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A Florentino le hace tilín

Mircoles, 23 Febrero 2011

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Gerland fue el escenario de la redención. Quizá sea atrevido barruntar que el Madrid está cambiando la historia un poquito, tal como anunció Mourinho, pero es evidente que este equipo está provisto de mejores accesorios para alargar la carrera por la Champions. ¿Favorito? Todavía le veo verde, aunque sólo vislumbro Barcelona como rival inexpugnable (y eso que los azulgranas tienen más deberes para la vuelta). Del resto de la ristra de candidatos, el Madrid de Mou se puede batir el cobre con ellos pudiendo salir victorioso; Manchester, Chelsea, Inter y Bayer no caminan con más garbo que los merengues. Tan sólo el United, que con un fútbol muy práctico en toda su esencia, lidera con creces al Premier.

Pero el Madrid está mimando esta Copa de Europa con un tacto especial. La prueba más fehaciente fue el impulso vehemente de Florentino en el palco de Gerland cuando su capricho Benzema percutió el 0-1. El sorprendente arrebato de quien siempre ojea los partidos en pose hierática (como las divinidades egipcias) puede interpretarse con dos lecturas: o bien el presidente eligió tal momento para vindicar su perspicacia con su delantero, o era el alivio definitivo a la némesis de los octavos de final. Imaginar un guión con ese ejecutor parecía inimaginable: tal vez porque hasta hoy sólo el vestuario confiaba en Benzema, para la prensa seguía siendo ‘Benzemalo’. Por lo menos, se ha ganado cierto margen para no ser criticado; o sea, que si el francés no ve puerta en un puñado de partidos, el gol de anoche le valdrá como coartada. Pero me cuentan que Karim agradece la competitividad con Adebayor porque ya no se siente inútil. Y aunque no cambie ese rostro pavisoso, le pone que Mou le haya dado tanta caña. Sí, el fin ha justificado los medios.

Benzema salió porque el Madrid debía refrescarse en el ataque: Adebayor porfió en presionar a los centrales Cris y Lovren, pero llegó un momento en el que sus zancadas al estilo de los avatares de James Cameron (símil made in Tiempo de Juego) no acortaban tantos metros; Cristiano no lograba enganchar el balón en un galope de los suyos y tuvo que conformarse con disparar las faltas, una reventó el palo; Di María buscó un dribling que nunca encontró, pero fue generoso en el esfuerzo pues corrió como los niños al escondite. Y la gran pena fue que Özil estuviese en el limbo casi todo el partido, ésa es la remora que le impide salirse en cada partido. Se esconde y el equipo pierde agudeza para inventarse pases entre líneas. Menos mal que volvió a la Tierra en el tramo decisivo y su pillería permitió la jugada resolutiva de Benzema. No obstante, el mediapunta alemán tiene que quitarse de una vez el corsé de chico nuevo y arrogarse responsabilidades de crack, porque Kaká está al acecho y, aunque no intimide, su nombre y los millones de la compra todavía pesan.

Quien sí es un jugadorazo contrastado es Xabi Alonso. Su fulgurante progresión no tiene límites. Anoche no sólo fue el distribuidor oficial, sino que también improvisó de ‘Makelele’ de turno. Robó más pelotas que Khedira en lo que va de temporada y resolvió el galimatías táctico de Mourinho: al Madrid le hace falta una réplica de Xabi sin ninguna diferencia. Eso o traer a una bestia que coja el ‘coche escoba’ y se lleve todo por delante de la defensa. Me gusta el ghanés Essien, pero mucho tendría que agravarse esa demarcación para que viniese. Khedira se preocupa más por no perder su posición que por hacer de escudero del donostiarra, mientras que Lass enchufa su batería y no se está quieto ni un instante. Insisto, un híbrido sería lo más pertinente. También merece un doble Pepe: que pide ganar unos cuantos millones de más, dénselos…no existe mejor defensa al corte. Su omnipresencia apabulla tanto a Carvalho y Sergio Ramos, que estos no pueden sino agachar la cabeza cuando se cuece una bronca. Anoche la recibió Carvalho y varias veces; Pepe le corregía errores continuamente y su compatriota decidió actuar con discreción para no delatar sus cagadas. A Ramos le salvó su desparpajo en el ataque, porque en defensa no le firmaría ni un seguro a todo riesgo, razón: el gol de Gomis.

En definitiva, buen resultado para el Bernabeu y una eliminatoria que no peligra. Ni el rival se asemeja a aquel Lyon de Juninho, Malouda y ¡Diarra (Mamadou)!, ni la Champions parece el formato propicio para que se trunque la imbatibilidad de Mou como local. Pero, pese haber enfilado los cuartos, al Madrid le urge una demostración de poderío: una goleada de escándalo o echar a alguien que tenga galones. Sinceramente, el partido de ayer fue un aburrimiento porque ambos equipos no saben improvisar fuera del fútbol plano y telegrafiado que practican en sus ligas. Aunque supongo que en este año I no trasciende nada más allá del resultado. Ganar la Champions y punto…queda claro qué es lo que le hace tilín a Florentino.

El Madrid, a su imagen y semejanza

Lunes, 18 Octubre 2010

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Mou ya tiene al Madrid a su imagen y semejanza. No enamora porque ése no es su propósito, pero achanta a cualquiera que se le ponga enfrente. Y mucho habrá tenido que ver Cristiano, que si hace tres semanas pataleaba como un niño caprichoso cuando no le salía la jugada, ahora celebra efusivamente los goles… ¡de Higuaín! O el equipo se ha conjurado para que, de una vez por todas, el enésimo proyecto de Florentino salga adelante, o es que Mou es sencillamente el soberano de todo lo que le alcanza la vista y sus ‘vasallos’ hacen lo que él dicta.

A Mou le importa poco que sus chicos combinen, triangulen o se inventen jugadas acrobáticas con doble tirabuzón. Hombre, siempre es de agradecer que a  Xavi o a Iniesta se les ocurra una genialidad, pero también mola que el Madrid castigue sin compasión con varios golpes directos. Además, Mourinho también podrá fardar de pitoniso: advirtió que algún equipo pagaría el poco acierto goleador de principio de temporada y han bastado dos jornadas para que la opinión pública se olvide del aplastante inicio de Pellegrini. El Madrid ha entrado en una vorágine goleadora en la que hasta Casillas podría rascar algo.

Porque esa es otra: si arriba están enchufadísimos, la defensa no se queda atrás. Pepe, con sus vaciles y chorradas, se ha granjeado el honor del que Hierro gozó durante muchos años. Es el líder indiscutible de la zaga y se hace lo que él manda. A veces le da por patear espaldas ajenas y otras por chulearse como en Málaga, pero es de uno de los mejores descubrimientos de los últimos años. Y, sí, Mijatovic tenía razón: llegaría el día en que a los ‘entendidos’ se les metería en la cabeza que treinta millones por un buen central son una buena inversión. Yo me incluyo entre los sabiondos; en su momento me pareció una exageración pagar aquella bestialidad por un tío llamado Pepe.

Ahora bien, vale que el Madrid ha espabilado en los últimos días o, más bien, ha encontrado un patrón de juego, el de atacar y atacar hasta noquear. Pero mañana viene el Milan, que sin meter mucho miedo tampoco tiene la pinta de Depor o Málaga. La gran asignatura pendiente del madridismo es ganar a ‘alguien’: no valen medias tintas. Y Mou sabe que ése debe ser su cometido, independientemente de que sus chicos le hagan un roto al Depor o ganen por los pelos a un recién ascendido. Ha llegado la hora de examinar el potencial de este Madrid nuevo en espíritu y ganas. E insisto, aún con Ibrahimovic, Robinho y Pato, los italianos no son favoritos a nada. Pero no me quiero imaginar qué sucedería si la orgía no continúa mañana.  

Pepe era quien hacía bueno a Cannavaro…

Martes, 15 Diciembre 2009

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¡Maldita coincidencia! Justo cuando el Madrid inquieta al Barça, va Pepe y se lesiona hasta la siguiente temporada. El mejor central del mundo (lo creo de verdad) está tristón, pero no tanto por no poder ayudar al Madrid, sino porque deja a Portugal coja para el Mundial, el caramelito más gustoso para cualquiera.

Ahora que el Madrid tiene mucho tiempo para echar de menos a su segundo gran portugués, es un buen momento para atribuir a Pepe todo el mérito que se merece, que no es poco. Su destino fue complicado de por sí: llegaba a un equipo deshecho después de la criba post-Capello. Su cometido inicial rayaba la osadía: hacer olvidar al mismísimo Fernando Hierro. Encima, a estos dos factores hay que añadir el dispendio de treinta millones que hizo el Madrid por él cuando Pepe era, sencillamente, un perfecto desconocido. El negocio de este mundillo se llevó las manos a la cabeza por semejante desembolso, pues era obvio que venía un defensa sin credenciales. Pero el entonces director deportivo, Pedja Mijatovic, apostó por este fichaje sin miramientos. Aquí sí que acertaron los ojeadores, el órdago del montenegrino salió de maravilla.

En consecuencia, a Pepe sólo le quedaba jugar como había aprendido y de aprendiz, valga la redundancia, junto a nada más ni nada menos que un Balón de Oro, Cannavaro. Sin embargo, pronto se vio que el chicarrón portugués ocultaba la lentitud del italiano una y otra vez. El veterano campeonísimo ya no estaba para muchos trotes, así que al novato le tocó el gran marrón del buen central: salir al corte. El Bernabeu comenzaba a mascullar que Pepe era quien hacía bueno a Cannavaro, y no al revés.

Han transcurrido tres temporadas y Pepe ha aguantado todos los embates mediáticos que han ennegrecido la historia de los centrales del Madrid. La lista de experimentos estrepitosos ha sido larga: Karanka, Iván Campo, Pavón, Mejía, Rubén González (el que lloró en un Sevilla-Madrid tras ser sustituido por Queiroz), Woodgate, Raúl Bravo (cuando fue reconvertido a central) y queráis o no, Cannavaro. Olvidados todos estos malos tragos, Pepe se ha erigido como el jefe de la zaga. Y si más triadas no lo impiden, así será hasta dentro de varios años.

No obstante, nada puede hacer el supercentral hasta después del verano. Por ello, Valdano ha reconocido que están batiendo el mercado invernal, pero los centrales fiables no salen así por así. El Madrid lo sabe bien. O sea que una apuesta creíble sería reconvertir definitivamente a Sergio Ramos, un cambio que le ayudaría a espabilar del todo;  recolocar a Arbeloa en su puesto natural de lateral derecho y, aquí viene la temeridad, arriesgar con Drenthe o Marcelo en la izquierda, o pensárselo dos veces y recuperar a Roberto Carlos sin su reprís de antaño. Sólo es una idea.  

 

El Madrid de Spielberg

Mircoles, 22 Abril 2009

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Es muy difícil resumir lo que pasó durante seis minutos en el Santiago Bernabeu: desesperación del Madrid, esperanza tras el empate de Guti, enajenación mental transitoria de Pepe y éxtasis de Higuaín. Un equipo épico con un estilo llamado milagro emocionó incluso a los aficionados del Barça. Una vez más, el Madrid recurrió a lo único que saber hacer: revertir situaciones más que imposibles. Seguro que algún entrenador tiró a la basura su manual de fútbol después del gol decisivo de los blancos. No es para menos. El Madrid se ha convertido en un fenómeno paranormal que huye de cualquier motivo racional. Sólo espabila cuando pende sobre su cabeza la espada de Damocles y cuando necesita alcanzar la apoteosis. Porque todo lo que hace este equipo es apoteósico.

Comentario al margen merece Pepe. Al fabuloso central portugués se le fue la pinza. Primero, al patear a Casquero dos veces en el suelo; después, por propinarle un puñetazo a Albín; tercero, por acordarse de la madre de los cuatro árbitros del partido y finalmente, por insultar a Contra y sus compatriotas rumanos en el túnel de vestuarios. Ni siquiera el famoso pisotón en la mandíbula de Juanito a Lothar Matthaüs fue tan violento como la locura de Pepe. El madridista pidió perdón después del partido pero tendrá que ser consecuente con sus actos. Lo más seguro es que se haya despedido de la temporada.

A Marcelo también hay que darle de comer aparte. El brasileño se mofó del Cata Díaz al término del encuentro y el corpulento defensa del Getafe le persiguió casi hasta la ducha. Marcelo tardó en abandonar el estadio porque el argentino estaba esperándole a la salida del vestuario. Semejante desconsideración no debería quedar impune dentro del club blanco. Marcelo todavía no es consciente de que viste la camiseta del Real Madrid. Ya va siendo hora de que aprenda.

La lectura amarga de la proeza merengue son las devastadoras secuelas que tendrá que afrontar el Madrid en Sevilla el próximo domingo. Sin Pepe lo que falta de campeonato; sin Robben, que anoche volvió a ser víctima de su fragilidad física; sin Sneijder, que no llegará a tiempo y también con la dudosa ausencia de Higuaín, a quien el club espera que el Comité de Competición le quite la quinta tarjeta amarilla que vio tras sufrir un claro penalti, al Madrid sólo le queda volver a llamar a Steven Spielberg. La ficción es infinita. El Madrid también.  

El síndrome de Fernando Torres

Lunes, 9 Marzo 2009

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Vale que el Madrid empató en fuera de juego, vale que el penalti de Sergio Ramos al Kun fue clamoroso y vale que Juande Ramos sirvió en bandeja la victoria al Atlético merced a un planteamiento de chiste. Pero la única conclusión obvia es que los rojiblancos sufren un inexplicable complejo de inferioridad respecto a sus vecinos. Da igual que el Atleti cuaje el partido de su vida o tenga enfrente a un Madrid moribundo, la impotencia es la misma. Lo fácil sería decir que los colchoneros nunca lo tendrán tan fácil pero sólo hace falta husmear un poco en la historia de los derbis para cerciorarse de que al Atlético siempre le entra el vértigo cuando puede sentenciar. Agüero es fiel testigo de ello.

El Kun tiró a la basura la magistral actuación que ofreció ante el Barça. Dispuso de tres clarísimas ocasiones para cerrar el partido pero Casillas le dio la tarde.  El síndrome de Fernando Torres se ha apoderado del ariete argentino, quien desde que aterrizó en el Manzanares nunca ha podido henchir el pecho contra el eterno rival. A Torres le ocurrió lo mismo y tal leyenda negra le perseguirá siempre, o por lo menos, hasta que pueda redimirse, ¿será el próximo martes en el Liverpool-Madrid? Pero volviendo a Agüero, el Bernabeu le brindó una oportunidad inmejorable para agrandar su racha triunfal y la estrella rojiblanca la desperdició. Fue generoso en el esfuerzo, ayudó al equipo pero falló en su primer cometido: el gol.

Aparte del Kun, el derbi dejó al Atlético como absoluto dominador. En la primera parte, los de Abel Resino se plantaron mejor que el Madrid y en la reanudación se aprovecharon mejor del batiburrillo generado por los despropósitos de Juande Ramos. Porque la táctica inicial del Madrid mosqueó a todos, incluido el Atleti. Nadie sabe qué intentó el entrenador manchego colocando a Lass en el lateral pero es ilógico que moviese varias posiciones para sustituir a Pepe en el centro de la zaga. Con Ramos en ese puesto y Salgado o Miguel Torres en el lateral derecho, sobraba. No lo vio así Juande y su rectificación durante la segunda parte empeoró el rendimiento del equipo.

Gran culpa de la nulidad del Madrid la tuvo Guti, que aún no encuentra el ritmo que necesita imperiosamente su equipo. Ayer se borró del juego y sus compañeros no encontraron alternativas en ataque. También es cierto que el centrocampista madrileño estuvo pendiente de echar una mano a Gago en defensa, y claro, así Guti no brilla. Por tanto, no es de extrañar que en Liverpool el ‘14’ blanco esté flanqueado por Lass y el mismo Gago.

En resumen, el Atleti sigue negado en los derbis y ese fantástico Madrid que había ganado diez partidos consecutivos, se ha vuelto a atascar en un partido de cierto empaque. Quizá sea casualidad pero Juande no ha ganado ninguno de los tres envites serios que se le han presentado: en el Camp Nou acabó deponiendo las armas, al Liverpool no supo perforarle y ayer empezó mareado el derbi por su incertidumbre táctica. A ver si a la cuarta (en Anfield) es la vencida.

Ni ‘chorreo’ ni gaitas

Jueves, 26 Febrero 2009

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Pues va a haber que recurrir a la épica por enésima vez. El Madrid no supo tumbar la estrategia de mister Rafa y Anfield ya está preparado para atestiguar la proeza o el sexto batacazo consecutivo. Lo cierto es que el Bernabeu no impresionó al Liverpool como se presuponía. Es más, el equipo inglés se desenvolvió a su estilo con comodidad y nunca tuvo que trabajar hasta la extenuación. Los ‘red’ son expeditivos hasta el límite, complicarse no es lo suyo. Vinieron a ahogar las ofensivas blancas y a aprovecharse de jugadas aisladas. En consecuencia, hicieron su partido soñado. Ni siquiera buscaron ese milagroso gol que les da una inmensa ventaja para la vuelta. Se encontraron con una falta torpe de Heinze y a casa con alhajas.

Lo preocupante es que el Liverpool de anoche ni contó con Gerrard ni se agrandó con Fernando Torres. Al ‘niño’ le cayó del cielo una ocasión envidiable y Casillas la desbarató. Poco después se lesionó y estuvo deambulando dolorido por el césped hasta que Benítez, ceñido a su estrategia, le cambió en un instante que seguro que estaba analizado de antemano. Así es Rafa, un estudioso insaciable del fútbol.

En cuanto al Madrid, otra vez resurgió su cara más roma y agria. Nunca supo dominar los tempos del partido ni abrir la cerradura inglesa. Robben usó mal su mejor virtud, el regate. Su finta hacia el interior fue un movimiento muy bien aprendido por los defensas rivales; Sergio Ramos estuvo demasiado ansioso. Su aportación en ataque siempre fue precipitada. De lo contrario, no se entiende que no centrase decentemente ni una vez; Higuaín quiso hacerlo todo solo y el resultado fue nulo; Raúl ofreció su generosidad de siempre pero ayer fue  insuficiente y Guti no se convirtió en el jugador resolutivo que ansiaba Juande. Aunque el centrocampista tiene excusa porque se le notó falto de ritmo. Por el bien del Madrid que se entone pronto.

Mención especial sí que hay que hacer para Pepe y Lass. El portugués estuvo imperial en el eje de la zaga, tanto por tierra como por aire, y Diarra II recordó al gran Makelele. Sus oposiciones para ese puesto la próxima temporada son de momento más que notables. Si ayer tuvo resolver todo tipo de problemas en la media, el encargo dentro de dos semanas será morrocotudo.

El Madrid está tocado pero no hundido. El fantasma de los octavos vuelve a  acechar la reciente leyenda negra pero no queda otra que espabilar en Anfield. El Liverpool ha ganado aquí, ¿por qué no puede hacer lo mismo el Madrid allí? Seguro que morirá en el intento, es lo menos que les exige el madridismo. Por cierto, alguien debería recordar al bravucón Boluda la gracia del famoso ‘chorreo’ al Liverpool. La mofa en Inglaterra tendrá su enjundia.

La Liga se acabó

Domingo, 30 Noviembre 2008

Comprobado: no es que los rivales hagan bueno al Barça sino que el Barça hace malos a sus contrincantes. Se podrá permitir algún resbalón (Numancia y Getafe) pero el partido de Sevilla, primero de los grandes desafíos azulgranas antes de navidad, disipó cualquier duda sobre la capacidad del líder de la Liga, si es que había alguna. Hacía tiempo que no se veía a un equipo tan superior, dominante en defensa, avasallador en la media y aniquilador arriba. Ya está claro que el tempo del campeonato lo marca el Barcelona. Hace y deshace a su antojo, y anoche la víctima fue el Sevilla en el Pizjuán. Casi nada. Cuarenta goles en trece partidos son la mejor credencial de Guardiola pero si le añadimos los nueve tantos que ha encajado Valdés, la impresión es que el Barça sólo tendrá que esforzarse para ganar la Champions. 

La sexta velocidad de este equipo se la dan el recuperado Eto’o y el siempre diabólico Leo Messi. Si el Barça no la llega a pifiar el año pasado, Messi habría sido el próximo Balón de Oro. Da igual, con el tiempo lo será y seguramente más de una vez. Dijo Guardiola en la previa del encuentro de anoche que Sevilla era el cruce que más le preocupaba del carrusel que se le avecina a los suyos. Hoy, con una goleada escandalosa y una imagen que atemoriza al resto de Primera División, el Barça sólo tiene que continuar así tres meses más. Para Semana Santa, la Liga estará finiquitada. Los demás no poseen ni talento ni jugadores para hacer frente a los azulgranas.

Justamente, entre el puñado de perseguidores, se puede caer el Real Madrid. Cada semana asola un problema nuevo. Ayer, aparte de su penoso paso por Getafe, el partido dejó otra lectura: la sospechosa gestión médica del club. No es normal que después de trece jornadas, haya diez futbolistas en la enfermería. En el Coliseum se lesionaron Pepe, Sneijder y Miguel Torres. Tanto el portugués como el holandés tendrán complicado llegar al próximo calvario merengue: el Sevilla. Schuster acepta la situación crítica con resignación porque es consciente que una palabra de más en público le costaría la destitución. Ahora bien, ¿Por qué alardea el Madrid de tener a los mejores preparadores físicos y fisioterapeutas? Sería demasiada mala suerte tener a casi la mitad de la plantilla inactiva. El club debe depurar responsabilidades puesto que el problema responde a la incompetencia de alguien, no al mal fario.

Y del fútbol del Madrid, nada nuevo. Simplemente no hay ni fútbol ni ganas. La pena es que tampoco se vislumbran remedios en el horizonte. Bueno sí, el ansiado fichaje de diciembre. Ramón Calderón anunció esta semana que vendrán dos jugadores jóvenes. Sus consejeros le habrán advertido esta vez no desvelar sus nombres por aquello del encarecimiento de los fichajes. Pero los aficionados ya no creen al presidente. Ni está Kaká para arreglar el desaguisado; ni Cesc para ilusionar con proyectos futuros; ni Villa para marcar goles ni Cazorla para darle lustre al banquillo. Quienes vengan, tendrán que amoldarse al caos del Madrid porque esta vorágine de desaciertos y patochadas únicamente la pueden parar los capitanes.   

La Eurocopa alza el telón

Domingo, 8 Junio 2008

Empezó la Eurocopa y lo hizo con Cristiano Ronaldo en plan estrella, ¡qué morbo! El líder de Portugal acalló todas las habladurías sobre su futuro con una actuación sencillamente sublime. Ronaldo está en una forma física estratosférica, y si encima, aplica todo su talento, resulta imparable. No, si al final valdrá los ochenta o noventa millones que el Real Madrid está dispuesto a pagar al Manchester. Obviamente, Portugal gana muchos enteros con el crack del United, y encima no está solo. A su lado, un tal Deco, perezoso en el Barça pero diligente con el combinado luso; Simao, un jugador exquisitamente instruido en el arte de desequilibrar por banda; Pepe y Carvalho, sin duda los zagueros más seguros del torneo y Moutinho, un descubrimiento de Scolari que resonará inminentemente en el mercado europeo. Todo eso y más es Portugal, una selección que presenta argumentos convincentes para llevarse este campeonato.

No sería osado decir que nuestros ‘vecinos’ han llegado mejor que España en juego, futbolistas y caché (por aquello de la mercadotecnia que envuelve a Ronaldo). Da verdadero gusto ver un partido de los portugueses. Sobre todo ayer, que en frente apareció la Turquía de Nihat, es decir, un equipo luchador hasta la extenuación.

A parte de Portugal, el partido inaugural Suiza –Chequia fue un bodrio, como suele ocurrir en todas las Eurocopas. El cartel ya era poco apetecible y ambos conjuntos salieron al campo a no hacer el ridículo. Esperaba muchísimo de los checos pero la retirada del gran Pavel Nedved les ha dejado muy tocados. Sin el centrocampista de la Juventus, el portero Cech y el gigantón Koller son lo único interesante.

De Suiza, para qué hablar. Son coanfitriones y punto. Y al igual que Austria, no le pidamos peras al olmo. Que cumplan su trámite y ya está. No tengo un buen pálpito con esta Eurocopa. Intuyo que vamos a ver poco fútbol. Holanda, Francia, Italia, si no juega con racanería, y los mencionados portugueses son las apuestas más fiables, quizás porque tienen a los mejores jugadores. Alemania, y España son mis incógnitas. Sin embargo, los teutones harán valer su experiencia. En cuanto a las revelaciones, atención a los rusos que con Guus Hiddink han sufrido una catarsis. Han abandonado el patadón de época zarista para exhibir el fútbol de toque con el que el Zenit de San Petesburgo ha asombrado a Europa. Y eso que el delantero centro titular, Pavel Pogrebniak, se ha lesionado y ha tenido que volver a su país. Aún así, los rusos guardan bazas muy efectivas.

Mañana lunes, hablaré de la increíble transformación de Rusia. Nos esperan tres semanas de infarto en las que no hay margen de error. Quien empiece mal, tendrá pocas posibilidades de clasificarse. Si no, que se lo digan a Italia, Holanda y Francia, conscientes de que una de ellas fracasará en el grupo de la muerte. Haced vuestras apuestas, la función ha comenzado.