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“Pedro es el más espabilado con y sin balón”

Sbado, 1 Agosto 2015

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“Cuando todos fallan, él acierta. Es un futbolista al que le sale todo bien”. Minutos después del baile de Wembley, Guardiola respondió a un periodista británico en la sala de prensa interesado en la actuación de Pedro Rodríguez, entonces Pedrito. El Barça acababa de desquiciar al Manchester United en una de las finales de Champions más descaradas de la historia. Fue 3-1 porque los azulgranas así lo quisieron, con un fútbol delicatessen sólo apto para románticos del ‘cruyffismo’. Y no fue Messi quien comenzó la juerga, sino ese veinteañero tímido delante de las cámaras, y escurridizo y pícaro con las botas puestas, que batió a Van der Sar con una especie de putt perfecto y dejó en muy buen lugar a su descubridor, el ojeador canario Sixto Alfonso. “No es bueno porque le suele salir todo, sino porque siempre elige bien”, se ufana en contar el cazatalentos. Coincide Guardiola, quien aposto por él, al igual que por Busquets, como productos de edición limitada de La Masía.

Pedro ha jugado más de 300 partidos, 200 de titular y 98 goles oficiales. “Siempre cumple. No se puede decir lo mismo de muchos otros”, espetó Tito Vilanova en una entrevista a Barça TV.  Claro que su nombre no vendía periódicos ni camisetas; por eso, tuvo que batirse el cobre con personajes de escaparate de Quinta Avenida: en su primer año llegó Ibrahimovic, a continuación David Villa y tiempo después el sueño pernicioso del ex presidente Rosell: Neymar. Cualquier otro habría pedido el exilio, pero ningún entrenador, incluido el ‘Tata’ Martino, quiso desprenderse de un auténtico obrero del fútbol. “Es de los delanteros que mejor me entienden el pase al hueco”, aseguró Xavi Hernández; su primer gol en el Bernabéu (0-2 en la 2009/2010) y el que abrió el cinturón metálico del United en Wembley lo atestiguan. Quizá el mejor cumplido, el que más le gusta a él, se lo sugirió su amigo Busi: “Es el futbolista más espabilado que conozco con y sin balón”. Quizá sea ese el secreto por el que el Barça se resiste a venderlo; también Guti tuvo el suyo que le mantuvo en el Real Madrid década y media.

El Manchester United supuestamente ha pujado fuerte por Pedro (el Barça lo niega) porque no quiere ser el “mejor cuarto delantero del mundo”. Así le considera Luis Enrique cuando le explicó que delante tiene a los “tres mejores del mundo”. Él lo asume con la misma facilidad con la que quiere que el club le agilice una despedida sencilla. Porque así es su vida fuera de un vestuario repleto de egos ‘hollywoodienses’. Su intención es jugar el puñado de minutos que no le descarte para la próxima Eurocopa, ya que Del Bosque insiste en que “la agresividad de Pedro rompe con el molde de España de jugar al pie”. Y de paso, probar otras ligas, por ejemplo la Premier. Allí puede que se rencuentre con el tipo con quien más ha disfrutado y aprendido en los entrenamientos: Thierry Henry, que vive en Las Islas. Fue un solo año de convivencia, pero dio para un máster acelerado con monsieur Tití. Por si acaso, los interminables rumores del mercado también apuntan al Bayern de Guardiola. Caché no le va a faltar, es el currículum que se ha currado el único futbolista de la historia (sí, de la historia) en marcar en todas las competiciones imaginables de clubes en una sola temporada. El Pedrito del Barça quiere alzar el vuelo, sólo que ahora será Pedro. Sencillo, punto.


Un tío diferente

Jueves, 7 Febrero 2013

Guardiola siempre le ha definido como “un futbolista que lo hace todo bien”, correcto; pero quizá sea Sixto Alfonso, el descubridor de Pedro, quien más atine: “es muy bueno no porque le sale todo, sino porque siempre sabe elegir cómo perseverar”. Me quedo con esta última. Algún día este ojeador canario, que también dio fama a David Silva, tendrá el reconocimiento que se merece. El fútbol de las islas es una cantera de niños rápidos, escurridizos y con un mimo extraordinario del balón. Pero el último y más resolutivo sigue siendo Pedro (ya jamás ‘Pedrito’), velocista, futbolista y con rol de ‘desatascador’, aunque sus estadísticas en el Barça hayan bajado durante esta temporada. Cuando todos fallan, él acierta; si a Xavi e Iniesta se les bloquea el chip inteligente, es el canario quien programa un par de destellos y adelante. Lo lleva haciendo desde que marcó su primer gol oficial con el Barça en San Mamés, en la Supercopa del 2009. Fue entonces cuando firmó su primer contrato profesional y también cuando Guardiola intuyó que su chaval valdría para algo más que cubrir suplencias coperas o minutos de la basura.

Pedro ha recuperado su excelso estado de forma, sin duda la mejor noticia para Tito Vilanova y, por supuesto, Del Bosque. Su titularidad nunca se cuestiona porque una carrera repentina por la banda o un desmarque al contraataque solucionan partidos para el Barça. No obstante, esa arrancada explosiva, con permiso de la de Messi, también es un arma muy práctica para voltear resultados desde el banquillo. Por eso, pocos jugadores en la Liga atesoran la polivalencia de Pedro. Su actual entrenador comentó durante la pasada pretemporada que Pedro pertenecía a ese “selecto grupo de La Masía que entendió con creces a los mayores”; no en vano, su estreno hollywoodiense fue, simplemente, bestial, con goles decisivos en todas las competiciones. Sin embargo, una mala temporada estuvo a punto de condenarle el último verano: el club necesitaba hacer cajas y puso al canario el cartel de transferible. Pero ni una sola queja pública: Pedro confío en sí mismo, se entrenó hasta la extenuación, como querría cualquier entrenador del mundo, y se aprovechó como nadie de ese pequeño matiz entre las pizarras de Guardiola y Tito: éste último le ha abierto al Barça las alas, por tanto, requiere extremos puros que abran el campo hasta las líneas de cal. Y, claro está, Pedro es el más idóneo de entre toda la plantilla.

“Nunca he visto a un chaval tan espabilado con y sin balón”. Sergio Busquets ya avisó hace cuatro años, cuando Pedro irrumpió en los planes de Guardiola con la misma verticalidad con la que rompe defensas. Por algo, Busi es el mejor amigo del canario dentro del vestuario y quien mejor le conoce. Pero la explicación más convincente de por qué Pedro debe jugar con la selección la ha dado el mismo Del Bosque: “aporta la agresividad defensiva que rompe con nuestro molde de jugar al pie”. Cierto, lo sabe el seleccionador y también el Barça, cuando no apuesta todo a la inspiración de Messi y el fútbol de salón. Quizás, por eso, es entendible que el tutor de quien mejor recuerdo guarda el canario en los entrenamientos sea Thierry Henry, velocidad pura…como Pedro.  

Alexis es la respuesta

Mircoles, 15 Febrero 2012

Mourinho tuvo razón el pasado domingo cuando explicó que “otros equipos tocan y tocan, y la gente los aplaude”. Es el estilo irrenunciable del Barcelona, que agota su paciencia estoica mareando el balón hasta que encuentra un resquicio. Anoche hubo momentos en que la posesión fue indecente: casi ochenta por ciento para los culés contra un Leverkusen cuya vocación natural es buscar arreones ofensivos. Quizá el miedo reverencial de enfrentarse a un Barça enrabietado le obligó a plantar un intento de catenaccio descarado (quedó claro que a los alemanes no se les da tan bien como a los italianos). El caso es que el Barça se encontró a sí mismo, cómodo basculando el balón de un lado a otro como si se tratase de un equipo de balonmano, y firmó ante notario que Cesc, Iniesta o Xavi, uno o varios a la vez, no pueden quedarse fuera del once. De esos tres, Fábregas es quien mejor atiende a los caprichos de Guardiola: puede jugar de dichoso ‘falso nueve’ y también en su oficio innato, el de la creación. Pero para esto último necesita un delantero centro y Alexis ha demostrado con creces que él es la respuesta.

Por una vez, a Guardiola no le ha traicionado su ojo clínico: el chileno reúne los requisitos que su entrenador no encontró en Eto’o ni Ibrahimovic. Necesitaba un ariete que se diese codazos con las defensas enemigas, inventase espacios en esa línea y no se lo pensara dos veces en el momento de disparar…Alexis es su hombre. Le gusta hacer el ‘trabajo sucio’ y ese marrón es de lo más agradecido dentro de un equipo. Por eso, Guardiola está fascinado con él y le añora cuando está lesionado. Además, sus compañeros, en especial Messi, se están percatando que siempre que el balón termina en Alexis, ronda el peligro, bien sea en un remate a bocajarro (su gol ante Osasuna)  o una jugada en carrera. A día de hoy, su PVP de 40 millones está dejando de ser disparatado. De momento, el camino del delantero está expedito sin un competidor directo; habrá que esperar a la vuelta de David Villa para averiguar si Guardiola mantiene su idea de Alexis o combina los recursos de sus dos delanteros, como suele hacer últimamente Mourinho con Benzema e Higuaín.

Cesc comentó en Alemania que van recuperando el físico y, sobre todo, efectivos. Se notó cuando Pedro entró al campo; llevaba tiempo sin estar en la onda, bien por lesión o por un bajón de juego. El caso es que no era ese ‘Pedrito’ que tanto enamoró en sus primeros tiempos y del que se decía que su mejor virtud no era el don de golear en todas las competiciones sino el de elegir siempre la decisión correcta. El canario en su máximo apogeo descarga trabajo a sus centrocampistas y deja suelto a Messi para que torpedeé las líneas enemigas. A veces jugará titular y otras no, pero Pedro on fire es más imprescindible de lo que aparenta. Y Guardiola lo sabe, por algo ha sido uno de sus grandes órdagos de La Masía.

En definitiva, la Champions se nota que sigue siendo la competición fetiche del Barça. El Leverkusen había tenido en sus narices el ejemplo pintiparado de cómo morderle en la yugular; bastaba con haber seguido al dedillo el vídeo de Osasuna. Pero esta vez el césped no estaba minado ni el talante era el de ganar para seguir remando…por si acaso. No, el Barça maneja los tiempos de la Champions como en su día lo hizo el Madrid de la etapa gloriosa 98-2002. Y si le urge marear la pelota con cientos de pases para llegar a la portería contraria, nadie se lo va a reprochar en Europa, sencillamente porque nadie sabe (o quiere) hacerlo. Ni siquiera Mourinho, porque como él mismo reconoció “otros equipos tocan y tocan, y la gente los aplaude…pero en el Bernabeu nos pitan”. Cuestión de gustos.

Héroe y villano

Jueves, 28 Abril 2011

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¡Estudiad Derecho!, Madrid y Barça han abierto bolsa de trabajo. Es la conclusión chistosa que se deduce del galimatías jurídico en el que se han embolicado ambos clubes. Porque la expulsión de Pepe ha desatado un asunto casi de Estado en el que, por supuesto, Mourinho es héroe y villano. El fuego cruzado entre los entrenadores tan sólo encendió el seísmo que se espera en las próximas horas y  tanta crispación sólo contempla una solución: que se acabe de una vez el dichoso rally de los clásicos. Los telediarios no se cansan de emitir la rueda de prensa del portugués; los periódicos encontraron en el ‘ ¿por qué?’ la coartada perfecta para no hablar del partido, que dicho sea de paso, fue el peor de los tres jugados….¿y las aficiones? Pues los azulgranas relamiéndose con aquella final de Roma contra el United y los otros sopesando si Wolfgang Stark es un instrumento más de la supuesta conspiración UEFA que denuncia Mou o si éste debió plantear algo más que no perder en su Bernabeu.

El dilema de la roja de Pepe cambió el partido (eso es indiscutible); si fue acertada o no depende de la interpretación arbitral: Stark dudó y sólo le echó por la determinación de su asistente. Pero mal haría el Madrid en simplificar la derrota en ese lance; el trasfondo subyacente describe a un equipo simplón que se fió de la Copa para jugar con las mismas cartas la Champions. Y eso que la actitud no fue ni mucho menos la de Mestalla; más bien se asemejó a la del clásico liguero. No es opinión, es la evidencia que delató Cristiano Ronaldo cuando a los diez minutos se hartó de la táctica férrea de su entrenador y reclamó presión en campo contrario. Sus aspavientos no fueron la única prueba… “No me gusta jugar con ese estilo pero tengo que adaptarme”, la resignación del crack era demasiado descarada. El problema es que la dimensión arbitral eclipsó todo lo demás y Mourinho se salió con la suya: fue raudo para soltar su perorata ante las cámaras y se convirtió (como él planeó) en el pim,pam, pum de la opinión pública, no por su calamitoso planteamiento, sino por la ristra de ‘verdades en el mundo hipócrita’ que hoy ha denunciado el Barça.

Tampoco el Barcelona mereció un premio tan goloso: Messi suspiró cuando Pepe enfiló la bocana de vestuarios y, entonces, sacó su geniecillo para matar la eliminatoria. El resto, menos Xavi, cayeron en la bronca continua y alguno, como Pedro, inventó. La hipótesis más lógica si el Madrid hubiese mantenido a los once es una obcecación desesperante por el 0-0, tal como reconoció Mou. El mister ha conseguido cambiar las prioridades del club que pregona la excelencia cada vez que se encienden los micrófonos…y eso es peligroso para las intenciones ‘cortoplacistas’ de Florentino. Obviamente, esto sobraría si el Madrid hubiese sorprendido con una segunda victoria consecutiva, pero ése es el riesgo que ha propuesto el portugués: ganar de cualquier manera justifica todo, perder descubre las penurias, y ayer hubo muchas. Como, por ejemplo, desaprovechar el talento de Özil alineándole solo y perdido en la delantera. Un dato: el alemán no ha jugado más de cuarenta y cinco minutos en cada clásico, y supuestamente venía como un proyectil. Su ostracismo dio el relevo a Adebayor, no sé con qué propósito. El togolés es un buen delantero que necesita de compañeros que le conciban como un pivote de balonmano. Es una pena que Benzema e Higuaín, que volatilizaron al Valencia la pasada jornada, no encajen en la fundición de Mourinho. Quizá ahora que el Madrid viaja al Camp Nou descompuesto y sin presión, haya margen para los ‘jugones’, incluido Kaká.

El desenlace, como decía al principio, trasciende del tapete. El Barça quiere empurar a Mourinho por injurias y calumnias contra su historia; el Madrid también ha movilizado a sus abogados para reprender la actitud de algunos barcelonistas (dedúzcase Pedro por fingimiento, Pinto por bruto y Alves por liarla todo el partido) y la UEFA ha declarado al portugués enemigo perpetuo. No recuerdo un combate tan cruento y serio (las demandas lo corroboran) ni siquiera en los tiempos de Núñez y Mendoza, en los que las provocaciones no pasaban de pura guasa. Esto va en serio. Y, por cierto, en medio de la deflagración el héroe y villano espetó que están eliminados y sólo irán a Barcelona por respeto…Bernd Schuster exclamó que era imposible ganarle al Barça después de perder 3-4 con el Sevilla (07/12/08)  y Ramón Calderón le sentenció. No ocurrirá lo mismo en este caso: el actual mister, para bien o para mal, es necesario para este Madrid. Pero, ¿hasta cuándo?

P.D: el diario AS ha publicado una encuesta digital con la pregunta ‘¿Sientes que empieza a decrecer el fervor por José Mourinho?’…con casi 150.000 votos, el 61% de los internautas cree que sí, ¿algo está cambiando?

Pedro no dispara al palo

Martes, 4 Enero 2011

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Guardiola no se equivocó cuando exigió cautela ante la venida de un Levante desmoralizado y todavía aterrado tras su paso por el Bernabeu. El motivo de su sorprendente prudencia fue el parón navideño que, según Pep, invita a la distracción y la desconcentración (para eso son vacaciones, ¿no?). Y lo que parecía un argumento preventivo de ‘ponerse la venda antes de la herida’ fue una evidencia a tenor de lo sucedido en el Camp Nou. Porque el Barça ganó con desgana; holgazaneó a pesar de que el rival se atrevió a intimidar y deambuló por el césped sin intención concreta. De estos partidos siempre se dice que son los típicos tontos de temporada: estaba meridianamente claro que el Barça ganaría,  la gracia era saber cómo.

Y la conclusión más aproximada, creo yo, es que Pep siempre encuentra recursos inopinados. El último y más resolutivo sigue siendo Pedro (ya jamás ‘Pedrito’), de profesión futbolista y rol de ‘desatascador’. Cuando todos fallan, él acierta; si a Xavi e Iniesta se les atora el chip inteligente, es el canario quien programa un par de destellos y adelante. Lo lleva haciendo desde que marcó su primer gol oficial con el Barça en San Mamés, en la Supercopa del 2009. Fue entonces cuando firmó su primer contrato profesional y también cuando su entrenador intuyó que su chaval valdría para algo más que cubrir suplencias coperas o minutos de la basura.

Guardiola siempre le define como “un futbolista que lo hace todo bien”, correcto; pero quizá sea Sixto Alfonso, el descubridor de Pedro, el que más atine: “es muy bueno no porque le sale todo, sino porque siempre sabe elegir cómo perseverar”. Me quedo con esta última. Un día hablaré de este ojeador canario, que también dio fama a Silva y a Jeffren. El fútbol de las islas es una cantera de niños rápidos, escurridizos y con un mimo extraordinario del balón.

El caso es que Pedro, por el momento, no dispara al palo. Bueno, sí, ahí está el dato: ante el Levante su pelota rebotó en el palo por primera vez, porque siempre suele ser gol. Su eficacia goleadora y, a la vez, silenciosa (no se le da mucha coba) recuerda a la de otro delantero con mucho apego a Canarias: Juan Antonio Pizzi. Y eso que éste era argentino, pero su estancia inolvidable en el Tenerife fue su máxima credencial para fichar por el Barcelona justo en la temporada de Ronaldo. Fue en Can Barça, como suplente de lujo del brasileño, donde asumió el rol que hoy se ha arrogado Pedro. Pizzi tenía la misión de aniquilar los partidos cuando llegaban a su estertor; casi salía a gol por actuación. La diferencia es que Pedro es titular indiscutible desde hace tiempo y se ha inventado la virtud de chutar sólo en situaciones claras y, lo que es más importante, claves. Por eso y al igual que Xavi e Iniesta, es un jugador único. 

De Sevilla a Clemente

Domingo, 9 Mayo 2010

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Pues nada, habrá que esperar una jornada más. No es para menos cuando Barça y Madrid no tienen más obligación que jugar un partido por semana. Y eso que la Liga tuvo su gracia durante diez minutos, los que precisó el Sevilla para casi volatilizar el partido. Quién sabe lo que habría ocurrido si su conato de remontada hubiese llegado antes. Aunque, analizándolo fríamente, los últimos momentos fueron un auténtico ‘fútbol control’ del Barcelona. El caso es que los chicos de Guardiola solventaron la visita más crucial con una demoledora demostración: una defensa bien adelantada por Piqué y Puyol, Dani Alvés que volvió a jugar al correcaminos por la derecha y Xavi que se empachó de pases al hueco. Y claro, entre Messi, Bojan y Pedro desahuciaron a Fazio y Escudé. Obviamente, con semejante panorama da igual que el rival fuese el Sevilla, Chelsea o Bayer. Bueno, cualquiera menos el Inter.

De la goleada del Madrid hay poco que contar. La primera parte fue un soberano coñazo, con Cristiano intentándolo por su cuenta (como siempre) y Granero esforzándose por contentar a Pellegrini. De ese sopor sólo es rescatable la maravilla de Yeste, ese chico que iba para jugadorazo y se ha quedado en uno del montón. En la reanudación el Madrid abusó del Athletic metiéndolo dentro de la portería. Sólo faltaban las buenas nuevas de Sevilla que nunca llegaron. Por cierto, Kaká sigue intentando coger la forma idónea para el Mundial y quién sabe si para la próxima temporada. En consonancia,  el club está a la espera de averiguar si sus sesenta y cinco millones rentan algo.

O sea que el Madrid debe envidarlo todo a un protagonista que simpatiza más bien poco con los merengues. Ése es Javi Clemente, a quien el madridismo escudriñará con detalle en el Camp Nou para comprobar que ‘no se deja’ contra el Barça. Sinceramente, las opciones del Valladolid son casi nulas; sólo hay una estrategia posible, la de poner zagueros colgando del larguero y esperar el milagro. Pero ahora mismo una victoria de Clemente es más complicada que el Madrid se corone campeón de Europa, y eso ya es harto difícil.     

Papeleo para la segunda vuelta

Domingo, 17 Enero 2010

Suena disparatado pero es lo que hay: el Barça ya tiene media Liga hecha. Guardiola borró de un plumazo los rescoldos del fiasco copero con una goleada de acojone. Fueron cuatro y el mejor del partido volvió a ser Palop por segunda vez consecutiva en una semana. O sea, que los sevillistas no se llevaron ocho o nueve porque su portero estuvo intratable y, sobre todo, porque el Barça no los necesitó. Guardiola fragua este tipo de paseos militares de la manera más simplona: no espera a que el contrario se debilite, sencillamente ataca y ataca con sentido desde el pitido inicial. Normal que después de un buen puñado de ocasiones, acaben entrando una detrás de otra. Es lo que suele pasar cuando el míster arranca su apisonadora a mil revoluciones.

Y por supuesto hay que seguir rindiendo pleitesía a Pedro. Aludo al chaval porque ya ha pasado de ser revelación a jugador contrastado. Su meteórica carrera se ha erigido con una dosis permanente de goles y buenos modos. Si sale titular, lo borda; si Guardiola le saca al final para deshacer el entuerto, decide, y si sustituye a alguien para finiquitar el partido, cumple. Todo lo hace bien y tal como quiere su entrenador. Perfecto.

La próxima orgía del ‘megaBarça’ espera en Valladolid y después a cumplir con el papeleo de la segunda vuelta. Por tanto, nos espera un divertido trámite hasta el final de Liga, al no ser que este equipo se inmole (algo casi imposible) o el Madrid se saque un conejo de la chistera (aún más difícil). No ha empezado nada bien el año para Pellegrini. Creía que había cogido el pulso al equipo y dos visitas latosas han echado abajo su idea de equipo. Ésa que todavía no está clara por más que pasen los meses. Puede que el chileno pase olímpicamente de variar sistemas, pero es que tampoco reacciona cuando vienen mal dadas. Y ayer el Madrid se dejó llevar, como casi siempre, por la inercia del partido. Lo peor no es que el equipo esté averiado, que lo está, sino que los jugadores no aparecen.

Vale que Benzema se esforzó y buscó el peligro, pero a los goleadores se les exige rentabilidad y el francés todavía no ha marcado fuera del Bernabeu. Por cierto, Pedrito lleva los mismos goles que la estrella del Madrid. Dato más que inquietante. Como también inquieta la abulia de Kaká. Quizá la pubalgia le haya pasado factura o quizá su pasotismo se deba a que está a disgusto en el campo. Tampoco él le ha pillado ritmo a la competición ni a Cristiano Ronaldo. Por ello,  la simbiosis soñada entre portugués y brasileño es eso, un sueño.