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El Madrid ignoró a Di Stéfano

Lunes, 5 Mayo 2014

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“Dani Parejo es el mejor talento que ha dado La Fábrica”. Palabra de Alfredo Di Stéfano, quien dejó de ir a Valdebebas tras la marcha del canterano al Queens Park Rangers. Algo tenía Parejo que enamoró a ‘La Saeta’, quizá su actuación de anoche evidencia que el Madrid debió hacer caso a su presidente honorífico. Y Parejo, genio apático por naturaleza, volvió al Bernabéu para reivindicar que su antiguo club también fabrica jugones. Él lo es al tran tran, un ritmo que mató la hipervelocidad de los blancos. Ningún quinielista se habría jugado si quiera un doble en este partido: el Valencia venía moribundo, casi metido en el tanatorio, y con unos jugadores agotados; el Madrid, en cambio, recibió el chute moral de la derrota del Atlético. Sin embargo, los ché suelen gustarse en el Bernabéu porque salen excitados, unas veces por su odio sarraceno a todo lo que huela blanco y otras por escándalos arbitrales. No obstante, no era la visita más indicada para darle otro costalazo a la Liga.

Los caprichos de las matemáticas descubrieron un inopinado seguidor merengue: los colchoneros. El 1-2 estremeció al Atleti hasta el punto de imaginarse toda una temporada a la carta del Camp Nou. Por suerte para ellos, Cristiano alivió sus temores y enterró bajo tierra las gigantescas posibilidades que había cobrado un Barcelona que, de repente, había pasado de zombi a máximo favorito. Y con el empate a dos, al Madrid aún le quedaba una bala en la recamara, una ocasión imposible de esas que a veces levantan al Bernabéu. La tuvo el ‘bicho’ en un cabezazo manso y la aplaudió casi todo el fútbol español, encantado con alargar el morbo hasta la última jornada. La “liga de mierda” (Del Nido dixit) se ha sacudido su cariñoso apelativo gracias al discurso plomizo de Simeone y a las cagadas impensables de Madrid y Barça. Y con o sin maletines por medio, Javier Tebas, presidente de la LFP, debe agradecer a equipos “sin motivación” dejarse la piel en trámites que sólo les toca su profesionalidad.

Es el caso del Levante, creado en pequeñito  a imagen y semejanza del Atlético, y con el amor propio de un club de Champions. Caparrós supo asfixiar a un extenuado líder que no estaba para más batallas esta semana. Y si Koke no está fino, su Atleti se gripa; de ahí la trascendencia de un centrocampista que tendrá que sentarse a sopesar la pila de ofertas que le están llegando de media Europa. Pero Koke es santo y seña del club, como lo fue Fernando Torres… hasta que acabó hartándose.

Game over. Fue la expresión más recurrida en twitter para describir el cataclismo del Barça. Busquets habló y tiró la Liga por el retrete; Xavi también la metió en el sumidero y, por si se había obturado en la cañería, el ‘Tata Martino’ terminó de empujarla hasta el vertedero. Incluso, el entrenador argentino tuvo la gentileza de adelantar a la prensa su fecha de caducidad. Quizá se quiera borrar ya del marrón de la próxima temporada, ése que se comerá Zubizarreta, según anunció la directiva frotándose las manos. La jugarreta es fácil: si la política de fichajes fracasa, Bartomeu y todos sus directivos medio interinos (¡elecciones ya!) tendrán su cabeza de turco. Y mientras Messi sigue andando por el césped, la prensa culé apunta a tres despojos fáciles de liquidar: Song, Alexis y Cesc Fábregas. Este último metido en una extraña bronca de la grada. Cesc es un incomprendido porque cree que su afición no agradece haberse mutado constantemente: de centrocampista organizador con Wenger a falso nueve de Guardiola, terminando en media punta forzado. Él pensó que el club de su vida le fichaba para aprovechar su máster acelerado del Arsenal, lástima que se confundiera.

 

 

La coartada de la Liga

Sbado, 14 Enero 2012

¿Champions o Liga?…”La prioridad es la Liga, por eso el partido de Mallorca es fundamental”. La coartada de Mourinho del año pasado continúa activada; sus segundos años son los mejores (los de la consolidación) porque el campeonato nacional es su obsesión capital. Así lo argumentó en el Oporto, con el que ganó la Liga en su segunda temporada, y, sobre todo, en Londres después de golear al Manchester United un sábado de abril de 2006 y proclamarse campeón de la Premier. Entonces, Mourinho acabó el partido visiblemente emocionado y lanzó al público la medalla que le galardonaba como campeón de Inglaterra por segunda vez consecutiva. “Ya tenía una del año pasado y, por eso, el  público se merecía otra. Ha sido clave en Stamford Bridge”, espetó el portugués, quien también obsequió a los aficionados con su americana. Durante toda la temporada estuvo recalcando que la Liga era crucial para asentar el proyecto de Abramovich, pues sólo la regularidad de resultados daría empaque a un equipo fabricado con petrodólares y con la misión de arramblar títulos.

Pero Mou también aprovechó aquella tarde primaveral para reivindicar la ‘justicia’ que la prensa no había querido concederle…”Estoy feliz de de quedarme porque es un placer trabajar con este club, pero la sensación siempre es negativa. Debería ser el técnico más feliz del mundo y no lo soy”. Su gremio había sido ingrato con él, con sus jugadores, con sus victorias: dos Ligas seguidas habían acabado con el monopolio de Sir Alex Ferguson, pero no pareció suficiente para la opinión pública. Tal era su fijación por el campeonato que meses antes, en uno de sus habituales fuegos cruzados contra colegas, atizó con sorna a Rafa Benítez, entonces manager del Liverpool…”¿Tres años sin ganar ninguna Premier? No creo que yo todavía tuviese trabajo”. Hace justo una semana las tertulias futboleras se encontraron con una jugosa declaración de intenciones que sorprendió en España, pero no Inglaterra a tenor de aquella Liga del 2006: “Lo que más me gustaría es ganar la Liga. La Champions es ‘El Dorado’, todos quieren ganarlo y tenerlo en su currículum, pero algunas veces se gana sin merecer”. La hoja de ruta de Mourinho quedó meridianamente clara; su palmarés necesita de otra liga diferente para que pueda decir en otro club lo que reclamó en una entrevista de Gol Televisión a los dos meses de empezar en Madrid…”El Real no puede tener un entrenador sin palmarés. Ahora hay uno con 2 Champions League, 6 campeonatos en países diferentes, copas y genera tantas dudas que si llega aquí un pobre, por muy bueno que sea, si no tiene títulos lo matan”.

Más alla del debate del ‘Mou resultadista’ (las estadísticas goleadoras de este año despejan todas las dudas menos la némesis del Barça), la Liga sí le daría un respiro en sus embates contra la prensa detractora, incluso aunque tampoco gane la vuelta del Camp Nou. El propio Guardiola no deja de repetir que van segundos porque delante hay un líder, que está siendo mejor; es una  evidencia simplona, pero que el portugués podría utilizar como fuego de artillería en caso de que aparezcan los ‘sí, pero…’. Sin embargo, la moneda tiene otra cara y es que la dimensión estratosférica  de los clásicos reduce el mérito del Madrid a ganar al eterno rival, no caben más lecturas posibles. Y aunque la tendencia del técnico madridista indica que, de conquistar la Liga, la salud del equipo será óptima, quizá Florentino le exija algo más en caso de que continúe la inercia perdedora en los clásicos. Obviamente, para el madridista de la calle no es lo mismo vencer sin obligar al Barça a hincar la rodilla, igual que Muhammad Alí no podría haber fardado de seguir siendo el mejor si no hubiese noqueado a George Foreman en aquel combate de Kinshasa . Por eso, la coartada de la Liga  no es tan válida como siempre pregona The Special One.

Mitos del fútbol moderno

Viernes, 29 Julio 2011

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El maestro Santi Segurola explica en el libro Fútbol, pan y circo. La metáfora patriótico-deportiva de España, de José Antonio Ruiz, cómo ha devorado el deporte a sus ídolos…”El héroe se ha hecho corpóreo, ha perdido su elemento sentimental y legendario, se la ha arrebatado su condición homérica para trasladarlo a un terreno más prosaico. Y la idea del mito, esencial en el deporte, se ha desfigurado”. Esta definición lacónica resuelve una vez más, la última en el caso del Kun Agüero, por qué el fútbol crea efigies tan rápido como las tumba. Ese terreno “más prosaico” no es sino la “mitología del contrato sideral que une los fugaces destinos de los mercenarios de la pelota a la cuenta de resultados de las marcas deportivas multinacionales”, tal como señala el propio autor del libro. Y en esa  moda, lejos del sentimentalismo filial de Raúl con el Madrid, Guardiola y el Barça o Tamudo con el Espanyol, ha caído Agüero de forma entendible en el fondo que no en las formas. Él quería jugar en el Madrid y así lo supo el club blanco; pero entre el incomprensible pacto de caballeros Real-Atlético y la obsesión de Florentino con Neymar, el ex rojiblanco se ha tenido que ‘conformar’ con una cuenta corriente rebosante de millones y un destino que no imaginaba en un principio. No obstante, sin ostentar un currículum histórico digno para un crack, el Manchester City ofrece al Kun un proyecto con chicha en el que los títulos menores ya están al alcance (ganó la pasada Copa inglesa) y la Premier es un reto, como en su día planteó exitosamente Arsene Wenger en el Arsenal.

Agüero explicó, ya como nuevo jugador celeste, que sus agentes hicieron todo lo posible para venir al Manchester. La declaración se entiende como una urgencia después de la frustración por no haber fichado ni por Madrid ni Barça, y sobre todo por sus continuos pataleos públicos. “No sé que hemos al Kun para que nos trate así”, se preguntó Enrique Cerezo anoche en la COPE. Demasiados “no quiero seguir” han ennegrecido una salida que podía haber resultado más cordial. Porque, incluso, la hinchada rojiblanca entiende que sus estrellas quieran aventuras más suculentas y entretenidas que la que plantea el club año tras año, inmerso en la búsqueda eterna de una hoja de ruta. Fernando Torres creyó que el Atleti se le quedaba pequeño y fue seducido por Rafa Benítez, aunque la penuria en títulos todavía le acompañe; Forlán también podría haber dicho adiós, pero no se precipitó y la Copa América le ha motivado para acometer otra intentona con el Atlético. También David Villa quiso irse al Madrid hace dos años y aguantó un año más en Valencia a la espera de otra gran oportunidad, la que le ha brindado el Barça. Son ejemplos que podía haber copiado el Kun en sus maneras; desgraciadamente, ha elegido la menos decorosa, la que ha encabritado al Vicente Calderón.

Culminado su fichaje, el morbo lo pone la intrahistoria: el Madrid dijo desde el primer momento que no le interesaba, que el suyo era el brasileño con cresta; habría que saber cómo de curioso fue el Barça con el delantero, toda vez que la solicitud por Alexis estuvo en la mesa desde el primer momento. Quizá Rosell indagara en la situación del Kun para buscarle las cosquillas al Madrid; la Juventus sí fue de cara desde que se abrió la veda y el City le ha pescado después de tantear al resto de pretendientes y pagar sin discusión previa los 45 millones de cláusula. El caso del Kun ha durado demasiado, bien por amagos en negociaciones o porque, verdaderamente, el jugador estaba convencido que Florentino se decantaría por él, dado que Neymar y el Santos se están haciendo los remolones. Lo cierto es que habría sido más sencillo y excitante que el Kun hubiese elegido club al estilo americano; como en la escena de la película The Blind Side, en la que el amateur de fútbol americano, Michael Oher, da a conocer su elección cogiendo una de las tres gorras que correspondían a sendas universidad que le habían hecho ofertas formales. Imaginaos gorras con escudos bordados del Madrid, Barça, City y Juventus…la decisión habría sido sencilla, mal que le pese al jeque del Manchester, si es que le preocupa haber fichado un jugador a disgusto.

¿Quién es el apuntador?

Viernes, 15 Julio 2011

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Twitter de mi compañera Arancha Rodríguez (@AranchaMOBILE) anoche, durante la entrevista del Kun Agüero en Radio La Red…”Conclusiones después de escuchar al Kun: 1) está fatal asesorado 2) tiene todo cerrado desde hace tiempo y 3) el paripé sobraba”. Una vez más, el todavía delantero del Atlético no tuvo tapujos para pregonar que se larga y punto; queda claro cristalino. Deduzco que el pataleo por fascículos no es baladí, pues la afición colchonera entendió desde el final de Liga que no es el estandarte que intuían. Pero, como en cualquier salida de un crack, se presupone cierto decoro en las maneras, y las del Kun están siendo espantosas.

El primer episodio data del 23 de mayo. Agüero anuncia en su web sus propósito…”He dicho tiempo atrás que cuando quisiera irme, lo diría públicamente. Y ese momento ha llegado. Por eso cumplo con mi palabra y aquí estoy. Me resulta difícil dejar el Atleti. Me duele y me entristece. Pero no me resulta difícil explicar por qué lo hago”. Aquella declaración de intenciones fue entendible. Su potencial no se justifica en un club ‘guadiánico’ que sobrevive en el alambre y con un eterno totum revolutum en los despachos. Por eso, Agüero confiaba en que los pretendientes cogieran turno para negociar en el Calderón y dejó que el mundillo del fútbol transcurriese como debería en estos casos tan puntuales. Justo el día después, debió explicar el comunicado de viva voz en Barajas, antes de partir a la Copa América. Obviamente, corroboró las palabras de su web y añadió que Gil Marín y Cerezo conocían sus deseos. Así, se cubriría de cualquier reproche que apuntase a una salida alevosa.

02 de junio. El Kun reitera en TYC Sports que no va de farol…”Me quiero ir del Atlético y me gustaría, obviamente, jugar en la Liga Española”. Tampoco desdeñó la Premier. Tal entrevista abrió la timba: Madrid, ¿Barça?, Manchester City y Juventus tomaron sus puestos a la espera de que Gil Marín (que no Cerezo) aceptara la oferta que más se acercara a la cláusula de 45 millones.  La Juventus iba más en serio: Antoñito Ruiz contó que emisarios italianos habían negociado tanto con la gente de Agüero como con el Atlético. Del City no se supo nada concreto, aunque sí queda el miedo de que al jeque le dé un arrebato y ponga el cheque en blanco sin toma y daca previo. Y por último, el Madrid no salía a la palestra, mientras que el Barça se esforzaba en Rossi y Alexis.

07 de julio. Leonel Agüero declara a radio La Red que su hijo va a jugar en el Atlético porque le quedan dos años de contrato…”¿Dónde va a jugar si no?”. Tiró de la prudencia que le faltó a su hijo y espetó que si ningún club paga la cláusula, cumplirá su contrato. Fue, entonces, cuando las casas de apuestas ofrecían al propio Atlético como última solución al galimatías que había liado la estrella. La idea de que el Madrid se insinuara descaradamente a Neymar y la falta de credenciales de la Juve, sin Champions, contemplaban que este verano no fuese el del Kun, como el de 2009 tampoco lo fue para David Villa, quien ansioso por venir al Madrid (o al Barça) se quedó en Valencia por la racanería de los dos grandes.

El último episodio, que no el último, se celebró anoche. La Red puede presumir de ser el medio en el que la familia Agüero está interpretando las líneas maestras del culebrón… “yo no jugaría en Racing de Avellaneda, pero el Madrid… Pongan los boletos a los clubes que quieran, menos al Atlético. Quiero salir y lo dejé claro, soy de Independiente, no del Atlético. Trataré de buscar lo mejor. No me veo ahí. No puedo mentir”. Podría haber ignorado por esta vez su deseo (Fernando Torres sólo tuvo que explicar su salida en la presentación como nuevo jugador del Liverpool en el verano de 2007), pero ya ha metido el nombre del Madrid en el redil. O sea que estas declaraciones no las ha hecho sin ton ni son; debe existir un apuntador que indica cuándo el Kun debe hablar o callar. De lo contrario, comparto con Arancha Rodríguez que no hacía falta tanto alarde de ingratitud; más que nada, porque es obvio que no puede seguir en el Atlético, y si acabase en el otro lado, no me quiero ni imaginar su recibimiento en el próximo derbi del Calderón. Reíros del que sufrió Figo en el Camp Nou en el 2000.  

¿Crear o fichar Balones de Oro?

Sbado, 11 Diciembre 2010

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La página web del Madrid ha publicado un vídeo con lo mejorcito de los chavales de Valdebebas. Os invito a verlo porque la peliculilla – siempre institucional, claro- es una chulada que muestra a niños que sueñan con ser ovacionados algún día en el Bernabeu. Lo curioso es que el club haya decidido sacar a la palestra las divinidades de su cantera justo estos días en los que Italia ha filtrado que La Masía será recompensada con un Balón de Oro. Porque hoy el mundillo de fútbol, ajeno al ciclón que estremece nuestro atletismo, rinde tributo a la escuela del Barcelona, esa que últimamente fabrica estrellas en cadena. Zubizarreta, ahora director deportivo con Rosell, dijo hace semanas que la esencia de la cantera era casi perpetua, sólo que Cruyff le dio un toque más moderno con las tesis de la siempre prolífica academia holandesa.

El caso es que dos décadas después de la impronta de Cruyff, su creación va a ser gratificada de nuevo, esta vez con Iniesta. Aunque hubiese dado igual, porque podría haberlo ganado Xavi o incluso Messi, al que le sigue faltando el respaldo de una selección creíble para ganar el Balón de Oro todos las temporadas. Pero este año es el de España, y qué mejor embajador que el autor del gol más importante de nuestra historia o el del alumno más aventajado de La Masía. Y me consta que el Madrid, en actitud elegante, lo aplaude al tiempo que reflexiona cómo crear algo similar. Ése (y ganar títulos, claro) es uno de los retos de Florentino, quien quiere dejar un legado en el que trascienda un porvenir garantizado por encima de las balanzas de pago.

Pero quizá el Madrid no debería intentar emular las tesis de Cruyff. De siempre he escuchado que el Barça enseña a sus niños teoría y práctica del balón, mientras que el Madrid sublima la psicología de la motivación. Por eso, a los azulgranas se les reconoce su exquisito mimo de la pelota y a su rival se le admira la capacidad de superación y el ‘espíritu Juanito’ que obró tantas y tantas inolvidables noches europeas, y que a la postre heredó la Quinta del Buitre. Pero todo esto es historia moderna. Antes, con las teles en blanco y negro, el Madrid ganaba porque era el más técnico, el más táctico y el que disponía de los mejores futbolistas. Así me lo reconoce el alquimista de la escritura Miguel Ors.

Desde que tengo uso de razón, Barça y Madrid han buscado la excelencia por caminos diferentes e igual de válidos. Sólo atisbo una pequeña-gran diferencia en los últimos veinte años: el Barça se ha currado sus Balones de Oro y el Madrid los ha fichado. Stoichkov representó el éxito del dream team con el premio del 94; Ronaldo siguió el consejo de Valdano a Romario y jugó como un ‘futbolista de dibujos animados’ en el Barça de sir Bobby Robson (que en paz descanse) del 97; en el 99 Rivaldo maduró en Barcelona lo que se le intuía en el Depor; Ronaldinho no desentonó en 2005 tras la ristra de premios de sus paisanos y Messi ha sido la última gran invención. Ésta tratada con más cariño, si cabe, por aquello que ha ido escalando de alevín hasta el primer equipo. Muchos Balones de Oro a los que se unirá Iniesta por su condición de compañero solidario que nunca falla en el campo y ser un jugador buenísimo, así de simple.

En el Madrid también los ha habido pero por méritos no tan exclusivos. Figo, Ronaldo y Cannavaro fueron galardonados más por su contribución mundialista que por sus credenciales en el Bernabeu. El portugués lo ganó en el 2000, justo el año de su cambio de camiseta; en el de Ronaldo pesó su Mundial de Japón y Corea, porque apenas había jugado un puñado de partidos de merengue. Y Cannavaro, al igual que Ronaldo, se lo llevó porque lideró a Italia en la conquista del Mundial de Alemania. Cierto es que Raúl lo mereció en el 2001, pero se le adelantó Michael Owen con una amalgama de trofeos menores (Copa inglesa, UEFA, Supercopa, etc).  

En definitiva, a ambos equipos les ha ido bien haciendo sus apuestas: en Barcelona alucinan cada vez que uno de los suyos es premiado, porque eso significa que el equipo arrambla con títulos, y en Madrid han tirado por fichar cracks mundiales y esperar a sus promesas. Y como las generaciones van por ciclos, quién sabe si una nueva hornada está macerándose en Valdebebas. Pero, de momento, disfrutemos de la del Barça.      

La prensa, nunca al margen

Mircoles, 17 Noviembre 2010

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Definitivamente la prensa nunca se quedará al margen. Muchas veces nos reprochan manipulaciones descaradas, otras que cortejamos en exceso a ciertos personajes y  algunas, también, que cada medio vendemos lo nuestro. Quizá a la gente no le falta razón, pero siempre nos pide omnipresencia. Y eso, precisamente, es lo que nos han reclamado con la movida entre Mourinho y Preciado. Ambos, aunque el portugués vía mutis por el foro, tienen una versión de los sucesos del parking de El Molinón. Allí ocurrieron fealdades, pero sin testigos ansiosos de micrófonos.  Por eso, desde el domingo nos hemos dedicado a sonsacar las verdades a los implicados. Lástima que a algunos oyentes/lectores les haya molestado.

Preciado, en la COPE, se fue calentando hasta que estalló entre tanta insinuación. Obviamente, él estuvo involucrado en el rifirrafe con los entrenadores del Madrid y había que escucharle. Pero, claro, había que dejar constancia de la parte acusada. Y el lunes contamos la percepción del Madrid, casualmente nada aproximada a lo que contó Preciado. El problema del club blanco es que no sacó a la palestra ningún portavoz, por lo que su silencio siembra dudas. Siempre habría sido bienvenida una aclaración pública. Para eso también estamos la prensa.

Y ayer otro protagonista, éste sí un personaje en plan peyorativo, convocó a los medios para atizar a los gurús del Barça. El representante de Ibrahimovic, aún poco avergonzado por sus bravuconadas de verano con la salida del sueco y con un resquemor de aúpa, ha soltado que Cruyff y Guardiola deberían ser ingresados en un hospital mental. Ya veis: para estas memeces también servimos. Aunque, pensándolo bien, son estas chorradas las que venden más periódicos.

¡Ah, bueno! Se me olvidaba: después de la ocurrencia del psiquiátrico,  Mino Raiola (así se llama el sujeto) buscó  desesperadamente a los periodistas para precisar que no se refería a un ‘hospital mental’ sino a un balneario. En fin, luego dicen que somos nosotros los que nos dedicamos a gilipolleces.

Una canallada…en condicional

Sbado, 13 Noviembre 2010

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José María García, el gran García, montaba un espectáculo cada vez que encendía el micrófono. Sus programas eran una especie de teatrillo con buenos y malos, donde las historias, unas veces más argumentadas que otras, discurrían con principio, nudo y desenlace. Quién no recuerda sus furibundos chascarrillos contra ‘Pablo, pablito, pablete’ Porta, Ramón Mendoza e incluso Florentino Pérez; o su defensa espartana de Javier Clemente. Ésa era la gracia de sus medianoches.

Pues bien, al eximio locutor le habría encantado la ‘canallada’ entre Mourinho y Preciado. Y eso que aquí no hay héroes ni villanos; los dos la han cagado a su manera. El del Sporting por pasarse de campechano y Mourinho, porque tantas insidias gratuitas alientan recaditos como los de ayer.

Preciado, un tío conocido por su afabilidad, me dejó estupefacto con su sinceridad desaforada. Todos hemos pensado, quizá en algún momento, que Mourinho es un presumido recalcitrante porque nunca duda en sacar a relucir su ‘titulitis’ cuando acecha algún competidor. Sí, el técnico del Madrid recurre cada dos por tres a esa petulancia que a algunos les enfervoriza y otros repugnan. Y no vale que él sea así, o ¿no dicen que el fútbol es un deporte de caballeros?

Y aunque Mourinho soltó aquello de que el Sporting se había tomado a guasa su visita al Camp Nou, Preciado no ha debido caer en un fogueo que ni le enaltece ni le sirve para mucho. Sugerir que ubiquen a Mourinho (que no podrá sentarse en el banquillo por sanción) en el sector del grupo ultra del Sporting es un mensaje descarado que viene a decir que desearía verle sufrir un rato. Y, ciertamente, no es para reírse; al fin y al cabo, esto es un negocio de entretenimiento.

Pero Preciado sí tiene razón en pensar que Mou sería un canalla, si es verdad que el portugués creyó de veras que el Sporting se había dejado perder contra el Barça. Porque ni al Sporting ni a ningún otro de Primera se le puede dudar su profesionalidad. Y hoy habréis leído en la prensa el titular contundente de ‘Mou es un canalla’. Tampoco os dejéis engañar, Preciado no lo aseveró de tal modo; lo puso en condicional. Lo que pasa es que el periodismo a veces, sólo a veces, en su naturaleza poliédrica muestra su lado más cochino. A mí no me han gustado las primeras planas de este sábado.

Lo más decoroso, si es que puede rascarse algo de esta historia, lo deberían poner Mourinho y Preciado con una buena charla en privado. Si se aclaran, las declaraciones habrán quedado en anécdota; de lo contrario, Mou continuará provocando a medio mundo y otro Preciado de por ahí saldrá a la palestra para soltar una batería de insultos más categóricos que un ‘canalla’ en condicional.  

¿Forlán al Madrid? No creo que quiera él

Mircoles, 10 Noviembre 2010

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¿Forlán al Madrid? Lo que les faltaba a Higuaín, Benzema y Agüero. MARCA anuncia hoy el posible fichaje del uruguayo, que llegaría … para jugar en el banquillo, intuyo yo. Tiene gracia la historia porque el Madrid sí ha confesado más de una vez que Forlán fue un objetivo preferente durante el verano en el que acabó viniendo Benzema. Pero el uruguayo se ha hecho mayor y, a pesar de su extraordinario físico, su pegada ha envejecido; quizá sea por el estrés que le provoca arreglar casi siempre los entuertos de sus compañeros. Encima, todavía no le ha cogido el gustillo ni a la temporada ni a su compi Agüero. Es por ello, que el equipo está dando bandazos considerables en este arranque.

Forlán acabó empachado de Mundial. Tanta loa acabó extenuándole hasta el punto que no pudo disfrutar de un verano relajado. Obviamente, debía atender a los ‘ofertones’ del mercado. Pero no insistió mucho con sus pretendientes, debió pensar que la Europa League era la premonición de una etapa trufada de copas. Quienes no pensarán lo mismo serán los directivos, que habrán visto la oportunidad de equilibrar un poquito la balanza de pagos a cambio de un tío del que no esperan mucho más. Claro, les queda el Kun, otro que necesita espabilar con inminencia. Porque, aunque parezca extraño, la fragilidad del equipo este año viene de la delantera, no de sus defensas, que también han hecho de las suyas.

Entonces, supongamos que Forlán termina en el Madrid. Allí el cupo tiene overbooking. Cristiano es el delantero centro fantasma: juega inclinado en la izquierda, pero se atiborra a goles como si fuera el último jugador. Higuaín ha aprendido a marcar en partidos con cierta enjundia, como el de San Siro, y pronosticará más de veinte. Y Benzema merece el indulto de Mourinho; ha jugado más avispado en un puñado de partidos que en toda la temporada anterior. En el Madrid confían en él, de momento.

O sea que dudo que Forlán quiera exprimir sus últimos resuellos desde un banquillo. No obstante, a lo mejor vuelve a engatillar unos cuantos balones más y coge la racha estratosférica que le obsequió con la Bota de Oro. Aún así, debería agotar su carrera en un club que le prometiera de inicio ciertas bulas. En el Madrid podría desesperarse. Y no lo digo por la edad, porque si existe un émulo de Van Nistelrooy, quien marcó de todos los colores cumplidos los treinta, es precisamente el uruguayo. Pero en aquel Madrid, Ruud fue fichado para golear por delante de Raúl y Robinho. Hoy nada es igual.

Ujfalusi, un tío harto de vaciles

Lunes, 20 Septiembre 2010

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De Gea por encima de todos. Fue el gran protagonista de la jornada con sus palomitas y unos contra unos; desde aquel penalti que detuvo a Milito (Diego) en la Supercopa europea, clama por un huequecito en la selección, aunque sea jugar una pachanga contra Liechtenstein. Ya es mayor y, por tanto, se le debe poner en un pedestal cuando se salga (como ayer) y criticarle cuando la pifie. No obstante, si hubiera parado todo, habría sido la actuación más perfecta que se le recuerda a un portero, incluido Casillas.

Como casi tan perfecto fue el propósito del Barcelona: sobar la pelota hasta marear al Atlético. Ciertamente, la machada del Hércules ha quedado en anécdota porque Xavi volvió a explicar a los compis su librillo de estilo. Y quien más rápido lo ha asimilado ha sido el ubicuo Iniesta: se coloca en la izquierda, pero jugaría en la derecha con los ojos vendados; Guardiola no le prefiere como volante, pero todo gira a su alrededor; es generoso en defensa, pero nunca se pierde un contraataque. Vamos, es Iniesta.

Y Ujfalusi es un tío harto de vaciles que, sin ton ni son, se fue directo al tobillo de Messi. Su roja directa es indiscutible y un buen puñado de partidos lejos de otros tobillos tampoco sería escandaloso. Pero le entiendo: yo también me calentaría si un ‘enano’ me la liase de todos los colores con el balón. Llega un momento en el que Messi parece que se cachondea de cualquiera con fintas, regates, esprines y toquecitos. En definitiva, que sólo De Gea pudo librarse del pitorreo del argentino y el de todo el Barça. Aunque, de chiste también fue el empeño de Agüero: pataleó por jugar sin recomendación médica y después se abstuvo de meter la pierna por si las moscas. Muy poco profesional.

O sea que después de tres partidos sólo cambia que el Barcelona no ha hecho pleno. Su juego sigue embragado en sexta marcha y el del Madrid (por aquello de la dualidad del campeonato) aún no carbura, ni siquiera revela una prueba de lo que podría ser. En Anoeta volvió el tran tran, con segundos lúcidos y minutos desesperantes. Mourinho insiste en el fútbol control, pero si pudieseis ralentizar la velocidad de vuestra tele, daría igual: los jugadores se moverían igual y el balón no circularía más rápido. Es más, es que casi siempre pierden lo porque no saben cómo meter gol…o lo más fácil, se lo pasan a Cristiano a cincuenta metros de la portería que ya se encargará él de liar algo.

Y yo me pregunto si Mourinho cree en serio que tendría tiempo para entrenar a Portugal dos partidos. Lo que tiene que hacer desde hoy es poner a Xabi Alonso a sacar córners, que el otro día no dio una; a la defensa a tirar bien los fueras de juego y a los delanteros a aprenderse alguna jugada de estrategia, que de vez en cuando funcionan. Entonces, cuando logre apañar todo lo anterior, quizá le sobren días para arreglar el mitote que hay montado en su país. Por el momento, su único cometido es el de seguir testando al Madrid hasta encontrar algo digestible.

Mala praxis

Domingo, 12 Septiembre 2010

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Le brindaron una segunda oportunidad para demostrar que no era tan malo y la aprovechó. Paradojas de la vida, fue Drenthe quien ovacionó al Camp Nou cuando le cambiaron, con el partido medio resuelto para el Hércules y el resquemor del díscolo holandés olvidado. El recuerdo fatídico del mano a mano con Valdés en el Barça-Madrid de hace dos años se había esfumado; Drenthe volvía a sentirse útil y quién sabe si al nivel de aquella promesa que se iba a comer el mundo con veinte añitos. Suena bestial, pero ésa fue la noticia del Camp Nou. Bueno, ésa y el baño táctico que le dio ‘Boquerón’ Esteban a Guardiola. Lo había advertido el míster del Hércules en la previa, “venimos a ganar, el empate ya lo tenemos”. Claro, todo el mundo (sin excepción) se partió de risa con esta declaración…de intenciones. Porque atrevido fue el propósito y monumental las consecuencias.

Hasta Guardiola hincó la rodilla con el jaque mate del recién ascendido.  No pudo encontrar excusas, tan poco las rebuscó: había ganado el mejor y punto. Al Barça hay que acusarle de mala praxis, puesto que olvidó su vademécum exclusivo y casi irrepetible. Por de pronto, el batacazo evidencia que Xavi es Xavi y no hay más que hablar. Pep pensó que el Hércules sería un eficaz conejillo de indias para inventar nuevos galimatías. Y en eso se quedó: en un lío de demarcaciones que marearon a los que debían marear (valga y muy bien la redundancia) al contrario. Iniesta empezó desubicado y acabó desesperado; Mascherano se acojonó cada vez que atacaba con la pelotita en sus pies y Bojan nunca encontró a Villa. Entre tanto, no le vamos a exigir a Messi alardes circenses cada fin de semana; se las suele arreglar solito o en pareja (Xavi), pero a veces él no inventa el fútbol.

Como tampoco lo inventa Mourinho, y dudo que pretenda hacerlo. Su criatura sigue en estado embrionario, con pocos visos de una madurez extraordinaria. Querría decir a los socios del Bernabeu que no se acostumbren a espesores como el de ayer, pero les estaría mintiendo. A Mou le han traído para ganar y así se consiguen títulos, lógico. No obstante, si la vida se plantease como el juego del Madrid, vivir sería un coñazo. Cambian los jugadores, los esquemas, pero la idea no se borra y va camino de perpetuarse. El Madrid ataca sin ton ni son, a lo que salga; planta delanteros y ya pasará algo, que casi siempre es una buena pila de goles. Lo hacía con Raúl en plan killer,  también envidaba todo a la inspiración de Ronaldo (el gordito) y no deja de fiar su mordiente a la millonada que cuestan sus goleadores. Sobre todo, a  la de Cristiano.

Y eso que el crack de cracks lo intenta por tierra, mar y aire. Busca el golito él solo, como el niño que le da la tabarra a su madre para que le compre el dichoso juguete, pero de momento cero de dos. Aún así, si hay algo inimaginable para el madridismo es que su dios Ra no vaya a clavar una veintena de goles, como mínimo. En cuanto meta el primero, los demás llegarán por inercia. Es lo que tiene ser CR9…perdón, 7.