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Entradas con etiqueta ‘Eurocopa’

Italia, siempre Italia

Martes, 17 Junio 2008

Con razón lo han llamado el grupo de la muerte. Italia y Francia agonizan a falta de un día para que se dilapiden sus escasas esperanzas de sobrevivir en la Eurocopa. O no. Todo dependerá de Holanda, del talante con el que afronte su pachanga contra Rumanía, el convidado que nadie ha tomado en serio y que puede mofarse de los vigentes campeones y subcampeones del mundo. Hoy será una jornada de suspicacias: a tenor de las declaraciones de los futbolistas holandeses, el partido contra los balcánicos pretende ser el broche de oro con el que Van Basten erija a su combinado como el rival a batir en el torneo. Repito, eso, siempre y cuando nos ciñamos a las manifestaciones de la ‘orange’. Pero no seamos ingenuos, Holanda busca avanzar por un camino expedito y en este trayecto sobran italianos y franceses, sobre todo los primeros.

Los italianos practican el funambulismo a las mil maravillas. Jugársela contra Francia, o quien sea, a vida o muerte no les inquieta para nada. Están acostumbrados, y más esta vetusta selección, que aún estando desvencijada de arriba abajo, sabe salir airosa de situaciones límite. Desde que me gusta el fútbol, no he parado de oír ese cliché tan trillado: “Los italianos siempre tienen potra”. Pues sí, casi nunca les ha faltado buena suerte, y a veces no la han necesitado, porque el oficio es el oficio y la experiencia es un grado, dos en el caso de la ‘azzurra’. Y como la cosa va hoy de refranes, no le habría venido mal a Donadoni aquello de renovarse o morir. Entiendo que el seleccionador italiano apostase por el grupo campeón de hace dos años, pero el fútbol avanza a pasos agigantados y repetir una gesta de tal dimensión es prácticamente imposible para un equipo que juega según lo que surja. De todos modos, no seré yo quien tilde a Italia de rácana porque, para sorpresa de los aficionados, ante Holanda y Rumanía salieron a atacar, más pendientes de colocar jugadores en campo contrario que de levantar una muralla en su propio área, como habríamos supuesto. ¿Qué ocurrió? Una maldición se ha apoderado de los transalpinos. Ahora resulta que logran hacer cinco o seis ocasiones de peligro, una hazaña en este caso, y no aciertan ni una, cuando lo normal es que Luca Toni o Del Piero marquen de chiripa, y consigan una renta suficiente para llevarse un partido. Pero mañana, si no es el gigantón del Bayer, el milagro lo tendrá que hacer otro mago, o más bien un bufón, ya veremos. Porque los bufones hacen bufonadas aunque algunas veces tengan talento para entretener y ese papel le corresponde a Cassano, genio y figura hasta la sepultura.

Italia ha traicionado sus principios. Ha querido jugar a lo que no sabe y de momento, se ha estrellado. Sin embargo, los italianos son eso, italianos, y un partido para ellos es media liga para un club. En un minuto la suerte les da la cara y asunto arreglado. Mañana, la Eurocopa entera rezará para que la maldición continúe persiguiendo a los campeones del mundo, nadie les quiere ver en cuartos de final. Y menos, nosotros, los españoles, que seríamos los pardillos que nos los encontraríamos. El remedio es sencillo: que el convidado del grupo de la muerte no se alinee con la Italia suertuda. Ánimo, Rumanía, ganad a los suplentes holandeses.

Ibrahimovic y los de siempre

Viernes, 13 Junio 2008

Llegan con piel de corderos pero no engañan a nadie. Tienen oficio, experiencia y ya están dando guerra en esta Eurocopa. Por lo pronto, Suecia se jugará el primer puesto de su grupo contra España el próximo sábado. Los suecos son los de siempre; los aficionados españoles conocen a los mismos tres jugadores que destacan en sus clubes y que seguirán dando vida al combinado escandinavo hasta la venida de su próxima generación. Quién no conoce a Ibrahimovich, el líder nato del grupo; a Larsson, ¡qué rentabilidad le sacó el Barça! y a Ljungberg, talentoso pero más preocupado por las ventas de sus calzoncillos de marca. Éstos son los famosos pero Suecia esconde otras armas como el centrocampista del Lyon, Kallstrom, o su homólogo del Galatasaray, Linderoth. Ambos llevan la manija del equipo.

El problema para España es que Suecia juega como los nuestros. Utilizan la misma táctica y son igual de previsibles que los chicos de Aragonés. Hasta sus actuaciones en los grandes torneos son parejas a las nuestras, aunque ellos llegaron a las semifinales de su Eurocopa del 92 y en el Mundial del 94. Pero su misión es calcada a la española: pasar de cuartos de final. Lo demás sería un rotundo fracaso, y más teniendo al mencionado genio Ibrahimovich, el mejor delantero que hay ahora mismo en Europa y el mejor pagado a  partir de septiembre, doce millones de euros netos anuales en el Inter, ¡qué barbaridad! El gigantón sueco rezuma una técnica exquisita y un disparo endiablado. Suecia sólo puede retarnos con ese órdago.

El partido del sábado será interesante porque España deberá jugar como le obligue Suecia, que no será otro modo que el de llevar el dominio del balón y la iniciativa ofensiva. Contra los escandinavos, no valdrá el contraataque de Villa y Torres. Nos conocen muy pero que muy bien, como nosotros a ellos. A priori somos favoritos, sin embargo y a diferencia de los rusos, los suecos sí que han demostrado que pueden ganar a cualquiera, como también pueden perder ante quien sea. Lo más importante es que esta Suecia no nos debe atemorizar, no ha vuelto a juntar una pléyade de jugadores tan extraordinaria como  aquella con Brolin, Dahlin, Kennet Andersson y Ravelli, los cuales escribieron en el Mundial de Estados Unidos  una de las páginas más memorables en la historia  del fútbol sueco. Pero los nórdicos son pacientes y confían en engendrar nuevas sensaciones tarde o temprano.

Por último, no me olvido del contubernio Fernando Torres –Luis Aragonés por la sustitución  del  ‘Niño’ durante el España-Rusia. Luis la ha vuelto a liar. Torres confesó que le había molestado el cambio, como a todos los futbolistas cuando les reemplazan, pero que el enfado era consigo mismo. Por tanto,  la polémica se había zanjado hasta que el seleccionador nacional se ha encargado de romper esa zanja. En este país somos así: goleamos en el debut de la Eurocopa pero siempre alguien que tiene que llamar la atención y entretener al personal con pantomimas. Así es nuestra selección y así nos ha ido toda la vida.

España puede mejorar

Mircoles, 11 Junio 2008

Y Villa cogió su fusil. Luis Aragonés había dudado de él desde que comenzó la concentración de la selección. El ‘sabio de Hortaleza’ tenía pensado jugar sólo con Torres en la punta, pero el último amistoso contra Estados Unidos, le abrió los ojos. Villa debía ser titular y el equipo le iba a necesitar. Pues bien, hoy ha sido la confirmación de este delantero nato,  de esos que escasean en el fútbol moderno y que el Valencia, su club, tendrá que vender después de la Eurocopa. El asturiano no ha podido elegir mejor escaparate  y mejor modo, tres goles, para venderse. En la delantera es peligroso, y su entendimiento con Fernando Torres es uno de los argumentos más interesantes de nuestro combinado.

La actuación del ‘Niño’ ha sido plausible. Al ariete del Liverpool le ha tocado el trabajo más oscuro: buscar espacios entre los defensas. Su faena no ha sido vistosa pero sus constantes galopadas por la banda izquierda han desorientado a los rusos, que por cierto, me han defraudado. A parte de Torres y Villa, nuestra otra gran baza debe ser Iniesta, a quien Luis ha ahogado en la banda absurdamente. El azulgrana tiene que jugar en el centro y punto. Es ahí donde crea peligro, es ahí donde alegra la vida a sus delanteros y es ahí donde España gana fluidez y precisión. El ejemplo más claro ha sido el segundo gol,  ¡qué pase más soberbio!

No me olvido de Marcos Senna, voluntarioso y rayando la perfección en su puesto. Por su misión, va a ser el menos espectacular. Como ha demostrado ante Rusia y sobre todo ante su seleccionador, su juego consiste en parchear a la defensa cuando ataca. Si a Sergio Ramos le da por irse a la portería contraria, Senna cubre el carril del sevillano, si Marchena sube al área  para rematar en un corner, ahí esta el centrocampista del Villarreal para solucionar el problema. Me encanta esta clase de futbolistas en peligro de extinción.

Un 4-1 parece apabullante, y más si el rival ha sido un sparring muy malo. Y digo parece, porque la realidad es que ‘la Roja’ todavía tiene que hacer muchos ajustes. Silva es rápido pero no es un regateador natural; Puyol y Marchena siguen cometiendo errores de bulto; Ramos descuida mucho su lateral y eso que Luis le vocifera desde la banda que no se suelte tanto; Capdevilla tiene el problema inverso de Ramos, se queda demasiado en su lateral y apenas apoya a su extremo y por último, Xavi sólo ha estado cómodo cuando se le ha acercado Iniesta.

En líneas generales, España ha jugado su partido con inteligencia. Y los rusos han servido para cerciorarnos de que el contraataque es nuestra moneda más valiosa. Dejémonos de ‘tiqui-tacas’ y juguemos como sabemos: agazapados para robar balones y lanzar balones largos a los galgos españoles (Villa y Torres). Hemos comenzado muy bien aunque también lo hicimos en el Mundial de Alemania y en octavos los franceses nos mandaron a casa de un sopapo. Cautela.

La revolución rusa

Lunes, 9 Junio 2008

El Mundial de Alemania 2006 fue un calvario para Rusia, no porque hiciesen el ridículo sino porque simplemente no estuvieron. Duro mazazo para un fútbol en plena reconversión. Después de la cita mundialista vino el segundo bofetón: el hasta entonces seleccionador y director técnico, Yuri Siomin, fue cesado en sus funciones. La Federación rusa le escogió como cabeza de turco. Como siempre ocurre en este deporte, había caído el más débil, los directivos rusos debieron pensar que no hacía falta una autorreflexión, bastaba con poner y quitar entrenadores. De lo que no se acordaban estos mandamases era que su equipo había dado tumbos durante casi dos décadas, desde que Marco Van Basten les noqueó con un golazo de leyenda en la final de la Eurocopa del 88. Entonces no eran rusos, sino soviéticos. Pero hasta hace unos meses, no se han quitado aquel aturdimiento. 

Llegaron las navidades del 2005, y Vitali Mutko, presidente y dueño de la Federación rusa, se ganó el regalo que llevaba meses persiguiendo. Cuando su país quedó eliminado en la fase de clasificación para Alemania, citó a los medios de comunicación y dijo con determinación que mientras él dirigiese el fútbol de su nación, los entrenadores serían extranjeros porque dentro no había calidad. Aquella comparecencia le costó cara: el chovinismo ruso se convirtió en el martillo pilón de Mutko, a quien muchos aficionados le consideraba un traidor a la patria. La opinión pública recriminó al presidente que ningún técnico foráneo en su sano juicio, y menos de nivel, entrenaría a un grupo sin estrellas, líderes ni promesas. Vamos, una banda. Por si esto fuera poco, los grandes oligarcas rusos, con Abramovich como adalid, invertían en clubes extranjeros. Eso es lo que daba dinero, apostar por sus paisanos era sinónimo de bancarrota. A nadie le interesaba un fútbol perdedor con una selección derrotista. A nadie, menos a un holandés.  

Mutko, habilidoso como pocos para engatusar a la gente, experto en dar gato por liebre, consiguió convencer a Guus Hiddink para que arreglase la avería. El holandés, curtido en mil batallas, había colocado a Corea del Sur en las semifinales de su propio Mundial del 2002. Él era el elegido para el renacer de la madre Rusia. Y vaya sí lo ha hecho. En dos años, Hiddink se ha convertido en ídolo de masas. Su talante rígido y disciplina militar han calado en la sociedad rusa. La experiencia del humilde Guus ha sido el mejor obsequio que haya podido recibir el fútbol ruso.  El éxito de Hiddink ha llegado por un modus operandi sencillo: llevar a los mejores futbolistas de los mejores equipos del país, y el Zenit de San Petesburgo en Europa y CSKA de Moscú en Rusia han sido la referencia. De los campeones de la UEFA, el seleccionador ha cogido a un puñado: Arshavin, la gran esperanza de este combinado, Zyrianov, un mediocampista letal, y unos cuantos jugadores más que se entienden a las mil maravillas. Del CSKA, el portero Afinkeev, firme aspirante para suceder al gran Rinat Dassaev, y los centrales Ignashevich y  Berezutski, los ‘Hierro y Nadal’ de Rusia. La guinda a esta enigmática selección es el delantero Pavlyuchenko, del Sparta de Moscú, y objetivo del Real Madrid para la próxima temporada. Si no es en el Madrid, acabará jugando en otro grande. Tiempo al tiempo. Pues esta es la Rusia que quiere dar la campanada en Europa. Aprendices eficientes que juegan como manda el entrenador. Para Hiddink, el patadón no es un recurso, es una excusa para no obedecer lo que él dicta. Así que, no os extrañe que el primer rival de España sorprenda con aquello del ‘tiqui taca’. Los rusos han vuelto a aprender qué es el fútbol.

Todavía flojean algunas tuercas

Viernes, 6 Junio 2008

La selección española ya está en Innsbruck (Austria) para intentar la machada: pasar de cuartos de final. Ya no digo llegar a la final o incluso, ganarla. Eso aún es una quimera. En este blog he comentado varias veces que los amistosos aunque sean eso, ‘bolos’ para recaudar dinero, siempre son orientativos y de ellos se deben sacar conclusiones. Pues bien, después de haber jugado contra Perú y Estados Unidos, los indicios no pueden ser más desesperanzadores. Hay muchos vicios que Luis debe erradicar en cuatro días porque si no, me parece que Rusia nos va a sacudir como una estera en el debut de ‘La Roja’ el próximo martes.

Falta de concentración, ritmo de juego irregular, poca creatividad ofensiva, etc. Todo son defectos que se pueden corregir a corto plazo, bastan dos partidos buenos para que los jugadores recobren la confianza. Sin embargo, dos son mis grandes preocupaciones: la defensa y el rendimiento físico. Esto último es objetable puesto que los seleccionados han de recuperarse de las exigencias de la larga temporada y como no podía ser de otra manera, casi todos ellos juegan en clubes que intercalan la Liga con competiciones europeas. Pero el resultado está ahí: Villa, Torres, Iniesta y Sergio García ya están entre algodones. Además, y para mayor handicap nuestro, Rusia comenzó su liga hace menos de tres meses y eso denotará su frescura física.  Sin embargo, más que el funcionamiento del equipo, a Luis le ha sobresaltado el rendimiento de la defensa. Si ante Perú, la zaga española fue fallona, contra Estados Unidos estuvo despistada. Como dije en el anterior artículo (Nada nuevo bajo el sol), Puyol no está jugando como nos tiene acostumbrados: ha perdido rapidez y posición, requisitos indispensables para ser un referente defensivo. Aún así, su liderazgo en el eje de la defensa sigue siendo indiscutible. Por otra parte, Marchena no deja de ser un buen central y punto. Es válido para Primera División, sobre todo si participa en un equipo en el que esté bien arropado (el Valencia es un buen ejemplo a excepción de su calamitoso último año). Y no hay más sustitutos, Albiol también es un futbolista competitivo pero aún no ha tenido su ‘bautismo de fuego’ en torneos como la Eurocopa.

Otra incorrección que observé anoche contra los norteamericanos fue el papel de Sergio Ramos. El seleccionador le quiere tener atado con una correa para limitarle a subir hasta el medio del campo. Es decir, Luis quiere que sus laterales defiendan y apoyen hasta la medular, punto final. De lo que no se ha percatado Aragonés es de que en el fútbol moderno, los laterales, me gusta  más llamarlos ‘carrileros’, han cambiado. Los que tienen el talento de Ramos, suben y bajan, defienden al delantero rival y ejercen de extremos itinerantes. En el caso del madridista, su equipo le ha agradecido este papel improvisado durante toda la temporada.

En resumen, si Luis consigue apretar las tuercas que flojean en la retaguardia, habremos ganado muchos enteros. Y en vanguardia, la inspiración de Iniesta y Xavi y su simbiosis con Torres y Villa, debe ser suficiente para tumbar a los rivales. Parece sencillo pero creo que es la única manera de infundir un ápice de optimismo, de eso siempre nos sobrará aunque nunca hayamos tenido razones para ello.

 

 

Nada nuevo bajo el sol

Domingo, 1 Junio 2008

Las mismas virtudes y los mismos defectos. De momento, no se puede concluir nada más. A tenor de lo visto anoche contra Perú, Luis Aragonés tiene mucho trabajo por delante. Vamos, la misma faena que en el pasado Mundial: mucho toque pero poco práctico. A la selección española le cuesta un mundo llegar a la portería contraria: la transición del balón de la defensa al centro del campo no admite objeciones, hasta ahí correcto. Es en este punto donde los futbolistas españoles se obnubilan y no encuentran la fórmula mágica para conectar con la delantera. El problema no es de la media en sí puesto que Iniesta y Xavi forman la sociedad más fiable de este equipo. Los defectos nacen en el propio seleccionador, quien al parecer ha defenestrado las bandas por completo. Tampoco es de extrañar porque no tenemos ningún extremo puro entre los veintitrés seleccionados. Así que no queda otra que rezar para que el dúo barcelonista esté inspirado durante la Eurocopa. También hay otras preocupaciones que habrá que solventar, empezando por Fernando Torres. El delantero revelación de la Premier no se siente cómodo con el juego de ‘La Roja’. No encuentra su sitio porque no hay ningún compañero que le entienda tan bien como su colega Steve Gerrard. Y Torres cuenta con el marchamo de estrella de esta selección. Por otra parte, está el tema de los centrales. Desde Hierro y Nadal, la zaga no cuenta con un seguro a prueba de infartos. Puyol, venido a menos, y Marchena son una lotería que tan pronto pueden lidiar con panzer alemanes como después pifiarla ante una pandilla como los peruanos.

Pero no todos son inconvenientes tácticos, también los hay de mentalidad. Si España ha estado siempre en un escalón inferior respecto a las grandes selecciones, no es por los sistemas de juego, es algo psicológico. Contra Perú pudimos constatar que a España le persigue un mal endémico: la falta de convencimiento. Seguimos sin saber rematar los partidos, y cuando las circunstancias son adversas, la reacción española depende de la suerte. A diferencia de Italia o Alemania, nuestro combinado nacional arrastra una abulia, que continúa siendo históricamente irreversible. Casi siempre que nos marcan gol, supone un derrumbe psicológico para todos los futbolistas. O nos sobreponemos con alguna jugada aislada, como el gol de Capdevila, o nos dan sopas con ondas. Es ahí donde Luis tiene mucha faena. Sin embargo, no veo a esta selección preparada para hacer un curso acelerado en remontadas.

Aún con todos estos vicios, no podemos resignarnos al pesimismo de todos los días. Calidad sobra y las últimas victorias contra Italia y Francia han despertado cierto optimismo, nunca euforia. Sólo fueron amistosos pero si no jugáramos ‘bolos’, no sabríamos si podemos aspirar a algo más que los cuartos de final.

¡Vuelvo a creer en la Roja!

Jueves, 27 Marzo 2008

Puede parecer extraño pero yo ya me he cansado de no apostar por la selección en los últimos campeonatos, sean mundiales o eurocopas. Nunca he creído que fuéramos favoritos de nada, simplemente auguraba que nuestro combinado nacional se haría notar en alguna cita internacional. Pues bien, hasta hoy me he equivocado siempre. Desde aquella olvidable final de París en la Eurocopa de 1984 y de triste final para Arconada, el portero que lo paraba todo, a España le persigue una leyenda derrotista. Tampoco ha sonado la flauta. Nada, ni hemos tenido suerte ni hemos demostrado que podíamos estar entre los mejores. Supongo que vosotros, como aficionados de la Roja que sois, os habréis preguntado cuáles son las causas de tan mal fario.

Es cierto que no hemos vuelto a tener una generación tan brillante como la que lideró Butragueño en México 86, a pesar de que tampoco nos sirvió para pasar los dichosos cuartos de final. Por otra parte, la opinión pública ha exigido demasiado a la selección, o por lo menos ha creado unas expectativas engañosas. Si los mundiales son nuestra mayor condena y sólo podemos presumir de una eurocopa, cuando el mundo se fascinó con la televisión de blanco y negro, ¿por qué siempre nos encasillan como uno de los favoritos a cualquier título? Y cuando digo ‘nos’ me refiero a la Federación, periodistas, seleccionadores, jugadores y hasta aficionados. Deberíamos ser humildes en esta ocasión, y por mucho que sobresalgamos en las primeras fases, no imaginarnos semifinales o finales ilusorias.

Sé que es difícil ser realista con nuestra selección. Bueno, más que difícil, desesperanzador. Pero la victoria de anoche contra Italia, vigente campeona del mundo, ratifica que las cosas se están haciendo bien. La España de Luis Aragonés lleva invicta año y medio, y aunque la de Javier Clemente también mantuvo una racha espectacular, son incomparables. No sé si estaréis al tanto pero desde que fuimos eliminados del Mundial de Alemania, los nuestros han ganado a Italia, Francia, Inglaterra, Argentina y Grecia, que es la actual campeona continental. Todos han sido partidos amistosos, aunque nadie ha susurrado la palabra ‘euforia’ todavía.

Afortunadamente, ya hemos olvidado los tiempos en los que la Federación tenía que hacer caja con encuentros absurdos ante Islas Feroe, Malta, Letonia, Perú, Ecuador y selecciones de semejante nivel. Foguearse con estos equipos era una molestia para los jugadores, sin ningún ápice de motivación, y sobre todo, para la afición, que no tenía tiempo para tales aburrimientos.

De todos modos, algunos diréis que está muy bien ganar a las grandes potencias pero que hay que demostrarlo en competición oficial. Tenéis razón, pero, por lo menos, aferrémonos a estos resultados que jamás habíamos logrado, aunque sean amistosos. Algún año tendremos que consagrarnos. Quiero creer que ocurrirá en la próxima Eurocopa.