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Europa sólo es una quimera

Jueves, 11 Marzo 2010

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Pues no, Florentino, el Madrid ya no lleva la palabra ‘Europa’ en su ADN. Éste era el año elegido, en el que el Madrid debía ser infalible y saciar de una vez por todas sus ansias de Champions. Al segundo proyecto faraónico, en su versión mejorada respecto al anterior, sólo le apremiaba una conquista: la final del Bernabeu del 22 de mayo. Y sí, allí acudirán el presidente blanco, Valdano y Butragueño, pero como cálidos anfitriones. La ‘orejuda’ vuelve a convertirse en un escollo insalvable para un equipo que en Liga atiza a todos menos al Barça, pero que en el sitio donde se mide la grandeza, está exento de espíritu competitivo.

No hace mucho (siete años), el Madrid manejaba como nadie los ‘tempos’ de la Champions: se gustaba cuando la ocasión lo exigía; remontaba lo que le hiciese falta y se templaba en partidos poco apetecibles para engrandecerse en citas más atractivas. Así ganó tres Champions y así le dio más pedigrí a este torneo. Aquel dominio se apagó después del voléon de Zidane y el par de paradas milagrosas de Casillas en Glasgow. Desde entonces, todo ha sido una debacle permanente; una engañifa que ha sacado los colores al Madrid a las primeras de cambio y con rivales de mucha o poca enjundia. Porque Monaco, Roma o mismamente este Olympique deberían ser esparrings de un asalto para un Madrid al que se tilda de fracasado si no levanta la copa de las copas.

La Champions desnuda las vergüenzas de los clubes más celebres de Europa, y al Madrid ya le han dejado integral porque ha demostrado unas carencias bárbaras temporada a temporada. Le han abatido con remontadas (Monaco), por goleada (Liverpool), por impotencia (Arsenal, Bayer y Juventus) y lo peor, por prepotencia (Roma y anoche). Antes del ‘galacticidio’ (el primero), el Madrid ganaba porque infundía temor y jugaba con amor propio. Las gestas ya muy lejanas en Old Trafford, Munich y Amsterdam fueron las hazañas de un equipo que no tenía a los mejores  jugadores del mundo, pero que sabía de qué iba la Champions. A esa actitud debe agarrarse el Madrid que construyan sus jefes para la próxima edición.

Hoy no es plan de sacar culpables al impotente juego del equipo. Pellegrini, muy en su papel de asumir todas las responsabilidades, aceptó la furibunda descarga de críticas, pero esgrimió que el apogeo de este proyecto estaba calculado para dos o tres años vista. Éste es uno de los grandes contratiempos de alguien que no entiende qué es el Real Madrid. Aquí hay que ganar sí o sí, es lo único válido. Te puedes permitir ganar un año sin jugar un pimiento (Capello o Heynckes), pero al segundo la exigencia es completa. El Madrid de Pellegrini ni gana ni convence, falla todo. Por tanto, lo más cómodo y probable es que termine la temporada, con o sin Liga, y abandone la empresa.

El drama estalló anoche, pero se ha ido alimentado con sólidos argumentos durante toda la temporada. Está demostrado que el campeonato español no es suficiente baremo para medir la capacidad del equipo. En España hay dieciséis o diecisiete equipos que jamás toserán a Madrid y Barça, mientras que en Europa, ya lo habéis visto, hasta el Lyon más sim plón de la última década humilla a quien más obligación tenía de ganar este año.

Claro, luego ves como el Manchester golea al Milan sin hacer nada del otro mundo, cuando el Madrid fue incapaz de vencer a los italianos en dos partidos. Puede que los chicos de Sir Ferguson caigan en cuartos, pero nadie dudará de su competitividad. Ellos sí que están hechos para la  Champions. Tienen a Rooney, que en la Premier puede pasarse cinco partidos sin marcar y a la hora de la verdad casi nunca falla. Lo mismo sucede en el Chelsea e incluso en el Arsenal, en el que chavales primerizos debutan todos los años en Champions y suelen meter al equipo en cuartos como mínimo.

Al Madrid sólo lo puede curtir Cristiano, porque Raúl ya ha ofrecido lo mejor de sí mismo en las noches mágicas; Guti nunca ha entendido esto de la Champions; Higuaín (pobre Higuaín) no se quita ni con aguarrás esa pátina de delantero fallón; Kaká viene a ser el timo del siglo y el resto hacen lo poquito que pueden en Champions, que se ha visto que no suficiente.

En consecuencia, los de arriba tienen que adelantar los deberes para montar un Madrid más Real Madrid el año que viene y los de abajo sacar fuerzas (si es que las hay) para no perder el pulso con el Barcelona en la Liga. Si al final resulta que el Madrid gana en España, ¡enhorabuena, otra más! Ramón Calderón se llevó dos consecutivas y nadie ha sacado pecho por ellas. La Champions es de otro planeta y el Madrid dejó de estar en órbita hace siglos.

¡¡Esto es el Bernabeu!!

Mircoles, 10 Marzo 2010

Un colega sevillano me ha comentado esta semana que siguen de uñas con Manolo Jiménez por haberse dejado avasallar en el Bernabeu cuando a falta de media hora ganaban 0-2. Yo escuchaba estupefacto hasta que le interrumpí justificando al técnico hispalense: “¿Pero que esperabais?, ¡es el Bernabeu! Y así es. El Madrid es el único capaz de encender un partido que va directo al mortuorio; sólo la hinchada merengue se frota las manos cuando toca remontada. No en vano, los blancos llevan obsequiando al fútbol con un par de resurgimientos imposibles por temporada. Esta noche urge otro.

Viene el Lyon y no sé con qué talante. Seguro que Claude Puel tomó buena nota de la orgía futbolística del sábado noche. Por ello, si su obsesión es vivir de las rentas, no durará mucho. Aunque el técnico francés es de esos poquitos que preparan media victoria con pizarras, vídeos e informes del rival. El planteamiento debería ser sencillo sobre el papel: ahogar a los ingenieros del balón. Sólo falta averiguar quiénes serán los ilustres encargados de inventar la remontada. Hasta una hora antes del partido no lo sabremos, porque con Pellegrini ya se sabe: tan pronto alinea a Gago y Diarra para meterle cinco al Alcorcón, como sacaría a Guti, Van der Vaart y el resto de la artillería para intentar ganar en Stamford Bridge.

Precisamente, Guti y Van der Vaart se ganaron el puesto en el último encuentro o, por lo menos, una oportunidad. Ambos se entienden bien, les gusta la pelota y mover a los demás. O sea que su turno ha llegado para la ansiada cita, porque hoy toca arriesgar (no queda más margen) y reeditar otra famosa ‘noche encendida’ en el Bernabeu. Desde aquellos ‘noventa minuti son molto longo’ de Juanito, el Madrid no ha tenido que remangarse para voltear marcadores, a excepción de un par de remontadas contra Bayer y Galatasaray.

Cierto es que estos octavos tampoco serían una hazaña épica, el Lyon ya no es ese club hegemónico que ha arrasado casi toda esta década. No obstante, la eliminatoria se las trae: como el Madrid salga igual de alelado que ante el Sevilla, cuidado si los galos marcan un golito. Esto es Champions y aquí no valen fallos puntuales. Aunque no es menos verdad que si los blancos hubiesen tenido que marcarle cuatro al Sevilla, sin duda lo habrían conseguido. Quizá haya alguien que todavía no se ha enterado pero…¡esto es el Bernabeu!

Este Madrid merece un Oscar

Domingo, 7 Marzo 2010

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No recuerdo un meneo tan arrollador ni siquiera en los momentos más apoteósicos de los antiguos ‘galácticos’. Éste sí es el equipo por el que Florentino Pérez ha extendido cheques en blanco; éste sí es el equipo que tenía que sobreexcitar a los miles de aficionados que esperaban un partido así; también es el equipo que intimida y achanta a cualquiera. Porque, o muy bien se ha preparado el Lyon la vuelta del miércoles, o tras lo sucedido anoche con el Sevilla, pueden contentarse con acudir al encuentro del miércoles.  

El Madrid se inventó su mejor función en lustros y lo hizo en su formato fetiche: el de la remontada imposible en el Bernabeu. Cuando todo hacía presagiar que la clarividencia del Sevilla y el estado exultante de Palop serían suficientes para asaltar el último fortín inexpugnable que queda en Europa (los blancos son los únicos que lo han ganado todo en casa), el flamante líder decidió que debía intentarlo. Después de la semana internacional, parecía que con el 0-2 las fuerzas estaban justitas; quizá no eran necesarios ímprobos esfuerzos en Liga teniendo un examen tan serio en la Champions dentro de cuatro días. Pero los jugadores se concienciaron de que, más allá de ganar o perder, su imagen no estaba a la altura del club. Además, también había que acabar con el sambenito de que el Madrid no sabía competir con equipos importantes. Todo eso dio un vuelco espectacular en una hora de juego.

La revolución la promovió Guti, cuya especialidad de desatascador nunca fue tan bienvenida. Pellegrini se dio cuenta a tiempo de que Lass es el jugador perfecto para aguantar embestidas y resultados favorables, pero no para dibujar fútbol; tampoco Kaká aportó el valor añadido que seguimos esperando de él. Por tanto, sólo había una solución imaginable: sacar al campo a peloteros como Guti y Van der Vaart. Sabia decisión del chileno, a quien también hay que aplaudir.

Más allá de la heroica, del liderato, incluso de las veintitantas ocasiones de gol que se inventó el equipo delante de Palop, el Madrid aportó una novedad esperanzadora e ilusionante en su estilo: dejó a un lado su vicio por el contraataque y se puso a hilvanar jugadas desde el centro a las bandas con las subidas de los laterales. El equipo daba la pinta de que jugaba con extremos puros en forma de laterales camuflados, sin obcecarse con pases inverosímiles por el centro de la zaga sevillista. Por una vez su dominio aplastante del balón fue provechoso porque maniató al Sevilla, regocijó a Cristiano e Higuaín y nos flipó a todos los espectadores. Gracias a la espectacularidad de Palop, el partido fue lo que fue. Ganar así tiene más gracia que haberlo hecho por 7-2, quizá el resultado más justo.

¿Y ahora qué? El único miedo del madridismo es pensar que la película de ciencia ficción de anoche fue un espejismo, un entretenimiento que llegó por casualidad. Tampoco le vamos a pedir al Madrid que fusile por igual a todos sus rivales. Sin embargo, ya va siendo hora de exigirle de verdad que se dedique a este tipo de fútbol, el mismo que viste y calza el mejor Barcelona.

El Madrid chirría con Lass

Domingo, 14 Febrero 2010

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Definitivamente Lass emborrona el dibujo táctico de Pellegrini. Sí, es imprescindible para evitar el desmembramiento del equipo, pero se entromete en las tareas de Xabi Alonso. Lo dijo hace poco el donostiarra en una entrevista, “juego más liberado sin Lass”. Xabi nunca se mete en camisas de once varas, aunque su frase fue clarividente. Anoche contra el Xerez volvió el fútbol engorroso, el de los pases sin sentido y a la espera de genialidades. Pese a Pellegrini, era obvio que el colista Xerez no exigía un doble pivote. Por tanto, no se entiende que Xabi tuviese que sufrir su ‘martirio’ particular a la vera de Lass. El francés cumple su cometido a la perfección; ya habrá partidos (los de Champions) que requieran sus servicios. Por el momento, siempre que el Madrid tenga que llevar la iniciativa, la mejor opción siguen siendo los ‘gestores’ de balón: Xabi, Guti, Granero,…

Volvió Cristiano y de nuevo se salió. Será chulo, soberbio, acaparador, etc, pero es el mejor y punto. Cumplió su penitencia de dos jornadas y regresó con ganas de volatilizar el partido. Y vaya si lo hizo, sobre todo con un salto descomunal al estilo Zamorano entre los centrales xerecistas. Los dos goles quedaron en anécdota, no así sus asistencias. Ya iba siendo hora de que apareciera cierto entendimiento entre las dos grandes estrellas. Kaká buscó al portugués y le encontró con la facilidad que permitió el rival más flojo de la Liga. Sin duda, va camino de ser la mejor noticia en la antesala de la Champions.

La historia es que el Madrid ha pasado con éxito el periodo de entreguerras. Aun con mucho escepticismo en su juego, sigue a rebufo del Barcelona, que tarde o temprano perderá y encenderá el campeonato. El martes espera el Olympique en Gerland, un estadio maldito para un equipo maldito en Europa, por lo menos en los últimos seis años. Eso sí, hay un matiz mayúsculo: este equipo intimida con la mejor versión del mejor futbolista del mundo (con permiso de Messi) y puede que también amague con el Kaká que asombró en Milan, pero sólo puede.

Por cierto, un par de apuntes más: Guti, el mismo que hace dos semanas se recreó con un taconazo estratosférico, no jugará en Francia por una pubalgia. Hasta aquí todo correcto. Lo que chirría es que ayer sufría un ‘leve esguince de tobillo’ (así consta en el parte médico oficial) y hoy es una dolencia en el pubis. Huele a chamusquina.

La buena nueva nos la trae Van Nistelrooy desde Alemania. Le han bastado tres partiditos para rentabilizar su fichaje por el Hamburgo, ¡qué pena que este pedazo goleador viniese al Madrid con treinta años!

Y de repente, Guti

Domingo, 31 Enero 2010

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Allá por el 2002 Ronaldo se quedó boquiabierto después de sus primeros entrenamientos con Zidane, Figo, Raúl y compañía. “El tío que más me ha sorprendido ha sido el rubio, Guti”. Evidentemente, el gordito brasileño no nos descubría nada nuevo. Por entonces, Guti ya se pavoneaba como una estrella, consciente de que su personalidad era exclusiva, al igual que su talento.

Anoche se barruntaba cualquier cosa. Podía pasar que, fiel a la costumbre, el Depor diera la noche al Madrid y Guti se inmolase. O por otro lado, que el genio patentara alguna jugada no escrita en los manuales. Para gracia del Madrid y, sobre todo, de este deporte, el diseño del segundo gol se va a estudiar en las escuelas de fútbol. Ni el más fantasioso habría imaginado un desenlace más inverosímil. Guti se fabricó la jugada y cuando encaró a Aranzubia para meterla (o fallarla), su sexto sentido se activó y asistió a Benzema con un taconazo magistral que el francés no desaprovechó ante el asombro del estadio, sus compañeros, los del Depor y los telespectadores. Todos menos Guti, claro.

Inopinadamente, el genio incomprendido va camino de ser el mejor refuerzo del mercado invernal. Quién se lo iba a decir a Valdano en noviembre, cuando el ‘Alcorconazo’ y la bronca entre el jugador y Pellegrini motivó la supuesta salida de Guti. No, él es un madridista puro y no va a huir sin terminar el trabajo. Al margen de que la temporada acabe bien o no, Guti merecerá una despedida más acorde a su primor que a su díscolo carácter. Y, por supuesto, en el vídeo de su adiós tendrá que aparecer ese taconazo antológico que sólo él y nadie más en el mundo se ha atrevido a hacer en cien años.  

El caso es que la renovada inspiración de Guti mantiene al Madrid en la guerra de las dos galaxias. En la del Barça todavía no se han detectado anomalías, aunque la victoria en El Molinón no fue coser y cantar. Es más, el gol de Pedro fue ilegal pero sólo se queda en anécdota: el Barça fue muy superior al Sporting y punto. No obstante, partidos como ése auguran batalla hasta al final. Por de pronto, el Madrid ha salvado su primer ‘match-ball’. 

 

Éramos pocos y parió la abuela

Jueves, 12 Noviembre 2009

Éramos pocos y parió la abuela, con perdón. Resulta que el Madrid intenta zanjar un desastre tras otro, y anoche nos acostábamos con otro lío sórdido y estúpido provocado por Guti y su boquita incontinente. “En las discotecas no me veo a los sesenta años sino ahora”, espetó Guti en una entrevista en Intereconomía que hoy reproduce el diario ‘La Gaceta’. Este chico no aprende y creo que ya es demasiado tarde para que lo haga, más que nada porque el Madrid pretende deshacerse de él con inminencia. Para colmo, Valdano comió ayer con el propio Guti para dar carpetazo al affaire del vestuario de Alcorcón y pedirle compromiso por enésima vez. Pero después de esa entrevista que no tiene desperdicio, ¿con qué cara  volverá a mirar el director general al chaval? Sinceramente, dudo que vuelva a reunirse con él.

Guti dice que ahora, estos últimos días, su relación con Pellegrini es complicada. Pues sí que ha cambiado en menos dos semanas. El jugador salió ante los medios dos días después del 4-0 de Alcorcón para intentar vacilar a la opinión pública, afirmando que la relación con su míster era increíble. Entonces, una de dos: o cuatro partidos sin ser convocado merecidamente le han enfurruñado como a un niño pequeño o Guti mintió bellacamente motu proprio o quizá por orden del club, con el propósito de capear el temporal. Ya sabéis que esto de las comparecencias públicas en el fútbol es un pequeño teatrillo en el que las declaraciones están pautadas. Sin embargo, el caso de Guti extraña porque el futbolista no se pliega a semejantes circos. De sobra es conocida su vehemencia electrizante que le hacen cagarla continuamente.

Insisto, la entrevista concede muchas lecturas en contra del jugador, demasiadas. Guti también afirma que hay extranjeros en la plantilla que no entienden los valores del madridismo: no le falta razón. Pero eso que lo diga Raúl o Casillas, no él. Sus compañeros siempre han sabido guardar la compostura y rayar el comedimiento que exige el mejor club de la historia. Guti sale de un desencuentro para involucrarse en otro. No ha habido ningún entrenador en quince años que no las haya tenido tiesas con el ‘14’ blanco. Bueno, sí, Schuster, pero es que el alemán no tenía mucho dónde elegir para poder prescindir de este díscolo muchacho.

Lo que resigna al madridismo es contemplar cómo uno de los futbolistas más talentosos de la Liga enturbia su carrera con continuos paripés que no vienen a cuento. Dentro de unos años, cuando al socio se le pregunte por Guti, no hará falta una respuesta rebuscada: aquel gran canterano que jugó en el Madrid quince años y del que apenas se recuerda algún partido memorable. Ése es Guti, capaz de lo mejor y lo peor, aunque más veces de lo último.  

13, rue del percebe

Viernes, 30 Octubre 2009

El 13, rue del percebe que rodea a Florentino ha borrado de un plumazo la coartada de ‘ilusión’ con la que el presidente quería cimentar su segundo proyecto faraónico. Está por ver si el sartenazo de Alcorcón espabila a un Madrid estrellado en el subsuelo y que tardará en curar el estreñimiento que sufre desde la primera jornada. Hoy el tema ya no es el sacrilegio que han cometido catorce jugadores contra el solemne sentimiento de madridismo, sino las rencillas y despechos de determinados individuos. Una humillación de gigantes dimensiones no podía obviar una intrahistoria deplorable pero entretenida.

El morbo de la supuesta redención contra el Getafe será ver si Pellegrini continúa apostando por Guti, el mismo que le levantó la voz, abandonó el vestuario al descanso (cuando ya se había desatado la vergüenza) y harto, una vez más, de aficionados ‘graciosetes’ que recordaban su cántico más irritante, mandó a todos a freír espárragos de una forma paleta y muy gráfica, pero al fin y al cabo,  paleta. A Guti se le pasó lo de contar hasta tres antes de sacar esa vehemencia barriobajera que siempre lleva enjaulada. Será sancionado con un puñado de euros hasta que vuelve a liarla, ¡menudo castigo!

Y a saber qué estará cavilando Pellegrini en estos momentos. Valdano ya ha dejado entrever que entre Getafe y San Siro se puede gestar la venida del sustituto. Digo yo que si al Madrid se le ocurre cagarla también mañana, el despacho de Valdano abrirá este domingo para cerrar la búsqueda de nuevo entrenador. Con Wenger descartado, quedan dos opciones, una de ellas de alta alcurnia. La primera es Laudrup, quien hace una semana desechó la oferta del Atlético de Madrid. Dicen que las diferencias insalvables fueron económicas, quizá el danés intuyó que ponerse en el banquillo colchonero supondría dejar escapar una posible oferta del vecino. El plan alternativo es rescatar a Rafa Benítez antes de que sea despedido fulminantemente por los dueños norteamericanos del Liverpool. Esta última posibilidad no me cuadra del todo porque, aunque Benítez se ha granjeado una popularidad mundial a base de sudor y lágrimas, su excelsa condición de estratega no cuaja con un Madrid acostumbrado a ganar por el principio de acción y reacción. Y pese a que a Florentino no se atreverá siquiera a imaginarlo, siempre nos quedará el solucionador de problemas, Fabio Capello. Que quieren  títulos  y la Champions del Bernabeu, sólo hay un hombre…eso sí, olvídense de fútbol delicatessen y demás remilgos: ganar y arreando.  

El Madrid no juega a nada

Martes, 6 Octubre 2009

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A Cruyff le gustó el Madrid en Sevilla: para echarse a llorar. Desde su tribuna semanal en El Periódico, el mito viviente suele buscar lecturas contrapuestas al sentido común. Vale que los merengues pudiesen hacerle sombra al Sevilla, pero su fútbol dista mucho de ser simplemente correcto. Porque un equipo correcto juega a algo o, por lo menos, busca la intención. Y este Madrid ni siquiera esboza una táctica simplona. Para mayor escarnio, sin Cristiano han aparecido flaquezas hasta entonces ocultas y por ende,  la aclamación popular de que al portugués no se le debe rotar bajo ningún concepto.

Después de ocho exámenes parciales el galimatías de Pellegrini se ha inflado como un globo,  a pesar de que el chileno nos haga creer que todo está bajo su estricto control. Amen de los clamorosos despistes en defensa, al Madrid le urge aclarar el batiburrillo del centro del campo. Si el centro neurálgico del Barça sólo lo pueden copar Iniesta y Xavi, y en su detrimento Keita y Busquets, en la medular blanca no hay nada firmado por decreto. Lass parecía fijo pero las precarias alternativas del lateral derecho le forzarán a ocupar ese puesto más de una vez. Xabi Alonso todavía no ha congeniado con nadie porque a Guti le tira irse adelante y Diarra no está rodado. En definitiva, hasta que Pellegrini no aclare este problemático ‘sudoku’, la máquina seguirá sin piloto.

Parte del madridismo temía perder en el Pizjuán. Más que nada, porque era un secreto a voces que el Madrid no había tenido enfrente a ningún gallito. El Sevilla era el primer púgil serio y los blancos cayeron a la lona. El tropiezo delata que el proyecto de Florentino aún no  puede hacer sombra al del Barça. Por ello, el socio blanco comienza a impacientarse con tanta intermitencia y las victorias de corrido del eterno rival. Pellegrini ya puede empezar a estilizar la silueta que todos quieren ver, de lo contrario los de arriba también se impacientarán.  

 

Bendito galimatías

Mircoles, 23 Septiembre 2009

A Pellegrini le deben estar chirriando los oídos con tanto número. Que si 4-2-4, o mejor un 4-2-3-1 y por qué no decantarse por un 4-3-3.  El debate sobre la felicidad de Cristiano se ha desvanecido para dar paso al del ideal táctico. Florentino ha cumplido su parte del contrato trayendo a los mejores y ahora es el técnico chileno quien debe atinar con las fórmulas de su librillo. El club se ha gastado más de doscientos millones de euros para ganar algo más que títulos: el dispendio debe ser la llave para una apuesta futbolística interesante, cuanto menos.

La primera pizarra de Pellegrini ha durado un partido y, a tenor del desastre que originó, no parece que el entrenador se atreva de nuevo a dibujar tal garabato. Porque eso es lo que fue la disposición táctica del Madrid contra el modestísimo Xerez. Un 4-2-4 que se atoró en el centro (por dónde más tránsito debe  haber) y se ahogó en las bandas. El envite con Lass y Gago resultó fallido. Dos jugadores del mismo corte se entorpecen más que complementarse. El francés cumple su cometido como un autómata pero Gago sólo aporta fallos que sus compañeros deben enmendar. El argentino ayuda poco atrás y menos en ataque. Su desconcierto resquebraja el esqueleto del equipo. En consecuencia, sin flujo de balón en la medular Kaká y Cristiano tienen que retrasarse para coger el balón. O sea, más jugadores que regatear.

La ausencia de Xabi Alonso ante el Xerez difuminó la nitidez del centro del campo. Sin embargo, aun con el donostiarra en el once, Pellegrini debería probar con tres efectivos en esa línea. Con Lass de guardaespaldas omnipresente, Kaká se encontraría con un gran abanico de opciones, siempre y cuando Xabi sea su escudero. El brasileño juega como centrocampista pero tiene alma de delantero. Su inclinación natural es echarse adelante, una pequeña osadía tolerable si sus adláteres son el francés y el ex del Liverpool. Kaká se gusta de mediapunta y echado a la izquierda. Y como Cristiano se mueve como pez en el agua por cualquier banda, el ataque merengue acepta muchas sugerencias válidas.

Otra alternativa es el 4-2-3-1, aunque esta táctica requiere a Kaká, Cristiano y Granero sin discusión. Guti también puede pergeñar ofensivas pero necesita veinte metros más. Así que el madrileño actúa mejor en dúo. En fin, con tanta propuesta, bendito galimatías el que se le presenta a Pellegrini.   

Pegada demoledora

Martes, 25 Agosto 2009

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Jugará bien o mal; convendrá una táctica adecuada o no; pero lo que nadie duda es que el Madrid marcará una infinidad de goles este año. Huelga decir que si este equipo saca a pasear su pegada demoledora, la reclamada excelencia pasará a segundo plano. El espectáculo de estos chicos  trasciende las filigranas y pases inverosímiles: la ristra de jugadas de gol que pueden propiciar va a ser el divertimiento del socio. Ya no hay una única referencia en la punta como en estos años anteriores, en los que si Van Nistelrooy y Raúl no estaba atinados, el Madrid no mojaba. Florentino ha conseguido congregar a un grupo en el que hasta el más ‘tuercebotas’ puede marcar. La goleada al pobrísimo Rosenborg fue la constatación de que Lass esconde un disparo lejano brutal y que a Arbeloa le da de vez en cuando por probar fortuna desde su banda derecha. Pellegrini no se quejará de tiradores esta temporada: para balones al área, Xabi Alonso o el mismo Lass; para trayazos a larga distancia, Cristiano; para pelotas al borde del área, Kaká o Guti. Diferentes recursos para distintas situaciones, una quimera para casi todos los entrenadores.

El caso es que el Madrid tiene suscriptores para hacer daño en cualquier parte del campo. El más reseñable de todos es, sin duda, Benzema. El francés hace gala de su talento ambidiestro para atreverse a disparar desde todos los lados. Quizá no rebase la marca de veinte goles pero su aportación arriba se antoja indispensable. Quien asoma muchas dudas es Cristiano. El portugués insiste en que estará listo para el sábado, habrá que confiar en él. Todavía no ha metido esa sexta marcha que confiere a su fútbol una explosividad sin parangón. Esperemos que esté reservando alguna epopeya para más adelante, ahora no tendría gracia.

Y el que sí funciona es el de siempre. Se le podrá criticar, vilipendiar o desechar, pero Raúl nunca se ha ido. Durante este verano ha hecho de la efectividad su activo más valioso. Si sale titular, aprovecha cualquier jugada de ratón para marcar; si empieza en el banquillo, la expectación de la grada se acrecienta por lo que el capitán pueda liar en el campo. Raúl no deja margen a la indiferencia, por eso es un genio.

Finalmente, la noche del Bernabeu fue la de Míchel Salgado. Pocos olvidarán que el Madrid haya contando en sus filas con uno de los laterales más corajosos que hayan galopado por la banda de Chamartín. Míchel lo ha sido y el socio se lo ha reconocido. Su década de merengue ha dado para mucho y no caerá en el olvido. De su generosidad en el esfuerzo se aprovecharán ahora los ingleses del Blackburn Rovers.