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El desafío

Sbado, 2 Mayo 2009

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Quizá sea el mejor partido que se pueda ver en Europa con permiso de una supuesta final de Champions Barça-Manchester. Quién diría a la vuelta de navidad que Madrid y Barcelona se jugarían en el Bernabeu esta Liga de récords. Porque ambos equipos ya serían campeones en cualquier campeonato del continente. Pero esta noche no habrá consuelo para el perdedor. Un empate o una victoria de los de Guardiola, sentencia el título a su favor porque la diferencia sería inalcanzable en las siguientes cuatro jornadas. Además, los números estratosféricos de Juande Ramos se borrarían de un plumazo puesto que, para el madridismo, un año aciago significa fracaso rotundo, aun habiendo ganado diecisiete de diecinueve partidos.

La otra posibilidad, la que todos los futboleros ansiamos en aras de la emoción, es que el Madrid vuelva a tirar de esa bravura que ha estigmatizado y se lleve el clásico. El equipo merengue es pura psicología y una hazaña en el clásico le insuflaría un optimismo exacerbado y muy difícil de eliminar. Valencia y Villarreal se quedarían diminutos ante un equipo catapultado a la victoria final. Por eso, el partidazo llega en el momento idóneo, con todo por ganar y todo que perder.

Será un partido de detalles, de jugadores providenciales. Si escudriñamos la idea futbolística de los dos equipos, todos los indicios apuntan a un dominio soberano del Barcelona y a un Madrid agazapado en su campo y con el motor de inyección listo para contraatacar. El concurso de Lass se antoja fundamental porque su cometido será el de nublar los propósitos de Iniesta y Xavi. Pero Diarra no estará solo, Gago será su escudero, el interlocutor entre su zaga y el francés.

A Heinze le ha tocado la china. Él es quien deberá colocar el collar a Messi. El crack argentino decepcionó ante el Chelsea y hoy tiene una nueva oportunidad para reivindicar su grandeza. Por otra parte, Robben será duda hasta última hora, pero, por si acaso, Guardiola le ha puesto un muro delante con Keita primero y Abidal después. Mientras, Raúl y Eto’o no parece que vayan a sufrir marcajes pegajosos. A ellos se les ha encargado el remate final. Y no me olvido de Higuaín. El Bernabeu le brinda una ocasión inolvidable para meterse en la selección argentina por méritos propios. Ya veis, demasiadas pinceladas para un único partido. Comienza el desafío.

Ni ‘chorreo’ ni gaitas

Jueves, 26 Febrero 2009

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Pues va a haber que recurrir a la épica por enésima vez. El Madrid no supo tumbar la estrategia de mister Rafa y Anfield ya está preparado para atestiguar la proeza o el sexto batacazo consecutivo. Lo cierto es que el Bernabeu no impresionó al Liverpool como se presuponía. Es más, el equipo inglés se desenvolvió a su estilo con comodidad y nunca tuvo que trabajar hasta la extenuación. Los ‘red’ son expeditivos hasta el límite, complicarse no es lo suyo. Vinieron a ahogar las ofensivas blancas y a aprovecharse de jugadas aisladas. En consecuencia, hicieron su partido soñado. Ni siquiera buscaron ese milagroso gol que les da una inmensa ventaja para la vuelta. Se encontraron con una falta torpe de Heinze y a casa con alhajas.

Lo preocupante es que el Liverpool de anoche ni contó con Gerrard ni se agrandó con Fernando Torres. Al ‘niño’ le cayó del cielo una ocasión envidiable y Casillas la desbarató. Poco después se lesionó y estuvo deambulando dolorido por el césped hasta que Benítez, ceñido a su estrategia, le cambió en un instante que seguro que estaba analizado de antemano. Así es Rafa, un estudioso insaciable del fútbol.

En cuanto al Madrid, otra vez resurgió su cara más roma y agria. Nunca supo dominar los tempos del partido ni abrir la cerradura inglesa. Robben usó mal su mejor virtud, el regate. Su finta hacia el interior fue un movimiento muy bien aprendido por los defensas rivales; Sergio Ramos estuvo demasiado ansioso. Su aportación en ataque siempre fue precipitada. De lo contrario, no se entiende que no centrase decentemente ni una vez; Higuaín quiso hacerlo todo solo y el resultado fue nulo; Raúl ofreció su generosidad de siempre pero ayer fue  insuficiente y Guti no se convirtió en el jugador resolutivo que ansiaba Juande. Aunque el centrocampista tiene excusa porque se le notó falto de ritmo. Por el bien del Madrid que se entone pronto.

Mención especial sí que hay que hacer para Pepe y Lass. El portugués estuvo imperial en el eje de la zaga, tanto por tierra como por aire, y Diarra II recordó al gran Makelele. Sus oposiciones para ese puesto la próxima temporada son de momento más que notables. Si ayer tuvo resolver todo tipo de problemas en la media, el encargo dentro de dos semanas será morrocotudo.

El Madrid está tocado pero no hundido. El fantasma de los octavos vuelve a  acechar la reciente leyenda negra pero no queda otra que espabilar en Anfield. El Liverpool ha ganado aquí, ¿por qué no puede hacer lo mismo el Madrid allí? Seguro que morirá en el intento, es lo menos que les exige el madridismo. Por cierto, alguien debería recordar al bravucón Boluda la gracia del famoso ‘chorreo’ al Liverpool. La mofa en Inglaterra tendrá su enjundia.

“Es una racha de mierda”

Jueves, 6 Noviembre 2008

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“Es una racha de mierda”. Heinze fue breve y conciso para explicar qué le sucede al Real Madrid. Ya podrían tener otros compañeros la clarividencia del defensa argentino. El pesimismo merodea a un equipo que no juega ni a las tabas. Su fútbol es telegráfico, desordenado, lento y simplón. En definitiva, aburridísimo. Pero ese es el tributo que va a pagar muchas veces por tentar siempre a la suerte. El Madrid se mueve en el alambre; utiliza su martillo pilón de la pegada y a dormitar. Pero anoche el enemigo era el peor de los italianos, es decir, el mejor. A pesar de las vicisitudes que le han ocurrido a la Juventus en los últimos tiempos, su fútbol es el de toda la vida: desquiciante, ramplón y sufrido. Ganó al Madrid porque le sacó de sus casillas y valga la redundancia, enervó al mismísimo Casillas, que falló con estrépito en el segundo gol.

La táctica estuvo fenomenal”. Otra frase que quedará para la posteridad. Su autor, no podía ser otro, el incomprendido e incomprensible Bern Schuster. Cuando el sentido común le llamaba a reconocer la amplia variedad de errores que había cometido el Madrid, el entrenador alemán se volvió a poner la armadura y el yelmo para defenderse contra los dardos envenenados de los periodistas y por ende, de las preguntas que se hacen los aficionados y las preocupaciones que están en la calle. Precisamente la táctica de Schuster fue la clave para que el Madrid no supiera hincar el diente a la defensa transalpina. El alemán alineó dos bandos bien diferenciados: cuatro que defendían y seis que atacaban, cada uno de ellos haciendo la guerra por su cuenta. Y claro, con un estratega de retaguardia como la Juve, dejarle en evidencia es casi imposible. Raúl siguió aumentado su kilometraje sin balón; Van Nistelrooy acabó desesperado sin recibir ningún pase; Guti se acobardó y a Drenthe hay que meterle en la cabeza que a este deporte se juega con inteligencia y paciencia, no pasado de revoluciones.

Luego está Sergio Ramos. El sevillano ha perdido confianza pero las órdenes de su entrenador reafirman esas declaraciones en las que se quejaba de que se comía todos los marrones y  de que nadie le apoyaba en la banda derecha. Dos partidos le han dado la razón para que nos demos cuenta que sí, que es un llanero solitario en su carril. En ocasiones no llega arriba cuando el ataque lo precisa y si se desmelena, nadie le hace la cobertura abajo. Normal que Ramos eche de menos a Beckham. Mejor dicho, él y todos porque este equipo necesita entrenamientos intensivos de centros al área.

Aún es pronto para susurrar la palabra crisis pero dos derrotas consecutivos contra la peor Juventus de la última década da que pensar. Si por lo menos el Madrid perdiese muriendo en el campo y con ganas de agradar, aunque ni en ésas están. Al final, no pasará nada. Los merengues se clasificarán como segundos de grupo en diciembre y a vender otro pollino ciego y cojo de octavos de final. Claro que, tal estrategia se ha ido a pique a las primeras de cambio de las últimas cinco Champions. Ni en los despachos funciona la táctica. Que traigan ya a Kaká, Cristiano Ronaldo o a algún crack de diez mil millones, y entonces las cosas vendrán rodadas por sí solas.