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Más Messi…y Joaquín, el de la finta y el sprint

Domingo, 29 Agosto 2010

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Pasan los cursos y Messi no se cansa de ser el primero de la clase y de toda la promoción. Tardó tres minutos en reventar el trámite de El Sardinero y enfilar a su equipo hacia una nueva Liga. Bueno, miento: el Barça ya dominaba el partido desde el calentamiento. El equipo no ha cambiado su actitud ni siquiera en este tipo de pachangas. No le hace falta salir concentrado, la inercia le entrega la pelota aun cuando la aborrece. Encima, si el rival salta al campo amedrentado, el final siempre es el mismo.

De la jornada de las cinco me quedo con la facilidad goleadora del Espanyol, un equipo que todos los años se apaña con poco más de una treintena de goles para sobrevivir. Osvaldo es el percutor adecuado después de que la era Tamudo haya prescrito, y Callejón me recuerda mucho a Raúl (no Tamudo sino el del Schalke) en su perspicacia del fútbol, ¡cómo lee las jugadas el chaval! La pena para el Getafe, el damnificado de Cornellá, es que Pedro León no tiene dobles ni nadie que se le asome por las canteras españolas. A Míchel le flipaba contar con un émulo suyo en la banda derecha pero tendrá que inventarse algo nuevo en su delantera, además de enseñar a sus zagueros cursos CCC de posición y cobertura defensiva.

Y me encanta haber vuelto a reír con el gracejo de Joaquín, quien parece que entre chiste y chiste se lo va a tomar en serio. En Málaga recordó aquel Joaquín de la finta y el sprint. Sin embargo,  lamento que el Valencia haya tenido que desprenderse de Silva; con el canario, Aduriz se iba a empachar de goles. Al menos, le han dejado la inspiración de Mata.  Y si hablamos de más inspirados,  Fernando Llorente comienza fuerte en un Athletic con ínfulas de equipo de UEFA. No fabrican delanteros de este calado, por eso me extraña que no haya puesto más de su parte para aspirar a cositas más sugerentes. Tampoco es plan de que se martirice, Julen Guerrero también juró amor eterno.

Por cierto, que no se relaje la afición sevillista: la goleada al Levante no evidencia ninguna mejoría. El partido simuló uno de esos bolos que el Sevilla suele jugar a principios de temporada por Conil o Isla Canela. Habrá que estar pendiente si el ojo clínico de Monchi sigue funcionando y si Antonio Álvarez es ratificado mil veces antes de que le hagan la tres catorce definitiva.  

De Sevilla a Clemente

Domingo, 9 Mayo 2010

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Pues nada, habrá que esperar una jornada más. No es para menos cuando Barça y Madrid no tienen más obligación que jugar un partido por semana. Y eso que la Liga tuvo su gracia durante diez minutos, los que precisó el Sevilla para casi volatilizar el partido. Quién sabe lo que habría ocurrido si su conato de remontada hubiese llegado antes. Aunque, analizándolo fríamente, los últimos momentos fueron un auténtico ‘fútbol control’ del Barcelona. El caso es que los chicos de Guardiola solventaron la visita más crucial con una demoledora demostración: una defensa bien adelantada por Piqué y Puyol, Dani Alvés que volvió a jugar al correcaminos por la derecha y Xavi que se empachó de pases al hueco. Y claro, entre Messi, Bojan y Pedro desahuciaron a Fazio y Escudé. Obviamente, con semejante panorama da igual que el rival fuese el Sevilla, Chelsea o Bayer. Bueno, cualquiera menos el Inter.

De la goleada del Madrid hay poco que contar. La primera parte fue un soberano coñazo, con Cristiano intentándolo por su cuenta (como siempre) y Granero esforzándose por contentar a Pellegrini. De ese sopor sólo es rescatable la maravilla de Yeste, ese chico que iba para jugadorazo y se ha quedado en uno del montón. En la reanudación el Madrid abusó del Athletic metiéndolo dentro de la portería. Sólo faltaban las buenas nuevas de Sevilla que nunca llegaron. Por cierto, Kaká sigue intentando coger la forma idónea para el Mundial y quién sabe si para la próxima temporada. En consonancia,  el club está a la espera de averiguar si sus sesenta y cinco millones rentan algo.

O sea que el Madrid debe envidarlo todo a un protagonista que simpatiza más bien poco con los merengues. Ése es Javi Clemente, a quien el madridismo escudriñará con detalle en el Camp Nou para comprobar que ‘no se deja’ contra el Barça. Sinceramente, las opciones del Valladolid son casi nulas; sólo hay una estrategia posible, la de poner zagueros colgando del larguero y esperar el milagro. Pero ahora mismo una victoria de Clemente es más complicada que el Madrid se corone campeón de Europa, y eso ya es harto difícil.     

Masoud salva a la Liga

Domingo, 2 Mayo 2010

El fútbol nos regala de vez en cuando cagadas desternillantes y la de Masoud tendrá una mención especial si el Madrid festeja la Liga. La patochada del iraní salvó al Madrid de los festejos prematuros en Canaletas.  Y aunque los blancos son el equipo de las situaciones imposibles, su actitud frente a Osasuna no intuía un volteo de marcador. ¡Bendito resbalón el de Masoud!, debe pensar Cristiano Ronaldo, pero sólo él y si acaso Pellegrini (por aquello de que la Liga decidirá su futuro). El nudo gordiano del Madrid es que su jugador franquicia tiene que resolver por sí mismo todos los aprietos, al estilo de Lebron James en la NBA. Es el que sale más animado, el que más corre, el que más lucha, el que fabrica las ocasiones, el que las remata…o sea, absolutamente todo. Y ésta ha sido la lacra de un club que no puede permitirse fiar una temporada entera a un solo tío. Así no se ganan Champions.

Y si el Madrid lo fía todo a Cristiano, el Barcelona se fía de sus once titulares. Los mismos (con un par de retoques) que no lograron taladrar el muro del Inter, se desquitaron con un repaso antológico al Villarreal. Messi se había difuminado en Champions y debía una a su equipo; Xavi ofreció otro máster acelerado de pases cortos, largos, posicionamiento y lanzamientos a balón parado; Pedro fue tan incisivo como siempre y Bojan reclamó más protagonismo a base de efectividad goleadora, sin duda su mejor recurso.

En consecuencia, nos plantamos en la semana decisiva de la Liga (o quizá no). El Madrid tendrá que cambiar su actitud y salir a cara de perro en Mallorca, mientras que es improbable que el Tenerife se la pueda liar al Barça en el Camp Nou, toda vez que ya hemos comprobado lo bien que han dirigido los azulgranas la diarrea de Champions. Entonces, si los dos pretendientes salen airosos de la jornada de entre semana, el Sevilla esperará al Barcelona con su pase a la Champions en juego y el Madrid a un Athletic que a duras penas lucha por la UEFA. Es decir,  los hispalenses deberían tomarse ese partido en serio, porque otro concurso en Champions aliviaría su tesorería . Así que no hará falta preparar maletines desde Chamartín, ¿y de Barcelona a Bilbao?    

Entre castillos en el aire y el miedo

Lunes, 5 Abril 2010

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Seis días y ni uno más. Suficiente tiempo debatir hasta el color de las botas que lucirán Cristiano y Messi. El caso es que en la calle se barrunta que puede ser el partido definitivo, cuando lo que sería increíble es que Madrid y Barça ganasen sus siete partidos respectivos que habrán de jugar después del sábado. Además, si el Arsenal no perpetra un  descalabro azulgrana mañana en el Camp Nou, un supuesto muy ficticio,  a buen seguro que los chicos de Guardiola se irán sobreexcitando a medida que avancen líneas para la toma del Bernabeu el próximo 22 de mayo. Es lo que tiene ser competitivo en los dos torneos punteros y encima poder humillar al eterno rival en su propio estadio dos veces consecutivas, con y sin Madrid.

Al Madrid le va la vida el sábado, es su último cartucho para  evitar otro golpazo morrocotudo de un apuesta que en verano se antojaba ganadora sí o sí. Los blancos han pasado el trámite de echar de su camino a quien le ha tocado ponerse delante jornada tras jornada. Unas veces los han masacrado (Villarreal, Zaragoza, Getafe, Valladolid) y otras los han dejado desangrar, como sucedió ayer contra el Racing. Pero victorias tan baratas como la de El Sardinero afean las credenciales de Pellegrini,  y al chileno se le cambiará el primero, en caso de que el club decida dar un nuevo estilo a la próxima temporada. Parece obvio que lo hará, si es que Florentino no quiere otra vergonzosa noche de Champions en el Bernabeu.

Insistía hace semanas en que el Madrid sale al campo atontado, como si se estuviera desperezando de la siesta. No pasa de ser una mala costumbre si delante hay equipos que se resignan a pasar el mal trago de un partido y seguir a sus quehaceres. Pero esta semana comparece el Barcelona y, sí, es Liga porque así ha tocado en el calendario, pero para el Madrid trascienden muchos más matices que el liderato. Ganarle al mejor del mundo le borraría esa impronta de incompetente entre los grandes. Cabe recordar que la última gran victoria que ha vivido Chamartín fue precisamente contra el Barça en el partido del pasillo azulgrana del Bernabeu al final de la 2007-08.  Desde entonces, un par de remontadas épicas contra Valencia y Sevilla, y nada más.

Además, las circunstancias se han avenido de tal forma que hacer claudicar al hexacampeón despuntaría cierto optimismo en el nuevo proyecto faraónico de Florentino. Si ganan al Barça y después la Liga, entonces quizá puedan excusar esta Champions. Pero hasta el sábado todo será un gigantesco contraste imaginario entre castillos en el aire y el miedo terrible a un último desastre de dimensiones sobrehumanas.

¿Para quién es el fútbol de los lunes?

Martes, 2 Febrero 2010

Pues ya tenemos fútbol dentro de un par de lunes. La Liga había negociado en secreto con la Federación dar un revolcón a los horarios de nuestro campeonato y lo ha conseguido. La resaca del fin de semana nos dejará un partidito el lunes por la noche, que, por lo general, no parece que  vayan a copar Madrid y Barça este año. El argumento de siempre es la explotación de los derechos audiovisuales, aunque menuda gracia le va a hacer la gente tragarse (con perdón) un Almería-Sporting o Espanyol-Valladolid en franja horaria exclusiva.

El fútbol de los lunes incluye un matiz al que la LFP no le ha dado mucho pábulo: los equipos que jueguen Champions o Europa League estarán excluidos. Es decir, que los ocho mejores de nuestra Liga casi nunca jugarán en lunes hasta final de temporada. Así de desolador pinta el panorama. Precisamente, el gancho que tiene España son los Cristiano, Messi, Kaka, Villa, Agüero,…o sea que los partidillos que no ve casi nadie (comprobado con estadísticas) nos los encasquetarán los lunes. Esta medida tendrá sentido si los grandes se prestan ella. Pero tendrían que ir cayendo en sus competiciones europeas para poder afrontar este formato de Liga.

Vengo diciendo desde hace años que el modelo de explotación de la Liga está obsoleto. La mayoría de los clubes están asfixiados por las deudas o, sencillamente, en bancarrota. Aquí no hay oligarcas rusos ni jeques untados en petrodólares, sino constructores ignorantes que compran equipos por capricho o dueños que sólo lucen palmito cuando llega Mister Marshall. Las sociedades anónimas precisan de inyecciones económicas atractivas para reactivar sus balances, primero, y tentar a los aficionados, después. Imaginaos al Mallorca con Huntelaar,  Van der Vaart, Marcos Senna y Canales en la misma plantilla, más de uno se pondría delante de la tele los lunes para verlos.

El mejor ejemplo lo ha protagonizado el Manchester City con Adebayor, Tévez, Petrov, Robinho, etc. Hace año y medio el City era un club mediocre cuya repetitiva aspiración era salvar el cuello en la Premier. Hoy opta con garantías a un puesto de Champions. Otra muestra: el Chelsea siempre ha sido equipo de UEFA hasta que el señor Abramovich lo convirtió en una tienda gourmet. Desde entonces, es invitado imprescindible en el baile de Champions. Y lo mejor es que estos clubes, además de Liverpool, Arsenal y United, también juegan los lunes.

Insisto, este nuevo horario será un filón de oro siempre y cuando sus actores sean principales. Porque Liga y Federación, por igual y con sus respectivas artimañas, se han encargado de defenestrar a diecisiete equipos de Primera, incluidos Sevilla, Valencia y Villarreal. El Atlético camina por un hilo muy fino entre su entretenida idiosincrasia y el descrédito que sigue acumulando domingo tras domingo. Además, no entiendo la obsesión por jugar el lunes cuando todavía no se ha arreglado la franja de las cinco de la tarde. Desde hace varias temporadas, el fútbol de las cinco sirve para que los modestos se repartan las migajas. Ningún estamento se ha preocupado  en incentivar el share televisivo de esa hora.

También he escuchado con insistencia el inconveniente de la asistencia a los estadios. Obviamente, es una broma de mal gusto sentarte en tu localidad a las diez de la noche de un sábado invernal, o las nueve de un domingo o ahora lunes. Por eso, los estadios (quitando Bernabeu, Camp Nou y Mestalla) aparecen semivacíos. Sin ir más lejos, el Getafe se jugaba el otro día meterse en la semifinal copera y acudieron mil quinientas personas. Su presidente, Ángel Torres, se quedó estupefacto, pero así es este negocio: valen los telespectadores, no los aficionados.

Por último, a quienes sí satisfará la noticia son a los  entrenadores. Jugar un lunes les posibilitará organizar ciclos completos de entrenamientos con descansos incluidos. Afrontar un partido un sábado puede ser precipitado porque obliga a preparar a los jugadores en cinco días hábiles, uno o dos días más nunca sobran. Además, los equipos que jueguen Champions una semana y a la siguiente no compitan, agradecerán jugar el lunes. Atentos a cómo queda la historia.   

Abocado al fracaso

Mircoles, 4 Marzo 2009

Valencia está de Fallas diez días antes de lo previsto. Lo que sucede es que la falla del club entró en combustión hace año y medio y todavía no se ha apagado. El Valencia es un desastre de arriba abajo porque los gerifaltes que desgobiernan el club lo han concebido como una empresa para jugar a especular. Y claro, quien especula sin tener una estrategia clara y obvia se la acaba pegando. Así ocurrió con Juan Soler y por el momento, su sucesor, Vicente Soriano, no ha aprendido de los errores. Total, que la deuda económica supera los quinientos millones de euros y los acreedores se han hartado hasta decir basta. Es lo que suele pasar con un club que no tiene dinero ni para pagar a sus jugadores.

Soriano, Soler y la banda de malos gestores que han hecho del Valencia su rancho particular, no se han percatado de que la imagen del murciélago está hecha trizas. En menos de una década, los ché han pasado de jugar dos finales de Champions a tontear con el descenso la temporada pasada y deambular por la presente Liga. Con este panorama, es normal que la afición haya perdido la ilusión y su única expectativa sea que el club cambie de manos. Ya da igual ganar o perder, mientras no sea descender.

Para mayor escarnio, las obras del nuevo estadio se han suspendido a mitad de faena. Como ocurre con muchas cajas de ahorro en estos tiempos ominosos, el Valencia no tiene liquidez. Y hasta que el club no sea capaz de endosar a alguien las parcelas de Mestalla que están a la venta, los futbolistas cobrarán con retraso; los bancos no harán ninguna concesión y en definitiva, el Valencia sólo podrá recurrir a una solución: la ley concursal. Entonces, el Valencia quedaría muy diezmado por una intervención judicial y nadie aseguraría el pago total de las fichas de los jugadores y en consecuencia, los Villa, Silva, Mata y compañía se irían tarifando.

Ante tantos agobios, actuar con serenidad no es fácil. Quizá lo más lógico sería vender a Villa, icono deportivo y ‘marketiniano’ del club, y sofocar un poco la situación. Pero lo más grave es que los números deportivos no acompañan. Si el año pasado Koeman destrozó al equipo, esta temporada la situación no es más esperanzadora. El equipo ha sumado sólo cuatro puntos más en Liga que el año anterior a estas alturas de la competición. La clasificación para la UEFA no está asegurada aunque tal meta es una menudencia dada la coyuntura. Sin los jugosos ingresos de la Champions, el Valencia debe empezar de cero otra vez. No hay vuelta de hoja.

La Liga y las películas de Ingmar Bergman

Mircoles, 31 Diciembre 2008

Los británicos se arrogan la invención del fútbol y no les falta razón: son los que más miman tan preciado entretenimiento. Llegan las Navidades y la Premier esparce su fascinante encanto, al más puro estilo NBA. En cambio, la Liga española deambula cabizbaja sin reconocer su grave achaque: descansar no es lógico. Para más vergüenza, nuestro torneo es el último en dar el pistoletazo de salida en Europa, junto a la Superliga portuguesa. La sobredosis de balompié es un argumento indefendible; precisamente quienes ansiamos que lleguen los fines de semana, necesitamos empaparnos de Liga, Premier, Calcio, Bundesliga y cualquier atisbo de balón que se precie.

Si los mandamases de este negocio continúan aferrándose a sus vulgares artificios, entonces que no cejen en su empeño de montar pachangas autonómicas ni clamores independentistas. O por el contrario, que ajusten una jornada liguera al último fin de semana del año: expectación no va a faltar. Los niños acudirán a los estadios o estarán pendientes de la televisión sin el agobio de los deberes escolares de la vuelta de vacaciones; los padres habrán encontrado el ‘juguete’ perfecto para deleitar a sus críos; las televisiones harán su negocio con cuantiosas audiencias en detrimento de galas musicales soporíferas e infinitas reposiciones de americanadas baratas. Me reservo pensar que la Navidad es más importante en nuestro país que en Inglaterra. Y lo comparo con las Islas porque el motivo de este artículo es el gozoso pasatiempo de la Premier League: hasta tres jornadas ligueras durante la última semana de diciembre. Pero no me impresiona porque allí el fútbol está concebido como espectáculo. Los supporters exigen partidos y se les colma con triple ración. Tal vez me esté confundiendo y esa exigencia esté enmascarada por imposición de sus dirigentes. Da igual: ellos hacen su negocio y la afición disfruta con su tiempo libre. La combinación perfecta para acabar el año.

Insisto, alguien debería reclamar a la Liga y a la Asociación de Futbolistas para que modifiquen el convenio y miren un poco más por los aficionados. No obstante, debo reconocer que nunca he escuchado decir a ninguno de esos más mandamases que mandatarios que nuestro fútbol es espectáculo. Al menos, no nos engañan. De este modo, pasarán más navidades y tendremos que continuar alzando la vista a las Islas porque aquí sólo sentiremos hastío. Aunque para verdadero aburrimiento, las películas de Ingmar Bergman.

Por cierto, si esto fuera una lista de proposiciones, pediría, si no es menester, que el partido del sábado en abierto comenzara un poco antes de las 22:00 horas en aras del espectáculo y de las audiencias.

Volvos y Ferraris

Lunes, 3 Noviembre 2008

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Hace diez años la casa Volvo anunció un modelo en el que decía que su flamante coche aceleraba de segunda a tercera marcha más rápido que los Ferrari y los Porsches. Aquella publicidad parecía prodigiosa puesto que hasta entonces, mencionar velocidad era hablar del ‘cavallino rampante’ y de los deportivos alemanes. Al automóvil sueco no le faltaba razón, sin embargo lo que no desvelaba al consumidor es que ese Volvo en concreto aceleraba de 60 a 80 kilómetros por hora en esa marcha cuando el Ferrari lo hacía de 130 a 150. Pues bien, ese Volvo viene a ser el Real Madrid de esta Liga. Un equipo que de cara a la galería confía en luchar por todos los títulos pero que partido tras partido, descara sus penurias.  Ganó al Athletic en un sufrido partido con media hora de buen juego y todos daban por hecho que con su pegada descomunal, el Madrid sacaría adelante todos sus partidos. Pero ayer en Almería, los blancos advirtieron a sus aficionados que el equipo no juega a nada.

El órdago del Madrid está siendo demasiado arriesgado: si no juega Van Nistelrooy, adolece de gol, y si Robben no desequilibra con sus fintas y amagos, el ataque es previsible. Raúl marcó, sí, pero lo que se espera del capitán es brega y pundonor,  que ya son bastante. Higuaín podrá estar y marcar goles decisivos  pero no es imprescindible y peor, no asusta como sí lo hacen Eto’o y Messi en el Barça. De los holandeses, la técnica de Sneijder desaparece por momentos y Van der Vaart todavía es una incógnita. Y a Guti, si no se sale este año, no le quedarán más oportunidades. En resumen, que tanta fanfarria con Cristiano Ronaldo y al final, Calderón y Mijatovic se han olvidado de fichar necesidades. Además, con el carácter que tiene Schuster, no es de extrañar que si el curso se tuerce, el alemán se queje públicamente de la incompetencia de sus superiores. 

La Liga no ha hecho más que empezar y cualquier conclusión es precipitada. No obstante, los primeros síntomas nos han dejado al verdadero bólido, el Barça, cuya apuesta por las reminiscencias del ‘Dream Team’ le está saliendo de vicio. Guardiola cuenta con jugadores de toque y está sabiendo encajarlos en aras del espectáculo. La ambición del nuevo entrenador azulgrana y el fervoroso reto de sus alumnos por sepultar los dos últimos años de catástrofe han convertido al Barcelona en el Ferrari de la competición. Juega, gana, convence y arrolla. Cada encuentro es mejor que el anterior. Y encima, hay futbolistas de quita y pon como Iniesta, Bojan, Henry, Abidal, Márquez o  Milito.

Por el contrario, el Madrid podrá sacar su furia algunas veces pero en el fondo los indicios apuntan a que la plantilla no tiene suficiente empaque para acometer Liga y Champions. Y aunque es cierto aquello de que el Madrid es el Madrid, da la sensación que esta temporada deberá esforzarse denodadamente para seguir en combate, muy lejos de la suficiencia y placidez de su eterno enemigo.

Los nuevos mecenas del fútbol

Domingo, 7 Septiembre 2008

Francisco de Quevedo declamó una vez: “Poderoso caballero es don dinero/madre, yo al oro me humillo/ él es mi amante y mi amado”. Pues bien, los nuevos dueños del fútbol inglés se han tomado al pie de la letra los versos quevedianos para irrumpir en el mercado mundial con ímpetu furibundo.El último ejemplo ha sido Sulaiman Al-Fahim, jeque árabe que ha sido seducido por los cantos de sirena de la Premier League. Este exagerado inversor no ha tardado un instante en volar de Abu Dabi a Manchester para comprar el equipo menor de la ciudad, el City, y transformarlo en una multinacional. Evidentemente, la venida de Al-Fahim ha conllevado una reserva generosa de lingotes de oro y una chequera ilimitada de petrodólares. ¡Peligro!, la estabilidad del mercado de fichajes, si es que aún existe, puede volver a desmoronarse con el nuevo émulo de Roman Abramovich.

Algo está cambiando en el fútbol moderno. Quizá sea que cada vez es menos fútbol y más negocio.Varios magnates de todo el mundo han decidido invertir en este deporte, toda vez que están ahítos de coches lujosos y vastos inmuebles. Y en el caso de Al-Fahim, el nuevo dueño del Manchester City, receloso de Abramovich por no disponer de un juguete como el del ruso, ha copado la actualidad futbolística con promesas a golpe de talonario. Sus maniobras no han podido resonar más. Primero, se ha mofado del Chelsea fichando a Robinho en el último momento del mercado estival; después, confirmó que habría fichado a Van Nistelrooy con un cheque en blanco; más tarde, anunció una oferta por el codiciado Cristiano Ronaldo de 170 millones de euros para diciembre, y ahora, ha prometido a su entrenador, a Mark Hughes, la friolera de 750 ‘kilos’ para gastar en las próximas tres temporadas. Así que no os extrañe que el City compita por la Liga de Campeones en un par de años.

Real Madrid y Barcelona deberían estar temblando por los efectos volcánicos que han causado los caprichos de Al-Fahim. Y menciono a nuestros dos grandes de España porque mantienen su folclore y continúan siendo patrimonio de sus socios. No nos engañemos, ambos clubes viven de su marca, historia y reputación. Pero los hilos del fútbol actual los maneja el dinero, y éste fluctúa de maravilla en las Islas Británicas. Además, los ingleses son inteligentes: aunque sea persuadiendo a estrellas con un buen puñado de millones, el espectáculo del campeonato inglés se ha magnificado en todo el globo.La Premier League es la liga extranjera mas vista en  Estados Unidos y Asia. Los clubes británicos ingresan cantidades bárbaras por los derechos televisivos, inalcanzables para “la Liga” o el Calcio. Y dudo mucho que los aficionados vayan a cambiar la concepción de sus equipos si les brindan la oportunidad de ver a los mejores futbolistas desde sus tribunas cada domingo. Claro que está que los seguidores se arriesgan a que los nuevos gestores se cansen de sus inversiones. Aunque todo en la vida guarda un mínimo porcentaje de riesgo.  

El hundimiento del Valencia

Mircoles, 23 Julio 2008

Las Fallas continúan en Valencia. Así es, estamos en julio y parece que Mestalla vive cada noche la ‘nit de la crema’. La única duda es saber cuándo terminará de arder el Valencia Club de Fútbol. La llegada, parece que efímera, del soberbio gestor Juan Villalonga no va a ser la panacea por la que el dueño del club, Juan Soler, se frotaba las manos para solventar la crisis económica, institucional, deportiva y social. Vamos, su crisis, la que él ha causado con sus decisiones. Más problemas no pueden tener los ché. Pintan bastos a largo plazo en la capital del Turia: los terrenos de Mestalla aún no se han vendido (bien es cierto que dos partes aún no se han subastado). La consecuencia es que empieza a escasear el dinero para llenar el agujero financiero que se ahonda progresivamente.

Juan Soler porfía en no desprenderse de su puesto. Cree que le otorga poder pero supongo que habrá visto que más que títulos y alabanzas, lo que ha cosechado el máximo accionista son amarguras, desencuentros, enfados y críticas. Eso sí, es innegable la cualidad de encajador que ostenta el dueño del Valencia: no responde públicamente a sus detractores. No es mala actitud pero me hace deducir que el señor Soler sabe que presidente virtuoso no ha sido. Sus carencias las ha intentado camuflar bajo el halo hipnotizador de Juan Villalonga, consejero delegado de innumerables empresas internacionales y que otrora fue uno de los gestores mejor considerados en el mundo de las finanzas. Y precisamente, Villalonga ha intentado arrogarse todas las responsabilidades del club, incluso por encima de Soler. Y ahí se ha originado el punto de fricción. El dueño es el dueño y donde hay patrón no manda marinero. Tal proverbio no lo ha debido aprender el ex presidente de Telefónica, que lo primero que exigió a su llegada fue una ampliación de capital para poder hacer frente la multimillonaria deuda del Valencia. La negativa del jefe fue clara y concisa. Su paquete accionarial podría peligrar con esa maniobra.

Soler aún piensa vender a Villa, Silva y Joaquín al mejor postor. Es evidente que el objetivo no son títulos ni clasificaciones para Champions o UEFA, la misión es sofocar las llamas que ahogan la moribunda economía valencianista. En contraste, Villalonga quiere y debe mantener su aura de ganador implacable y no se le pasa por la cabeza vender a los mejores futbolistas. Su cometido es claro: matar dos pájaros de un tiro. El nuevo gestor ha venido no sólo para sanear el club sino también para devolverlo a donde se merece, aquel pedestal donde un tal Rafa Benítez lo subió hace tiempo, mucho tiempo a tenor de cómo está el asunto en Mestalla.

Y con todo este lío mayúsculo, la construcción del nuevo Mestalla sigue su curso. Está previsto que el futuro estadio esté terminado para verano del 2009. Lo que es imprevisible es saber si el club dispondrá del dinero suficiente para pagar tal obra. La primera venta de los solares del actual Mestalla la ha tenido que financiar el propio Juan Soler. Mal momento para subastar terrenos con la flagrante ‘crisis del ladrillo’. De todos modos, es de esperar, por el bien del valencianismo, que no haya anomalías en la finalización del nuevo foro. Lo que pasa es que optimismo, lo que se dice optimismo, resulta impensable con el panorama económico del Valencia. Que sigan las Fallas.