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No iba a ganarlo todo

Lunes, 19 Marzo 2012

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Valdano eligió a Manuel Pellegrini en la vuelta presidencial de Florentino por atrevimientos tácticos como el de esta jornada. El Villarreal funcionaba porque mimaba el balón y cuando no lo tenía, sabía anulárselo al rival. Ése fue el plan urdido por el Málaga en el Bernabéu: ponerle la correa al Madrid para que no rondara su portería y soltar alguna cuchillada con Joaquín e Isco, por si acaso. Al menos, lo consiguió la primera media hora, en la que los merengues no pudieron meterle a su fútbol los diez mil voltios que dejan electrificado a cualquiera que esté enfrente. Y como la lesión de Toulalan desmontó el puzle de Pellegrini, éste osó elegir a Demichelis para cortocircuitar los barridos ofensivos del Madrid. La apuesta era de juzgado de guardia pero, en líneas generales, salió airosa; el argentino, lejos de reivindicarse como una holografía del Pepe de semifinales de Champions, siempre se esmeró en pasarla bien en corto. Pero como en cualquier peli de superhéroes, basta que el protagonista saque sus poderes cuando el villano tiene todas las de ganar: tal cual le sucedió al Madrid cuando Cristiano Ronaldo dirigió un centro inteligente a la cabeza de Benzema, seguramente en una de las mejores asistencias de esta Liga. Es el plus con el que cuentan Madrid y Barça en partidos enfangados. Sin embargo, a veces el resto también cuentan con personajes de ficción: Cazorla fue el gran reclamo del jeque el pasado verano y sus mísiles tomahawk le han convertido en el líder indiscutible del club de los petrodólares.

El mérito de Pellegrini es haber sugerido una crónica periodística diferente en el Bernabéu. Después de un buen puñado de goleadas, el campeonato necesitaba que algún sparring hiciera dudar al líder. Y eso que la segunda parte fue un monólogo merengue pero sin gracia alguna: el Madrid se perdió en contraataques alocados y el Málaga, simplemente, desapareció aún con el permanente peligro que suscita Van Nistelrooy. Quizás la prematura sustitución de Isco nubló casi del todo a los malaguistas; también por decisiones como ésta, Pellegrini no continuó en el banquillo madridista. Pero a tenor de actuaciones tan honorables como la de hoy, da rabia que el Málaga no esté codeándose con el Valencia por la tercera plaza. Por lo menos, el empate más satisfactorio de los últimos tiempos le da al equipo andaluz la pólvora suficiente para seguir disparado en la última plaza de Champions.

El pinchazo del Madrid enciende las apuestas por el título, aunque los blancos no deberían titubear. Butragueño cree que diez puntos eran una ventaja “notable” y ocho también lo son. A esta Liga sólo le faltaba averiguar cuándo dejaría de ganar el Madrid y qué mejor ocasión que ante un rival peleón que no ha dejado que le abofetearan ni con el 1-0. El panorama sigue siendo muy blanco y, aunque Guardiola se empeña en convencer a la masa azulgrana con el mismo argumento, basta que el Madrid vuelva a fallar para acusar al entrenador azulgrana de victimista o ponerle delante a Robert De Niro para que le diga eso de “Tú…tú eres bueno…tú…eres bueno” como al terapeuta interpretado por Billy Cristal en la tronchante Una terapia peligrosa. De todos modos, con calculadora en mano y palpando las últimas sensaciones que indican una evolución del Barça y el desgaste del líder, el madridismo sólo debería preocuparse si se planta en el Camp Nou con seis puntos o menos. Es una simple cábala, pero es que en las próximas semanas os hartaréis escuchando especulaciones. La Liga no ha acabado y así le consta a un Madrid que no iba a ganarlo todo.

La Liga se acabó

Domingo, 30 Noviembre 2008

Comprobado: no es que los rivales hagan bueno al Barça sino que el Barça hace malos a sus contrincantes. Se podrá permitir algún resbalón (Numancia y Getafe) pero el partido de Sevilla, primero de los grandes desafíos azulgranas antes de navidad, disipó cualquier duda sobre la capacidad del líder de la Liga, si es que había alguna. Hacía tiempo que no se veía a un equipo tan superior, dominante en defensa, avasallador en la media y aniquilador arriba. Ya está claro que el tempo del campeonato lo marca el Barcelona. Hace y deshace a su antojo, y anoche la víctima fue el Sevilla en el Pizjuán. Casi nada. Cuarenta goles en trece partidos son la mejor credencial de Guardiola pero si le añadimos los nueve tantos que ha encajado Valdés, la impresión es que el Barça sólo tendrá que esforzarse para ganar la Champions. 

La sexta velocidad de este equipo se la dan el recuperado Eto’o y el siempre diabólico Leo Messi. Si el Barça no la llega a pifiar el año pasado, Messi habría sido el próximo Balón de Oro. Da igual, con el tiempo lo será y seguramente más de una vez. Dijo Guardiola en la previa del encuentro de anoche que Sevilla era el cruce que más le preocupaba del carrusel que se le avecina a los suyos. Hoy, con una goleada escandalosa y una imagen que atemoriza al resto de Primera División, el Barça sólo tiene que continuar así tres meses más. Para Semana Santa, la Liga estará finiquitada. Los demás no poseen ni talento ni jugadores para hacer frente a los azulgranas.

Justamente, entre el puñado de perseguidores, se puede caer el Real Madrid. Cada semana asola un problema nuevo. Ayer, aparte de su penoso paso por Getafe, el partido dejó otra lectura: la sospechosa gestión médica del club. No es normal que después de trece jornadas, haya diez futbolistas en la enfermería. En el Coliseum se lesionaron Pepe, Sneijder y Miguel Torres. Tanto el portugués como el holandés tendrán complicado llegar al próximo calvario merengue: el Sevilla. Schuster acepta la situación crítica con resignación porque es consciente que una palabra de más en público le costaría la destitución. Ahora bien, ¿Por qué alardea el Madrid de tener a los mejores preparadores físicos y fisioterapeutas? Sería demasiada mala suerte tener a casi la mitad de la plantilla inactiva. El club debe depurar responsabilidades puesto que el problema responde a la incompetencia de alguien, no al mal fario.

Y del fútbol del Madrid, nada nuevo. Simplemente no hay ni fútbol ni ganas. La pena es que tampoco se vislumbran remedios en el horizonte. Bueno sí, el ansiado fichaje de diciembre. Ramón Calderón anunció esta semana que vendrán dos jugadores jóvenes. Sus consejeros le habrán advertido esta vez no desvelar sus nombres por aquello del encarecimiento de los fichajes. Pero los aficionados ya no creen al presidente. Ni está Kaká para arreglar el desaguisado; ni Cesc para ilusionar con proyectos futuros; ni Villa para marcar goles ni Cazorla para darle lustre al banquillo. Quienes vengan, tendrán que amoldarse al caos del Madrid porque esta vorágine de desaciertos y patochadas únicamente la pueden parar los capitanes.   

El elegido

Domingo, 16 Noviembre 2008

¿Qué delantero vendrá en diciembre para sustituir a Van Nistelrooy? Ésa es la gran preocupación del madridismo, más importante que la supuesta destitución de Schuster. La tan mal llamada ‘excelencia futbolística’, justificación banal de Ramón Calderón para echar con alevosía a Fabio Capello, ha devorado la grandeza y el prestigio del Real Madrid. El presidente blanco trajo a Schuster para deleitar a sus socios pero año y medio después ya le ha puesto fecha de caducidad. Para Calderón, defender al entrenador teutón sería una afrenta pública sin sentido alguno. El temperamento del adusto Bern le ha dejado solo ante sus jugadores y sus jefes.

Al socio ya no le importa quien coja las riendas, los entrenadores de los clubes grandes acaban quemándose en poco tiempo. Si las cosas vuelven mal dadas, los jugadores harán piña y se arrogarán el derecho de admisión. Para eso están los capitanes: Raúl, Casillas, Guti y Salgado. Pero el que sí entrará en este selecto grupo millonario será un ariete, que a estas horas, ni él mismo sabe que es el elegido. ¿Por qué? Simplemente porque ni el propio Madrid lo habrá decidido. El club no es muy hábil en estrategias de comunicación de crisis: se marchó Capello y Calderón tardó bastantes días en explicar su despido a la opinión pública; el vaivén de Cristiano Ronaldo confundió a los propios futbolistas del club; Schuster no fue informado en todo el verano sobre si el Madrid estudiaba fichajes alternativos a la estrella portuguesa y por último, el mismo Calderón todavía no ha informado a sus socios, los dueños del club que preside, de las verdaderas causas de los frustrados intentos de traer a Villa y Cazorla.

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Con este panorama, no es de extrañar que el elegido, el que devolverá el equilibrio al tambaleante Madrid, aparezca a contrarreloj, en la hora límite del cierre del mercado invernal.  Los dos delanteros que más suenan son el argentino Hernán Crespo y el francés Benzema. El primero es un residuo del Inter de Milan. Mourinho no cuenta con Crespo porque piensa que ya está quemado y su aportación es nula. Además, está Ibrahimovic, el jugador más en forma de Europa, con el permiso de Eto’o. Crespo tiene 33 años aunque el dato no es muy relevante. Que le pregunten a Van Nistelrooy de veteranía.

Benzema es la típica promesa que reclama a codazos su oportunidad en un grande. El Lyon, sempiterno campeón francés,  le queda pequeño y el Madrid no sería mal destino. Sin embargo, esta apuesta en concreto corre el riesgo de truncarse. Si el francés acaba en Chamartín el próximo mes, la presión para él puede ser insoportable. No en vano, el Madrid va a fichar a uno o más para cambiar el rumbo del equipo, va a fichar para ganar algo. ¿El elegido? Tendremos que esperar hasta el final.

¿Real Madrid? No, pero gracias

Jueves, 28 Agosto 2008

Ni Santiago Cazorla. Podríamos adecuar este titular a la política de fichajes del Real Madrid. Las pretensiones del club blanco han virado de intentar traer al mejor jugador del mundo, Cristiano Ronaldo, a no ser capaz  de fichar a Cazorla, una joven promesa que ha preferido quedarse en el Villarreal antes de cumplir el que supuestamente era sueño de todo futbolista. Pero ahí no queda todo: si ayer por la mañana Cazorla desechó la oferta merengue, por la tarde David Villa interpretó el mismo guión que Cazorla, para dejar en evidencia al Madrid. El valencianista también tiró a la basura la propuesta de Ramón Calderón, y con ello, el plan de fichajes alternativo a Cristiano Ronaldo se ha ido al garete. Desconozco si intentar contratar a Cazorla y Villa era el plan B, C, D o E, porque la imagen que está dando el club más laureado de la historia es desastrosa.

El caos en Chamartín está a la orden del día. Es imposible que esta absoluta desorganización sea extirpada si Ramón Calderón no deja de adelantar a la prensa los fichajes; de alardear que el Madrid puede hacer despilfarros y de intentar traer jugadores con el cierre del mercado a la vuelta de la esquina. No hay que ser un experto en fichajes para darse cuenta que las temporadas se planifican dos meses antes de verano. Así lo ha hecho el Barça y así ha sido incapaz el Madrid. Lo alarmante es que, ahora, cuando el Madrid lanza sus garras para cazar estrellas, no siempre vienen. Bueno, cracks y no tan cracks. La consecuencia de las negativas de Cazorla y Villa es la búsqueda desesperada por alguien, da igual que sea delantero o interior. La filosofía en el Madrid es fichar, no saber fichar, y eso es un craso error.  Con todo, el elegido del día es Diego Milito, delantero certero, rápido y habilidoso, sí, pero de Segunda División. Y no recuerdo que el Madrid  haya contratado a muchas estrellas de última hora procedentes de equipos de Segunda.

Con este panorama tan lamentable, la imagen ya es lo de menos. No obstante, a estas alturas de la película, sería recomendable dejar la situación intacta en vez de seguir haciendo el ridículo. Este club no podría soportar humillaciones semejantes. La dirección deportiva del Real Madrid actúa con más vehemencia que inteligencia. Y el contraste es obvio: el madridismo ha pasado de ver a Figo, Zidane, Ronaldo o Beckham posando con la camiseta del mejor club del siglo XX, a escuchar ruedas de prensa de futbolistas que nunca han jugado en un grande mostrando su desgana por hacerlo. Debe ser que para Cazorla y Villa, el Real Madrid no es el mejor equipo del siglo XXI.