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Entradas con etiqueta ‘Florentino’

La guillotina

Jueves, 24 Diciembre 2015

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El casting ha empezado y en la trastienda de la planta noble del Bernabéu el presidente ha desenrollado la alfombra roja. En su permanente crisis, el Real Madrid es como un niño que toquetea todas las teclas en su primera clase de piano: quizá dé con alguna melodía medianamente audible dentro del estridente batiburrillo. O quizá el estropicio alcance proporciones bíblicas. Florentino Pérez no ha echado a Rafa Benítez porque se desprendería de su muñeco de pim, pam, pum. Los silbidos todavía revientan los tímpanos del entrenador cada vez que el speaker se come el marrón de anunciar su nombre. Sin embargo, un cabreo más acelerará la muerte anunciada. La directiva se prepara para otro entierro multitudinario en el que la tradición norteamericana exige un convite en casa del difunto. Todos contentos y a la espera de otro jacobino guillotinado. Benítez entiende su juego como el PC Fútbol que condensaba un millón de estadísticas para construir equipos. Por eso, el juego del perro y el gato con James obedece a su silueta ensanchada y, por eso, ha purgado la inspiración de Isco por su escaso bagaje en asistencias. Un mundo lleno de números,  a veces lógicos y otras inconexos, que sólo entendía la mente maravillosa de John Nash. Así acabará en unas semanas Mister Rafa, sumido en un papeleo de informes sin que a nadie le interesa el esfuerzo prestado.

En el Madrid o ganas o fracasas. Lo dijeron muchos entrenadores, entre ellos Fabio Capello, cuya candidatura a puesto interino ha cogido cuerpo. La urgencia de rascar en la costra del Barcelona es tan agobiante, que el presidente es capaz de marginar su manoseada excelencia por un fútbol ladrillo y pestilente que saque resultados. Cualquier solución para no alargar demasiado el fantasma de Ancelotti. La antípoda de Capello golpearía con puño de hierro un vestuario que se había acostumbrado al colegueo de Carletto. De repente, Clint Eastwood entraría como el sargento de hierro en el barracón. Y sin tonterías, obvio. El italiano siempre ha exigido cobrar un euro más que la estrella del equipo: se lo hizo saber a Lorenzo Sanz (1996) y, por supuesto,  a Ramón Calderón (2006). Sin duda, tiempos muy remotos en los que las marcas de calzoncillos y el twitter no contemplaban al futbolista como hombre anuncio.

El presidente no quiere quemar tan rápido a Zidane, de quien augura ínfulas ‘guardiolistas’. Es la razón por la que se le ha dado el Castilla, un fogueo ¿necesario? antes de vestir su traje de Mango (del que es imagen) en el Bernabéu. Entonces, ¿quién aceptará intentar solucionar un apaño y cobrar un finiquito exprés? Desde luego que Mourinho no. Su sola presencia causaría una guerra civil interna contra sus proscritos (Ramos, Cristiano y Pepe). Por descarte, Víctor Fernández se podría colar por la rendija. Sin ruido, si líos, intentando cumplir expediente y vuelta a Valdebebas (o no). Una ex leyenda del club esgrimió esta posibilidad en los días previos del fatídico Madrid 0-Barça 4. Víctor sonó dos veces para el banquillo blanco en plena efervescencia celeste. cuando de la nada inventó un Celta muy juguetón, como el de esta Liga. En la calle suena a apuesta suicida, pero a la directiva le contentaría un currículum tan pulcro hasta junio.  Será entonces cuando entre en liza el enésimo proyecto con Zizou.  Un tiro al aire para saber si suena la flauta, salvo que le permitan margen de error. O dicho con chabacanería, cagarla sin miedo a perder la cabeza.

¿Otra vez el “monstruo”?

Mircoles, 22 Julio 2015

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“Me ha devorado el monstruo que he creado”. Florentino Pérez anunció su hartazgo en febrero de 2006, cansado del vedetismo de esos galácticos que él había creado para su proyecto faraónico. La sorprendente dimisión esparció un reguero de leyendas populares (unas ciertas y otras no tanto) que sobredimensionó la pelea de egos que acabó calcinando el vestuario. Entre ellas, el recelo de Luis Figo, ojito derecho del presidente hasta la llegada de Zidane, primero, y Ronaldo un año después. Cuenta la leyenda que el portugués llegó a llamar personalmente por teléfono a Florentino expresándole su malestar por una supuesta falta de cariño o, mejor dicho, su predilección por el astro francés y el brasileño. Figo siempre creyó que la efervescencia de su fichaje bomba nunca se agotaría; ni siquiera intuyó que la intención de la planta noble era llenar la plantilla de estrellas de rock verano a verano.

En sus círculos privados, Florentino juró no volver a cantar nanas a sus nuevos galácticos. A Cristiano se lo demostró esquivándole las primeras veces que le sugirió la renovación de contrato (aquel antológico “estoy triste”). El derrotismo de Kaká le ayudó a no congeniar demasiado salvo por intereses marketinianos: una suculenta venta de camisetas. Por eso, y aunque la opinión pública no supiera o quisiera explicarlo, el fichaje de Kaká sí fue rentable, como espetó Florentino. En términos de multinacional, por supuesto. En cambio, la relación con Benzema sí tiene las dosis de paternalismo que recuerda  a la de Figo. Con éste consiguió el eslogan perfecto: “Si no viene Figo, pago todas las cuotas de socio de la temporada 2000-2001”; a Benzema no le movieron intereses electorales ni comerciales, simplemente una ilusión por moldear un futuro Balón de Oro desde la base. Por eso, se fue expresamente a buscarle a su casa en un arrabal de Lyon.

El nuevo Real Madrid todavía no genera noticias porque aún no ha salido de la fábrica y no se atisban fichajes de alfombra roja. Quizá, por el mero hecho de distraer al aficionado, ha surgido por inventiva periodística o algún indicio oculto en un jeroglífico el repentino mosqueo de Cristiano Ronaldo con Gareth Bale. Y más cuando el galés gozó de patente de corso en el primer amistoso contra la Roma. En la sección amarillista del club (no es una crítica, en Europa vende diarios a toneladas), Rafa Benítez debe mimar al galés para evitar otro juguete roto como Kaká. Y si ello implica ser negligente con Cristiano, al míster no se le reprochará desde los despachos. La ‘Quinta del Ferrari’ de Lorenzo Sanz sazonó el papel cuché de la época; la era ‘galáctica’ definió a los futbolistas como celebrities; y que CR7 mantenga un cabreo de proporciones bíblicas desde el despido de Ancelotti afila cualquier pluma con ganas de rajar.

Una lucha de egos Cristiano-Bale tiene su morbo en Telecinco, pero que Benítez sepa entender al galés y recuperar en el campo su P.V.P de 100 millones (si es que alguna vez los valió) supera ese morbo al cuadrado o al cubo. El presidente apenas presta atención a la columna de chismorreo porque insiste entre su gente que Cristiano es el líder único e intransferible (esto es información y no opinión). Sin embargo y por si acaso, no baja la guardia, añadiéndose su enésima preocupación de su mandato; no vaya a ser que le suene el teléfono móvil y una voz responda: ‘Presi, soy Cristiano’

“El primero en romper el muro siempre sangra…”

Mircoles, 8 Julio 2015

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Veinticinco años de servicio al club. Las credenciales de Iker Casillas sobran con este dato. Su destino a Oporto es inminente, le separan 7 millones que el Real Madrid no quiere pagarle. Y aunque la directiva esté filtrando una adiós homenajeado, el capitán sabe que se irá a Portugal por la puerta del trastero. Allí, donde se acumulan reliquias como Manolo Sanchís, Fernando Hierro, Raúl (a quien costó años en ofrecerle el Bernabéu como despedida) y en cuestión de horas su último mito. El dinero está retrasando la salida; por supuesto, el club no tiene por qué cubrir su ficha entera si el Oporto sólo le ofrece un tercio de contrato, pero el madridismo también debe saber que, después de Cristiano Ronaldo, es Iker Casillas quien más genera ingresos por publicidad (50% para el futbolista, 50% para el Madrid). La imagen del portero está resquebrajada y ni siquiera juntando al equipo de las 6 Copas de Europa, al ‘yé-yé’, a la ‘Quinta del Buitre’ y a los ‘Galácticos en un emotiva despedida, se podrá restañar el daño. El yerno de España (así le consideraron las encuestas después del Mundial de Sudáfrica) es hoy un padre escéptico, harto de las charlas de barras de bar que airean su nombre con el primer y segundo café de la mañana. Ha aguantado desde ese runrún molesto de la grada hasta pitos e insultos descarados. Ha salido del estado varias veces con la cabeza gacha, sin encontrar razón a tanto rencor. La misma chavalería que se compraba su camiseta del ‘1’, escupía insultos como un papagayo. Por suerte, es una minoría.

“Sé que allí te están dando duro pero el primero en romper el muro siempre sangra… ¡Siempre!”. Sabia cita del dueño de los Red Sox de Boston al vanguardista Billy Bean (Brad Pitt) en Moneyball.  Él, Iker, fue el primero en desafiar el maniqueísmo de Mourinho: conmigo o contra mí, sin término medio. Ésa fue la génesis del ciclón que temporada a temporada ha ido ennegreciendo la leyenda de ‘El Santo’. Y no queriendo pecar de egoísmo, sin ganas de montar en cólera y crear una guerra de trincheras, nunca celebró una rueda de prensa para poner las cartas encima de la mesa. Quizá fue un error no salir delante de las cámaras para frenar los arrebatos de Mourinho; pero así lo creyó y a lo hecho, pecho. Sin duda, ahora tendrá su despedida impostada, con el estadio coreando su nombre y la troika en el palco (Florentino Pérez, José Ángel Sánchez y la sombra fantasmagórica de Mou)  aplaudiendo a radiar. Sin embargo, Casillas se ha construido un carácter en el que la argamasa es su cabezonería, y cuando el presidente, o Butragueño, le sugieran una última visita a su casa de siempre, no esgrimirá un ‘sí’ rotundo; al menos lo meditará un instante. Aunque sabe que la afición le merece por tantos años de servicio, por tantas paradas imposibles, por tantos ¡uys! taquicárdicos.

Iker siempre podrá aceptar una despedida sin fastos faraónicos, como la de Sanchís en 2001. El futbolista que más partidos de Liga había disputado hasta entonces, con casi veinte años de militancia merengue, no quiso las llaves del Bernabéu. Florentino cumplía su primer año de mandato y pidió a Butragueño que convenciese a su amigo para un adiós de gran capitán. Sanchís, poco amigo del jaleo público, se negó varias veces y acabó aceptando un homenaje de andar por casa. Sucedió después del último partido contra el Valladolid en junio de 2001: el estadio, todavía abarrotado, se oscureció y brindó al central una fiesta exprés en el centro del campo delante de toda la plantilla. Casillas también ha oteado su adiós desde hace meses (su interés por jugar en otro club no es repentino), pero su entorno se había obsesionado en un gesto, sólo uno: una rueda de prensa convocada por el presidente en la que se fundiera en un fuerte abrazo con Iker Casillas. Que fuera o no fingido sería interpretado por la opinión pública. Nada más.

Propaganda en el Barça

Jueves, 2 Julio 2015

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“Si soy presidente del Real Madrid, vendrán Cesc, Robben y Kaká”. Fue el cebo electoral de Ramón Calderón para alzarse con la presidencia del club en los comicios del 2006. El funesto presidente colocó su mensaje en las interminables tertulias de radio y televisión porque años atrás la bomba de Luis Figo había surtido efecto en el voto presencial (el de correo fue la clave para las elecciones de Florentino y Calderón). Pero paradojas de la vida o mentiras muy vendibles, esa temporada no llegaron ni Cesc, ni Robben ni Kaká. La foto que ayer inmortalizó a Ariedo Braida, director deportivo del Barcelona de Bartomeu, y Beppe Marotta, consejero delegado de la Juventus, es el imán perfecto para captar al soci. La instantánea no adjuntaba pie de foto, que cada periodista lo intente interpretar con lógica cartesiana, porque las filtraciones se dispararon al segundo: desde la candidatura del Bartomeu insinuaron que Pogba jugaría en el Barça el próximo verano, pero Marotta despejó de un manotazo seco los rumores en La Gazzetta: “Nos han ofrecido 80 millones pero no le vamos a vender”.

Pogba es el cheque dorado de su agente Mino Raiola. Y hasta que el histriónico representante salernitano no alce el pulgar como el César en el Coliseo, la Juve no firmará el finiquito de la cresta más cotizada del mercado. Una comisión del 10% de 90 millones pesa un ‘kilo’ más que 80, y Raiola suele decir sin tapujos que Poga vale “lo mismo o más que Gareth Bale”. La intención del todoterreno francés es cristalina: Luis Fernández el ‘Machote’ reveló anoche en El partido de las 12 que Pogba le había confesado su deseo de jugar en España. Y Raiola, amigo íntimo de Joan Laporta, sólo coge llamadas al Barça, en concreto a Laporta, porque con Florentino Pérez se las tuvo tiesas. Y sólo sacará la pluma para firmar contratos cuando el club azulgrana tenga nuevo presidente. Como en Los Idus de Marzo, Raiola conoce todos los trapos sucios de las carreras electorales en el negocio del fútbol, y sabe que la foto de Braida y Marotta es propaganda muy convincente. El efecto acción-reacción no se hará esperar en la Ciudad Condal: Laporta buscará un apretón de manos con el agente de Ibra sin pie de foto. Una imagen siempre vale más que mil palabras.

El Barça no ha fichado a Pogba, pero evita que el Madrid suelte el talegazo sobre la bocina. Las mil reuniones celebradas en Milan estos días entre el director deportivo azulgrana y Marotta han escenificado una superproducción hollywoodiense con un resultado estratégico pero simplón: bloquear a Florentino. El problema para el Barça es que Pogba se quiere gustar en la antesala de su Eurocopa, es el año y su revalorización le puede costar cara. Y aquí no hay fondos de inversión por medio en los que ocultar dinero negro; el fichaje de Neymar ocurrió una vez, Pogba valdrá 80 o 90 justificados, ¿quizá 100 redondos? Si el Madrid los pagó por su galés, ¿por qué no el Barcelona?

La mirada del tigre…que no tiene el Madrid

Domingo, 29 Septiembre 2013

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Qué lejos queda la pretemporada del Madrid, sobre todo, con aquella bella factura que se cobró contra el Chelsea de Mourinho en la gira estadounidense. En aquel partido, los blancos funcionaron como un acordeón, dominando el balón en cada palmo del campo, anulando al Chelsea en cada jugada, emulando al Circo del Sol por momentos; el equipo se divirtió y empezó a cimentar la anunciada “espectacularidad”. Se intuían grandes fastos en el Bernabéu, con casi toda la mascletá preparada para la codiciada Champions y apenas unos cartuchos en una Liga ‘escocesa’ donde las orgías goleadoras estaban garantizadas a la espera del Barça. El presidente se fió de una apuesta ganadora (como presuntamente lo fue el portugués) y Ancelotti, viejo sueño de Florentino, tenía las mejores credenciales para comandar el nuevo portaaviones: “proyecto nuevo e ilusiones renovadas”, ésa fue la consigna en la planta noble del Bernabéu este verano. Pero nadie, ni los pretorianos más fieles del trienio olvidado (o quizá no tanto) hubieran profetizado un prólogo tan decadente, y eso que es el principio. Numerosos ‘analistas de flechas’ como Quique Ortego, Marcos López o Pedro Pablo San Martín se dedicaron en verano a gastar tintas especulando con el libreto de Carletto: que si 4-4-2 clásico, 4-3-3, doble pivote. posición en rombo…mil y un garabatos que anticipaban un Madrid poliédrico con recursos a granel. Sin embargo, mes y medio de competición ha revelado que este equipo todavía no tiene esa mirada de tigre que achanta a cualquiera. ¿Cuestión del míster? Se le paga para eso.

La alegría del derbi, y por ende de esta Liga, la protagoniza el Atleti más carismático desde que se fueron Juninho y Vieri. Entonces, la afición, por suerte cada vez menos sufridora, acudía al Calderón porque había algo emocionante que ver; el día que Simeone cierre ciclo en el club de sus amores se le nombrará hijo adoptivo del colchonerismo, porque él, y sólo él, cambió durante un tiempo la historia contemporánea de un Atlético triste, nostálgico del pasado y justificando sus continuos fracasos con la gran mentira del pupas. Los rojiblancos conciben el fútbol como los soldados en Salvar al soldado Ryan: jamás se deja tirado a un compañero. Arbeloa estaría encantado de formar parte de la disciplina de Simeone: su equipo sí que es un verdadero ejército de espartanos. Incluso, preparan los partidos con la misma mitología con la que el rey Leónidas afrontó la batalla de las Termópilas: en aquella guerra los soldados persas caían uno tras otro en un desfiladero, al igual que los jugadores del Madrid chocaban una y otra vez contra las emboscadas urdidas por Thiago, Gabi, Arda y Koke. Fue una lección táctica de Simeone a quien hay que reconocerle su magistral partida de ajedrez, por encima de la garra, el sufrimiento y los huevos que inculca día sí y otro también.

El Madrid no encontró el diamante perfecto para perforar el bloque granítico que tuvo delante y Diego Costa se doctoró en la promoción de los grandes cracks de la Liga. De su antecesor, Falcao, se decía que remataba hasta un microondas; el hispano-brasileño no sólo ejerce de killer de área, abre las defensas como si fueran hojalata y no se amilana ante temperamentos tan volcánicos como los de Pepe y Sergio Ramos. Es el delantero que todo entrenador querría tener pero del que nadie presume, al menos hasta este año, porque no suena políticamente correcto en este mundillo donde el marketing domina al fútbol. Diego Costa le debe mucho al ‘Cholo’, tanto como Rocky a Apollo Creed, porque el rojiblanco sí que tiene esa mirada del tigre. Y Del Bosque lo sabe: cada gol suyo agiganta un debate nacional que pronto no tendrá discusiones: ¿Negredo? Bien, pero aún no golea en Manchester; ¿Soldado? Dos goles de penalti en Premier League; ¿Llorente? Titular una sola vez en la Juventus. A Diego le vale con un desmarque para reivindicar una calidad no reconocida hasta hace nada.

Simeone sigue sin querer apostar por la candidatura liguera, “es demagógico decir que sí”, soltó en la sala de prensa del Bernabéú. Tampoco era el desafío impuesto por Jesús Gil a Radomir Antic en aquel gran año del 96, pero la apoteosis resultó descomunal. Y sus soldados rasos también tienen bien aprendido el discurso; por eso, ante la misma pregunta, Koke responde que son “candidatos a partido a partido”. Trabajar hasta morir, es la frase que deben esculpir en el dintel de la puerta del vestuario rojiblanco. Y, por cierto, a Koke no le queda mucho tiempo para jurar amor eterno a sus colores; centenares de clubes ya están redactando sus próximas ofertas a Gil Marín. ‘Koke tomó el Bernabeu’, dijo Tomás Guasch; esa frase vale más que cualquier título.

Síndrome de ‘La Décima’

Jueves, 14 Febrero 2013

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Hugo Sánchez siempre fue considerado el rematador por excelencia por tierra, mar y aire hasta que llegó Bam Bam Zamorano para reinventar los saltos en suspensión. Durante años el Real Madrid encontró cabeceadores herederos del majestuoso Carlos Santillana que vivían en las alturas y meditaban el gol levitando sobre las defensas. Cristiano Ronaldo es digno de unirse a esa selecta elite, por de pronto casi extinguida. Su mecánica de salto resulta imposible porque, sencillamente, depende de una proeza de la genética. Lejos ya de disparar los misiles tomahawk con ambas piernas o de reventar cronómetros a base de zancadas propulsadas, Cristiano a veces saca su otra arma secreta, sólo recomendable para las grandes ocasiones; desde luego anoche lo era, tal como sufrió Pinto en la final de Copa de Mestalla o Peter Cech en la de la Champions de Moscú. Tanta admiración causó su salto de trampolín en las narices de Evra, que hasta el mítico Michael Owen no se cortó en twitter diciendo que el portugués era el futbolista más completo de la faz de la tierra.

Cristiano responde cuando más se le necesita, pero el problema o bendición del Madrid (todo es relativo, claro) es que siempre se le requiere. Cada vez es más entendible que Florentino Pérez sólo conciba el futuro del club con el permiso del líder portugués; sin embargo, al Madrid de lo cientos de millones le convendría espabilar al resto de la plantilla para que le echen una mano. Cristiano se vale solo para voltear rivales, aunque los hay puñeteros como el United que precisan de más ayudas. Justamente, las que no ofrecieron ni Benzema ni Higuaín, a quienes les ha salvado el momento crucial de la temporada: cada vez que juegan mal, el Bernabeu oye los susurros de Falcao, Cavani o el otrora querido Sergio Agüero. Por eso, sea cual sea el botín final, el presidente tiene decidido refrescar la delantera por el bien de Cristiano. Es una pena que el reconocimiento de un delantero sean tan ingrato como el de un portero: sus méritos quedan lapidados si los sucesivos no son igual de buenos. Y para mayor escarnio de los dos arietes merengues, Cristiano eclipsa a todos convirtiéndose en el mejor lanzador, pasador o rematador. Quizá el Madrid no tenga más remedio que accionar la última palanca colocando a CR7 de delantero centro; no sería una idea descabellada para el Camp Nou y Old Trafford. Porque ésas son las dos vidas que le quedan y debe jugárselas a tumba abierta.

Veinte días exactos tiene el Madrid para solucionar la temporada; de lo contrario, las disputas sucesorias en el banquillo pueden ser insoportables. La fatalidad le va a dar a Cristiano la oportunidad de entrar de veras en la leyenda blanca; el madridismo espera de él su mejor versión por enésima vez, salvo que la exhibición no admitirá errores, ni siquiera un empate que no sea a dos o más goles en ambos casos. Si el Madrid-United pintaba como el partido más trascendental de la era Mourinho, ni qué decir tiene el cartel que presentan los dos venideros. Ya no se trata de presumir de trofeos o hacerlo mejor que el Barça, sino de demostrarse a sí mismo que todavía infunde un respeto que parecía eterno. Lo último que necesita el Madrid es crearse en la cabeza el síndrome de ‘la Décima’ y repetirla en voz alta como un loco con una camisa de fuerza. Las Champions se ganan sabiendo competir, como el Chelsea del año pasado, o simplemente sacando el mejor fútbol. Por eso, el Barça parte como favorito cada edición, llegue o no a la final.

El consejo médico para el Madrid es que olvide la flagrante crisis de los octavos o la losa histórica de la volea de Zidane. Tiene fuelle para ser campeón, aunque todo dependa de cómo se levante Cristiano; pero también le sucede al Barça con Messi y no le ha ido mal. El secreto es que los blancos no se obsesionen con los clichés de siempre, tales como que la Champions es la competición fetiche o que el Madrid es rey de Europa por decreto. Al menos, Mourinho, un tío ajeno a la idiosincrasia  merengue, no lo cree así y sólo concibe ganar su tercera ‘orejuda’ peleando como el resto de los mortales. Hace tiempo que el Madrid dejó de estar por encima de todos, ése debe ser el punto de partida.

El Madrid necesitaba a su jedi

Jueves, 10 Enero 2013

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Una de las razones que esgrimió Cristiano Ronaldo para pedir un aumento de salario el pasado septiembre en el despacho de Florentino fue que no se le valoraba como a una estrella tipo Leo Messi, Rooney o Ibrahimovic. Cobraba, y sigue haciéndolo, apenas un millón más que Kaká y, claro, la coartada era escandalosamente descarada: ¿cómo era posible que al mejor jugador del equipo, a una distancia sideral de cualquier compañero, le mantuviesen en el estatus salarial de otro que reza todos los días desde el banquillo para que un ingenuo magnate asuma el pastizal de su nómina? Obviamente, la exhibición de anoche es la penúltima prueba del delito del presidente. Cristiano merece que el club se avenga a sus designios por el bien del mismo Madrid. Si haber lanzado un órdago contra Casillas le ha costado a Mourinho casi un sacrilegio, la directiva jamás se perdonaría no mimar a su gran estrella; más que nada, porque sin CR7 no se atisba a un Madrid competitivo, ni siquiera en unos octavos de Copa del Rey.

Por aclamación popular del Bernabeu sólo cabe una interpretación y es demasiado peligrosa: Cristiano es medio Madrid, ¡qué demonios!, ¡es el Real Madrid entero!..tanto para equilibrar la balanza de pagos de tesorería como mantener al equipo vivo aunque sea jadeando. Quizá la causa la dicte el pésimo fútbol del equipo, es decir, la nula existencia de cualquier idea de juego. El Barça marca tendencia, divertirá o aburrirá su perfección, pero con o sin Messi nunca se atreverá a ignorar su patrón de juego. En cambio, cada ataque merengue es un barullo de niños jugando en un campo de arena que se soluciona dándole el balón al mismo abusón de siempre. El debate de la portería ha terminado con final feliz para un madridismo que no contempla ni una sola foto sin su capitán, y ahora el que pide paso con un runrún incesante es el de la ‘Cristianodependencia’. ¿Le merece la pena al club fiar todos sus propósitos a un solo Terminator? Los culés han acabado plegándose al incomparable talento del suyo y, de momento, no les ha ido nada mal.

Cristiano ha cambiado su actitud para grandísimo beneficio propio y del Madrid. Atrás queda aquel catálogo de gestos pueriles y pataleos de rabieta con el que inmortalizó su imagen por los campos de Primera. La nueva versión del portugués, la que debió imperar desde el primer día, ha engendrado a un devorador de todo lo que tenga que ver con la pelota y no precisamente sólo meterla: se pega una carrera a mil revoluciones en el minuto noventa para intentar machacar un 4-0 e instantes después persigue a un rival casi hasta su propio campo; si no le pasan un balón fácil, aplaude insinuando que saldrá a la próxima, en vez de quedarse quieto haciendo aspavientos; su voracidad ya no consiste en superar a Messi por el pichichi, ahora se ha dado cuenta que los goles suelen fabricarse desde la asistencia, y ésa es un faceta en la que también empieza a sentirse poderoso. En definitiva, cuando más necesitaba el Madrid de un jedi que devolviese el equilibrio a la galaxia, ha aparecido este Luke Skywalker.

Pero si Cristiano es hoy una bendición, el rendimiento del resto de la plantilla es casi un insulto para quien más se deja los huevos. La defensa está desbordada por cualquier lado: Ramos ha pegado un bajonazo técnico y anda despistado desde que acabó la Eurocopa; encima, su arrebato macarra contra el árbitro Ayza Gámez le puede costar un paquete de cuatro partidos mínimo. Xabi Alonso siempre es él, pero su rodaje tiene un límite; necesita descanso urgente. Y los peores casos los protagonizan Özil y Benzema: el alemán quedó retratado en un balón que perdió y ni siquiera hizo ademán de intentar recuperarlo, mientras que la abulia de Karim sólo la puede resolver Zidane, quien, por cierto, poco quiere saber de su Madrid mientras dure el curso de entrenador en Francia. Menos mal que Joachim Löw tenía razón, aunque le tomasen en España por un loco: Khedira se va a hacer al final insustituible. Puntazo para Mourinho.

Benzema en versión bestial

Lunes, 19 Noviembre 2012

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“Si fuera por ti, tendría que entrenar a las doce, porque a las diez llegas dormido y a las once sigues durmiendo”. Ésa fue la primera arenga de Mourinho a Benzema a las pocas semanas de coger el mando del Madrid. Lejos de la actitud laxa de Pellegrini, el francés necesitaba un jefe que le espabilara mediante palos, y su actual entrenador siempre es uno de los más acreditados para resucitar muertos. Porque así sentía Karim en su primer año como madridista; el hecho de que el mismísimo Florentino Pérez tocará al timbre de su casa de Lyon para convencerle de que fichara fue una losa demasiado pesada. Sí, fue un capricho del presidente, pero el primer Madrid de la nueva era debía levitar sobre Cristiano Ronaldo y Kaká. Y con la voracidad goleadora del portugués, Benzema se sentía un simple relleno que se aprovecharía de la inercia ganadora de su equipo. Además, y para más desazón del ex delantero del Olympique, sus superiores buscaron a David Villa como primera opción aquel verano del 2009: “Hicimos un esfuerzo enorme por Villa, pero no alcanzó. Vamos a cambiar el objetivo, pero la prioridad quedó clarísima”, desveló el entonces director general Jorge Valdano.

Pero Benzema era un chaval tímido que no podía fallar a las primeras de cambio. Así se lo comunicó Florentino a Mourinho, quien harto de la abulia de su jugador, acudió a Zidane para que rescatase a su compatriota de otro claro ejemplo de talento malgastado. El astro francés recomendó a Karim someterse a un tratamiento de adelgazamiento en una clínica italiana; el resultado fueron siete kilos de menos que le dejaron una fisonomía perfecta para encajar en el juego vertiginoso de pim, pam, pum que sigue proponiendo Mourinho. Por fin, Benzema enterró su versión ‘monsieur empané’ y se puso a perforar porterías y, sobre todo, montar las jugadas para regocijo de Cristiano (hasta quince asistencias se marcó la temporada pasada). Sin esperarlo tan pronto, su entrenador se había encontrado con un delantero total capaz de rematar, controlar, disparar, asistir e inventar fútbol de la nada. Pero Mourinho, cuya habilidad para gestionar vestuarios es indiscutiblemente brillante, era consciente que a veces el estilo del equipo requería la estocada fulgurante de Higuaín. A partir de ahí nació el debate: ¿el perro (Higuaín) o el gato (Benzema? Pues el Madrid en formato contraataque necesitaba al argentino y, en cambio, el artesanal que exigía paciencia par abrir defensas enlatadas, era el más adecuado para Karim.

Durante esta temporada, la carrera por la titularidad se la había llevado Higuaín. Parecía que el lado oculto de Benzema empezaba a aparecer de nuevo y el jugador lo dejó claro en una entrevista en L’Equipe…”Tengo ganas de jugar más; desde principio de temporada paso más tiempo en el banquillo que en el campo”. La contestación de su jefe fue escueta pero contundente: “Yo paso noventa minutos en el banquillo y no pasa nada”. Quizá Benzema echaba de menos algún consejo de su nuevo mentor Zidane, pero el astro francés se ha apartado del primer equipo y en ocasiones, el ariete de la selección gala anhela la tutela permanente de Zizou.  Con o sin él, el mejor partido de Benzema ocurrió el sábado por la noche. Él solo desmontó la defensa del Athletic y su figura se agigantó en cualquier palmo del césped. Se lo estaba pasando de coña y eso es lo más gratificante que se puede descubrir en Karim. No obstante, dice que su mejor actuación no ha llegado todavía (portada del AS de este lunes), pero difícilmente podrá repetir otra igual: su valoración como MVP es máxima. La gracia es averiguar cuántas veces veremos su versión más bestial.

 

Dilma Rousseff, eternamente agradecida

Jueves, 10 Noviembre 2011

“El presidente del Santos llamó a Florentino Pérez quince minutos antes de la rueda de prensa para explicarle que la ampliación de contrato de Neymar era una cuestión de estado, si bien tres grandes empresas estaban involucradas poniendo 20 millones de euros cada  una”. Paco González desveló en El Partido de las 12 la intrahistoria de una conferencia exprés que Luis Álvaro de Oliveira planeó ante la distracción de la opinión pública…y del presidente del Madrid.

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La tormenta perfecta

Jueves, 27 Octubre 2011

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“El huracán Grace se dirige hacia el norte desde la costa atlántica, es enorme y va en aumento. En segundo lugar, hay un ciclón en la isla de Sable a punto de explotar. Y, a la vez, surge un frente frío del Canadá, el condenado viaja sobre la corriente y se abalanza sobre el Atlántico, donde confluirán los tres. Puedes trabajar en esto toda tu vida y no ver nada igual…sería un acontecimiento de proporciones épicas, sería la tormenta perfecta”.

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