Blogs

Entradas con etiqueta ‘Lezama’

Un rato de Athletic

Sbado, 12 Febrero 2011

primera_plantilla_en_lezama.jpg

El asunto del Real Madrid está muy candente y, por ello, había que insistirle. Él, Fernando Llorente, todavía flipa consigo mismo; ni de lejos esperaba la recompensa mundialista y, sobre todo, ser el adalid de un proyecto entusiasta, de los que hacía lustros que no se agradecían en el bocho. Porque chirría que Lezama haya sido criticada durante muchos años por falta de alumnos aventajados: hablando de memoria, recuerdo que San Mamés vibró con el mediático Julen Guerrero (no sé cómo se habría reescrito la historia si hubiese aceptado aquella mil millonaria oferta del Madrid) a principios de los noventa. Entonces, el Athletic estuvo peleando por puestos de UEFA unas cuantas ligas, hasta que en el 98 su insistencia le premió con la Champions.  En este siglo salió otra remesa complaciente, que no extraordinaria,  con Del Horno, Gurpegui y Aranzubia, y también rondó Europa. Tanto es así, que Mourinho se llevó al lateral izquierdo al Chelsea, donde tristemente se diluyó.  Y ha sido esta última generación la que ha vuelto a revalorizar una de las escuelas con más solera del fútbol europeo.

Lezama vuelve a respirar fútbol en estado puro, con juveniles que amagan talentos exagerados y una buena corte de tutores regidos por Joaquín Caparrós, primero, y el excelso Irureta, en segundo orden. Ambos, junto a Llorente, aceptaron la invitación de COPE para descubrirnos el éxito del nuevo Athletic. Extraña, aunque siempre es bienvenido,  que un club tan idiosincrásico sea apetecible para media Europa; precisamente, ése no es el objetivo planteado en Lezama. Salvando las distancias con La Masía, Caparrós ha diseñado un equipo nutrido desde la cantera y con ganas de intentar algo serio. No obstante, tal como nos alertó Irureta, que no se nos ocurra mencionar ‘Champions’, por si luego se tuerce el cometido: el horizonte llega hasta la Europa League, de momento (esto último lo apostillo yo). 

Fernando ha eclosionado en un momento delicado: tocan elecciones y él es el reclamo electoral. Hasta la fecha, el presidente Macua no tiene rival oficial, aunque en los mentideros del bocho corrió como la pólvora un nombre, José Ignacio Goirigolzarri, ex consejero del BBVA, que supuestamente habría planteado un futuro sin Caparrós pero con Unai Emery (me dicen compis de Valencia que el actual entrenador no encaja en el próximo boceto del equipo). Son sólo habladurías y aunque se postulara alguien, Macua ha encontrado en el equipo su baza más creíble. En consecuencia, vender a Llorente significaría flagelar su mandato; el club tiene delantero para un buen puñado de temporadas y las insinuaciones del Madrid no trascienden del mercadeo de nombres de todos los años. Además, Caparrós ha atajado el asunto, está “hasta el gorro”, mientras que Macua insiste en que no hay lugar para la negociación: la cláusula es de 36 más IVA, o sea 63 ‘kilazos’. Y dudo que salvo un Abramovich de turno algún pretendiente vaya en serio hasta el final. Ni siquiera Florentino.

Pero no sólo Llorente le ha dado pedigrí al Athletic. También ha sonado Javi Martínez, cómo no para el Madrid. Veintidós añitos y una madurez meteórica son dos credenciales muy suculentas para una hipotética salida. No obstante, todavía le queda progresión y, por ende, muchas tardes en el casi centenario San Mamés y en el nuevo, todavía por construir. Y lo mejor es que detrás de ellos puja con fuerza el jovencísimo Muniain, cuyo virtuosismo de mitad de campo para arriba le ha dado un puesto titular cuando aún debería estar buscando sensaciones en la Primera División.  Los tres copan el escaparate mediático pero, como el Madrid ‘galáctico’, tiene una clase media: Gurpegui está haciendo un trabajo descomunal en la medular, Iraola siempre funciona en el lateral y a Mikel San José le ha venido de maravilla su instrucción defensiva en el fútbol inglés con el Liverpool promesas.

Por fin Lezama ha reactivado la fábrica en cadena. Y, sinceramente, la gracia sería que no se desprendiese de sus alhajas más queridas; al Athletic le hacía falta una generación así por historia, folclore y, más que nada, por entusiasmar a una afición devota a la vez que escéptica. Suena vulgar que el equipo  tan pronto opte a Europa como tontee con el descenso. O sea que, con o sin Caparrós, necesita tiempo para perseverarse, se lo merece. También merece el fútbol navarro un reconocimiento por su vital contribución al Athletic.

El inestimable ojo clínico de los ojeadores de Lezama contribuyó a que  Iraizoz, San José, Javi Martinez, Orbaiz, Gurpegui, Muniain, Iñigo Pérez y, el último, Ekiza, vistan de rojiblanco y no de ‘rojillo’. Todos son navarros, pero algunos no fueron rastreados por Osasuna y otros no calaron en la cantera de Tajonar. Ahí comienza la responsabilidad de Jabo Irureta, director de Lezama desde 2009. A Llorente no le descubrió él, no es su trabajo, pero su absoluta implicación es una garantía para la escuela, que está aprovechando al máximo el proyecto de captación de Macua. La intención es absorber jugadores: quedáos con Aymeric Laporte, un juvenil francés  con contrato profesional y muy buena pinta. Además, los ‘mini-Lezamas’ (escuelas de fútbol ubicadas por Vizcaya) fomentan el reclutamiento de chavales que despuntan en los pueblos. Está claro, “el Athletic vive por y para su cantera. Depende de ella para su existencia”, lo dice el míster, un tío de Utrera que aprendió rápido una filosofía distinta. Así que, por encima de Llorente, ya sabéis cuál es el cometido de Macua. Los susurros cada vez se escuchan más alto en Sevilla.

Athletic, Athletic, eup!

Jueves, 5 Marzo 2009

athletic.jpg

Me encanta que el Athletic se desviva por la Copa. Es su trofeo, el que ha sublimado su historia centenaria. Pero veinticuatro años sin haber llegado a una final habían hecho dudar a la ciudad de ese modelo genuino a la par que atrevido y que confiere al Athletic, que no el Bilbao, un estatus único en el mundo. Además, hacía tiempo que el ‘bocho’ no se engalanaba para una fiesta. El club había sufrido un vía crucis de dos décadas y ni los más viejos del lugar recordaban cómo prepararse para una gran cita: la de anoche.

La euforia de las semifinales había estado candente desde hacía semanas. La afición sabía que era una oportunidad única que tardaría en volver a presentarse. La folclore del fútbol apuntaba a que debía ser la hinchada la que marcase el primer gol contra el Sevilla. Pues bien, más que pura retórica, pareció que el rugir de la grada intimidó a los sevillistas desde el pitido inicial. La Catedral se tornó en el Coliseo Romano y los actores cambiaron sus papeles: en el espectáculo de anoche, los leones acabarían con los gladiadores sin paliativos. Y para mayor regodeo de la afición rojiblanca, la función acabó pronto. Cinco minutos antes del descanso estaba todo sentenciado. Fue la diferencia entre un equipo que luchó para morir en el césped y otro que murió sin haber luchado.   

La hombrada de los chicos de Caparrós ha encontrado razones irrefutables para mantener la filosofía del club: a los chavales de Lezama se les inculca una apetencia desbordada por la Copa. Nunca veréis a un Athletic jugando desganado por su trofeo; partidos como el de ayer crean una simbiosis entre jugadores y afición difícil de igualar en otros clubes. Da igual que el equipo avance a trompicones en Liga sin una misión clara, una cita lo cambia todo para los seguidores; la cantera funciona sin cesar y cada cierto tiempo produce una hornada de futbolistas exultantes. Ocurrió con Julen Guerrero a principios de los noventa y ha vuelto a suceder con la explosión del fenómeno Fernando Llorente. El nuevo delantero ‘tanque’ del Athletic brotó con inmediatez, maduró con paciencia y se ha consolidado en un pispás merced a sus portentosas actuaciones. Y al igual que pasó con Guerrero, media Europa llamará a la puerta del Palacio de Ibaigane el próximo verano para comprar la flamante joya de la corona bilbaína. Entonces, averiguaremos si Llorente guarda lealtad al club de sus amores.

Pero lo que trasciende ahora es la final del 13 de mayo. Enfrente espera un Barcelona enigmático, con la incertidumbre de descubrir cómo andará en Liga y Champions por aquella fecha. De los vizcaínos sí sabremos que apostarán todo a esa carta, es la que les queda. Porque la leyenda secular del Athletic clama de nuevo por una Copa.