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“Jodida final de Eurocopa”

Martes, 5 Junio 2012

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El guardameta checo Petr Kouba sorprendió a la prensa cuando, meses después de la fatídica final de la Eurocopa del 96, justificó la victoria in extremis de Alemania con un alarde de cultura futbolística. El ex portero del Deportivo de La Coruña, entre otros, contó en una televisión de Praga que “Alemania es el ogro que siempre acaba ganando”. Y prosiguió: “sucedió en Wembley, cuando nosotros íbamos ganando para regocijo de toda Europa, pasó en el Mundial de Italia contra la Argentina de Maradona y también en el Mundial de Suiza 54”. Para asombro de la opinión pública, Kouba se puso a contar una historia que había escuchado de niño, la de cómo la Alemania más dócil de la historia supo encontrarle las cosquillas a la mejor Hungría de todos los tiempos, liderada por ‘Cañoncito pum pum’ Puskas y el grácil extremo Zoltán Czibor, que años después jugaría en el Barça. El checo contó que en la primera fase Hungría, favorita absoluta del torneo, machacó a Alemania por un sonrojante 8-3,  y en la final, a la que casualmente habían ido a parar los germanos gracias a su tenacidad inagotable, la fiesta estaba preparada de antemano para homenajear a la fabulosa selección húngara. Pero como dijo magistralmente el mítico Gary Lineker justo después de que su Inglaterra quedase eliminado en las semifinales de Italia 90, “el fútbol es un deporte donde juegan once contra once y siempre ganan los alemanes”. Así que durante aquella tarde de Berna el cuento de la cenicienta se vino al traste por la cabezonería germana, que ni con 2-0 adverso se rindió.

Kouba todavía no se explica cómo se le escapó el famoso gol de oro de Oliver Bierhoff en la prórroga. La tanqueta alemana la pegó mordida y el portero, creyendo que un cañón Bertha le destrozaría la cara, sacó las manos delante por si acaso. Pero aquel balón le llegó tan blando que ni siquiera pudo amortiguarlo con los guantes, que más bien fueron manoplas. El fatalismo (para Kouba) quiso que la pelota entrara llorando para éxtasis alemán y, sobre todo, de un Bierhoff que no podía imaginar cómo el gol más churro de su vida sobreexcitó a una nación entera. Evidentemente, Kouba fue preguntado por la televisión de su país y su respuesta arrastró una buena dosis de ocurrencia…y resignación: “Se mofarán de mí el resto de mi vida y eso que ayudé a mi selección a jugar una jodida final de Eurocopa”.

Hoy, martes 05 de junio, aquel gol aún causa cachondeo; sin ir más lejos, en el búnker alemán de Gdänsk (Polonia). El manager general del combinado teutón es, precisamente, Oliver Bierhoff, quien ha inaugurado el ciclo de ruedas de prensa diarias. Y, por supuesto, no ha faltado el chascarrillo de uno de los goles más tontos en la historia de las Eurocopas: Bierhoff estuvo acompañado del presidente de su federación, Wolfgang Nierbasch, quien en un momento de evocación pastelosa recordó sus momentos más decepcionantes y desternillantes con la selección alemana. Naturalmente, el presidente rememoró el gol de Bierhoff con sarcasmo: “le pegaste tan duro que era imposible que no entrase”. Y mientras la prensa alemana se descojonaba de risa, Bierhoff apenas esbozó una sonrisa, quizás porque con ese gol siempre se le reaparece la cara desencajada de Petr Kouba. Al menos, el ‘gracioso’ Nierbasch no nos dejó mal a los españoles: el gol de Fernando Torres en Viena no le quita el sueño, pero el de Antonio Maceda al legendario portero Toni Schumacher en la Eurocopa de Francia 84 todavía lo recuerda como una pesadilla, la misma que sufre Kouba desde aquel estropicio.

 

Luis, ¿para qué mentir, verdad?

Martes, 7 Septiembre 2010

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Tenía ganas de charlar con tranquilidad y sin agobios, en un medio que le fuera cercano, amistoso, fiable,…Y la verdad es que la COPE siempre le ha gustado. Sin ir más lejos, allí dio su última entrevista radiofónica antes de la vorágine de Al Jaazera, y allí volvió anoche para enmendar ciertos malentendidos. Vino a la cita un rato antes de la medianoche; yo le conocí personalmente durante el Mundial de Sudáfrica, aunque en aquel momento las circunstancias no fueron las más propicias para que surgiese un encuentro agradable. Por entonces, España ya se había escandalizado con Luis ‘el comentarista’: nada grave, sigo pensando. Él dijo que la táctica de España no le convencía y en un pispás la opinión pública le sometió a un brutal acoso y derribo. Su consecuente cabreo no le ayudó nada. Tampoco se molestó en aclararlo..hasta anoche.

Escuchándole fuera de micrófono, es un tío afable con aire de ‘abuelete’ (con cariño) que suelta peroratas de la vida y sus vicisitudes. Insiste en que aún que le queda cuerda para seguir dando codazos en este mundillo del fútbol; además, lo suelta como si le aburriese todo aquello que no parece redondo como un balón. La experiencia de arrellanarse en una butaca de comentarista no le hizo mucha gracia; si no entrena, prefiere ver fútbol a su rollo.

Después dijo lo que sí pudisteis escuchar. De Raúl no espetó nada nuevo, sólo lo matizó alto y claro: “después del Irlanda-España le venía grande la selección”. Opinión respetable de alguien al que le pagan por convocar y desconvocar jugadores. Aragonés se las sabe todas y lo único que le ha fastidiado de ese debate latoso fue el incordio de la prensa. Precisamente, aludió a los ‘palos’ que los periodistas le propinan cada vez que se le ocurre hablar. Pero no lo expresó en tono victimista, ni chulesco, lo dijo a modo de anécdota, como si no le importaste lo más mínimo.  Y quizá sea cierto que no le preocupa.

No dudó en confesar que su relación con Del Bosque es inexistente, ¿para qué iba a mentir? Así que se limitó a ensalzar la figura del actual seleccionador, como siempre ha hecho el salmantino con Luis, y a otra cosa. Sí porfió en su convencimiento de que la Federación negoció con Del Bosque desde antes de la Eurocopa. Lógico, puesto que el ex seleccionador insistió hasta la exasperación que su ciclo había caducado. Por eso, no es entendible su cabreo: Luis estaba cumpliendo su encomienda, al tiempo que Villar hacía la suya, la de ir buscando sustituto para el banquillo.

Pues así sigue siendo Luis Aragonés, el mismo que reveló sin querer su apetencia por entrenar al Barça o al Madrid, y el que vive satisfecho por la España que diseñó en Austria. Vamos, que Luis es muy suyo, un tío folclórico que hoy sólo se preocupa por alguna última oportunidad en el césped y sonríe cuando la gente se sobreexcita con la selección, la suya, la que inventó del fracaso.

Magnífico: discutimos quién será el tercer portero

Viernes, 5 Marzo 2010

“Esta España es como la Francia de Zidane”. Lo dice Henry, otro francés humillado en París por la estocada del vecino. Claro está que esta España no tiene un Zidane, pero tampoco lo necesita. Francia hincó la rodilla y debería darle las gracias a Del Bosque porque ahora sí ha averiguado su verdadero nivel. O sea, cero. Tampoco ayuda mucho que su opinión pública nos rinda pleitesía, aunque una resignación tan explícita como la de L’equipe (“España da una lección de fútbol”) se agradece después de tantos y tantos años de recelos, pataletas pueriles y envidias insanas. Si fuera por los mentideros franceses, a Induraín le someterían a un control antidoping hasta en una clásica de aficionados y a Rafa Nadal le habrían quitado un par de Roland Garros por ese ‘dudosa capacidad sobrehumana’. Así se las han gastado siempre. Por eso, nuestra selección no debería hacer mucho caso a las loas francesas; su guillotina mediática está bien afilada en caso de que fracasemos.

El caso es que ‘La Roja’ interpretó en Saint-Denis el estado de excitación que vive la nación a tres meses vista del Mundial. Fijaos cuál es el grado de perfeccionismo en el que se desenvuelve este equipo, que el único debate con enjundia es discutir quién será el tercer portero de la convocatoria. Magnífico. Pasito a pasito, y el de París fue importante, el combinado nacional inspira una diversión en cada envite comparable a un Madrid-Barça. Al fútbol de la selección le urgía este momento de exaltación; ver a España era un soberano coñazo hasta el comienzo de la pasada Eurocopa. Hoy nos gusta hasta posponer la Champions para deleitarnos con los chicos de Del Bosque.

Y como a la prensa deportiva le encantan las comparaciones, el eterno debate sobre quién es ahora mejor o peor, pues aparentemente sólo Brasil podría hacernos la puñeta. Pero claro, no vayamos a caer en el jueguecito de todos los Mundiales y, creyéndonos la leche, nos den un sopapo en toda regla a las primeras de cambio. Hemos choteado a Francia en un amistoso…Sudáfrica será otra historia.  

El dudoso once de la década (parte II)

Sbado, 9 Enero 2010

Toca una de centrocampistas. The Sun, en su once ideal de la década, ha encontrado en Zidane, Ronaldinho, Figo y Cristiano Ronaldo su médula ideal. Con el francés y el brasileño la aquiescencia es indiscutible, pero a los lusos se les pueden poner ciertas objeciones.

El astro francés ha sido considerado el mejor jugador de los últimos veinte años, por tanto, su elección es más que obvia. Nadie en su sano juicio discutiría que ‘Zizou’ es el heredero de Maradona por derecho casi divino. Aquella volea estratosférica en la final de Glasgow del 2002 le ha encumbrado para siempre. Después, se contagió del ‘galacticidio’ blanco, aunque lo supo subsanar con una actuación sublime en el Mundial de Alemania. Lástima que en la final Materazzi no fuese expulsado antes de martillear el oído de Zidane a propósito de la hermana del francés. Ese cabezazo lleno de ira y furia también quedará para la posteridad.

Ronaldinho ha sido paradigma del éxito y la decadencia de una estrella. Florentino Pérez lo tuvo a tiro en el verano del 2003 pero le tentó más contratar la voraz mercadotecnia de Beckham. En consecuencia, el Barça, que anduvo listo, concluyó que al brasileño le quedaba pequeño el Paris Saint Germain. Ronaldinho se vistió azulgrana, se inventó un trallazo contra el Sevilla en su segundo partido, y contagió de ilusión a un Barça totalmente abatido tras la ominosa época de Gaspart. ‘Ronie’ recordaba a los alevines que sólo piensan en divertirse con la pelotita. Cuando inventaba algo, lo hacía con su eterna sonrisa, puesto que su inabarcable felicidad era su máxima credencial. Sus actuaciones con Brasil eran majestuosas y la cabalgada en el Bernabeu, que levantó del asiento hasta al más antibarcelonista, dio la vuelta al mundo, con el resultado de un Balón de Oro y un FIFA World Player. Lo siguiente ya es archiconocido, y como tan pronto te suben a un pedestal como te bajan, Ronaldinho no fue una excepción. A día de hoy, y a pesar de la anchura y pesadez de su cuerpo, el fútbol le sigue debiendo mucho a Ronaldo de Assis Moreira.

Ahora vienen las dos elecciones más controvertibles. De Figo siempre he dicho que culminó su mejor temporada en el Barça del 99/00, justo antes de su transfuguismo al Madrid. Si como azulgrana destacó por su explosividad en el regate corto, en el Madrid dosificó más su físico a base de centros medidos. Hay que decir que su Balón de Oro lo ganó en el 2000 por sus méritos en Barcelona. También se le puede achacar su falta de liderazgo con Portugal, ya que no es un secreto que su selección siempre le haya reclamado mayor protagonismo. Además, su fútbol se diluyó por completo antes del ecuador de la década. En contraste, Steven Gerrard sí que ha dado la talla en toda la década. Junto a John Terry, del Chelsea, es el icono futbolístico de Las Islas. Su visión de juego kilométrica, disparo arrollador y esa capacidad de reacción, muy del gusto de Anfield, le han convertido en cabeza visible del Liverpool. El capitán de los ‘reds’ fue el inspirador de la remontada más épica que se recuerda en una final de Champions, la del 3-3 contra el Milan en 2005. El único problema es que en los últimos tiempos Gerrard se ha dedicado más a sacarle las castañas del fuego a Rafa Benítez, que a orientar su talento en pos de títulos. No obstante, Gerrard debería estar en el once ideal.

Por último, puede parecer una osadía quitar a Cristiano Ronaldo, pero es que el astro portugués va a disponer de mucho tiempo para entrar en el once mágico de la siguiente década. Y más, jugando en el Real Madrid. Empezó a despuntar en el Manchester United la temporada anterior a la Eurocopa de Portugal en el 2004. Con su selección, se le llegó a tildar de individualista. Sin embargo, la omnímoda sabiduría de sir Alex Ferguson le ayudó a templar su carácter y focalizar toda su calidad en el juego de equipo. No fue hasta el 2005 cuando llenó con frecuencia las portadas de los tabloides británicos, y así continuará siendo hasta finales de la próxima década. Por eso, y porque su aureola estuvo madurando en el primer lustro de estos diez años cumplidos, a Cristiano le reservaría para el siguiente equipo ideal. En su lugar, otro compatriota, Deco.

Habrá quienes se llevan las manos a la cabeza con esta apuesta, pero es que Deco es, sencillamente, buenísimo. Repudiado en Portugal por haber nacido en Brasil, el seleccionador luso, Scolari, finalmente le convocó para la Eurocopa de Portugal, en la que el ritmo y compás de Deco valió a su equipo para disputar la final. Por otra parte, su trayectoria en clubes ha sido espectacular. Fichó en 1999 por el Oporto para arrasar en la liga los tres años siguientes. Su cénit con los ‘dragoes’ llegó de la mano de Mourinho y la Champions del 2004. La recompensa fue fichar por el Barcelona de Rijkaard y montar, junto a Ronaldinho y Eto’o, un equipo de videojuego. Con los ‘culés’ se llevó otra Champions y, cuando cayó en la autocomplacencia, fue seducido por la opulencia de Abramovich. En el Chelsea está poniendo fin a su carrera, aunque le sobra cuerda para llevarse una Premier u otra Champions.  

Tenemos ‘Vicentón’ para rato

Mircoles, 23 Diciembre 2009

Pues parece que sí, tenemos ‘Vicentón’ para rato. Ángel María Villar  ha renovado al seleccionador nacional hasta la Eurocopa de Polonia y Ucrania en 2012, y con ello le otorga un plus de confianza que ningún otro entrenador se ganó antes. Dice el presidente que Del Bosque seguirá después del Mundial ‘pase lo que pase’, ¡cuidado! Sabido es que este tipo de renovaciones son actos más pintureros que otra cosa. Imaginad por un momento que España se desmorona en la primera fase de Sudáfrica – algo impensable- y toda la euforia motivada por la impecable trayectoria desde Viena 2008 se va al traste, ¿tan claro tendría la Federación la continuidad del entrenador arriesgándose a otro hipotético batacazo en la siguiente cita?

Del Bosque no necesita ratificaciones a la larga, y él lo sabe. Su denodado esfuerzo por conjuntar un equipo que, sencillamente, juegue al fútbol es su única preocupación. Y es que el mister salmantino conoce el negocio como pocos, así que, lejos de relajarle el anuncio de Villar, le activará ese escepticismo subyacente con el que viven todos los entrenadores, sea en clubes o en selecciones.

En la primavera del 2003 Florentino Pérez aseguró (sin firmar nada, claro) que Del Bosque era el entrenador ideal para el Madrid por muchos años. Pocos meses después el librito de estilo de Vicente caducó y su perfil dejó de encajar en el universo Real Madrid. A partir de ese momento, llegó Queiroz y desde entonces, el Madrid aún no ha salido del todo del lado oscuro. Por eso, Del Bosque habrá recibido con agrado la noticia de Villar, pero la mantendrá en cuarentena.

No obstante, el detalle es el detalle, y Villar ha elegido un momento adecuado. España se ha clasificado para Sudáfrica de manera inmaculada; ha sido nombrada líder absoluta del ranking FIFA y lo que es más importante, ha devuelto el entretenimiento a la gente. Ahora ya no es un coñazo ver a la selección, a este equipazo, al de Del Bosque.   

¿Qué dices, Fabio?

Lunes, 16 Noviembre 2009

“España es menos fuerte que Brasil”, lo dice con rotundidad Fabio Capello, quien al parecer sienta cátedra cada vez que habla. El italiano no debería soltar sandeces de este calibre porque corre riesgo de que sus comentarios se tornen en chistes baratos. Y el respeto que se ha granjeado el seleccionador de Inglaterra viene de la seriedad y el rigor. Pero decir que España aún no tiene el nivel de la ‘canarinha’,  cuando somos campeones de Europa y Argentina, Italia, Francia e Inglaterra no han podido batirnos en los últimos dos años,  es un tanto osado.

Capello se agarró a la falacia de que España no defiende tan bien como Brasil. Lo desternillante es que justificó su disparate con un solo partido, el que su selección perdió ante la pentacampeona por 2-0 el sábado pasado. No me cabe duda de que el italiano, hábil como pocos en verborrea futbolística, entendió que era mejor olvidar la desastrosa imagen de su combinado con unas declaraciones flagrantes.

La única evidencia hasta el momento es que España y Brasil marcan las diferencias en el panorama internacional. Los brasileños siempre son favoritos por su vasto currículum y porque, tras el fiasco de Alemania 2006, han conjuntado un equipo de altísima fiabilidad, aunque garantice más músculo que toque. ‘La Roja’ también se ha ganado a pulso colocarse en el pedestal de los campeones. Nos quitamos el complejo de los cuartos de final contra la selección más puñetera, Italia, en la pasada Eurocopa y desde entonces hemos demostrado que la victoria en Austria no fue fortuita. Cualquiera que ame el fútbol se encandila con el juego preciosista de los españoles. Lo hicimos en una Eurocopa, en la clasificación mundialista y en cualquier amistoso que se nos ponga por delante.

Necesitaríamos un face to face entre España y Brasil para averiguar quién se lleva la gloria. De momento y a tenor de lo visto desde el anterior mundial, lo dejaremos en tablas. Pero que Capello diga con la suficiencia que le caracteriza que Brasil es la mejor, sin argumentos certeros, es para recriminarlo, por lo menos.

¿Balón de Oro? No caerá esa breva

Sbado, 25 Octubre 2008

Si Gabriel Hanot , periodista que ideó el Balón de Oro, hubiese tenido que elegir al ganador de su trofeo de esta temporada, habría sospechado que le tomaban por cabeza de turco. La decisión final se las trae: en el escaparate de France Football relucen un buen puñado de aspirantes, cada uno de ellos con méritos suficientes para proclamarse ganador. La grata noticia es que la Eurocopa ha espoleado nuestro fútbol hasta el punto de tener a siete españoles en la carrera final al prestigioso galardón. Naturalmente todos ellos brillaron  con la selección española, fueron titulares indiscutibles y sus aportaciones en sus clubes han sido determinantes para los objetivos de éstos. El adalid patrio es Iker Casillas. Sus paradas milagrosas han sido reconocidas de una vez por todas. Sus actuaciones de este año no han sido mejores que en otras campañas pero ganar una Eurocopa y eliminar a Italia, campeona del mundo, por penaltis resplandece su currículo. Sin embargo,  el lastre del portero del Real Madrid es precisamente eso: saber detener balones y no marcarlos. La esencia del fútbol son los goles y los guardametas, por muy buenos que sean, siempre están al margen del espectáculo. Al fin y al cabo, los aficionados recuerdan golazos y cuántos tantos marcaron Ronaldo o Romario, pero no cuántos paradones hicieron Casillas o Buffon. Para más inri, la estadística es demoledora: en cincuenta y dos ediciones sólo una vez ha sido recompensado un portero. Fue el ruso Lev Yashin, la legendaria ‘Araña negra’, en 1963.

Aparte de Casillas, Fernando Torres y Xavi Hernández son las alternativas más fiables. El ‘niño’ ha explotado su talento en el mejor escenario posible, la Champions. Sus goles en Europa, su fulgurante racha en la Premier y el gol que marcó contra Alemania en la final de la Eurocopa le conceden cierta ventaja. El caso de Xavi es diferente: ensombrecido por la penosa temporada pasada del Barça, la ‘Roja’ le ha brindado la oportunidad de redimirse. Sus posibilidades aumentan por su exclusividad: centrocampistas creativos como el catalán escasean en el continente y tan efectivos como el azulgrana no hay ni uno.

Luego están Villa, Sergio Ramos, Marcos Senna y Cesc. Todos de relleno para la votación final del Balón de Oro. El asturiano del Valencia ha pasado un año calamitoso; Ramos lo hizo bien en la Liga pero falló en Austria y Suiza; Senna ha sido más revelación que consolidación y Cesc no cuajó con Luis Aragonés.

El problema es que a los candidatos españoles les alaban por su compromiso con la selección y el trofeo de France Football resalta el virtuosismo de un solo jugador. Y en este sentido, Cristiano Ronaldo tiene todas las de ganar. Líder indiscutible del Manchester United, el portugués ha fascinado por sus jugadas inverosímiles. La Champions, aderezada con la mejor liga inglesa de los últimos tiempos, pesa mucho y aunque Portugal no duró mucho en la Eurocopa, el marketing y el circo mediático de Cristiano son dos monedas muy valiosas en su balanza.

De Viena al cielo

Lunes, 30 Junio 2008

Suena raro decirlo porque no estamos acostumbrados a ello, para nada. España es la nueva campeona de Europa y no es un milagro. Nuestra selección ha sido la mejor del torneo, así de simple. El fútbol le debía una a Europa tras la conmoción que supuso la victoria de Grecia hace cuatro años, y España se la ha devuelto al viejo continente. Hemos vuelto a demostrar que jugando bien es más fácil ganar. Luis Aragonés y sus pupilos han  lapidado los tópicos, clichés y demás prejuicios absurdos sobre este combinado. Dije en el anterior artículo (Hoy no es un lunes cualquiera) que anoche daba igual ganar o perder, que ya habíamos colmado cualquier expectativa. Era cierto, pero no del todo. Seguramente, si España hubiera perdido contra Alemania injustamente, ahora estaríamos jurando y perjurando por haber desaprovechado una ocasión histórica. Pero la dulce realidad es que el buen fútbol de España ha sido la mejor herramienta para alzarse con el título.

España ha sido atrevida desde el principio de la competición.  Ha sido fiel a su fútbol, al de salón, el único que conocen estos jugadores. Y eso es para aplaudir. ‘La Roja’ ha sido un ente extraño entre selecciones que se rigen por la máxima de ganar a toda costa o de cualquier manera. Da verdadera lástima ver a potencias como Alemania o Italia que no se preocupan por su talento ni se molestan en descubrir sus virtudes. Se guían por sus réditos y de las rentas no podrán vivir eternamente. Si la Francia de Zidane avasalló por su gusto exquisito, España va camino de ser un émulo, la cual, sin ninguna figura rutilante, ha apostado por el equipo, que es la esencia de este deporte al fin y al cabo. Porque anoche daba gusto observar jugadas de tiralíneas, pases precisos, centros desde las bandas, subidas de los carrileros con sus correspondientes coberturas, disparos lejanos, regates, triangulaciones y contundencia defensiva. Vamos, el partido perfecto.

Luis Aragonés se ha salido con la suya. Ha remado contra viento y marea por su testarudez, o más bien por su sabiduría (por algo es ‘Sabio de Hortaleza) y se ha ganado la admiración de todos los españoles. Del cariño colectivo a Luis  no estoy tan seguro porque aún habrá ‘raulistas’ rencorosos y recalcitrantes que ignoran que Raúl es un futbolista feliz en el día de hoy, feliz por su selección. Allá ellos. Lo importante es que hoy todos estamos orgullosos, satisfechos por haber lapidado esa teoría casi axiomática de que el fútbol sólo nos daba disgustos. Pues no, el balompié (suena más castizo) ya no es el patito feo de los deportes españoles. Por fin podemos presumir de ser los reyes de Europa, quizás del mundo dentro de dos años. Y qué bonito ha sido descubrir en ‘La Roja’ futbolistas en potencia como Marcos Senna, Iniesta, Cesc y  Villa, a los que les faltaba culminar grandes actuaciones en grandes campeonatos. Enhorabuena por ellos, el país les agradece su derroche y compromiso.

Es ahora cuando recuerdo aquella frase del ‘zapatones’ en las que decía que en el fútbol sólo valía ganar, ganar, ganar y volver a ganar. ¡Qué razón tenía Luis! Sin embargo, a España sólo le ha valido ganar jugando maravillosamente, y así, como he escrito, todo es más sencillo. Las exhibiciones de la selección han atestiguado que hay diversión para unos cuantos años, por lo menos hasta Sudáfrica 2010. Casillas, Puyol y Torres son los líderes de una nueva generación de ‘locos bajitos’ que han deleitado a una nación. Aprovechémosles, han logrado la primera de muchas gestas.

Hoy no es un lunes cualquiera

Lunes, 23 Junio 2008

Sueño cumplido. Por fin hemos roto la peor de las maldiciones. Veinticuatro años después, España vuelve a ser alguien en el panorama internacional, veinticuatro años después, España jugará las semifinales de una Eurocopa, este torneo que tanto nos gusta y que tanto nos ha hecho sufrir. Ahora ya da igual lo que suceda, nos hemos burlado del fantasma de los cuartos de final y encima hemos dejado en evidencia a Italia, campeona del mundo. Los transalpinos se escudaron en su competitividad y su oficio, pero anoche eso no bastó. Nuestra selección abofeteó al fútbol rácano, ramplón y simplón de Donadoni y demostró que con la suerte no siempre se gana. Y los italianos no ganaron, ni siquiera estuvieron cerca de ello. España fue a lo suyo, a mimar el balón y marearlo hasta encontrar opciones en el ataque. Magnífica la paciencia de los futbolistas españoles, colosal el planteamiento táctico e imperial la actitud de nuestros héroes.

Como en cualquier gesta que se precie, la historia sólo recordará a uno o dos protagonistas y anoche hubo dos: Marcos Senna durante el inicio y el nudo del partido, y Casillas en el desenlace, el acto más memorable. Iker paró dos penaltis y superó a Buffon en su particular duelo de porteros. El madridista ha pasado a los anales de nuestra exigua leyenda triunfal como el guardameta que nos ha subido al pedestal de los dioses. Esperemos que no la pifie como Arconada en Francia 84 en el caso de que lleguemos a la final. En cuanto a Marcos Senna, nunca agradeceremos tanto una nacionalización en la selección. El hispano-brasileño estuvo inconmensurable en su cometido: desbaratar las ofensivas italianas. Se hartó de cortar balones, contuvo con maestría a Aquilani y Perrota, lamentables anoche, y se animó al ataque con descaró para engatillar un par de disparos que inquietaron a la zaga ‘azzurra’. Luis, tú has apostado por Senna, la gloria es tuya.

No me olvido del resto: Villa batalló contra las torres italianas, Panucci y Chellini, hasta la extenuación; Silva no hacía más que driblar y driblar peones italianos por la banda izquierda y luego por la derecha; Xavi puso cordura en la medular y Marchena mantuvo a raya al temible Luca Toni, quien no pudo zafarse del central andaluz ni una sola vez. De lejos, el mejor partido que ha hecho el valencianista en toda su carrera. También Cesc Fábregas, cuestionado por su escasa aportación con la selección, entró en el olimpo cuando con pasmosa tranquilidad engañó a Buffon y certificó el hundimiento italiano.

Luis Aragonés se ha convertido en el mejor seleccionador de la historia patria. Supongo que esa distinción honorífica merecería una renovación, aunque la Federación y Luis hayan pactado el finiquito de este último. El seleccionador no ha estado exento de polémicas: la no convocatoria de Raúl, su enfado con Torres en el primer partido y su advertencia pública al comportamiento de Sergio Ramos. Pero en el fútbol, los guarismos esconden los trapos sucios y en este caso, han dado la razón a Luis. El ‘zapatones’ debe saber que hoy no es un lunes cualquiera. Los españoles nos sentimos orgullosos de nuestro deporte rey, ya no somos adalides en el fracaso. Para mí, el reto se ha conseguido, y más contra Italia. Esta selección no merece ningún reproche. Lo que pase el próximo jueves ante Rusia ya da igual.

Perros de presa

Viernes, 20 Junio 2008

Llegamos a la etapa reina y a la misma historia de siempre. España está doctorada cum laude en llegar a cuartos de final, nuestra eliminatoria diabólica. El camino hasta tan cruel destino nos lo conocemos de memoria: siempre nos suben al pedestal de favoritos en las primeras fases, en las que, por cierto, casi siempre nos tocan selecciones de pacotilla. La liguilla de grupos se nos da de vicio, bordamos el fútbol, generamos torrentes de ilusión desmesurada y nos creemos que ya somos alguien en el escaparate internacional. No es para menos, normalmente nos limpiamos el primer obstáculo con plenos de victorias o goleadas escandalosas, como está sucediendo en esta Eurocopa. Y encima, Luis Aragonés chulea, alardea de tener a su disposición una plantilla infinita y se permite el lujo de variar un once titular de cabo a rabo. Y para colmo, también

ganamos, aunque sea a Grecia, la campeona más pésima que ha existido nunca, ¡Menudo insulto al fútbol! Que no se vuelva a repetir.

Ahora nos la jugamos contra Italia, de quien no vamos a descubrir nada nuevo. Todo lo contrario, sigue siendo la de siempre: experta en sacar tajada en coyunturas delicadísimas, erudita de las situaciones imposibles, correosa, tacaña y competitiva, sobre todo esto último. En el anterior artículo (Italia, siempre Italia) dije que la ‘azzurra’ había traicionado sus principios a tenor de su osadía ofensiva contra Holanda y Rumanía. Pues bien, ante Francia, el seleccionador Donadoni se encargó de que los suyos recobraran la lealtad a su juego de un plumazo. Los franceses intentaban remontar con diez y por detrás del balón había hasta nueve transalpinos. Supongo que los que vierais el partido, os sentiríais  de nuevo identificados con este equipo, al que le importa un comino el espectáculo puesto que su cometido es absolutamente antagónico: no dejar jugar al rival. Así les ha ido muy bien y así les irá por los siglos de los siglos, ¿para qué cambiar lo que funciona?

El pánico cunde en España y permanecerá hasta el domingo, tiempo suficiente para desmotivar a nuestros futbolistas. Nos las prometíamos felices con los rumanos, pero eso eran promesas. La realidad es que el enemigo vuelve a ser el perro de presa que nadie desea, la garrapata más desagradable que podía cruzarse con ‘La Roja’. Nuestros futbolistas han manifestado que si jugamos como sabemos, podemos ganar. Mentira y gorda. Con estos no vale eso de jugar, un poco de ‘tiqui-taca’ y tarde o temprano ya entrará la pelotita. Contra la tetracampeona mundial, debemos encomendarnos a todos los santos del calendario, porque la lógica transalpina es marcar un gol de dos ocasiones y que Buffon y sus zagueros solventen la oleada de ataques españoles. Contra estos suertudos, los nuestros tienen que creérselo. Y eso que no jugarán el destructor y el creador, es decir, Gattuso y Pirlo, ambos sancionados. Pero da igual, Donadoni ha adiestrado a Ambrosini para que sea la escoba que barra lo que se mueva desde su defensa hasta la medular, y ha dado galones a Aquilani, su señuelo para justificar creatividad. El romanista es bueno, sí, pero compararlo con Pirlo es un atrevimiento.

Hasta ahora, España ha demostrado eficacia en la delantera y los italianos dicen temer a Villa y Torres, aunque sólo lo dicen. Nos dan de favoritos en la eliminatoria porque están asombrados por nuestra vistosidad y exquisitez. Mal indicio. Ya ha comenzado a pergeñarse la derrota de ‘La Roja’.