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Esperando otro fusilamiento

Jueves, 19 Abril 2012

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Ochenta por ciento de posesión, pero ganó el equipo al que le abrasaba el balón; veinticuatro disparos, pero fue Drogba quien enganchó uno por sorpresa; 740 pases correctos de 900 posibles, y el Chelsea se metió en el área de Valdés en apenas tres toques….estadísticas demasiado contundentes que evidencian un mal día del Barcelona. Porque si Messi continúa con su mal fario en Londres significa que a los azulgranas les faltó pegada, esa virtud de la que abusa el Madrid aún cuando no juega bien. Gustavo Poyet, ex futbolista del Chelsea y amigo íntimo del entrenador Di Matteo, lo intuyó desde un principio: “Hablé con el entrenador del Chelsea hace una semana y podría adivinar cómo le jugará al Barça”, espetó entre risas en El partido de las 12 de COPE. Su indirecta delataba que jugarían con un cerrojazo blindado y a la espera de que cayese en gracia algún ataque. Y a tenor de lo visto en Stamford Bridge, el planteamiento de Mourinho en la semifinal Barça-Inter del 2010 podría ser una broma comparado a lo que prepara el Chelsea. El Barça no debe rallarse la cabeza: sin traicionar un ápice su esencia, podrá probar a Cech otra vez e intentar hacerle menos internacional de lo que fue anoche.

Tan sólo un matiz: Messi y Xavi abusaron de ataques frontales y apenas buscaron a Dani Alves en sus desdobles o a Iniesta inclinado en la izquierda. Porque aparte de Messi, el manchego era quien más expectativas de peligro creaba con el balón; la pena es que no asumiese galones más relevantes. Pero al Barça no le van los faroles: se mete hasta el área contraria con ese fútbol de salón que cuadra a base de infinitos pases de metro a metro y pulsa el botón de disparar casi a bocajarro. Da la sensación (por sacarle algún ‘pero’) que le falta un Cristiano Ronaldo o cualquier lanzador expeditivo que no se lo piense en el momento de soltar un zurriagazo de treinta o cuarenta metros. No obstante, la gracia del fútbol español es contar con dos estilos tan antagónicos y efectivos a la vez.

El Chelsea ha sido testigo de que alguna vez se alinean todos los planetas del sistema solar contra el Barça y que no basta con jugar hasta hartarse. Pero si Di Matteo propone otro suicidio semejante, la probabilidad no engaña: Cech se puede plantar en un fusilamiento total de más de cincuenta disparos. Claro que los blues tienen poco que perder: no todos son capaces de forzar al Barça a tope de revoluciones y eso es de agradecer. Porque el asedio que van a plantear los azulgranas pinta descomunal, aunque el Chelsea de Di Matteo se sienta como un cerdo en el barro en su cometido de despejar balones. Y de nada valdrá el consuelo de Guardiola argumentando que para él “la temporada está ganada” si el Barça no juega la final de Munich…quizás este Barça sea el único capacitado para levantar un buen puñado de Champions en tan poco tiempo. Sin embargo, 1-0 adverso y a esperar la vuelta.

Recuerdos de un 9-0

Jueves, 1 Marzo 2012

“Mi gol ha sido reflejo de lo que ha hecho la selección: toque, rapidez y remate”. Así describió Isma Urzaiz el súmmum al que había llegado la España de Camacho antes de la Eurocopa de Bélgica y Holanda. Aquella noche de marzo del 99 la selección se marcó un partido perfecto contra Austria en Mestalla; el botín fueron nueve goles y quizá el único ‘pero’ fue no haber alcanzado la docena. “Ganando así no hay nada que no me haya gustado. Eso sí, pido respeto para el rival porque en el vestuario lo están pasando mal”, fueron las palabras improvisadas de Camacho, quien jamás imaginó que su equipo pudiese hacer un fútbol tan sublime. Tal fue la humillación que el presidente de la federación austriaca anunció que la destitución del seleccionador se estudiaría con brevedad. Raúl clavó cuatro goles y Guardiola se puso al frente de la sala de máquinas para fabricar una obra de arte de noventa minutos. Entonces, la prensa publicó al día siguiente que había sido el mejor partido de la historia, por delante, incluso, del histórico repaso a Malta por 12-1.

La exitosa España de estos días guarda cada dos por tres antologías inolvidables: Eurocopa, Mundial, clasificatorios,…pero partidos técnica y tácticamente perfectos sólo hay un puñado. Por eso, el de La Rosaleda habrá que editarlo en DVD para regalarlo con el periódico en el quiosco. Como en aquel 9-0 ante Austria, el único desliz de anoche estuvo en el percutor; no obstante, después de una ristra de goles, la gracia de esta selección es contar los pases que pueden llegar a dar en una misma jugada sin que el contrario huela el balón. Para narrar fútbol se recurre demasiado a las hipérboles (‘golazo’, ‘jugadón’), pero a España no se le puede escatimar ninguna: el juego de anoche combinó, como si fuera un híbrido, el talento de toque del Barcelona y la velocidad que le mete a la pelota el Madrid. No en vano, el once inicial repartió a cuatro del Madrid (Casillas, Ramos, Arbeloa y Xabi) y otros tantos del Barça (Piqué, Busquets, Iniesta y Cesc): el resultado es un producto infalible. Y si algún osado productor de Hoollywood se atreviese, montaría una película de ficción en el que el Barcelona jugaría contra España…lo lógico es que acabase en empate. De momento, habrá que conformarse con imaginarlo en la Playstation. El mismo Barça experimentó hace años con un amistoso en el Camp Nou ante Brasil por motivo del centenario azulgrana, sólo que entonces Rivaldo, la estrella brasileña del Barcelona, jugó con su selección.

La goleada también deja una catarata de noticias importantes a largo plazo, exactamente el que decida Xavi. Su presencia es indiscutible, pero si en algún momento le falla el ordenador de a bordo, hay competidores que le pueden hacer sombra. Busquets y Xabi Alonso han cavado su zona en el once titular y ahí quedarán fijados hasta que ellos se cansen o el fútbol español produzca jugadores con sus parámetros. El nudo gordiano viene con Cesc Fábregas. Acostumbrados a verle con Guardiola de lo que se ha llamado ‘falso nueve’, Del Bosque no olvida que su colega Arsene Wenger pulió a un chaval que estaba llamado a ser uno de los mejores centrocampistas del planeta. De momento, Xavi lleva los galones por méritos incontestables pero la goleada a Venezuela brindó a Guardiola una idea de cómo hacer el relevo generacional.

Quien no tiene sustituto es Iniesta porque no hay nadie que se le asemeje. Su inspiración es vital para que la selección se desinhiba: busca espacios, abre defensas y tan pronto revoluciona la banda con jugadas de billar como aparece en el centro del área para enchufar goles. Y eso lo agradece David Silva, a quien la Premier le está viniendo de maravilla; extraña que un entrenador tan quisquilloso como Mancini no le haya puesto la correa. Por último, el casting de delanteros se está poniendo demasiado caro: Soldado se llevó el balón a casa como si nada, Llorente siempre aporta de espaldas y en recursos aéreos y el seleccionador está esperando la recuperación física de Villa y la anímica de Fernando Torres…con el deseo de que Negredo la líe en el Sevilla en los últimos tres meses de competición. Y con todo, España se puede permitir dejar en el banquillo a Juan Mata, de largo el mejor del Chelsea.

“Dime con qué mediocentro andas y te diré qué equipo eres”

Viernes, 2 Diciembre 2011

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Josep M. Artells escribe hoy en Mundo Deportivo que “todos los cromos del Barça tienen igual valor” y que, por tanto, Guardiola puede despistar al rival de turno con una buena ristra de variantes tácticas. Los dibujos de pizarra podrán trazar tres o cuatro defensas; a Alves de extremo puro o un desfile en la medular de talentos entre Thiago, Cesc, Busquets o Keita. Pero con el permiso (y el adiestramiento) de la ‘CPU’ Xavi Hernández, es Iniesta quien siempre debería permanecer en los galimatías tácticos de Guardiola. La goleada del Rayo volvió a dejar la sensación unánime de que el manchego ha creado los mecanismos de este Barça: él es quien sube las revoluciones de esos ataques lentos pero acompasados y sólo él descubre, como si jugara con gafas de visión nocturna, los resquicios para abrir defensas enrocadas….a Messi le basta con sacar a paseo su catálogo de regates, fintas y amagos. Recuerda mucho a Raúl, el eterno siete, por su inteligencia en el césped: es buenísimo no por fabricar jugada en cadena sino porque siempre toma la decisión correcta.

Vujadin Boskov persiguió toda su vida la obsesión de “como juega un medio del campo, así juega un equipo”; quizás el fútbol de Iniesta extrapole esa idea a su equipo. Porque, a pesar de que a Guardiola le gusta escorarle a la banda, su inercia natural tira al centro, aunque también haya asimilado ese rol de interior a veces tan inexplicable para los folclóricos del 4-4-2. Y como es el manchego quien vertebra la columna azulgrana, el fútbol del grupo depende en exceso de su inspiración. Prueba de ello fueron los pases soporíferos que Xavi, Busquets y Thiago se intercambiaron sin ton ni son en Getafe: ninguno interpretó el juego entre líneas y el Getafe no se devanó los sesos para tapar a Villa y Alexis (el caso de Messi va a parte dado que tiene patente de corso).

Al Barça se le achaca esta temporada que no quiera (o pueda) meter la sexta marcha en sus transiciones. Demasiados toquecitos y sobos de pelota para llegar a la portería, salvo cuando juega Iniesta. Y no es porque él prefiera cuadrar una jugada en dos o tres pases, al estilo del nuevo Madrid de Mourinho, sino porque la artesanía de las ofensivas made in Barça requieren paciencia y, como en el Trivial Pursuit, pensar la respuesta acertada. Si al Madrid le pirra encontrarse con una pista de sesenta o setenta metros para lanzar sus galgos, Iniesta es experto en desesperar defensas con combinaciones o triangulaciones en apenas un puñado de metros cuadrados. Simulando a Boskov, Juanma Lillo también desveló un día su preocupación capital…”dime con qué mediocentro andas y te diré qué equipo eres” (frase célebre recogida en el libro Frases de fútbol de Miguel Gutiérrez, alias La libreta de Van Gaal). Nunca antes los dos grandes habían mostrado con tanto descaro semejante ocurrencia. Pero sí, es más fácil que Messi esté lucido si su compañero mantiene ocupado al enemigo tapando goteras. Será gracioso averiguar quiénes reciben tal encargo el 10-D: si Mourinho se decide por su ‘triángulo de presión’, que no trivote, Lass y Khedira se las tendrán que apañar para neutralizar pases letales; pero si el técnico es valiente, entonces serán Ramos y Pepe los que pasaran una reválida definitiva para pareja del año. El periodista Artells tiene razón: los cromos del Barça tienen igual valor, pero con un matiz decisivo, todos excepto el de Iniesta.   

San Siro les devolvió la gloria

Mircoles, 23 Noviembre 2011

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Corría el minuto 56 de partido en San Siro y el Barcelona seguía sin encontrar resquicio alguno en la defensa pétrea del Milan. El mister Ancelotti había construido un fuerte con Nesta y Stam de pilares y cementado con la argamasa de Gattuso. El objetivo único y exclusivo del Milan era cegar a Ronaldinho, dadas las bajas de Deco y Messi, y esperar una contra de Shevchenko o un balón rapiñado por Gilardino. Durante la semana previa, el antecedente fatídico de la Champions de Atenas 94 había retumbado en Barcelona hasta el punto que Rijkaard prefirió emular las intenciones italianas renunciando al fútbol jovial que le había colocado en semifinales.

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Fantasías manchegas

Jueves, 7 Abril 2011

Su inspiración basta para matar partidos, pero lo que más le engrandece es su extraordinaria polivalencia. Cuando Messi y Villa están aciagos, aparece Iniesta para marear la pelota y encumbrar a otros compañeros no tan ‘killers’; extraña que anoche ninguno de los goleadores fuera delantero, poco importa: la segunda línea de batalla es tan demoledora que Guardiola ni se preocupa por la pólvora mojada de sus arietes. La inercia es exageradamente abrumadora..¡más de diez goleadas por cinco o más tantos en la actual temporada!, y el entrenador angustiado porque las últimas victorias habían sido pírricas. Obviamente no se puede abusar cada partido, ni siquiera el propio Iniesta o Xavi se esmeran por asombrar siempre; sobra con  mantener el nivel y salirse en ocasiones pintiparadas. Y desde luego que la de anoche lo era.

Porque el Barça enfilaba el partido con el runrún del 4-0 del Madrid y con las sospechas de que las advertencias de Guardiola en la previa pintaban un panorama traicionero. Nada de eso barruntó el Barça cuando Iniesta se percató que no tenía un perro de presa pegado a su cogote. El manchego abrió la grieta desde su banda  y los demás le siguieron el ritmo. Me encanta verle crear desde el lado porque los equipos rivales pierden los papeles en defensa: no saben si descuidar a Xavi para pararle a él, o sacrificar tíos ofensivos para taponar a ambos. Precisamente, Xavi tuvo una noche plácida porque fue su compañero quien decidió poner patas arriba al Shakhtar. Es una flipada ver cómo una serie de combinaciones y triangulaciones al primer toque provocan la histeria de un rival cuya única misión era evitar una derrota dolorosa para exprimirse en su campo.

Fantasías manchegas al margen, Dani Alves también apareció en los primeros créditos, para lo mejor y lo peor. Le sucede como a Roberto Carlos en su última etapa: confía demasiado en su físico  y no siempre le da para estar omnipresente. Lee mejor que nadie las subidas al ataque (el míster Xabier Azkargorta sólo las entiende por su efecto sorpresa), véase en el tercer gol, y en contraste descuida su tarea primera de cubrir el lateral. En noventa minutos Alves sacó su mejor virtud y su peor vicio.

Pero entre tanto virtuosismo, Cruyff tenía algo de razón en su artículo del pasado lunes: el Madrid lo iba a tener más fácil. Y a tenor de lo que el Shakhtar falló en el Camp Nou, no cabe duda que el 5-1 no fue tan irrisorio para los ucranianos como lo fue el 4-0 para el Tottenham. Últimamente Valdés y la suerte se aplican más de la cuenta porque la sombra de Puyol es demasiado alargada. Busquets es un jugadorazo al que le cuesta recular cuando juega de central; se siente más cómodo por delante de su zaga. Por eso, Guardiola habrá tomado nota para el año que viene: hace falta un central de garantías para suplir al capitán. Aunque con el antecendente de Chygrynskiy…

Messi…¿por qué no?

Martes, 11 Enero 2011

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Antes de que España trine por el Balón de Oro, habría que averiguar cuáles son los parámetros para elegir el ganador: a expensas de que la FIFA o France Football no los hayan aclarado, quiero pensar que el premio obedece a los méritos de un jugador durante todo el año natural, al menos en este nuevo trofeo unificado con el FIFA World Placer. Y aquí no valen tongos ni ‘conchabeos’ de representantes africanos, asiáticos u oceánicos, ni siquiera viejas rencillas francesas por aquello de nuestro apoteósico momento. No, son los seleccionadores, capitanes y periodistas quiénes eligen su parecer.

Pero está  corriendo un tufillo por las redacciones de los medios justo después de que Guardiola flipase al abrir la carta del ganador. El periodista Paco Aguilar, único votante español, intuye que la Gazzetta ha hecho un flaco favor a Iniesta con su megaexclusiva mundial. Desde luego, patinazos tan desproporcionados deben servirnos para no rendir pleitesía permanente a ciertos periódicos internacionales, por mucho prestigio que se hayan granjeado. Ocurrió con The Times y su deplorable acusación a Sara Carbonero por el mal debut de España en el Mundial, y ahora con La Gazzetta, que ha sucumbido a un chivatazo barato sin fundamento. Por cierto, que el diario italiano publica hoy en letras mayúsculas que Messi no lo merecía: no es que la Gazzetta sea condescendiente con España, es una treta para tapar su estropicio.

¿Por qué Messi? Sencillamente es el mejor jugador del mundo en los últimos años y ya hubo un premio para el más destacado del Mundial. Entonces, la FIFA ignoró a Xavi e Iniesta, y consideró que Forlán lo merecía. Evidentemente, tal fue la escandalera que el rigor de FIFA dejó muchas sospechas. Lo mismo sucede con el Balón de Oro, siempre en el disparadero cuando toca año mundialista: en 2002 lo ganó Ronaldo por sus agradecidos esfuerzos en Japón y Corea con una rodilla casi biónica; y en 2006 se lo encontró Cannavaro tras una discreta temporada pero un magnífico mundial. La secuencia indicaba que Xavi o Iniesta sería el siguiente. Seguramente lo habría merecido más Xavi, por esencia y por números, porque a Iniesta (siempre genial entre bambalinas) le recordamos por haber inmortalizado el éxtasis de la selección.

Como todo son opiniones que no responden a ningún patrón (que alguien me explica cuáles son las bases del concurso),  mi disyuntiva era Xavi o Messi. Al español le habría galardonado por su idea del fútbol, a Messi por su perseverante virtuosismo. Y lo siento: no lo considero injusto porque el argentino me parece el tío más influyente en la apoteosis del Barça. No sólo es el que inventa jugadas circenses, dobletes y tripletes imposibles, sino que también engorda sus estadísticas de asistente perfecto. No recuerdo a un máximo goleador que, a su vez, también sea máximo pasador de su equipo. Demoledor.

Y vale que Messi aún no ha superado su némesis de la albiceleste, pero si Valdano dijo el pasado domingo que a Cristiano no se le puede exigir más, a Messi habría que devolverle con ofrendas su ‘sacrificio’ por un Barça más espectacular. Por cierto, quizá no sea muy considerable en ligas menores, pero en el que decimos que es mejor campeonato del mundo Messi ha marcado 58 goles en 54 partidos…o sea que todavía le sobran cuatro.

El tacto francés por el fútbol

Sbado, 25 Diciembre 2010

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L’Equipe pone a cinco de los nuestros en su once ideal. No lo  toméis como el enésimo tributo al fútbol español, sino como uno de los más concluyentes y prestigiosos. De siempre se ha dicho que los premios de la prensa francesa son los más inspiradores: la FIFA intentó emular el Balón de Oro de France Football con la pantomima del World Player para quitar a la revista su absoluto protagonismo en galardones individuales. No ha servido para mucho. Sólo hay un trofeo, así como sólo hay un mejor jugador al año elegido por mayoría.

El pedigrí del premio no es casual. Los franceses siempre han tenido un tacto especial para darle mayor atractivo al fútbol. No en vano, fue un francés quien animó a Don Santiago Bernabeu a competir con otros clubes de Europa en un torneo internacional hace ya cincuenta y cuatro años. Gabriel Hanot, así se llamaba el periodista francés, era editor de L’Equipe cuando le vino a la cabeza la idea de la Copa de Europa. Este tipo de detalles supone que muchos aficionados reverenciemos la pasión y el lustre del periodismo francés para estos menesteres; en otros, por contra, evidencian un recelo exasperante hacia el deporte español.

De ese modo, cada vez que se acerca la fecha, el Balón de Oro se reserva una tertulia en los corrillos futboleros. Es lo que ha conseguido France Football y no la FIFA. Por eso, Blatter ha sido inteligente retirando su trofeo aunque con una reserva que, ciertamente, creo que es bienvenida. Quizás hasta el año pasado la decisión del Balón de Oro no era del todo fiable: sólo los periodistas (eso sí, en gran número) elegían a su favorito. En esta edición, el contrapunto a la desaparición del premio oficial FIFA ha sido la inclusión de los seleccionadores y sus capitanes. Ahora parece que el medidor sí está bien calibrado. Y el resultado ha sido Iniesta…pero también podía haber caído en Xavi.

Mi colega Jean Marie de Canal Plus Francia me confesó en Johannesburgo, durante el Mundial, que el fútbol de esos dos genios en el Barça era el preludio de la victoria final de la selección. No le quise hacer mucho caso y, escudándome en nuestras lúgubres experiencias, le respondí que era un poco osado extrapolar su talento a una apuesta maldita…o dichosa. Hoy me satisface retractarme de aquello; porque no ganamos por suerte sino por tener a Xavi e Iniesta, y al resto, pero sobre todo a estos dos.

O sea que France Football no fallará con Iniesta la próxima semana. Tampoco lo habría hecho de haber sido Xavi. Pero la filtración de La Gazzetta es acertada y el manchego será reconocido. Y es que un gol decisivo en un Mundial pesa demasiado; si a eso le acompaña su importancia en el Barcelona de los sueños, no hacen falta más credenciales. Eso sí, el fútbol se ofendería si Xavi nunca llegar a ser fotografiado con ese balón un año de estos. Pero me da que al ritmo que baila el Barcelona, France Football no le va a ignorar. No obstante, sí lo hizo con Raúl en su día, pero eso es otra historia.  

Mi tarde en Cornellá

Martes, 21 Diciembre 2010

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“¡Escolti, no ganaremos ni de coña, pero liaremos una buena!”. No fue un cántico al unísono, pero sí la intuición generalizada que motivó a cuarenta mil espanyolistas a sitiar los aledaños del estadio de Cornellá. Allí, en los alrededores, una carpa gigante acogió el tumulto fiestero de un buen puñado de ‘irreductibles’. Cual aldea de Astérix en el imperio de Julio César, los ‘pericos’ están obsesionados con pegarse con el Barça cada vez que llega la fecha, y más ahora que su rival está de moda y puede fardar de ello. Porque eso, precisamente, les sobreexcita más que cualquier cosa: ganar al Barcelona es parábola blanquiazul, lo demás no importa demasiado.

Y mola mucho ver in situ ese partido. Unos amigos me brindaron la oportunidad de conocer Cornellá-El Prat justo en el día más pintiparado; verlo con los del Espanyol tuvo su gracia juerguista, claro que no menos que contemplar a la divinidad del fútbol contemporáneo. Pero la crónica de miles de forofos desenfrenados jaleando a sus chicos e intentado desquiciar al enemigo fue bestial. El coqueto escenario con su mosaico espeluznante fue la evidencia más concluyente de que ‘ellos’ también existen, aunque sólo sea para hacer la puñeta al Barça en ocasiones contadísimas. Quedó claro que el sábado sería inimaginable.

Sin embargo y a pesar del odio sarraceno que los ‘pericos’ profesan a sus conciudadanos azulgranas, veinte minutos fueron suficientes para la resignación de una afición que preveía mayor arrojo de los suyos. No se trataba de vengar al Madrid por el 5-0, sino de reivindicar que podían asomar la cabeza en otra superproducción del Barcelona. Y la masacre fue tal, que así lo entendió Cornellá. Ni siquiera la evocación del ‘tamudazo’ durante la charanga previa sirvió para consolar a la gente; al menos, se habían hecho a la idea que, hoy por hoy, esta batalla era inabordable.

La solución para los ‘pericos’ fue simplona y divertida: se apañaron con unos cuantos vítores al equipo, que por reglamento nunca debe ser silbado en un derbi, la estruendosa ovación a Iniesta y a seguir la noche haciendo mimos a la cerveza. Así mataron el frío por la tarde y me consta que también la noche.

¿Crear o fichar Balones de Oro?

Sbado, 11 Diciembre 2010

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La página web del Madrid ha publicado un vídeo con lo mejorcito de los chavales de Valdebebas. Os invito a verlo porque la peliculilla – siempre institucional, claro- es una chulada que muestra a niños que sueñan con ser ovacionados algún día en el Bernabeu. Lo curioso es que el club haya decidido sacar a la palestra las divinidades de su cantera justo estos días en los que Italia ha filtrado que La Masía será recompensada con un Balón de Oro. Porque hoy el mundillo de fútbol, ajeno al ciclón que estremece nuestro atletismo, rinde tributo a la escuela del Barcelona, esa que últimamente fabrica estrellas en cadena. Zubizarreta, ahora director deportivo con Rosell, dijo hace semanas que la esencia de la cantera era casi perpetua, sólo que Cruyff le dio un toque más moderno con las tesis de la siempre prolífica academia holandesa.

El caso es que dos décadas después de la impronta de Cruyff, su creación va a ser gratificada de nuevo, esta vez con Iniesta. Aunque hubiese dado igual, porque podría haberlo ganado Xavi o incluso Messi, al que le sigue faltando el respaldo de una selección creíble para ganar el Balón de Oro todos las temporadas. Pero este año es el de España, y qué mejor embajador que el autor del gol más importante de nuestra historia o el del alumno más aventajado de La Masía. Y me consta que el Madrid, en actitud elegante, lo aplaude al tiempo que reflexiona cómo crear algo similar. Ése (y ganar títulos, claro) es uno de los retos de Florentino, quien quiere dejar un legado en el que trascienda un porvenir garantizado por encima de las balanzas de pago.

Pero quizá el Madrid no debería intentar emular las tesis de Cruyff. De siempre he escuchado que el Barça enseña a sus niños teoría y práctica del balón, mientras que el Madrid sublima la psicología de la motivación. Por eso, a los azulgranas se les reconoce su exquisito mimo de la pelota y a su rival se le admira la capacidad de superación y el ‘espíritu Juanito’ que obró tantas y tantas inolvidables noches europeas, y que a la postre heredó la Quinta del Buitre. Pero todo esto es historia moderna. Antes, con las teles en blanco y negro, el Madrid ganaba porque era el más técnico, el más táctico y el que disponía de los mejores futbolistas. Así me lo reconoce el alquimista de la escritura Miguel Ors.

Desde que tengo uso de razón, Barça y Madrid han buscado la excelencia por caminos diferentes e igual de válidos. Sólo atisbo una pequeña-gran diferencia en los últimos veinte años: el Barça se ha currado sus Balones de Oro y el Madrid los ha fichado. Stoichkov representó el éxito del dream team con el premio del 94; Ronaldo siguió el consejo de Valdano a Romario y jugó como un ‘futbolista de dibujos animados’ en el Barça de sir Bobby Robson (que en paz descanse) del 97; en el 99 Rivaldo maduró en Barcelona lo que se le intuía en el Depor; Ronaldinho no desentonó en 2005 tras la ristra de premios de sus paisanos y Messi ha sido la última gran invención. Ésta tratada con más cariño, si cabe, por aquello que ha ido escalando de alevín hasta el primer equipo. Muchos Balones de Oro a los que se unirá Iniesta por su condición de compañero solidario que nunca falla en el campo y ser un jugador buenísimo, así de simple.

En el Madrid también los ha habido pero por méritos no tan exclusivos. Figo, Ronaldo y Cannavaro fueron galardonados más por su contribución mundialista que por sus credenciales en el Bernabeu. El portugués lo ganó en el 2000, justo el año de su cambio de camiseta; en el de Ronaldo pesó su Mundial de Japón y Corea, porque apenas había jugado un puñado de partidos de merengue. Y Cannavaro, al igual que Ronaldo, se lo llevó porque lideró a Italia en la conquista del Mundial de Alemania. Cierto es que Raúl lo mereció en el 2001, pero se le adelantó Michael Owen con una amalgama de trofeos menores (Copa inglesa, UEFA, Supercopa, etc).  

En definitiva, a ambos equipos les ha ido bien haciendo sus apuestas: en Barcelona alucinan cada vez que uno de los suyos es premiado, porque eso significa que el equipo arrambla con títulos, y en Madrid han tirado por fichar cracks mundiales y esperar a sus promesas. Y como las generaciones van por ciclos, quién sabe si una nueva hornada está macerándose en Valdebebas. Pero, de momento, disfrutemos de la del Barça.      

Tampoco hay que tomarlo en serio

Sbado, 20 Noviembre 2010

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No me ha gustado que en los mentideros periodísticos se haya dudado de España, somos los campeones mundiales y no hay mayor motivación para un rival que ganarnos. Y vale que las últimas derrotas no han sido muy decorosas para nosotros, pero tampoco se puede dudar de que la dichosa estrellita nos supere.  El partido de Lisboa ha sido contundente, sin ningún paliativo, pero en el fondo era un amistoso. Paradojas de nuestra idiosincrasia, antes entonábamos en los amistosos para pegárnosla en los mundiales; si la historia toca ahora a la inversa, bienvenida sea.

De todos modos, Del Bosque fue muy explícito y confesó que sus chicos no le pusieron ganas; sin duda, es una autocrítica inmejorable. Además, al seleccionador no le falta razón: la fecha fue muy inoportuna, la goleada no tanto. Dentro de diez días el Barça-Madrid paralizará el mundo y, claro está, nadie en su sano juico se lo quiere perder. Por eso, Xavi e Iniesta no quisieron vacilar mucho con la defensa portuguesa, no fuera que saliesen escaldados; Piqué y Puyol estuvieron más bien blanditos y Ramos, bueno, la verdad es que ofreció una clase magistral de cómo correr al trote sin apenas sudar. Preocupa que haya cogido los vicios de Roberto Carlos en su última etapa: jovial en el ataque y perezoso para retomar la posición.

Aunque la vergüenza quizá no fue excesiva para el ala dura del madridismo. Cristiano demostró que cuando se pone, es simplemente bestial. Por fin consiguió sentar (de culo) a Piqué e inventarse una floritura que hasta Casillas hubiera aplaudido. Sólo faltó que Nani no hubiese sido tan buitre. Da igual, ahí queda el regate.

Como también quedó ahí el desquite de Messi con Argentina. Era otro amistoso, pero a fin de cuentas era un Brasil-Argentina. Y a pesar del bodrio, el argentino se marcó su esprint de fábrica para acabar con su esplín habitual cuando juega por la patria; regateó por una, dos y tres veces, y la clavó como aprendió: rasa adonde no llegan las manoplas. Vamos, como el chicharro que le ha metido hoy al Almería. Ya veis: Messi-Cristiano-Messi-Cristiano; todo huele al partidazo. O sea que a la gente no le interesan amistosillos en estas fechas…importa lo que importa.