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Entradas con etiqueta ‘Quique Sánchez Flores’

La aldea de Astérix y Obélix

Lunes, 8 Agosto 2016

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Maravillosa minoría. Ingenioso eslogan y sentimiento unánime de un club que siente ignorado en Barcelona y apenas le importa a España. Un gurú del marketing que ha trabajado en campañas con el PSOE dijo una vez que el Espanyol debería venderse como la aldea de Astérix y Obélix contra el imperio romano. Una historia que contar a aquellos niños iniciados por sus padres en el españolismo y en la repulsa al Barcelona. Tienen una masa social más numerosa que otros modestos como el Rayo Vallecano, pero hacen menos ruido. Desde el ‘Tamudazo’ no se hablado de ellos porque no saben (o quieren) llamar la atención. Y entre el colapso que les provoca ese mastodóntico hermano mayor y la poca gracia mediática de la gente de Dani Sánchez Llibre, el Espanyol no da para una charla de barra de bar. Piqué les brindó una oportunidad para la picaresca con un ataque al corazón: “Son una maravillosa minoría, espero que llenen su propio campo”; la respuesta fue un silenzio stampa que indignó a los pericos. Otra vez olvidados, en tierra de nadie como la clasificación del equipo en los últimos años. Sin dinero para gastar, con lo justo para sobrevivir, ni reclamos publicitarios para invertir, el miedo se olía en la calle: cualquier descenso de rebote tiraría el patrimonio del club por un retrete. A la llamada de socorro acudieron dos grupos: americanos, cómo no, y Mr. Chen, millonario chino que domina el sector de los juguetes electrónicos (Rastar Group). De coches teledirigidos a manejar un club de fútbol desde la distancia, pagando cheques a Hacienda y al proyecto de Quique Sánchez Flores. Lo primero, una necesidad; lo segundo para emular su sueño de un Leicester en Barcelona.

Quique aceptó el banquillo porque le ha prometido cantera y cartera. Una carrera sin prisa y sin vallas, sin la urgencia de calcular hasta el último céntimo y mendigar cesiones a otros clubes. Con Javier Aguirre de entrenador no gastaron ni un millón de euros (2012-2014); Pochettino elaboró un informe vital de la escuela de Sant Adriá para sacar filiales de la nada y a Sergio González le construyeron una plantilla de hojalata con apenas tres millones (fuente Transfermarkt.es). Pero vino Mister Chen y en un puñado de semanas alejó los temores de otro Piterman de la vida. Se ha desatado el optimismo en Cornellá y en la planta noble auguran una Liga tranquila, la enésima en el desierto, para acometer Europa League en el segundo año. Esto es información, no opinión. El entrenador es la estrella; los fichajes son retales repudiados de otros equipos, excepto el portero Roberto, al que Grecia se le quedó pequeña. Han sacado a José Antonio Reyes del mausoleo de elefantes, y el ex madridista Jurado ha dejado de dar vueltas por el mundo. Si quieren, pueden. Leo Baptistao podrá reivindicar que no fue un delantero con potra en el Rayo, aunque el casting ha sido un parque de atracciones: Negredo, Falcao…donde hay dinero, se huele a la legua. Todavía faltan tres o cuatro piezas en la retaguardia: suena Demichelis porque Quique cree que le puede alargar el plan de jubilación. No vendrá el argentino, pero sí otros. El chino no falla.

Ahora o nunca. Se oyen las caceroladas desde Cornellá; Mister Chen provoca ruido. Y no es un experimento con gaseosa porque han escaneado de arriba abajo las credenciales de Quique. Él sacó al Atlético de la mediocridad y él ha mantenido a la cenicienta de la Premier entre los mejores. El Watford llora su pérdida, pero el Espanyol necesitaba creerse esa historia de Astérix y Obélix. De nuevo, las tiendas venderán camisetas con ídolos de barrio y no de barro. Y cuando llegue el Barça, será el momento de sacudirse esa vergüenza de hermano pequeño que sólo recibe collejas. Un club centenario que no podía seguir cayendo por un pozo sin fondo, sin dinero ni siquiera para papel higiénico en la ciudad deportiva. Sí, el Espanyol está en manos chinas por dejación de sus anteriores dueños; una estructura que se quedaba obsoleta e impropia para un estadio muy británico, donde apetece ver fútbol y no cabreos y llores desconsolados de niños que alzan la cabeza hacia sus padres con la incómoda duda: “¡Papá, nunca ganaremos nada!”. A lo mejor sí. Ha llegado Mister Chen, es Navidad.  

La angustia de lidiar con Mestalla

Lunes, 3 Diciembre 2012

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“Haremos que los pañuelos vuelvan a los bolsillos”. Fue la respuesta más inteligente de Unai Emery minutos después de escuchar una de las pitadas más descomunales que ha reventado Mestalla.  Y sucedió no hace mucho, en la primavera pasada, cuando el Valencia se hizo el harakiri contra un Zaragoza colista que empezaba su milagrosa remontada. Entonces, el valencianismo llevaba demasiado tiempo de uñas: se había tragado la eliminación en Champions y en Liga peleaba por el tercer puesto como gato panza arriba. De ahí, el mérito de Emery con una plantilla que renqueaba por la última fuga de talentos, la de Juan Mata al Chelsea. Pero las credenciales del entrenador no admitían discusión: en un mundo bipolar en el que Barça y Madrid se declaraban año tras año la guerra mundial, el Valencia siempre se aprovechaba del botín más insignificante para los dos grandes: el tercer puesto para la Champions.

Los desencuentros entre Valencia y sus entrenadores comenzaron su edad moderna con la salida de Rafa Benítez. Dos ligas no fueron suficiente recompensa para una grada que, por fin, presumía de un equipo a la altura de la oligarquía de nuestro fútbol. Aquel Valencia de Rafa ganaba por su contundencia táctica, pero la opinión pública exigía un juego que compensase pagar una entrada en Mestalla. Benítez tuvo que aguantar pitos aunque, al menos, nunca escuchó ese famoso ‘¡vete ya!” que sentenció a Carlos Parreira, Jorge Valdano o el mismísimo Hector Cúper, quien metió al Valencia en dos finales consecutivas de Champions contra todo pronóstico.

El segundo experimento del italiano Ranieri duró poco más de media temporada, porque emular a Benítez se convirtió en un auténtico marrón para cualquier entrenador que se atreviese a ello. Tampoco escapó del cabreo de la afición. Y Quique Sánchez Flores, que cumplió al dedillo el cometido de mantener al Valencia en Champions también pasó por el cadalso. Tardó en escuchar el sobrecogedor ‘¡vete ya!’, pero en su tercera temporada una victoria (encima, victoria) pírrica contra el Valladolid hartó a la gente. El entonces presidente Juan Soler tenía la escopeta cargada y aprovechó una goleada del Sevilla en el Pizjuán para ejecutar al entrenador. Sólo se habían disputado nueve jornadas, pero la directiva ya había preparado la excusa de que a Quique “le había superado el descontrol del vestuario”.

Hubo un personaje que ni se inmutó por las críticas, y mucho menos por las continuas pañoladas. El Valencia de Ronald Koeman sufrió una debacle deportiva en Liga que no se recordaba desde el descenso del 86. El técnico holandés exprimió la confianza de la directiva hasta el punto de defenestrar a dos vacas sagradas como Albelda y Cañizares. Y consciente de que su etapa en el club era cuestión de meses, conquistó la Copa contra el Getafe y se rió de todos (directivos, jugadores y aficionados) diciendo que el Valencia “tardaría muchos años en volver a ganar un título”.  En el caso de Koeman, la afición fue poco dura porque aguantó a un déspota que había rajado de todos menos de sí mismo.

Anoche Mestalla no animó a Pellegrino a coger la puerta. El blanco de las iras fue el presidente Manuel Llorente, quien había olvidado rápido el esfuerzo hercúleo del equipo contra el Bayern diez días antes. Quizá todavía con el resquemor por el 4-0 de Málaga o impactado por la bengala del palco, Llorente quiso zanjar de un plumazo otra semana terrorífica. Es lógico que el entrenador argentino deduzca que su despido se debe a un “calentón”; apenas ha dispuesto de cierto margen de confianza en un proyecto sin nombres y con pocos hombres comprometidos, y eso que su nombre fue elegido a dedo por el propio Llorente entre las candidaturas de Djukic y Caparrós. El periodista de Canal 9, Fermín Rodríguez, coincide con el gran público y apunta al palco…“Que se dejen de fichajes caros como Cissokho o Víctor Ruiz y que tiren más por ‘Soldados y Bernats”. Es obvio que a Pellegrino no le han puesto las cosas fáciles, como a ninguno de sus anteriores colegas.

 

 

 

¡Leche, Falcao, avellanas y azúcar!

Jueves, 10 Mayo 2012

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Quizás siga siendo ese equipo simpático que nunca deja de ser un desastre; quizás los rescoldos del llamado ‘gilifato’ todavía prevalezcan en un club de decisiones incomprensibles y quizás el sentimiento popular por esos colores tienda a un martirio permanente. Pero el fútbol necesita al Atlético de Madrid, el amigo tontorrón que la pifia en casi todo y acaba redimiéndose con un gesto inolvidable. De la mano de Gil Marín (sí, de la familia Gil) y Cerezo, Quique Sánchez Flores les devolvió la gloria en 2010 con un doblete tan inimaginable que hasta él mismo aventuró cuarenta años para repetir una hazaña de tan calibre antes de terminar en el imponente mausoleo de entrenadores rojiblancos. Y para más inri, el cabreo de la afición desde que empezó esta temporada alcanzó proporciones bíblicas a en verano, cuando Kun Agüero y Forlán entendieron que el Atleti se les quedaba pequeño para su caché. El grado de crispación alcanzó su cota máxima con la eliminación de Copa ante el Albacete y el posterior despido de Goyo Manzano; el clamor contra la directiva desembocó en un “iros ya” y parecía que sólo un milagro divino podía resolver otro año tortuoso…hasta que llegó el ‘Cholo’. (more…)

¡Pues menos mal que fue el mejor Atlético!

Lunes, 8 Noviembre 2010

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Si fuera Quique Sánchez Flores, pediría para navidades un centro del campo completamente nuevo; desde los tiempos inmemoriales del doblete, no ha vuelto a jugar un tío con cierta lógica. Entonces, Pantic se convirtió en la gran referencia después del hondo recuerdo de Schuster. Pero el griego se retiró y la vacante sigue buscando al candidato ideal.

Valerón iba a ser el elegido, pero su fragilidad le superó; Luis Aragonés se hartó de probar medios en el ‘infierno’ y tampoco los encontró en Primera; Goyo Manzano suplicó por Ibagaza y le trajeron un timo del argentino. Después, el club probó con una larga lista de medios trillados y becarios que salieron escaldados. Casos flagrantes fueron los de Costinha y Maniche, dos campeones de Europa que también se dejaron hipnotizar por el derrotismo rojiblanco. Hoy, Simao está durando un tiempecillo y Reyes está más allá que acá, o sea que la secretaría técnica sigue devanándose los sesos por un centrocampista sencillamente útil.

Anoche les tocó a Thiago, que es el menos distraído de sus competidores, y a Mario Suárez, quien jugó por casualidad. El chaval jugó por Assunçao, otro que se ha vuelto titular indiscutible por razones que sólo Quique entiende. Mejor dicho: en el Atlético no debería haber centrocampistas imprescindibles, ninguno lo merece.

Tampoco mereció nada el derbi, que desde hace décadas sólo es derbi porque coinciden dos equipos madrileños. Estos partidos son sintomáticos para los rojiblancos , que a este paso y con ese complejo bestial de equipo pequeño, ganará al Madrid quizá en su nuevo estadio de La Peineta. Y eso que Mourinho dijo hasta cinco veces en rueda de prensa que el Atlético ha sido el rival más duro que ha pasado por el Bernabeu, ¡imaginaos si hubiera sido el peor!

La vuelta de un grande

Jueves, 13 Mayo 2010

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Pues sí, la vuelta de un grande que nunca debió desvanecerse…o inmolarse, como le ha sucedido esta década. Pero eso es historia; el presente, éste, aguarda un futuro muy jugoso para la entidad que dejó de creerse importante. Hasta anoche todo eran desarraigos, resignaciones y harturas. Quizá suene exagerado, pero la final de Hamburgo ha cambiado la contemporaneidad del Atlético o, por lo menos, es un grato indicio. También lo fue el ‘doblete’, aunque aquello vivió y murió en un solo año. Y no lo digo por la victoria en sí, una UEFA maquillada, sino por la sensación de que con buen gusto y a conciencia, los mandamases pueden armar un equipo con cositas para pugnar por más Copas, Ligas Europeas o puestos de Champions.

En un santiamén Quique Sánchez Flores ha inculcado sus chicos un nuevo talante, el de unos jugadores que debieron ver hace tiempo vídeos de Enrique Collar, Adelardo, Gárate, Futre o el gran Kiko Narváez. No lo hicieron y nadie se ha molestado en explicarles por qué todas las vitrinas de la sala de trofeos del Calderón rebosan de metales. Puede que los héroes de anoche cuenten batallas a las generaciones venideras que pisan fuerte en la cantera de Majadahonda. Para empezar, ya tienen una historia fascinante con la que deleitar a futuros colchoneros: la de su nuevo idilio con Europa veinticuatro años después.

Y con un hombre herido que se alzó sobre el resto. El que tenía que marcar los goles, cumplió y con creces. Se había dudado de su compromiso con el club por ciertos gestos imprudentes, pero Diego ‘U-RU-GUA-YO’ Forlán se ha empeñado en marcar goles agónicos en los últimos partidos. El de Anfield fue la pista que condujo al de anoche. Y como en el Atleti no hay dos sin tres, las casas de apuestas han bajado por los suelos la cotización de un supuesto gol postrero en la final de Copa de la semana que viene. Deberían contemplar otra apuesta que incluya cuántos regates hace Agüero en un metro cuadrado, ¡qué bárbaro! Los defensas del Fulham todavía no se ha bajado del tiovivo al que les montó el Kun: una, dos, tres y casi cuatro fintas cerradas intentó varias veces. La buena fue la última, la que permitió asistir a Forlán.

Claro que, jamás se entendería al Atleti sin las emociones de sus aficionados, angustiados por las constantes vicisitudes de sus ídolos. No, nunca se podrá obviar al número doce que lloró desconsolado aquella fatídica tarde de mayo del 99 en Oviedo; el mismo que se ilusionó viendo salir al ‘Mono’ Burgos de una alcantarilla un año después; que clamó contra el cielo cuando Fernando Torres dijo ‘basta’ y que hace unas horas, justo en el momento en el que Forlán mató el partido, sintió que merece la pena eso de ser del Atleti. Hasta Sabina lo ha cantado: ‘qué manera de perder,…. qué manera de ganar’. Hamburgo ha descubierto la nueva manera. Enhorabuena, atléticos.

“Me mata, me da la vida”

Viernes, 5 Febrero 2010

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A este Atleti nos lo han cambiado, ¡vaya si lo han hecho! Los mismos once tíos que avergonzaron a su afición ante el Málaga hace cuatro días, hicieron ademán de entender qué significa llevar esa camiseta, tan llena de gloria como de desdichas. Por fin Quique supo inculcarles espíritu de competición (y de competitividad); por fin la hinchada disfrutó de una noche placentera, exenta de taquicardias y sustos; por fin los jugadores nos descubrieron, o por lo menos aparentaron, que no son tan ‘paquetes’ como creían sus seguidores; por fin, un partido sobrio de noventa minutos; por fin, defensas que no se complicaron y delanteros esforzados en marcar goles; por fin, una táctica sencilla pero con sentido, sin galimatías tácticos ni suicidios colectivos … ¡Por fin, un dichoso equipo de futbol!

El club ya ha encontrado su leitmotiv para animar  a sus chicos cuando vengan mal dadas, que no tardarán en llegar. El ejemplo copero induce a pensar que si el Atlético se lo toma en serio, puede ganar el trofeo y, por qué no, dar guerra en la Europa League. Pero claro, con este equipo hay que resignarse a lanzar una moneda al aire y que salga lo que salga. Ya lo advirtieron en uno de esos convincentes spot publicitarios que montan cada temporada: “El Atleti me mata, me da la vida”.

Además, ya tenía ganas de hablar un poquito del Kun. Sin duda, su partido estrella del año y eso que no marcó. A lo mejor reservó la pólvora para la supuesta final contra el Sevilla (hipotética para los andaluces, no para el Atleti. Se contempla perder en Santander por dos, quizá tres pero, por favor, nunca por cuatro o cinco). El caso es que Agüero ya ha puesto fecha para su función estrella: la gran final le servirá para rendir un último tributo al equipo con el que ha llegado a ser alguien, a pesar de muchos cabreos. Después, contemplaremos cómo abandona Madrid y le disfrutaremos mucho más desde la lejanía, en la Premier.

Y a esa afición martirizada le recomendaría que guardase la goleada en un dvd no regrabable, por lo que pueda suceder en el futuro. Además, es un partido que deben ver una y otra vez en los despachos del Calderón. No en vano, la obra es una magnífica prueba para determinar quién vale y a quién le pesa el escudo con el oso madroño. A tenor de lo visto anoche, todos son aptos, pero… 

 

Psiquiátrico Vicente Calderón

Viernes, 22 Enero 2010

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Para qué poner adjetivos al partido del Atleti  si Quique Sánchez Flores ya se encargó de ello con su habitual laconismo: “partido feo con errores groseros”. Bueno, tampoco le podíamos reclamar al míster rojiblanco que despotricase de sus chicos. De eso ya se encargaron los cuarenta y cinco mil espectadores, que por enésima vez (y no será la última, desde luego) huyeron del Calderón para olvidar semejante esperpento. Porque ahí está el secreto de nuestro queridísimo Atlético. Sus funciones de entre semana y domingos son tragicomedias dignas del gran Lope de Vega. En ellas, lo de menos es el fútbol, puesto que al aficionado le da igual que su equipo juegue increíblemente  bien o ni siquiera sepa dar una patada a un bote.

El sentimiento rojiblanco sobrevive por pulsaciones eléctricas generadas por desfibrilador. Tan pronto la caga el equipo y se acaba, como resucita con un gol de la nada. Y lo mejor es que todo puede suceder en cuestión de momentos. De otro modo, aún nadie se explica cómo un equipo sobreexcitado para la Copa puede dejar a tres delanteros rivales solos contra De Gea a los dos minutos, y por qué instantes después Ujfalusi se atreve a improvisar una cabalgada milagrosa para el asombro o estupor del graderío. Insisto, es el Atleti y no tiene parangón en el fútbol mundial.

Luego hay que estudiar la misteriosa patología de una de las defensas más chistosas que se recuerdan. Assunçao debió tener una oscura premonición durante su martirio ante el Recre y se borró para este último envite. Que se rían de otro, pensaría el brasileño. Y en efecto, el Calderón se mofó de Perea y, en ocasiones, de Pernía, quien todavía no ha averiguado por dónde le corre el aire. Pero el lateral argentino tiene coartada: su larga ausencia de la competición. Perea no puede esconderse en ningún sitio.

Extraña el caso del colombiano, que se hizo famoso hace tres años por su rapidez en los cruces y por secar a Samuel Eto’o en esos partidos contra el Barça que tan bien se le daban al Atleti. Pero, a día de hoy, darle un balón a Perea en la retaguardia es exactamente igual que saltar sin paracaídas a diez mil pies de altura. Así están las cosas.

Para colmo, las últimas y prodigiosas paradas del joven De Gea han desatado un debate impensable en la portería. El canterano ha demostrado en un puñado de partidos que sabe templarse mejor que Asenjo, el gran y único fichaje del verano. Aunque, claro, quién le dice ahora a García Pitarch que Asenjo sería un buen banquillero, cuando el director deportivo no concebía ni en sueños que De Gea ya estuviese jugando en el primer equipo. En fin, otra historia rocambolesca para el disparate atlético.  

Urge psicólogo con titulación académica

Domingo, 25 Octubre 2009

El gesto de Quique Sánchez Flores es esclarecedor: el Atlético de Madrid es una abominación de los pies a la cabeza. Cuando creíamos haber visto todo tipo de esperpentos en el Calderón, los rojiblancos se marcaron contra el Mallorca otra función gloriosa. Las circunstancias del partido dejaron a huevo la segunda victoria atlética, pero sólo este equipo tiene la capacidad de cagarla cuando parece imposible. Raro es que sólo una minoría de la afición haya manifestado su hartazgo de una vez por todas. El resto sigue aguantando estoicamente.

Eché de menos la opinión de Quique después del partido. Si le hubiesen entrevistado, seguro que habría dicho que viene para inculcar a los jugadores confianza en ellos mismos, que ya es mucho. Lo que habría pensado, sin atreverse a confesarlo,  también es fácil de adivinar. El ex técnico del Getafe se ha metido en la boca del lobo, ¡ ni Capello revive este muerto ! Lo peor es que esta ruina no parece cambiante y todavía no ha tocado fondo. Gil Marín dice ahora que se desentenderá de la parcela deportiva, aunque eso no se sabe si es bueno o malo porque el problema continúa sin extirparse. El director deportivo, García Pitarch, no acierta con ningún fichaje y sigue llevándoselo crudo. Pero la culpa no es suya, sino de quien se lo permite. Y ahí, aparte de Gil Marín, entra Cerezo.  

Las estadísticas son demoledoras y el fantasma de la Segunda ha reaparecido a la fuerza. La diferencia es que hace una década el Atlético descendió con una plantilla lustrosa (Hasselbaink, Valerón, Baraja, Solari,…) y en esta época sólo el dúo Forlán –Agüero puede sacar pecho, aunque hoy no mucho. No sabemos si la dirección está ojeando posibles contrataciones o espera a su descomposición definitiva, quizá lo segundo. Lo que es seguro es que seis o siete nuevos no vendrán en navidades.

Hay gente en el club que se frota las manos con el talento de Quique para acabar con el totum revolutum. Que nadie piense que el flamante entrenador planteará cambios radicales, va a entrenar a los jugadores que la han pifiado con Abel. Simplemente extrañaría que los mismos que no han jugado a nada, sorprendan para bien a partir de ahora. Entonces, convendréis conmigo en que al Atlético no le urge entrenador, sino un psicólogo titulado por enésima vez.