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Ellas protegen el himno

Jueves, 5 Marzo 2015

Final de la Copa del Rey 2009. Los jugadores de Barcelona y Athletic se alinean en el centro del campo para escuchar el himno de España. De repente, Televisión Española corta la imagen de Mestalla para devolver la emisión a su plató, y a continuación conectan con Bilbao y Barcelona. Al descanso y consciente del “error gravísimo”, TVE lanza una versión reducida del momento del himno con la música a todo volumen para ocultar los pitidos de ambas aficiones. Después del partido y la celebración azulgrana, repiten nuevamente la pieza manipulada. Los palos al ente público caen en cascada y la presión es tan insoportable que a la mañana siguiente el director de deportes, Julián Reyes, es despedido. Las reacciones llegan desde todas las esferas, pero es Rita Barberá quien prende la mecha de la mascletá que está a punto de estallar: “Intentaremos que sea la última vez que menosprecien al Rey en nuestra ciudad”. Barça y Athletic ignoran la crítica al caloret de la alcaldesa de Valencia; ambos clubes sabían que la ‘pitada nacional’ era una perogrullada. Guardiola abrió su bacanal de títulos, pero en las barras de los bares sólo se había un entretenimiento: vascos y catalanes haciendo apología de la independencia.

La última final entre Barça y Athletic se recordará por la pitada de 27 segundos que retumbó en el Vicente Calderón. Con el precedente de Mestalla en mente, los organizadores decidieron reproducir por los altavoces del estadio el himno español en versión corta. Sin embargo, esos 27 segundos duraron una eternidad que el Príncipe Felipe tuvo que aguantar desde el palco de autoridades. Entonces, TVE mantuvo el tipo sin escamotear tal solemne acto, pero hubo una orden directa en la casa para que uno de los técnicos de sonido subiese la regleta del audio del himno en televisión más de la cuenta. De ese modo, los teleespectadores apenas notaron desde sus sofás el ruido ensordecedor del Calderón. ¿Otra manipulación? Esperanza Aguirre fue demasiado contundente: “Esto es un ultraje. Ya advertí en los días previos lo que seguro que iba a suceder”. La entonces presidenta de la Comunidad de Madrid había incendiado la final en una entrevista en Onda Cero asegurando sin titubeos que “la final debería suspenderse si se pita el himno o celebrarla a puerta cerrada”. Aguirre, siempre incisiva en sus declaraciones, tiró de apuntes y espetó que “los ultrajes a la bandera o al himno son delitos tipificados en el Código Penal”. Sus mensajes escocieron tanto en la grada que el himno no fue tan despreciado como la misma presidenta. Ella, que nunca pierde la compostura, respondió con un pícaro ‘me lo esperaba’ a pregunta de un periodista después del partido.

El Real Madrid mira los toros desde la barrera sin miedo a la cornada. No porque Barça y Athletic propongan el Bernabéu como sede, sino porque la Federación no se atreverá a pedírselo. Sin la iniciativa merengue, el estadio blanco podrá abrir durante el sábado, 30 de mayo, sus cuatro restaurantes (dos asadores, un japonés y un café de diseño) con terrazas abiertas al campo. Es un negocio muy suculento para la tesorería del Madrid. Es la coartada que esconde un trasfondo diferente: el club no tolerará en su estadio pitos al himno nacional y, menos, un desplante al Rey Felipe. En los próximos día se sucederán esas reuniones infinitas que el resto de países serios siempre han evitado con sus estadios neutrales (Wembley, Stade de France, Olímpico de Roma…). Pero, desde luego,  la prensa buscará como un tiburón su carnaza las impresiones de la alcaldesa Ana Botella. Después del relaxing cup of café con leche, es la entrevista del momento. El medio que quiera una sarta de rajadas contra otra final Barça-Athletic sólo tiene que solicitar turno en el Ayuntamiento.

No promete títulos, simplemente los consigue

Jueves, 21 Abril 2011

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Siempre recomiendo la lectura de David Gistau en su sección Barra Brava de El Mundo. Sus artículos interpretan el runrún de la grada del Bernabeu, que no de la prensa, y por eso le considero una especie de gurú para sanedrines merengues: hoy ha vuelto a atinar en su análisis del ‘efecto Mourinho’. “La grada venera al entrenador porque viene de una época tan nefasta que está dispuesta a cambiar principios por victorias” y así lo ha entendido la gran masa del madridismo, sobre todo hoy que no ha lugar para la crítica. Se trataba de ganar o ganar, y en tal cometido el Madrid hizo el partido más inteligente que se le recuerda en años. Lo ha dicho hasta Rafa Nadal, “si el sábado le llega a plantear un partido alegre al Barça, le podría haber caído 0-3”. Pero Mourinho lo sabía no desde el Bernabeu sino desde la fatídica manita: un estilo tan preciosista sólo podía ser rebatido por otro que lo afeara. Y ése fue el de este Madrid, moldeado en cada recoveco a gusto del míster por la necesidad de títulos.

La prodigiosa noche ha endurecido al club, todavía frágil por la falta de reválidas para recuperar el respeto en Europa de antaño. Y a la segunda (el primer reto era la Liga) Mourinho se ha salido con la suya…por competitividad y, sencillamente, porque está considerado el mejor entrenador del mundo. Así lo demuestra su currículum (a mi juicio, su verdadera obsesión) y sus métodos prácticos que no dejan de regalar copas. Él gusta a los aficionados porque es exageradamente sincero y no atiende a  las formalidades sobre qué se puede o no soltar en una rueda de prensa; anoche repitió que ha venido a Madrid para trabajar un equipo a su manera, porque para eso le han fichado. Y leyendo entre líneas sus comparecencias públicas, uno se da cuenta que poco le importa la historia del club donde esté….su filosofía está muy mecanizada: ser él mismo (a quien le guste, bien, y a quien no, plin), entrenar a jugadores que mueran por él y ganar títulos. Es lo que se le exige y punto. Por eso, el capitán del Chelsea, John Terry, intenta convencer a Abramovich para que le repesque aunque tenga que embargar medio imperio gasístico; por eso, Moratti todavía se lamenta por haberle dejado despedirse con un simple abrazo y por eso, el madridismo le rinde pleitesía. Y, encima, no promete éxitos, mejor: simplemente los consigue.

Los periodistas habíamos planteado la final desde una disyuntiva tremendista: si el Madrid ganaba, nacía una creencia; pero si el Barça hubiera sido el campeón, el panorama blanco habría sido apocalíptico. Al final, Mourinho ha superado el primer órdago directo de la temporada y la afición está tan excitada, que la ciudad se puede poner patas arriba si el resultado se repite en Champions. Pero hoy no toca adivinar el futuro, los blancos se merecen la ovación de todo el país por recuperar valores legendarios casi olvidados (casta, brega y ‘huevos’) y por haberle ganado la batalla al mejor equipo del mundo en una partido de ajedrez magistral. Visto desde fuera y a tenor de la entrega de anoche, extraña por qué este Madrid ha permitido la fuga del Barça en la Liga; supongo que da igual, un título es un título.

Lo bueno de una victoria tan monumental es que extrae ídolos: Casillas es el más querido porque es el mejor del equipo; Cristiano, como dice Gistau, iba a confirmar su peor fama en los clásicos y un cabezazo le mandó directamente al olimpo y Pepe, el tercer predilecto de Mou, es la encarnación del nuevo Madrid corajudo, que gustará más o menos, pero se ha quitado por méritos el estigma de ‘segundón de la primera Liga’. Por supuesto, no ha sido una Copa más, sino la advertencia al Barça de que no va a caminar a sus anchas por mucho más tiempo. No obstante, en Barcelona no preocupa el Madrid en sí, Mourinho se ha revelado en un ogro difícil de digerir y ese papel le pone muchísimo. Y, ciertamente, los azulgranas no le ficharían porque podrían encontrarse con una guerra civil interna, pero tampoco le quieren de enemigo: la historia reciente de sus duelos lo evidencia. Por de pronto, “Mou cumplió su contrato de asesinato, y presenta la cabellera del Barça”. De ello puede fardar la hinchada hasta el miércoles. Aunque me da que la temporada está salvada: Florentino obtiene el premio que le faltaba, el Madrid se está portando como un gladiador en Champions y Mou ha ganado un título. Por algo es el ‘entrenador de títulos’, como a él le gusta…a pesar de Cruyff.

Final incierta

Mircoles, 19 Mayo 2010

Quique Sánchez Flores no esperaba que el Comité hiciera la vista gorda con Negredo. Son cosas del fútbol y de la camaradería entre organismos federativos y clubes importantes. Del Nido ha metido el suyo en primera línea y, por tanto, goza de ciertas bulas de los que mandan. Pero, en fin, al margen de que a Negredo le hayan absuelto tras cagarse en uno de los linieres del Almería-Sevilla, el Camp Nou será el anfitrión de una de las finales más inciertas que se recuerdan. El Sevilla tiene más aplomo en citas de este calibre (la evidencia la puso Juande Ramos), aunque es el Atlético el que acaba de salir airoso de una.

Los rojiblancos han ido a por la final de Copa y ahí están. Con un camino más o menos expedito en el que sólo tuvieron que emplearse a fondo para remontar un 3-0 al Recreativo, se plantan en Barcelona con mucho que ganar y poco que perder. Nadie les reprochará nada si no alzan la Copa, la afición ya está contenta con la Europa League en una temporada que se intuía miserable.

Quizá sea la última oportunidad para saborear el dúo de pícaros Forlán-Agüero, porque mucho tendrían que cambiar las circunstancias actuales para que el Kun no sea seducido por el porrón de ofertas multimillonarias que se han presentado en el Calderón. Pero, quedémonos en la final de hoy, en la que el Kun quiere salirse, tal como lo hizo Forlán en Hamburgo. La gracia del partido la ponen ellos dos: Agüero intentará poner patas arriba a la defensa hispalense con quiebros, fintas y regates cerrados, mientras que el uruguayo tendrá armado el fusil cuando su socio le dé la asistencia perfecta. No me olvido de la versión mejorada de José Antonio Reyes. Su finura en el ataque servirá  como tercera distracción para el enemigo. Y es que viendo la munición atlética, es una pena que en la Liga no hayan apuntado mejor. En fin, es el Atleti, qué os voy a contar.

Sevilla entera se ha cruzado la diagonal de España para aterrizar en La Diagonal de Barcelona. Su clasificación agónica para la previa de Champions salva otro año prolijo. Una plaga tremebunda de lesiones ha dejado cojo al equipo desde pretemporada y la permanente sospecha sobre Manolo Jiménez, dejaron al equipo al borde del KO. Pero fue llegar Antonio Álvarez y los jugadores han recuperado la cordura con un juego sencillito y muy práctico. Hoy no jugará Luis Fabiano, el aguijón del Sevilla, pero sí estarán Kanoutè, quien ha vuelto a coger la forma, y el perdonado Negredo. Tampoco me olvido de Jesús Navas y Capel, las balas de las bandas que, presumiblemente, se van a divertir con Antonio López y Ujfalusi respectivamente.

Por cierto, tendría bemoles que los sevillistas no salieran como gladiadores esta noche, toda vez que fueron ellos y sólo ellos quienes se cargaron al todopoderoso Barcelona con doble oportunidad. Es lo menos que les exigen cuarenta mil tíos que se han tragado más de mil kilómetros en un día laboral.

El único creyente

Martes, 11 Mayo 2010

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Por fin España entera sí quiere que gane un equipo. Y ése es el Atleti, el equipo ‘simpatiquete’ del país que no genera antipatías recalcitrantes. Mañana tiene la gozosa oportunidad de enmendar, aunque sea un poquito, su escabrosa existencia de la última década. Lo puede hacer de casualidad, porque allá en diciembre la Europa League no era más que una prolija penitencia ganada a pulso por una plantilla que ni siquiera consiguió vencer al Apoel de Nicosia en Champions. Por entonces, el club decidió prestar poca atención a lo que era un absoluto incordio de competición. Pero resulta que Quique Sánchez Flores fue de los poquitos que no se tomó a guasa la UEFA y vete a saber qué fábula les contó a sus pupilos para que se entusiasmaran por este torneo de repudiados de la Champions.

Encima, ni el pésimo arranque liguero convenció a la directiva de que meterse en la próxima Champions era una quimera. Creían que una recuperación sobrenatural podría premiarles a final de temporada. Pero Quique no se obsesionó con la Liga; esa plantilla, desolada como la cogió, podía dar guerra en la Copa y la Europa League. Sobre todo en la copa doméstica, puesto que la gesta del Alcorcón y de Palop habían fulminado a Madrid y Barcelona. Sí, era posible llegar a la final, aunque la hinchada ni se lo imaginó después del varapalo en Huelva (3-0).

Y si la final de Copa ha sido un premio caído del cielo; ni qué decir tiene la de mañana. Hace tan sólo tres meses que el Atlético empezó angustiado la Europa League. El club sólo podía concluir nefastas consecuencias: distracciones en Liga, agotamiento, lesiones, etc. Y para mayor escarnio, no tardaron en aparecer las comparaciones casi idénticas con el fatídico equipo del 99, en el que la UEFA fue otro contrapeso decisivo a la permanencia en Primera.

Sin embargo, hete ahí que Kun, Forlán y el resto decidieron quitarse la patina de perdedores natos; con ese talante empezaron la Europa League ante el Galatasaray de Rijkaard. Pero una vez que echaron a los turcos y después al Sporting de Lisboa gracias a una apoteósica demostración de Agüero, algunos de la plantilla ya creyeron en algo quizá grandioso. Al Valencia le eliminaron por madurez y al Liverpool con la agonía que no puede faltar en un seguidor colchonero. Y en Hamburgo se han plantado, más favoritos que nunca (eso es muy peligroso) y con muchísimas ganas de reescribir su historia moderna. Ésa que empezó y acabó al mismo tiempo con el ‘doblete’. No obstante, ¡cuidado! A nuestro equipo de mañana lo conocemos, pero no a los ‘pijos’ londinenses del Fulham. Aunque, pensándolo bien, así es como mola el Atleti.

No pasaron, pero divirtieron

Jueves, 14 Enero 2010

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En mi vida había visto un baño de fútbol semejante al de anoche, en serio. El Barça de la segunda parte bailó, se mofó y humilló a unos sevillistas que correteaban extenuados detrás de la pelotita, cual perros falderos. Menudo abuso el de este Barcelona, que se concentró en la remontada y por Palop y un puñado de minutos no la logró, ¡así da gusto este juego! Claro que sólo los chicos de Guardiola saben dibujarlo. Lo dijo Kiko en la COPE, “no había visto un meneo de tal magnitud en toda la temporada, pero no en España sino en todo el mundo”. Y mira que Kiko se traga hasta el fútbol de las ligas más pintorescas.

Pero el balón volvió a ser caprichoso y el hexacampeón se llevó su primer bofetón. De verdad,  es una auténtica lástima porque estas lecciones magistrales engrandecen una competición, y a la Copa le hacía falta un partido como el del Pizjuán. En fin, se despide el equipo que nos divierte, así de simple. Y eso que sólo le urgía una genialidad más de Ibrahimovic, otro gol providencial de Pedro o la enésima bestialidad de Messi. Aunque, pensándolo bien, la vulnerabilidad de los azulgranas también era necesaria. A partir de ahora, el resto de clubes intuirá cuáles son los pasos para batir al mejor: sangre, sudor, lágrimas y suerte, muchísima suerte. Vamos, todo lo que ayer ofreció el Sevilla.

La pena es que en dos días sólo quedará el poso de la eliminación y del gran mérito del Sevilla, que lo tiene y mucho. Sobre todo, hay que rendir pleitesía a Palop, que siendo casi un cuarentón, paró lo inimaginable. Y, cómo no,  a Jesús Navas, del que siempre recordaré esa galopada estratosférica desde casi su área hasta la contraria, dejando a Abidal por el camino. No obstante, Jiménez tiene mucho trabajo por delante; a su equipo le salvó la campana, y la semana que viene toca un Deportivo hipermotivado, ¡qué bien juega ése también!      

Aplastó el Barça y aplastaron el himno

Jueves, 14 Mayo 2009

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No te vence, te convence. El Barcelona aplastó al Athletic y el ansiado ‘triplete’ empieza a tomar forma. Quizá la Copa era el título que menos le iba a costar porque, por mucho que pese a los bilbaínos, este Athletic no es ni de lejos aquel que sacó a pasear la gabarra hace un cuarto de siglo. Caparrós había abogado por el juego duro en la previa y semejante osadía ofendió a una bestia que, por lo que hemos comprobado durante toda la temporada, es mejor amansarla que provocarla. Y el primero que osó enfurecer al Barça fue Toquero con su gol de la ilusión o, mejor dicho, de la consolación. A partir de ahí el mismo guión de casi siempre: los azulgranas se desperezaron, sacaron el rodillo y, cuando el rival estuvo noqueado, actuaron como prestidigitadores para regocijo del público, ¿quién da más?

En su vocación circense Alves y Bojan se llevaron la palma. El brasileño se hartó de subir el carril derecho. Sin oponentes por medio, defendió lo justo, más no le hizo falta, y cuando estuvo arriba le dio igual centrar el balón que chutar a puerta esquinado. Lástima que Alves no clavase algún gol de falta, tuvo dos magistrales. Por su parte, Bojan se reivindicó ante aquellos que le habían tildado de ‘patito feo’ de la plantilla. El jovencísimo barcelonista ha cumplido con creces el poco tiempo que le ha brindado Guardiola. Su gol de anoche reivindica que su talento tiene cabida en esta maravilla engendrada por ‘Pep’.

Touré también campó a sus anchas en la medular y gracias a su golazo, el Barça se metió en el partido. Pero su buen hacer quedó empañado por la absurdez de un corte de mangas a la afición del Athletic cuando celebró el primer gol. Habría que advertir al marfileño que, con los Reyes delante y diez millones de telespectadores, su irrespetuosidad le ha encasillado como un auténtico memo.

Aunque para memeces lo de Televisión Española. Estaba claro que en un estadio abarrotado de ikurriñas y cuatribarradas, el himno de la nación no iba a ser bien recibido. Sin embargo, lejos de contar o ser testigo de la noticia, el ente público cometió la mayor chapuza posible: esquivar el asunto conectando con la ciudad de Bilbao dos veces. Ni vimos el saludo de los Reyes desde el palco ni oímos el contraste atronador entre La Marcha Real y la multitud de silbidos que ensombrecieron el solemne momento. Peor fue el remedio que la enfermedad porque durante el descanso de la final, la televisión de todos los españoles emitió en diferido el momento del himno aunque montado a todo volumen para que no pudiesen escucharse los silbidos. En fin, es penoso que profesionales tan intachables como los de Televisión Española hayan caído en una falta de consideración tan grave. Seguro que el próximo año será diferente si la final es Atlético de Madrid-Real Madrid.  

‘Pep’, el principiante

Lunes, 11 Mayo 2009

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El fútbol es muy caprichoso. Y si no, que se lo cuenten al Barça. El épico minuto 92 contra el Chelsea se tornó en fatídico en el Camp Nou, aparentemente. El aguafiestas de Llorente consiguió un punto muy importante para el Villarreal en su cruzada por la Champions pero también hizo un pequeño favor a los azulgranas. No haber ganado la Liga ayer supone más descanso para una plantilla que pasado mañana se juega su primer título del famoso ‘triplete’. Guardiola no estará muy decepcionado porque hoy puede preparar a gusto la final contra el Athletic en vez de tener que cumplir con los tediosos protocolos de las celebraciones. Ya habrá tiempo para juergas.

De lo que sí estará arrepentido Guardiola es de haber apostado por sus mejores pupilos en un duelo que no hacía falta que fuese decisivo. ‘Pep’ alineó su once ideal y en consecuencia, las circunstancias quisieron que una de las estrellas se averiara, y no cualquiera. Iniesta se perderá la Copa y a la finalísima de Roma llegará justito. El técnico azulgrana debió saber que la Liga es cuestión de un fin de semana u otro y por ello, la jornada era propicia para la gente que apenas juega: Bojan, Busquets, Hleb, Cáceres, etc. No urgía solventar el campeonato por la vía rápida. Podrán ganar el campeonato en Mallorca con suma facilidad, toda vez que el Madrid ha arrojado la toalla con descaro.

Ahora habrá que buscar un plan alternativo sin el hombre del momento. La final de Valencia será un buen argumento para probar  si a este Barça no se le ha atorado el ordenador de a bordo. El susto de Iniesta habrá hecho meditar a Guardiola sobre la conveniencia de dosificar a los mejores. Hoy, prima lo más inminente: el Athletic. Y en esa cita si que deben jugar los pesos pesados aunque con algún matiz. Por ejemplo, Pinto será el portero titular ya que ha jugado todo el torneo. El andaluz se lo ha merecido, igual que Bojan, otro fijo en la Copa.

Alguno dirá que bendito problema el que tiene que afrontar Guardiola. Cierto. Pero esos detalles son los que hacen madurar a un entrenador y, sin duda alguna, servirá de lección para el azulgrana. Pocas veces, por no decir ninguna, la historia pasa por delante de un principiante. El ‘triplete’ marcará un hito en el tiempo, aunque hay que ganarlo.  

 

Athletic, Athletic, eup!

Jueves, 5 Marzo 2009

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Me encanta que el Athletic se desviva por la Copa. Es su trofeo, el que ha sublimado su historia centenaria. Pero veinticuatro años sin haber llegado a una final habían hecho dudar a la ciudad de ese modelo genuino a la par que atrevido y que confiere al Athletic, que no el Bilbao, un estatus único en el mundo. Además, hacía tiempo que el ‘bocho’ no se engalanaba para una fiesta. El club había sufrido un vía crucis de dos décadas y ni los más viejos del lugar recordaban cómo prepararse para una gran cita: la de anoche.

La euforia de las semifinales había estado candente desde hacía semanas. La afición sabía que era una oportunidad única que tardaría en volver a presentarse. La folclore del fútbol apuntaba a que debía ser la hinchada la que marcase el primer gol contra el Sevilla. Pues bien, más que pura retórica, pareció que el rugir de la grada intimidó a los sevillistas desde el pitido inicial. La Catedral se tornó en el Coliseo Romano y los actores cambiaron sus papeles: en el espectáculo de anoche, los leones acabarían con los gladiadores sin paliativos. Y para mayor regodeo de la afición rojiblanca, la función acabó pronto. Cinco minutos antes del descanso estaba todo sentenciado. Fue la diferencia entre un equipo que luchó para morir en el césped y otro que murió sin haber luchado.   

La hombrada de los chicos de Caparrós ha encontrado razones irrefutables para mantener la filosofía del club: a los chavales de Lezama se les inculca una apetencia desbordada por la Copa. Nunca veréis a un Athletic jugando desganado por su trofeo; partidos como el de ayer crean una simbiosis entre jugadores y afición difícil de igualar en otros clubes. Da igual que el equipo avance a trompicones en Liga sin una misión clara, una cita lo cambia todo para los seguidores; la cantera funciona sin cesar y cada cierto tiempo produce una hornada de futbolistas exultantes. Ocurrió con Julen Guerrero a principios de los noventa y ha vuelto a suceder con la explosión del fenómeno Fernando Llorente. El nuevo delantero ‘tanque’ del Athletic brotó con inmediatez, maduró con paciencia y se ha consolidado en un pispás merced a sus portentosas actuaciones. Y al igual que pasó con Guerrero, media Europa llamará a la puerta del Palacio de Ibaigane el próximo verano para comprar la flamante joya de la corona bilbaína. Entonces, averiguaremos si Llorente guarda lealtad al club de sus amores.

Pero lo que trasciende ahora es la final del 13 de mayo. Enfrente espera un Barcelona enigmático, con la incertidumbre de descubrir cómo andará en Liga y Champions por aquella fecha. De los vizcaínos sí sabremos que apostarán todo a esa carta, es la que les queda. Porque la leyenda secular del Athletic clama de nuevo por una Copa.

Infame Madrid

Mircoles, 12 Noviembre 2008

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Patético, lamentable, horroroso, deshonroso y un buen puñado de ‘sutilezas’ describirían al Real Madrid de estos momentos. La más real de las vergüenzas ha reventado a un club que ha vuelto a escupir a la Copa del Rey. Llegó el Real Unión de Irún, de Segunda División ‘B’, y destapó el estado precario de un equipo que aumenta su sonrojo a medida que transcurren los partidos. No hay disciplina, ni seriedad, ni profesionalidad, ni nada de nada. Pero la eliminación de Copa no es lo peor que puede sufrir el Madrid. Lo verdaderamente terrible es que el club siga obnubilado pensando y pensando sin tomar ninguna decisión de relevancia. Hasta ahora las heroicas remontadas y los resultados solventes contra equipos de medio pelo habían maquillado la pobreza de este grupo pero como ya he dicho en este blog, el funambulismo de los merengues les ha traicionado. Schuster tenía que haberse dado cuenta tiempo atrás, desde la eliminación contra la Roma en Champions el pasado marzo, que lanzar los mismos órdagos con las mismas cartas de siempre al final serían descubiertos. Y no ha sido ni el Barça, ni el Manchester United, lo ha hecho un equipo en toda regla, sin recursos económicos pero con humildad, sin ínfulas de ser la revelación de la Copa pero con talante para asustar a su monstruoso contendiente. Ya lo dijo el entrenador del Irún en la previa: el Madrid tiene debilidades y en ellas los irundarras intentarían hacer sangre. Pues bien, la hemorragia sale a borbotones y tiene difícil cura.

Se barruntaban tiempos de caos hacía semanas y han llegado con premura aunque no parece que se hayan consumado. O el Madrid vive una recuperación milagrosa o el terrorífico mes de diciembre, con Barça, Sevilla, Villarreal y Zenit de San Petesburgo,  puede poner definitivamente la casa blanca patas arriba. No hay margen para especulaciones, Ramón Calderón y Pedja Mijatovic ya han tenido que decidir algo por el bien de la institución. No vale fichar por fichar en el mercado de invierno, hay que traer a los necesarios, que son muchos. La defensa es un chiste sin gracia y el medio del campo es una caterva de futbolistas que piensan que esto es una prueba de alevines donde basta el lucimiento personal. Y claro, no es suficiente para un club aspirante a todo pero que, con toda franqueza, no es favorito a nada.  Para más tragicomedia, ni el descalabro copero ha transmutado a Schuster. El alemán está más ocupado en hacer el paripé en las ruedas de prensa que en diseñar una estrategia, una táctica o algo que inquiete o sorprenda a los rivales. Cree que él continúa siendo el gran sabio de este circo y los demás, pobres ignorantes. Su chulería y arrogancia no volverán a ser pasadas por alto en la cúpula directiva. Más de un dirigente está harto de sus patochadas.

La plantilla es muy corta, no existen alternativas reales para suplir las lesiones y las perspectivas futuras sólo contemplan una solución: una catarsis de arriba abajo. Los gerifaltes del Madrid han hecho el ridículo con los asuntos de Cristiano Ronaldo, Villa y Cazorla; Schuster ha esperado temporada y media para dar una sola oportunidad al primer canterano de su época, Alberto Bueno, quien con su golazo está llamando a la puerta de los mayores a martillazos. Por último, el equipo ha vuelto a descubrir la flor del eterno capitán, Raúl, en medio de la grisácea hojarasca que la envuelve. Sin embargo, no pasa de ser otro absurdo consuelo. Insisto, el Madrid no ha tocado fondo.

Vuelve el mayor coñazo

Martes, 28 Octubre 2008

¡Horror!, vuelve la Copa del Rey, el torneo que peor formato tiene de todas las copas que hay en Europa. La Federación Española la sigue su considerando su torneo fetiche, su ‘niña bonita’ y por ello, continúa obcecada en mantenerla como en las últimas ediciones. Es decir, súbitamente aburrida. La obstinación de Villar desespera a todo el mundillo futbolístico. Bueno, a todos menos a Real Madrid y Barça, los cuales exigen cualquier tipo de facilidades. La sinvergonzonería no tiene límites.

Durante varias temporadas, las primeras rondas de los equipos de Primera División se jugaban a partido único y en el campo del club de menor entidad. Entonces, y sólo entonces, los duelos entre los terceras o segundas ‘b’ contra los primeras tenían gracia. Los estadios modestos se llenaban y en noventa minutos algunos equipos grandes se llevaban el susto o directamente eran fulminados. Tal formato era emocionante hasta que llegaban los octavos de final y empezaban las eliminatorias a doble encuentro, que a la postre se cargaban el espectáculo copero. La mayoría de los clubes españoles, incluidos muchos de Primera División, clamaban por un partido solo de principio a fin. Así se hace en Inglaterra y Alemania, donde sus respectivas copas adquieren una dimensión volcánica.

Pero en España importan los intereses de los equipos mil millonarios y si resulta que el Real Unión es el suertudo que le toca medirse al Madrid, muy bien debe hacerlo en su campo para llevar algo de interés al Bernabéu. O sea, imposible. Lo mismo le pasa al Benidorm con el Barça; al Portugalete de Tercera con el Valencia, vigente campeón, o  al Orihuela con el Atlético de Madrid. La lógica imperará y los grandes llegarán hasta cuartos, por lo menos, y ahí nuestra ‘majestuosa’ Copa se supeditará, como todos los años, a la Liga de Campeones y a la Copa de la UEFA. Villar lo sabe pero no pataleará por miedo a ser reprendido por la UEFA de Platini o por la mismísima FIFA de su queridísimo Joseph Blatter.

El presidente de la Federación Española está confuso. Ya no sabe qué argucias utilizar para colocar a Madrid y Barça cara a cara en una final. La perfidia de ambos clubes con Villar comienza a ser descarada. De otra forma no se entiende que los suplentes sean siempre los protagonistas de esta competición y que nadie exija cuentas si los clubes poderosos son eliminados a las primeras de cambio. Lamentablemente, perder en la Copa es un accidente y caer en la Champions es un desastre. Ése es el baremo que ha inventado la Federación con sus continuas y fallidas enmiendas a su trofeo. Y para mayor escarnio, los fechas y los horarios coperos no pueden ser más inoportunos: esta noche entra en liza el Barça, mañana el Atlético de Madrid y el jueves, el Real Madrid, todos a las nueve de la noche. Las idas serán inolvidables para quienes vayan in situ a los campos de los equipos inferiores. Y los partidos de vuelta volverán a ser los mayores coñazos del deporte nacional. Tome buena nota, señor Villar.