Blogs

Entradas con etiqueta ‘Espanyol’

La aldea de Astérix y Obélix

Lunes, 8 Agosto 2016

captura_de_pantalla_2014-12-07_a_les_173905.png

Maravillosa minoría. Ingenioso eslogan y sentimiento unánime de un club que siente ignorado en Barcelona y apenas le importa a España. Un gurú del marketing que ha trabajado en campañas con el PSOE dijo una vez que el Espanyol debería venderse como la aldea de Astérix y Obélix contra el imperio romano. Una historia que contar a aquellos niños iniciados por sus padres en el españolismo y en la repulsa al Barcelona. Tienen una masa social más numerosa que otros modestos como el Rayo Vallecano, pero hacen menos ruido. Desde el ‘Tamudazo’ no se hablado de ellos porque no saben (o quieren) llamar la atención. Y entre el colapso que les provoca ese mastodóntico hermano mayor y la poca gracia mediática de la gente de Dani Sánchez Llibre, el Espanyol no da para una charla de barra de bar. Piqué les brindó una oportunidad para la picaresca con un ataque al corazón: “Son una maravillosa minoría, espero que llenen su propio campo”; la respuesta fue un silenzio stampa que indignó a los pericos. Otra vez olvidados, en tierra de nadie como la clasificación del equipo en los últimos años. Sin dinero para gastar, con lo justo para sobrevivir, ni reclamos publicitarios para invertir, el miedo se olía en la calle: cualquier descenso de rebote tiraría el patrimonio del club por un retrete. A la llamada de socorro acudieron dos grupos: americanos, cómo no, y Mr. Chen, millonario chino que domina el sector de los juguetes electrónicos (Rastar Group). De coches teledirigidos a manejar un club de fútbol desde la distancia, pagando cheques a Hacienda y al proyecto de Quique Sánchez Flores. Lo primero, una necesidad; lo segundo para emular su sueño de un Leicester en Barcelona.

Quique aceptó el banquillo porque le ha prometido cantera y cartera. Una carrera sin prisa y sin vallas, sin la urgencia de calcular hasta el último céntimo y mendigar cesiones a otros clubes. Con Javier Aguirre de entrenador no gastaron ni un millón de euros (2012-2014); Pochettino elaboró un informe vital de la escuela de Sant Adriá para sacar filiales de la nada y a Sergio González le construyeron una plantilla de hojalata con apenas tres millones (fuente Transfermarkt.es). Pero vino Mister Chen y en un puñado de semanas alejó los temores de otro Piterman de la vida. Se ha desatado el optimismo en Cornellá y en la planta noble auguran una Liga tranquila, la enésima en el desierto, para acometer Europa League en el segundo año. Esto es información, no opinión. El entrenador es la estrella; los fichajes son retales repudiados de otros equipos, excepto el portero Roberto, al que Grecia se le quedó pequeña. Han sacado a José Antonio Reyes del mausoleo de elefantes, y el ex madridista Jurado ha dejado de dar vueltas por el mundo. Si quieren, pueden. Leo Baptistao podrá reivindicar que no fue un delantero con potra en el Rayo, aunque el casting ha sido un parque de atracciones: Negredo, Falcao…donde hay dinero, se huele a la legua. Todavía faltan tres o cuatro piezas en la retaguardia: suena Demichelis porque Quique cree que le puede alargar el plan de jubilación. No vendrá el argentino, pero sí otros. El chino no falla.

Ahora o nunca. Se oyen las caceroladas desde Cornellá; Mister Chen provoca ruido. Y no es un experimento con gaseosa porque han escaneado de arriba abajo las credenciales de Quique. Él sacó al Atlético de la mediocridad y él ha mantenido a la cenicienta de la Premier entre los mejores. El Watford llora su pérdida, pero el Espanyol necesitaba creerse esa historia de Astérix y Obélix. De nuevo, las tiendas venderán camisetas con ídolos de barrio y no de barro. Y cuando llegue el Barça, será el momento de sacudirse esa vergüenza de hermano pequeño que sólo recibe collejas. Un club centenario que no podía seguir cayendo por un pozo sin fondo, sin dinero ni siquiera para papel higiénico en la ciudad deportiva. Sí, el Espanyol está en manos chinas por dejación de sus anteriores dueños; una estructura que se quedaba obsoleta e impropia para un estadio muy británico, donde apetece ver fútbol y no cabreos y llores desconsolados de niños que alzan la cabeza hacia sus padres con la incómoda duda: “¡Papá, nunca ganaremos nada!”. A lo mejor sí. Ha llegado Mister Chen, es Navidad.  

De Las Gaunas al Camp Nou

Domingo, 19 Julio 2015

2265692_w2.jpg

14 de agosto de 2014. El Espanyol acaba de empatar un amistoso en Olot (Girona) y a la salida del vestuario, entre el escaso puñado de periodistas que se había acercado a cubrir el bolo, Kiko Casilla tiene un gesto de complicidad con Tomás Guasch: “¿El Real Madrid? Veremos qué pasa, pero por qué no”, dice con sonrisa picarona el portero ‘perico’. Es el preludio de lo que tarde o temprano le iba a suceder a un portero de La Fábrica de Valdebebas. Sus casi dos metros gustaron tanto a Fabio Capello en 2006, que advirtió a los técnicos de la cantera que le cuidaran porque tenían en sus manos al “futuro Bodo Illgner”. Sobrio, valiente en las alturas y poco ‘palomitero’, Manolo Sanchís cree que es un portero de los que se requiere el mercado actual: talludo, que domina el área chica y bastante potable en el juego de pies. Credenciales que cubren de sobra la ausencia, ¿momentánea?, de David De Gea, también del mismo corte pero con la experiencia de haber celebrado su bautismo de fuego en un estadio tan exigente como Old Trafford. Casilla ha sostenido durante varios años al Espanyol, un equipo fusilado por tierra, mar y aire, y que con otro portero quizá hubiera sufrido en la zona caliente de la clasificación. El cambio de Cornellá al Bernabéu servirá de tubo de ensayo para averiguar si Casilla tiene porvenir y no es otra promesa embalada en la caja de otras aspiraciones fallidas como Adán, Jordi Codina, Cobeño, etc.

Julen Lopetegui aclaró una vez la razón de su ostracismo en el Barça de Johan Cruyff: “Me dijeron que a Cruyff le gustaba por mis reflejos. Pero yo sabía que la sombra de Zubizarreta era demasiado alargada”. Lopetegui, santo y seña del inolvidable CD Logroñés del ‘Tato’ Abadía y Toni Polster, también llamó la atención de los ojeadores en la vieja ciudad deportiva de La Castellana. Y como a Kiko Casilla, sabía que el club riojano era inexorablemente una estación intermedia. Nunca habría esperado la llamada personal de Cruyff; fue entonces cuando la oportunidad de su vida acabó en un tormento psicológico. De Las Gaunas al Camp Nou: el cambio fue demasiado brutal. “En el Logroñés me chutaban desde cualquier sitio. Estaba caliente todo el partido. En el Barça tienes que prepararte para detener los dos balones que te llegan”. No es fácil cambiar una costumbre tan peligrosa. Fernando Hierro comentó durante la Octava Copa de Europa que el portero del Real Madrid debía estar preparado para las dos o tres ocasiones que le llegaban. Sus palabras fueron rápidamente rebatidas por una estadística demoledora: a finales de los noventa, y  ya con Iker Casillas como titular indiscutible, el Madrid era uno de los equipos más acribillados tanto en Liga como en Champions. Casillas había empezado un máster acelerado de manera fulgurante: precoz para una responsabilidad “muy jodida”, como le dijo J.B. Toshack cuando le hizo debutar.

Kiko Casilla ya ha pisado cualquier estadio que engulla psicológicamente a un portero, aunque como  rival; es decir, sin tener que justificar la hoja de quejas. En el Espanyol se ha fogueado y ha madurado tanto para que Del Bosque le tenga en cuenta. Ahora llega el momento de la verdad: cualquier parada puede pasar desapercibida, pero una cantada sobredimensiona la crónica más aséptica. La comparación con el mito saliente se hace inevitable: no es sólo la presión del Bernabéu, también el holograma de Casillas que se le aparecerá en cada fondo. Kiko es un portero serio, muy alemán para aplacar los nervios y poco amigo de excentricidades teatrales de Paco Buyo. Puede que sea lo que necesite el Madrid en estos momentos. Un personaje ajeno a toda la guerra de trincheras que ha tambaleado al vestuario blanco en los últimos tiempos. “Casilla tiene que parar, ni más ni menos. Es su trabajo”, dice César, otro ex que tardó en digerir el paso de Valladolid a Madrid. También Rafa Nadal sólo se dedica a pasar bolas por encima de la red, como tantas veces ha insistido Toni Nadal en su sobrino. Aunque al final es más que eso. Simple, pero crudo.


Pochettino conocía la historia

Lunes, 9 Enero 2012

ronaldo_179002203.jpg

Mauricio Pochettino siempre guardará un grato recuerdo del último Espanyol-Barcelona de Sarriá. Sucedió en la temporada 96/97 y el desafío perico se intuía más importante, si cabe, que el meritorio cuarto puesto conseguido en la liga anterior. El Barça afrontaba el derbi en plena persecución del Madrid de Capello y lo que debía pasar como otro trámite a la espera del gran clásico, se convirtió en una pesadilla táctica para el entonces técnico azulgrana, Bobby Robson. Su colega en el banquillo local, Vicente Miera, había preparado el partido a conciencia, temeroso de que todo el plan garabateado sobre la pizarra pudiera irse al garete si al brasileño Ronaldo le daba por copiarse a sí mismo con otra jugada estratosférica made in Compostela o algún arrebato de potencia sin control como la que sufrió Zubizarreta cuando ya era portero del Valencia. El problema es que detrás de la obsesión por Ronaldo, asomaban Figo, Luis Enrique y Guardiola. Por eso, Miera ordenó plegar líneas e incordiar al propio Guardiola para cortocircuitar sus pases a la estrella brasileña. Pochettino vivió aquella gesta en primera persona; no en vano, él fue uno de los dos centrales, el otro fue Herrera, que consiguieron frenar aquella ‘manada de búfalos’ que acuñó Valdano para referirse a Ronaldo en el momento de coger el balón. El brasileño acabó empotrado en el muro que había levantado Pochettino y el Barça no sólo perdió el partido, sino que, por segunda vez (la primera fue el Madrid en el Bernabeu), otro equipo tuvo la osadía de reñirle la pelota. No obstante, el 2-0 tampoco afectó demasiado a Ronaldo, pues nada más pitar el árbitro, salió disparado de Sarriá rumbo al aeropuerto de El Prat…los Carnavales de Río le esperaban.

Ese vídeo le habría valido a Pochettino entrenador como una especie de máster acelerado para su vestuario; sin embargo y a tenor del empate de anoche, tampoco les habría hecho falta. Partidos como el de la Real Sociedad o Getafe eran una buena guía para aprender cómo buscarle las cosquillas al Barça. Pero el Espanyol ha ido más allá y ha editado un libro todavía mejor. Los requisitos: muchos huevos y saber tirar contraataques, a pesar de que a los blanquiazules les urja un delantero centro, no ya que golee, sino simplemente que remate a portería. Al menos, Álvaro Vázquez, condenado al banquillo los últimos partidos por su nulidad en ataque, supo leer un gol de ratilla, de esos que tanto gustan al eterno Raúl González. De todos modos, anoche el Barça no pinchó por su a veces peligrosa autocomplacencia; una estadística fue demoledora: ochenta y ocho balones perdidos por los azulgranas. Es decir, ni a Xavi le funcionó su ordenador de a bordo ni Iniesta pudo usar esa visión nocturna que le permite encontrar resquicios donde el resto sólo ve defensas. La consecuencia fue el hartazgo de un Messi tan cabreado como el gran Ronaldo del 97.

Quizá Guardiola también recuerde aquel último derbi de Sarriá. El Barça salió trastabillado, pero no claudicó en su lucha por el liderato. El Espanyol había puesto al Madrid la Liga en bandeja…ocho puntos parecían demasiados, aunque aún faltaba casi toda la segunda vuelta, aquella que resolvió por sorpresa el Hércules. “De vez en cuando la afición perica se merece un alegrón como éste, y si es para fastidiar al rival, pues bueno”, dijo el actual entrenador blanquiazul aquel 09 de febrero del 97. La ventaja del técnico espanyolista es que imparte cátedra a una pléyade de chavales curtidos en la cantera y que han sido educados para jugar a mil revoluciones los derbis catalanes. “Me alegro que le hayamos quitado dos puntos al Barça de cara a la Liga”….Álvaro Vázquez comprende la esencia de su club, ésa que no trasciende de una rivalidad auténticamente deportiva. El problema para el Barça no es el amago de ‘fin de ciclo’ que quiso atajar anoche Sandro Rosell sino, como dice el bloguero futbolero Borja Pardo, el abuso de “los automatismos de salón de té” de un Barça al que le falta sacar registros que no sean ‘tiki-taka’.  

Mi tarde en Cornellá

Martes, 21 Diciembre 2010

cornella.jpg

“¡Escolti, no ganaremos ni de coña, pero liaremos una buena!”. No fue un cántico al unísono, pero sí la intuición generalizada que motivó a cuarenta mil espanyolistas a sitiar los aledaños del estadio de Cornellá. Allí, en los alrededores, una carpa gigante acogió el tumulto fiestero de un buen puñado de ‘irreductibles’. Cual aldea de Astérix en el imperio de Julio César, los ‘pericos’ están obsesionados con pegarse con el Barça cada vez que llega la fecha, y más ahora que su rival está de moda y puede fardar de ello. Porque eso, precisamente, les sobreexcita más que cualquier cosa: ganar al Barcelona es parábola blanquiazul, lo demás no importa demasiado.

Y mola mucho ver in situ ese partido. Unos amigos me brindaron la oportunidad de conocer Cornellá-El Prat justo en el día más pintiparado; verlo con los del Espanyol tuvo su gracia juerguista, claro que no menos que contemplar a la divinidad del fútbol contemporáneo. Pero la crónica de miles de forofos desenfrenados jaleando a sus chicos e intentado desquiciar al enemigo fue bestial. El coqueto escenario con su mosaico espeluznante fue la evidencia más concluyente de que ‘ellos’ también existen, aunque sólo sea para hacer la puñeta al Barça en ocasiones contadísimas. Quedó claro que el sábado sería inimaginable.

Sin embargo y a pesar del odio sarraceno que los ‘pericos’ profesan a sus conciudadanos azulgranas, veinte minutos fueron suficientes para la resignación de una afición que preveía mayor arrojo de los suyos. No se trataba de vengar al Madrid por el 5-0, sino de reivindicar que podían asomar la cabeza en otra superproducción del Barcelona. Y la masacre fue tal, que así lo entendió Cornellá. Ni siquiera la evocación del ‘tamudazo’ durante la charanga previa sirvió para consolar a la gente; al menos, se habían hecho a la idea que, hoy por hoy, esta batalla era inabordable.

La solución para los ‘pericos’ fue simplona y divertida: se apañaron con unos cuantos vítores al equipo, que por reglamento nunca debe ser silbado en un derbi, la estruendosa ovación a Iniesta y a seguir la noche haciendo mimos a la cerveza. Así mataron el frío por la tarde y me consta que también la noche.

Patatas, patadas y pantomimas

Mircoles, 22 Septiembre 2010

1285107065_0.jpg

Un patatal de campo con un árbitro de preferente. Claro, así cómo va a jugar bien el Madrid. Pues ésa fue la descripción atinada que hicieron Mourinho y Dani Sánchez Llibre al alimón. El portugués se excusó en el tapete para evitar más preguntas ‘impertinentes’ sobre el juego del Madrid, mientras que el segundo se cagó en Clos Gómez (y con razón) por su descarada compensación: debió intimidarle el pataleo del Bernabéu y por eso decidió fulminar al españolista Galán un minuto después de la expulsión de Pepe. Primero, Ujfalusi, y anoche el del Espanyol, que se lo piensen dos veces los que intenten quitar el baloncito a Cristiano o Messi, porque les podrían dar un susto: es la nueva regla del fútbol español. Ya está bien la pantomima de proteger a los cracks.

Calentones al margen (césped, expulsiones,…), el partido fue un coñazo soberano porque el Madrid aburre y mucho. No deja de ser lento, previsible, simplón y lo peor de todo: ni siquiera da la sensación de que pueda cambiar en cualquier momento. A Cristiano no le sale nada, ni un regate ni un cañonazo repentino. Y, paradójicamente, dentro de la nula inspiración del equipo y del momento poco prolífico del portugués, él sigue siendo el más resolutivo. O sea que como vuelva a lesionarse, no sé de qué va a tirar Mourinho.

Precisamente, Mou debió enrabietarse cuando comenzaron los primeros pitos antes del descanso. El partido había perdido ritmo, más bien nunca lo tuvo, y el sopor de la grada era, valga la redundancia, insoportable. Por eso, no estaría mal volver a enterarse de la perorata que el técnico debió echar a sus chicos en el vestuario. En Anoeta les dijo que no se podían dejar dominar por la Real, la de ayer quizá fuera una amenaza en toda regla para que despertaran.

Por cierto, quien sí salió espabilado fue Benzema. Las advertencias públicas de Mou le han picado hasta el punto de no parar de correr durante los pocos minutos que está en el campo. Incluso, su gol le hizo esbozar una sonrisa, algo casi milagroso hasta el momento (la sonrisa, no el gol). Es decir, que más de uno debería esperar la reprimenda del míster para jugar más avispado. Por ejemplo, Marcelo, que ha estado en el alambre toda la pretemporada y lleva  un comienzo liguero colosal. Ataca cuando el equipo lo requiere y hasta defiende con ganas y estilo. A este chico lo han cambiado; sólo falta que deje seco a Messi en un  Madrid-Barça y ya tenemos lateral izquierdo in saecula saeculorum.

Milagros al margen, seguiremos riéndonos con las salidas verbales de Mou: que si el césped es un patatal, que si la falta de gol la pagará alguien o si Ronaldo es como es. No obstante,  pasan los partidos y se agotan las excusas, porque el Madrid no juega a nada ni se le espera algo nuevo. Así que, al no ser que nos sorprenda, el aburrimiento comienza a los cinco minutos de partido. Y vale que el Madrid no es el Barça, pero…  

Más Messi…y Joaquín, el de la finta y el sprint

Domingo, 29 Agosto 2010

1283094891_extras_portada_2.jpg

Pasan los cursos y Messi no se cansa de ser el primero de la clase y de toda la promoción. Tardó tres minutos en reventar el trámite de El Sardinero y enfilar a su equipo hacia una nueva Liga. Bueno, miento: el Barça ya dominaba el partido desde el calentamiento. El equipo no ha cambiado su actitud ni siquiera en este tipo de pachangas. No le hace falta salir concentrado, la inercia le entrega la pelota aun cuando la aborrece. Encima, si el rival salta al campo amedrentado, el final siempre es el mismo.

De la jornada de las cinco me quedo con la facilidad goleadora del Espanyol, un equipo que todos los años se apaña con poco más de una treintena de goles para sobrevivir. Osvaldo es el percutor adecuado después de que la era Tamudo haya prescrito, y Callejón me recuerda mucho a Raúl (no Tamudo sino el del Schalke) en su perspicacia del fútbol, ¡cómo lee las jugadas el chaval! La pena para el Getafe, el damnificado de Cornellá, es que Pedro León no tiene dobles ni nadie que se le asome por las canteras españolas. A Míchel le flipaba contar con un émulo suyo en la banda derecha pero tendrá que inventarse algo nuevo en su delantera, además de enseñar a sus zagueros cursos CCC de posición y cobertura defensiva.

Y me encanta haber vuelto a reír con el gracejo de Joaquín, quien parece que entre chiste y chiste se lo va a tomar en serio. En Málaga recordó aquel Joaquín de la finta y el sprint. Sin embargo,  lamento que el Valencia haya tenido que desprenderse de Silva; con el canario, Aduriz se iba a empachar de goles. Al menos, le han dejado la inspiración de Mata.  Y si hablamos de más inspirados,  Fernando Llorente comienza fuerte en un Athletic con ínfulas de equipo de UEFA. No fabrican delanteros de este calado, por eso me extraña que no haya puesto más de su parte para aspirar a cositas más sugerentes. Tampoco es plan de que se martirice, Julen Guerrero también juró amor eterno.

Por cierto, que no se relaje la afición sevillista: la goleada al Levante no evidencia ninguna mejoría. El partido simuló uno de esos bolos que el Sevilla suele jugar a principios de temporada por Conil o Isla Canela. Habrá que estar pendiente si el ojo clínico de Monchi sigue funcionando y si Antonio Álvarez es ratificado mil veces antes de que le hagan la tres catorce definitiva.  

Susurros de remontada

Lunes, 19 Abril 2010

cristiano.jpg

Así, con la tontería, parece que vuelve a haber jaleo, porque si el trallazo de Silva entra en vez de reventar la escuadra de Casillas, la Liga habría perdido casi toda su gracia y eso que este año ha tenido poca. Nadie, incluidos los pericos, esperaba un traspié del Barça contra el vecino; ni siquiera el propio Madrid, que hace una semana sufrió en sus carnes al inabordable líder. Pero es que el Espanyol estuvo a puntito de hacerle un traje a su archienemigo; si hubiera atinado ante el inconmensurable Víctor Valdés, estaríamos hablando del enésimo disgusto que se lleva Laporta con sus conciudadanos. Es curioso que desde el famoso ‘Tamudazo’, el Espanyol le amarga la existencia al Barcelona temporada tras temporada. Ha nacido otro Atleti.

No obstante, el favor blanquiazul valía si en el Bernabeu mandaba la lógica. Y ésta fue que el Madrid salió a cargarse al Valencia a su modo: martillear y martillear la portería hasta derribarla. Tal como sucedió en Almería, Cristiano se montó la juerga (futbolística) por su cuenta; es chulo hasta decir basta, pero mola muchísimo verle pedir el balón delante de la medular y fabricarse jugadas explosivas: unas por potencia y otras por regate. Valdano dijo en su día que cuando Ronaldo cogía la pelota, una manada de búfalos se lanzaba contra el rival. Con Cristiano no son búfalos, sino un fórmula uno que acelera de 0 a 100 en pocos segundos.

De todos modos, Valdano, Pellegrini o a quien le corresponda debería sentar al portugués en un diván y repetirle que su carácter espídico a veces no ayuda al equipo. Es de agradecer que en el minuto ochenta pida el balón para arrancar de nuevo, pero no puede hacer entradas sin ton ni son cuando el partido está finiquitado. Su ímpetu desenfrenado le puede costar otra broma de mal gusto, como aquel puñetazo al malacitano Mtiliga. Y, precisamente, el Madrid no puede prescindir de su estrella, ahora que está tan cerquita del Barça y ahora que Laporta no quiere oír ni un susurro de remontada.

Por cierto, suena irrisorio que Cristiano e Higuaín formen ‘pareja’ de delanteros. Cada uno hace la guerra por su cuenta e intenta cazar las ocasiones sin mirar al otro. De otra forma, nadie entiende cómo es posible que el argentino lleve veinticinco goles, Ronaldo veinte y entre los dos se hayan inventado tres jugadas de gol, ni una más. No sé si se caen bien o mal, pero es un dato chirriante, por lo menos.  

Pues sí, media Liga en diciembre

Viernes, 11 Diciembre 2009

mestalla.jpg

El Madrid se juega media Liga en Mestalla. Puede parecer contundente, pero es la cruda realidad cuando apenas hemos superado un tercio de campeonato. Se antoja una jornada frenética, más que nada porque el Barça se jugará dos horas antes que el Madrid el último órdago liguero del año antes de volar a Abu Dhabi, a por su quinto título consecutivo (se dice pronto). El panorama pinta desolador para los merengues en contraste con la noche asequible que se les presentan a los azulgranas.

Guardiola ha exigido a sus chicos un último esfuerzo contra el depauperado Espanyol para poner el candado a otro espectacular arranque liguero. Sin embargo, para los periquitos  liarla en el Camp Nou motiva igual que competir en una final. No en vano, la résistance blanquiazul de la Ciudad Condal ha dejado al Barça con el culo al aire en los últimos años: quién no recuerda la picardía del ahora defenestrado Tamudo, que sirvió al Madrid de Capello medio título y evitó dejar en total evidencia pública el descarado favoritismo arbitral a Messi y su manita. O la última temporada del triplete, con la redención de De la Peña en el santuario que no hace mucho le reverenció. Así se las gasta últimamente el Espanyol cuando acude a la casa de su Goliat particular. No obstante, me da que Guardiola se las sabe todas y mañana no tolerará relajación alguna hasta que los suyos hayan cortado el resuello del enemigo.

Al Madrid no deberían importarle los menesteres ajenos, pues bastante tiene con solventar la durísima papeleta contra el Valencia sin su salvador portugués. Mañana, a eso de las doce de la medianoche o quizá antes, sabremos si el Madrid se postula como firmísimo aspirante a dar guerra sin cuartel al Barça. En caso afirmativo, también se habrá quitado la vitola de equipo mediocre sin Cristiano. Ya va siendo hora de que Pellegrini imparta una lección categórica de buen entrenador y Benzema se sobreponga a ese carácter pavisoso que tiende a ensimismarle absurdamente. Mestalla brinda al francés una oportunidad irrepetible para reivindicar su puesto de delantero centro. Puede que el vergonzoso Karim no se lo imagine, pero el Madrid le necesita mañana más que nunca.