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Drenthe, al estilo ‘Jimmy Hoffa’

Jueves, 6 Enero 2011

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El díscolo Drenthe ha descubierto un caso atípico en el fútbol. Él solito, evidentemente en su derecho, dejo plantado al Hércules por impago. Sorprende que al último animador de las excentricidades nocturnas le saliese la vena sindicalista: alguien debió aconsejar a Drenthe que tomara nota del estilo expeditivo de Jimmy Hoffa, aquel sindicalista estadounidense que puso patas arriba Estados Unidos con su gremio de camioneros. En su modesto affaire, el holandés no ha ido de farol cuando anunció que no se entrenaría sin su salario pertinente; hasta ocho veces ha cumplido su intención.

Pero el problema es que los impagos están a la orden del día y Drenthe ha querido emprender una cruzada sin apoyos y, dicho está, sin un buen asesor. Porque tomar este tipo de decisiones en solitario, aunque justas, no suelen cuajar. Él ha aplicado un derecho del trabajador intachable e innegociable y le han respondido con una afrenta pública en un aeropuerto, un expediente disciplinario y una multa económica cuya cuantía pronto conoceremos.

Al final, resulta que Drenthe se queja porque no puede pagar sus abusivos gastos y su presidente, Valentín Botella ya ha dicho, con toda la pachorra del mundo, que “igual paga allá por mayo”. Lo soltó en la COPE sin contemplaciones…¿qué dirá un abogado de derecho laboral? Urge que el holandés aclare en público su ausencia, que no absentismo laboral; pero Drenthe no es culpable y así debería entenderlo la misma afición que le aclamó en verano. Otra historia son sus desmanes juerguistas y con la D.G.T, pero hoy no vienen a cuento.   

Sí que era imposible ganar en el Camp Nou

Domingo, 14 Diciembre 2008

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Si el Barça descansara durante todo un mes y el Madrid ganase los partidos que le correspondiesen en ese plazo, casi seguro que los azulgranas aún serían líderes. Ésa es la deducción más lógica y real  que habrán sacado los dos equipos después del superclásico de anoche. Bueno, súper no fue puesto que el Barça no jugó como ha acostumbrado en los últimos tiempos ni el Madrid salió con actitud ganadora. Cierto es que la mezquindad merengue fue obligada: Juande sabía que intentar tutear al Barça para ganarle a puñetazos era un suicidio. Pero el flamante entrenador del Madrid no debió pasar por alto que guarecerse en su área tampoco resultaría. Tarde o temprano, el Barça haría saltar por los aires las ordenadas líneas del rival. Era una cuestión racional.

El partido deparó muchas sorpresas: ni el Madrid habría esperado tener ocasiones de gol tan claras como el mano a mano de Drenthe con Valdés (el holandés no puede dar más. Es lo que hay) o el disparo esquinado del canterano Palanca. Este extremo presume una mezcla de habilidad con arrojo  y cuando madure se convertirá en una pieza muy valiosa para un Madrid carente de alas.  Otra buena noticia que no esperaba nadie fue la resurrección del cuestionado Casillas. El portero eligió el mejor escenario posible para reivindicar su grandeza, que nunca ha perdido pero sí escondido. Y Metzelder aguantó como un portento en la zaga cuando todo el mundo había apostado en qué minuto le haría el traje Samuel Eto’o. Hasta Cannavaro recordó que no hace mucho tiempo recibió un Balón de Oro, cosa todavía inexplicable.

También sucedieron hechos esperables: la enésima actuación nefasta de Guti en el Camp Nou. Sin duda, no es su estadio fetiche. Tampoco extrañó la cantidad de patadas que sufrió Messi, hasta tres faltas consecutivas en diez minutos.  Raúl volvió a echarse el equipo a las espaldas y, solo ante el peligro, abrió algún hueco en la defensa barcelonista. Y el partido también certificó que Gago no impone como Diarra por mucho que se esfuerce.

Al final, Schuster y Guardiola llevaban razón: era imposible que el Madrid ganase en Barcelona y también era irreal que el líder le endosara cinco o seis goles al vigente campeón. A partir de ahora, ‘Pep’ tendrá que acometer la difícil tarea de mantener motivados a sus pupilos. Vamos, que aún no se crean que han ganado la Liga. En contraste, Juande deberá inocular en los suyos optimismo, pero no en el campeonato sino en la Champions, donde al Madrid le gusta desplegar su mística.    

“Es una racha de mierda”

Jueves, 6 Noviembre 2008

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“Es una racha de mierda”. Heinze fue breve y conciso para explicar qué le sucede al Real Madrid. Ya podrían tener otros compañeros la clarividencia del defensa argentino. El pesimismo merodea a un equipo que no juega ni a las tabas. Su fútbol es telegráfico, desordenado, lento y simplón. En definitiva, aburridísimo. Pero ese es el tributo que va a pagar muchas veces por tentar siempre a la suerte. El Madrid se mueve en el alambre; utiliza su martillo pilón de la pegada y a dormitar. Pero anoche el enemigo era el peor de los italianos, es decir, el mejor. A pesar de las vicisitudes que le han ocurrido a la Juventus en los últimos tiempos, su fútbol es el de toda la vida: desquiciante, ramplón y sufrido. Ganó al Madrid porque le sacó de sus casillas y valga la redundancia, enervó al mismísimo Casillas, que falló con estrépito en el segundo gol.

La táctica estuvo fenomenal”. Otra frase que quedará para la posteridad. Su autor, no podía ser otro, el incomprendido e incomprensible Bern Schuster. Cuando el sentido común le llamaba a reconocer la amplia variedad de errores que había cometido el Madrid, el entrenador alemán se volvió a poner la armadura y el yelmo para defenderse contra los dardos envenenados de los periodistas y por ende, de las preguntas que se hacen los aficionados y las preocupaciones que están en la calle. Precisamente la táctica de Schuster fue la clave para que el Madrid no supiera hincar el diente a la defensa transalpina. El alemán alineó dos bandos bien diferenciados: cuatro que defendían y seis que atacaban, cada uno de ellos haciendo la guerra por su cuenta. Y claro, con un estratega de retaguardia como la Juve, dejarle en evidencia es casi imposible. Raúl siguió aumentado su kilometraje sin balón; Van Nistelrooy acabó desesperado sin recibir ningún pase; Guti se acobardó y a Drenthe hay que meterle en la cabeza que a este deporte se juega con inteligencia y paciencia, no pasado de revoluciones.

Luego está Sergio Ramos. El sevillano ha perdido confianza pero las órdenes de su entrenador reafirman esas declaraciones en las que se quejaba de que se comía todos los marrones y  de que nadie le apoyaba en la banda derecha. Dos partidos le han dado la razón para que nos demos cuenta que sí, que es un llanero solitario en su carril. En ocasiones no llega arriba cuando el ataque lo precisa y si se desmelena, nadie le hace la cobertura abajo. Normal que Ramos eche de menos a Beckham. Mejor dicho, él y todos porque este equipo necesita entrenamientos intensivos de centros al área.

Aún es pronto para susurrar la palabra crisis pero dos derrotas consecutivos contra la peor Juventus de la última década da que pensar. Si por lo menos el Madrid perdiese muriendo en el campo y con ganas de agradar, aunque ni en ésas están. Al final, no pasará nada. Los merengues se clasificarán como segundos de grupo en diciembre y a vender otro pollino ciego y cojo de octavos de final. Claro que, tal estrategia se ha ido a pique a las primeras de cambio de las últimas cinco Champions. Ni en los despachos funciona la táctica. Que traigan ya a Kaká, Cristiano Ronaldo o a algún crack de diez mil millones, y entonces las cosas vendrán rodadas por sí solas.