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El Lyon se añora a sí mismo…el Ajax también

Viernes, 26 Agosto 2011

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Gerland dejó de ser maldito para el Madrid. Llegó Mourinho, conjuró los recientes fantasmas del Lyon (en recuerdo de los del Paris Saint Germain de los noventa) y después del primer KO francés de cuatro asaltos, el presidente francés, Jean Michael Aulas, decidió resetear el banquillo. La amenaza de despido a Claude Puel se cumplió el pasado verano, pues la hegemonía del equipo en Francia (siete ligas consecutivas, la última con el propio Puel) quedó en entredicho con una tercera temporada aciaga. Porque a este equipo le pasa como al Valencia, que instruye futbolistas para venderlos en grandes operaciones: el último en salir ha sido Toulalan, cortejado por el proyecto faraónico del Málaga; antes de él, Essien, Diarra, Tiago, Abidal, Malouda, Juninho y, sobre todo, Benzema. No obstante, el técnico primerizo Remi Garde todavía conserva en la plantilla al cazagoles Lissandro, al apuntador Gourcuff, del que se espera una eclosión definitiva y al lateral Michel Bastos, un émulo muy logrado de Roberto Carlos.

Será el quinto duelo Lyon-Madrid de los últimos siete años: en el primero, Luxemburgo se dio de bruces con un equipo melódico en el que las ‘bombas’ de Juninho Pernambucano y el taconazo sublime del gigantón Carew en el Bernabeu dejaron en evidencia el famoso cuadrado mágico; Fabio Capello también sufrió su puesta de largo en Gerland con una derrota irrisoria acompañada de una deplorable actuación de los flamantes fichajes Cannavaro y Emerson; Pellegrini puso el epílogo a la pesadilla francesa con un batacazo más doloroso que los anteriores, porque nunca antes el Madrid había sido tan favorito en unos octavos y el Lyon tan perdedor sobre el papel. Pero ni siquiera Cristiano, y menos Kaká, pudieron con un Lyon en plena regeneración. Al final, fue Mourinho (otra muesca para su revolver) el que dio carpetazo a otra horrorosa historia estilo Milan o el propio P.S.G. La eliminación del equipo francés fue el preludio del cambio en el banquillo; el insípido tercer puesto liguero, el detonante.

El Ajax tampoco parece un equipo intimidatorio y menos con la salida del uruguayo Luis Suárez. Su filosofía es nutrir al primer equipo con jugadores de perfil bajo: vendió al mediático portero Stekelenburg a la Roma y al todoterreno De Zeew al Spartak de Moscú, y ha incorporado al ariete islandés Kolbeinn Sightorsson, quien la temporada anterior marcó 15 goles con otro de los gallitos, el AZ Alkmaar, y también a un magnífico zurdo, Theo Jansenn, procedente del sorprendente Twente y cuyo cometido será poner orden y disciplina al centro del campo, la gran debilidad de un equipo al que le gusta jugar vertebrado. Pero, sin duda, la atracción está en el banquillo…Frank de Boer se ha propuesto rodar de nuevo al Ajax en Champions, competición en la que no hace muchos años Louis Van Gaal logró conjuntar un grupo de ensueño (los hermanos de Boer, Kluivert, Litmanen, Finidi…) y que, por cierto, salió a hombros del Bernabeu en una exhibición legendaria (0-2 y debió acabar 0-4 o 0-5).

Pero De Boer ha dado pistas a Mourinho: la pasada primavera comentó en una entrevista que su inspiración era Guardiola, Con semejante declaración, el Madrid sabe a lo que atenerse, aunque, evidentemente, el propósito del Ajax dista mucho de la realidad del Barça. Por último, el Dinamo de Zagreb tan sólo debe ser un “equipo pasional entregado a su afición”, tal como lo describió Butragueño. Y sus resultados no engaña: fuerte en el estadio Maksimir (4-1 al Malmoe sueco en la previa de Champions) y muy tierno sin el ímpetu del público croata (en Suecia perdió 2-0). Además, han convertido la liga en su rancho particular: cinco títulos consecutivos que han dejado en olvido al histórico Hadjuk Split.

P.D: mañana Barça-Milan y los caprichos del fútbol…Juan Mata vuelve a casa, quizá demasiado pronto.

A Florentino le hace tilín

Mircoles, 23 Febrero 2011

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Gerland fue el escenario de la redención. Quizá sea atrevido barruntar que el Madrid está cambiando la historia un poquito, tal como anunció Mourinho, pero es evidente que este equipo está provisto de mejores accesorios para alargar la carrera por la Champions. ¿Favorito? Todavía le veo verde, aunque sólo vislumbro Barcelona como rival inexpugnable (y eso que los azulgranas tienen más deberes para la vuelta). Del resto de la ristra de candidatos, el Madrid de Mou se puede batir el cobre con ellos pudiendo salir victorioso; Manchester, Chelsea, Inter y Bayer no caminan con más garbo que los merengues. Tan sólo el United, que con un fútbol muy práctico en toda su esencia, lidera con creces al Premier.

Pero el Madrid está mimando esta Copa de Europa con un tacto especial. La prueba más fehaciente fue el impulso vehemente de Florentino en el palco de Gerland cuando su capricho Benzema percutió el 0-1. El sorprendente arrebato de quien siempre ojea los partidos en pose hierática (como las divinidades egipcias) puede interpretarse con dos lecturas: o bien el presidente eligió tal momento para vindicar su perspicacia con su delantero, o era el alivio definitivo a la némesis de los octavos de final. Imaginar un guión con ese ejecutor parecía inimaginable: tal vez porque hasta hoy sólo el vestuario confiaba en Benzema, para la prensa seguía siendo ‘Benzemalo’. Por lo menos, se ha ganado cierto margen para no ser criticado; o sea, que si el francés no ve puerta en un puñado de partidos, el gol de anoche le valdrá como coartada. Pero me cuentan que Karim agradece la competitividad con Adebayor porque ya no se siente inútil. Y aunque no cambie ese rostro pavisoso, le pone que Mou le haya dado tanta caña. Sí, el fin ha justificado los medios.

Benzema salió porque el Madrid debía refrescarse en el ataque: Adebayor porfió en presionar a los centrales Cris y Lovren, pero llegó un momento en el que sus zancadas al estilo de los avatares de James Cameron (símil made in Tiempo de Juego) no acortaban tantos metros; Cristiano no lograba enganchar el balón en un galope de los suyos y tuvo que conformarse con disparar las faltas, una reventó el palo; Di María buscó un dribling que nunca encontró, pero fue generoso en el esfuerzo pues corrió como los niños al escondite. Y la gran pena fue que Özil estuviese en el limbo casi todo el partido, ésa es la remora que le impide salirse en cada partido. Se esconde y el equipo pierde agudeza para inventarse pases entre líneas. Menos mal que volvió a la Tierra en el tramo decisivo y su pillería permitió la jugada resolutiva de Benzema. No obstante, el mediapunta alemán tiene que quitarse de una vez el corsé de chico nuevo y arrogarse responsabilidades de crack, porque Kaká está al acecho y, aunque no intimide, su nombre y los millones de la compra todavía pesan.

Quien sí es un jugadorazo contrastado es Xabi Alonso. Su fulgurante progresión no tiene límites. Anoche no sólo fue el distribuidor oficial, sino que también improvisó de ‘Makelele’ de turno. Robó más pelotas que Khedira en lo que va de temporada y resolvió el galimatías táctico de Mourinho: al Madrid le hace falta una réplica de Xabi sin ninguna diferencia. Eso o traer a una bestia que coja el ‘coche escoba’ y se lleve todo por delante de la defensa. Me gusta el ghanés Essien, pero mucho tendría que agravarse esa demarcación para que viniese. Khedira se preocupa más por no perder su posición que por hacer de escudero del donostiarra, mientras que Lass enchufa su batería y no se está quieto ni un instante. Insisto, un híbrido sería lo más pertinente. También merece un doble Pepe: que pide ganar unos cuantos millones de más, dénselos…no existe mejor defensa al corte. Su omnipresencia apabulla tanto a Carvalho y Sergio Ramos, que estos no pueden sino agachar la cabeza cuando se cuece una bronca. Anoche la recibió Carvalho y varias veces; Pepe le corregía errores continuamente y su compatriota decidió actuar con discreción para no delatar sus cagadas. A Ramos le salvó su desparpajo en el ataque, porque en defensa no le firmaría ni un seguro a todo riesgo, razón: el gol de Gomis.

En definitiva, buen resultado para el Bernabeu y una eliminatoria que no peligra. Ni el rival se asemeja a aquel Lyon de Juninho, Malouda y ¡Diarra (Mamadou)!, ni la Champions parece el formato propicio para que se trunque la imbatibilidad de Mou como local. Pero, pese haber enfilado los cuartos, al Madrid le urge una demostración de poderío: una goleada de escándalo o echar a alguien que tenga galones. Sinceramente, el partido de ayer fue un aburrimiento porque ambos equipos no saben improvisar fuera del fútbol plano y telegrafiado que practican en sus ligas. Aunque supongo que en este año I no trasciende nada más allá del resultado. Ganar la Champions y punto…queda claro qué es lo que le hace tilín a Florentino.

Europa sólo es una quimera

Jueves, 11 Marzo 2010

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Pues no, Florentino, el Madrid ya no lleva la palabra ‘Europa’ en su ADN. Éste era el año elegido, en el que el Madrid debía ser infalible y saciar de una vez por todas sus ansias de Champions. Al segundo proyecto faraónico, en su versión mejorada respecto al anterior, sólo le apremiaba una conquista: la final del Bernabeu del 22 de mayo. Y sí, allí acudirán el presidente blanco, Valdano y Butragueño, pero como cálidos anfitriones. La ‘orejuda’ vuelve a convertirse en un escollo insalvable para un equipo que en Liga atiza a todos menos al Barça, pero que en el sitio donde se mide la grandeza, está exento de espíritu competitivo.

No hace mucho (siete años), el Madrid manejaba como nadie los ‘tempos’ de la Champions: se gustaba cuando la ocasión lo exigía; remontaba lo que le hiciese falta y se templaba en partidos poco apetecibles para engrandecerse en citas más atractivas. Así ganó tres Champions y así le dio más pedigrí a este torneo. Aquel dominio se apagó después del voléon de Zidane y el par de paradas milagrosas de Casillas en Glasgow. Desde entonces, todo ha sido una debacle permanente; una engañifa que ha sacado los colores al Madrid a las primeras de cambio y con rivales de mucha o poca enjundia. Porque Monaco, Roma o mismamente este Olympique deberían ser esparrings de un asalto para un Madrid al que se tilda de fracasado si no levanta la copa de las copas.

La Champions desnuda las vergüenzas de los clubes más celebres de Europa, y al Madrid ya le han dejado integral porque ha demostrado unas carencias bárbaras temporada a temporada. Le han abatido con remontadas (Monaco), por goleada (Liverpool), por impotencia (Arsenal, Bayer y Juventus) y lo peor, por prepotencia (Roma y anoche). Antes del ‘galacticidio’ (el primero), el Madrid ganaba porque infundía temor y jugaba con amor propio. Las gestas ya muy lejanas en Old Trafford, Munich y Amsterdam fueron las hazañas de un equipo que no tenía a los mejores  jugadores del mundo, pero que sabía de qué iba la Champions. A esa actitud debe agarrarse el Madrid que construyan sus jefes para la próxima edición.

Hoy no es plan de sacar culpables al impotente juego del equipo. Pellegrini, muy en su papel de asumir todas las responsabilidades, aceptó la furibunda descarga de críticas, pero esgrimió que el apogeo de este proyecto estaba calculado para dos o tres años vista. Éste es uno de los grandes contratiempos de alguien que no entiende qué es el Real Madrid. Aquí hay que ganar sí o sí, es lo único válido. Te puedes permitir ganar un año sin jugar un pimiento (Capello o Heynckes), pero al segundo la exigencia es completa. El Madrid de Pellegrini ni gana ni convence, falla todo. Por tanto, lo más cómodo y probable es que termine la temporada, con o sin Liga, y abandone la empresa.

El drama estalló anoche, pero se ha ido alimentado con sólidos argumentos durante toda la temporada. Está demostrado que el campeonato español no es suficiente baremo para medir la capacidad del equipo. En España hay dieciséis o diecisiete equipos que jamás toserán a Madrid y Barça, mientras que en Europa, ya lo habéis visto, hasta el Lyon más sim plón de la última década humilla a quien más obligación tenía de ganar este año.

Claro, luego ves como el Manchester golea al Milan sin hacer nada del otro mundo, cuando el Madrid fue incapaz de vencer a los italianos en dos partidos. Puede que los chicos de Sir Ferguson caigan en cuartos, pero nadie dudará de su competitividad. Ellos sí que están hechos para la  Champions. Tienen a Rooney, que en la Premier puede pasarse cinco partidos sin marcar y a la hora de la verdad casi nunca falla. Lo mismo sucede en el Chelsea e incluso en el Arsenal, en el que chavales primerizos debutan todos los años en Champions y suelen meter al equipo en cuartos como mínimo.

Al Madrid sólo lo puede curtir Cristiano, porque Raúl ya ha ofrecido lo mejor de sí mismo en las noches mágicas; Guti nunca ha entendido esto de la Champions; Higuaín (pobre Higuaín) no se quita ni con aguarrás esa pátina de delantero fallón; Kaká viene a ser el timo del siglo y el resto hacen lo poquito que pueden en Champions, que se ha visto que no suficiente.

En consecuencia, los de arriba tienen que adelantar los deberes para montar un Madrid más Real Madrid el año que viene y los de abajo sacar fuerzas (si es que las hay) para no perder el pulso con el Barcelona en la Liga. Si al final resulta que el Madrid gana en España, ¡enhorabuena, otra más! Ramón Calderón se llevó dos consecutivas y nadie ha sacado pecho por ellas. La Champions es de otro planeta y el Madrid dejó de estar en órbita hace siglos.

¡¡Esto es el Bernabeu!!

Mircoles, 10 Marzo 2010

Un colega sevillano me ha comentado esta semana que siguen de uñas con Manolo Jiménez por haberse dejado avasallar en el Bernabeu cuando a falta de media hora ganaban 0-2. Yo escuchaba estupefacto hasta que le interrumpí justificando al técnico hispalense: “¿Pero que esperabais?, ¡es el Bernabeu! Y así es. El Madrid es el único capaz de encender un partido que va directo al mortuorio; sólo la hinchada merengue se frota las manos cuando toca remontada. No en vano, los blancos llevan obsequiando al fútbol con un par de resurgimientos imposibles por temporada. Esta noche urge otro.

Viene el Lyon y no sé con qué talante. Seguro que Claude Puel tomó buena nota de la orgía futbolística del sábado noche. Por ello, si su obsesión es vivir de las rentas, no durará mucho. Aunque el técnico francés es de esos poquitos que preparan media victoria con pizarras, vídeos e informes del rival. El planteamiento debería ser sencillo sobre el papel: ahogar a los ingenieros del balón. Sólo falta averiguar quiénes serán los ilustres encargados de inventar la remontada. Hasta una hora antes del partido no lo sabremos, porque con Pellegrini ya se sabe: tan pronto alinea a Gago y Diarra para meterle cinco al Alcorcón, como sacaría a Guti, Van der Vaart y el resto de la artillería para intentar ganar en Stamford Bridge.

Precisamente, Guti y Van der Vaart se ganaron el puesto en el último encuentro o, por lo menos, una oportunidad. Ambos se entienden bien, les gusta la pelota y mover a los demás. O sea que su turno ha llegado para la ansiada cita, porque hoy toca arriesgar (no queda más margen) y reeditar otra famosa ‘noche encendida’ en el Bernabeu. Desde aquellos ‘noventa minuti son molto longo’ de Juanito, el Madrid no ha tenido que remangarse para voltear marcadores, a excepción de un par de remontadas contra Bayer y Galatasaray.

Cierto es que estos octavos tampoco serían una hazaña épica, el Lyon ya no es ese club hegemónico que ha arrasado casi toda esta década. No obstante, la eliminatoria se las trae: como el Madrid salga igual de alelado que ante el Sevilla, cuidado si los galos marcan un golito. Esto es Champions y aquí no valen fallos puntuales. Aunque no es menos verdad que si los blancos hubiesen tenido que marcarle cuatro al Sevilla, sin duda lo habrían conseguido. Quizá haya alguien que todavía no se ha enterado pero…¡esto es el Bernabeu!

Este Madrid merece un Oscar

Domingo, 7 Marzo 2010

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No recuerdo un meneo tan arrollador ni siquiera en los momentos más apoteósicos de los antiguos ‘galácticos’. Éste sí es el equipo por el que Florentino Pérez ha extendido cheques en blanco; éste sí es el equipo que tenía que sobreexcitar a los miles de aficionados que esperaban un partido así; también es el equipo que intimida y achanta a cualquiera. Porque, o muy bien se ha preparado el Lyon la vuelta del miércoles, o tras lo sucedido anoche con el Sevilla, pueden contentarse con acudir al encuentro del miércoles.  

El Madrid se inventó su mejor función en lustros y lo hizo en su formato fetiche: el de la remontada imposible en el Bernabeu. Cuando todo hacía presagiar que la clarividencia del Sevilla y el estado exultante de Palop serían suficientes para asaltar el último fortín inexpugnable que queda en Europa (los blancos son los únicos que lo han ganado todo en casa), el flamante líder decidió que debía intentarlo. Después de la semana internacional, parecía que con el 0-2 las fuerzas estaban justitas; quizá no eran necesarios ímprobos esfuerzos en Liga teniendo un examen tan serio en la Champions dentro de cuatro días. Pero los jugadores se concienciaron de que, más allá de ganar o perder, su imagen no estaba a la altura del club. Además, también había que acabar con el sambenito de que el Madrid no sabía competir con equipos importantes. Todo eso dio un vuelco espectacular en una hora de juego.

La revolución la promovió Guti, cuya especialidad de desatascador nunca fue tan bienvenida. Pellegrini se dio cuenta a tiempo de que Lass es el jugador perfecto para aguantar embestidas y resultados favorables, pero no para dibujar fútbol; tampoco Kaká aportó el valor añadido que seguimos esperando de él. Por tanto, sólo había una solución imaginable: sacar al campo a peloteros como Guti y Van der Vaart. Sabia decisión del chileno, a quien también hay que aplaudir.

Más allá de la heroica, del liderato, incluso de las veintitantas ocasiones de gol que se inventó el equipo delante de Palop, el Madrid aportó una novedad esperanzadora e ilusionante en su estilo: dejó a un lado su vicio por el contraataque y se puso a hilvanar jugadas desde el centro a las bandas con las subidas de los laterales. El equipo daba la pinta de que jugaba con extremos puros en forma de laterales camuflados, sin obcecarse con pases inverosímiles por el centro de la zaga sevillista. Por una vez su dominio aplastante del balón fue provechoso porque maniató al Sevilla, regocijó a Cristiano e Higuaín y nos flipó a todos los espectadores. Gracias a la espectacularidad de Palop, el partido fue lo que fue. Ganar así tiene más gracia que haberlo hecho por 7-2, quizá el resultado más justo.

¿Y ahora qué? El único miedo del madridismo es pensar que la película de ciencia ficción de anoche fue un espejismo, un entretenimiento que llegó por casualidad. Tampoco le vamos a pedir al Madrid que fusile por igual a todos sus rivales. Sin embargo, ya va siendo hora de exigirle de verdad que se dedique a este tipo de fútbol, el mismo que viste y calza el mejor Barcelona.

Ni fu ni fa

Domingo, 28 Febrero 2010

Pues eso, ni fu ni fa. Otra jornada de transición y una semana menos para el Madrid-Barça que deberá decidir la Liga (por lo menos, es lo que esperan los mandamases de este tinglado). La Liga es bipolar porque, sencillamente, el resto no existen y jamás lo hicieron. El año pasado también lo fue, pero gracias a Juande Ramos, quien consiguió que el Madrid enganchase una vuelta entera invicto. Esperemos que este campeonato sea un amago falso del dudoso porvenir que le espera al fútbol español. Si el Barça se mantiene en las alturas y el Madrid recurre a inyecciones económicas multimillonarias cada verano, los demás están aviados.

El Sevilla no puede depender toda la vida del ingenio de Monchi; el Valencia tardará en reclutar un trío tan formidable como el de Villa-Silva y Mata; el Villarreal no se ha repuesto del abandono de Pellegrini y el Atlético seguirá peleado consigo mismo, intentando redefinirse de una vez por todas. Ante este panorama,  ni la crisis más furibunda apeará a los dos grandes del título. No estaría de más que la LFP se replantease qué modelo de torneo quiere para el futuro. De lo contrario, seguirá arrumbando a dieciocho clubes preocupados por dos puestos de Champions, otros tantos de Europa League y los tres del fatídico descenso.

El caso es que nuestra liga dicotómica evidencia un importante contraste con los mejores campeonatos de Europa: en la Premier, los últimos traspiés de Chelsea y Manchester han aproximado al Arsenal a tan solo tres puntitos de los  de Ancelotti. Lástima que el Liverpool nunca tenga el fuelle suficiente para aguantar la batalla por el título.

En el Calcio menos roñoso de los últimos años, el Milan  ha puesto un poco de picante  después de que el Inter no haya ganado tres partidos consecutivos. Aún así, los ‘rossoneri’ están a cuatro puntos de Eto’o, Milito y compañía. A la Roma, que está a siete puntos del líder, le va a ser muy difícil reengancharse.

Pero los campeonatos más abiertos nos los ofrecen Alemania y Francia. La Bundesliga se está revalorizando a pasos agigantados. Los estadios están repletos y si el año pasado el Wolfsburgo dio la sorpresa, en el presente el recuperado Bayer de Munich, el sorprendente Leverkusen y el tapado Schalke optan a la victoria final. Por último, a la liga francesa le ha venido de lujo el final de la hegemonía del Lyon; el Girondins se postula como favorito, pero una buena ristra de perseguidores le hace sombra. Montpellier, Lyon, Lille y Marsella esperan un fallo del Burdeos.  

El gran reto

Domingo, 21 Diciembre 2008

Partidazo en la Champions. El madridismo puede sonreír tras conocer que su equipo se batirá el cobre con el Liverpool de Rafa Benítez. Sin duda, un rival para recurrir a la gloriosa épica que tantas alegrías le ha dado al Madrid en su competición fetiche. El Liverpool es un equipo idóneo porque en estadios como el mítico Anfield es donde el Madrid saca su mística. La buena noticia es que el enemigo de los merengues en octavos no será ni Bayer de Munich ni Juventus, las auténticas bestias negras de la leyenda blanca. Y por supuesto, el morbo lo sirve el ex atlético Fernando Torres, quien querrá resarcir su mal fario con el Madrid en el Santiago Bernabeu. Ésta es la ocasión perfecta para que  ‘The Kid’ resuelva cuentas pendientes con Iker Casillas. De todos modos, dar tanto pábulo al reencuentro de Torres con el Madrid es peligroso. Más que nada porque el jugador indiscutible del Liverpool es Steve Gerrard, el mejor centrocampista del mundo.

Serán dos batallas apasionantes que calibrarán el talento de Juande Ramos. El alivio para los merengues son las fechas y por ello, dos meses son suficientes para que el Madrid recupere su competitividad, si la plaga de lesiones desaparece. El suplicio está claro: la fobia de los octavos de final. Y es que haber caído eliminado cinco veces consecutivas en octavos  supone que el Madrid vaya a ir con pies de plomo. Además, la vitola de favoritos la ostentarán los británicos. O sea que menos presión para los blancos y por tanto, una ayudita más.

Por su parte, el Atlético de Madrid ha tenido mucha suerte, no le suele pasar. El Oporto no parece un enemigo que vaya a inquietar mucho. Su estrella es Lucho González, que el pasado verano estuvo a caballo entre el Valencia y el Real Madrid. No obstante, si la dupla goleadora Forlán – Agüero está acertada, los rojiblancos estarán en cuartos. Aunque del Atleti, ya lo sabéis, puede pasar cualquier cosa.

Donde no se esperan sorpresas ni por asomo es en Lyon- Barça. A los culés les ha caído una de las peritas en dulce del torneo y muy mal lo tienen que hacer para pifiar la eliminatoria. El Lyon vive de sus rentas logradas en los últimos tiempos y de los chispazos de Benzema. La otra figura del equipo, Juninho Pernambucano, ha cumplido 33 años y sólo es útil para lanzar zambombazos de larga distancia.

Y por supuesto, debía haber algún bendecido y ése ha sido el Villarreal. El Panathinaikos se ha clasificado contra todo pronóstico por delante del Inter de Milán y todo lo que le pase después siempre será un premio. Pero que no se descuide el equipo castellonense en El Madrigal, de lo contrario podría pasar las de caín en el infierno griego.

El elegido

Domingo, 16 Noviembre 2008

¿Qué delantero vendrá en diciembre para sustituir a Van Nistelrooy? Ésa es la gran preocupación del madridismo, más importante que la supuesta destitución de Schuster. La tan mal llamada ‘excelencia futbolística’, justificación banal de Ramón Calderón para echar con alevosía a Fabio Capello, ha devorado la grandeza y el prestigio del Real Madrid. El presidente blanco trajo a Schuster para deleitar a sus socios pero año y medio después ya le ha puesto fecha de caducidad. Para Calderón, defender al entrenador teutón sería una afrenta pública sin sentido alguno. El temperamento del adusto Bern le ha dejado solo ante sus jugadores y sus jefes.

Al socio ya no le importa quien coja las riendas, los entrenadores de los clubes grandes acaban quemándose en poco tiempo. Si las cosas vuelven mal dadas, los jugadores harán piña y se arrogarán el derecho de admisión. Para eso están los capitanes: Raúl, Casillas, Guti y Salgado. Pero el que sí entrará en este selecto grupo millonario será un ariete, que a estas horas, ni él mismo sabe que es el elegido. ¿Por qué? Simplemente porque ni el propio Madrid lo habrá decidido. El club no es muy hábil en estrategias de comunicación de crisis: se marchó Capello y Calderón tardó bastantes días en explicar su despido a la opinión pública; el vaivén de Cristiano Ronaldo confundió a los propios futbolistas del club; Schuster no fue informado en todo el verano sobre si el Madrid estudiaba fichajes alternativos a la estrella portuguesa y por último, el mismo Calderón todavía no ha informado a sus socios, los dueños del club que preside, de las verdaderas causas de los frustrados intentos de traer a Villa y Cazorla.

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Con este panorama, no es de extrañar que el elegido, el que devolverá el equilibrio al tambaleante Madrid, aparezca a contrarreloj, en la hora límite del cierre del mercado invernal.  Los dos delanteros que más suenan son el argentino Hernán Crespo y el francés Benzema. El primero es un residuo del Inter de Milan. Mourinho no cuenta con Crespo porque piensa que ya está quemado y su aportación es nula. Además, está Ibrahimovic, el jugador más en forma de Europa, con el permiso de Eto’o. Crespo tiene 33 años aunque el dato no es muy relevante. Que le pregunten a Van Nistelrooy de veteranía.

Benzema es la típica promesa que reclama a codazos su oportunidad en un grande. El Lyon, sempiterno campeón francés,  le queda pequeño y el Madrid no sería mal destino. Sin embargo, esta apuesta en concreto corre el riesgo de truncarse. Si el francés acaba en Chamartín el próximo mes, la presión para él puede ser insoportable. No en vano, el Madrid va a fichar a uno o más para cambiar el rumbo del equipo, va a fichar para ganar algo. ¿El elegido? Tendremos que esperar hasta el final.