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Deulofeu imitando a De La Peña

Domingo, 10 Agosto 2014

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La última gran decisión de Cruyff antes de que Núñez y Gaspart precipitaran su ocaso fue poner en órbita a Iván De La Peña. Lo Pelat representaba ese fútbol que el holandés había descubierto al Camp Nou, y con él y aquella ‘Quinta del Mini’ el legado de los rondos con balón estaba garantizado. De La Peña era un “producto de serie que no había aprendido de nadie”, como dijo Luis Enrique cuando compartió vestuario con el canterano en 1996. Sin embargo, su inescrutable cabeza y una apatía insospechada impidieron moldear del todo a la versión vanguardista de Guardiola que Cruyff había concebido. El trato paternalista del técnico con el canterano siempre se alimentó con indirectas: “Tiene que darle más rapidez al balón”, fue lo único que comentó Cruyff sobre De La Peña en la rueda de prensa posterior a un Betis 1- Barcelona 5 con exhibición del centrocampista y golazo de vaselina incluido. Era el método para espabilar a su nuevo jugador franquicia y explicarle que la reconstrucción del ansiado II Dream Team no consistía en un par de números de Circo del Sol. Pero el Barça ya había tomado la decisión de empezar de cero en el primer equipo: Cruyff se iba fuera y la flamante creación de La Masía no tenía otra opción que soldar forzosamente su estilo a la pizarra férrea de Sir Boby Robson. Casualmente, donde Luis Enrique comenzó a escribir su historia azulgrana.

Gerard Deulofeu revive el espíritu rebelde de Lo Pelat. Cuando coge el balón, se imbuye en su mundo, ése en que sus compañeros corren detrás de él y se quita a rivales mediante quiebros y túneles hasta que ve la portería, como si intentase recorrer todo el campo oblicuo de Oliver y Benji. Una jugada aislada arranca aplausos; dos quizá murmullos, pero tres acaban cabreando al entrenador. No quedan muchos genios ‘chupones’ por Europa: a vuela pluma, se llevan la palma Robben, a quien Guardiola ha sabido aleccionar en solidaridad, y Eden Hazard, del que Mourinho ha dicho que tiene “un imán en los pies para lo que quiere”. Roberto Martínez, entrenador del Everton, lamentó la salida de Deulofeu la pasada temporada porque éste iba a ser su año en la Premier League. Luis Enrique no lo tiene tan claro y exige al canterano más responsabilidad que a los otros elegidos de La Masía. Si entendiese la palabra ‘equipo’ sería el doble mejor y eso significa apretar los dientes en defensa: su nuevo entrenador no le pide estadísticas en robo de balón, pero sí que se vea que al menos estorba. El Luis Enrique futbolista no era un malabarista de la pelota, sin embargo goleaba con la misma facilidad que incordiaba a los delanteros rivales.

Las oportunidades a La Masía no son un capricho de verano. Luis Enrique ha diagnosticado al paciente y su intervención quirúrgica consiste en injertar esa nueva ‘Quinta del Mini’ con los rescoldos de Guardiola y los fichajes de Zubizarreta. El público quiere seguir aplaudiendo a su factoría porque, lejos de  títulos y estrellas a golpe de talonario, la escuela es la escuela, donde empezó la génesis del Barça. Rafinha y Munir están sacando adelante la nueva promoción: el hermano de Thiago conoce el misterio del ‘falso nueve’ de Luis Enrique y al madrileño Munir le sobra desparpajo, se ve a la legua que está manufacturado en La Masía. Atentos a este delantero flacucho y escurridizo, al que poco le importa que la prensa presuma de tridente Messi-Neymar-Luis Suárez. La gente sabe que es uno de los suyos.

 

¡Qué razón tienen Valdano y Guardiola!

Lunes, 23 Febrero 2009

“El fútbol son estados de ánimo”. Cuanta razón tiene Jorge Valdano cuando suceden cosas tan extraordinarias como las de anoche. Al moribundo Español se le ocurrió vacilar al Barcelona, su hermano abusón en la Ciudad Condal, y el Madrid se atrevió a explayarse en un campo de fútbol. Ya iba siendo hora de que los blancos se esforzaran por divertir a su afición. Total, que el Barça se dio de bruces contra el suelo y ya nota el halo del Madrid. Y eso significa miedo en Barcelona. Da igual que la ventaja sea sideral o que el Madrid no juegue un pimiento, el equipo capitalino siempre ha sabido manejar la motivación mejor que nadie.

Hace dos jornadas el Barça sesteaba plácidamente en la Liga. Doce puntos suponían cuatro partidos de diferencia entre primero y segundo. Vamos, misión casi imposible. Pero de vez en cuando (en los últimos tiempos se da con frecuencia)  el Madrid nos recuerda a los más escépticos que no sólo basta con jugar al primer toque y despachar a los rivales a las primeras de cambio. Hay momentos en que los campeones precisan de creer en sí mismos. Y eso el Real lo hace a las mil maravillas. Aunque contra el Betis no hubo que recurrir a la épica porque los verdiblancos llegaron atontados al Bernabeu. Sin Robben, Juande volvió a confiar en Huntelaar, quien por fin ha entendido que no debe moverse del área bajo ningún concepto. Seguro que aquellos que han atizado al delantero holandés por su ineptitud durante dos meses, claman por sus servicios en la Champions. Lo sentimos, no podrá ser. Razón: Pedja Mijatovic.

Si la media docena de goles del Madrid fue para frotarse los ojos, el batacazo del Barça en su casa fue de traca. Hace unos días comenté que el único resquicio que podría encontrar el Madrid para aspirar al título era un pinchazo de los culés en el Camp Nou, con uno bastaba. Pues ya ha ocurrido y para mayor escarnio de Pep, ha tenido que ser el colista del campeonato y con doblete de De La Peña, aquel que se presumía sucesor natural y simbólico del mismo Guardiola. La historia es que ha sido otra vez el Español el que ha hecho la puñeta al Barça. Todavía queda reciente el milagroso empate de Tamudo, aquel tanto que sirvió en bandeja al Madrid la Liga de hace dos temporadas. Por el momento, el resultado del derbi es un traspié, sin más. Pero ojo como el recorte de puntos no cese. Los periquitos se convertirían en el enemigo público número uno del barcelonismo.

Era obvio que el Barcelona aflojaría el ritmo, había puesto el listón por las nubes. Lo impensable es que con Messi, Eto’o y Henry de titulares, los azulgranas estuvieses nulos en ataque. Una mala noche la tienen hasta los más grandes. Lo curioso, que no alarmante, es que van dos partidos aciagos consecutivos. El ligero bache del equipo no es premonitorio de nada, de momento. Sin embargo, que el Barça haya echado por tierra su infalibilidad, confiere a su eliminatoria de Champions contra el Lyon un pequeño aura de incertidumbre. Benzema está entonado en Francia y Eto’o se ha distraído durante la semana haciéndose el interesante por su futuro. Haría bien el camerunés en prestar atención a la cautela de su entrenador. Y es que Pep, al igual que Valdano, también tiene razón: sólo hay que pensar en fútbol, fútbol y más fútbol. Lo demás son tonterías.