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El dudoso once de la década (parte II)

Sbado, 9 Enero 2010

Toca una de centrocampistas. The Sun, en su once ideal de la década, ha encontrado en Zidane, Ronaldinho, Figo y Cristiano Ronaldo su médula ideal. Con el francés y el brasileño la aquiescencia es indiscutible, pero a los lusos se les pueden poner ciertas objeciones.

El astro francés ha sido considerado el mejor jugador de los últimos veinte años, por tanto, su elección es más que obvia. Nadie en su sano juicio discutiría que ‘Zizou’ es el heredero de Maradona por derecho casi divino. Aquella volea estratosférica en la final de Glasgow del 2002 le ha encumbrado para siempre. Después, se contagió del ‘galacticidio’ blanco, aunque lo supo subsanar con una actuación sublime en el Mundial de Alemania. Lástima que en la final Materazzi no fuese expulsado antes de martillear el oído de Zidane a propósito de la hermana del francés. Ese cabezazo lleno de ira y furia también quedará para la posteridad.

Ronaldinho ha sido paradigma del éxito y la decadencia de una estrella. Florentino Pérez lo tuvo a tiro en el verano del 2003 pero le tentó más contratar la voraz mercadotecnia de Beckham. En consecuencia, el Barça, que anduvo listo, concluyó que al brasileño le quedaba pequeño el Paris Saint Germain. Ronaldinho se vistió azulgrana, se inventó un trallazo contra el Sevilla en su segundo partido, y contagió de ilusión a un Barça totalmente abatido tras la ominosa época de Gaspart. ‘Ronie’ recordaba a los alevines que sólo piensan en divertirse con la pelotita. Cuando inventaba algo, lo hacía con su eterna sonrisa, puesto que su inabarcable felicidad era su máxima credencial. Sus actuaciones con Brasil eran majestuosas y la cabalgada en el Bernabeu, que levantó del asiento hasta al más antibarcelonista, dio la vuelta al mundo, con el resultado de un Balón de Oro y un FIFA World Player. Lo siguiente ya es archiconocido, y como tan pronto te suben a un pedestal como te bajan, Ronaldinho no fue una excepción. A día de hoy, y a pesar de la anchura y pesadez de su cuerpo, el fútbol le sigue debiendo mucho a Ronaldo de Assis Moreira.

Ahora vienen las dos elecciones más controvertibles. De Figo siempre he dicho que culminó su mejor temporada en el Barça del 99/00, justo antes de su transfuguismo al Madrid. Si como azulgrana destacó por su explosividad en el regate corto, en el Madrid dosificó más su físico a base de centros medidos. Hay que decir que su Balón de Oro lo ganó en el 2000 por sus méritos en Barcelona. También se le puede achacar su falta de liderazgo con Portugal, ya que no es un secreto que su selección siempre le haya reclamado mayor protagonismo. Además, su fútbol se diluyó por completo antes del ecuador de la década. En contraste, Steven Gerrard sí que ha dado la talla en toda la década. Junto a John Terry, del Chelsea, es el icono futbolístico de Las Islas. Su visión de juego kilométrica, disparo arrollador y esa capacidad de reacción, muy del gusto de Anfield, le han convertido en cabeza visible del Liverpool. El capitán de los ‘reds’ fue el inspirador de la remontada más épica que se recuerda en una final de Champions, la del 3-3 contra el Milan en 2005. El único problema es que en los últimos tiempos Gerrard se ha dedicado más a sacarle las castañas del fuego a Rafa Benítez, que a orientar su talento en pos de títulos. No obstante, Gerrard debería estar en el once ideal.

Por último, puede parecer una osadía quitar a Cristiano Ronaldo, pero es que el astro portugués va a disponer de mucho tiempo para entrar en el once mágico de la siguiente década. Y más, jugando en el Real Madrid. Empezó a despuntar en el Manchester United la temporada anterior a la Eurocopa de Portugal en el 2004. Con su selección, se le llegó a tildar de individualista. Sin embargo, la omnímoda sabiduría de sir Alex Ferguson le ayudó a templar su carácter y focalizar toda su calidad en el juego de equipo. No fue hasta el 2005 cuando llenó con frecuencia las portadas de los tabloides británicos, y así continuará siendo hasta finales de la próxima década. Por eso, y porque su aureola estuvo madurando en el primer lustro de estos diez años cumplidos, a Cristiano le reservaría para el siguiente equipo ideal. En su lugar, otro compatriota, Deco.

Habrá quienes se llevan las manos a la cabeza con esta apuesta, pero es que Deco es, sencillamente, buenísimo. Repudiado en Portugal por haber nacido en Brasil, el seleccionador luso, Scolari, finalmente le convocó para la Eurocopa de Portugal, en la que el ritmo y compás de Deco valió a su equipo para disputar la final. Por otra parte, su trayectoria en clubes ha sido espectacular. Fichó en 1999 por el Oporto para arrasar en la liga los tres años siguientes. Su cénit con los ‘dragoes’ llegó de la mano de Mourinho y la Champions del 2004. La recompensa fue fichar por el Barcelona de Rijkaard y montar, junto a Ronaldinho y Eto’o, un equipo de videojuego. Con los ‘culés’ se llevó otra Champions y, cuando cayó en la autocomplacencia, fue seducido por la opulencia de Abramovich. En el Chelsea está poniendo fin a su carrera, aunque le sobra cuerda para llevarse una Premier u otra Champions.  

¿Qué dices, Fabio?

Lunes, 16 Noviembre 2009

“España es menos fuerte que Brasil”, lo dice con rotundidad Fabio Capello, quien al parecer sienta cátedra cada vez que habla. El italiano no debería soltar sandeces de este calibre porque corre riesgo de que sus comentarios se tornen en chistes baratos. Y el respeto que se ha granjeado el seleccionador de Inglaterra viene de la seriedad y el rigor. Pero decir que España aún no tiene el nivel de la ‘canarinha’,  cuando somos campeones de Europa y Argentina, Italia, Francia e Inglaterra no han podido batirnos en los últimos dos años,  es un tanto osado.

Capello se agarró a la falacia de que España no defiende tan bien como Brasil. Lo desternillante es que justificó su disparate con un solo partido, el que su selección perdió ante la pentacampeona por 2-0 el sábado pasado. No me cabe duda de que el italiano, hábil como pocos en verborrea futbolística, entendió que era mejor olvidar la desastrosa imagen de su combinado con unas declaraciones flagrantes.

La única evidencia hasta el momento es que España y Brasil marcan las diferencias en el panorama internacional. Los brasileños siempre son favoritos por su vasto currículum y porque, tras el fiasco de Alemania 2006, han conjuntado un equipo de altísima fiabilidad, aunque garantice más músculo que toque. ‘La Roja’ también se ha ganado a pulso colocarse en el pedestal de los campeones. Nos quitamos el complejo de los cuartos de final contra la selección más puñetera, Italia, en la pasada Eurocopa y desde entonces hemos demostrado que la victoria en Austria no fue fortuita. Cualquiera que ame el fútbol se encandila con el juego preciosista de los españoles. Lo hicimos en una Eurocopa, en la clasificación mundialista y en cualquier amistoso que se nos ponga por delante.

Necesitaríamos un face to face entre España y Brasil para averiguar quién se lleva la gloria. De momento y a tenor de lo visto desde el anterior mundial, lo dejaremos en tablas. Pero que Capello diga con la suficiencia que le caracteriza que Brasil es la mejor, sin argumentos certeros, es para recriminarlo, por lo menos.

Así de bien late nuestro fútbol

Domingo, 6 Septiembre 2009

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El fútbol nos ha vuelto a demostrar que a veces sus ídolos más egregios no plasman su encanto en los banquillos. Es el caso del más grande entre los grandes. Maradona asumió el desafío  de resucitar  a Argentina después de años de penurias pero los últimos varapalos indican que saldrá chamuscado de la fogata que él mismo ha originado. Anoche Brasil se rió de la albiceleste en territorio comanche y ante los ojos de todo el globo por aquello del morbo Messi-Kaká. El baile ‘canarinho’ supuso la confirmación definitiva del abismo que existe entre un proyecto sólido a la par que áspero, pero en definitiva fidedigno, y un mar de dudas, palos de ciego y desajustes brutales. Es en este último punto donde Elano en el papel de pasador y Luis Fabiano como gran ejecutor, mandaron a los anárquicos argentinos al averno.

Tampoco se entiende que el seleccionador argentino dejase a su yerno Agüero en la banqueta. Tévez garantiza goles pero el ‘Kun’ se suele disfrazar de ‘hormiga atómica’ en estas majestuosas citas. Y eso que los pupilos de Maradona salieron enchufados. Sin embargo, el otrora vilipendiado Dunga ha logrado amoldar a su gusto un híbrido de músculo y talento. El resultado está a la vista: la pentacampeona se dirige como una exhalación a por su sexto cetro mundial. Con permiso de España, claro.

Del Bosque se habrá aliviado al comprobar que su 4-4-2 está bien engranado. La Confederaciones descubrió la incómoda disyuntiva de si alinear uno o dos delanteros. Parecía que Villa y Torres, lejos de complementarse, se estorbaban mutuamente. Y aunque anoche quien no mojó fue el del Liverpool, ambos arietes están aprendiendo al alimón a leer los ataques. En este apartado ha vuelto a entrar Silva. El canario sabe fajarse  por cualquiera de las dos bandas y de vez en cuando, como ayer, engancha algún trallazo que se cuela adentro.

La ‘manita’ a Bélgica es la enésima prueba de que nos sobran alternativas tácticas para dar y tomar. Busquets está siguiendo la estela fulgurante de su compañero Piqué y si su meteórica madurez no se tuerce, acudirá al Mundial de cabeza. En Riazor su entendimiento con Xabi Alonso fue simplemente perfecto. Además, teniendo a Guardiola como maestro teórico y a Xavi e Iniesta para los casos prácticos, no sería ninguna sorpresa que Busquets termine manejando los hilos de la selección en un futuro muy próximo. Si el presente está para disfrutarlo, el futuro augura grandes prodigios. Así de bien late nuestro fútbol.

 

Partidos que no consuelan

Lunes, 29 Junio 2009

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Maldita manía la de la FIFA en organizar partidos de consolación que, paradójicamente, no consuelan al vencedor. Los terceros puestos valen en las Olimpiadas por aquello de las medallas pero en ninguna otra competición. España se equivocó de hora, puesto que su cometido debió ser el de jugar a las ocho y media de la tarde, no durante el mediodía de un domingo veraniego. La honrilla ante Sudáfrica casi termina con otro despropósito porque, para la mayoría de los jugadores, alargar la estancia allí después del bofetón de los ‘yanquis’ era un suplicio mayúsculo. Pero no todos pensaron igual. Algunos como Güiza, Llorente o Diego López habían esperado su oportunidad para demostrar que no iban de comparsa y entonces,  menudo chasco se debieron llevar cuando supieron que no entrarían de inicio en la partida. Del Bosque les hizo un flaquísimo favor ignorándoles para una pachanga más propia de solteros contra casados. En consecuencia, el experimento híbrido que se inventó el seleccionador con titulares y otros menos habituales resultó nefasto.

El seleccionador debió prever antes del partido que Villa y Torres deambularían por el campo, obcecados en marcar para aspirar al pichichi del torneo. Xabi Alonso tampoco estaba para muchos guateques. Sus flirteos con el Madrid  priman entre sus inquietudes y por tanto, su participación de ayer fue más compromiso que deseo. Menos mal que Del Bosque se cercioró del embolado que había organizado y sacó a Güiza y Silva para solucionar el entuerto. El caso del delantero gaditano clama al cielo: su persistente eficacia goleadora le habría concedido oportunidades en cualquier país del mundo pero en ‘La Roja’ sigue siendo una bala en la recámara. Por lo menos, Del Bosque no duda en convocarle a pesar de que en la Federación no estén muy de acuerdo.

En definitiva, nos vamos con la sensación de haber perdido el tiempo durante tres semanas y recelosos por haber tenido que comprobar desde la barrera que, si nada cambia, Brasil será la favorita indiscutible para el Mundial. Dunga ha arrumbado el ‘jogo bonito’ para fabricar un combinado fortísimo. Los brasileños suelen ganar mundiales cuando mezclan músculo y fantasía, no cuando abusan de los bailes de salón. Pues bien, este grupo está protegido por sus tres indiscutibles guardaespaldas, Gilberto Silva, Felipe Melo y Ramires, que flanquean al tridente de ensueño formado por Kaká, Robinho y Luis Fabiano. De este último hay que tomar buena nota: veintidós goles en treinta y un partidos. Aunque para récord el de Dani Alves. El lateral del Barça está a dos pasos de alcanzar la marca por antonomasia: ganar todas las competiciones oficiales a nivel de clubes y selecciones. Ostenta en su palmarés Champions, Copa de la UEFA, Supercopa europea, Liga, Copa del Rey y Supercopa de España. Le falta el Mundialito o antigua Copa Intercontinental. Y en cuanto a torneos internacionales, a su Copa América y la flamante Copa Confederaciones sólo les falta el lustre de un Mundial. La vitrina de su casa debe ser espectacular.  

Pudrimiento italiano

Viernes, 19 Junio 2009

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Va a resultar que la Copa Confederaciones no es tan cutre como la pintaban. Parecía que Italia pasaría el trámite de la primera fase a su modo, como siempre,  pero se ha metido por medio Egipto, un equipo molesto para los grandes y que sabe a lo que juega. Ayer ganó a los transalpinos sin mucho esfuerzo: un golito y a practicar el ‘catenaccio’. A los italianos le dieron su propia medicina y no se vislumbran soluciones para arreglar a un combinado lento y oxidado. Sí, Italia es Italia pero ya no basta con eso. Y España lo demostró en la pasada Eurocopa. La generación de los Cannavaro, Gattuso, Zambrotta y Pirlo debe ir despidiéndose para dar el relevo a una nueva hornada de talentos. El problema es que el Calcio se ha ido pudriendo paulatinamente y la que fue mejor liga del mundo durante muchos años ya no saca trotones ni conejos de la chistera. De estos últimos, quedan Pirlo y Totti  aunque ninguno de los dos ha hecho sombra al majestuoso Roberto Baggio. Luego están Rossi, el del Villarreal, De Rossi, Dossena y alguno más, que no pasan de ser futbolistas buenos en momentos puntuales. La ‘azzurra’ necesita nuevos bríos pero no sabe de dónde sacarlos.

Como decía, en todos los torneos siempre hay revelaciones y Egipto se postula como la sorpresa de esta copa. Si no falla ante Estados Unidos el próximo domingo, jugará contra España en semifinales. Tal duelo le brindará una oportunidad inmejorable para medir sus posibilidades reales en el próximo mundial. Destacan dos hombres: Zidan, como el astro francés pero sin ‘e’ y sin su magia, claro, y el portero El Hadary.  Zidan brilló contra Brasil en un partido que los suyos perdieron por una inocentada en el último minuto, mientras que el guardameta se salió ante Italia. Egipto tiene mimbres para no ir de comparsa el año que viene.

Por otra parte, Brasil frota y frota la lámpara pero apenas salen destellos. Eso sí, casi todos los pone Kaká porque esta ‘canarinha’ es más física que técnica. Maicon, Luis Fabiano, Gilberto Silva y Baptista confieren una pátina grisácea al ansiado ‘jogo bonito’. No obstante, además de Kaká, Robinho también está entonado. Es curioso el caso de la estrella del Manchester City: nunca se consolidó en el Madrid ni ahora se exhibe en Inglaterra pero se sale siempre que va convocado con su selección. Esperemos que con la clasificación para semis en el bolsillo, Dunga alineé al milanista Pato, quien ha hecho méritos sobrados en Italia para gozar de una oportunidad. Talento tiene de sobra, sólo falta que Dunga quite el corsé a este Brasil desconocido.

Ronaldinho: otra historia triste de brasileños

Mircoles, 19 Marzo 2008

Desconozco si se trata de un síndrome patológico pero habría que investigar por qué desde hace dos décadas los grandes futbolistas brasileños terminan cayendo en el pasotismo y la desidia. A Romario, Ronaldo, Rivaldo y ahora, Ronaldinho no sólo les une el talento, también la desmotivación. Y eso es realmente triste cuando se trata de jugadores endiosados. Creía que Ronaldinho sería la excepción pero desde hace dos temporadas, directivos y aficionados del Fútbol Club Barcelona no han querido reconocer la triste evidencia: el crack brasileño está desganado.

Su abulia durante este tiempo ha sido indicio inconfundible de que se ha cansado del Barcelona, esperemos que no del fútbol. Ya casi ni nos acordamos de aquel chico tímido de la eterna sonrisa, el que disfrutaba y hacía disfrutar con un balón. El gozo de Ronaldinho se ha tornado en un tormento continuo. Los rumores y verdades acerca de su vida privada y de cómo ésta ha mermado ostensiblemente en su rendimiento físico, le han perjudicado tanto que jamás ha vuelto a esbozar un gesto de alegría. La gran estrella del Barcelona ya no refulge y me temo que se ha apagado, por lo menos en Can Barça.

Ronaldinho debería estar en su plenitud futbolística, tiene 28 años y dos antes satisfizo su gran sueño con el Barça: ganar la Liga de Campeones. Además, fue uno de los artífices de la victoria de Brasil en la Copa del Mundo de Japón y Corea. Por tanto, ¿puede ser que al barcelonista no le quede aliciente alguno en su carrera? Eso mismo se preguntaron los madridistas cuando la ‘galaxia blanca’de Florentino Pérez degeneró en la fatalidad del ‘galacticidio’. Ronaldinho lo ha ganado todo pero es triste que, sin haber llegado a la treintena, su fútbol se haya desvanecido.

Desde que el gaucho ganó la Copa de Europa, lo único que se le ha exigido era seguir ofreciendo espectáculo y él no ha sabido, o no ha querido, responder. Sus continuas ausencias de los entrenamientos, las broncas que se ha granjeado en el vestuario, como la que protagonizó con Samuel Etoo, y las ganas insaciables de mejorar su contrato cada año, han terminado por desorientar al jugador, del que se esperaba que liderase un ciclo glorioso.

El Barça se ha hartado. La última desavenencia entre el club y su estrella la hemos conocido durante esta semana: Ronaldinho quería jugar contra el Valencia aunque alegaba molestias físicas, y los servicios médicos le han contradicho y confirman que el brasileño no tiene ninguna lesión.

Me da pena cómo va a terminar la historia de Ronaldinho en Barcelona. Quien podría haber sido leyenda azulgrana, se marchará con más pena que gloria. Lo que me da coraje es que su salida supondrá un alivio para el club, porque dejará de pagar la ficha astronómica del gaucho; para la plantilla, cansada de defender públicamente a su compañero; y para la afición, que no aguanta más sus desplantes. Sin embargo, el affaire Ronaldinho no sorprende a nadie, es uno más en la lista de desencuentros que el Barça ha tenido con sus astros brasileños, o ¿no os acordáis cómo terminaron Romario, Ronaldo y Rivaldo? Menos mal que Messi es argentino.