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El fantasma del grupo Kirch

Mircoles, 15 Agosto 2012

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En la liga francesa y holandesa cualquier aficionado puede saber a estas alturas a qué hora se jugará la última jornada de la presente temporada, las televisiones que retransmitirán cada partido, incluso, un valor añadido de servicio público : los horarios de trenes y autobuses que circulan por los aledaños de cada estadio. Así, por ejemplo, un duelo de altísimo riesgo como el Feyenoord-Ajax o viceversa ya dispone en estas fechas de itinerarios especiales de transportes al estadio para sendas hinchadas ; sin duda, se trata de evitar, o al menos atenuar, enfrentamientos entre aficiones rivales. Es la propuesta de una empresa de logística tecnológica de Barcelona, que ha encontrado mercado en competiciones extranjeras y que, por supuesto, intentó abrirse hueco en España, por lo visto sin mucha suerte.

La Premier, considerada la liga que mejor emula el carácter lúdico-festivo de competiciones tipo show como la NBA, también detalla cada verano cuándo y por dónde se emiten los partidos; es una información básica para los seguidores que planean viajar con su equipo un fin de semana cualquiera durante el campeonato. Igual sucede en la Bundesliga, un torneo que ha sabido resetearse después de la bancarrota histórica del gigante audiovisual Kirch y que se preocupa en cuidar la retransmisión televisiva de cada uno de sus partidos y, por supuesto, de llenar los estadios de principio a fin de liga. Precisamente, la crisis de quien tuvo el monopolio de los derechos de televisión hizo reaccionar a los clubes alemanes, la mayoría de ellos pendientes de contratos supuestamente millonarios. ¨La quiebra de Kirch sirvió para que entre todos los equipos redimensionáramos el fútbol y cambiáramos la realidad¨, recordó no hace mucho Franz Beckenbauer, presidente de honor del Bayern de Munich.

En la Liga, ni siquiera Real Madrid o Barcelona pueden aconsejar a sus aficionados qué televisión emitirá sus partidos del próximo domingo. Suena a cachondeo, pero simplemente responde al galimatías audiovisual en el que se han enfrascado los clubes. Los dos grandes representan a los guardaespaldas de la Liga, siempre complacientes con los designios de ésta y, por ende, de Mediapro, el grupo audiovisual que, de momento, les ha proporcionado contratos de 140 millones de euros, el tercio del total del reparto televisivo. Y deben estar al corriente de pago porque, de lo contrario, se habrían unido a la résistance de los llamados clubes ‘rebeldes’.

El Atlético de Madrid es quien ha instigado a la sublevación de los equipos que exigen el pago de los contratos de televisión con una coartada diferente pero entendible: poner patas arriba unos horarios intempestivos incluso para las costumbres españolas. A Enrique Cerezo le molestó, con razón, que la Liga les pusiera a jugar el lunes previo a la Supercopa de Europa que se disputa el viernes 31 de agosto… ¨El tema de los horarios es una vergüenza; si la Liga los ha fijado, deberían irse¨, comentó el presidente rojiblanco nada más anunciarse los horarios de las tres primeras jornadas. Curiosamente, los ‘rebeldes’ han firmado nuevos contratos con Sogecable, el operador rival de Mediapro ; así que se avecina la enésima guerra del fútbol.

Con guerra o sin ella la Liga comienza el sábado y por el momento ni la LFP, ni Mediapro ni Sogecable han determinado ninguna solución. Un directivo muy influyente de la Liga intuye una medida cautelar salomónica: los partido de la primera jornada serían retransmitidos por el operador de cada equipo que juega de local. De este modo, Real Madrid-Valencia, Barça-Real Sociedad y Levante-Atlético de Madrid serían emitidos por Gol Televisión….¡menuda gracia le haría a Canal Plus!

El trasfondo del desaguisado no es el pataleo por los horarios sino la garantía que buscan los clubes para que sus contratos de televisión se cumplan. Josu Urrutia confirmó el pasado lunes que Mediapro les adeuda diez millones de euros, y el panorama audiovisual no invita a pensar que las deudas se paguen próximamente: Mediapro ha hecho encaje de bolillos con sus acreedores y Sogecable arrastra la millonaria deuda de PRISA; quizá el fantasma del grupo Kirch planee también en el fútbol español. Curiosamente, cuando Kirch entró en barrena en 2002, el entonces canciller alemán Gerhard Schröder sugirió crear un crédito de 200 millones para evitar la desaparición de los equipos cuya supervivencia dependía de la televisión de la Bundesliga; la negativa popular fue demasiado contundente. En España, la de los recortes y la anterior, el fútbol es tan imprescindible que no sería descabellado que un político plantease la idea de Schröder. Y si no, al tiempo.

Me rebelo, luego existo

Viernes, 9 Septiembre 2011

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Pepe Domingo Castaño puso la guinda a la revolución Del Nido en El Partido de las 12 con una cita magistral de Albert Camus…”me rebelo, luego existo”. Breve, conciso y, sobre todo, contundente. Una reunión, la promovida por el presidente del Sevilla, que valió para montar otra venidera y animó a los invitados para que no se achanten ante el peligro. “Ya no hay marcha atrás”, sentenció Del Nido; de lo contrario, su revolución francesa quedaría transfigurada: ni reyes guillotinados ni toma de cárceles. Porque el asunto mollar del G-12 no es rascar más millones en derechos de televisión, sino quitárselos a los dos de arriba; “Gil Marín ha confesado que le da igual cobrar cinco kilos menos, mientras las diferencias no sean tan descaradas”, desveló el anfitrión. Para él fue un alivio que Atlético, Valencia y Villarreal acudieran al Pizjuán, pues quién iba a tomar en serio al resto de clubes sin el compromiso de la clase burguesa. 

La ‘liga de mierda’, porque Del Nido convino con Pérez de Rozas en que sigue siendo ‘de mierda’, no cambiará con contratos en vigor y el primer inconveniente que se otea en el horizonte son los acuerdos televisivos que varios clubes ya han firmado para temporadas futuras: por ejemplo, el Athletic ha rubricado un contrato de cien millones con Prisa TV para los tres próximos años y el de la Real Sociedad podría ascender a cincuenta para la 2013-14 y 2014-15. Aunque el presidente hispalense adelantó que su talante es conciliador y los contratos vigentes no se van a romper. La clave no es actuar puramente como un Robin Hood: no se trata de robar a los grandes y repartirlo entre el resto, sino de crear una bolsa común donde se metan todo el dinero y sean gestionadas por la LFP, con o sin Astiazarán (al parecer, su presencia no es relevante). Evidentemente, tal como explicó Del Nido, Madrid y Barça percibirían más, atendiendo a su notoriedad, pero no se repetirían disparates como que “el Madrid cobre quince veces más que el Levante”.

Sin embargo, el adalid de la rebelión insiste en que la flagrante falta de competitividad perjudica a las audiencias de los grandes. Del Nido lo aclara un ejemplo revelador: la primera media hora del Almería-Barça de la temporada pasada congregó a más de cinco millones de teleespectadores. Entonces, los azulgranas ya ganaban 0-3. Pues bien, a los quince minutos de la reanudación el share pegó un bajonazo hasta el ‘escaso’ millón y medio…claro que el Barça ya había marcado media docena. Sí, Madrid y Barcelona se llevan el setenta por ciento de los pinchazos de televisión, pero Del Nido recuerda que juegan en una competición y ésa es su gracia, de lo contrario “que hagan clásicos las 38 jornadas. No obstante, la iniciativa del cónclave todavía debe matizar sus propósitos: la rueda de prensa extrajo pocas conclusiones, si acaso la de la próxima convocatoria. Pero el mundo del fútbol, y más su burocracia, esperaba porcentajes concretos o, al menos, estimaciones del nuevo reparto de la tarta televisiva .Y, por cierto, quizá surjan nuevas amenazas de huelga…Astiazarán y Tebas prometieron a la AFE que los cincuenta millones adeudados a los futbolistas saldrían de las tesorerías de los clubes, pero Del Nido entrevió que tal acuerdo hay que decidirlo en la Asamblea de la Liga y “de momento no están muy por la labor”. ¿Papel mojado para Rubiales?

Primer episodio de una revolución en la que Del Nido aboga, de momento, por la mesura del republicano Danton, abogado que intentó la concordia jacobina-girondina y cuyo lema comparte el presidente…”hace falta audacia, todavía más audacia y siempre audacia” (también al presidente había que endiñarle un personaje). Y ¿por qué ‘revolución francesa’? Artimañas mediáticas para hacer ruido; “cómo si no habría llamado tanto al atención”, explica el presidente. En cambio, el intérprete de Luis XVI todavía no ha sido asignado, pero si Madrid y Barça no se molestan en prestar atención a la rebelión, es obvio a quién guillotinaría Del Nido.

Modelo Europa vs modelo España

Mircoles, 31 Agosto 2011

“Va a llegar un momento en que en la jornada diez sólo Real Madrid y Barcelona compitan por el título. Al final, los dieciocho equipos tenemos que tomar la determinación de unirnos y, si no, que Real Madrid y Barça jueguen uno contra otro, así todo el año”…lo dice José Carlos Pérez, consejero delegado del Málaga, club que se ha fundido casi sesenta millones de euros en armar un equipo competitivo…para la ‘otra’ liga. Porque “la mayor porquería de Europa”, según Del Nido, ha tardado en esparcir su basura una jornada, la primera de muchas que revela la supremacía Barça-Madrid. Pero esa ‘liga de mierda’ (invención que el lunes fue la más ‘twiteada’ en España) tomó cuerpo no con el paseo militar de los blancos en La Romareda –equipo con más fondos vs. equipo en quiebra técnica-, sino con el despiece que el Barcelona hizo del Villarreal, equipo que apuntaba (y aún lo hace) a darse codazos por las migajas de Champions. No obstante, el 5-0 no debió ser la excusa de Fernando Roig para desahogarse…”nosotros tenemos que vender para equilibrar presupuestos y otros, con créditos, compran”. Cierto, pero ¿lo habría dicho si la derrota hubiese sido un pírrico 1-0? Quizás, pero las quejas no apuntan al fútbol versallesco del Barça, sólo al modelo oligárquico de las televisiones. Y es ingrato que a Guardiola no se le reconozco uno de los mejores juegos de toda la vida, que arrambla títulos y machaca a cualquiera que se ponga en medio.

Pero en cierta manera Madrid y Barça abusan del resto, el primero porque tiene a los mejores que la pasta puede comprar y el segundo porque ha tenido la paciencia y providencia de esperar la añada del siglo. Y en el caso azulgrana, también ha extendido cheques al portador para dejar huérfano al Arsenal sin Cesc y meter más músculo en la delantera con Alexis.  Precisamente, el campeón es el que más ha gastado (60 millones que podrían aumentar a 77 en concepto de variables), mientras que el Madrid ha apuntalado la plantilla con muchos recambios por poco dinero para lo que acostumbra a derrochar, 55 ‘kilos (aunque sólo Coentrao costó 30). Y es en el tema de la comparativa gastos-ingresos-presupuestos donde choca el Málaga del jeque Al-Thani: los 58 millones en fichajes contrastan con los paupérrimos 12 que se lleva por derechos de televisión y, sobre todo, con un presupuesto de 150. O sea que el proyecto faraónico del jeque apenas puede usar ese presupuesto para cubrir salarios, aunque los fondos de Oriente Medio son ‘ilimitados’, como espetó el director deportivo, Antonio Fernández.

Rayo y Granada (recién ascendidos), Levante, Sporting y Real Sociedad comparten con el Málaga el último pedestal en ingresos televisivos. Extraña que el Betis, otro ascendido, cobre 21 millones (realmente son 27 pero Sogecable adelantó a Lopera entre 7 y 10 antes de que el contrato quedase congelado en Segunda). Villarreal y Sevilla oscilan en 25 millones; Atlético de Madrid y Valencia en más de 40, y a una distancia sideral Madrid y Barça arrasan con 140. Semejante desfase agudiza las diferencias estamentales, a pesar de que Jaume Roures, presidente de Mediapro, soltase anoche en El Partido de las 12 de COPE que “esos contratos han sido mucho mayores que los demás en los últimos quince o veinte años”. Por eso, la tesitura obliga a un cambio drástico que no contemple la reducción de ingresos de Madrid y Barça (ellos sí lo generan), sino un acercamiento de los otros dieciocho para que estos puedan ceñirse a montar plantillas interesantes, en vez de idear planes de choque contra bancarrotas.

Europa sí ha usado la lógica para equilibrar sus campeonatos: salvo en la Premier donde United y Chelsea se han repartido las coronas de la última década, en el resto de campeonatos sí que ha  aparecido actores de comparsa. Y eso que en Inglaterra la operadora Sky Sports aplica cualquier medida necesaria para contener los ingresos: el campeón, el United, cobra 68 millones  y un novato en la categoría como el Blackpool 44. En la Bundesliga, cualquier cifra se antoja bajísima, pero se debe a la recuperación de la honda crisis que azotó al grupo Kirch hace diez años y que casi acaba con el campeonato…el Bayer de Munich percibe 28, el Schalke de Raúl, 25; el vigente campeón, el Dortmund, 20 y el menos afortunada es el Colonia con 14, justo la mitad que el primero. En Francia, Canal Plus también ofrece contratos mesurados donde el límite lo pone el Olympique de Marsella con 50 millones; al Lyon extrañamente sólo se le asignan 45, cuando ha ganado siete ligas consecutivas y  Le Havre ocupa la última plaza con 14, más que los últimos españoles. Por último, en Italia el selecto grupo de Milan, Inter, Juventus, Roma y Nápoles montó en cólera cuando supo que la intención del Calcio era reducir sus millonarios contratos a favor del resto; así, por ejemplo, la Juve pasaría de 50 a 40 millones anuales. Quizá el caso italiano es el menos lejano al nuestro pero, desde luego, tampoco es el idóneo para crear nuevas experiencias…la del Lille en Francia o la de Dortmund o Wolfsburgo –campeón 2008/09- en Alemania. Hasta entonces, la Liga bailará al capricho de los dos grandes, mientras que Del Nido y Roig seguirán brindando al sol.

“Perdón a todos por las veces que hemos anunciado mal una quiniela…”

Sbado, 27 Agosto 2011

Miguel Ángel Méndez, periodista de Radio MARCA, tuvo una ocurrente idea en el universo twitter el pasado 10 de agosto: el conflicto Liga-radios humeaba en exceso y Méndez se inventó un foro de debate con denominación de origen #noalfutbolsinradio. Inmediatamente, una catarata de mensajes en apoyo a las radios inundaron el debate en cuestión y apenas asomaron voces discordantes. Éstas coincidieron en que si las televisiones pagan millonadas para meter sus cámaras en los estadios, por qué las radios debían ser la excepción. Las críticas no disparaban mal, pero las respuestas fueron contundentes…a las radios les ampara  la Constitución en su derecho a informar y, además, su propia esencia no es dañina para las audiencias televisivas (no resta telespectadores) y menos para los aficionados que asisten in situ a los estadios. Y profundizando en la esencia, nunca se podrá comparar un espectáculo televisivo con otro radiofónico, ver jugadas con imaginarlas por las ondas.

La decisión de la Liga, obviamente unilateral, sorprendió a radios públicas y privadas: fiscalizar los carruseles de las próximas tres temporadas con un canon a recaudo de la propia LFP chirriaría cuando el modelo de convivencia convive plácidamente, valga la redundancia, con las otras vías de explotación del campeonato (operadores de televisión, mecenazgos – BBVA- y patrocinadores – Mahou, Nike, Burger King y la Quiniela-). Según las cifras que maneja la Liga, su tesorería engordaría 20 millones de euros, cuando en Gran Bretaña la Premier se lleva 70 ‘kilos’ y la Bundesliga cobra a las radios 170 euros por partido, tal como anunció Méndez en su twitter (@miguelangmendez) esta semana. Quizá esa obsesión ‘marketiniana’ por emular a Inglaterra ha impulsado a la Liga a incordiar el estatus quo del espectro radiofónico. Incluso, lo ha estudiado con tanta minucia que en su ‘oferta’ de pago describe los paquetes vendibles al estilo de Digital Plus: desde la opción básica y más barata de narrar partidos en las cabinas del estadio hasta el paquete premium con derecho a narración, zonas mixtas y hasta entrevistas exprés a pie de campo. Pero la Asociación Española de Radiodifusión Comercial lo ha dejado claro…la propuesta es una aberración de una organización también aberrante, que debería dedicarse en cuerpo y alma a garantizar fondos para los futbolistas impagados y matar de un solo cañonazo la tramposa ley Concursal.

Pero la Liga no quiere seguir con actitudes públicamente dóciles (el apretón de manos entre Astiazarán y Luis Rubiales) y en esta materia no ha cedido ni un palmo: está en disputa la segunda jornada de Primera y Segunda División, y los narradores de este sábado han tenido que salir escopetados a sus emisoras para contar (y cantar) fútbol por la tele. Peor tesitura se han encontrado los redactores que iban a actuar con micrófonos inalámbrico….un teléfono móvil y punto. Y en algunos casos, han accedido a los estados previo pago de una entrada de espectador. Puede que en estas primeras jornadas las pérdidas que deba asumir la Liga no sean cuantificables, pero pronto se cerciorará que un partido sin radio, y más con el lastre de los nuevos horarios, repartirá más ansiolíticos que adrenalina. El problema es tan acuciante que hasta José Mourinho tiene opinión…”las radios han sido siempre una parte importante de la pasión que la gente tiene por el fútbol; y por eso, si no están, no será lo mismo. Espero que todo se solucione y venga en la dirección normal”. Es evidente que a los profesionales del primer nivel les consta que el carácter lúdico-festivo del fútbol tiene gracia, en parte, por Tiempo de Juego, Carrusel Deportivo, Radioestadio, Marcador, Tablero Deportivo, La Liga en punto….y por supuesto, las emisoras locales que se desviven en sus narraciones con sus equipos paisanos. La pena es que no se atisba solución perentoria; así que copiaremos al maestro Vicente Marco y pediremos “perdón a todos por la cantidad de veces que hemos anunciado una quiniela que no les había tocado”. El creador de Carrusel soltó el chascarrillo en la entrega de los premios Onda de 1999…las radios llevan dando la ‘matraca’ los domingos ochenta años. Pero aquí importa poco la antigüedad.    

Tal día como en 1981

Sbado, 13 Agosto 2011

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A Ronald Reagan no le tembló el pulso cuando tuvo que sofocar la huelga de controladores aéreos que azotó Estados Unidos en agosto de 1981. Entonces, el presidente norteamericano decidió enviar cartas de despido a los más de doce mil huelguistas que dejaron de trabajar por cinco días consecutivos. Sus protestas no cambiaban demasiado de las huelgas que el mismo gremio ha protagonizado en los últimos años: aumento salarial, menos horas laborables por semana, anticipo de la jubilación y hasta un abono del retiro cuando se debiese a problemas de salud. El gesto del presidente fue aplaudido en el país; si había podido replicar a los sindicatos de una profesión tan privilegiada, a quién no podría plantar cara la Administración Reagan. Justo treinta años después y salvando las distancias de sueldos medios, los futbolistas de la Liga Española se han comprometido a no empezar el campeonato si la Liga no deja de remolonear y paga a los doscientos jugadores adeudados con sendas familias pendientes de un apretón de manos entre Liga y la Asociación de Futbolistas. “Ahora mismo lo veo prácticamente imposible. La gran parte de los clubes entienden nuestras tesis”, así de contundente se explica Luis Rubiales, presidente del colectivo de futbolistas, cada vez que comparece ante los medios desde el anuncio de la huelga del pasado jueves. Quizá la presencia de ese otro gremio privilegiado, con Casillas, Puyol, Xabi Alonso y el grueso de futbolistas de ‘clase media’, le ha servido como resorte definitivo para desafiar a José Luis Astiazarán, máximo mandatario de la LFP, y exigirle sin vaciles ni amagos garantías salariales para pagar a quienes no han cobrado. La foto de la AFE con Rubiales en primer plano y secundado por los líderes de Madrid  y Barça evidencia que, incluso, a las estrellas del espectro multimillonario les importa que rivales de esta temporada como los del Rayo Vallecano o plantillas de otras categorías como la histórica Cultural Leonesa o el Poli Ejido sufran gestiones empresariales nefastas.

El órdago de los futbolistas ha suscitado la alarma social porque en este país política y fútbol (fútbol y política) son la gracia de los mentideros populares. Las amenazas de huelgas de los controladores aéreos causan animadversión, primero por el caos que propician en los aeropuertos y, segundo por los sueldos exagerados en relación a las horas de trabajo; el de los deportistas sencillamente irrita por sus cifras astronómicas. Pero, como dijo ayer Michael Laudrup, entrenador del Mallorca, en la concentración de pretemporada, “no todos los jugadores cobran mucho”. Cierto. Siempre he creído que Cristiano Ronaldo cobra doce millones anuales y Messi once porque los generan, y en sus casos es así porque sus clubes pueden permitirse pagarles a fin de mes.  No obstante, la atención mediática ha virado de la burbuja inmobiliaria a la del fútbol…el trasfondo de la huelga apunta a los clubes que fichan jugadores y les prometen sueldos imposibles.  Y, por ello, sí es urgente acordar un fondo que garantice los impagos: dice Astiazarán que la Liga ofrece un fondo de cuarenta millones, aunque la AFE exige diez más. Ese margen será la cuestión de bóveda que dirimirá si hay o no fútbol el próximo fin de semana.

Los jugadores están en su derecho de huelga, pese a la afrenta popular que ocasiona la decisión  y más ahora, que España agoniza en una disyuntiva económica peligrosísima. Pero son un colectivo profesional como cualquier otro en cuanto a derechos institucionales, aunque esta vez, a diferencia de 1981 en Estados Unidos, el país no se congratule de su valiente determinación. Seguro que los vestuarios del Jumilla o  de La Muela, que están pasando las de caín para pagar sus hipotecas, encuentran cierta motivación en la postura del portero del Real Madrid. Si la huelga va adelante, los clubes deudores entenderán que su impunidad ha llegado a su fin, porque la futura Ley del Deporte ya se está gestando y contempla el descenso de aquellos que no hagan buen uso de tesorería. Además, las pretensiones de la AFE también disparan a la tramposa Ley Concursal, artimaña para clubes que se agarran a un mástil para evitar sanciones. Es el caso del Zaragoza, vivito y coleando en Primera, y con el portero Roberto fichado por nueve ‘kilos’ gestionados vía el paraíso fiscal de la Isla de Jersey. O sea que la Liga no tiene escapatoria para no arreglar el fútbol español, tan reluciente en ventas como oscuro en sus maneras de vivir (que se lo preguntan a la Seguridad Social). Es el pulso de dueños ricachones con ínfulas de ‘empresario del año’ (porque debe molar tener un club de fútbol) contra jugadores que cambian de camisetas seducidos por jugosas fichas y, en muchos casos, engañados por balanzas de pagos poco reales. La diferencia es que aquellos controladores de Reagan pidieron más por ellos mismos, mientras que estos futbolistas piden lo justo y correspondiente por sus colegas de profesión.

P.D: Para seguir inflando la burbuja, el Anzhi ruso ha ofrecido a Samuel Eto’o veinte millones anuales. Allí los oligarcas del gas y el petróleo no van de farol, así que si se los pagan…

Nuevos horarios de Liga…¿nuevos formatos de radio?

Martes, 9 Agosto 2011

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“Pido perdón a todos por la cantidad de veces que he anunciado una quiniela que no les había tocado”. Fue el chascarrillo de despedida del maestro Vicente Marco, después de recoger el Premio Ondas por toda su carrera en 1999. Bobby Deglané y él idearon el Carrusel Deportivo en su formato primigenio; sólo ellos apostaron por un programa revolucionario de mediados de los cincuenta, que se encargaría de informar de los partidos de Liga en domingo y no en lunes, como se pretendía entonces. Ésa era la verdadera magia de la radio deportiva, la de contar partidos simultaneando las crónicas por los estadios…y ésa es la gracia que la Liga de hoy pretende borrar de un plumazo. Porque el ansia de vender nuestro campeonato al por mayor ha engendrado la descabellada idea de dar a cada partido un horario exclusivo: un Rayo Vallecano- Mallorca podrá acaparar la misma atención que un Real Madrid-Athletic, por citar dos encuentros de la primera jornada: francamente, no es la manera de darle coba al fútbol. Y resulta que el Rayo-Mallorca se jugará dentro de dos fines a las doce del mediodía para ir ejercitando el huso asiático. Pero, con todo el respeto a ese partido, intuyo que el mercado oriental no reventaría su prime time televisivo.

La radio deportiva nunca deja de recoger muestras de cariño: Matías Prats, presentador de Antena 3, confesó en una entrevista que en sus inicios tenía una voz tímida para contar (y cantar) goles en directo, pero que “la esencia de la radio era la emoción de los carruseles”. Desde luego, con partidos a las cuatro, a las seis, a las ocho…¡y a las diez de la noche del domingo!, se acabaron las rondas informativas en las que un gol en El Sardinero se colaba entre las conexiones de San Mamés y El Madrigal. Y, por descontado, olvidémonos del repaso quinielístico, tan costumbrista como excitante para los que rellenan casillas, tal como recordó Vicente Marco. En consecuencia, las radios deberemos ingeniar formatos nuevos para evitar que un Granada-Osasuna reparta ansiolíticos entre los oyentes. Porque la LFP no lo pone fácil en su afán de convertir cada jornada en una función del Circo del Sol: precisamente, son los ‘partidos de las 5’ en bloque los que daban la misma emoción que Madrid o Barça. Y hace apenas una década, los dos grandes también se incluían en el saco del resto: entonces, sólo había un partido en sábado, en abierto, (más los que debían jugar Champions la semana siguiente) y el de los domingos en Canal Plus.

Además, es obvio que el aficionado del Betis compraría igual su partido de las cinco, que si se jugase a las ocho del sábado. Los operadores de televisión ingresarían por los mismos pinchazos con varios encuentros en el mismo horario, que en uno exclusivo: el secreto de la atención mediática la sirven Real Madrid y Barça, por ese orden según las audiencias de tele. Por de pronto, si la Liga quiere convertirse en un émulo de la superventas Premier League, no debería probar experimentos poco fiables: Inglaterra da su pistoletazo de salida el próximo sábado con seis partidos a las cuatro de la tarde (horario de toda la vida); el Calcio comenzará una semana más tarde que la Liga y juntará  siete partidos el domingo por la noche (allí sí atienden a la información metereológica); en la Bundesliga, un torneo en constante auge, las tres y media de la tarde sabatina sigue siendo la predilecta por la afición y en Francia también se juega el grueso de la jornada en hora única. ¿De verdad que el departamento de marketing de la LFP ha sondeado bien el mercado? Cuesta creerlo.

 

 

Tíos honrados

Sbado, 21 Mayo 2011

El central del Levante, Nano, espetó una de las declaraciones más honestas y agradecidas de la historia de las ruedas de prensa…”Pase lo que pase en el Levante-Zaragoza, la gente nos va a mirar mal. Hace cuatro o cinco semanas tuve la desgracia de marcarme un gol en propia puerta, no quiero ni imaginar si vuelve a suceder algo así este domingo. Como gente que lleva semanas sin jugar y no tienen cogido el ritmo líe alguna, ¡menudo marrón! Les van a tachar de todo porque en España somos así”. Al Levante le han mirado mal toda la semana porque el calendario lo ha convertido en el pim, pam, pum de todas las suspicacias; al menos, de los seis equipos que se juegan el cuello. Pero Nano, sus compañeros y, sobre todo, el presidente Quico Catalán se han hartado que se dude de su profesionalidad. Quizá, por ello, tanta rumorología ha enrabietado al equipo valenciano para mayor escarnio del Zaragoza. Pero la historia de los descensos nos ha dejado retales muy curiosos y, mentando la profesionalidad de los futbolistas, hay uno que destaca no por el partido en sí sino por cómo le ocurrió a uno de sus protagonistas.

Frode Olsen jamás pensó que su honradez iba a quedar tan marcada en la historia del Sevilla. Noruego de nacimiento, el club hispalense le fichó en el mercado invernal de la temporada 99/00 para tratar de enmendar un curso de trazas muy pesimistas. Y la verdad es que el portero no lo hizo mal, dada la docilidad de la defensa que tenía delante. Entonces, sucedió aquel último domingo de abril del 2000: el Sevilla recibía al Oviedo con una oportunidad remotísima de salvarse (era colista), mientras que el Betis jugaba en Mallorca con la obligación de ganar y, dicho sea de paso, esperar el favor del vecino, porque el Oviedo también estaba metido en la quema del descenso.

Fue una tarde soleada y en Sevilla era vox populi que el Oviedo de Luis Aragonés saldría como triunfador de la jornada. Además, los caprichos del calendario otorgaban al Sevilla la potestad de decidir si hundía al Betis o le daba vida para los últimos tres partidos. Por supuesto, la herida que le inflingió el eterno rival años antes todavía no había supurado: nadie en el Pizjuán había olvidado la penosa y descarada derrota del Betis contra el Sporting en la antepenúltima jornada de la 96/97, que mandó al Sevilla a Segunda e inmortalizó los vítores de la afición verdiblanca a Tcherisev, el autor del gol fatídico…para el Sevilla.  Las roles habían cambiado, sólo que el equipo de los Marchena, Tsartas, Jesuli, etc, habían asumido que no merecía la pena intentar el milagro de la salvación; más bien, apetecía devolver el bofetón al Betis. Pero Olsen no se enteró de la trama o su profesionalidad no se le permitió. Su técnico Juan Carlos Álvarez meditó si alinearle de principio a sabiendas que su jugador no sería cómplice o sacar al suplente Manuel Jesús, al que sí le ponía cachondo el descenso bético. Finalmente y para camuflar un poco el plan, Olsen salió desde el primer minuto.

Aquel Sevilla-Oviedo empezó como un vodevil y acabó en un despiporre padre: el equipo asturiano se quedó estupefacto cuando la zaga rival (Marchena, ‘Mami’ Quevedo, Nando y Héctor) decidió actuar como una defensa de futbolín. Aún así, el Oviedo falló como una escopeta de feria en la pachanga más descarada de los últimos tiempos…la primera parte fue una oda al cachondeo: Dely Valdés falló cuatro ocasiones clarísimas ante Olsen; Pompei otras tantas, Nadj,… nadie batía al portero noruego que no entendía por qué su propia afición le abucheaba después de cada palomita y mano a mano. Pero la guasa no acabo ahí: el desacierto del Oviedo era tan grotesco que el Pizjuán coreó al unísono ‘¡Oviedo, qué malo eres! Mi compañero de COPE, Vitorio Duque, estuvo sentado detrás de Aragonés, en la grada por sanción, y me ha confesado que el ‘Sabio de Hortaleza’ no insultó a los suyos por ‘maletas’ porque tenía una cámara de tele a tres palmos. El caso es que a la enésima Paulo Bento acertó o, mejor dicho, Olsen se resignó en otra jugada de dos contra uno; bastantes méritos había hecho el guardameta noruego para ser el mejor del partido en la primera parte. Pero llegó el descanso y Olsen, incapaz de sacarle una explicación a sus compañeros, prefirió quedarse en el banquillo por un ‘mareo repentino’. No quiso mancharse las manos y su míster lo entendió; apenas llevaba cinco meses en Sevilla como para enterarse del folclore Sevilla-Betis.

Quedaba toda la segunda parte y el Oviedo sólo ganaba por uno. Es decir, que las directrices a los jugadores del Sevilla debieron ser tan rotundas en el vestuario que en pocos minutos ya perdían por 0-3 para regocijo de su afición. Pero de repente a los de casa les dio un arrebato de orgullo y se pusieron a jugar al fútbol una hora después..llegó el 1-3, luego el 2-3 y los nervios de los visitantes intuían que la remontada estaba al caer. Entonces, un susurro empezó a correr como la pólvora en la grada y se amplificó en otro de esos cánticos de guasa sevillana: ¡Es suficiente!, ¡Sevilla, es suficiente!… ‘Oído cocina’ debieron pensar los jugadores.  Impepinablemente, el resultado tenía que ser el que fue: los enemigos se fueron de la mano a Segunda División, pero el Sevilla con la inmensa satisfacción de haberle devuelto la ‘broma’ al Betis. Sin embargo, Olsen nunca lo entendió. Él fichó por el Sevilla porque le habían hablado de los placeres de allí: entre ellos,  el ambiente de ópera que rezuma por toda la ciudad. Y es que después del fútbol, la opera era su vida y poder vivir en el lugar fetiche de obras como El Barbero de Sevilla, Carmen o Las bodas de Fígaro no tenía precio. Tampoco lo tuvo ni aquel partido, ni el Betis-Sporting de tres años antes; los maletines sobraban porque la desgracia del vecino era impagable.

Madrid y Barça, el nudo gordiano…

Mircoles, 30 Marzo 2011

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Podremos tragar con huelgas de controladores aéreos; tampoco molesta que el Congreso retrase la aprobación de una ley…pero aplazar una jornada de fútbol se antoja sacrilegio en España. El pataleo de los clubes de Primera y Segunda (menos el G-6 rebelde) ha sido una pantomima más de un gremio cuyas diferencias evidencian que la Liga nos mola por Messi, Cristiano y otro puñado de estrellas, no por su modelo de competición. Porque si una jueza debe decidir si en tres días hay o no fútbol, es un absoluto disparate. Y para hacer un trabalenguas, más disparatadas son las declaraciones de Enrique Cerezo espetando que “el parón habría sido un disparate”…¿Disparate? Disparate es que lo diga el presidente de un club que apoyaba la huelga.  Pues estos mitotes están a la orden del día en nuestra ‘mejor’ liga del mundo.

Así que el G-6 ha ganado el pulso en aras del sentido común: el cierra patronal habría supuesto aburrimiento por un tubo (si un fin de semana sin Liga es un sopor, dos ya ni os cuento) y, sobre todo, un peligro a la vista para el gobierno de turno. Ningún político se atrevería a abolir la obligatoriedad del partido en abierto; como mucho, llegaría a un acuerdo con la Liga para que algún operador compre los derechos y los venda a alguna tele para que emita sin codificador. Quizá ésa sea la solución más salomónica. Pero si finalmente el Gobierno cede a los intereses crematísticos de los clubes, que se olvide de la de  ‘ley Cascos’, amén del asunto de los ingresos de los clubes por quinielas y demás juegos. El panorama pinta un fútbol controlado por un colectivo de egoístas, empecinado en dejar tiritando a las televisiones con millones a granel, rascar todo lo que puedan en los derechos del juego y, por supuesto, mofarse de Hacienda: el todavía secretario de Estado para el Deporte, Lissavetzky,  ha repetido esta mañana que los clubes deben casi setecientos millones y lo que falta de la Seguridad Social. Y para mayor escarnio, no hubo enmiendas al partido en abierto de la ley audiovisual aprobada hace un año, ¿por qué ahora sí?

A partir de este punto, el presidente de la Liga, José Luis Astiazarán, aboga por empezar a redactar una nueva hoja de ruta que, por cierto, parece más complicada que las gestiones diplomáticas en la Franja de Gaza. El Gobierno no va a claudicar con el fútbol para toda la nación; la patronal porfiará por mayores ingresos con conatos de huelga y el dúo Madrid-Barça se mantendrá distante apoyando a la mayoría y sin descubrirse descaradamente. Precisamente el nudo gordiano comienza por el agravio comparativo entre los dos grandes y el resto: la Liga, como representante de ‘todos’ los clubes, no se ha esforzado por mitigar las penas monetarias de la mayoría, la razón es obvia: si Madrid y Barça funcionan como equipos y, más importante, como empresas, la supervivencia del campeonato está asegurada. José María Del Nido es quién más ha clamado por un reparto menos tercermundista y sus argumentos son lícitos cuando los compara con otras ligas europeas. Pero las audiencias son irrefutables y deducen que Madrid y Barça son apisonadoras sin ningún contrincante a la vista: el Atlético, con el tercer presupuesto, está sometido a una catarsis continua y siempre son Valencia, Villarreal y Sevilla los aspirantes a los puestos vacantes de Champions (menciono ésta porque la Europa League es económicamente deficitaria salvo para el ganador).

O sea que el vodevil empieza desde dentro, pero no con las desavenencias del flamante caso del G-6 y el resto. Hasta que los clubes no consensúen un torneo más competitivo que no sean dos ‘ligas’, Madrid y Barça exigirán lo que creen que les pertenece y a los demás no les quedará otra que formar más grupillos o resignarse al ostracismo. Quizá no interese meterle mano al establishment y al público le enfervorice que el pulso de cada año sea Barça-Madrid. Creo que es que la revisión más urgente que debe acometer la Liga…el resto, como habéis comprobado, son vaciladas sin sentido.    

Caprichos del Barça

Domingo, 5 Diciembre 2010

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Mola eso de viajar el mismo día de partido; claro, si juegas a la hora que te da la gana. Y no creáis que le habrá preocupado mucho al Barça; allí tienen su versión. Pero la defensa de Osasuna también es entendible: nadie de la Liga o la Federación (no sé a quién hay que arrogar estos menesteres) se molestó en informarles pertinentemente de la hora del partido. O sea que el desplante de los controladores aéreos, seguida de la errónea comunicación entre AENA y el Barça, dejaron a los azulgranas con el culo al aire. Y encima, el club obvió cualquier consejo tipo D.G.T. y, por tanto, la expedición tuvo que salir corriendo para Pamplona. Evidentemente, todo este sainete se lo podrían haber ahorrado viajando un día antes. Pero Guardiola debe ser un tipo especial, porque a él no le van las concentraciones: no, sus métodos son más enrollados; aunque, si le funciona…

El caso es que la actitud reaccionaria de Guardiola en rueda de prensa aumenta exponencialmente la sensación de que la Federación sigue mimando, y mucho, al Barça. Es lógico que el resto de equipos no entiendan el sibaritismo de Guardiola, aunque el Barça justifica el retraso del Reyno con la explicación de AENA. No obstante, hay que exigirle al Barcelona un poquito de previsión, más cuando el país está patas arriba por la ignominiosa huelga. Por cierto, lo del victimismo ya huele un poco: Guardiola espetó, ni corto ni perezoso, que “pintan poco por ser de un país como Cataluña”. Tiene bemoles la frasecita, desastrosa de principio a fin.

En fin, ¿planteaos este galimatías en Champions? La UEFA no suele andarse con medias tintas y cualquier desajuste lo arregla con feroces castigos. Pero eso en Europa, aquí la Liga es el rancho del Barça en temas deportivos y los que no lo son tanto. Hace y deshace a su antojo, y nunca pasa nada ¿acaso pagó su desplante contra el Atleti en aquella Copa? Jamás, y si sucediera de nuevo, tampoco. Y lo más irrisorio es que Guardiola se sorprende por el ‘poco afecto’ que le profesan en este país. No me quiero imaginar cómo les tratarán en Cataluña.

Despotismo corrosivo

Domingo, 21 Noviembre 2010

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El eximio Miguel Ors lo ha clavado, como siempre: la Liga, la nuestra, es una batalla perdida de los dieciocho liliputienses contra los dos ‘goliats’. Los repasos de Barça y Madrid son otra evidencia (no será la definitiva) de que esta farsa se resolverá en la ida y la venida. Sí, quizá el Hércules flipó con el partido de su vida en el Camp Nou y puede que alguien se encuentre a un Madrid negado en el Bernabeu algún día. Pero la barrera de los noventa puntos no se la quitará nadie a los dos.

Anoche eran partidos para demostrar que llegan como auténticos portentos al clásico. Al Barça le quedaron casi veinte minutos para meter diez goles y el Madrid se tomó tan a broma la pachanga contra el Athletic que hasta Ramos pidió tirar un penalti para su capricho. O sea que doce jornadas después, Villarreal y Valencia se han perdido en una nebulosa que interesa a muy poquita gente.

La razón del descomunal abuso es obvia: Florentino y Rosell incordian por amasar todo el dinero de las televisiones, las migajas son para el resto. Sus argumentos son irrebatibles: las audiencias y por ende el interés lo copan ellos y nadie más. Tanto es así que un domingo sin ambos es un soberano coñazo, sólo digerible si la cartelera del cine es mala o el teatro poco apetecible. El caso es que las millonadas de Roures construyen al año dos plantillas brutales y dejan tiritando a los pobres ilusos que luchan denodadamente y sin éxito por un reparto no tan descarado.

La solución es que no hay solución, así de claro. En la Premier la tarta televisiva está exageradamente proporcionada (el West Ham descendió el año pasado y cobró casi la mitad que el United) y en España el Levante no podría pagar ni las botas de Cristiano Ronaldo con el pellizco que rasca. En fin, señor Ors, usted lo ha dicho: toca pensar muy en serio en una Superliga y dejarnos de este despotismo tan corrosivo para el público.