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La fiesta orgiástica

Jueves, 9 Abril 2009

Celestial. Así juega el Barça, como quiere y cuando le apetece. Lástima que casi siempre sentencie los partidos en la primera parte porque de lo contrario, ya habríamos visto una buena ristra de goleadas escandalosas. El baile de anoche fue una copia de lo que tantas veces hemos comprobado en el Camp Nou durante esta temporada: un rival asustadizo, más pendiente de no hacer el ridículo que de intentar guerrear, y un Barcelona que maniata a quien se pone por delante. Da igual que uno sea forofo del Real Madrid, Manchester o Liverpool, nadie puede detestar a este Barça. Mucho se le ha comparado con el ‘Dream Team’ de Cruyff. Quizá aquel prodigio ha sido más reconocido por su larga vivencia (cuatro años). Éste, el de Guardiola, igual no gana tantos títulos, pero ya ha dejado un sello imborrable: el del buen gusto, el toque, la precisión y la rapidez. El Barça obra un fútbol sin parangón. Es imposible ver una versión mejor que la que practica este equipo.

De vez en cuando confluyen talentos que inexorablemente terminan por encajar como en un rompecabezas. La casualidad ha elegido a Iniesta y Xavi como el dúo perfecto para impartir lecciones de fútbol. Su asignatura consiste en resolver los tejemanejes de cada partido. A ellos se les asigna la misión de desquiciar al enemigo y de activar a sus delanteros. Lo cumplen con sobresaliente.

Antes que los centrocampistas, aparece la rocosa defensa. Si el rival apenas llega al área se debe a que Touré es la primera garantía para Puyol y Márquez. Si ya resulta complicadísimo sobrepasar al marfileño, no os cuento dejar en evidencia a los centrales. Para colmo, este Barça cuenta con dos laterales cada vez más animosos en el ataque. Piqué madura partido a partido y Dani Alves tan sólo aplica con maestría lo que aprendió en Sevilla.

Pero la punta de lanza es lo más morboso. Messi plantea cada partido como un reto personal. Busca sin cesar la jugada perfecta, la que le encumbre con perpetuidad en el pedestal de los más grandes y le permita sacudirse las odiosas comparaciones con Maradona. A Eto’o le basta con culminar un par de jugadas por encuentro y Henry da gracias cada mañana por haber sido invitado a esta fiesta orgiástica. Seguro que el francés no habrá vuelto a añorar Londres.

El runrún aumenta

Jueves, 9 Abril 2009

Si hay un silencio que genera centenares de habladurías, ése es el de Florentino Pérez, sin duda. Todavía no hemos oído ni una sola declaración del ex presidente y sin querer su nombre está en boca hasta de futbolistas que nunca vestirán de blanco. Es el caso de Fernando Torres, quien, en una entrevista a la revista Don Balón, ha insinuado que antes le diría el sí quiero a su novia que a Florentino. Y es que la inminente llegada de Pérez ya ha puesto nervioso a todos los actores de este negocio. Las cracks que desean venir a Madrid sienten un hormigueo emocionante por si alguno de ellos es el elegido; el mercado temblará cuando Florentino saque la chequera; los grandes jerarcas europeos se han puesto nerviosos, conscientes de que sólo el ex presidente puede desmantelar sus planes; la UEFA se frota las manos porque recuperaría a uno de sus huéspedes más ilustres y la afición del Madrid clama de nuevo por un proyecto faraónico.

Kaká es la piedra angular para la segunda edición del mandato de Florentino. Cristiano podría venir al mismo tiempo pero el ex presidente preferirá que el circo mediático honre a uno solo por año. Es obvio que, detrás del brasileño, habrá un puñado de fichajes en la sombra, la famosa ‘clase media’ de la anterior etapa. Fábregas y Xabi Alonso se ajustarían a la perfección en el engranaje del equipo. No en vano, desde la retirada de Zidane, el Madrid no cuenta con un imperator en la medular. Va siendo hora de volver a colocar un referente en cada demarcación.

Decía Butragueño hace unos días que Florentino ha aprendido de sus errores. De ser cierto, las estrellas no deberán tener bulas. La duda estriba en saber si la propuesta del ex presidente se ciñe a otro Madrid ‘galáctico’ o a una plantilla con peones para batallar en todas las competiciones. Una amalgama es lo que ansía la afición. Lo digo por aquello del ‘galacticidio’.

La Liga y las películas de Ingmar Bergman

Mircoles, 31 Diciembre 2008

Los británicos se arrogan la invención del fútbol y no les falta razón: son los que más miman tan preciado entretenimiento. Llegan las Navidades y la Premier esparce su fascinante encanto, al más puro estilo NBA. En cambio, la Liga española deambula cabizbaja sin reconocer su grave achaque: descansar no es lógico. Para más vergüenza, nuestro torneo es el último en dar el pistoletazo de salida en Europa, junto a la Superliga portuguesa. La sobredosis de balompié es un argumento indefendible; precisamente quienes ansiamos que lleguen los fines de semana, necesitamos empaparnos de Liga, Premier, Calcio, Bundesliga y cualquier atisbo de balón que se precie.

Si los mandamases de este negocio continúan aferrándose a sus vulgares artificios, entonces que no cejen en su empeño de montar pachangas autonómicas ni clamores independentistas. O por el contrario, que ajusten una jornada liguera al último fin de semana del año: expectación no va a faltar. Los niños acudirán a los estadios o estarán pendientes de la televisión sin el agobio de los deberes escolares de la vuelta de vacaciones; los padres habrán encontrado el ‘juguete’ perfecto para deleitar a sus críos; las televisiones harán su negocio con cuantiosas audiencias en detrimento de galas musicales soporíferas e infinitas reposiciones de americanadas baratas. Me reservo pensar que la Navidad es más importante en nuestro país que en Inglaterra. Y lo comparo con las Islas porque el motivo de este artículo es el gozoso pasatiempo de la Premier League: hasta tres jornadas ligueras durante la última semana de diciembre. Pero no me impresiona porque allí el fútbol está concebido como espectáculo. Los supporters exigen partidos y se les colma con triple ración. Tal vez me esté confundiendo y esa exigencia esté enmascarada por imposición de sus dirigentes. Da igual: ellos hacen su negocio y la afición disfruta con su tiempo libre. La combinación perfecta para acabar el año.

Insisto, alguien debería reclamar a la Liga y a la Asociación de Futbolistas para que modifiquen el convenio y miren un poco más por los aficionados. No obstante, debo reconocer que nunca he escuchado decir a ninguno de esos más mandamases que mandatarios que nuestro fútbol es espectáculo. Al menos, no nos engañan. De este modo, pasarán más navidades y tendremos que continuar alzando la vista a las Islas porque aquí sólo sentiremos hastío. Aunque para verdadero aburrimiento, las películas de Ingmar Bergman.

Por cierto, si esto fuera una lista de proposiciones, pediría, si no es menester, que el partido del sábado en abierto comenzara un poco antes de las 22:00 horas en aras del espectáculo y de las audiencias.

¿Será peor el remedio que la enfermedad?

Sbado, 1 Noviembre 2008

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Patas arriba debe estar la selección argentina de fútbol para que la federación haya recurrido al entrenador Maradona, y no en última instancia. Al ‘pelusa’ le llega su oportunidad pero, a pesar de su más que probada popularidad social, la inexperiencia como técnico no ha sido obviada por quienes le siguen considerando no un ídolo, sino el ídolo. Los argentinos, que de fútbol se las saben todas, entienden lo que es jugar, que uno de los suyos haya sido el mejor de la historia, y también de entrenar. Ahí está esa pléyade de filósofos que empezó con César Menotti y quizá haya acabado con Diego Simeone. Todos ellos con su librillo de maestrillo y en el que el denominador común sentencia que el fútbol es la esencia de la vida. Maradona esta excluido de tal grupo. Primero, porque su trayectoria en los banquillos es casi nula y debía haberse fogueado como técnico antes de aceptar la propuesta de su federación. La sombra de Diego es muy alargada pero en el césped, no en el banco. Y segundo, porque Maradona no se expresa con pleonasmos ni metáforas para confesar lo que le gusta o detesta de este deporte.

Maradona se encuentra ahora en el otro frente. Ya no debe cumplir disciplina, tampoco lo ha hecho nunca, sino aplicarla. Ya lo dijo el ‘virrey’ Bianchi: “lo difícil desde el banco no es saber de fútbol, sino saber comunicarlo”. No dudo que el mejor jugador de todos los tiempos guarde conocimientos sublimes pero en su caso, hacérselos entender a sus pupilos será el verdadero reto. Maradona ha sido lo más grandioso que ha salido del fútbol y sus éxitos siempre han estado más motivados por su asombroso talento con el balón que por su forma de ver el juego. Es en este último aspecto en el que el nuevo míster de Argentina tendrá que dar la talla. El combinado albiceleste ha sido un ‘gigante anestesiado’ desde que el propio Maradona dejó boquiabierto al mundo en Méjico 86. El atrevimiento de la federación argentina va más allá de un experimento para calibrar la relevancia pública que pueda tener Maradona en el banquillo, su osadía tiene un fin: recuperar el trono mundial dos décadas después. Si Diego fracasa con estrépito, no es seguro que sus feligreses le concedan una segunda oportunidad.

Por el momento, Maradona ha actuado con sentido común. Ése debe ser su imperativo, nada de decisiones alocadas. Para los próximos amistosos no convocará a su yerno Agüero, a sabiendas de que debe cuidarlo físicamente para después exprimirle en los envites de peso, ni a Leo Messi, concebido por el propio Diego como su sucesor. En el caso del barcelonista, el flamante seleccionador ha sido habilidoso por respetar el pacto entre el Barça y Argentina para que Messi juegue con su país lo justo y necesario. A partir de esta semana, no será extraño ver a Maradona coger su particular puente aéreo Argentina-España para ojear potenciales ‘barriletes cósmicos’. En su equipo técnico, dispondrá de la inestimable ayuda de su amigo Carlos Bilardo, otrora entrenador suyo tanto con Argentina como en Sevilla. Bilardo asume la función de director deportivo, como Fernando Hierro con España. Pero sinceramente, dudo de la eficiencia de los directores deportivos de las federaciones. Para seguir futbolistas, ya se encargará Maradona en persona.

Finalmente, Diego deberá aprender rápido dos conceptos: paciencia  y decoro. El primero para saber aguantar las envestidas de sus detractores, que los habrá y muchos si las cosas vienen mal dadas. Antes de obsesionarse con un modelo de juego vistoso, Maradona deberá ser pragmático, afianzar una buena racha de resultados. Y por supuesto, su responsabilidad con su país es ahora mayor que la que asumió como jugador. De sobra es conocida la vehemencia del ‘pelusa’. La selección es una bonita ocasión para que sepamos si Maradona ha aprendido a actuar más con la cabeza que con el corazón, en sus manos está.

 

Sir Fabio Capello

Domingo, 12 Octubre 2008

Vuelve Inglaterra y lo hace como siempre, soportando críticas, invectivas y habladurías. Pero la Reina Madre puede suspirar tranquila, su nación está en buenas manos, quizá en las mejores. El batacazo nacional que sufrieron los ingleses en noviembre del año pasado aún colea en el costumbrismo inglés del té con pastas y fútbol. En aquel fatídico partido, Croacia desnudó las vergüenzas de un combinado que todavía alardea de sus rentas históricas, aunque sólo haya ganado un mundial. La trágica ausencia en la pasada Eurocopa supuso el fin de un plan erróneo, un fracaso granjeado por la Federación Inglesa. Ya eran demasiados años dando palos de ciego, presionando teclas incorrectas. Glenn Hoddle, Sven-Goran Ericsson y Steve McClaren no fueron los seleccionadores idóneos para un equipo que nunca ha sabido batirse el cobre con las grandes potencias.

A Hoddle le sentenciaron por unas declaraciones a The Times en las que consideraba a los minusválidos reencarnación de pecadores. La desafortunada afirmación no cayó en saco roto y Hoddle se fue. Con el sueco Ericsson, la federación inglesa tampoco estuvo exenta de escándalos. Los voraces rotativos del Imperio se afanaron en desempolvar la tumultuosa vida mujeriega del seleccionador. El resorte que agravó la inestable posición de Ericsson fue un lío de faldas con una secretaria de la propia federación. Y para más bochorno, el sueco fue engañado como un pardillo por un periodista de The News of the World que se hizo pasar por un jeque de Dubai y que le agasajó en un viaje al emirato árabe. Allí y con una cámara secreta, Ericsson no dudo en sonsacar algunas confidencias de futbolistas ingleses. De David Beckham dijo que el madridista estaba harto del Real Madrid; Owen le había confesado que quería marcharse del Newcastle  y sobre Wayne Rooney y Rio Ferdinand, el opulento entrenador de Inglaterra cuestionó sus actitudes díscolas. Total, que Ericsson se marchó tarifando de las Islas.

La única solución que la federación vislumbró debía ser interna, nacional, producto propio. Y ésa fue la oportunidad de McClaren, a quien se le recordará por sus continuos rifi-rafes con Beckham. Sin embargo, McClaren no se vio desbordado por los affaires extradeportivos que tanto gustan al sensacionalismo de sus compatriotas y sí por la deshonra de no meter a Inglaterra en la cita europea del pasado verano

La Federación inglesa se encontró en un callejón sin salida. Bueno, sí, había una vía de escape. Las casualidades quisieron que Fabio Capello no cumpliese su segundo año de contrato con el Real Madrid y aceptara la proposición de dirigir un vestuario derrotista. Pero el laureado entrenador italiano es, ante todo, un ganador nato y su mano de hierro ya ha empezado a sacudir a Inglaterra para espabilarla. De momento, los pross siguen en el ojo del huracán. No es para menos tratándose de un equipo de Capello, paradigma del resultadismo. Pero Fabio ya ha conseguido meterse en el bolsillo a la afición británica con la goleada que los suyos infligieron a Croacia en Zagreb con motivo de la clasificación para el próximo Mundial y que sirvió de vendetta para toda la nación. Cuando Capello consume la militarización de su bloque, sir Bobby Charlton volverá a evocar aquel Mundial de 1966 en la que Inglaterra se enorgulleció de haber inventado el fútbol. Las casas de apuestas han incluido a los ingleses entre los favoritos y no sin razón. Capello siempre cumple su cometido porque  su fin siempre justifica los medios. Así que no os extrañe que el italiano sea invitado a Buckingham Palace para ser envestido como ‘sir’. Un Mundial bien vale ese título.

Las verdades de Laporta

Jueves, 9 Octubre 2008

Hoy he leído una entrevista a Joan Laporta, realizada por mis compañeros de MARCA, en la que el presidente del Barça se ha sincerado y ha confesado sus últimas tribulaciones profesionales. Dice Laporta que el Real Madrid no ganó las dos últimas ligas, que las perdió el Barça. Y no le falta razón. En el primero de los dos campeonatos, el Madrid ganó por amor propio, coraje y mucha suerte. Fabio Capello, y sólo él, fue el artífice del milagro. Los blancos estuvieron a remolque de Barça y Sevilla toda la temporada, y mientras que los culés sufrieron un batacazo causado por el desmembramiento del vestuario, el Sevilla tuvo mal de altura, hacía décadas que no se las había visto así. Cierto es que el Madrid, después de insoportables pitadas en el Bernabéu y sonadas derrotas, se desinhibió y jugó a lo que más le gusta: las remontadas. En febrero de aquel curso 2006-2007, la opinión pública era unánime en considerar al Barcelona futuro campeón, pero la única verdad es que el Madrid nos brindó la oportunidad de saborear una recuperación épica e histórica. Bueno, tan épica no debió ser cuando Capello fue despedido indignamente. Algunos pensamos que si Eto’o y Ronaldinho se hubiesen portado como debían, otro gallo habría cantado. Aquellas declaraciones incendiarias del camerunés en las que acusó directamente a su compañero brasileño de vaguedad asestaron un golpe moral muy duro al vestuario azulgrana. Y ya sabéis que la psicología de estos chicos pende de un hilo muchas veces.

Menos vistoso pero más escandaloso fue lo sucedido la temporada pasada. Sin duda alguna, el Barça conjuntó una de las plantillas más competitivas del futbol mundial. Y menciono plantilla y no equipo, porque Laporta y Beguiristáin se encargaron de reforzar las posiciones de arriba abajo con dos jugadores internacionales, a excepción de la portería. Messi, Eto´o, Ronaldinho, Deco, Henry, Xavi, Iniesta, Bojan, Abidal, Puyol, Márquez, Zambrotta, Milito, Toure, Edmilson,etc, estaban llamados a arrasar en España y en la Champions. Pero otra vez caprichos, recelos, desavenencias y actitudes nada profesionales hundieron un grupo en el que Rijkaard y su discutible docilidad quedaron desbordados. Cada semana tocaba lío y cada mes salpicaba un escándalo. Ronaldinho ni siquiera disimuló: entrenarse a diario era un absurdo para el brasileño. El díscolo Eto’o y el incomprendido Deco desistieron de seguir luchando. La historia ya no iba con ellos.

Parecía que los vicios de la era ‘galáctica’ del Madrid de Florentino Pérez habían sido la gran advertencia para los grandes de cómo no gestionar un vestuario con tantos mil millonarios dentro. Laporta creyó haber dado con la receta idónea, la suya, con la que alzó ese todopoderoso Barça, ganador de una Copa de Europa y dos Ligas de calle, y que a la postre, será recordado como glorioso a la par que efímero. Aquel Barça y su continuación han tenido equipo de sobra para haberse llevado dos o tres Champions y un buen puñado de Ligas. Sin embargo, se acabó devorando a sí mismo aunque, por lo visto en este inicio de campaña, se está levantando de la sacudida. Así que algo de razón tiene Laporta cuando espeta que su club perdió estas ligas. También sabrá el mandatario azulgrana que sus coqueteos descarados con la política no han sido inocuos en el día a día del Barça. De todas formas, habrá gente que crea el Madrid no ha merecido estas ligas, igual que yo pienso que los merengues tiraron a la basura los dramáticos campeonatos de Tenerife de principios de los noventa.

Por cierto,  no quiero acabar sin antes analizar otra revelación de Laporta en la entrevista de MARCA. El presidente afirma que se equivocó mimando tanto a Ronaldinho, permitiéndole que aguantara más de lo necesario en el club. No le culpo, muchos creíamos que Laporta, o quien fuese en la Ciudad Condal, sería lo suficientemente persuasivo para convencer al brasileño de que podía volver a ser el mejor del mundo, que únicamente era una cuestión de actitud. De esto, Laporta sí que habrá aprendido la lección y seguro que habrá rodeado a Messi de buenos consejeros.

Los galimatías de Schuster

Sbado, 4 Octubre 2008

Benditos rompecabezas los que tiene que afrontar Bern Schuster a partir de ahora. Mañana vuelve Sneijder contra el Español y su mister, ni corto ni perezoso, ha declarado esta mañana que Wesley jugará cuarenta y cinco minutos. Después de estar casi tres meses en el dique seco, no parece que el hábil centrocampista holandés necesite jugar tanto tiempo. Sneijder ha adelantado los plazos de su recuperación con tesón y coraje. Si el holandés hubiese sido Ronaldo, Ronaldinho o Robinho, la misma lesión habría requerido medio año. Éstos se lo toman con tranquilidad, cosas de brasileños. Pero el asunto estriba en el overbooking  de medios en el Real Madrid. Guti es el antojo de su entrenador, y todo indica que cuando reaparezca la semana que viene no será para ir al banquillo; Diarra es el trotón necesario para vertebrar al equipo, por tanto tampoco saldrá del campo; Van der Vaart se ha ido entonando en los últimos partidos y aporta pegada, cualidad compartido sólo con Sneijder; De la Red también quiere hacerse un hueco a codazos y de momento está aprovechando sus pocos minutos. Con este galimatías, la maestría de Schuster consistirá en saber dosificar a todos y mantenerlos satisfechos, ardua tarea. Y para más inri, falta Gago, que en el tramo final de la temporada pasada encandiló a Schuster.

Pero las rotaciones no se limitan a la medular. Mañana toca retocar la delantera. Raúl tendrá su enésima oportunidad, según sus detractores, de reafirmarse, también por enésima vez. El dilema de Schuster será sentar a Robben o a Higuaín. Lo lógico sería alinear al holandés y utilizar al argentino para añadir mordiente a la punta si las circunstancias lo exigen. Quien sí tiene la seguridad de que jugará cuando lo desee es Van Nistelrooy, el ‘rey midas’ del fútbol. Balón que toca, balón que enchufa. Van ‘The Man’ ostenta unos números contundentes: sesenta goles en ochenta partidos con el Madrid. Ni el ‘matador’ Hugo Sánchez fue tan efectivo.

Y para completar el círculo, Schuster no podrá quejarse. Contará con la bautizada ‘mejor defensa del mundo’ (así la calificó el propio alemán): Sergio Ramos, Cannavaro, Pepe y Heinze. Con este panorama, el Español debería llevarse un buen saco, mejor que sea elástico, para que quepan más balones por todos los goles que va a encajar. Sin embargo, sigo diciendo que este Madrid aún no ha lidiado con un miura. Sólo entonces, sabremos si el Madrid es fiable o su destino es lanzar una moneda al aire.

 

La gran mentira de las rotaciones

Sbado, 27 Septiembre 2008

Johan Cruyff endiosó al Barça de los noventa con una alineación que pasará a la historia; Arrigo Sacchi y después Fabio Capello dirigieron una auténtica apisonadora con el Milan de Van Basten, Gullit y Rijkaard; Florentino Pérez fascinó al planeta con sus cuatro maravillas (Zidane, Figo, Ronaldo y Beckham) y Sir Alex Ferguson ha coronado al Manchester campeón de la mejor liga del mundo con un grupo  liderado por Cristiano Ronaldo. Todos estos equipos serán recordados por sus onces iniciales con sus once titulares, los que agrandaron las leyendas de sus clubes. Pero el fútbol moderno avanza vertiginosamente y la exigencia de los calendarios mina la condición física de los futbolistas, o eso es lo que aducen algunos entrenadores.

Los grandes clubes se afanan cada vez más en apuntalar sus plantillas con dos jugadores competitivos por puesto. Les gusta presumir de ello aunque la realidad no se ajuste a su presunción. Y la evidencia demuestra que Real Madrid, Barcelona, Milan, Inter, Manchester, Chelsea, etc, utilizan sus onces titulares para sus ligas y la Champions, los torneos que verdaderamente importan. Las famosas rotaciones son una engañifa que los entrenadores han querido endilgar a sus directivos. Usan a los suplentes para echar el resto en las copas  y supercopas. Si pierden estos títulos, los técnicos tienen preparada la excusa en la recámara: “Perdimos porque jugamos con suplentes”. Así que lo que se presuponía una rotación ecuánime, es decir, dar descanso a los titulares en partidos de campeonato o Liga de Campeones, se traduce en que dichos futbolistas juegan todos los encuentros importantes amén de sanciones, lesiones o convocatorias internacionales.

Desde siempre, los buenos equipos tenían una jerarquía con once que jugaban y tres o cuatro que oscilaban entre el banquillo y la titularidad en partidos menores. Ocurrió con el gran Milan de Sacchi en el que siempre jugaba la terna mágica de holandeses y los Baresi, Maldini y Costacurta; del Barça del ‘Dream Team’, Laudrup, Koeman y Stoitchkov eran los pilares junto al maestro de ceremonias Guardiola. En ese equipo, los suplentes de lujo eran Salinas, Beguiristain y Amor; en el Madrid de los ‘galácticos’, aparte de los predilectos de Florentino, los demás con Raúl al frente siempre estaban ahí, tan sólo Solari y Guti eran aprovechables del resto de la plantilla; en el Chelsea de Mourinho, Terry, Lampard, Makelele, Drogba y Essien han sido intocables. Abramovich se encaprichó con Ballack y Shevchenko y ninguno de los dos ha jugado desde el principio, ni siquiera como primeros recambios. A Mourinho le gustaban sus once pupilos desde septiembre a junio. Ni uno más ni uno menos. Y por último, a Ferguson le costó un par de años encontrar una alineación casi infalible. Con Cristiano, Rooney, el sempiterno Scholes, la revelación Nani y Rio Ferdinand, se ha acostumbrado a ganar.

Estos ejemplos refutan que la teoría de las rotaciones no es el mejor método para llegar al éxito. Que yo recuerde sólo Lotina con el Deportivo de la Coruña abusó de cambiar continuamente jugadores de campo y no le fue mal; también lo hace Caparrós con el Athletic pero este equipo está a años luz de hacer algo llamativo en nuestro fútbol. Y el colmo fue lo que hizo Manolo Jiménez en el Betis-Sevilla de la semana pasada,  cuando se atrevió a deja en el banco a Navas, Capel y Maresca. Tampoco digo que no haya que reservar jugadores pero aún no hemos entrado en octubre y los futbolistas están muy frescos. Un poco de sentido común, señores.

Raúl, el fútbol te sigue debiendo una

Domingo, 21 Septiembre 2008

La grandiosidad de Raúl es ilimitada. No hay día, mes y año en el que las tertulias futboleras no incluyan  debates disyuntivos sobre el capitán blanco, otrora capitán de España. El fútbol ha terminado de aborrecer las confrontaciones entre raulistas y antiraulistas. No hay término medio para quien es considerado mejor jugador de la historia del fútbol español, por lo menos en cuanto a títulos. Los que se jactan de ser expertos barruntan la decadencia de Raúl cada principio de temporada. Supongo que el año pasado no presumirían de su infinita sabiduría, toda vez que el madridista fue el segundo máximo goleador nacional y protagonista determinante en la Liga. Este año  he escuchado la misma palabrería fatua sobre Raúl: que si está acabado, que si no la huele…, en fin, un cúmulo de necedades de gente oportunista. Claro, ahora que Raúl no ha cuajado dos partidos consecutivos buenos, llegan las críticas. ¿Dónde se escondían los detractores cuando Raúl ganó la Octava con un tercer gol espectacular? ¿De quien despotricaban ésos cuando Raúl se inventó el gol de la ‘cuchara’? Seguro que de nadie porque esos mismos eran los aduladores de Raúl.

Si gana el Madrid y Raúl destaca, parece que no vale. Las loas al merengue suelen escasear. Será porque nos ha acostumbrado demasiado bien durante mucho tiempo. Los antiraulistas están obsesionados en cargar contra el jugador cuando toca la pelotita. Pero no se enteran, o más bien no quieren hacerlo, cuando Raúl juega sin balón abriendo espacios, facilitando el papel de sus compañeros y haciendo el trabajo sucio de un delantero. Esto es incordiar a los defensas con sus desmarques. Ése es el verdadero fútbol de pizarra, el que Raúl conoce al dedillo y que tanto apasiona a los entrenadores. Lo sé, Raúl no es explosivo y espectacular como Messi, Agüero o Cristiano Ronaldo. Sin embargo, pocas veces la aportación de un solo hombre ha sido tan crucial. Raúl fue el verdadero protagonista del Madrid de los ‘galácticos’. Mientras otros encarnaban la ostentación, el capitán abogaba por la prudencia y la humildad. Sí, a él también le incluían en la elite blanca; también se prestaba para anuncios publicitarios y también se enorgullecía de formar parte de una plantilla histórica. Pero Raúl es leyenda del madridismo y como tal, cuida su imagen y sus formas. Cuando Europa aplaudía al siete por su raza y brega, pudo haberse ido al Chelsea de Abramovich por una oferta increíble. No se atrevió a hacerlo, ¿para qué? Mejor club que el Real Madrid no existe en el mundo.

Y la selección española es capítulo aparte. Raúl dejó de ir porque Luis Aragonés se enfurruñó con él. La máxima en el combinado nacional es convocar a los mejores del momento y lo justo hubiese sido que Raúl no hubiese ido al Mundial de Alemania y sí hubiese sido llamado para la triunfal Eurocopa. Es en este punto donde la cruzada contra el eterno siete ha alcanzado su punto álgido con la premisa más manida de los últimos meses: ganamos la Euro sin Raúl, por tanto, no le necesitamos. Pues sí, Raúl siempre es útil y quien no se lo crea, que pregunte a alguno de sus compañeros de las últimas diez temporadas. Raúl da mucho por el fútbol. El Madrid y España nunca podrán agradecérselo del todo, le siguen debiendo una.    

El Atlético regresa a Europa

Mircoles, 17 Septiembre 2008

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Supercalifragilisticoexpialidoso. Para quien no haya visto Mary Poppins, la expresión describe la forma milagrosa en la que alguien puede salir de situaciones difíciles. Y anoche, fue lo único que pude balbucear cuando el Atlético sentenció en un santiamén al correoso PSV, o mejor dicho, cuando uno de los atléticos ejecutó al rival con dos zarpazos. Jorge Valdano definió a Romario como un personaje de dibujos animados. Semejante comparación no pudo ser más acertada para ese bajito y diabólico brasileño de piernas arqueadas. Quince años después, ha surgido un nuevo héroe de cómic, de la misma estatura y corpulencia que el ex goleador del Barça. Y no es Leo Messi. Éste es buenísimo pero Sergio ‘Khun’ Agüero es algo más. Si no, que se lo pregunten al PSV y a media Liga española, por de pronto a los holandeses.

Anoche, el ‘Khun’ se frotó las manos antes del pitido inicial y a sabiendas que más de una docena de cámaras de televisión le harían un seguimiento minucioso, el chaval inspiró, suspiró y masculló: “a ver qué lío hoy”. Pues, se armó el belén en el Philips Stadion, o más bien, lo hizo Agüero. Fijaos si desde este blog he reprendido el fútbol del Atlético por ser aburrido y grotesco, que ahora, cada vez que le llega el turno a los rojiblancos, sólo busco el deleite con el ‘yerno’ de Maradona. Si el ‘suegro’ fue un figura, de momento el noviete de su hija ha hecho meritos suficientes para entrar en tan distinguida familia.

En Holanda, Agüero infundió miedo e impuso respeto a toda Europa. El crack bonaerense ha encontrado la horma de su zapato en la Champions, su escaparate. Lejos queda ya la UEFA del año pasado. Ese torneo es para segundones y el ‘Khun’ se ha ganado su asiento en la mesa de Cristiano Ronaldo, Eto’o, Gerrard o Kaká. Los dos goles en Eindhoven han sido la primera advertencia de la estrella atlética, sobre todo, el último, el de la imprevisibilidad. Porque si algo guarda y mima el argentino, es el talento para sorprender y dejar boquiabiertos a defensas, entrenadores y espectadores. Todos por igual, al fin y al cabo, verle jugar es igual de espectacular que una superproducción de Spielberg. ‘Khun’ es el contraste entre sus genialidades y el abigarramiento de su equipo. Sin él, el Atlético es un equipo mediocre, a veces serio y a veces alocado; capaz de lo mejor y de lo peor, el cliché del Atleti de siempre.

Pero la en la historia de Agüero, la ficción es él. Resultan entrañables y fascinantes los cuentos asombrosos de pequeñajos de barriadas marginales, obsesionados con un balón que les llega casi a la altura de la rodilla, y que se desviven por el fútbol para que en un día no muy lejano, den que hablar. La estrella del Atlético es uno de ellos y la intrahistoria de su fulgurante éxito es la típica de un jugador de su especie y atípica en el gremio de futbolistas. Un día de estos la contaré aquí y seguro que os emociona, como me pasó a mí. De momento, sólo os puedo decir supercalifragilisticoexpialidoso. La señorita Poppins fue un hada y el Agüero es el genio de una lámpara que no se frota, sólo hay que susurrarla: “Khun, Khun, Khun, Khun,…”.