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Entradas con etiqueta ‘Luis Aragonés’

La maldición de Aquiles

Viernes, 27 Mayo 2016

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Milán espera al nuevo César entre la mística del #Nuncadejesdecreer y el flagrante debate de ganar o fracasar. Como una partida de ajedrez, Simeone ha entrenado al equipo en secreto para detener el contraataque del Madrid; intenta buscar la kryptonita contra ese arma de destrucción masiva de la que no presumen los blancos. Quizá por miedo a traicionar la historia del club o a evocar la era Mourinho, ningún mito merengue ha alardeado de un estilo que el portugués puso en sospecha. No debe sonar caballeroso que el Real Madrid disfrute del pim, pam, pum, cuando los últimos tiempos, exactamente desde Ronaldo Nazario, han delatado que el Madrid es mortífero devolviendo golpes y no con ese fútbol hegemónico con el que tanto se le llenaba la boca a Xavi Hernández. “Una final de ida y vuelta, con poca posesión y demasiados robos”, dice Pedja Mijatovic, acostumbrado a otros tiempos en los que sólo Luis Aragonés confesaba delante de una cámara que su Atleti jugaba a contraatacar con Futre, “lo demás, tonterías”. Curioso cuando el ‘Sabio de Hortaleza’ ha pasado a la posteridad por el tiki-taca de la Eurocopa 2008.

Simeone arma y desarma contraataques, y está blindando un cerrojo para que el Madrid se encuentre enfrente el Fort Knox. El experimento se convirtió en costumbre y los blancos casi siempre se han inmolado en ese laboratorio; ‘casi’ porque no fallaron el día D. El mundo colchonero puede seguir girando sin porque el primer mandamiento ‘cholista’ se ha vuelto a cumplir: terceros y clasificados para la siguiente Champions. Más allá todo es festival. Por eso, como escribía Roberto Palomar en Marca, “en el cholismo perder es ganar”, sin depresiones, sin acabar tumbado en el diván de un psicólogo. Es el atajo más rápido para sacudirse la presión. Porque si hay un club que debe cumplir no es el Atleti. Allí hay que estar mal de la chaveta para susurrar la palabra fracaso; y más, sabiendo que este Atlético no hace demasiado tiempo perdió contra el Albacete en Copa para bochorno del Calderón y de Goyo Manzano, inmediato antecesor del universo Simeone. Es el Madrid quien juega la final sin red, asomado al abismo al que se arriesga un funambulista. “Ganar o morir, y así cada año”, espetó Bernd Schuster pocos días después de ser despedido por el ex presidente Ramón Calderón. Y tiene razón el alemán: al Madrid le sucede como a Aquiles, que su gloria y su maldición caminaron juntas en Troya, separadas por una delgada línea roja.

La Champions eclipsa todo, es el quinto elemento. Bien lo saben en Barcelona, donde esperan ansiosos (aunque no lo reconozcan) a la gesta de su hermanado Atlético. Es la prueba indiscutible de que Madrid y Barça son vasos comunicantes: que el doblete sea histórico o anecdótico depende de los blancos. Explíquenselo a un marciano. Dicen que ésa es su grandeza: conquistar San Siro o fracasar, sin término medio. Suena durísimo, pero es la presión tan “única y exclusiva” de la que hablaba Arbeloa en los días de su despedida. Hubo un tiempo en el que a Roger Federer le exigían ganar todos los Grand Slam, cualquier otro resultado se olvidaría rápido. Noventa minutos dirán si el Madrid necesita una catarsis drástica para salir de un desierto de dos temporadas o desde el permanente epicentro del huracán farda de dos Champions en tres años. De cero a cien en lo que dura un chasquido de dedos; es el Ferrari imposible de controlar.

Luis Aragonés: “Yo no me jubilo, pero si sale una oferta…”

Domingo, 2 Febrero 2014

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Tenía ganas de charlar con tranquilidad y sin agobios, en un medio que le fuera cercano, amistoso, fiable,…Y la verdad es que la COPE siempre le gustó. Sin ir más lejos, allí dio su última entrevista radiofónica antes de la vorágine que provocaron sus declaraciones en la cadena Al Jaazera durante el Mundial de Sudáfrica, y allí volvió para enmendar ciertos malentendidos. Vino a la cita un rato antes de la medianoche; yo le conocí personalmente durante el Mundial de Sudáfrica, aunque en aquel momento las circunstancias no fueron las más propicias para que surgiese un encuentro agradable. Por entonces, España ya se había escandalizado con Luis ‘el comentarista’: nada grave, sigo pensando. Después de la derrota inaugural contra Suiza, Luis dijo en la televisión árabe que la táctica de España no le convenció; en un pispás la opinión pública le sometió a un acoso y derribo brutal. Su consecuente cabreo no le ayudó nada. Tampoco se molestó en aclararlo…hasta la entrevista en El partido de las 12.

Escuchándole fuera de micrófono, era un tío afable con aire de ‘abuelete’ (con cariño) que suelta peroratas de la vida y sus vicisitudes. Insistía en que aún que le quedaba cuerda para seguir dando codazos en este mundillo del fútbol; además, lo soltaba como si le aburriese todo aquello que no pareciese redondo como un balón. No en vano, repetía hasta la extenuación que le encantaba el “pasto” (césped) y que de ahí no quería salir. La experiencia de arrellanarse en una butaca de comentarista no le hizo mucha gracia; si no entrenaba, prefería ver fútbol a su rollo. Después, dijo lo que sí pudieron escucharon los oyentes. De Raúl no espetó nada nuevo, sólo lo matizó alto y claro: “después del Irlanda-España le venía grande la selección”. Opinión respetable de alguien cuya profesión fue convocar y desconvocar jugadores. Aragonés se las sabía todas y lo único que le fastidió de ese debate latoso fue el incordio de la prensa. Precisamente, aludió a los ‘palos’ que los periodistas le propinaron cada vez que abría la boca. Pero no lo expresó en tono victimista, ni chulesco, lo dijo a modo de anécdota, como si no le importaste lo más mínimo. Y quizá fuese cierto.

No dudó en confesar que su relación con Del Bosque fue inexistente, ¿para qué iba a mentir? Así que se limitó a ensalzar la figura del actual seleccionador, como siempre ha hecho el salmantino con Luis, y a otra cosa. Sí porfió en su convencimiento de que la Federación negoció con Del Bosque desde antes de la Eurocopa. Lógico, puesto que el ex seleccionador insistió hasta la exasperación que su ciclo había caducado. Por eso, en ese momento no entendí su cabreo: Luis estaba cumpliendo su encomienda, al tiempo que Villar hacía la suya, la de ir buscando sustituto para el banquillo. Ése era Luis Aragonés, el mismo que reveló sin querer su apetencia por entrenar al Barça o al Madrid y, sobre todo, satisfecho por la España que diseñó en Austria y rompió para siempre nuestra maléfica historia.

La Cadena COPE quiso homenajear a Luis Aragonés durante la presente temporada. El pasado diciembre el periodista Juan Antonio Alcalá se puso en contacto con el ‘zapatones’ para sugerirle un homenaje radiofónico antes del Mundial de Brasil. Fue justo el día que la web Vozpopuli publicó una entrevista con él en la que supuestamente anunció que no iba a entrenar nunca más. Alcalá le llamó para corroborar esas declaraciones y el ‘Sabio de Hortaleza’ simplemente arguyó: “Yo no me jubilo. Si sale una oferta que me guste, pues a lo mejor”. Ésas fueron las palabras que sospecharon de su jubilación definitiva. Como veis, Luis era muy suyo, un tío folclórico que hasta hace unos meses aún tenía en mente una última oportunidad en el pasto, y que sonreía cuando la gente se sobreexcitaba con la selección, la suya, la que inventó del fracaso. 

Samuel Eto’o, pretoriano de Mourinho

Martes, 21 Enero 2014

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Samuel Eto’o ya vivía como un blanco en el Anzhi cuando Mourinho le llamó personalmente para emprender su segunda aventura con él. Mejor dicho, vivía mejor que el Sultan de Brunei; no en vano, hasta el pasado verano era el futbolista mejor pagado del planeta. Pero una llamada de teléfono del entrenador portugués le incitó sin contemplaciones a cambiar un contrato de veinte millones anuales por otro de ocho. Eto’o aprovechó las nefastas circunstancias del momento: el dueño del Anzhi, Suleyman Kerimov, se hartó del club y puso toda la plantilla a la venta. Con semejante caos, el camerunés entendió que el Chelsea podía devolverle las tardes de gloria en las que puso patas arriba al Camp Nou y San Siro. “Es un año de transición, el nuestro es el próximo”, comentó en la Cadena COPE con su sonrisa picarona. La ‘pantera negra’ había asimilado rápidamente el discurso de Mourinho; por algo, él siempre perteneció a su guardia pretoria en el Inter. Es de ese grupo de futbolistas que echa pétalos de rosa por donde pisa el técnico; de lo contrario, quién imaginaría que un rebelde como Eto’o se plegara a sacrificios tan exagerados como defender descaradamente de lateral derecho en aquella semifinal de los aspersores del Camp Nou. “Mou no necesita un rato para convencerte”. Palabra del camerunés.

Su mítica frase de “no soy un chico de cincuenta goles, lo que puedo prometer es correr como un negro para mañana vivir como un blanco” impresionó tanto al barcelonismo, que tardó poco en comprender el leit motiv de su nuevo ídolo. Veían a un delantero de alta escuela cabreado con su pasado, el merengue, y con ganas de agitar el establishment de Florentino Pérez. Lo que no supo Frank Rijkaard y, por supuesto, ni se molestó en entender Guardiola es que a Eto’o había que atarle en corto dándole cariño. En esa encrucijada y con el vestuario del Barça chamuscado por el fuego cruzado de egos (Ronaldinho, Deco y Eto’o), Mourinho metió mano en el saco de despojos de Guardiola. La jugada no pudo ser más perfecta: se despidió de Guardiola con un gol en la final de Roma y abrazó a Mou con la Champions del Bernabéu. Eto’o se había reciclado: sin perder el instinto depredador, volvió a sentirse futbolista de equipo. Sólo dos hombres lo consiguieron: Luis Aragonés y el entrenador del Chelsea. Sabido es que el ‘zapatones’ necesitó un buen puñado de broncas para espabilarle, como aquella antológica dentro de banquillo de La Romareda.

La etapa rusa de lujo y opulencia no terminó de convencerle. Ganaba demasiada pasta pero jugaba al fútbol sin ningún incentivo, sin codearse con los grandes de Europa. Por eso, el Chelsea ha sido su salvación y, dentro de esa mole de hormigón que ha construido Mou, Eto’o ha encontrado su sitio: correr hasta la saciedad como un rottweiler y moverse en el área por intuición. Así goleó al Manchester United y sólo así acabó cojo y extenuado la tarde del Liverpool. Sin embargo, no olvida sus raíces futbolísticas, “mi hijo quiere que acabe mi carrera en Mallorca”. Ama la isla, al club que le dio la oportunidad y, aunque no lo dijo el domingo en COPE, también a Aragonés. Razones no le faltan.

Eto’o cuenta en una autobiografía que un buen día de abril de 2004 el ‘sabio de Hortaleza’ le sacó de un corrillo de entrenamiento y le espetó: “Negro (así le interpelaba cariñosamente el míster), creo que hay un club perfecto para tu carrera. Tal como está ahora mismo, te necesita y creo que ganará mucho con tu fichaje. Te estoy hablando del Barcelona”. Eto’o no pudo contener la sorpresa y le replicó: “¿qué estás diciendo?”. “Sí, pero primero tienes que marcar quince goles aquí, en el Mallorca, y yo me encargaré del resto”, concluyó Luis. Una semana después, Miguel Ángel Nadal, entonces compañero del camerunés, le desveló que Txiki Beguiristain, director deportivo azulgrana, le había llamado interesando por él, pero que el Barça también barajaba otros candidatos y el delantero de la Juventus, Trezeguet, era el prioritario. ¡Qué mejor asesor que Luis Aragonés!, debió preguntarse Eto’o, su fichaje venía con una de las mejores cartas de recomendación posibles. Ahora también: José Mourinho. 

P.D: David Beckham presenció en el palco el Chelsea-United y Eto’o lanzó una mirada furtiva a esa zona en uno de sus tres goles; quizás se acordaba cuando le dijo hace año que “él (Samuel) era más feo, pero mucho mejor futbolista”.

 

Los peajes del campeón

Mircoles, 20 Noviembre 2013

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Ronaldo Nazario se quejó una vez de los “peajes que debía aguantar la campeona del mundo”. Se refería a los viajes pesados que debía soportar la selección brasileña como campeona del 2002. Tailandia, Japón otra vez, Australia, Canadá, Rusia y hasta Marruecos fueron los carteles de exhibición para un combinado cuyo caché había aumentado exponencialmente con el éxito del Mundial de Corea y Japón. Y, claro, Ronaldo, entonces flamante fichaje del Real Madrid, suponía el cebo mediático para contentar a todos esos países que querían presumir de un amistoso contra el mejor equipo de todos. Precisamente, a Ronaldo no le hizo ni pizca de gracia pasearse por medio mundo con una rodilla hecha trizas y una recuperación milagrosa a base de piscina y muchas carreras por la antigua ciudad deportiva de La Castellana. “Es el alto precio de la victoria”, dijo molesto Ronaldo en una entrevista para Brasil. Sus declaraciones no gustaron al seleccionador Carlos Alberto Parreira, un hombre leal a su federación, obsesionado con que cualquier partido de la canarinha paraliza la nación, por encima de los intereses nimios de los clubes. Lo que no sabía Parreira es que Ronaldo había dado su palabra a Florentino Pérez que se cuidaría y centraría en el Madrid como compensación a la oportunidad que le ofrecían los blancos.

España es la vigente campeona y, como tal, no puede mantenerse fuera de la burbuja comercial que sostiene al fútbol de estos tiempos. Su nombre se cotiza en cualquier país al nivel de Nike, Adidas o Coca Cola, por eso, cualquier país le quiere como gancho publicitario. “No hay mejor reclamo para una selección que ganar a España…igual que antes Italia, Brasil Francia, etc”, reflexionó Luis Aragonés en el diario MARCA, en una de las escasísimas entrevistas que ha concedido desde que abandonó el cargo. Hasta un ganador del Balón de Oro como Fabio Cannavaro puso el grito en el cielo en un viaje sin sentido al Lejano Oriente, durante la época en la que Italia gozó del respeto del planeta. Aquel viaje se convirtió en un auténtico marrón porque la selección italiana viajó a Japón para exhibirse ante chavales y entrenar con promesas amateur, no para jugar al fútbol. “¿Qué voy a decir? Italia es la campeona”, comentado resignado Cannavaro.

La aventura relámpago a Guinea Ecuatorial y el baño de masas en Sudáfrica han dejado tiritando a varios jugadores de la selección. Demasiados aviones en tan pocas horas y en unas fechas metidas con calzador por las repescas mundialistas. Las quejas no se hacen en público porque, afortunadamente, la selección es el maná de la Federación. La demanda es tan elevada que nunca faltan sparrings que contentar, aunque alguno como Guinea pareciese de cartón-piedra y en la práctica pegase como Mike Tyson en sus mejores combates. Curiosamente, ese amistoso resultó ser la tercera opción: la primera apuntaba a la Rusia de Capello en Emiratos Árabes y la segunda fue Gabón. Ninguna fructificó y sin ninguna explicación pública.

El caso es que, salvo Cristiano, Ibrahimovic o Ribery por motivos decisivos, el resto de Europa (y casi del mundo) estaba disperso por el globo. Y la situación en La Roja no es la más adecuada para que los futbolistas se borren de las convocatorias: los delanteros porque sienten en su cogote la presencia, todavía espiritual, de Diego Costa, y los porteros están sometidos al juego de la silla: una para tres, Casillas no es titular en el Madrid, Reina sí pero no, y Valdés se ha roto en otro intento por reivindicar ante el seleccionador su excelso estado de forma. Xabi Alonso sí fue convocado con el cuerpo todavía en taller y a punto estuvo de averiarse para siempre; Iniesta debía viajar sí o sí porque fue la figura indiscutible de aquel 11 de julio de 2010. Al final, Xavi Hernández fue el más listo. Siempre habrá quejas, pero para un campeón del mundo son esos peajes de los que se quejaba Ronaldo ‘el gordito’.

 

“Sólo hay un campeón y va de rojiblanco”

Lunes, 28 Noviembre 2011

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Luis Aragonés nunca se obsesionó con aquella Copa del 92 por el título en sí…un mes antes al Atlético le había entrado el pánico en el Bernabeu con un partido vertiginoso que los rojiblancos tenían controlado a falta de media hora. Pero la presión por esa Liga revolucionó al Madrid que, por dos veces, remontó la desventaja; la derrota (3-2) hizo reflexionar al entrenador colchonero. Entonces, ocurrió en los instantes previos a esa final: Luis dibujó el esquema táctico del equipo en una pizarra dentro del vestuario del coliseo blanco. La clave era neutralizar a Hierro, quien por entonces jugaba de centrocampista ofensivo; evitar los proyectiles tierra-aire del rumano Gica Hagi y perseguir al escurridizo Butragueño. Luis trazó en la pizarra flechas y garabatos hasta que en un arrebato, difuminó las pintadas y dijo a sus futbolistas: “¿Están de acuerdo? Pues todo esto no vale para nada. Lo que vale es que sois los mejores y estoy hasta los huevos de perder con estos, de perder en el Bernabeu. Sois el Atlético de Madrid y ahí dentro hay cincuenta mil que van a morir por vosotros…hay que salir y decir en el campo que sólo hay un campeón y va de rojo y blanco”. Quién sabe si la arenga fue adaptada años después por Oliver Stone para el sublime discurso del entrenador Tony D’Amato (Al Pacino) en Un domingo cualquiera. El resultado fue una inyección de sobreexcitación que Schuster reconoció después de la victoria final…”Nunca he salido tan motivado a un campo de fútbol”. Desde luego, habría valido la pena ser utillero para escuchar a Luis dentro de aquel vestuario. (more…)

Tíos honrados

Sbado, 21 Mayo 2011

El central del Levante, Nano, espetó una de las declaraciones más honestas y agradecidas de la historia de las ruedas de prensa…”Pase lo que pase en el Levante-Zaragoza, la gente nos va a mirar mal. Hace cuatro o cinco semanas tuve la desgracia de marcarme un gol en propia puerta, no quiero ni imaginar si vuelve a suceder algo así este domingo. Como gente que lleva semanas sin jugar y no tienen cogido el ritmo líe alguna, ¡menudo marrón! Les van a tachar de todo porque en España somos así”. Al Levante le han mirado mal toda la semana porque el calendario lo ha convertido en el pim, pam, pum de todas las suspicacias; al menos, de los seis equipos que se juegan el cuello. Pero Nano, sus compañeros y, sobre todo, el presidente Quico Catalán se han hartado que se dude de su profesionalidad. Quizá, por ello, tanta rumorología ha enrabietado al equipo valenciano para mayor escarnio del Zaragoza. Pero la historia de los descensos nos ha dejado retales muy curiosos y, mentando la profesionalidad de los futbolistas, hay uno que destaca no por el partido en sí sino por cómo le ocurrió a uno de sus protagonistas.

Frode Olsen jamás pensó que su honradez iba a quedar tan marcada en la historia del Sevilla. Noruego de nacimiento, el club hispalense le fichó en el mercado invernal de la temporada 99/00 para tratar de enmendar un curso de trazas muy pesimistas. Y la verdad es que el portero no lo hizo mal, dada la docilidad de la defensa que tenía delante. Entonces, sucedió aquel último domingo de abril del 2000: el Sevilla recibía al Oviedo con una oportunidad remotísima de salvarse (era colista), mientras que el Betis jugaba en Mallorca con la obligación de ganar y, dicho sea de paso, esperar el favor del vecino, porque el Oviedo también estaba metido en la quema del descenso.

Fue una tarde soleada y en Sevilla era vox populi que el Oviedo de Luis Aragonés saldría como triunfador de la jornada. Además, los caprichos del calendario otorgaban al Sevilla la potestad de decidir si hundía al Betis o le daba vida para los últimos tres partidos. Por supuesto, la herida que le inflingió el eterno rival años antes todavía no había supurado: nadie en el Pizjuán había olvidado la penosa y descarada derrota del Betis contra el Sporting en la antepenúltima jornada de la 96/97, que mandó al Sevilla a Segunda e inmortalizó los vítores de la afición verdiblanca a Tcherisev, el autor del gol fatídico…para el Sevilla.  Las roles habían cambiado, sólo que el equipo de los Marchena, Tsartas, Jesuli, etc, habían asumido que no merecía la pena intentar el milagro de la salvación; más bien, apetecía devolver el bofetón al Betis. Pero Olsen no se enteró de la trama o su profesionalidad no se le permitió. Su técnico Juan Carlos Álvarez meditó si alinearle de principio a sabiendas que su jugador no sería cómplice o sacar al suplente Manuel Jesús, al que sí le ponía cachondo el descenso bético. Finalmente y para camuflar un poco el plan, Olsen salió desde el primer minuto.

Aquel Sevilla-Oviedo empezó como un vodevil y acabó en un despiporre padre: el equipo asturiano se quedó estupefacto cuando la zaga rival (Marchena, ‘Mami’ Quevedo, Nando y Héctor) decidió actuar como una defensa de futbolín. Aún así, el Oviedo falló como una escopeta de feria en la pachanga más descarada de los últimos tiempos…la primera parte fue una oda al cachondeo: Dely Valdés falló cuatro ocasiones clarísimas ante Olsen; Pompei otras tantas, Nadj,… nadie batía al portero noruego que no entendía por qué su propia afición le abucheaba después de cada palomita y mano a mano. Pero la guasa no acabo ahí: el desacierto del Oviedo era tan grotesco que el Pizjuán coreó al unísono ‘¡Oviedo, qué malo eres! Mi compañero de COPE, Vitorio Duque, estuvo sentado detrás de Aragonés, en la grada por sanción, y me ha confesado que el ‘Sabio de Hortaleza’ no insultó a los suyos por ‘maletas’ porque tenía una cámara de tele a tres palmos. El caso es que a la enésima Paulo Bento acertó o, mejor dicho, Olsen se resignó en otra jugada de dos contra uno; bastantes méritos había hecho el guardameta noruego para ser el mejor del partido en la primera parte. Pero llegó el descanso y Olsen, incapaz de sacarle una explicación a sus compañeros, prefirió quedarse en el banquillo por un ‘mareo repentino’. No quiso mancharse las manos y su míster lo entendió; apenas llevaba cinco meses en Sevilla como para enterarse del folclore Sevilla-Betis.

Quedaba toda la segunda parte y el Oviedo sólo ganaba por uno. Es decir, que las directrices a los jugadores del Sevilla debieron ser tan rotundas en el vestuario que en pocos minutos ya perdían por 0-3 para regocijo de su afición. Pero de repente a los de casa les dio un arrebato de orgullo y se pusieron a jugar al fútbol una hora después..llegó el 1-3, luego el 2-3 y los nervios de los visitantes intuían que la remontada estaba al caer. Entonces, un susurro empezó a correr como la pólvora en la grada y se amplificó en otro de esos cánticos de guasa sevillana: ¡Es suficiente!, ¡Sevilla, es suficiente!… ‘Oído cocina’ debieron pensar los jugadores.  Impepinablemente, el resultado tenía que ser el que fue: los enemigos se fueron de la mano a Segunda División, pero el Sevilla con la inmensa satisfacción de haberle devuelto la ‘broma’ al Betis. Sin embargo, Olsen nunca lo entendió. Él fichó por el Sevilla porque le habían hablado de los placeres de allí: entre ellos,  el ambiente de ópera que rezuma por toda la ciudad. Y es que después del fútbol, la opera era su vida y poder vivir en el lugar fetiche de obras como El Barbero de Sevilla, Carmen o Las bodas de Fígaro no tenía precio. Tampoco lo tuvo ni aquel partido, ni el Betis-Sporting de tres años antes; los maletines sobraban porque la desgracia del vecino era impagable.

¡Pues menos mal que fue el mejor Atlético!

Lunes, 8 Noviembre 2010

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Si fuera Quique Sánchez Flores, pediría para navidades un centro del campo completamente nuevo; desde los tiempos inmemoriales del doblete, no ha vuelto a jugar un tío con cierta lógica. Entonces, Pantic se convirtió en la gran referencia después del hondo recuerdo de Schuster. Pero el griego se retiró y la vacante sigue buscando al candidato ideal.

Valerón iba a ser el elegido, pero su fragilidad le superó; Luis Aragonés se hartó de probar medios en el ‘infierno’ y tampoco los encontró en Primera; Goyo Manzano suplicó por Ibagaza y le trajeron un timo del argentino. Después, el club probó con una larga lista de medios trillados y becarios que salieron escaldados. Casos flagrantes fueron los de Costinha y Maniche, dos campeones de Europa que también se dejaron hipnotizar por el derrotismo rojiblanco. Hoy, Simao está durando un tiempecillo y Reyes está más allá que acá, o sea que la secretaría técnica sigue devanándose los sesos por un centrocampista sencillamente útil.

Anoche les tocó a Thiago, que es el menos distraído de sus competidores, y a Mario Suárez, quien jugó por casualidad. El chaval jugó por Assunçao, otro que se ha vuelto titular indiscutible por razones que sólo Quique entiende. Mejor dicho: en el Atlético no debería haber centrocampistas imprescindibles, ninguno lo merece.

Tampoco mereció nada el derbi, que desde hace décadas sólo es derbi porque coinciden dos equipos madrileños. Estos partidos son sintomáticos para los rojiblancos , que a este paso y con ese complejo bestial de equipo pequeño, ganará al Madrid quizá en su nuevo estadio de La Peineta. Y eso que Mourinho dijo hasta cinco veces en rueda de prensa que el Atlético ha sido el rival más duro que ha pasado por el Bernabeu, ¡imaginaos si hubiera sido el peor!

Justificando su trabajo

Jueves, 7 Octubre 2010

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Al fin me pude enterar para qué sirve el director deportivo de una selección. Fernando Hierro compartió un día de España en la COPE y quiso resolver las poquitas dudas que planean en un combinado tan perfecto. Por ejemplo, fue directo y al grano para defender un puesto como el suyo: no es que sea un cargo decisivo, sino que es un simple intermediario entre Villar y candidatos al banquillo. Precisamente, el nombre que salió a la palestra cuando Luis Aragonés aireó su hartazgo con la directiva, fue el de Del Bosque. Y no me parece mal que Hierro dejase entrever que el fichaje estuviese medio apañado antes de la Eurocopa; Luis había repetido por activa y por pasiva que su ciclo había caducado.

Dice Hierro que la transición de míster a míster no levantó mucho revuelo. Hombre, un poco estruendoso sí fue, porque Luis se retiró en la gloria y dejó a la junta directiva con la sensación popular de que le habían hecho la faena. De esa ‘transición normal’ se encargó Del Bosque, quien con su temple habitual eludió cualquier insinuación de la prensa.

Quien ha estado poco templado ha sido el padre de Xavi Hernández. El agotamiento físico de su hijo ha sido la excusa perfecta para atacar a Hierro, Del Bosque y cualquiera que sugiera la ubicuidad del capitán del Barça. Xavi está relajándose desde hace días porque, simplemente, está cansado. Hasta ahí todo entendible. Pero si ya estaba extenuado desde que acabó el Mundial, podía habérselo revelado a Del Bosque antes de los periplos por Méjico y Buenos Aires. Claro, hay espectáculos a los que nadie quiere faltar, y estrenar la estrellita en el Monumental vale más que un cansancio de piernas. Sí, Xavi juega una barbaridad de partidos, pero su padre debería opinar en perspectiva e incluir en sus recaditos a Guardiola, que también lo usa para todo. Normal, yo le daría un balón hasta en las sesiones de recuperación.

¿Y qué pasó con Raúl? Quizá un amigo suyo como Hierro no fuera el más idóneo para airear sus desavenencias con Luis. Es obvio que no se llevaron bien y que el ex seleccionador ‘agilizó’ la salida del siete. Pero España le debe una a Raúl, una más por lo menos.

Luis, ¿para qué mentir, verdad?

Martes, 7 Septiembre 2010

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Tenía ganas de charlar con tranquilidad y sin agobios, en un medio que le fuera cercano, amistoso, fiable,…Y la verdad es que la COPE siempre le ha gustado. Sin ir más lejos, allí dio su última entrevista radiofónica antes de la vorágine de Al Jaazera, y allí volvió anoche para enmendar ciertos malentendidos. Vino a la cita un rato antes de la medianoche; yo le conocí personalmente durante el Mundial de Sudáfrica, aunque en aquel momento las circunstancias no fueron las más propicias para que surgiese un encuentro agradable. Por entonces, España ya se había escandalizado con Luis ‘el comentarista’: nada grave, sigo pensando. Él dijo que la táctica de España no le convencía y en un pispás la opinión pública le sometió a un brutal acoso y derribo. Su consecuente cabreo no le ayudó nada. Tampoco se molestó en aclararlo..hasta anoche.

Escuchándole fuera de micrófono, es un tío afable con aire de ‘abuelete’ (con cariño) que suelta peroratas de la vida y sus vicisitudes. Insiste en que aún que le queda cuerda para seguir dando codazos en este mundillo del fútbol; además, lo suelta como si le aburriese todo aquello que no parece redondo como un balón. La experiencia de arrellanarse en una butaca de comentarista no le hizo mucha gracia; si no entrena, prefiere ver fútbol a su rollo.

Después dijo lo que sí pudisteis escuchar. De Raúl no espetó nada nuevo, sólo lo matizó alto y claro: “después del Irlanda-España le venía grande la selección”. Opinión respetable de alguien al que le pagan por convocar y desconvocar jugadores. Aragonés se las sabe todas y lo único que le ha fastidiado de ese debate latoso fue el incordio de la prensa. Precisamente, aludió a los ‘palos’ que los periodistas le propinan cada vez que se le ocurre hablar. Pero no lo expresó en tono victimista, ni chulesco, lo dijo a modo de anécdota, como si no le importaste lo más mínimo.  Y quizá sea cierto que no le preocupa.

No dudó en confesar que su relación con Del Bosque es inexistente, ¿para qué iba a mentir? Así que se limitó a ensalzar la figura del actual seleccionador, como siempre ha hecho el salmantino con Luis, y a otra cosa. Sí porfió en su convencimiento de que la Federación negoció con Del Bosque desde antes de la Eurocopa. Lógico, puesto que el ex seleccionador insistió hasta la exasperación que su ciclo había caducado. Por eso, no es entendible su cabreo: Luis estaba cumpliendo su encomienda, al tiempo que Villar hacía la suya, la de ir buscando sustituto para el banquillo.

Pues así sigue siendo Luis Aragonés, el mismo que reveló sin querer su apetencia por entrenar al Barça o al Madrid, y el que vive satisfecho por la España que diseñó en Austria. Vamos, que Luis es muy suyo, un tío folclórico que hoy sólo se preocupa por alguna última oportunidad en el césped y sonríe cuando la gente se sobreexcita con la selección, la suya, la que inventó del fracaso.