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De jabato a don nadie

Mircoles, 15 Julio 2009

¡Qué pena lo de David Villa!, pobrecito. El chico quería venir a Madrid pero su ‘padre’ no le dejó, después decidió cambiarse a Barcelona pero  su ‘papi’ también se enfadó. Y es que la protección cuasi paternal que le confiere Manuel Llorente está hartando al propio delantero y a Joan Laporta por igual. “Villa vale más de 50 millones de euros”, dice el presi ché. Bien, razón no le falta en tasar a su estrella por el precio que le plazca, lo que sucede es que al Valencia le apremian los acreedores y no está en posición de hacerse el gallito. Al final, Florentino tendrá razón y habrá que exigir a los fichajes que se declaren en rebeldía, con causa, claro.

Una servilleta le valió a Zidane para agrandar la leyenda del Madrid; un ‘botazo’ de Ferguson a la cara de Beckham culminó con el fichaje más mercadotécnico de la historia; un precontrato con cláusulas millonarias convirtió a Figo en el chaquetero por antonomasia y el repudio de ‘FP’ a Ronaldinho acabó con éste en el Barça más un Balón de Oro, dos FIFA World Player, Champions y Ligas.  En fin, Villa no puede esperar más y debe hacerle un guiño a Laporta ya, toda vez que su aura se desvaneció en la galaxia blanca por culpa de Benzema.

Pocos futbolistas juegan a disgusto en un club y a este paso el caso de Villa va a ser el más sonado. Da la sensación que retener al delantero es la jugada maestra de Llorente. Cierto es que su reputación subiría como la espuma. La opinión pública recordaría al máximo mandatario valencianista como el luchador infatigable que nunca se plegó a los designios imperiales de Florentino ni al flirteo convincente de Laporta. Eso sí que es un presidente. Porque, además, la gente se acordará que, de momento, ni Silva ni Mata se han marchado ni la situación tiene pinta de conato de espantada.

Olé por Manuel Llorente, el negociador implacable. Su entidad se hunde a la deriva inexorablemente y él sigue en sus trece: unos ‘milloncejos’ no son suficientes para comprar la dignidad del Valencia. El patrimonio son los ‘jugones’ y así lo llevará hasta las últimas consecuencias. Esperemos que éstas no se desencadenen en la próxima junta de accionistas o cuando el acreedor de turno llame a las oficinas con un ultimátum. Entonces, de gestor jabato pasará a ser un don nadie con ínfulas de grandeza. 

La vuelta de quien nunca debió irse

Jueves, 19 Marzo 2009

En tres semanas sabremos si el Madrid vuelve a estar en buenas manos después de tres años de negligencia. Florentino está esperando que el runrún mediático se acreciente para salir a la palestra y poner en guardia a la elite futbolística del continente. El actual club está desahuciado y sólo se vislumbra una solución para devolverle toda la grandeza que ha ido perdiendo a pasos agigantados durante este tiempo: la vuelta de quien no debió irse nunca.

Es bonito comprobar cómo ciertos proyectos maduran desde la cantera, con cautela y paciencia. Así pasó en el Barça con la eclosión de los Messi, Iniesta, Bojan etc. El Madrid de Florentino apostó por otra filosofía, quizá menos folclórica aunque más en consonancia con el mundo empresarial. Fichar a los mejores a golpe de talonario pareció descabellado pero incentivó la ilusión del madridismo y trajo resultados, en el césped y en el balance de cuentas. La solemne presencia de Florentino desquició al Barça de Gaspart; desesperó a la Juventus de Agnelli; enmudeció al Inter de Moratti y cabreó al Manchester de Sir Alex Ferguson. O sea que Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham quedaron rápidamente embriagados por los cantos de sirena del ahora ex presidente. Cada uno vino en su año correspondiente, para que ninguno de los cuatro perdiese protagonismo.

A tenor del lustro ominoso del Madrid en Europa, la Champions requiere de nuevo un proyecto faraónico. Y claro está, el elegido es un Florentino más experto todavía. Sabe que el mimo hacia sus predilectos no debe ser excesivo. Supongo que en la cabeza del señor Pérez aún resuena aquella frase que pasará a la posteridad: “He creado un monstruo que me ha devorado”. Pues bien, Florentino debería ceñirse al plan de contratar y renovar pertinentemente. Hasta ahí, punto.

Aparte de los preacuerdos secretos que haya suscrito con sus nuevos ‘Zidanes’, Florentino tendrá que resolver la ‘patata caliente’ de Cristiano Ronaldo, ése que chuleó al Real Madrid haciéndose de rogar y deshojando la margarita caprichosamente. Pero Florentino no es Ramón Calderón y si al portugués le apetece vestir de blanco, deberá confesárselo a su contratante o delante de las cámaras. Es condición sine qua non. Sin embargo, me da que a Florentino le motiva más Kaká y si no, al tiempo.

Laporta, Messi… y Florentino

Lunes, 26 Enero 2009

El Barça sigue soñando despierto: el equipo deslumbra con su fútbol imperial; la afición se regocija con goleadas escandalosas domingo tras domingo; el vestuario disfruta de una tranquilidad pasmosa e inédita en muchos años pero una corriente de nerviosismo, todavía difusa, se otea en el horizonte azulgrana. Ahora que todo va sobre ruedas en Can Barça, ¿por qué tiembla el presidente? Sus estrellas están blindadas, juegan en el mejor club del momento y han devuelto al barcelonismo la grandiosidad que se merece. Sin embargo, ‘Jan’, el suspicaz, no se fía y no ha dudado en lanzar sus primeras amenazas veladas. Os podréis imaginar quién es el destinatario de sus críticas: la sombra de Florentino Pérez es muy alargada.

Laporta teme otro caso de transfuguismo y quiere amarrar a Messi. Ya lo dijo Guardiola en la previa del Barça-Numancia, “queremos que Messi sea feliz”. Pues que la directiva culé se dé prisa porque otros también desean que el bienestar del argentino esté bien remunerado y no precisamente en la ciudad condal. Aunque los prolegómenos del asunto favorecen claramente a los culés: Messi haya dicho por activa y por pasiva que siempre estará agradecido al Barça. No le falta razón puesto que La Masía ha sido su cuna. Pero a estas alturas nadie de este mundillo duda que Florentino puede hacer y deshacer a su antojo otra vez.

Distinto fue el caso de Luis Figo. A diferencia de Messi, el portugués no fue amamantado en Barcelona aunque allí es donde forjó su leyenda, que a la postre le valió el Balón de Oro. Sin embargo, Figo empezó a sufrir sus primeras desavenencias con el presidente Gaspart cuando los grandes contratos llamaron a su puerta. El club le prometió una remuneración envidiable pero no cumplió. Y claro, Florentino, que había acechado el culebrón del portugués desde la sede de su candidatura presidencial, obtuvo su oportunidad y consiguió traerse al que entonces era santo y seña del Barça.

No parece que la fricción se vaya a repetir con Messi. Laporta está preparando una ficha astronómica para su billete dorado y con ello, tiraría por tierra la coartada perfecta de Florentino. No obstante, también se creía lo mismo de Figo y terminó de blanco. Por ello, el caso ‘Messi’, si es que hay caso, depende del compromiso de su presidente. Si ‘Jan’ el suspicaz también actúa como ‘Jan’ el cumplidor, Messi no gambeteará en el Bernabéu. Bueno, sí, lo hará en los Madrid-Barça y como visitante.

El macho Camacho

Jueves, 16 Octubre 2008

Vuelve Camacho, el campechano. Ese murciano que siempre será recordado por su sencillez, que no simpleza, extraversión  y osadía. No se amilana con nada ni nadie. Le da igual entrenar a un Benfica venido a menos que al Real Madrid galáctico. El nuevo entrenador de Osasuna no concibe figurines en sus equipos, estrellas que vayan de sobrados o simplemente futbolistas presumidos. Él sabe que en sus equipos los hay más y menos talentosos pero todos igual de trabajadores. Y si alguno no está acostumbrado al compromiso colectivo, ahí estará Camacho para darle la medicina apropiada. Así es este técnico, valiente para rectificar al mismísimo Zidane y atrevido para abandonar un proyecto de Florentino Pérez que todavía era un engendro. Ahora se ha embarcado en otra aventura, quizá menos llamativa que sentarse en el Bernabeu, pero igual de exigente.

Camacho no se quedó con buen sabor de boca en su segundo y último paso por Lisboa. Allí fue reclamado hace un año para devolver al Benfica al pedestal de los ganadores pero la desmotivación de sus pupilos fue el detonante de su dimisión. El de Cieza es uno de esos entrenadores que no deja indiferente a nadie. Sus métodos gustarán o aburrirán pero nadie le podrá acusar de abúlico. Cada equipo suyo es un nuevo reto, las directivas le exigen objetivos y él se deja la piel para lograrlos. Eso sí, todo con transparencia y honestidad. Porque si Camacho percibe algo extraño, si detecta algún tufillo que le cause la mínima suspicacia, entonces saltan las alarmas. Sucedió hace diez años cuando dejó el Madrid antes de empezar la Liga por discrepancias con Lorenzo Sanz y volvió a ocurrir hace cuatro temporadas, cuando después de una derrota en Montjuic en la tercera jornada, abandonó la disciplina merengue por su nula consonancia con el vestuario. Lo de Zidane, Beckham, Figo y Ronaldo no iba con él. Sin ser un émulo de Capello, a Camacho le gusta que se juegue a su modo, con sus enseñanzas, y sinceramente, maestros de su cuerda no abundan en los grandes clubes. Hoy día, a los mejores jugadores se les trata con demasiada manga ancha y en esto, el que acaba de llegar a Pamplona no está muy por la labor.

Osasuna es el experimento idóneo para foguearse con un equipo combativo aunque con vistas más ambiciosas, quién sabe si de nuevo al Real Madrid. Pero que los aficionados pamplonicas suspiren tranquilos, Camacho cumplirá su parte del acuerdo si no le ponen trabas. Y no hay duda de que Patxi Izco se avendrá al único propósito de su nuevo entrenador: trabajo, trabajo y más trabajo. Sólo así salen las cosas, dice el macho Camacho.

Por cierto, ha debido liarse la mundial en Osasuna para que el club haya decidido echar a un mister once años después del último despido. Pero seguramente no nos enteraremos de lo que ha pasado porque la discreción es una de las máximas de la entidad. Si no, probad: ¿cuántos de vosotros sabías el dato de los once años la semana pasada?        

La gran mentira de las rotaciones

Sbado, 27 Septiembre 2008

Johan Cruyff endiosó al Barça de los noventa con una alineación que pasará a la historia; Arrigo Sacchi y después Fabio Capello dirigieron una auténtica apisonadora con el Milan de Van Basten, Gullit y Rijkaard; Florentino Pérez fascinó al planeta con sus cuatro maravillas (Zidane, Figo, Ronaldo y Beckham) y Sir Alex Ferguson ha coronado al Manchester campeón de la mejor liga del mundo con un grupo  liderado por Cristiano Ronaldo. Todos estos equipos serán recordados por sus onces iniciales con sus once titulares, los que agrandaron las leyendas de sus clubes. Pero el fútbol moderno avanza vertiginosamente y la exigencia de los calendarios mina la condición física de los futbolistas, o eso es lo que aducen algunos entrenadores.

Los grandes clubes se afanan cada vez más en apuntalar sus plantillas con dos jugadores competitivos por puesto. Les gusta presumir de ello aunque la realidad no se ajuste a su presunción. Y la evidencia demuestra que Real Madrid, Barcelona, Milan, Inter, Manchester, Chelsea, etc, utilizan sus onces titulares para sus ligas y la Champions, los torneos que verdaderamente importan. Las famosas rotaciones son una engañifa que los entrenadores han querido endilgar a sus directivos. Usan a los suplentes para echar el resto en las copas  y supercopas. Si pierden estos títulos, los técnicos tienen preparada la excusa en la recámara: “Perdimos porque jugamos con suplentes”. Así que lo que se presuponía una rotación ecuánime, es decir, dar descanso a los titulares en partidos de campeonato o Liga de Campeones, se traduce en que dichos futbolistas juegan todos los encuentros importantes amén de sanciones, lesiones o convocatorias internacionales.

Desde siempre, los buenos equipos tenían una jerarquía con once que jugaban y tres o cuatro que oscilaban entre el banquillo y la titularidad en partidos menores. Ocurrió con el gran Milan de Sacchi en el que siempre jugaba la terna mágica de holandeses y los Baresi, Maldini y Costacurta; del Barça del ‘Dream Team’, Laudrup, Koeman y Stoitchkov eran los pilares junto al maestro de ceremonias Guardiola. En ese equipo, los suplentes de lujo eran Salinas, Beguiristain y Amor; en el Madrid de los ‘galácticos’, aparte de los predilectos de Florentino, los demás con Raúl al frente siempre estaban ahí, tan sólo Solari y Guti eran aprovechables del resto de la plantilla; en el Chelsea de Mourinho, Terry, Lampard, Makelele, Drogba y Essien han sido intocables. Abramovich se encaprichó con Ballack y Shevchenko y ninguno de los dos ha jugado desde el principio, ni siquiera como primeros recambios. A Mourinho le gustaban sus once pupilos desde septiembre a junio. Ni uno más ni uno menos. Y por último, a Ferguson le costó un par de años encontrar una alineación casi infalible. Con Cristiano, Rooney, el sempiterno Scholes, la revelación Nani y Rio Ferdinand, se ha acostumbrado a ganar.

Estos ejemplos refutan que la teoría de las rotaciones no es el mejor método para llegar al éxito. Que yo recuerde sólo Lotina con el Deportivo de la Coruña abusó de cambiar continuamente jugadores de campo y no le fue mal; también lo hace Caparrós con el Athletic pero este equipo está a años luz de hacer algo llamativo en nuestro fútbol. Y el colmo fue lo que hizo Manolo Jiménez en el Betis-Sevilla de la semana pasada,  cuando se atrevió a deja en el banco a Navas, Capel y Maresca. Tampoco digo que no haya que reservar jugadores pero aún no hemos entrado en octubre y los futbolistas están muy frescos. Un poco de sentido común, señores.

¿Real Madrid? No, pero gracias

Jueves, 28 Agosto 2008

Ni Santiago Cazorla. Podríamos adecuar este titular a la política de fichajes del Real Madrid. Las pretensiones del club blanco han virado de intentar traer al mejor jugador del mundo, Cristiano Ronaldo, a no ser capaz  de fichar a Cazorla, una joven promesa que ha preferido quedarse en el Villarreal antes de cumplir el que supuestamente era sueño de todo futbolista. Pero ahí no queda todo: si ayer por la mañana Cazorla desechó la oferta merengue, por la tarde David Villa interpretó el mismo guión que Cazorla, para dejar en evidencia al Madrid. El valencianista también tiró a la basura la propuesta de Ramón Calderón, y con ello, el plan de fichajes alternativo a Cristiano Ronaldo se ha ido al garete. Desconozco si intentar contratar a Cazorla y Villa era el plan B, C, D o E, porque la imagen que está dando el club más laureado de la historia es desastrosa.

El caos en Chamartín está a la orden del día. Es imposible que esta absoluta desorganización sea extirpada si Ramón Calderón no deja de adelantar a la prensa los fichajes; de alardear que el Madrid puede hacer despilfarros y de intentar traer jugadores con el cierre del mercado a la vuelta de la esquina. No hay que ser un experto en fichajes para darse cuenta que las temporadas se planifican dos meses antes de verano. Así lo ha hecho el Barça y así ha sido incapaz el Madrid. Lo alarmante es que, ahora, cuando el Madrid lanza sus garras para cazar estrellas, no siempre vienen. Bueno, cracks y no tan cracks. La consecuencia de las negativas de Cazorla y Villa es la búsqueda desesperada por alguien, da igual que sea delantero o interior. La filosofía en el Madrid es fichar, no saber fichar, y eso es un craso error.  Con todo, el elegido del día es Diego Milito, delantero certero, rápido y habilidoso, sí, pero de Segunda División. Y no recuerdo que el Madrid  haya contratado a muchas estrellas de última hora procedentes de equipos de Segunda.

Con este panorama tan lamentable, la imagen ya es lo de menos. No obstante, a estas alturas de la película, sería recomendable dejar la situación intacta en vez de seguir haciendo el ridículo. Este club no podría soportar humillaciones semejantes. La dirección deportiva del Real Madrid actúa con más vehemencia que inteligencia. Y el contraste es obvio: el madridismo ha pasado de ver a Figo, Zidane, Ronaldo o Beckham posando con la camiseta del mejor club del siglo XX, a escuchar ruedas de prensa de futbolistas que nunca han jugado en un grande mostrando su desgana por hacerlo. Debe ser que para Cazorla y Villa, el Real Madrid no es el mejor equipo del siglo XXI.