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Las reglas del ocio

Martes, 31 Marzo 2015

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La fin. El diario L’Equipe publicó su demoledor titular en letras capitales la tarde que Dinamarca bailó a la entonces campeona de todo en el Mundial de Japón y Corea. Aquella generación comandada por Zidane se había preparado para reventar la historia: su fútbol solidarizó odios raciales en su Mundial del 98, redujo al continente en la Eurocopa de los Países Bajos y la leyenda les esperaba en el Lejano Oriente. El fútbol contemporáneo no había visto un prodigio semejante desde el Brasil del setenta hasta que las tertulias periodísticas dieron un vuelco con el bombazo inaugural de Senegal. Pero aquel titular de L’Equipe y el tsunami de dramatismo de la opinión pública indignó al vestuario nacional. “Creo que no merecimos tanta leña”, comentó David Trezeguet años después de la debacle; “Palos y más palos. Parece que nunca hayamos logrado nada”, espetó Thierry Henry, uno de los jugadores más vapuleados por la prensa.  Sin embargo, la reflexión niquelada la pronunció Zidane en Le Monde durante la pretemporada de ese verano con el Real Madrid: “En Francia tan pronto te barren como te ponen la corona”.

La prensa española todavía no se ha atrevido a llevar a ‘La Roja’ al cadalso. La selección de todos ahora no lo es de nadie, al menos para la calle. La decepción de Brasil mantiene anestesiado a cierto público que se emborrachó de emoción durante cuatro años y hoy considera al equipo un marrón molesto que petardea entre Liga y Champions. Antes eran Madrid, Barça y España, la genuina de Luis y la continuista de Del Bosque; hoy la prensa rellena minutos de telebasura sobre la selección a golpe de mamporros. Casi todos al entrenador y al portero, por cierto. Juanma Castaño sacó el bisturí en el Tiempo de Juego del domingo y diseccionó al ¿cadáver? por donde a pocos ‘cirujanos’ se les había ocurrido: “El último partido que divirtió España fue en Saint Denis en la fase de clasificación para Brasil”. Tal cual. Fue la última vez que el combinado nacional fardó de tiqui-taca, aunque entonces España oliese a la misma colonia que Francia cuando aterrizó en Corea para comerse el mundo.

La travesía es demasiado dura porque, como asegura Del Bosque a su círculo privado, “cada partido es una reivindicación permanente”. O Globo, el periódico brasileño con más solera, condenó a sus once penitentes de por vida por la masacre de Alemania en las semifinales de su Mundial. ‘La Roja’ ha entrado en fase experimental y jugar con probetas hasta que vuelva a salir otro tiqui-taca aburre a la gente. O de repente España vuelve a orquestar fútbol en versión Von Karajan o el interés bajará al submundo, cuando la época de Javi Clemente. Es duro pero son las reglas del ocio en este país. Y la selección sabe (porque lo ha visto) que jugar un partido aseado de cada dos no vende. Quizá esos aficionados que ya no se atreven a desempolvar la camiseta de Sudáfrica, tengan que meterse en la mollera que Puyol ya no está; Xavi sólo hubo uno y Villa dejó de golear. Iniesta lo dejó caer hace unos días: “El mismo éxito será devolver la ilusión a la gente que haberlo ganado todo”. Puede, pero desde luego que esa gente, hoy amplia mayoría, no se lo reconocerán. Es la cultura de esta España. Por eso, Inglaterra, Argentina o Brasil siguen gozando de un privilegio casi exclusivo: en las buenas y en las malas, siempre la selección. Aquí Real Madrid y Barça se metieron entre bastidores cuando la selección gritó ‘¡fútbol’! al mundo. Sólo un instante, sólo un momento.  

Uno de los suyos

Lunes, 17 Mayo 2010

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No hace falta que felicitemos al Barcelona, lo llevamos haciendo todo el año. Y la verdad es que se lo merece, tanto como el Madrid no haber ganado la Champions. Precisamente, el madridismo se había encomendado hipócritamente a ‘San Clemente’ por si sonaba la flauta, supongo. Pero, ¿de verdad alguien creía que el bueno de Javi aguaría la verbena del Camp Nou? Si ni siquiera el Madrid cumplió con sus deberes, aunque es entendible cuando Cristiano Ronaldo bajó los brazos tras echar varios vistazos al videomarcador de La Rosaleda. Por eso y por todo lo que ha sucedido en nueve meses,  esta Liga baja el telón con un Barça estratosférico en fútbol y puntos, y un Madrid que no lo ha hecho mal, pero tampoco bien.

Por el lado del campeón, la pena fue la estratagema que urdió Mourinho hace un mes y que privó a los azulgranas de jugar en el Bernabeu el próximo sábado. No obstante, la apuesta de Guardiola va para rato y, por tanto, tendrá un buen puñado de ocasiones para ganar más Champions. Amén de los títulos (doce se lleva Laporta consigo), el club sólo puede congratularse por haber encontrado una continuidad irrefrenable al estilo de Johan Cruyff. Claro, hay un matiz importante entre ambas tendencias: la de Pep la marca La Masía. Sólo había que ver a todos los chavales abrazándose a Guardiola y bromeando con él durante los fastos del césped. Es obvio: el míster es entrenador porque así lo ha elegido, pero sus alumnos le consideran uno de los suyos, otro más que ha sido diseñado maravillosamente en la cantera.

La Liga acabó ayer para el Barcelona. Hoy toca pensar en la carrera electoral, aunque Laporta gestionará un par de fichajes antes de levantarse de la poltrona. David Villa está esperando la llamada definitiva de Beguiristain y a Cesc le traicionó el subconsciente la semana pasada con unas declaraciones que tuvo que contradecir. El capitán del Arsenal quiere volver a Can Barça, así lo ha confesado, y no le importaría que fuese este verano. Es evidente que los títulos nunca llegarán a Londres al no ser que Wenger se deje de pócimas y experimentos en busca del canterano perfecto y fiche a golpe de talonario.

Y si Villa o Cesc, o quizá los dos, se mueren por unirse al proyecto modélico de Guardiola, Henry sale por detrás sin haberlo entendido. Es una pena que el mejor jugador de lejos en la Premier durante varias temporada no haya disfrutado del festín de este Barça. Aunque, el fiasco de Ibrahimovic aterra más al barcelonismo, por aquello de su desorbitado precio. El sueco está pendiente de una reunión en los despachos para que le confirmen una segunda oportunidad o el destierro final. A Ibra le ha sucedido como a Kaká: vino con ínfulas de rey y se ha quedado en un vasallo inútil. Aún así, sus credenciales no merecen ir a la papelera por una mala aventura. Pep aguantó a Eto’o cuando le quería perder de vista, ¿por qué no iba a ser tan paciente con Ibrahimovic?

Messi sobrevive al empeoramiento

Domingo, 14 Marzo 2010

Messi volvió a sacar al Barça del atolladero, y van unas cuantas. El diablillo argentino fue el único que no cayó en la modorra con la que deambula últimamente su equipo, algo que empieza a ser más que preocupante. Lo advirtió Cruyff la semana pasada y también Guardiola se ha encargado de recordarlo con sigilo: aquel fútbol preciso y explosivo ha sido trasplantado por un juego lento y mustio. Hasta navidades el Barcelona se había distinguido por una extraordinaria concisión a la hora de montar jugadas; con dos o tres pases, Messi, Xavi, Iniesta y antes Eto’o revolucionaban los partidos. Ahora su ritmo se ha ralentizado miles de revoluciones y, aunque el balón todavía es patr¡monio culé, sobran demasiados pasecitos.

Mientras el Barça saque adelante los partidos como el del Valencia, nadie quiere ser el aguafiestas. No obstante, existen matices que explican por qué ha desaparecido el fútbol de salón: Iniesta no se asoma tanto como antes por las áreas rivales, vela más por mantener la integridad del equipo que por apuntalar el ataque. Y claro, si Xavi tiene que pensar por dos y sus compinches no le ayudan, el juego no funciona. Ibrahimovic sigue cabreado consigo mismo; con Henry se ha descubierto que es más útil para treinta minutos que para un partido entero, como sucedió ante el Valencia, y Bojan es reclutado cuando no queda más remedio. Es en este punto donde se agigante la figura de Messi.

Su hat-trick evidencia que el Barça depende en exceso del argentino. Decíamos que el Madrid era Cristiano Ronaldo y los demás. Pues bien, el eterno rival no le anda a la zaga porque resume su fútbol a lo que haga Messi. Si se inventa una genialidad como la del primer gol, asunto resuelto; pero Messi no es infalible y las desajustes del Barça son descarados cuando su MVP lo hace mal. Sinceramente, sería una auténtica lástima que el equipo más equipo del mundo decayese en los grandes males del ‘galacticidio’. Estaremos a la espera.   

¿’Villarato’? La culpa es de Mtiliga

Lunes, 8 Febrero 2010

Pues nada, a seguir hablando del dichoso ‘villarato’. Creo que es mejor opinar ahora, de una vez por todas, porque lo vamos a tener hasta en la sopa de aquí a final de Liga. Pobre Mtiliga, si supiera hasta dónde va a llegar este asunto por haberle buscado las cosquillas a Cristiano Ronaldo. De haber estado quietecito en aquella jugada que recordaremos ad nauseam, el brazo de ‘CR9’ no habría ido a parar a la nariz del malacitano y, por ende, no se habría montado todo este guirigay entre la prensa de Madrid y Barcelona. Y dado que en este país aborrecemos la calma chicha porque nos gusta la bronca, aunque Mtiliga marque mañana el golazo del siglo, dentro de unos años se le recordará como el hombre que hizo reflorecer el ‘villarato’ a su máximo apogeo.

La cantinela de la connivencia entre árbitros, Madrid y Barça ya está muy manida, pero sigue siendo verdad. El poder fáctico del fútbol español viaja en puente aéreo cada cierto tiempo porque es lo que interesa para el negocio. Hasta finales de los ochenta, era el club merengue quien hacía ojitos al estamento arbitral, hecho que cambió radicalmente con el ‘nuñismo’ de los noventa, ¿quién no recuerda aquel calamitoso y descarado arbitraje de Gracia Redondo en la segunda liga que perdió el Madrid en Tenerife con tres penaltis clarísimos no pitados?

Años después llegó Florentino Pérez y su discurso empezó siendo muy afín a la Federación, ¿qué me decís del gol anulado a Rivaldo en el último minuto de un Madrid 2-Barça 2 del 2001, con Figo vestido de blanco? Al día siguiente todos los telediarios abrieron con la imagen de desesperación del brasileño y de Guardiola intentando convencer al árbitro Losantos Omar que reflexionase sobre su gran cagada.

El problema institucional del Madrid de los ‘galácticos’ fue la presunción en las elecciones a la presidencia de la RFEF del 2004: Florentino apoyó al candidato Gerardo González (al igual que la mayoría de presidentes de Primera) y no a Villar, a la postre ganador. Ahí Laporta anduvo listo y se alineó con el gran favorito. Desde entonces, al Barça no le ha ido nada mal. Si recordáis algún fallo garrafal en contra de los azulgranas en los últimos años, hacédmelo saber en el blog.

Con todo, Barça y Madrid no se pueden quejar de nada, porque entonces vendría la rebelión de los veintitantos clubes restantes que han aguantado sinvergonzonerías arbitrales de todos los calibres. Cierto es que a los árbitros que han seguido al dedillo las siempre supuestas directrices del comité arbitral no les ha ido nada mal: Rodríguez Santiago se hizo el sueco en el manotazo que le sirvió a Messi para marcar en el decisivo Barça 2- Espanyol 2 de la Liga 2006/07 y a los pocos días le premiaron con la final de Copa de esa temporada. Y no os quiero contar si lo extrapolamos al mundo FIFA: la cara de idiotas que se les habrá quedado a los irlandeses al enterarse de que su ‘hombre del año’, el sueco Martin Hansson, irá al Mundial…¡en calidad de árbitro principal! Al parecer, sólo a un puñado de irlandeses les molestó que Henry  echara una mano (literal) a su nación para que no se perdiera la cita de Sudáfrica. 

El dudoso once de la década (parte III y última)

Domingo, 10 Enero 2010

Echamos el cierre al once ideal de The Sun. Cómo no, el morbo de cualquier equipo lo ponen los goleadores, y en este grupo, el diario inglés se ha dejado llevar por la avalancha de distinciones que ha ganado, y de forma muy merecida, Leo Messi. Al barcelonista le pasa lo mismo que a Cristiano, le queda muchísimo tiempo para disfrutar de campeonatos, títulos individuales y todo lo que se cruce por delante.

Messi es un bendito descubrimiento, pero de este último lustro. Debutó a finales de la temporada 2004/05 y un año después fue nombrado mejor promesa europea con sólo 17 añitos. En esas fechas se ganó la titularidad indiscutible con Rijkaard y confirmó lo que todos auguraban: que arrasaría en poco tiempo. De sus bestialidades, como el golazo cósmico al Getafe o su soberano repaso al Madrid en el Bernabeu (2-6), ya se ha escrito mucho. Su punto débil es su anatomía, muy proclive a lesiones. Aunque, no tuvo nada que ver el entradón de Asier Del Horno, entonces lateral del Chelsea, que le privó de jugar la final de Champions del 2006. Tampoco es que haya arrancado muchos aplausos con Argentina, más bien al contrario, porque la afición ‘albiceleste’ le señala como uno de los principales culpables del decadente combinado de Maradona.

El Barça de las seis copas ha catapultado a Messi al olimpo futbolístico. Pero ojo, que la voracidad de Messi pasa ahora por su año veintidós. Así que, será el primero, con permiso de Cristiano, en ser elegido para el once de la próxima década. Uno que encajaría a la perfección a lo largo de estos diez años es Andrey Shevchenko. Siempre diremos que es una pena que pertenezca a Ucrania, porque en una selección fiable se habría hinchado a marcar goles. Despuntó en Champions con el Dinamo de Kiev (en el 99 le hizo la puñeta al Madrid) y el Milan se puso delante de la cola de sus pretendientes. En Italia pasó siete temporadas en las que ganó de todo, pero su impronta la dejó con más de un centenar de goles. Y eso, en el Calcio, es una de las credenciales más valiosas. Por supuesto (si no, no le pondría) también se ha llevado el Balón de Oro. Ahora ya deambula como alma en pena en el club de sus orígenes, el Dinamo, después de una mala experiencia en el Chelsea. Por eso, su fútbol ha  nacido, madurado y acabado en esta década saliente.

La última elección de The Sun no admite discusión. Sin duda, Thierry Henry fue el delantero de moda en Europa durante un buen puñado de años. En el Monaco destapó su elegancia y fue Arséne Wenger quien le inculcó espíritu de liderato en un Arsenal que no tenía ni estrellas ni dinero para igualar a Manchester y Chelsea. Sus hazañas se traducen en estadísticas demoledoras: 174 goles en 254 partidos oficiales con los ‘gunners’. El problema es que, lejos de erigirse como un ganador nato ávido de títulos, Wenger siempre le ha encomendado la función de tutelar a las remesas de jovencísimos talentos de los que se nutre el club londinense.

Pero Henry es estética pura al trote y al galope; cuando controla el balón; lo pasa con el interior y le pega con el exterior. Highbury ha sido testigo de sus interpretaciones majestuosas en Premier y Champions. Y es que los ingleses nunca olvidarán a ese Billy Elliot de tez negra y danza seductora. Por cierto, muchos anunciaban su crepúsculo en el Barça. Pues bien, aunque ya haya perdido reprís y belleza en su juego, otra de estadísticas: en sus 59 partidos como azulgrana, ha enchufado 31 golitos. Casi nada. 

Nadie se acordará de Irlanda

Viernes, 20 Noviembre 2009

La nación de Irlanda proclama su irá contra la FIFA, no es para menos. Se dice que el fútbol mueve pasiones y en el mundo anglosajón siempre un poquito más. El infame error del árbitro sueco Martin Hansson ha aparcado durante unos días los problemas triviales de la nación gaélica para convertir la mano de Henry en una cuestión política. En el ojo del huracán está Michel Platini, quien no podía permitir en su primer mandato como ‘premier’ UEFA que su queridísima Francia no estuviese invitada al baile mundialista. No sabemos si el dirigente francés bajó al vestuario del árbitro antes de la prórroga, pero sí es una certeza que Platini sabe qué hilos mover en la burocracia FIFA y el modo de aspirar al cetro de Joseph Blatter.

El caso es que un ‘arbitrucho’ de  poca monta lapidó en un instante la ilusión de seis millones de irlandeses (a los del Norte no los cuento porque allí Henry ya ha debido ser nombrado hijo predilecto). En Dublín mereció ganar Irlanda y en París también. Pero resulta que a Domenech y sus pupilos se les iba la repesca de las manos, y para que Hansson no tuviese que tragar quina el resto de su vida entre la comité arbitral europeo, tiró por lo fácil inventándose una ocasión de gol más propia de un central y un pivote de balonmano.

Los argentinos inscribieron para la posteridad la ‘mano de dios’. Aquella fue concebida con apego por el mundo del balón (exceptuando a los ingleses, claro). Más que nada, porque el histórico lance de Maradona antecedió a su llamado gol del siglo. En cambio y con un contraste abismal, los franceses quieren canonizar ‘la main de dieu’ del tramposo ‘Titi’. A Maradona se le perdonó su farsa, nunca un tío tan grande había intentado engañar al ‘fair play’. Dos décadas después  y con poco por descubrir en el fútbol, Henry ha quedado retratado como un tramposo desquiciado que golpeó el balón con la mano dos veces por absoluta desesperación. El fútbol no perdona a Henry, ni a Hansson ni a Platini. Imaginad que esto sucediese en un Mundial: la francofobia podría ser brutal.

El ministro irlandés de justicia, Dermot Ahern, ha exigido que se repita el partido, pero la FIFA le ha respondido ipso facto que es imposible porque el fallo de Hansson fue un ‘error de apreciación’. Pues estamos aviados: si un árbitro no aprecia que un jugador toca el balón con la mano dos veces descaradamente, que piten los mismos jugadores, que entre ellos seguro que habrían detenido la jugada. Árbitros como este Hansson los hay a patadas en un Mundial. Y lo último que querría la FIFA es que apareciese de la nada otro Al Ghandour, el recuerdo más amargo del España-Corea del 2002. La cuestión es que en 2002 nadie nos consoló a nosotros y mañana nadie se acordará de Irlanda.

Sin Messi e Iniesta pero con Xavi y Pedro

Lunes, 17 Agosto 2009

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Nada ha cambiado en el Barça, mejor. Salió a San Mamés con mentalidad hegemónica, sufrió momentos de incertidumbre y acabó baliando al Athletic a su manera, desesperando con su juego preciso y rápido. Guardiola deberá cumplir un solo cometido: evitar que este equipo sobrehumano se resquebraje. El fútbol fluye por sí solo y los novatos parece que no tardarán en acoplarse al rodillo. Es el caso de un Pedrito que madura a pasos agigantados y al que hay que borrarle de un plumazo su diminutivo. Ahora es Pedro, un delantero reconvertido a extremo derecho que dribla, asiste y se atreve a marcar golazos como el de anoche. Si su entrenador apuesta por él a lo largo de la temporada, este chico puede ser una de las grandes revelaciones de la Liga.

Luego está Xavi, el de siempre. A falta de los dos más talentosos, Messi e Iniesta, el gran capitán sigue poniendo cordura y chispa al equipo. Contra el Athletic su posición en el campo fue cuasi perfecta y su entendimiento con Henry entretuvo al espectador. Queda saber si Ibrahimovic hará buenas migas con el centrocampista y en esa posible simbiosis, Xavi no pondrá trabas.

Con la punta afilada, la medular del Barça mantiene su solvencia y fiabilidad. Si Xavi se encarga de pintar las jugadas de ataque, Toure y Keita son sus guardaespaldas y hacen las veces de interlocutores con la defensa. El Madrid tiene a Lass pero los tricampeones cuentan con dos portentos que actuán de ‘coche escoba’ con diligencia. Entre tanto, la defensa ha sufrido pocas variaciones: Guardiola confía en Abidal para el lateral izquierdo, Piqué ha aprovechado su oportunidad como central izquierdo y más teniendo en cuenta que el club no ha podido fichar al ucraniano Chygrynskyi, petición expresa del míster, y por último, Alves domina su rol de ‘correcaminos’ aunque denota un incipiente descuido en tareas defensivas. Y es que el fútbol moderno está ahogando una de las máximas de los laterales: deben incorporarse al ataque para sorprender al rival, no hacer de ello un hábito saturado.

Por su parte, el Athletic tampoco ha cambiado: generoso en el esfuerzo pero sin aptitudes para alcanzar cotas altas. La ida de la Supercopa nos ha dejado a un De Marcos muy válido en la mediapunta y a un Gorka Iraizoz espectacular en la portería, ¡qué dos paradones se sacó anoche! Sin embargo, a Caparrós le debería inquietar un problema que podría agravarse en el transcurso de la Liga: la excesiva responsabilidad de Llorente. Si el delantero gigantón está desconectado, al Athletic se le funden los fusibles en ataque. Al técnico utrerano le urgen encontrar alternativas ya, de lo contrario no es de extrañar que el club vuelva a merodear el descenso.

Roma espera a su emperador

Martes, 26 Mayo 2009

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Dos imperios concitarán la atención del mundo en la ciudad eterna por una noche. Ambos dominan el panorama futbolístico y la final de mañana servirá para coronar al rey de reyes. El Barcelona se quiere comer las estadísticas y convertirse en el primer equipo español en lograr el ‘triplete’. Ni el Madrid presume de tal gloria aun con sus nueve Copas de Europa. Guardiola ha inculcado a sus pupilos elegancia y explosión. Con la premisa del balón siempre al suelo, el Barça ha hecho y deshecho a su antojo en todas las competiciones. Sólo la asfixiante presión del Chelsea en semifinales hizo que los azulgranas tuviesen que remangarse la camiseta y sacar adelante la eliminatoria por fe.

Por su parte, el Manchester empezó la Premier con titubeos pero en el momento que supo enderezar la defensa, el grupo comenzó a funcionar como un motor diesel. Sus victorias son una mezcla de tenacidad y lucidez. A veces le ha valido noquear al rival con un golpe certero y otras ha apabullado de principio a fin. Sir Alex Ferguson tiene los condimentos suficientes para darle el sabor que quiera al partido. Aquí va un vis a vis de los protagonistas del mejor partido del momento:

Van der Sar /  Víctor Valdés

Ambos han saboreado las mieles de la Champions, por lo que la experiencia no será decisiva. Valdés ha mejorado sus mano a mano notablemente. El espigado Van der Sar intercepta todo lo que se mueve por el aire y es una garantía parando penaltis. Con todo, el holandés da más seguridad a sus defensas.

Evra /  Sylvinho

El senegalés es más incisivo por el lateral izquierdo. Ha suplido con creces la marcha de Heinze. Sylvinho jugará por la baja de Abidal. El único cometido del brasileño será tapar al escurridizo Park.

Vidic – Ferdinand  /  Piqué – Touré

La pareja de centrales del United es la más fiable del continente. Individualmente no son los mejores zagueros pero sí los que mejor se entienden. El dúo Piqué-Touré ha sido una improvisación de Guardiola ante la baja de Rafa Márquez y el consecuente desplazamiento de Puyol al lateral derecho.

Puyol / O’ Shea o Gary Neville

Esta demarcación es, de lejos, la más débil de los ingleses. No hay un titular indiscutible: el capitán Neville y el irlandés O’Shea se limitan a subir hasta el centro del campo. Puyol gana por goleada en este puesto. La polivalencia es la mejor virtud del barcelonista.

Scholes / Iniesta

El manchego es el futbolista de moda. Sin él, a su equipo se le atora la computadora que programa los ataques. Scholes es, junto a Giggs, el alma mater del United. A sus treinta y cuatro años no le queda gasolina para aguantar noventa minutos pero seguro que sus compañeros agradecerán el ritmo infernal que imponga al juego.

Anderson / Busquets

Dos promesas que maduran a pasos agigantados. El brasileño es un portento físico y su cometido es bregar al contrario. Sergio ha sido el gran descubrimiento de Guardiola. Jugar la final sería el mayor de los reconocimientos que le pueden hacer.

Carrick / Xavi

Inasequible al desaliento, Carrick se ha afianzado en la columna vertebral del Manchester. Su arma secreta es el disparo lejano, letal. A Xavi no le vamos a descubrir a estas alturas. Es uno de los pocos que pueden decidir la final con un pase inverosímil o una jugada de ensueño.

Park / Henry

El surcoreano se ha asentado en la banda derecha gracias a su incontestable trabajo y a la sencillez con la que se desenvuelve por su zona. En ocasiones emula a los extremos puros de antaño que desbordaban y centraban desde la línea de fondo. Henry suele jugar escorado en la izquierda y tira más diagonales que Park por la derecha. Más resolutivo que el asiático de cara a puerta.

Rooney / Eto’o

Dos ‘cazagoles’ con el gatillo siempre preparado. Rooney da miedo de lejos y a Eto’o hay que atarle en corto. Quizá el camerunés asegure más definición. De hecho, esta temporada ha sido más efectivo que el británico.

Cristiano Ronaldo / Messi

El duelo por antonomasia. Los dos mejores jugadores del mundo frente a frente. Ronaldo es diabólico a balón parado, asiste bien y da la talla como rematador. Pero sin duda el talento del portugués es su liderazgo. Si su equipo necesita su magia, la sacará.Messi se la lía a cualquiera. No es tan completo como Ronaldo pero sólo él puede enmudecer un estadio con una jugada antológica. Quien gane, será coronado dueño y señor del fútbol mundial. Será el nuevo emperador.   

Se quedaron cortos

Lunes, 4 Mayo 2009

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Fueron seis pero lo justo es que hubiesen sido siete, ocho o nueve. Aunque si el Barça los hubiese necesitado, los habría marcado.  El sentido común imperó en el Bernabeu y el Barcelona se mofó de la admirable bravura blanca, del cansino canguelo mediático y de todos aquellos ilusos que aventuraban un descalabro azulgrana. Por lo menos, el Madrid tiene que agradecer a su eterno rival haber despertado de una vez por todas de ese sueño vano y dañino. El madridismo se ha dado cuenta de que ni hay plantilla ni dirección deportiva ni un tío serio que gobierne un club descabezado desde hace tres años. El tortazo ha sido morrocotudo pero ha servido en bandeja la próxima catarsis merengue. La humillación histórica ha destapado la podredumbre de un club marchito y desconsolado. Ni siquiera las dos ligas consecutivas han atenuado el coma profundo que sufre la entidad desde el cuarto año de Florentino. Precisamente, el ex presidente es el más capacitado, por no decir el único, para emular a Laporta y volver a reunir a un grupo de cracks mundiales. Los socios claman por ello.

Del partido no hay mucho que comentar. Bueno, sí, once o doce jugadores del Madrid no pueden jugar ahí el próximo año. El chorreo del Bernabeu no puede quedar impune y si alguno tuviese vergüenza propia, debería pedir el cese. Es el caso de Cannavaro, que desde hace meses pasa olímpicamente de lo que sucede en su club. Si la próxima temporada vuelve a Italia,  será perfecto para él, y si se queda en Madrid, igual de bien. Su edad y su rendimiento indican que debería abandonar España ya. Luego está Heinze, un defensa ‘florero’ que lejos de aportar, ayuda más al rival de turno.

Comentario aparte merece el clan de los holandeses. Jugadores que siempre han alardeado de una profesionalidad intachable, han venido de paseo a Madrid. Robben ha acabado con la paciencia de todo el mundo; Huntelaar se irá como vino, sin pena ni gloria; Van der Vaart ha sido, con diferencia, el pufo de la Liga, y por último, Sneijder y Drenthe también saldrán por la puerta de atrás apenas lleguen ofertas aceptables por ellos.

El gran capitán, Raúl, vislumbró el sábado el ocaso de su carrera. El ‘siete’ ni apareció por el campo y quizá una derrota tan aplastante como la del Bernabeu le habrá hecho meditar su retirada. No obstante, quien debería aprender de Raúl es su amigo Sergio Ramos. El sevillano salió atontado y así le fue: Henry se rió en su cara cada vez que arrancaba por la banda derecha del madridista.

En el duelo de banquillos Juande Ramos demostró lo que la grada había murmurado durante estos meses: muy buen entrenador para ganar a rivales de medio pelo pero mal fajador ante los grandes. Con el Barça y el Liverpool ha perdido los dos partidos y al Atlético tampoco le pudo ganar. Además, su homólogo Guardiola le dio un auténtico repaso. La única posibilidad que albergaba el Madrid para hacer algo era jugar agazapado en su campo pero Juande quiso jactarse de valiente y preparó un partido a cara de perro. El resultado saltó a la vista. Es como si alguno de vosotros propusierais pegaros a mamporros con Mike Tyson. En fin, un suicidio mayúsculo.  

 

La fiesta orgiástica

Jueves, 9 Abril 2009

Celestial. Así juega el Barça, como quiere y cuando le apetece. Lástima que casi siempre sentencie los partidos en la primera parte porque de lo contrario, ya habríamos visto una buena ristra de goleadas escandalosas. El baile de anoche fue una copia de lo que tantas veces hemos comprobado en el Camp Nou durante esta temporada: un rival asustadizo, más pendiente de no hacer el ridículo que de intentar guerrear, y un Barcelona que maniata a quien se pone por delante. Da igual que uno sea forofo del Real Madrid, Manchester o Liverpool, nadie puede detestar a este Barça. Mucho se le ha comparado con el ‘Dream Team’ de Cruyff. Quizá aquel prodigio ha sido más reconocido por su larga vivencia (cuatro años). Éste, el de Guardiola, igual no gana tantos títulos, pero ya ha dejado un sello imborrable: el del buen gusto, el toque, la precisión y la rapidez. El Barça obra un fútbol sin parangón. Es imposible ver una versión mejor que la que practica este equipo.

De vez en cuando confluyen talentos que inexorablemente terminan por encajar como en un rompecabezas. La casualidad ha elegido a Iniesta y Xavi como el dúo perfecto para impartir lecciones de fútbol. Su asignatura consiste en resolver los tejemanejes de cada partido. A ellos se les asigna la misión de desquiciar al enemigo y de activar a sus delanteros. Lo cumplen con sobresaliente.

Antes que los centrocampistas, aparece la rocosa defensa. Si el rival apenas llega al área se debe a que Touré es la primera garantía para Puyol y Márquez. Si ya resulta complicadísimo sobrepasar al marfileño, no os cuento dejar en evidencia a los centrales. Para colmo, este Barça cuenta con dos laterales cada vez más animosos en el ataque. Piqué madura partido a partido y Dani Alves tan sólo aplica con maestría lo que aprendió en Sevilla.

Pero la punta de lanza es lo más morboso. Messi plantea cada partido como un reto personal. Busca sin cesar la jugada perfecta, la que le encumbre con perpetuidad en el pedestal de los más grandes y le permita sacudirse las odiosas comparaciones con Maradona. A Eto’o le basta con culminar un par de jugadas por encuentro y Henry da gracias cada mañana por haber sido invitado a esta fiesta orgiástica. Seguro que el francés no habrá vuelto a añorar Londres.