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Pulgada a pulgada

Mircoles, 29 Junio 2016

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“Las ideas a veces ganan al talento”. Antonio Conte repitió una frase de Fabio Capello, patentada la noche que el Milan humilló al Barcelona en Atenas, y que Guardiola no olvidará jamás. El ex entrenador madridista suele confesar que aquella goleada comenzó con una presión asfixiante sobre Pep que cortocircuitó el primer toque de Cruyff. La batalla del centro del campo fue crucial para que Romario y Stoichkov se quedaran aislados en un islote perdido en el océano. Y Capello reconoce que Desailly se dedicó a un “trabajo oscuro” que nunca fue reconocido por la opinión pública. Ese 4-0 mortal para el Dream Team supuso una de las mayores lecciones tácticas del fútbol contemporáneo. Cada España-Italia guarda una imagen que lo inmortaliza: el codazo de Tassoti (1994), la tanda de penaltis de Casillas (2008), la apología del tiqui-taca (2012) y, desde esta Eurocopa, la pizarra perfecta de Conte. La prensa italiana le declara ganador absoluto del combate por KO; no en vano, el Corriere della Sera le ha comparado con Alejandro Mago en el arte de preparar una guerra.

Las tertulias previas a grandes partidos conllevan fuertes dosis de verborrea barata. Normalmente, los periodistas analistas (o los que presumen de ello) describen tácticas en el imaginario que luego saltan por los aires. Quizá por eso no todo el mundo aspire a entrenador profesional, aunque nos guste jugar a serlo. Conte ha guionizado a su equipo desde que tomó una selección devastada en el Mundial de Brasil; le ha dado forma como un jarrón y sin arcilla de primera calidad. Suena a Rafa Benitez y su “yo esperaba un sofá y me trajeron una lámpara”. Desde luego, no se ha complicado en su reducido reclutamiento: si la Juventus domina el país, la fundición la deben construir sus obreros. Empezando por esa cuchilla de tres hojas que forman Chiellini, Barzagli y, el mejor, Bonucci. Cuando Iniesta o Silva esquivaban a uno, todavía les quedaba un bosque de piernas demasiado frondoso. Los centrales de la Juve son espartanos que darían la vida por cada uno de sus hermanos de sangre. Es la mentalidad azzurra, en la que Leónidas, o sea Conte, morirá al lado de sus compatriotas. O todos o ninguno.

Del Bosque cayó en el jaque desde que anunció una alineación sin cambios. Las pistas de Italia en la primera fase avisaron de una cruenta pelea por el centro del campo. El movimiento más lógico en la partida de ajedrez suponía quitar a Nolito y poblar la medular con Koke, más siderurgia, o Thiago para descerrajar el telón de acero italiano. El seleccionador español no lo creyó oportuno y, de repente, se quedó pasmado viendo cómo Conte defendía en bloque y pisaba el área de De Gea con ¡cuatro!, los delanteros y los carrileros. Italia entendió el carismático discurso de Al Pacino de “pulgada a pulgada” como nunca antes en el deporte moderno. Bueno, sí, Chile también lo aplico letra a letra en la pasada final contra Argentina. A Del Bosque nadie le va a enseñar integridad: murió con sus principios, tocando el balón hasta el fin del mundo. Lícito pero poco inteligente, porque hasta los más grandes estrategas han tolerado jugar al suicidio, por lo civil o lo criminal: lo hizo Cruyff con Alexanco o el mismo Guardiola con Piqué. A veces tienes potra y otras no, pero que no te acusen de no haberlo intentado.

Rescate en la Eurocopa

Sbado, 9 Junio 2012

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“No creo que la crisis suponga más presión para nosotros, lo que sí haremos es una Eurocopa lo más digna posible”. La prensa española quería averiguar en boca de Iker Casillas si el problema más flagrante de España también era la comidilla en la concentración. La reflexión del capitán se produjo minutos antes de que el Gobierno anunciara el rescate de hasta cien mil millones de euros; Casillas cree que el fútbol ha sido una “vía de escape” y con esa intención se propone ganar el torneo, una vez que ya son campeones de todo. Por supuesto, no es un tema de guasa para la realidad española, pero entre los reporteros alemanes sí había coñas: “¿Si la selección española cae eliminada, quién la va a rescatar?”, comenta en tono jocoso un enviado especial del diario Bild. No os extrañe que el periódico sensacionalista saque el titular este domingo en portada formato XXL. Los hay más ingeniosos, sobre todo en Grecia, otro país en la división económica de España…”En 2004 campeón Grecia, en 2008 campeón España, ¿qué pobrecito ganará en 2012?” La gracia, que no tiene ninguna, la repite hasta la saciedad un fotógrafo griego que pulula por el estadio de Gdansk, donde debuta España, y al que sólo le queda el consuelo de reírse de sus problemas. Vamos, que a la espera de que España farde mañana de la única credencial que nos toman en serio con Rafa Nadal, Alonso y el fútbol, hoy la CNN nos ha hecho protagonistas mundiales retransmitiendo en directo la comparecencia del ministro de Economía, De Guindos.

Y de tanto menear la palabra rescate, la selección de Del Bosque abre fuego contra un equipo especialista en rescatarse a sí mismo. Tomás Guasch lleva mareando la perdiz del fatalismo varios días: “que si amaños de partidos, apuestas ilegales, el escándalo totonero….estos se mueven en el fango como nadie”. Y, ciertamente, tiene razón. Después del desastre de Sudáfrica 2010, Italia ya no puede vivir más de las rentas de su victoria en 2006 y, por eso, Prandelli se lo ha tomado muy en serio. Xavi Hernández dice que el catenaccio “pasó a mejor vida”, pero un perro viejo como Fabio Capello no se deja engañar por las nuevas tendencias: “Si Prandelli pretende alinear tres centrales, significa que va a defender con cinco”, comentó en COPE el pasado martes. Eso sí, todos coinciden que Andrea Pirlo sigue siendo demasiado joven para un vestuario en el que media Juventus pretende reivindicar un Calcio en descomposición absoluta.

Pero antes del España-Italia, la Eurocopa ya ha pegado un par de volantazos: la Grecia de mausoleo se aferra al espíritu de Portugal 2004 y pervive entre vaciles de ‘vieja’ e ‘inútil’. Y Holanda se ha buscado un buen problema, porque ha perdido contra Dinamarca, degollada de antemano, y el seleccionador Van Marwijk sigue empeñado en poner un delantero, cuando tiene a Van Persie y Huntelaar, que se han hinchado a goles en Arsenal y Schalke, respectivamente. Aquí, en Gdansk, los aficionados polacos flipan con el bofetón a Holanda, pues sí o sí ya la habían metido en semifinales, igual que a Alemania, que nunca falla salvo cuando se les cruza la camiseta roja.

¿Qué dices, Fabio?

Lunes, 16 Noviembre 2009

“España es menos fuerte que Brasil”, lo dice con rotundidad Fabio Capello, quien al parecer sienta cátedra cada vez que habla. El italiano no debería soltar sandeces de este calibre porque corre riesgo de que sus comentarios se tornen en chistes baratos. Y el respeto que se ha granjeado el seleccionador de Inglaterra viene de la seriedad y el rigor. Pero decir que España aún no tiene el nivel de la ‘canarinha’,  cuando somos campeones de Europa y Argentina, Italia, Francia e Inglaterra no han podido batirnos en los últimos dos años,  es un tanto osado.

Capello se agarró a la falacia de que España no defiende tan bien como Brasil. Lo desternillante es que justificó su disparate con un solo partido, el que su selección perdió ante la pentacampeona por 2-0 el sábado pasado. No me cabe duda de que el italiano, hábil como pocos en verborrea futbolística, entendió que era mejor olvidar la desastrosa imagen de su combinado con unas declaraciones flagrantes.

La única evidencia hasta el momento es que España y Brasil marcan las diferencias en el panorama internacional. Los brasileños siempre son favoritos por su vasto currículum y porque, tras el fiasco de Alemania 2006, han conjuntado un equipo de altísima fiabilidad, aunque garantice más músculo que toque. ‘La Roja’ también se ha ganado a pulso colocarse en el pedestal de los campeones. Nos quitamos el complejo de los cuartos de final contra la selección más puñetera, Italia, en la pasada Eurocopa y desde entonces hemos demostrado que la victoria en Austria no fue fortuita. Cualquiera que ame el fútbol se encandila con el juego preciosista de los españoles. Lo hicimos en una Eurocopa, en la clasificación mundialista y en cualquier amistoso que se nos ponga por delante.

Necesitaríamos un face to face entre España y Brasil para averiguar quién se lleva la gloria. De momento y a tenor de lo visto desde el anterior mundial, lo dejaremos en tablas. Pero que Capello diga con la suficiencia que le caracteriza que Brasil es la mejor, sin argumentos certeros, es para recriminarlo, por lo menos.

Pudrimiento italiano

Viernes, 19 Junio 2009

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Va a resultar que la Copa Confederaciones no es tan cutre como la pintaban. Parecía que Italia pasaría el trámite de la primera fase a su modo, como siempre,  pero se ha metido por medio Egipto, un equipo molesto para los grandes y que sabe a lo que juega. Ayer ganó a los transalpinos sin mucho esfuerzo: un golito y a practicar el ‘catenaccio’. A los italianos le dieron su propia medicina y no se vislumbran soluciones para arreglar a un combinado lento y oxidado. Sí, Italia es Italia pero ya no basta con eso. Y España lo demostró en la pasada Eurocopa. La generación de los Cannavaro, Gattuso, Zambrotta y Pirlo debe ir despidiéndose para dar el relevo a una nueva hornada de talentos. El problema es que el Calcio se ha ido pudriendo paulatinamente y la que fue mejor liga del mundo durante muchos años ya no saca trotones ni conejos de la chistera. De estos últimos, quedan Pirlo y Totti  aunque ninguno de los dos ha hecho sombra al majestuoso Roberto Baggio. Luego están Rossi, el del Villarreal, De Rossi, Dossena y alguno más, que no pasan de ser futbolistas buenos en momentos puntuales. La ‘azzurra’ necesita nuevos bríos pero no sabe de dónde sacarlos.

Como decía, en todos los torneos siempre hay revelaciones y Egipto se postula como la sorpresa de esta copa. Si no falla ante Estados Unidos el próximo domingo, jugará contra España en semifinales. Tal duelo le brindará una oportunidad inmejorable para medir sus posibilidades reales en el próximo mundial. Destacan dos hombres: Zidan, como el astro francés pero sin ‘e’ y sin su magia, claro, y el portero El Hadary.  Zidan brilló contra Brasil en un partido que los suyos perdieron por una inocentada en el último minuto, mientras que el guardameta se salió ante Italia. Egipto tiene mimbres para no ir de comparsa el año que viene.

Por otra parte, Brasil frota y frota la lámpara pero apenas salen destellos. Eso sí, casi todos los pone Kaká porque esta ‘canarinha’ es más física que técnica. Maicon, Luis Fabiano, Gilberto Silva y Baptista confieren una pátina grisácea al ansiado ‘jogo bonito’. No obstante, además de Kaká, Robinho también está entonado. Es curioso el caso de la estrella del Manchester City: nunca se consolidó en el Madrid ni ahora se exhibe en Inglaterra pero se sale siempre que va convocado con su selección. Esperemos que con la clasificación para semis en el bolsillo, Dunga alineé al milanista Pato, quien ha hecho méritos sobrados en Italia para gozar de una oportunidad. Talento tiene de sobra, sólo falta que Dunga quite el corsé a este Brasil desconocido.

El Circo del Sol se asoma a Italia

Martes, 19 Agosto 2008

“Ronaldinho no está acabado”. Las palabras del polémico ex presidente del Barça, Joan Gaspart, allá por abril resonaron en la Ciudad Condal con aire de mofa. El brasileño había desaparecido definitivamente. Para Laporta, era una causa perdida y la afición clamaba por su destierro. En consecuencia, la cruzada solitaria que Gaspart quería emprender a favor de gaucho en el entorno azulgrana, significó que el barcelonismo se desternillara ante semejante burla. Nadie, en su sano juicio, osaría a apostar de nuevo por aquel fenómeno que una vez concibió el fútbol como una desinhibición juvenil. Su eterna sonrisa y esa obsesión compulsiva por pedir prestado un balón ora de día, ora de noche, embelesó a una hinchada que anhelaba otro ídolo. Pero los futbolistas, tan pronto son entronizados como fulminados, y Ronaldinho no ha sido caso aparte.

A Gaspart le faltó matizar que Ronaldinho no estaba acabado fuera del Fútbol Club Barcelona. Con los culés, ni ‘Dinho’ habría querido redimirse de sus vicios ni el club se habría esforzado en maquillar la de ya por sí deteriorada imagen de la estrella brasileña.  A ‘Dinho’ le faltaban nuevos incentivos para resurgir. A corto plazo, han sido los Juegos Olímpicos, y en un tiempo largo, estoy seguro que el Milan será su nuevo Circo del Sol .

La última demostración de ‘Ronnie’ ha venido de Pekín, donde Brasil ha salido escaldada de su choque con Argentina. Pero os recomiendo que veáis  los mejores momentos de la primera parte. Ése es el Ronaldinho que nunca debió desaparecer. Rapidez, inverosimilitud y precisión en estado puro. El líder de la ‘canarinha’ no cejaba en su empeño de comandar todo el ataque de su selección. ¡Qué ímpetu tan inusual en este chico! Ojalá que le dure años, aún tiene fútbol para rato y el Barça lamentará haber contribuido a la casi degeneración absoluta de un crack. No me cabe ninguna duda de que, a poco que se entone, volverá a asombrar al mundo. Quién sabe si el colofón lo podrá poner en Sudáfrica 2010 aunque lo que parece evidente es que el Calcio ha hecho un guiño muy cómplice a este brasileño ciclotímico, concediéndole una nueva y última oportunidad.

El Milan ha fichado sobre seguro, a pesar de que mucha gente barrunte la decadencia final de Ronaldinho. En cuestión de semanas, el dueño del Milan, Silvio Berlusconi, se cerciorará que la inversión del verano ha sido la suya. Basta que el nuevo ‘rossonero’ exhiba un puñado de pinceladas de su fantasía. Entonces, la maquinaria deportiva y mercadotécnica del club italiano funcionará a pleno rendimiento. Y sólo entonces, el fútbol volverá a rendir pleitesía a Ronaldinho.

Hoy no es un lunes cualquiera

Lunes, 23 Junio 2008

Sueño cumplido. Por fin hemos roto la peor de las maldiciones. Veinticuatro años después, España vuelve a ser alguien en el panorama internacional, veinticuatro años después, España jugará las semifinales de una Eurocopa, este torneo que tanto nos gusta y que tanto nos ha hecho sufrir. Ahora ya da igual lo que suceda, nos hemos burlado del fantasma de los cuartos de final y encima hemos dejado en evidencia a Italia, campeona del mundo. Los transalpinos se escudaron en su competitividad y su oficio, pero anoche eso no bastó. Nuestra selección abofeteó al fútbol rácano, ramplón y simplón de Donadoni y demostró que con la suerte no siempre se gana. Y los italianos no ganaron, ni siquiera estuvieron cerca de ello. España fue a lo suyo, a mimar el balón y marearlo hasta encontrar opciones en el ataque. Magnífica la paciencia de los futbolistas españoles, colosal el planteamiento táctico e imperial la actitud de nuestros héroes.

Como en cualquier gesta que se precie, la historia sólo recordará a uno o dos protagonistas y anoche hubo dos: Marcos Senna durante el inicio y el nudo del partido, y Casillas en el desenlace, el acto más memorable. Iker paró dos penaltis y superó a Buffon en su particular duelo de porteros. El madridista ha pasado a los anales de nuestra exigua leyenda triunfal como el guardameta que nos ha subido al pedestal de los dioses. Esperemos que no la pifie como Arconada en Francia 84 en el caso de que lleguemos a la final. En cuanto a Marcos Senna, nunca agradeceremos tanto una nacionalización en la selección. El hispano-brasileño estuvo inconmensurable en su cometido: desbaratar las ofensivas italianas. Se hartó de cortar balones, contuvo con maestría a Aquilani y Perrota, lamentables anoche, y se animó al ataque con descaró para engatillar un par de disparos que inquietaron a la zaga ‘azzurra’. Luis, tú has apostado por Senna, la gloria es tuya.

No me olvido del resto: Villa batalló contra las torres italianas, Panucci y Chellini, hasta la extenuación; Silva no hacía más que driblar y driblar peones italianos por la banda izquierda y luego por la derecha; Xavi puso cordura en la medular y Marchena mantuvo a raya al temible Luca Toni, quien no pudo zafarse del central andaluz ni una sola vez. De lejos, el mejor partido que ha hecho el valencianista en toda su carrera. También Cesc Fábregas, cuestionado por su escasa aportación con la selección, entró en el olimpo cuando con pasmosa tranquilidad engañó a Buffon y certificó el hundimiento italiano.

Luis Aragonés se ha convertido en el mejor seleccionador de la historia patria. Supongo que esa distinción honorífica merecería una renovación, aunque la Federación y Luis hayan pactado el finiquito de este último. El seleccionador no ha estado exento de polémicas: la no convocatoria de Raúl, su enfado con Torres en el primer partido y su advertencia pública al comportamiento de Sergio Ramos. Pero en el fútbol, los guarismos esconden los trapos sucios y en este caso, han dado la razón a Luis. El ‘zapatones’ debe saber que hoy no es un lunes cualquiera. Los españoles nos sentimos orgullosos de nuestro deporte rey, ya no somos adalides en el fracaso. Para mí, el reto se ha conseguido, y más contra Italia. Esta selección no merece ningún reproche. Lo que pase el próximo jueves ante Rusia ya da igual.

Perros de presa

Viernes, 20 Junio 2008

Llegamos a la etapa reina y a la misma historia de siempre. España está doctorada cum laude en llegar a cuartos de final, nuestra eliminatoria diabólica. El camino hasta tan cruel destino nos lo conocemos de memoria: siempre nos suben al pedestal de favoritos en las primeras fases, en las que, por cierto, casi siempre nos tocan selecciones de pacotilla. La liguilla de grupos se nos da de vicio, bordamos el fútbol, generamos torrentes de ilusión desmesurada y nos creemos que ya somos alguien en el escaparate internacional. No es para menos, normalmente nos limpiamos el primer obstáculo con plenos de victorias o goleadas escandalosas, como está sucediendo en esta Eurocopa. Y encima, Luis Aragonés chulea, alardea de tener a su disposición una plantilla infinita y se permite el lujo de variar un once titular de cabo a rabo. Y para colmo, también

ganamos, aunque sea a Grecia, la campeona más pésima que ha existido nunca, ¡Menudo insulto al fútbol! Que no se vuelva a repetir.

Ahora nos la jugamos contra Italia, de quien no vamos a descubrir nada nuevo. Todo lo contrario, sigue siendo la de siempre: experta en sacar tajada en coyunturas delicadísimas, erudita de las situaciones imposibles, correosa, tacaña y competitiva, sobre todo esto último. En el anterior artículo (Italia, siempre Italia) dije que la ‘azzurra’ había traicionado sus principios a tenor de su osadía ofensiva contra Holanda y Rumanía. Pues bien, ante Francia, el seleccionador Donadoni se encargó de que los suyos recobraran la lealtad a su juego de un plumazo. Los franceses intentaban remontar con diez y por detrás del balón había hasta nueve transalpinos. Supongo que los que vierais el partido, os sentiríais  de nuevo identificados con este equipo, al que le importa un comino el espectáculo puesto que su cometido es absolutamente antagónico: no dejar jugar al rival. Así les ha ido muy bien y así les irá por los siglos de los siglos, ¿para qué cambiar lo que funciona?

El pánico cunde en España y permanecerá hasta el domingo, tiempo suficiente para desmotivar a nuestros futbolistas. Nos las prometíamos felices con los rumanos, pero eso eran promesas. La realidad es que el enemigo vuelve a ser el perro de presa que nadie desea, la garrapata más desagradable que podía cruzarse con ‘La Roja’. Nuestros futbolistas han manifestado que si jugamos como sabemos, podemos ganar. Mentira y gorda. Con estos no vale eso de jugar, un poco de ‘tiqui-taca’ y tarde o temprano ya entrará la pelotita. Contra la tetracampeona mundial, debemos encomendarnos a todos los santos del calendario, porque la lógica transalpina es marcar un gol de dos ocasiones y que Buffon y sus zagueros solventen la oleada de ataques españoles. Contra estos suertudos, los nuestros tienen que creérselo. Y eso que no jugarán el destructor y el creador, es decir, Gattuso y Pirlo, ambos sancionados. Pero da igual, Donadoni ha adiestrado a Ambrosini para que sea la escoba que barra lo que se mueva desde su defensa hasta la medular, y ha dado galones a Aquilani, su señuelo para justificar creatividad. El romanista es bueno, sí, pero compararlo con Pirlo es un atrevimiento.

Hasta ahora, España ha demostrado eficacia en la delantera y los italianos dicen temer a Villa y Torres, aunque sólo lo dicen. Nos dan de favoritos en la eliminatoria porque están asombrados por nuestra vistosidad y exquisitez. Mal indicio. Ya ha comenzado a pergeñarse la derrota de ‘La Roja’.

 

Italia, siempre Italia

Martes, 17 Junio 2008

Con razón lo han llamado el grupo de la muerte. Italia y Francia agonizan a falta de un día para que se dilapiden sus escasas esperanzas de sobrevivir en la Eurocopa. O no. Todo dependerá de Holanda, del talante con el que afronte su pachanga contra Rumanía, el convidado que nadie ha tomado en serio y que puede mofarse de los vigentes campeones y subcampeones del mundo. Hoy será una jornada de suspicacias: a tenor de las declaraciones de los futbolistas holandeses, el partido contra los balcánicos pretende ser el broche de oro con el que Van Basten erija a su combinado como el rival a batir en el torneo. Repito, eso, siempre y cuando nos ciñamos a las manifestaciones de la ‘orange’. Pero no seamos ingenuos, Holanda busca avanzar por un camino expedito y en este trayecto sobran italianos y franceses, sobre todo los primeros.

Los italianos practican el funambulismo a las mil maravillas. Jugársela contra Francia, o quien sea, a vida o muerte no les inquieta para nada. Están acostumbrados, y más esta vetusta selección, que aún estando desvencijada de arriba abajo, sabe salir airosa de situaciones límite. Desde que me gusta el fútbol, no he parado de oír ese cliché tan trillado: “Los italianos siempre tienen potra”. Pues sí, casi nunca les ha faltado buena suerte, y a veces no la han necesitado, porque el oficio es el oficio y la experiencia es un grado, dos en el caso de la ‘azzurra’. Y como la cosa va hoy de refranes, no le habría venido mal a Donadoni aquello de renovarse o morir. Entiendo que el seleccionador italiano apostase por el grupo campeón de hace dos años, pero el fútbol avanza a pasos agigantados y repetir una gesta de tal dimensión es prácticamente imposible para un equipo que juega según lo que surja. De todos modos, no seré yo quien tilde a Italia de rácana porque, para sorpresa de los aficionados, ante Holanda y Rumanía salieron a atacar, más pendientes de colocar jugadores en campo contrario que de levantar una muralla en su propio área, como habríamos supuesto. ¿Qué ocurrió? Una maldición se ha apoderado de los transalpinos. Ahora resulta que logran hacer cinco o seis ocasiones de peligro, una hazaña en este caso, y no aciertan ni una, cuando lo normal es que Luca Toni o Del Piero marquen de chiripa, y consigan una renta suficiente para llevarse un partido. Pero mañana, si no es el gigantón del Bayer, el milagro lo tendrá que hacer otro mago, o más bien un bufón, ya veremos. Porque los bufones hacen bufonadas aunque algunas veces tengan talento para entretener y ese papel le corresponde a Cassano, genio y figura hasta la sepultura.

Italia ha traicionado sus principios. Ha querido jugar a lo que no sabe y de momento, se ha estrellado. Sin embargo, los italianos son eso, italianos, y un partido para ellos es media liga para un club. En un minuto la suerte les da la cara y asunto arreglado. Mañana, la Eurocopa entera rezará para que la maldición continúe persiguiendo a los campeones del mundo, nadie les quiere ver en cuartos de final. Y menos, nosotros, los españoles, que seríamos los pardillos que nos los encontraríamos. El remedio es sencillo: que el convidado del grupo de la muerte no se alinee con la Italia suertuda. Ánimo, Rumanía, ganad a los suplentes holandeses.

España, sí pero no

Domingo, 15 Junio 2008

Este guión no lo conocíamos, al menos con España. Cuando españoles y suecos se daban por satisfechos con el empate, David Villa volvió a coger su fusil y en un alarde de picardía, le ganó la partida al defensa Hansson y batió al meta Isaksson como lo hacen los grandes delanteros, con determinación y tranquilidad. No fue una confirmación, Villa ya era un gran delantero, él lo sabe y la selección le necesita. También Fernando Torres ratificó su providencia en este grupo. Nadie puede ejercer la función del ‘niño’: ser oportunista y crear peligro de la nada. El ariete del Liverpool facilita la actuación de su compañero, es el cebo de Luís para abrir las defensas rivales. Torres no ha deslumbrado aún en esta Eurocopa, las luces y los taquígrafos son de momento para el ‘guaje’, pero es el madrileño quien ha servido en bandeja la gloria al pichichi del combinado nacional. 

Sobre el partido, más de lo mismo. España juega al fútbol  cual tenista que debe afrontar cinco sets en un ‘grand slam’. Este equipo es ciclotímico, reacciona por impulsos y eso a partir de cuartos de final es peligroso. La selección comenzó muy bien, maniató a Suecia y la arrinconó a base de pases precisos. La consecuencia fue el gol de Torres. Y precisamente, en ese momento fue cuando los nuestros echaron por tierra el rédito ganado sin ninguna explicación lógica. Ibrahimovic empató en una genialidad que humilló al fallón Sergio Ramos. El madridista no da una a derechas. Sus ganas y el exceso de ímpetu de atacar le superan hasta el punto de olvidarse de su cometido: defender su carril. Luís Aragonés debería meterle en cintura.  

Que Suecia nos empate, sólo es un aviso. Con todos mis respetos a los escandinavos, este equipo no podía hacer mucho más que asustar a España. Como se vio después, la calidad de los españoles bastó para enderezar la función. Sabemos reaccionar con este tipo de selecciones pero dudo que lo hagamos si el oponente es Italia o Francia, que bien podría ser el enemigo de cuartos. El combinado de Luís está arriesgando mucho, los cuartos de final se juegan a todo o nada y España no debería jugar a ráfagas. Xabi Alonso lo ha dicho esta semana: “Nos falta saber leer los partidos”. Y en esta faceta, nosotros no hemos demostrado nada.  

Qué ganas tengo de que algún año juguemos la primera fase contra las grandes potencias. No nos habría venido mal haber participado en el llamado grupo de la muerte (Italia, Francia, Holanda y Rumanía). Así, calibraríamos de una vez por todas el potencial de España. Pero bueno, paciencia, que los cuartos son el próximo fin de semana. Lo malo es que el rival sea Rumanía porque, en ese caso, seguiremos creyendo que somos uno de los favoritos. Sinceramente, eso de ser o no favoritos es una solemne tontería, sino, preguntad a los griegos en la pasada Eurocopa, aunque en ésta ya hayan hecho las maletas. En fin, si por naturaleza somos optimistas, habiendo ganado dos partidos, no seré yo el aguafiestas. Simplemente, aviso que España debe hacer un poco más de lo que está ofreciendo. 

La Eurocopa alza el telón

Domingo, 8 Junio 2008

Empezó la Eurocopa y lo hizo con Cristiano Ronaldo en plan estrella, ¡qué morbo! El líder de Portugal acalló todas las habladurías sobre su futuro con una actuación sencillamente sublime. Ronaldo está en una forma física estratosférica, y si encima, aplica todo su talento, resulta imparable. No, si al final valdrá los ochenta o noventa millones que el Real Madrid está dispuesto a pagar al Manchester. Obviamente, Portugal gana muchos enteros con el crack del United, y encima no está solo. A su lado, un tal Deco, perezoso en el Barça pero diligente con el combinado luso; Simao, un jugador exquisitamente instruido en el arte de desequilibrar por banda; Pepe y Carvalho, sin duda los zagueros más seguros del torneo y Moutinho, un descubrimiento de Scolari que resonará inminentemente en el mercado europeo. Todo eso y más es Portugal, una selección que presenta argumentos convincentes para llevarse este campeonato.

No sería osado decir que nuestros ‘vecinos’ han llegado mejor que España en juego, futbolistas y caché (por aquello de la mercadotecnia que envuelve a Ronaldo). Da verdadero gusto ver un partido de los portugueses. Sobre todo ayer, que en frente apareció la Turquía de Nihat, es decir, un equipo luchador hasta la extenuación.

A parte de Portugal, el partido inaugural Suiza –Chequia fue un bodrio, como suele ocurrir en todas las Eurocopas. El cartel ya era poco apetecible y ambos conjuntos salieron al campo a no hacer el ridículo. Esperaba muchísimo de los checos pero la retirada del gran Pavel Nedved les ha dejado muy tocados. Sin el centrocampista de la Juventus, el portero Cech y el gigantón Koller son lo único interesante.

De Suiza, para qué hablar. Son coanfitriones y punto. Y al igual que Austria, no le pidamos peras al olmo. Que cumplan su trámite y ya está. No tengo un buen pálpito con esta Eurocopa. Intuyo que vamos a ver poco fútbol. Holanda, Francia, Italia, si no juega con racanería, y los mencionados portugueses son las apuestas más fiables, quizás porque tienen a los mejores jugadores. Alemania, y España son mis incógnitas. Sin embargo, los teutones harán valer su experiencia. En cuanto a las revelaciones, atención a los rusos que con Guus Hiddink han sufrido una catarsis. Han abandonado el patadón de época zarista para exhibir el fútbol de toque con el que el Zenit de San Petesburgo ha asombrado a Europa. Y eso que el delantero centro titular, Pavel Pogrebniak, se ha lesionado y ha tenido que volver a su país. Aún así, los rusos guardan bazas muy efectivas.

Mañana lunes, hablaré de la increíble transformación de Rusia. Nos esperan tres semanas de infarto en las que no hay margen de error. Quien empiece mal, tendrá pocas posibilidades de clasificarse. Si no, que se lo digan a Italia, Holanda y Francia, conscientes de que una de ellas fracasará en el grupo de la muerte. Haced vuestras apuestas, la función ha comenzado.