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Mitos del fútbol moderno

Viernes, 29 Julio 2011

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El maestro Santi Segurola explica en el libro Fútbol, pan y circo. La metáfora patriótico-deportiva de España, de José Antonio Ruiz, cómo ha devorado el deporte a sus ídolos…”El héroe se ha hecho corpóreo, ha perdido su elemento sentimental y legendario, se la ha arrebatado su condición homérica para trasladarlo a un terreno más prosaico. Y la idea del mito, esencial en el deporte, se ha desfigurado”. Esta definición lacónica resuelve una vez más, la última en el caso del Kun Agüero, por qué el fútbol crea efigies tan rápido como las tumba. Ese terreno “más prosaico” no es sino la “mitología del contrato sideral que une los fugaces destinos de los mercenarios de la pelota a la cuenta de resultados de las marcas deportivas multinacionales”, tal como señala el propio autor del libro. Y en esa  moda, lejos del sentimentalismo filial de Raúl con el Madrid, Guardiola y el Barça o Tamudo con el Espanyol, ha caído Agüero de forma entendible en el fondo que no en las formas. Él quería jugar en el Madrid y así lo supo el club blanco; pero entre el incomprensible pacto de caballeros Real-Atlético y la obsesión de Florentino con Neymar, el ex rojiblanco se ha tenido que ‘conformar’ con una cuenta corriente rebosante de millones y un destino que no imaginaba en un principio. No obstante, sin ostentar un currículum histórico digno para un crack, el Manchester City ofrece al Kun un proyecto con chicha en el que los títulos menores ya están al alcance (ganó la pasada Copa inglesa) y la Premier es un reto, como en su día planteó exitosamente Arsene Wenger en el Arsenal.

Agüero explicó, ya como nuevo jugador celeste, que sus agentes hicieron todo lo posible para venir al Manchester. La declaración se entiende como una urgencia después de la frustración por no haber fichado ni por Madrid ni Barça, y sobre todo por sus continuos pataleos públicos. “No sé que hemos al Kun para que nos trate así”, se preguntó Enrique Cerezo anoche en la COPE. Demasiados “no quiero seguir” han ennegrecido una salida que podía haber resultado más cordial. Porque, incluso, la hinchada rojiblanca entiende que sus estrellas quieran aventuras más suculentas y entretenidas que la que plantea el club año tras año, inmerso en la búsqueda eterna de una hoja de ruta. Fernando Torres creyó que el Atleti se le quedaba pequeño y fue seducido por Rafa Benítez, aunque la penuria en títulos todavía le acompañe; Forlán también podría haber dicho adiós, pero no se precipitó y la Copa América le ha motivado para acometer otra intentona con el Atlético. También David Villa quiso irse al Madrid hace dos años y aguantó un año más en Valencia a la espera de otra gran oportunidad, la que le ha brindado el Barça. Son ejemplos que podía haber copiado el Kun en sus maneras; desgraciadamente, ha elegido la menos decorosa, la que ha encabritado al Vicente Calderón.

Culminado su fichaje, el morbo lo pone la intrahistoria: el Madrid dijo desde el primer momento que no le interesaba, que el suyo era el brasileño con cresta; habría que saber cómo de curioso fue el Barça con el delantero, toda vez que la solicitud por Alexis estuvo en la mesa desde el primer momento. Quizá Rosell indagara en la situación del Kun para buscarle las cosquillas al Madrid; la Juventus sí fue de cara desde que se abrió la veda y el City le ha pescado después de tantear al resto de pretendientes y pagar sin discusión previa los 45 millones de cláusula. El caso del Kun ha durado demasiado, bien por amagos en negociaciones o porque, verdaderamente, el jugador estaba convencido que Florentino se decantaría por él, dado que Neymar y el Santos se están haciendo los remolones. Lo cierto es que habría sido más sencillo y excitante que el Kun hubiese elegido club al estilo americano; como en la escena de la película The Blind Side, en la que el amateur de fútbol americano, Michael Oher, da a conocer su elección cogiendo una de las tres gorras que correspondían a sendas universidad que le habían hecho ofertas formales. Imaginaos gorras con escudos bordados del Madrid, Barça, City y Juventus…la decisión habría sido sencilla, mal que le pese al jeque del Manchester, si es que le preocupa haber fichado un jugador a disgusto.

Al principio fue el balón

Jueves, 26 Mayo 2011

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La destitución de Valdano deja claro “quién ha sido el ganador de una lucha” que él ha intentado evitar. Su salida delata que era un incordio para Mourinho, pero al mismo tiempo se había convertido en el ‘apagafuegos’ de los desmanes verbales del portugués. A bote pronto, la grieta se hizo pública desde que el entrenador se empeñó en fichar un delantero en sustitución del lesionado Higuaín: surgieron rumores de un posible distanciamiento pero la verdad es que Valdano entendió a Mou en la necesidad de un refuerzo. No obstante, el 16 de enero el Madrid empató en Almería y Benzema fue suplente…el ejecutivo respondió a la pregunta del ansiado fichaje con sorna: “El nueve – Benzema- estaba en el banquillo”. Poca gracia le debió hacer a Mourinho.

Tampoco le agradó atizar sin respaldo corporativo la actuación arbitral de Clos Gómez con sus ‘trece errores’ en el Madrid-Sevilla previo a navidades. Fue en ese preciso momento cuando el míster asimiló que el portavoz del club había tomado un papel más prudente, lejos de su vehemencia o ‘sinceridad políticamente incorrecta’ de las ruedas de prensa. Y la prueba definitiva llegó con aquel famoso “yo sólo reporto al presidente o a José Ángel Sánchez”. Precisamente, este último fungirá a partir de hoy de directivo plenipotenciario con la salida de Valdano. Es una pena que la sempiterna cautela de Valdano no haya calado en un este proyecto en el que el ‘Mou omnímodo’ ansía controlarlo todo: en la última referencia del ex director general hacia el técnico, tan sólo escuchamos una apreciación comedida y consecuente a la pregunta sobre su silencio público…”se ha echado a un lado para no aumentar el ruido de alrededor”. Ése fue el eufemismo que de nuevo rechinó en los oídos del técnico; al menos, así lo entendió la prensa por las declaraciones de Eladio Paramés, portavoz acreditado de Mourinho.

Pero quizá la efeméride clave sucedió el pasado 31 de mayo, el día de la presentación oficial de Mourinho. Entonces, Valdano aprovechó los micrófonos para aclarar que hubo desavenencias entre ambos cuando el argentino ejerció de columnista en prensa, aunque matizó que habían zanjado cualquier malentendido de “forma frontal, como hombres de fútbol”. Sin embargo, y a tenor del fin de ciclo para Vadano, aquello fue un punto y aparte. Seguramente, Mourinho estaba enterado de todo lo que se escribía sobre su persona, tanto en Londres como en Milán, y sabría responder en consecuencia. Los siguientes artículos son una recopilación que hizo el portal digital Sportyou de la sección Al principio fue el balón, cuando Valdano prestaba su pluma a la  contraportada de los sábados en MARCA:

*Tan distintos y tan iguales (05 de mayo de 2005)….Valdano compara a Mourinho y Rafa Benítez. Cree que los dos tienen “hambre atrasada de gloria y el gusto por tenerlo todo bajo control”. Pero la indirecta dilapidaria dice que “quien no tuvo talento para jugar no cree lo suficiente en el talento del jugador, en la capacidad para improvisar soluciones”. Valdano fue atrevido para hablar de un entrenador ya campeón de Europa (Mou con el Oporto en 2004) y otro que obraría el milagro de Estambul a finales de ese mayo del 2005.

*El método Mouri (25 de febrero de 2006)…”Me cae bien la pose de maldito de Mourinho, pero eso no significa que crea en su inocencia”. El Barça vence al Chelsea 1-2 en la ida de octavos de final de Champions y Mourinho, técnico del equipo inglés, acusó a Messi de hacer teatro tras una entrada de Del Horno. Valdano sentenció que “lo bueno del Barcelona fue confirmarnos que, a veces, el mérito le gana a la trampa. Y brillantemente”.

*Un mito moderno (04 de noviembre de 2006)…El Chelsea empata en el Camp Nou en la fase de grupos con un gol in extremis de Drogba. Valdano escribe que el festejo de Mourinho arrambla todo el protagonismo del partido y señala que “ha logrado cautivar una imagen de hombre en la que convive un guapo, un ganador y un provocador… coincide en una persona todo lo bueno y todo lo malo

*Un intruso pedagógico (03 de mayo de 2008)…Valdano utiliza al sucesor de Mou en el Chelsea, Avram Grant (que a la postre llegaría a la final de Champions contra el United), para sacudir al portugués: “Grant se pasó por la piedra en una sola noche – las semis contra el Liverpool- el poderoso carisma de Mourinho…si permitimos el excesivo intervencionismo de los entrenadores, eliminaremos toda idea de felicidad, en los jugadores primero y en los espectadores después”.

Estos artículos evidencian la distancia sideral que hay entre dos hombres de fútbol Pero un último escrito, La Mirada  (06 de septiembre de 2008), descubre cómo es el portugués en su personaje público…”Es un carisma andante que no se sabe muy bien lo que representa, pero la fuerza de su imagen es imprescindible para los medios. Cuando el periodismo apunta a un personaje, hacia ahí va la mirada de la opinión pública”. O sea que Valdano profetizó lo que ha sucedido en esta Liga. Los periodistas nos hemos empachado de Mou hasta el punto de aborrecer sus últimas comparecencias; los palos han tenido gracia unos meses, pero la incongruencia también la ofrecíamos nosotros por quejarnos cuando el que salía a la palestra era Karanka. En definitiva, tenemos Mourinho para un año más, como mínimo, así que habrá carnaza para seguir despellejando. Y guste o no, es lo que da audiencias y él no actuará sin dejar de ser el protagonista. Ciertamente, Valdano tenía razón: ya no se sentía cómodo porque dos opiniones tan antagónicas no podían convivir. Por el momento, el Madrid ha obedecido a su entrenador y se amoldará a todos sus designios…quizá sea peligroso, pero es la apuesta de Florentino.

Unos con balón..los otros con agallas

Mircoles, 4 Mayo 2011

 

Cómo me gustas, Madrid. Es el titular que hoy le pone Dagoberto Escorcia a su crónica de La Vanguardia. La frase respira la ironía guasona con la que el barcelonismo se regodea del Madrid, pero también barrunta lo que pudo hacer Mourinho y no quiso. Porque este Madrid, irreconocible por cierto, podría presumir de fútbol divertido…tiene mimbres para ello y anoche, sin presión ni obligación, lo sacó del alma. Y, además, resulta cada vez más evidente que su apuesta debe ser el contraataque; es el perfil que le gusta porque siempre huele a peligro. Pero no, un árbitro –bueno, dos- y el ‘intento confuso de resurrección’ (brillantez de David Gistau) ahogaron cualquier conato de remontada. No obstante, poco le importará al madridismo los galimatías tácticos o el cambio abrupto de su esencia: De Bleeckere y, por ende, la UEFA, son demonizados por todas las esquinas del Bernabeu. Lo entrevió Valdano, lo piensa Florentino y lo lamenta Zidane, imagen del club en sus relaciones internacionales.

Supuestas conspiraciones al margen, el IV episodio deja una nebulosa de resquemor en los sectores más antimourinhistas: ¿por qué no salió ese ímpetu en la ida? Quizá el portugués tenga razón y el 0-0 fuese el plan perpetrado. Así lo entendió Casillas, cuando al final del partido conjeturó que el 1-1 les habría metido en Wembley sin la judiada de la expulsión de Pepe. Pero nunca lo sabremos, porque el Barcelona jamás habría salido sin reprís en caso de tocar a rebato. Precisamente,  garbo es lo que les ha faltado a los azulgranas, salvo Messi: Guardiola nota que sus chicos están fundidos (consecuencia inexorable de competir sin dos tíos por puesto) y llama al esfuerzo mental de la plantilla para sobreponerse a los calambres de final de temporada. Aunque no importa demasiado: el Barça tiene que conjurarse para dos o tres partidos más….la final y uno o dos de Liga. Entonces, sacará el sobresaliente, el cum laude incluía la Copa.

La tercera final en seis años es la prueba irrefutable de que el Barcelona no debe cambiar la hoja de ruta, sólo pulir ciertas cláusulas: la primera, la del fondo de armario. Y me da que Guardiola habrá propuesto a Zubizarreta el fichaje de otro delantero. Suena el brasileño Neymar, pero aparecerán más pretendientes. El caso es que Villa no está atinado y Pedro, con su gol, rompió una ristra de actuaciones simplonas. Sinceramente, Eto’o caló hondo y todavía queda el poso…Ibrahimovic se postulaba como sucesor para un buen rato pero su carácter inflamable le mandó al Inter. Pero ya habrá tiempo de moldear al equipo; ahora sólo importa seguir arramblando con títulos. Y el regusto no puede ser más delicioso: eliminación del Madrid, el Espanyol como víctima propiciatoria para cantar el alirón liguero y Wembley, lugar místico del que Francisco Cabezas, de El Mundo Barcelona, extrae un significado precioso…”el punto de inicio de una filosofía que gobierna el fútbol moderno”. Ésa es la reflexión con la que el Madrid debería devanarse los sesos; la clave tiene la Mourinho.

Así que, con la temporada finiquitada, el Madrid puede tirar por el atajo y permitir que su entrenador plenipotenciario experimente lo que le venga en gana sin atender al folclore que Di Stefano y los de la Quinta del Buitre han perpetuado. O, por otra parte, Mourinho podría no ser tan ‘Mourinho’  y confiar más en unos pupilos que le rinden pleitesía a la vez que prefieren jugar con el balón en los pies y no dándose las manos los unos a los otros para formar barreras humanas. Escuché a un Sandro Rosell eufórico jactándose de que el pase a la final fue el triunfo del fútbol…y eso al madridista le debe escocer, aparte de los arbitrajes maquiavélicos que denuncia. El 1-1 demostró que la distancia entre ambos no es sideral, sólo que el Barça ha chivado al Madrid el camino: jugar como un poderoso…los primeros con la pelota y agallas, los segundos sin pelota pero también con agallas. Al menos, en Mestalla y desde ayer.  

No promete títulos, simplemente los consigue

Jueves, 21 Abril 2011

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Siempre recomiendo la lectura de David Gistau en su sección Barra Brava de El Mundo. Sus artículos interpretan el runrún de la grada del Bernabeu, que no de la prensa, y por eso le considero una especie de gurú para sanedrines merengues: hoy ha vuelto a atinar en su análisis del ‘efecto Mourinho’. “La grada venera al entrenador porque viene de una época tan nefasta que está dispuesta a cambiar principios por victorias” y así lo ha entendido la gran masa del madridismo, sobre todo hoy que no ha lugar para la crítica. Se trataba de ganar o ganar, y en tal cometido el Madrid hizo el partido más inteligente que se le recuerda en años. Lo ha dicho hasta Rafa Nadal, “si el sábado le llega a plantear un partido alegre al Barça, le podría haber caído 0-3”. Pero Mourinho lo sabía no desde el Bernabeu sino desde la fatídica manita: un estilo tan preciosista sólo podía ser rebatido por otro que lo afeara. Y ése fue el de este Madrid, moldeado en cada recoveco a gusto del míster por la necesidad de títulos.

La prodigiosa noche ha endurecido al club, todavía frágil por la falta de reválidas para recuperar el respeto en Europa de antaño. Y a la segunda (el primer reto era la Liga) Mourinho se ha salido con la suya…por competitividad y, sencillamente, porque está considerado el mejor entrenador del mundo. Así lo demuestra su currículum (a mi juicio, su verdadera obsesión) y sus métodos prácticos que no dejan de regalar copas. Él gusta a los aficionados porque es exageradamente sincero y no atiende a  las formalidades sobre qué se puede o no soltar en una rueda de prensa; anoche repitió que ha venido a Madrid para trabajar un equipo a su manera, porque para eso le han fichado. Y leyendo entre líneas sus comparecencias públicas, uno se da cuenta que poco le importa la historia del club donde esté….su filosofía está muy mecanizada: ser él mismo (a quien le guste, bien, y a quien no, plin), entrenar a jugadores que mueran por él y ganar títulos. Es lo que se le exige y punto. Por eso, el capitán del Chelsea, John Terry, intenta convencer a Abramovich para que le repesque aunque tenga que embargar medio imperio gasístico; por eso, Moratti todavía se lamenta por haberle dejado despedirse con un simple abrazo y por eso, el madridismo le rinde pleitesía. Y, encima, no promete éxitos, mejor: simplemente los consigue.

Los periodistas habíamos planteado la final desde una disyuntiva tremendista: si el Madrid ganaba, nacía una creencia; pero si el Barça hubiera sido el campeón, el panorama blanco habría sido apocalíptico. Al final, Mourinho ha superado el primer órdago directo de la temporada y la afición está tan excitada, que la ciudad se puede poner patas arriba si el resultado se repite en Champions. Pero hoy no toca adivinar el futuro, los blancos se merecen la ovación de todo el país por recuperar valores legendarios casi olvidados (casta, brega y ‘huevos’) y por haberle ganado la batalla al mejor equipo del mundo en una partido de ajedrez magistral. Visto desde fuera y a tenor de la entrega de anoche, extraña por qué este Madrid ha permitido la fuga del Barça en la Liga; supongo que da igual, un título es un título.

Lo bueno de una victoria tan monumental es que extrae ídolos: Casillas es el más querido porque es el mejor del equipo; Cristiano, como dice Gistau, iba a confirmar su peor fama en los clásicos y un cabezazo le mandó directamente al olimpo y Pepe, el tercer predilecto de Mou, es la encarnación del nuevo Madrid corajudo, que gustará más o menos, pero se ha quitado por méritos el estigma de ‘segundón de la primera Liga’. Por supuesto, no ha sido una Copa más, sino la advertencia al Barça de que no va a caminar a sus anchas por mucho más tiempo. No obstante, en Barcelona no preocupa el Madrid en sí, Mourinho se ha revelado en un ogro difícil de digerir y ese papel le pone muchísimo. Y, ciertamente, los azulgranas no le ficharían porque podrían encontrarse con una guerra civil interna, pero tampoco le quieren de enemigo: la historia reciente de sus duelos lo evidencia. Por de pronto, “Mou cumplió su contrato de asesinato, y presenta la cabellera del Barça”. De ello puede fardar la hinchada hasta el miércoles. Aunque me da que la temporada está salvada: Florentino obtiene el premio que le faltaba, el Madrid se está portando como un gladiador en Champions y Mou ha ganado un título. Por algo es el ‘entrenador de títulos’, como a él le gusta…a pesar de Cruyff.

‘Fichajes retóricos’

Martes, 15 Marzo 2011

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Os recomiendo que cada lunes leáis el prodigio literario de David Gistau en El Mundo. El último, titulado El rey y el valido, y referido al panegírico que Florentino tributó a Mourinho, argumenta la necesidad del continuismo. “Al Real Madrid no le conviene autodestruirse cada verano para volver a empezar…si se le permite, Mou terminará haciendo un equipo campeón, sólo que tal vez no este año en el que todavía no declina el Barça”. Exacto. Con el nuevo gurú, el Madrid asumió que tendría que  atenerse a las consecuencias motivadas por el temperamento de Mourinho y su visión exclusiva del establishment futbolístico; el presidente comprendió que el madridismo no toleraría más experimentos de año en año y Valdano, hasta hace poco escudero verbal de lo que gusta y no gusta en el Bernabeu, se ha encontrado inesperadamente con un marrón menos: Mou incendia las ruedas de prensa y, además, se encarga de apagar fuegos…cuando lo cree conveniente. El descaro de tanta excusa (o verdad) contempla un trasfondo obvio: sembrar títulos para evitar que “el dominio abrumador del Barcelona alimente frustraciones que Florentino sólo alivia con despidos y carne fresca en los fichajes retóricos”.

El discurso del presidente dilapida cualquier suspicacia, si es que la había, entre directiva y entrenador; con Valdano arrumbado en tareas más fútiles, el apoyo unánime a las diatribas del portugués cobran validez hasta que llegue la primera copa. Y como en cualquier relación de confianza debe haber reciprocidad, ahí Mourinho se siente imponente: tiene claro que va a ganar algo. Ésa es la esperanza última del madridismo, su ‘clavo ardiendo’.  Por eso, él insistía en un parapeto que viniese de arriba y Florentino se lo ha dado con creces. Tan inédito fue el gesto, que Gistau no lo concibe como noticia sino que lo atina como un ‘acontecimiento’.

Uno de esos ‘fichajes retóricos’ de los que habla el columnista empieza a comprender que de nada vale haber venido con galones galácticos. Sí, Benzema se ha desperezado y ha mudado ese gesto pavisoso cuando la zancada de Adebayor barruntaba su ostracismo más absoluto. No sabemos si en el cambio ha influido una de esas soflamas mitad didácticas mitad agresivas de Mou o el propio francés se ha asomado al precipicio de una hipotética salida, la misma que martillea los oídos de Kaká, a quien no le vendría mal la terapia que se ha autoimpuesto su compañero. El caso es que Benzema, por encima de su progresión meteórica (un febrero y marzo estratosféricos), ha dado la tranquilidad suficiente para que su entrenador no esté mirando de reojo la recuperación de Higuaín; cuando llegue el argentino, bienvenido y a batirse el cobre por el codiciado puesto. Los goles de Benzema han revalorizado la delantera y lo que fue un capricho de Florentino se está convirtiendo en menester.

También va siendo una obligación que el Madrid apueste más por el talento (Granero) que por el músculo (Lass/Khedira), una vez que Mourinho se ha cerciorado de que su equipo también sabe hilvanar jugadas. Precisamente en la Liga española la apuesta por Xabi Alonso y Granero es, cuanto menos, divertida si el madridismo quiere pasar el buen rato de Santander. En esa tesitura, el centrocampista donostiarra agradecería la compañía de otro constructor, aunque el antojo implique mayores riesgos en la retaguardia. Lass y Khedira no aportan ningún extra a sus coches-escobas y de ahí el peligro de concentrarlo todo en Xabi. Y como éste es demasiado necesario tanto para rondos de entrenamiento como para finales, por fin Mourinho ha decidido apostar por Granero, que ha pasado de figurante a secundario al estilo de Steve Buscemi. Su concurso dota a los partidos de incertidumbre sana, pues el chaval tiene el arrojo suficiente para intentar genialidades de crack. El Bernabeu siempre aplaude la intención, salga o no; a ver cómo le mima su mister, Granero tampoco fue un ‘fichaje retórico’.

“Hagamos un mundo protegido de la hipocresía”

Viernes, 4 Marzo 2011

 

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“En un mundo hipócrita, no ser hipócrita es un gran problema”. La parábola de Mourinho debería servir de enseñanza moral para él mismo, no como excusa para justificar sus groserías. Sí, lleva razón en que nunca entrenaría al Málaga, puesto que se ha trabajado un currículum para ambicionar otros proyectos; pero un personaje público de su envergadura mediática tiene que saber discernir entre lo políticamente correcto y la ofensa. Porque algún aficionado malagueño (o malacitano por el club) se habrá sentido molesto cuando han dejado a su equipo a la altura del betún. Y, precisamente, el entrenador de una entidad que presume de solemnidad ha de ceñirse a un protocolo; o sea que no vale todo en ese afán por devorar títulos. Mourinho ha demostrado que es un ganador nato y ése es el matiz que le ha traído al Bernabeu. Su venida fue desde el primer momento un órdago casi definitivo para Florentino Pérez, quien no quiere ver ni en pintura al ‘monstruo’ que le devoró en su primer mandato…sólo que el nuevo lo encarna el Barcelona. En consecuencia, el club se entretiene apagando los arrebatos incendiarios del gurú de la versión cáustica del madridismo, esa corriente peligrosa que consiste en un pataleo público constante sin dejar resquicio para la autocrítica. Quizá sea duro que un club como el Madrid tenga que resetear su propuesta deportiva; quizá sea más cómodo esperar que la ominosa coyuntura pase y el Barça deje de ser el Barça, o quizá los directivos se planteen una tormenta de ideas y diluciden algo más acorde al ideario de la institución. Siempre habrá una solución.

Y la escapatoria a tanta agitación podría ser la final de Copa. Visto como pinta el panorama, Mestalla es el subterfugio perfecto para explicar la temporada, amén de la Champions. El éxito blindaría a Mourinho y todas las connotaciones que su persona implica, pero creo que ésa no debe ser la actitud. Él se siente víctima del establishment de nuestro fútbol; nuestra prensa no está acostumbrada a que un protagonista de tan alto nivel ponga patas arriba las rotativas cada vez que le viene algo a la mente y su gremio tampoco. Jugadores y entrenadores de Primera División se han quedado pasmados con el abrumador halo que identifica al entrenador: unos, como Preciado, le creen un sobrado y otros aplauden su idiosincrasia. Es el caso de Caparrós, quien a principios de Liga comentó que su homólogo del Madrid “ha puesto de moda una idea que se veía rancia: ganar por encima de todo”. Acertadísima reflexión de un viejo zorro, pero que deja al Madrid subyugado al ‘efecto Mou’. El riesgo merecerá la pena si Casillas levanta copas; el contraste puede ser brutalmente pernicioso en el Bernabeu, empezando por la animadversión gratuita que se ha granjeado el entrenador para sí y para el club.

Mourinho dejó entrever que es un ‘incomprendido’ en su cruzada contra la hipocresía de este negocio. Sin embargo, sus alardes de sinceridad no calan del todo: él dice que son verdades y muchos piensan que es la cortina de humo con la que desvanece la verdadera cuestión: ¿por qué no juega bien el Madrid? El periodista Ladislao Moñino reprochó a Mourinho sus infinitas excusas y éste, al no verse claro ganador de la refriega, le pidió perdón hasta tres veces. Por supuesto, eso honra al portugués. El 7-0 al Málaga atemperó la rueda de prensa posterior: quiso justificar el cataclismo del experimento de Pellegrini (¿qué pensará Preciado?) y no se retractó de sus ‘cariños’ al equipo andaluz. Lo dijo sin titubeos: para qué iba a pedir perdón al Málaga. Insisto, claro que lo puede pensar, pero no debe decirlo. La grandeza del Madrid aún está por encima de todo. Por el momento y como dijo anoche Valdano, Mou “se salió un poco del guión”. Puede que él sea distinto en este mundillo hipócrita; a Tom Wolfe, el padre del nuevo periodismo, también le consideraron un extraño cuando abogó por “hacer un mundo protegido de la hipocresía”. En cualquier caso, el fútbol que hoy entendemos no tendría el amarillismo que tanto vende como alimentamos los periodistas deportivos. Sólo entonces, podremos hablar de fútbol.

A Florentino le hace tilín

Mircoles, 23 Febrero 2011

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Gerland fue el escenario de la redención. Quizá sea atrevido barruntar que el Madrid está cambiando la historia un poquito, tal como anunció Mourinho, pero es evidente que este equipo está provisto de mejores accesorios para alargar la carrera por la Champions. ¿Favorito? Todavía le veo verde, aunque sólo vislumbro Barcelona como rival inexpugnable (y eso que los azulgranas tienen más deberes para la vuelta). Del resto de la ristra de candidatos, el Madrid de Mou se puede batir el cobre con ellos pudiendo salir victorioso; Manchester, Chelsea, Inter y Bayer no caminan con más garbo que los merengues. Tan sólo el United, que con un fútbol muy práctico en toda su esencia, lidera con creces al Premier.

Pero el Madrid está mimando esta Copa de Europa con un tacto especial. La prueba más fehaciente fue el impulso vehemente de Florentino en el palco de Gerland cuando su capricho Benzema percutió el 0-1. El sorprendente arrebato de quien siempre ojea los partidos en pose hierática (como las divinidades egipcias) puede interpretarse con dos lecturas: o bien el presidente eligió tal momento para vindicar su perspicacia con su delantero, o era el alivio definitivo a la némesis de los octavos de final. Imaginar un guión con ese ejecutor parecía inimaginable: tal vez porque hasta hoy sólo el vestuario confiaba en Benzema, para la prensa seguía siendo ‘Benzemalo’. Por lo menos, se ha ganado cierto margen para no ser criticado; o sea, que si el francés no ve puerta en un puñado de partidos, el gol de anoche le valdrá como coartada. Pero me cuentan que Karim agradece la competitividad con Adebayor porque ya no se siente inútil. Y aunque no cambie ese rostro pavisoso, le pone que Mou le haya dado tanta caña. Sí, el fin ha justificado los medios.

Benzema salió porque el Madrid debía refrescarse en el ataque: Adebayor porfió en presionar a los centrales Cris y Lovren, pero llegó un momento en el que sus zancadas al estilo de los avatares de James Cameron (símil made in Tiempo de Juego) no acortaban tantos metros; Cristiano no lograba enganchar el balón en un galope de los suyos y tuvo que conformarse con disparar las faltas, una reventó el palo; Di María buscó un dribling que nunca encontró, pero fue generoso en el esfuerzo pues corrió como los niños al escondite. Y la gran pena fue que Özil estuviese en el limbo casi todo el partido, ésa es la remora que le impide salirse en cada partido. Se esconde y el equipo pierde agudeza para inventarse pases entre líneas. Menos mal que volvió a la Tierra en el tramo decisivo y su pillería permitió la jugada resolutiva de Benzema. No obstante, el mediapunta alemán tiene que quitarse de una vez el corsé de chico nuevo y arrogarse responsabilidades de crack, porque Kaká está al acecho y, aunque no intimide, su nombre y los millones de la compra todavía pesan.

Quien sí es un jugadorazo contrastado es Xabi Alonso. Su fulgurante progresión no tiene límites. Anoche no sólo fue el distribuidor oficial, sino que también improvisó de ‘Makelele’ de turno. Robó más pelotas que Khedira en lo que va de temporada y resolvió el galimatías táctico de Mourinho: al Madrid le hace falta una réplica de Xabi sin ninguna diferencia. Eso o traer a una bestia que coja el ‘coche escoba’ y se lleve todo por delante de la defensa. Me gusta el ghanés Essien, pero mucho tendría que agravarse esa demarcación para que viniese. Khedira se preocupa más por no perder su posición que por hacer de escudero del donostiarra, mientras que Lass enchufa su batería y no se está quieto ni un instante. Insisto, un híbrido sería lo más pertinente. También merece un doble Pepe: que pide ganar unos cuantos millones de más, dénselos…no existe mejor defensa al corte. Su omnipresencia apabulla tanto a Carvalho y Sergio Ramos, que estos no pueden sino agachar la cabeza cuando se cuece una bronca. Anoche la recibió Carvalho y varias veces; Pepe le corregía errores continuamente y su compatriota decidió actuar con discreción para no delatar sus cagadas. A Ramos le salvó su desparpajo en el ataque, porque en defensa no le firmaría ni un seguro a todo riesgo, razón: el gol de Gomis.

En definitiva, buen resultado para el Bernabeu y una eliminatoria que no peligra. Ni el rival se asemeja a aquel Lyon de Juninho, Malouda y ¡Diarra (Mamadou)!, ni la Champions parece el formato propicio para que se trunque la imbatibilidad de Mou como local. Pero, pese haber enfilado los cuartos, al Madrid le urge una demostración de poderío: una goleada de escándalo o echar a alguien que tenga galones. Sinceramente, el partido de ayer fue un aburrimiento porque ambos equipos no saben improvisar fuera del fútbol plano y telegrafiado que practican en sus ligas. Aunque supongo que en este año I no trasciende nada más allá del resultado. Ganar la Champions y punto…queda claro qué es lo que le hace tilín a Florentino.

El dilema de Florentino

Jueves, 2 Diciembre 2010

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Miguel Ors me explicaba esta mañana que le sorprendió el respeto que Barcelona tiene al Madrid. Me decía que, al contrario de ciudades como Valencia o Bilbao, allí no rezuman odio sarraceno. Siempre han respetado al Madrid, quizá porque el folclore de los clásicos sobreexcita al barcelonismo. Por eso, y con esa solemne consideración por delante, el Barça farda ante el mundo entero de la sumisión de Mourinho. Y bien que hacen, el mérito es suyo.

Es obvio que no fue una goleada cualquiera, incluso me atrevería a insinuar que no le vino mal del todo al Madrid. La clemencia del calendario liguero y el amago de madurez ante un Milan geriátrico han creado una burbuja de ilusión etérea; a este Madrid le faltaba encararse con un fajador de su mismo peso: la consecuencia es que ni muchísimo menos está preparado para ciertos trotes. Y al club no le debería valer el consuelo de coincidir con el mejor Barcelona o equipo de fútbol jamás inventado. Para eso, el Madrid goza de sus favoritismos y gasta su talonario de forma salvaje cada verano.

Puede parecer prematuro (y peligroso para la reputación que Florentino le ha dado al Madrid), pero una buena reflexión podría replantear el ideario del Madrid. La voracidad del ‘ganar con urgencia’ ha obligado al club a exprimir entrenadores (Pellegrini), promesas (Canales) y obsesionarse con el escaparte europeo sin atender a lo que se cuece en Valdebebas. Y, aunque, el argumento fácil y simplón es que el Madrid no puede permitirse un año sin aspiraciones, al mismo Barça no le ha venido nada mal. Un ejemplo muy claro de ello fue Laporta, que en la temporada 2003/04 asumió la presidencia del club y fichó a Rijkaard para que diese al equipo un nuevo estilo, antagónico de la época oscura de Gaspart. Aquel año el Barça no ganó nada, pero sí averiguó cuál era el camino a seguir, el mismo que le condujo a Copas de Europa, Ligas, etc.

Entonces, ¿cuál es la solución para el Madrid: resignarse a que algún día acabe la dinastía del rival o probar algo diferente a fichar cracks sin ton ni son? Ésa y ninguna otra debe ser la reflexión de Florentino.     

Despotismo corrosivo

Domingo, 21 Noviembre 2010

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El eximio Miguel Ors lo ha clavado, como siempre: la Liga, la nuestra, es una batalla perdida de los dieciocho liliputienses contra los dos ‘goliats’. Los repasos de Barça y Madrid son otra evidencia (no será la definitiva) de que esta farsa se resolverá en la ida y la venida. Sí, quizá el Hércules flipó con el partido de su vida en el Camp Nou y puede que alguien se encuentre a un Madrid negado en el Bernabeu algún día. Pero la barrera de los noventa puntos no se la quitará nadie a los dos.

Anoche eran partidos para demostrar que llegan como auténticos portentos al clásico. Al Barça le quedaron casi veinte minutos para meter diez goles y el Madrid se tomó tan a broma la pachanga contra el Athletic que hasta Ramos pidió tirar un penalti para su capricho. O sea que doce jornadas después, Villarreal y Valencia se han perdido en una nebulosa que interesa a muy poquita gente.

La razón del descomunal abuso es obvia: Florentino y Rosell incordian por amasar todo el dinero de las televisiones, las migajas son para el resto. Sus argumentos son irrebatibles: las audiencias y por ende el interés lo copan ellos y nadie más. Tanto es así que un domingo sin ambos es un soberano coñazo, sólo digerible si la cartelera del cine es mala o el teatro poco apetecible. El caso es que las millonadas de Roures construyen al año dos plantillas brutales y dejan tiritando a los pobres ilusos que luchan denodadamente y sin éxito por un reparto no tan descarado.

La solución es que no hay solución, así de claro. En la Premier la tarta televisiva está exageradamente proporcionada (el West Ham descendió el año pasado y cobró casi la mitad que el United) y en España el Levante no podría pagar ni las botas de Cristiano Ronaldo con el pellizco que rasca. En fin, señor Ors, usted lo ha dicho: toca pensar muy en serio en una Superliga y dejarnos de este despotismo tan corrosivo para el público.   

¿ Fue Pellegrini un señuelo?

Mircoles, 3 Noviembre 2010

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Vuelve Pellegrini, el ingeniero civil al que no dejaron terminar su obra. Aunque no podrá recelar mucho del Madrid porque, sencillamente, el Málaga de los jeques está para el arrastre. De todos modos, allá por febrero pisará el Bernabeu y compartirá banda con Mourinho, quien no ha querido saber mucho de la herencia prestada y ha remodelado al equipo a su gusto y semejanza; justo lo que no permitieron a Pellegrini.

Tiene gracia el galimatías que hay montado en el Málaga. Fernando Sanz vendió el club, pero sigue de asesor presidencial…supongo que habrá tenido poco que ver en la contratación del técnico depuesto; cinco derrotas en cinco partidos en casa, va de récord. El dueño es un tal Abdullah Al-Thani que ha comprado un capricho para presentar sus credenciales a Florentino, Rosell y compañía cuando llegue la ocasión.

Bajo el mando de Abdulla otro Abdullah, éste de vicepresidente, y un par de secretarios generales. Claro, el último Abdullah no ha sido tonto y nada más instalarse en su despacho contrató a dos altruistas de la tierra,  que se dejan la vida en el Málaga y no quieren saber nada de remuneraciones. Anoche, la COPE adelantó el fichaje de Pellegrini y pudo hablar con José Carlos Pérez, un directivo de toda la vida del Málaga, quien se hizo el sueco cuando el nombre del candidato salió a la palestra. A las nueve de la noche el  sr. Pérez continuaba en las oficinas de La Rosaleda…y eso que lo hace por amor al arte. Intuyo que los jeques se quedaron petrificados cuando el señor Pérez, otro consejero para meras consultas al estilo de Zidane en el Madrid, les espetó que podían guardarse la chequera de los petrodólares. Los antecedentes evidencian que estas historias tipo Dimitri Peterman no suelen acabar demasiado bien.

Bueno, el caso es que Pellegrini regresa con el morbo de averiguar si su paso le sirvió al Madrid de señuelo para esperar a Mourinho o, realmente, alguien creía en su sutileza. Por de pronto, Mou nunca ha mentado a su antecesor, tampoco le importa demasiado. Él llegó en verano, hizo el inventario y pidió lo que faltaba. Un ‘alcorconazo’ y un falló de Higuaín sin portero fueron insoportables aunque hubiera hecho el Madrid cien o más puntos. El técnico chileno acaba de aterrizar en Málaga, ¿para cuándo la entrevista de MARCA? Ansioso espero.