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La ingenuidad de Gago

Jueves, 6 Diciembre 2012

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“Os habéis equivocado destituyendo a Pellegrino. A partir de diciembre no contéis conmigo”. Los calentones repentinos de Fernando Gago comienzan a ser habituales. El periodista Hugo Ballester, de COPE Valencia, adelantó el pasado lunes el pataleo del argentino instantes después de que Manuel Llorente comunicase al vestuario el cambio de entrenador. Gago aterrizó en el Real Madrid con ínfulas de futbolista endiosado y, seis años después, aún cree que su actitud ácrata le va a reportar portadas en MARCA, AS o Superdeporte. Desde luego, su entorno, perpetrado por el avispado representante Marcelo Lombilla, nunca ha dejado de armar mucho ruido para enchufar a Gago en clubes donde su fútbol ha dejado mucho que desear. Precisamente, Lombilla organizó un mitote a escala nacional cuando el Madrid se fijó en el mediocampista de Boca Juniors a finales de 2006. Entonces, Gago era otra de esas promesas fabricadas en serie por el fútbol argentino y vendidas al público como los ‘nuevos Maradonas’. En el caso del xeneize, su presidente Mauricio Macri le puso el cartel del ‘nuevo Fernando Redondo’; y para ir más lejos y encarecer el producto, comentó que Boca “prefería a Gago y no a la plata”, es decir, que desechaba veinte millones de euros redondos.

La sagacidad de Lombillla le llevó a negociar a dos bandas el fichaje de Gago. Tan sólo había jugado una temporada completa en Boca, pero los títulos del Apertura y Clausura sirvieron de coartada al agente para seducir a Madrid y Barça. Fue al comienzo de la 2006-2007 cuando MARCA publicó el interés merengue por el volante argentino; curiosamente, pocas semanas después, el diario Sport anunciaba un viaje del entonces director deportivo Txiki Beguiristain para ver el ‘superclásico’ River-Boca y una información todavía más morbosa: una cena entre Macri y Joan Laporta para negociar la venta de Gago al Barça la siguiente temporada. Finalmente, el redoble de tambores acabó con Lombilla diciendo que “no se puede decir no al Madrid si quiere a Gago ahora”. Y ese “ahora” suponía una jugosa comisión por la transacción de los veinte kilos. Pero el problema de Gago es que llegó a Madrid con el puesto de titular asignado, sin haberlo jugado. A priori, el pack argentino Gago-Higuaín incluía un producto bueno (el de Boca) y otro con muchas sospechas, el ‘Pipita’. Sin embargo, un puñado de partidos fue la prueba irrefutable de que Boca había logrado uno de los negocios más rentables de su historia: el ‘5’ argentino nunca pasó ni siquiera del 4 sobre el césped.

Fabio Capello siempre prefirió a Emerson; Schuster alternó entre el argentino y Mahamadou Diarra; Juande Ramos puso en sus onces a Lass, fichaje exprés de mercado invernal y Pellegrini comprobó que Gago era muy limitado en comparación con Xabi Alonso. Harto de tantas suplencias y los silbidos del Bernabeu, Gago anunció que quería irse. Lejos de animarse a mejorar e intentar adaptarse al estilo que proponía el fútbol de Cristiano, Kaká y Benzema (los tres ases de la reentré de Florentino), la versión barata de Redondo pataleó para volver a Boca, de donde salió para vivir un “futuro provechoso”. A partir de entonces, el Madrid buscaría la astucia que utilizó Macri en su día para quitárselo de encima, empezando por sus dos millones y medio de sueldo.

Y como ningún club se atrevió a pagarle la ficha, el año pasado fue cedido a la Roma no sin antes descolgarse con unas declaraciones de futbolista resentido en la ESPN argentina…”El Barça es el mejor equipo de la historia, muy por encima del Madrid, y la afición no se quiere dar cuenta”. Mourinho no le quiso desde un principio y Gago, despreocupado totalmente por salirse de la doctrina mourinhista, no le importó soltar que “los madridistas pensaban que se le podía ganar al Barça y eso era imposible. No querían admitirlo”.

La penúltima parodia de Gago sucedió en su puesta de largo como fichaje estrella del Valencia. En época de pocos dispendios, el Valencia batió el mercado intentando localizar talentos desaprovechados por otros equipos…o por sí mismos, como en el caso del argentino. Además, éste aceptó rebajarse el sueldo casi a la mitad, indicio de que quizá Gago había cambiado. Sin embargo, su carta de presentación recordó su versión más soberbia: “Vengo con el objetivo claro de ganar títulos. Toda mi carrera he ganado títulos”. Al menos, tiene a su lado gente como Albelda, que sugieren a tipos como Gago coger la puerta si no están comprometidos. Es obvio que el ex madridista fue, es y será aquel chaval que salió de Buenos Aires demasiado confiado en comerse el mundo.

Otra tomadura de pelo…¿cuántas van ya?

Mircoles, 11 Noviembre 2009

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Tomadura de pelo en toda regla. Ni el mítico Juanito estuvo por la labor de aparecerse en el Bernabeu ni los jugadores pusieron ganas, ¿para qué, verdad? Dentro de unos años nadie se acordaría de un 5-0 al Alcorcón (habrán pensado los blancos). Por lo tanto, mejor irse de la Copa ahora que desgastarse hasta octavos o cuartos allá por febrero, cuando Liga y Champions están calientes. Pellegrini no ha cambiado y continúa riéndose del madridismo con sus tácticas gilipollescas y, en definitiva, del sentido común.

No hay que hacer un cursillo de entrenador para darse cuenta de que deben jugar tíos de ataque para marcar cuatro o cinco goles. Pero claro, si pones a dos trotones en el epicentro del juego y pretendes que ambos lleven la batuta del concierto, es casi imposible que la musiquilla suene afinada. Pellegrini creyó ciegamente en Gago y Diarra (hay que estar loco) y éstos se descojonaron de su entrenador. No sé si Florentino o Valdano recomendarán las alineaciones al chileno, si  no es así, por lo menos que le obliguen a no poner a Gago. Argentinos expertos en dar estopa a diestro y siniestro los hay a montones, pero que además sepan tocar el baloncito no se cuentan ni con los dedos de una mano. Y por supuesto, Gago no está en ese reputado grupo.

Los experimentos con gaseosa que tanto gustan a Pellegrini dan mucho juego…periodístico. El chileno no escarmienta después de tantos sopapos. El ingenuo ingeniero creyó que sorprender con una alineación extravagante  desconcertaría al Alcorcón. Y resulta que al final los desconcertados fueron los ochenta mil aficionados que sí se habían conjurado con el espíritu de Juanito.  Lass se sale en el centro y corrió de lateral derecho; Arbeloa volvió a pifiarla en el otro lateral, puesto al que todavía no ha cogido el gustillo; Marcelo, que de interior izquierdo es de lo poquito que funciona en el Madrid, jugó una hora después; Van Nistelrooy sirve más de comparsa que otra cosa y para colmo, Xabi Alonso y Benzema, dos que sí debieron acudir,  contemplaron la vergüenza desde el palco.

Pues nada, el Alcorcón ha borrado de un plumazo el sueño eterno de Florentino, ése que sí ha logrado vivir Laporta. A partir de ahora, sólo queda rezar para que no se produzca otro cataclismo que convulsione este segundo proyecto imperial. Por de pronto, el auriga elegido ha estrellado la cuadriga a las primeras de cambio. Pero que haya calma, a Pellegrini aún le quedan dos oportunidades…o quizá no.    

El síndrome de Fernando Torres

Lunes, 9 Marzo 2009

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Vale que el Madrid empató en fuera de juego, vale que el penalti de Sergio Ramos al Kun fue clamoroso y vale que Juande Ramos sirvió en bandeja la victoria al Atlético merced a un planteamiento de chiste. Pero la única conclusión obvia es que los rojiblancos sufren un inexplicable complejo de inferioridad respecto a sus vecinos. Da igual que el Atleti cuaje el partido de su vida o tenga enfrente a un Madrid moribundo, la impotencia es la misma. Lo fácil sería decir que los colchoneros nunca lo tendrán tan fácil pero sólo hace falta husmear un poco en la historia de los derbis para cerciorarse de que al Atlético siempre le entra el vértigo cuando puede sentenciar. Agüero es fiel testigo de ello.

El Kun tiró a la basura la magistral actuación que ofreció ante el Barça. Dispuso de tres clarísimas ocasiones para cerrar el partido pero Casillas le dio la tarde.  El síndrome de Fernando Torres se ha apoderado del ariete argentino, quien desde que aterrizó en el Manzanares nunca ha podido henchir el pecho contra el eterno rival. A Torres le ocurrió lo mismo y tal leyenda negra le perseguirá siempre, o por lo menos, hasta que pueda redimirse, ¿será el próximo martes en el Liverpool-Madrid? Pero volviendo a Agüero, el Bernabeu le brindó una oportunidad inmejorable para agrandar su racha triunfal y la estrella rojiblanca la desperdició. Fue generoso en el esfuerzo, ayudó al equipo pero falló en su primer cometido: el gol.

Aparte del Kun, el derbi dejó al Atlético como absoluto dominador. En la primera parte, los de Abel Resino se plantaron mejor que el Madrid y en la reanudación se aprovecharon mejor del batiburrillo generado por los despropósitos de Juande Ramos. Porque la táctica inicial del Madrid mosqueó a todos, incluido el Atleti. Nadie sabe qué intentó el entrenador manchego colocando a Lass en el lateral pero es ilógico que moviese varias posiciones para sustituir a Pepe en el centro de la zaga. Con Ramos en ese puesto y Salgado o Miguel Torres en el lateral derecho, sobraba. No lo vio así Juande y su rectificación durante la segunda parte empeoró el rendimiento del equipo.

Gran culpa de la nulidad del Madrid la tuvo Guti, que aún no encuentra el ritmo que necesita imperiosamente su equipo. Ayer se borró del juego y sus compañeros no encontraron alternativas en ataque. También es cierto que el centrocampista madrileño estuvo pendiente de echar una mano a Gago en defensa, y claro, así Guti no brilla. Por tanto, no es de extrañar que en Liverpool el ‘14’ blanco esté flanqueado por Lass y el mismo Gago.

En resumen, el Atleti sigue negado en los derbis y ese fantástico Madrid que había ganado diez partidos consecutivos, se ha vuelto a atascar en un partido de cierto empaque. Quizá sea casualidad pero Juande no ha ganado ninguno de los tres envites serios que se le han presentado: en el Camp Nou acabó deponiendo las armas, al Liverpool no supo perforarle y ayer empezó mareado el derbi por su incertidumbre táctica. A ver si a la cuarta (en Anfield) es la vencida.

Sí que era imposible ganar en el Camp Nou

Domingo, 14 Diciembre 2008

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Si el Barça descansara durante todo un mes y el Madrid ganase los partidos que le correspondiesen en ese plazo, casi seguro que los azulgranas aún serían líderes. Ésa es la deducción más lógica y real  que habrán sacado los dos equipos después del superclásico de anoche. Bueno, súper no fue puesto que el Barça no jugó como ha acostumbrado en los últimos tiempos ni el Madrid salió con actitud ganadora. Cierto es que la mezquindad merengue fue obligada: Juande sabía que intentar tutear al Barça para ganarle a puñetazos era un suicidio. Pero el flamante entrenador del Madrid no debió pasar por alto que guarecerse en su área tampoco resultaría. Tarde o temprano, el Barça haría saltar por los aires las ordenadas líneas del rival. Era una cuestión racional.

El partido deparó muchas sorpresas: ni el Madrid habría esperado tener ocasiones de gol tan claras como el mano a mano de Drenthe con Valdés (el holandés no puede dar más. Es lo que hay) o el disparo esquinado del canterano Palanca. Este extremo presume una mezcla de habilidad con arrojo  y cuando madure se convertirá en una pieza muy valiosa para un Madrid carente de alas.  Otra buena noticia que no esperaba nadie fue la resurrección del cuestionado Casillas. El portero eligió el mejor escenario posible para reivindicar su grandeza, que nunca ha perdido pero sí escondido. Y Metzelder aguantó como un portento en la zaga cuando todo el mundo había apostado en qué minuto le haría el traje Samuel Eto’o. Hasta Cannavaro recordó que no hace mucho tiempo recibió un Balón de Oro, cosa todavía inexplicable.

También sucedieron hechos esperables: la enésima actuación nefasta de Guti en el Camp Nou. Sin duda, no es su estadio fetiche. Tampoco extrañó la cantidad de patadas que sufrió Messi, hasta tres faltas consecutivas en diez minutos.  Raúl volvió a echarse el equipo a las espaldas y, solo ante el peligro, abrió algún hueco en la defensa barcelonista. Y el partido también certificó que Gago no impone como Diarra por mucho que se esfuerce.

Al final, Schuster y Guardiola llevaban razón: era imposible que el Madrid ganase en Barcelona y también era irreal que el líder le endosara cinco o seis goles al vigente campeón. A partir de ahora, ‘Pep’ tendrá que acometer la difícil tarea de mantener motivados a sus pupilos. Vamos, que aún no se crean que han ganado la Liga. En contraste, Juande deberá inocular en los suyos optimismo, pero no en el campeonato sino en la Champions, donde al Madrid le gusta desplegar su mística.    

El buen vecino del Madrid

Domingo, 19 Octubre 2008

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Vaya por delante que el derbi de anoche fue bastante malo. No hubo fútbol y sí muchos despropósitos. Otra cosa es la emoción y el dramatismo que Atlético y Real imprimen a estos duelos. La pena es que en el Vicente Calderón el cuento se repite todos los años. Sería muy complicado, por no decir imposible, hallar una razón lógica por la que los rojiblancos salen siempre tan intimidados. Cierto es que el Madrid infunde respeto allá donde va, pero que su vecino tire los partidos a la basura a las primeras de cambio es insultante para el orgullo colchonero. Cada año las ilusiones atléticas se renuevan; cada vez que llega el derbi al Manzanares, los sufridos seguidores del Atleti confían en que, por pura cuestión de estadística, su equipo encuentre la criptonita para tumbar a su superpoderoso enemigo. Ese momento no ha llegado, habrá que esperar al derbi de la próxima Liga.

Desde que el Atlético dejó atrás sus dos añitos en el infierno,  la ocasión que se le presentaba ayer era la más propicia de esta década para mofarse del enemigo. El equipo lo está bordando en la Champions, el Madrid venía invertebrado por las ausencias de Guti, Diarra y Robben  y Agüero tenía la oportunidad de redimirse tras el correctivo que el Barça infligió a su equipo dos semanas atrás. Todo eso se borró de un plumazo en medio minuto, el tiempo que Van Nistelrooy empleó para dejar en evidencia a Leo Franco y su atontada defensa. Parece que Aguirre aún no se ha dado cuenta pero tiene que resolver el problema acuciante de la portería. Da igual que alterne entre Leo y Coupet, ambos son manojos de nervios y tan pronto pueden salvar un  mano a mano como pifiarla en jugadas absurdas. Y la irregularidad es el peor mal que se le puede achacar a un portero. La defensa también merece su escarmiento: el checo Ujfalusi no se enteró de la película; Pernía si no jugase aportaría lo mismo si no jugase y Heitinga, nombrado mejor jugador de Holanda en el pasado campeonato, es la evidencia de que la liga de los ‘tulipanes’ no se puede comparar ni con nuestra Segunda División. El penalti del zaguero holandés a su compatriota Drenthe es intolerable para la exigencia que se le presupone a cualquier futbolista rojiblanco en un derbi.

Aguirre tampoco se salva. Su táctica de alinear a cuatro trotones en el centro del campo fue el primer síntoma de su rendición. A Raúl García, Assunçao, Banega y Maniche no se les debe meter en la misma coctelera porque el resultado siempre será indigesto, exactamente lo que sucedió en el partido. Esta media podrá robar muchos balones en defensa pero si treinta metros más adelante regalan la pelota con un lacito, a eso se le llama hacer el canelo. Y visto que Gago aún está buscando sensaciones, Simao debía haber sido el elegido para maquinar el ataque de los locales desde el principio. El portugués se vació en la reanudación  y junto al Kun, fue el artífice de que la defensa del Madrid se empleara a fondo en la segunda parte con un Pepe imperial y ayudado por su buen escudero Cannavaro. Agüero estuvo desaparecido en combate y van de tres de tres los partidos en los que el delantero argentino está negado contra los blancos.

En fin, que el Madrid volvió a burlarse del Atlético con mucho pasotismo. Los merengues sestearon hasta el final y su presencia en el Calderón aburrió por la dejadez con la que encararon el derbi. Pero si el vecino te abre la puerta con educación y encima es detallista, no le vas a decir que no. Y ese vecino se porta demasiado bien con el Real. Otra vez será para el Atleti, aunque igual en otro deporte.  

Los galimatías de Schuster

Sbado, 4 Octubre 2008

Benditos rompecabezas los que tiene que afrontar Bern Schuster a partir de ahora. Mañana vuelve Sneijder contra el Español y su mister, ni corto ni perezoso, ha declarado esta mañana que Wesley jugará cuarenta y cinco minutos. Después de estar casi tres meses en el dique seco, no parece que el hábil centrocampista holandés necesite jugar tanto tiempo. Sneijder ha adelantado los plazos de su recuperación con tesón y coraje. Si el holandés hubiese sido Ronaldo, Ronaldinho o Robinho, la misma lesión habría requerido medio año. Éstos se lo toman con tranquilidad, cosas de brasileños. Pero el asunto estriba en el overbooking  de medios en el Real Madrid. Guti es el antojo de su entrenador, y todo indica que cuando reaparezca la semana que viene no será para ir al banquillo; Diarra es el trotón necesario para vertebrar al equipo, por tanto tampoco saldrá del campo; Van der Vaart se ha ido entonando en los últimos partidos y aporta pegada, cualidad compartido sólo con Sneijder; De la Red también quiere hacerse un hueco a codazos y de momento está aprovechando sus pocos minutos. Con este galimatías, la maestría de Schuster consistirá en saber dosificar a todos y mantenerlos satisfechos, ardua tarea. Y para más inri, falta Gago, que en el tramo final de la temporada pasada encandiló a Schuster.

Pero las rotaciones no se limitan a la medular. Mañana toca retocar la delantera. Raúl tendrá su enésima oportunidad, según sus detractores, de reafirmarse, también por enésima vez. El dilema de Schuster será sentar a Robben o a Higuaín. Lo lógico sería alinear al holandés y utilizar al argentino para añadir mordiente a la punta si las circunstancias lo exigen. Quien sí tiene la seguridad de que jugará cuando lo desee es Van Nistelrooy, el ‘rey midas’ del fútbol. Balón que toca, balón que enchufa. Van ‘The Man’ ostenta unos números contundentes: sesenta goles en ochenta partidos con el Madrid. Ni el ‘matador’ Hugo Sánchez fue tan efectivo.

Y para completar el círculo, Schuster no podrá quejarse. Contará con la bautizada ‘mejor defensa del mundo’ (así la calificó el propio alemán): Sergio Ramos, Cannavaro, Pepe y Heinze. Con este panorama, el Español debería llevarse un buen saco, mejor que sea elástico, para que quepan más balones por todos los goles que va a encajar. Sin embargo, sigo diciendo que este Madrid aún no ha lidiado con un miura. Sólo entonces, sabremos si el Madrid es fiable o su destino es lanzar una moneda al aire.