 12 Mayo 2014

Si la Liga española se entregase a su público como la hacen la NFL o la NBA, sin duda las televisiones meterían una cámara en el vestuario del Camp Nou que ocupará el Atlético de Madrid el próximo sábado. Detrás de la fachada implacable de Diego Simeone, el flamante fenómeno de masas conocido como ‘cholismo’ ansía el discurso de Al Pacino en Un domingo cualquiera. El ‘Cholo’ emula al entrenador Tony D’Amato a “tres minutos de la mayor batalla profesional de su vida”, quizá con un discurso más plomizo que el de la película pero, al fin y al cabo, con la misma esencia. “O nos curamos como equipo o moriremos como individuos”, es el santo y seña para jugar en este Atlético. Y a pesar de llegar líder al partido decisivo, el míster argentino ha convencido a su vestuario de que aún están en el infierno. “En este equipo nos dejamos el pellejo por esa pulgada que se gana, porque, cuando sumamos una tras otra, porque sabemos que si sumamos esas putas pulgadas, eso es lo que va a marcar la diferencia entre ganar o perder…entre vivir o morir”. Habrá futbolistas en la plantilla que esperen un tributo a la obra maestra de Oliver Stone; entonces, ya saben cuál será la charla que les suba la adrenalina por las nubes.

Tampoco faltará esa parte del vestuario que se sobreexcite con un discurso más recto, más militar. Me consta que hay jugadores rojiblancos amantes del buen cine bélico y, por ello, hay un discurso que perdurará para siempre en la memoria del patriotismo norteamericano hollywoodiense. El cineasta Francis Ford Coppola fue despedido como guionista de la inolvidable Patton por incluir al principio del largometraje el discurso venal de George C. Scott. “La guerra es un asunto sangriento: derramad su sangre, o ellos derramarán la vuestra. Rajadles las tripas, disparadles a la barriga. Cuando palpéis un montón de pringue que un momento antes era la cabeza de cabeza de vuestro mejor amigo, entonces sabréis lo que tenéis que hacer. Ah, y no quiero mensajes diciendo que ‘mantenemos posiciones’: ¡Aquí sólo avanzamos, y avanzamos para patearles el culo!”. Es una arenga más propia de Luis Aragonés que de Simeone; no obstante, la efigie del ‘sabio de Hortaleza’ se recuerda en el Vicente Calderón partido a partido, final a final.

Y como Arbeloa casi se ha arrogado en público cualquier discurso de los espartanos del rey Leónidas de 300, Simeone encontró un ejemplo muy real, que supera con creces a la ficción, y que hizo reflexionar a su Atleti entero. Irene Villa asombró a los jugadores en un hotel de Bilbao con dos ideas claras, la primera y favorita del entrenador gustó por su contundencia: “Podíamos no estar aquí y sin embargo somos agradecidos”. Villa contó su dramática experiencia y el ‘Cholo’ entendió que era la mejor forma de convencer a su gente por el regalo del fútbol. Jugar para ganar, no hay mayor satisfacción vital en la doctrina cholista. La segunda frase de Irene Villa fue igual de conmovedora: “La vida te da todo si luchas y te sacrificas”. Tópico viniendo de cualquiera menos de ella. Sacrificio, lucha, agradecimiento…es la génesis del ‘cholismo’, tan de moda hoy pero que surgió hace casi veinte años. Concretamente, la tarde que el Atlético se jugaba una Liga (y un ‘doblete’) en el Calderón contra el Albacete. Entonces, Simeone no falló como jugador.

El sábado se pondrá la chaqueta de entrenador de Tony D’Amato para decir a sus feligreses en las catacumbas del Camp Nou un simple “yo no puedo hacerlo por vosotros: soy muy viejo. Miro a mi alrededor, veo esas jóvenes caras y pienso: ‘he cometido todos los errores que un hombre de mediana edad puede cometer’(…) Porque en la vida y en el fútbol el margen de error es muy pequeño”. Lo sabe el Atleti, en busca del partido perfecto que le dé el primero de los dos títulos en el peor escenario posible. Y en caso de que “salgan de ese infierno y vean la luz”, la charla de Simeone, escoja cual escoja, será guardado como una reliquia.

El portero de los mil tentáculos

Lunes, 27 Enero 2014

courtois.jpg

‘El Atleti es un ejército con artillería pesada contra un Rayo tribal con flechas y piedras. Los pintas a todos de azul y parece Avatar’. Lo tuiteó un periodista de Goal.com cada vez que los rojiblancos perforaron la portería rayista. La lectura es muy ocurrente, pero el equipo de Simeone comienza a entrar en una inercia demasiado peligrosa: sus últimas victorias recuerdan al Madrid galáctico que dependía de los goles de Ronaldo y las paradas imposibles de Casillas. Y aunque el debate es inevitable, el discurso exclusivo y tostón del ‘partido a partido’ funciona como un reloj suizo. En gran parte porque estamos asistiendo a la maceración de un portero de escala mundial. Hace tiempo que Courtois dejó de ser el enternecedor ‘Tibito’, ahora es Thibaut, un Benji ‘paralotodo’ en acto (que no en potencia) y, sobre todo, un muchacho sensato y serio si le preguntan por su futuro. A Mourinho le puede salir la jugada del siglo: contar en sus filas con uno de los mejores guardametas del mundo. Su dueño es el Chelsea y el viejo Petr Cech ya se ha hecho un plan de pensiones.

Courtois habló personalmente con Mourinho el pasado verano y le propuso quedarse un año más en el Atlético para madurar sus habilidades y a sabiendas que, con Cech, no jugaría mucho. El técnico accedió y ahora se frota las manos con el portero de los mil y un tentáculos. Y si el Atlético le quiere, clin clin caja: 26 millones más la decisión definitiva de Courtois. No obstante, acabe en Londres o Madrid, no habrá club que no quiera alguna copia del belga, porque cualquier versión mínimamente lograda salva medio partido. Desde luego, la trilogía de Diego Costa enchufado, Villa reencontrado consigo mismo y Courtois en plan bloque de hormigón, mantendrán el punch del Atlético.

Y en ese combate de grandes púgiles, el Barcelona gana sin enamorar pero sigue siendo el favorito. Y aquí entra la relatividad de Einstein: el Madrid va como un cohete Sputnik y a estas alturas por fin juega como debió hacerlo hace un puñado de meses (¡noticia!). No sólo eso, si no que un mes atrás estaba empatando en Mestalla a falta de diez minutos y a siete puntos virtuales de azulgranas y colchoneros. Sin embargo, el Barça también tiene argumentos para ver el vaso medio lleno: se mantiene en lo más alto habiendo sobrevivido a la lesión de su mejor jugador, vamos, del mejor con permiso de Cristiano, y con el KO del portero más en forma del continente, Víctor Valdés. Todo eso quedó atrás porque hoy blancos y culés cuentan con todas sus armas de destrucción masiva. Así que en esta Liga de gigantes y liliputienses, de incontables partidos de trámite, sólo esa ‘mini liguilla’ aclarará el campeonato. Ahí está la chicha del torneo, el resto es bacalá ; de lo contrario, ¿por qué anoche apenas fueron cincuenta mil socios al Camp Nou? 

Atlético III Grande de España

Lunes, 16 Diciembre 2013

diego-costa_mdsima20131003_0280_7.jpg

Sulley Muntari, futbolista ghanés del Milan, todavía cree que el Atlético de Madrid acaba de volver de sus dos añitos en el infierno o que, auizás, sea el de Goyo Manzano (por mentar al último Atleti sufridor). Muntari se frota las manos con un Atlético-Milan en el bombo de la Champions porque “es el rival más débil”, según confesó al Corriere Della Sera. Simeone es un tipo de esos al que le gustan este tipo de provocaciones, y no porque vaya a responder con vehemencia, sino porque sabría devolverla con clase si el bombo es caprichoso. Sin embargo, poco le importará al ‘Cholo’ lo que raje un jugador del Milan, si apenas atiende a los discursos triunfalistas de su propia prensa. Se ha declarado el estado de felicidad en el Calderón, aunque el técnico argentino siga imbuido en su burbuja del ‘partido a partido’. Excelente lema para cualquier liliputiense que quiera incordiar a las dos moles de la Liga, pero inservible a estas alturas porque este Atlético dejó de ser una anécdota. Sencillamente es uno más en la pelea, y puede ganar tantos puntos como Barça y Madrid.

La Liga no es aburrida, como dice Simeone; el resto de equipos son los que la aborrecen. Ya no son dos, sino tres, y más si el Atlético logra la proeza (así sería) si derrota al Barça después de Año Nuevo. Las estadísticas están tumbando el día de la marmota del ‘Cholo’; bueno, los números y él mismo. Su arenga a los jugadores para que se lanzaran como fieras a por el cuarto gol contra el Valencia le delata: Simeone quiere ser líder porque su vestuario se lo ha creído. Tanto que hasta el capitán Gabi profetizó en COPE el fin del discursito si ganan al Barcelona. ¿A quién iban a engañar?

Y en medio del éxtasis, mejor dicho, la causa de tanto delirio se debe a ese mimo del Ronaldo del Madrid. Salvando las distancias, claro, Diego Costa ha revivido la figura del delantero tanque que se quita defensas en un tramo de diez o quince metros. Cada vez que coge el balón en tres cuartos de campo, el rival se prepara para sufrir otra manada de búfalos. Seguramente no tan agresiva como Ronaldo, pero de momento igual de letal. Costa disfruta reventando candados con las manos pringadas; pelea, corre, regatea, se embarra...Vamos, el delantero que cualquier entrenador del mundo pediría para su plantilla. Y, si encima, ataca con la tranquilidad de tener un bloque de hormigón detrás, entonces el Atlético es el equipo más inexpugnable de los últimos tiempos. De once peones a once estrellas jornaleras, eso es lo que transforma el fútbol con victorias. Por ejemplo, Miranda, sospechoso hace un tiempo de ser otro Pablo Ibáñez o Perea de la vida, y ahora convertido en el central de moda, hasta el punto que el Manchester United ya le ha echado el ojo. Es la pócima de Simeone. La del Atlético III Grande de España.

Primicia: la ‘conjura del Filandón’

Mircoles, 15 Mayo 2013

comida-ramos-filandon.jpg

La ‘conjura’ del restaurante Filandón es la noticia más potable que la prensa publica en la semana del derbi. Tanto ha cambiado el periodismo, que una comida pactada por el vestuario del Madrid desde hacía semanas ha disparado todas las interpretaciones de sus trapos sucios. Los jugadores acordaron que los nuevos fichajes (Modric, Essien y Diego López) pagaran una comida que no incluía a Mourinho y su cuerpo técnico. Hasta ahí la lectura. No obstante, el sensacionalismo que envuelve al Madrid se ha convertido en el filón mediático por excelencia: la gente, al menos la merengue, está más pendiente del careto del entrenador si Casillas levanta la Copa que del partido en sí; una vez perdida la Liga y tras la debacle de Dortmund, la enésima pelea madrileña entre gigantes y liliputienses se intuye un deber del Madrid para no caer en la vergüenza (así piensa el madridismo). Pero el caso es que la foto que publicó Sergio Ramos en su twitter da para una película: ¿quién en su sano juicio iba a pensar hace dos años que españoles y portugueses se animarían a compartir mesa y mantel? Entonces, Mourinho todavía ostentaba el poder faraónico sin ninguna rebelión a bordo; tan sólo la guerra de trincheras pregonada desde Madrid y con Casillas como líder de un bando, y Pepe, Cristiano, Marcelo, Carvalho, entre otros, como pretorianos del entrenador. Ésa foto ha dejado suficiente ‘información’ para cubrir horas hasta que llegue el viernes.

Y sin posibilidad de entrevistas, la opción de carrerilla es revivir las copas del pasado, sobre todo la última, la de la excitación atlética. Emilio Butragueño comentó una vez que aquella derrota del Bernabeu del 92 ni mucho menos fue motivada por la charla de Luis Aragonés a pecho descubierto en el vestuario colchonero. El ‘Sabio de Hortaleza’ borró el galimatías táctico que había dibujado en la pizarra para exigir a sus jugadores que se “dejaran los huevos” por sus afición. Sin embargo, el ‘Buitre’ insinuó que el desastre de Tenerife una semana antes de la Copa originó un terremoto en el madridismo de magnitud nueve en la escala Richter, ¡cómo molaban las anécdotas de antaño! Por eso, durante estos días Schuster y Futre ejercen de muñecos de la prensa, los personajes que ponen cara y ojos a la final del viernes. Porque si hay que fiarse de los departamentos de comunicación…

No hace mucho tiempo que el fútbol era un deporte normal para los medios de comunicación. En semanas especiales cualquier periódico, tele o radio podía planificar una final entrevistando a los presidentes un día, los entrenadores al siguiente y a las estrellas de los equipos el tercero: protagonistas a tutiplén para vender al público un partido con algo de gracia. Pero en pocos años los clubes se han cerrado herméticamente, quizá por la masificación de medios (los periodistas queremos creer esto) o la desconfianza ciega de los jugadores a decir o insinuar algo que pare las rotativas. Hoy más que nunca, los programas deportivos se atiborran de ‘exclusivas’ hasta el extremo de que la maldita palabra ha perdido toda su fuerza. Antes, apenas se daban un puñado de primicias por temporada; ahora no hay noche que los periodistas presuman en sus medios y en el twitter de que ‘yo lo dije antes’. Y como de toda esa masa pastosa sólo valen dos o tres informaciones, pues los clubes no están por la labor de poner jugadores delante de la cámara. Al menos, para la final del viernes el Atlético ha tenido el detalle de sacar a dos futbolistas a rueda de prensa…el Madrid ni eso, ¿para qué, verdad?

Bad Boys

Martes, 5 Febrero 2013

diego-costa.jpg

Bastó un puñado de minutos en el Vicente Calderón para que el fútbol español evocase la figura del jugador sucio y liante. Quién no recordó por unos instantes la versión diabólica de Stoichkov, los comportamientos de Doctor Jekyll y el señor Hyde de Juanma López o esos codazos sibilinos (y no tanto) con los que Hierro anestesiaba a los delanteros. Sí, Diego Costa está desatado porque así lo quiere su entrenador y, ¡qué carajo!, recordó al público que el fútbol sigue siendo poliédrico: del Circo del Sol del Barça a las últimas victorias colchoneras con pico y pala…cualquier opción vale tres puntos. Simeone reclamó al ariete para su equipo después de su provechosa cesión al Rayo y a sabiendas de que podía suplir a Falcao de esa manera tan peculiar. Diego Costa encabrona a todos, menos a su vestuario, y sobre todo da puntos decisivos. Al ‘Cholo’ le pirran los delanteros machacones que se pelean con las zagas rivales hasta el límite, aunque a veces no exista línea roja. Las tánganas del Atlético-Betis se intuían desde el partido copero en el que el propio Costa le espetó a Amaya “gracias por el regalo”, en alusión a la pifia del defensa verdiblanco en el Villamarín.

Quizá Diego Costa no tuvo en cuenta las tropecientas cámaras que Canal Plus coloca en sus partidos para cubrir en primer plano el césped palmo a palmo. Sin embargo, lo vio claro: faltaba sacar la ‘cortacésped’ (en este caso, se la llevó Rubén Pérez) para agitar la concentración del Betis. Propósito logrado. Hace meses el Bernabeu fue testigo de las marrullerías del brasileño: lejos de achantarse, Costa se encaró con Pepe y Sergio Ramos, tíos de su talla que tampoco se amilanan. Al primero le insultó y al sevillano le intentó morder. Pero el ‘Cholo’ le defendió a capa y espada ante la prensa; no en vano, su misión no sólo consistía en intentar marcar: desesperar al contrario también es un arma bastante letal que bien conoce ese corajudo futbolista que se apellidaba Simeone. Un abogado del diablo argumentaría que Amaya tiene menos perdón que Costa por pardillo (los salivazos intencionados se pagan caro); pero ignorando la teoría de que el rojiblanco debió irse a la calle y en la práctica no se fue, Amaya estuvo a punto de cabrear del todo al genuino bad boy de la Liga. Entonces, se podría haber desatado la tercera guerra mundial. 

Pero al menos Diego Costa no tiene el dudoso honor de ser el más sucio. Sus episodios macarras se cuentan en varios partidos; hubo otro atlético que resumió todas las canalladas en un solo rato. Juanma López, antes de su conversión futbolística, detalló en un Atlético-Barça del 92 el menú del buen defensa. El maestro Santi Segurola escribió la crónica de ese partido para El País y su descripción de Lopez haciendo alarde de la habilidad con el cuchillo jamonero es, simplemente, sublime: “En su carrera con la trilladora tiene la complacencia de los árbitros. López cometió siete faltas gravísimas: a la tibia de Beguiristain, brazo al cuello de Stoichkov, patada con repetición a Bakero, codazo a Stoichkov, caza al cuello del búlgaro con codazo al estómago, derrote al peroné de Laudrup y coz incluida al muslo del danés”. Los puristas dirán que el fútbol de entonces era más verdadero, más de lucha y brega. Vamos, no apto para nenazas. No obstante y, a pesar de que los futbolistas de hoy sean más melindrosos, Diego Costa ha sobrepasado la raya. 

 

¿Quién divierte más?

Domingo, 4 Noviembre 2012

“Podemos y debemos jugar mejor”. Mourinho entiende el malestar del Bernabeu porque no es la primera vez que reconoce el bajonazo futbolístico de su equipo. Si la temporada pasada cada partido era una orgía de goles y jugadas al primer toque estilo Dream Team de Cruyff, en este curso liguero los rivales parecen ser un marrón que apenas motiva al Madrid. En el caso de ayer, la grada agradeció que se presentara un sparring valiente, pero en esta liga, la española, basta que el grande pegue dos guantazos para acabar con cualquier atisbo de incertidumbre. El Zaragoza sirvió como prueba de fogueo para la trascendental visita del Dortmund: los jugadores lo sabían y el público se lo temía, de ahí que el Madrid volviese a mostrar su versión más somnolienta y, por eso, los silbidos de la segunda parte. Y sin que urgiese Xabi Alonso, siempre se nota su ausencia; a pesar de los ímprobos esfuerzos de Essien, el ghanés vale como coche-escoba pero le falta la perspectiva de un centrocampista nato: Alonso es imprescindible porque sólo él sabe otear el fútbol desde su atalaya. En cambio, Modric sí se agradece porque le gusta jugar con el balón, aspecto que hace poco no era primordial en la tácticas de Mourinho.

Por cortesía profesional, Mourinho debería ofrecer a sus seguidores algún argumento con gracia: por ejemplo, Kaká. Con 2-0 y el Zaragoza sorprendentemente volcado al ataque, al brasileño le venía el partido como anillo al dedo. Si su entrenador se ha propuesto recuperarle, ocasiones como la de ayer son las más recomendables para que Kaká intenté recuperar alguna migaja de aquel talento que fascinó a Berlusconi. De momento y sin la continuidad que necesita, su aura galáctica seguirá a años luz de la que creyó Florentino cuando se gastó 65 millones.

El Barcelona de Tito no atisba, ni de coña, esos ‘problemillas’ de entretenimiento que rodean al Madrid. En cuestión de tres meses, los azulgranas han tocado todos los palos: goles sobre la bocina, remontadas imposibles, castigos sin piedad  y victorias al tran tran. Este último género es el que tocó ayer en el Camp Nou y eso que el Celta, como el Zaragoza, se puso gallito con el empate a uno. Parecía, entonces, que el partido emulaba al de Riazor, es decir, que podía acabar como el rosario de la aurora. Pero al líder le basta con pequeñas dosis de fútbol de salón para dejarse de tonterías. Y la mejor noticia de todas es que David Villa ha vuelto a entrar en el baile. La jugada de su gol invita a pensar que ya está en la onda de Iniesta, Xavi y Messi; así que lesión olvidada y a sumar los minutos y goles que exige una temporada larga. También ha pillado el tranquillo Jordi Alba, quien con su fisonomía de galgo ha encajado a la perfección en la idea de Tito. Recuerda a Roberto Carlos en su tendencia a corretear la banda de fondo a fondo; el problema es que a veces no distribuye bien la gasolina y sucede que la defensa se queda desnuda, como en el gol del Celta.

¿Y el Atleti? Pues hincó la rodilla en la fecha más señalada, la del primer aspirante a algo. Mestalla debía ser el partido bisagra para que los rojiblancos declararan oficialmente su candidatura al título, pero falló por falta de oficio. Y el próximo panorama pinta aterrador: con Barça y Madrid en el horizonte. El Valencia consiguió enjaular a Falcao, en parte porque su socio Arda no estuvo inspirado. Y aunque el botín conseguido por Simeone ha sido demasiado abundante, hay que ser quisquilloso con sus chicos porque el fútbol, la gente, espera que el Atleti incordie a los dos grandes hasta el final de Liga.

 

 

 

 

¡Leche, Falcao, avellanas y azúcar!

Jueves, 10 Mayo 2012

diego-simeone-manteado-por-sus_54291395702_51356729138_352_256.jpg

Quizás siga siendo ese equipo simpático que nunca deja de ser un desastre; quizás los rescoldos del llamado ‘gilifato’ todavía prevalezcan en un club de decisiones incomprensibles y quizás el sentimiento popular por esos colores tienda a un martirio permanente. Pero el fútbol necesita al Atlético de Madrid, el amigo tontorrón que la pifia en casi todo y acaba redimiéndose con un gesto inolvidable. De la mano de Gil Marín (sí, de la familia Gil) y Cerezo, Quique Sánchez Flores les devolvió la gloria en 2010 con un doblete tan inimaginable que hasta él mismo aventuró cuarenta años para repetir una hazaña de tan calibre antes de terminar en el imponente mausoleo de entrenadores rojiblancos. Y para más inri, el cabreo de la afición desde que empezó esta temporada alcanzó proporciones bíblicas a en verano, cuando Kun Agüero y Forlán entendieron que el Atleti se les quedaba pequeño para su caché. El grado de crispación alcanzó su cota máxima con la eliminación de Copa ante el Albacete y el posterior despido de Goyo Manzano; el clamor contra la directiva desembocó en un “iros ya” y parecía que sólo un milagro divino podía resolver otro año tortuoso…hasta que llegó el ‘Cholo’. (more…)

“Me mata, me da la vida”

Viernes, 5 Febrero 2010

kun2.jpg

A este Atleti nos lo han cambiado, ¡vaya si lo han hecho! Los mismos once tíos que avergonzaron a su afición ante el Málaga hace cuatro días, hicieron ademán de entender qué significa llevar esa camiseta, tan llena de gloria como de desdichas. Por fin Quique supo inculcarles espíritu de competición (y de competitividad); por fin la hinchada disfrutó de una noche placentera, exenta de taquicardias y sustos; por fin los jugadores nos descubrieron, o por lo menos aparentaron, que no son tan ‘paquetes’ como creían sus seguidores; por fin, un partido sobrio de noventa minutos; por fin, defensas que no se complicaron y delanteros esforzados en marcar goles; por fin, una táctica sencilla pero con sentido, sin galimatías tácticos ni suicidios colectivos … ¡Por fin, un dichoso equipo de futbol!

El club ya ha encontrado su leitmotiv para animar  a sus chicos cuando vengan mal dadas, que no tardarán en llegar. El ejemplo copero induce a pensar que si el Atlético se lo toma en serio, puede ganar el trofeo y, por qué no, dar guerra en la Europa League. Pero claro, con este equipo hay que resignarse a lanzar una moneda al aire y que salga lo que salga. Ya lo advirtieron en uno de esos convincentes spot publicitarios que montan cada temporada: “El Atleti me mata, me da la vida”.

Además, ya tenía ganas de hablar un poquito del Kun. Sin duda, su partido estrella del año y eso que no marcó. A lo mejor reservó la pólvora para la supuesta final contra el Sevilla (hipotética para los andaluces, no para el Atleti. Se contempla perder en Santander por dos, quizá tres pero, por favor, nunca por cuatro o cinco). El caso es que Agüero ya ha puesto fecha para su función estrella: la gran final le servirá para rendir un último tributo al equipo con el que ha llegado a ser alguien, a pesar de muchos cabreos. Después, contemplaremos cómo abandona Madrid y le disfrutaremos mucho más desde la lejanía, en la Premier.

Y a esa afición martirizada le recomendaría que guardase la goleada en un dvd no regrabable, por lo que pueda suceder en el futuro. Además, es un partido que deben ver una y otra vez en los despachos del Calderón. No en vano, la obra es una magnífica prueba para determinar quién vale y a quién le pesa el escudo con el oso madroño. A tenor de lo visto anoche, todos son aptos, pero…