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El Betis está moribundo, no muerto

Viernes, 14 Marzo 2014

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El nombre de Pepe Mel fue recordado hace pocas semanas en el Benito Villamarín. Su talante populista y conversión eterna al beticismo le hicieron mártir para una de las aficiones con más solera de España. Delante de las narices del efímero Juan Carlos Garrido, incluso en los inicios de Gabriel Calderón, sólo faltaba una efigie gigantesca de Mel desplegada en la grada. No en vano, el entrenador de los mil y un perdones fue el chivo expiatorio de la ineptitud institucional. “Con el míster se podría haber remontado”, confesaron los más veteranos del vestuario, al tiempo que Garrido se quejaba en rueda de prensa de los pocos fichajes navideños que le había concedido la sospechosa directiva. Su historia había empezado por el epílogo en vez de prólogo y apenas transcurrieron unos partidos antes de ser mandado al cadalso. Tampoco el argentino Calderón parecía la panacea al caos del club: demasiada ilusión para una plantilla de cartón piedra.

Dice Poli Rincón, bético de corazón, que Sánchez Arminio, el jefe de los árbitros, ha devuelto la fe a la religión verdiblanca. Del atraco descarado ante el Athletic al expolio de dignidad de Villarreal: las calamidades arbitrales han sido la vitamina C para un grupo desnortado y que de estar enterrado, asoma la cabeza y bracea entre arenas movedizas. El nuevo técnico es un apasionado de la psicología deportiva; sólo así se explica la recuperación anímica de un Leo Baptistao que, habiendo sido repudiado por Simeone, está reencontrando las dulces sensaciones que dejó en Vallecas. Si acaba goleando hasta final de temporada, Rubén Castro resoplará con el alivio de no asumir el marrón de la salvación él solito. Se podrá tildar al delantero canario de díscolo, caprichoso e irreverente, pero nunca de olvidarse de la causa. Sus goles han evitado que el Betis ostente el récord de peor puntación en la historia de la Liga, todavía en posesión del Sporting de Gijón (13 puntos en la temporada 1997-1998). Al Betis le urgía como el comer un delantero eficiente, un centrocampista con un promedio superior de pases acertados que errados y un portero que parase, así de simple.

El mediapunta elegido en verano para enaltecer a las masas fue Joan Verdú, pero el ex espanyolista se ha desconectado como un interruptor. El Villamarín aún ansía esos pases de seda por los que destacó en Cornellá. No sucede lo mismo en la portería. La goleada del Madrid por 0-5 evidenció que el Betis tenía en Andersen un portero de discoteca; de ahí el fichaje exprés de Antonio Adán, cuya paso fugaz por el Cagliari aumentó el runrún entre la gente. Sin embargo, y contra todo pronóstico, Adán está demostrando que aprendió del mejor en el Real Madrid, Iker Casillas, y que necesitaba un puñado de partidos para reivindicarse como un cancerbero de buena talla (y no sólo física). Adán fue el protagonista del bofetón de proporciones bíblicas que se llevó el Sevilla en su propia casa. Detuvo balones de todos los colores y, lo más importante, transmitió una seguridad que no se recordaba desde los tiempos de Toni Prats. En parte, por sus manos pasa la misión imposible del Betis, y mientras a Gabi Calderón no le entren ataques de entrenador (improbable por el escaso fondo de armario del que dispone), que nadie dé por muerto al equipo moribundo. Ni manque pierda.

Cuestión de velocidad

Sbado, 15 Octubre 2011

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El maestro Santi Segurola siempre ha defendido que el Madrid en el Bernabeu casi nunca pierde a los puntos, y menos con rivales de ‘otra’ liga. Pepe Mel, en un intento valiente pero suicida, lo sabía de antemano, aunque prefirió no traicionar su estilo…las consecuencias fueron lógicamente devastadoras. Porque el partido pintaba a goleada desde el momento en que los blancos marcaran el primero, que no llegó pronto porque Cristiano no calibró el fúsil. La crónica del 4-1 es la que más le gusta a Mourinho: un duelo a golpes cruzados hasta que mata el de siempre y deja al oponente aturdido hasta el final. Así fue el Betis, al que la lesión del sagaz Vadillo trastocó los planes ofensivos; de todos modos, con o sin el chaval, era obvio que le caería una ristra de goles una vez que le clavaran el primero. Y como sucede siempre, basta que al Madrid le adelanten las líneas en búsqueda de la igualada para que monte una bacanal romana. Precisamente, Mel había comentado en la previa que el arma de destrucción masiva preferida por su colega portugués era la velocidad del contraataque. Atinó como buen entrenador que es.

Cada partido es una prueba más irrefutable que el anterior de que el Madrid ha sido diseñado para volatilizar partidos en apenas dos o tres toques. Así como el guepardo prefiere cazar en la sabana africana antes que en cualquier otro hábitat, Mourinho va teniendo un once fetiche en el que el contragolpe y un puñado de metros neutros es su razón de ser. Y para este tipo de pruebas, da igual que el centro del campo no carbure; y eso que Xabi Alonso ha bajado el pistón en los últimos días. Lo de su escudero ya es un tema cansino: Mou se obceca con Lass y así será por los tiempos de los tiempos. El francés será útil para una guerra de trincheras, pero pierde de vista el balón cuando sus compañeros lo ruedan a toda pastilla. Gran culpa de ello lo tiene Kaká, que se ha olvidado de galimatías psicológicos y por fin ha captado el mensaje de su entrenador…coger el balón con espacios y llevarlo a base de zancadas al área contraria. Extraña que Pellegrini no exprimiese al brasileño en ese detalle durante su primer año, aunque las inclinaciones tácticas del chileno distan mucho de las de su sucesor.

Pero, obviamente, la foto de Higuaín es la que aparecerá en las portadas de toda la prensa. Tuvo su primera oportunidad en Cornellá y descubrió que el fútbol de su equipo es de su mismo rollo. Hoy, más de lo mismo, con el consentimiento de Di María, cuyo pase en el primer gol entra en el catálogo de mejores asistencias de la Liga. Sin duda, Mourinho agradecerá que el ‘Pipita’ conciba su existencia como un examen continuo. Esta semana, su padre, Jorge, confesó que Higuaín “siempre está en discusión”….razón no le falta. Si el mister lo escenifica así para motivar a su delantero, el efecto está siendo bestial. El segundo ‘hat trick’ consecutivo ya está alimentando el siguiente debate: Benzema o él. Es una discusión sana que a buen seguro sobreexcitará a ambos y, por qué no decirlo, es jodido para quien debe elegir. Quizá el francés se mueva mejor en ataques más estáticos, por eso, el perfil de Higuaín garantiza más disparos a puerta y, sobre todo, mayor facilidad de pase para Di María, Kaká y Özil. Por cierto, el alemán está abúlico, hoy se le ha visto lento de piernas…y Di María viene avisando por detrás a toda velocidad. Puede que ahí surja otro debate.  

Tíos honrados

Sbado, 21 Mayo 2011

El central del Levante, Nano, espetó una de las declaraciones más honestas y agradecidas de la historia de las ruedas de prensa…”Pase lo que pase en el Levante-Zaragoza, la gente nos va a mirar mal. Hace cuatro o cinco semanas tuve la desgracia de marcarme un gol en propia puerta, no quiero ni imaginar si vuelve a suceder algo así este domingo. Como gente que lleva semanas sin jugar y no tienen cogido el ritmo líe alguna, ¡menudo marrón! Les van a tachar de todo porque en España somos así”. Al Levante le han mirado mal toda la semana porque el calendario lo ha convertido en el pim, pam, pum de todas las suspicacias; al menos, de los seis equipos que se juegan el cuello. Pero Nano, sus compañeros y, sobre todo, el presidente Quico Catalán se han hartado que se dude de su profesionalidad. Quizá, por ello, tanta rumorología ha enrabietado al equipo valenciano para mayor escarnio del Zaragoza. Pero la historia de los descensos nos ha dejado retales muy curiosos y, mentando la profesionalidad de los futbolistas, hay uno que destaca no por el partido en sí sino por cómo le ocurrió a uno de sus protagonistas.

Frode Olsen jamás pensó que su honradez iba a quedar tan marcada en la historia del Sevilla. Noruego de nacimiento, el club hispalense le fichó en el mercado invernal de la temporada 99/00 para tratar de enmendar un curso de trazas muy pesimistas. Y la verdad es que el portero no lo hizo mal, dada la docilidad de la defensa que tenía delante. Entonces, sucedió aquel último domingo de abril del 2000: el Sevilla recibía al Oviedo con una oportunidad remotísima de salvarse (era colista), mientras que el Betis jugaba en Mallorca con la obligación de ganar y, dicho sea de paso, esperar el favor del vecino, porque el Oviedo también estaba metido en la quema del descenso.

Fue una tarde soleada y en Sevilla era vox populi que el Oviedo de Luis Aragonés saldría como triunfador de la jornada. Además, los caprichos del calendario otorgaban al Sevilla la potestad de decidir si hundía al Betis o le daba vida para los últimos tres partidos. Por supuesto, la herida que le inflingió el eterno rival años antes todavía no había supurado: nadie en el Pizjuán había olvidado la penosa y descarada derrota del Betis contra el Sporting en la antepenúltima jornada de la 96/97, que mandó al Sevilla a Segunda e inmortalizó los vítores de la afición verdiblanca a Tcherisev, el autor del gol fatídico…para el Sevilla.  Las roles habían cambiado, sólo que el equipo de los Marchena, Tsartas, Jesuli, etc, habían asumido que no merecía la pena intentar el milagro de la salvación; más bien, apetecía devolver el bofetón al Betis. Pero Olsen no se enteró de la trama o su profesionalidad no se le permitió. Su técnico Juan Carlos Álvarez meditó si alinearle de principio a sabiendas que su jugador no sería cómplice o sacar al suplente Manuel Jesús, al que sí le ponía cachondo el descenso bético. Finalmente y para camuflar un poco el plan, Olsen salió desde el primer minuto.

Aquel Sevilla-Oviedo empezó como un vodevil y acabó en un despiporre padre: el equipo asturiano se quedó estupefacto cuando la zaga rival (Marchena, ‘Mami’ Quevedo, Nando y Héctor) decidió actuar como una defensa de futbolín. Aún así, el Oviedo falló como una escopeta de feria en la pachanga más descarada de los últimos tiempos…la primera parte fue una oda al cachondeo: Dely Valdés falló cuatro ocasiones clarísimas ante Olsen; Pompei otras tantas, Nadj,… nadie batía al portero noruego que no entendía por qué su propia afición le abucheaba después de cada palomita y mano a mano. Pero la guasa no acabo ahí: el desacierto del Oviedo era tan grotesco que el Pizjuán coreó al unísono ‘¡Oviedo, qué malo eres! Mi compañero de COPE, Vitorio Duque, estuvo sentado detrás de Aragonés, en la grada por sanción, y me ha confesado que el ‘Sabio de Hortaleza’ no insultó a los suyos por ‘maletas’ porque tenía una cámara de tele a tres palmos. El caso es que a la enésima Paulo Bento acertó o, mejor dicho, Olsen se resignó en otra jugada de dos contra uno; bastantes méritos había hecho el guardameta noruego para ser el mejor del partido en la primera parte. Pero llegó el descanso y Olsen, incapaz de sacarle una explicación a sus compañeros, prefirió quedarse en el banquillo por un ‘mareo repentino’. No quiso mancharse las manos y su míster lo entendió; apenas llevaba cinco meses en Sevilla como para enterarse del folclore Sevilla-Betis.

Quedaba toda la segunda parte y el Oviedo sólo ganaba por uno. Es decir, que las directrices a los jugadores del Sevilla debieron ser tan rotundas en el vestuario que en pocos minutos ya perdían por 0-3 para regocijo de su afición. Pero de repente a los de casa les dio un arrebato de orgullo y se pusieron a jugar al fútbol una hora después..llegó el 1-3, luego el 2-3 y los nervios de los visitantes intuían que la remontada estaba al caer. Entonces, un susurro empezó a correr como la pólvora en la grada y se amplificó en otro de esos cánticos de guasa sevillana: ¡Es suficiente!, ¡Sevilla, es suficiente!… ‘Oído cocina’ debieron pensar los jugadores.  Impepinablemente, el resultado tenía que ser el que fue: los enemigos se fueron de la mano a Segunda División, pero el Sevilla con la inmensa satisfacción de haberle devuelto la ‘broma’ al Betis. Sin embargo, Olsen nunca lo entendió. Él fichó por el Sevilla porque le habían hablado de los placeres de allí: entre ellos,  el ambiente de ópera que rezuma por toda la ciudad. Y es que después del fútbol, la opera era su vida y poder vivir en el lugar fetiche de obras como El Barbero de Sevilla, Carmen o Las bodas de Fígaro no tenía precio. Tampoco lo tuvo ni aquel partido, ni el Betis-Sporting de tres años antes; los maletines sobraban porque la desgracia del vecino era impagable.

¿Y ahora qué ‘Don Manué’?

Lunes, 1 Junio 2009

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Cuatro orgías y un funeral: la china le ha tocado al Betis, que se va al pozo después de muchos años de tonteo con la Segunda División. Cinco equipos optaban al descenso en una tarde en la que la radio fue la intermediaria de las taquicardias: “¡Gooool del Madrid en Pamplona…!”, y entonces Getafe, Betis, Valladolid y Sporting suspiraban; “¡Goool del Valladolid!, y la afición bética enmudecía; “¡Remonta el Osasuna!, y la ‘marea azul’ de Getafe rezaba para que no se moviese el empate en el Ruiz de Lopera. Hasta tres equipos se relevaron del puesto caliente en noventa minutos. Es curioso que ninguno de los cinco implicados perdiese ayer pero las estadísticas advertían que la fatalidad saldría del Betis – Valladolid. Y así fue.

El beticismo nunca se habría imaginado un colofón tan caótico. No esta temporada en la que Don Manuel había brindado a Paco Chaparro una plantilla de relumbrón. Pero cuando las cosas comienzan torcidas y nadie las endereza, el entuerto no suele acabar bien, que se lo pregunten al Atlético de Madrid hace diez años.

La permanente incertidumbre ha desgastado a un club, que tan pronto estaba en venta como se lo guardaba par sí Lopera. Hace muchos meses que el dueño y señor del Betis se hartó de su ‘juguete’. El célebre ‘Don Manué’ había desconectado de la afición, el gran patrimonio de esta entidad. Sin un rumbo claro, sin una ilusión a la que acogerse  y con una infinidad de palos de ciego, la deriva del Betis era cuestión de tiempo. Y lo peor es que el drama de ayer es el principio del fin, si nadie lo remedia.

Ya no hay tiempo para lamentos: en Segunda el Betis está abocado a recortar gastos. Con los acreedores llamando a la puerta del Heliópolis (la deuda del club roza los setenta millones de euros), el próximo entrenador tendrá que exprimir la cantera. Será complicado retener a Sergio García, al camerunés Emaná, al portero Ricardo y a los brasileños Oliveira y Edú. Además, Juanito se marcha al Atlético mientras que Arzu y Capi, dos símbolos del club, preferirán pasar un año tranquilo fuera de Sevilla. Su afición les ha señalado con el dedo acusador.

El peor desastre que le puede suceder a una plantilla cara es perder la categoría. Encima, con este panorama a ver quién es el osado que compra el club a Lopera, si es que ahora lo vende. Porque ayer bajó el Betis pero ni el dueño ni el presidente Pepe León salieron a dar la cara y pedir perdón a un público angustiado. Éstos son los detalles que han enterrado al club en el caos más absoluto. Y para sorna andaluza, el Sevilla en la Champions.  

Preparen los maletines

Domingo, 24 Mayo 2009

Cinco equipos dependen de sí mismo para permanecer en Primera. Sabíamos que al Barça nadie la haría sombra por arriba pero la gracia de la Liga se concentra en la zona caliente con una última jornada de infarto. Ayer Recreativo y Numancia certificaron su descenso sin apenas poner resistencia. Los onubenses se ciñeron a su guión derrotista de los últimos meses mientras que el equipo soriano salió en Getafe como si afrontara un partido veraniego. En definitiva, ambos clubes certifican su condición de equipos ‘ascensores’. No os extrañe que en dos años vuelvan a Primera.

El morbo del epílogo liguero lo pondrá el Real Madrid. Sí, el subcampeón. Si los blancos juegan en Pamplona con la desidia con la que lo hizo el Barça ante los ‘rojillos’ anoche, que se preparen Sporting, Betis, Getafe y Valladolid. El Osasuna debió suspirar cuando el Barcelona aplastó al Madrid en el Bernabeu. No era para menos, desde entonces las dos últimas jornadas serían puro trámite. Ya han pasado la prueba del Camp Nou pero ojo con el Madrid, que tras sus penosos papeles en Valencia y Villarreal, irá al Reyno de Navarra en busca del prestigio perdido. Y quizá, también ansiando algún pequeño incentivo por parte de los otros implicados.

Pero al margen del empeño que ponga el Madrid en Pamplona, otro partido que tendrá enjundia será el Betis - Valladolid. La afición bética estalló contra los jugadores hace un par de semanas y perder en Heliópolis la próxima semana podría desatar una batalla civil. Menos mal que Lopera no acude al estadio desde hace mucho tiempo que si no se iba a liar la mundial. Aunque más dramático es el caso del Valladolid. Los pucelanos estaban a ocho puntos del descenso cuatro jornadas atrás y han reducido su lujosa renta a tan sólo dos puntos. Se han dormido en los laureles y les puede costar carísimo. Sin embargo, el hundimiento del Valladolid depende de que Sporting, Getafe y Osasuna puntúen.

Al Getafe se le espera con ganas en Santander. Ningún racinguista ha olvidado la semifinal copera del año pasado en la que Casquero eliminó al equipo cántabro cuando marcó el gol decisivo con Garay tumbado en el suelo por lesión. Por ello, El Sardinero recibirá a los azulones con ánimo de vendetta.

Por último, el Sporting espera al Recre con el subidón de la victoria de Zorrilla. La marea rojiblanca se prepara para el festín final de la permanencia pero cuidado con el Recre. Igual sus jugadores se pagan unas buenas vacaciones apenas se esfuercen un poquito, ¿por qué será?

El alirón, para otro día

Lunes, 28 Abril 2008

El alirón liguero se ha aplazado. Un golazo de Marcos Senna contra el Betis privó al Madrid de celebrar el campeonato en el Santiago Bernabeu. Aún así, los blancos afrontaron su duelo con el Athletic como si les fuera la vida en ello, no es para menos. Y no sólo eso, los de Schuster exhibieron todo un repertorio de virtudes que se han echado de menos durante la mayor parte de la temporada: fluidez del balón, orden táctico, juego de bandas y compromiso. Esto último reencarnado en Gago, un jugador de dudosa calidad pero enorme sacrificio, que sabe hacer coberturas a sus compañeros mejor que nadie en el equipo.

Del partido, me quedo con Sneijder, quien se reivindicó como un centrocampista polivalente. Corrió, defendió, efectuó pases muy precisos y hasta disparó con peligro. Entre el holandés y Guti, el fútbol del Madrid se hace vistoso por su rapidez y elegancia. Robinho también contribuye en esta faceta pero incomprensiblemente, el brasileño dista mucho de ser el revulsivo que fue hace meses. Y de Casillas, sobran los comentarios. Las actuaciones del solemne guardameta han creado una opinión pública tan unánime a su favor que un penalti parado o dos intervenciones prodigiosas son su rutina de cada domingo. En resumen, la buena imagen ofrecida por los virtuales campeones se agradece, así como el digno papel que ejerció el Athletic. Con encuentros de esta índole, el fútbol nos saca del tedio al que nos habíamos acostumbrado para mal.

Ya dije hace unas jornadas que el título merengue era cuestión de tiempo. Lo morboso sería que el Madrid no lo ganase en Pamplona la próxima jornada, y de este modo, nos aguardaría un Madrid – Barça emocionante. El clásico cobraría interés por una Liga aún sin finiquitar, a la par que sería sospechoso por el papel de los azulgranas. ¿Con qué actitud jugarían los barcelonistas a sabiendas que una victoria suya retrasaría el alirón de su eterno rival? Creo que eso depende del Manchester United, el juez que evaluará la temporada culé. Si el Barça se clasifica para la final de la Champions, su mente no estará en el Bernabeu, como no lo estuvo en La Coruña este pasado fin de semana. Pero si la espada de Damocles cae encima de los azulgranas el martes, entonces, tampoco sabría cuál sería su talante para el clásico. No me extrañaría que algunos como Etoo y Deco desistieran de plantar batalla al Madrid a causa de esos inexplicables arrebatos que les entran frecuentemente.

Este año no hemos tenido suerte con la fecha del partidazo. El Madrid ya ha comprado todas las papeletas para adjudicarse su trigésimo primer título. Cómo echo de menos aquellas tardes memorables de las Ligas de Tenerife, o para no irnos tan lejos, la del curso pasado. No obstante, aún podremos disfrutar de otro domingo taquicárdico, por el bien de nuestro fútbol. Ése que ya no mimamos y no nos apasiona tanto como antes.

Intolerable

Domingo, 30 Marzo 2008

Vergüenza, desilusión, consternación, dramatismo, agonía, etc. Calificar el martirio del Barça en el Ruiz de Lopera es sencillo porque el síntoma de los azulgranas es  fácil de diagnosticar: pasotismo absoluto. No me creo que el Barça se derrumbase anoche por un bajón físico; ni los culés apretaron mucho al principio ni los béticos impusieron un ritmo de juego muy exigente al final. No acepto la excusa del exceso de confianza; el Betis advirtió varias veces que la remontada era posible, incluso falló un penalti.

No vale que los barcelonistas estuviesen pensando en la Liga de Campeones; eran conscientes de que una victoria asfixiaría al Real Madrid. No nos pueden engañar con milongas tales como que en el estadio bético también perdió el Madrid. Nada de nada.

La directiva debería dar la cara con la misma seriedad que lo hicieron anoche Rijkaard y sus pupilos. El técnico holandés no vaciló en pedir disculpas a la afición; el capitán Carles Puyol argumentó que la derrota fue “sonrojante” y otro de los pesos pesados del vestuario, Xavi Hernández, evidenció lo que había ocurrido con dos palabras: “vergüenza futbolística”.

Ya no caben más artificios. Laporta y sus adláteres tienen que empezar a ventilar la casa para mitigar los olores nauseabundos. El ‘hedor’ en Can Barça es insoportable. Tanto es así que, después de la calamidad en  Sevilla, en el viaje de vuelta a la Ciudad Condal, hubo una reunión improvisada entre Laporta, Txiki Beguiristain (director deportivo), Marc Ingla (vicepresidente deportivo) y Puyol. ¿Por qué no estaba Rijkaard en una cumbre tan importante? Este tipo de gestos alimenta el rumor de que el entrenador holandés es prescindible para la próxima temporada. Triste final para el míster del gran proyecto de Laporta. Tampoco es que los jugadores le hayan ayudado mucho, pero el preparador  debe asumir su parte de culpabilidad.

Sin ir más lejos, la segunda parte del Betis-Barça fue un desastre táctico, en el que los barcelonistas, a excepción de Valdés, estuvieron desubicados, sin saber cómo defender los contraataques béticos ni cómo atacar para sentenciar el choque. Inaceptable para un equipo que, hasta ayer,  rozaba

Y de Ronaldinho, Deco, Márquez y compañía, para qué hablar. Ya está todo dicho. Cada uno de ellos sabrá cuál es su compromiso con el equipo. La afición cree que ninguno. Así es muy complicado presumir de un proyecto triunfalista,  aunque eso ya lo sabe la directiva. Esperaremos a que lo reconozcan públicamente, por el bien del Barça y de sus seguidores.